-¿Está todo?-

-¡Es la millonésima vez que te digo que sí! ¡Ponte el maldito saco y lárgate por el enano ya!-

Santana no era reconocida por su gran paciencia, amenos que se tratara de Brittany, pero en ese preciso momento, algo en su interior le decía que alguien iba a salir muy lastimado si Quinn Fabray no salía ya de su casa para ir a su preciada sorpresa con Rachel Berry.

-No puedo creer que haya dicho que sí…- Dice Brittany a Quinn con una expresión de completa sorpresa.

-Ni yo amor de verdad, pero solo quiero recordarte Fabray que me debes una enorme, Santana López nunca olvida rubia.-

-Sí claro, como olvidar que tengo una deuda con la mafia de Lima Heights.-

-Amm… Quinn, yo sé que San ya te lo dijo pero creo que sí debes de irte ya, Rachel le gusta mucho la puntualidad o algo así.-

-Cierto, ¿Cómo me veo?-

-¡Me das asco!-

Tantas emociones estaban acorralándola sin piedad. Por más que se obligaba a controlarse nada servía contra el hecho de saber que una pequeña señorita la esperaba para ir juntas a una cena que jamás creyó tener el valor de proponer. No sabía que saldría de todo esto pero anhelaba con toda su alma que Rachel pasara aunque sea un buen rato a su lado.

Y ahí estaba de nuevo, enfrente de la casa de la morena con el corazón en la garganta pero dispuesta a no desperdiciar esta oportunidad que el cielo o alguna fuerza sobrenatural o lo que sea le había puesto literalmente en sus manos.

Bajo del auto con sus piernas temblándole como nunca, pero firme en su decisión de hacer de esa noche una completamente inolvidable. Sin esperar más, da tres ligeros toques a la puerta de madera de los Berry esperando respuesta, pero si su suerte podía sr mejor, lo que recibió fue un ángel.

Rachel la saludaba con una sonrisa enorme y sus ojos de dulce chocolate nublando cualquier pensamiento coherente de la rubia. Sentía que estaba haciendo una idiota de si misma al estar solo mirando fijamente la diva por lo que, con todo el poco sentido común que aun habitaba en su mente, hablo.

-Vaya, eres puntual. Definitivamente me encanta que esta nueva personalidad en ti Quinn.-

-Luces hermosa…- No pudo pensar en otra cosa mejor. Inmediatamente sus mejillas se tornaron de un ligero tono carmín, dejando salir una risa nerviosa de sus labios. –Toma, son para ti…- Con un movimiento de su brazo, saca el pequeño ramo de flores que tenia escondido tras su espalda.

-Creo que debes de dejar de consentirme así…- Recibe las flores, mientras Quinn le dirige una mirada confusa.

-¿No te gustaron?-

-¿Qué? ¡No! Quinn… son preciosas pero, me refiero a que debes dejar de hacer estas cosas conmigo… porque de verdad que esta gustándome y tal vez quiera que lo haga siempre.-

-Bueno, no podía estar más de acuerdo con eso… porque siéndote sincera, a mi también esta comenzándome a gustar demasiado ser así… contigo…-

Inevitablemente los nervios salían a la luz, sobre todo, al notar la dulce mirada que Rachel le dirigía única y exclusivamente a ella. No sabía como era posible morir y resucitar al mismo tiempo.

-Voy a dejarlas en agua y regreso rápido ¿si?-

-Esperare paciente.-

Rápidamente dirige sus pasos hacia la cocina ante la mirada atenta de sus padres. Presentía que harían comentarios sobre su nuevo obsequio pero estaba tan feliz que poco parecía importarle.

-¿Más flores? Rachel…-

-Sí, ¿están hermosas verdad?- No iba a permitir que ningún comentario arruinara esa felicidad que estaba comenzando a crecer a pasos agigantados en su pecho.

-¿Ya pensaste bien las cosas verdad?-

-Por supuesto, y he llegado a la conclusión de que lo que tenga que pasar, pasará. Creo que todos aquí debemos de dejar de divagar.-Coloca un jarrón rojo con sus flores en el centro de la mesa de la sala, en donde sus padres estaban sentados, esperando que continuara con su monólogo.- Quinn solo esta siendo amable conmigo y la verdad, yo estoy encantada con ello. Así que dejen de pensar cosas que no son…. ¡diablos!-

No entendía como era posible que haya olvidado bajar de su habitación el regalo que también tenía preparado para la rubia. Dejando a sus padres con una expresión llena de confusión en sus rostros, corre a su habitación lo más rápido que sus piernas le permiten para ir por la mediana caja que estaba en su cama esperando ser entregada a su nuevo dueño.

Casi con la misma velocidad desciende de nuevo hacia la sala, en donde, de nueva cuenta comienzan a atormentar su alterado juicio con preguntas.

-¿Y tu quieres que solo sea amable contigo? Hija, mírate, estas feliz. Solo te he visto tan ilusionada como ahora cada vez que hablas de musicales o ensayas una nueva canción para el Glee Club. –

-Creo que estas exagerando demasiado papi, y lo estoy diciendo yo. Estoy comenzando a… perdón, la oración correcta es que, quiero mucho a Quinn únicamente porque es una buena amiga, al menos lo esta demostrando ¿no? Sinceramente, dudo mucho que sus intenciones sean… otras, incluyéndome a mí… aunque…-

-Oh rayos… ¿estas entre cortando oraciones? Esa niña debe tener un encanto increíble…-

-Supongo que tendrás que conocerla algún día para comprobarlo, pero hoy no. Me voy.- Dice sin mirar a sus padres de nuevo, corriendo hacia la entrada en donde una bella rubia esperaba su regreso.

-¡Si hace su jugada no caigas tan fácilmente!-

Rachel deseaba que Quinn no haya escuchado ese "discreto" grito de su padre, pero deseaba aun más que la visión que se le presentaba ante sus ojos fuese real.

La rubia estaba recargada en su auto, vestía un discreto saco azul marino, una camisa impecablemente blanca, con algunos botones desabrochados de la parte de arriba. Utilizaba unos jeans desgastados que enmarcaban perfectamente cada detalle de sus piernas y unas zapatillas negras. Pero lo que más le fascino, fue el cabello corto, algo desordenado que lograba darle un "look" relajado pero con una sensualidad que incluso se podía llegar a sentir. Y si eso todavía fuera poco, la hermosa sonrisa que enmarcaba su cara y el brillo de la Luna reflejado en sus dulces ojos miel, no hacían más que corroborarle a su mente que, efectivamente, esa mujer era una visión.

Quinn no quitaba la vista de la puerta, y al ver a ese pequeño ser humano que la hacia feliz solo con mirarle, de nueva cuenta su corazón comenzó a latir como desquiciado. Nunca podrá perdonarse el haber criticado de una forma tan estúpida los atuendos que Rachel constantemente utilizaba. Esa mujer podría verse bien con lo que fuese, y no podía estar más de acuerdo al mirarla con que ese vestido azul, con algunos lunares blancos estampados en el, enmarcando su formidable figura y dejando al descubierto esas interminables piernas que muchas veces observo discretamente. Y para que, todavía fuese más perfecto, un elegante saco hasta las rodilla hacia un juego maravilloso con esas zapatillas negras. Su corazón le gritaba que hoy seria una buena noche.

-Debes disculpar mi falta de tacto pero, hoy también luces muy bien Quinn. No sabía que ahora los jeans fuera de tu gusto.-

-He utilizado muchos vestidos y creí que también podría cambiar eso… ¿los cambios son buenos no?-

-No creo que pueda existir algún cambio malo en ti.-

-Supongo que estoy haciendo las cosas bien… ¿nos vamos?- Siguiendo con su nueva costumbre, abre la puerta del copiloto, permitiendo que Rachel se siente cómodamente, con su regalo sobre sus piernas. -No debiste comprarme nada ¿sabes?...- Arranca el carro en dirección hacia el lago, mientras la morena la mira con ternura.

-Claro que sí, seria de muy mal gusto que yo no te corresponda con algo, después de todo lo que has hecho por mí. Además, tu regalo yo lo hice y pues… espero que te guste…-

-¿Tu lo hiciste?, ¿de que se trata eh?-

-No creo que tu planees decirme a donde me llevas ¿verdad?-

-No, arruinaría todo… aunque estoy arriesgándome demasiado, pienso que tal vez te podría agradar…-

-Algo me dice que me va a gustar Quinn…

Fueron unos cuantos minutos de trayecto hasta que la morena se dio cuanta de que Quinn, la llevaba a las afueras de Lima. No recordaba mucho el sitio porque casi nunca paseaba por esos lugares pero, creía que esto de estar en compañía de la rubia le traería nuevas experiencias que no podía esperar más por poder experimentar. Le era imposible evitar que sus pensamientos brincaran de emoción.

-Ya llegamos-

En la carretera, rumbo hacia Columbus, existía un pequeño lago que muy poca gente conocía. Quinn aprovecho el conocimiento de este por parte de sus amigas porristas para poder realizar su cena sorpresa a la causa de sus múltiples insomnios.

Rachel no podía creer lo que veía, una pequeña mesa con un mantel blanco sobre ella, varias velas en medio y alrededor de donde suponía que iban a cenar. Dos sillas, una enfrente de la otra, platos, dos copas, así como cubiertos y servilletas de tela. Esa escena estaba bañada de toques elegantes, románticos y casuales, demasiado perfecto, lo cual la tenia mas que encantada.

-¿Me permites ayudarte?- Decía Quinn mientras le ofrecía su mano para salir del auto. Rachel no vio cuando su amiga salió para ayudarle tan cortésmente, el ambiente la tenía extasiada que se le hacia problemático enfocar sus pensamientos.

-Gracias… aunque no es necesario…- Toma la mano de la rubia mientras deja su regalo en el piso del auto.

-Claro que lo es, un detalle siempre es imprescindible en cualquier ocasión.- Y con el valor que pensaba que no tenía, entrelazo su mano con la de la morena delicadamente. Acto que no paso desapercibido por la otra que no se resistió ante ello. La rubia la dirigió hacia donde se encontraba la mesa, y otra vez haciendo uso de su galantería, le ofreció la silla mas cercana a ella para que pudiese sentarse sin problemas.- ¿Tienes hambre ya?-

Rachel intentaba hablar pero se le hizo completamente imposible al ver aquella manta colocada de un árbol hacia otro a lado de la mesa. No la había podido observar antes con claridad debido a la oscuridad de la noche, pero ahora que estaba mas cerca, pudo divisar una pintura hermosa de la ciudad de Nueva York. Enmarcando sus principales edificios, con un bello cielo nocturno alumbrado por estrellas y una gran Luna, casi igual como los astros que los acompañaban esa noche.

-Si pudiera llevarte a ese mismo sitio en este mismo instante lo haría… pero por lo pronto, es lo único que puedo ofrecerte… supongo que en este caso utilizaremos un poco la imaginación.

-Quinn esto es demasiado…-

-Nada es demasiado para ti Rach… amm… ¿puedo llamarte así?-

-Por supuesto que sí, no hay ningún problema.

-Gracias… entonces… ¿te gusta?-

-Es maravillosa… es… no tengo palabras para esto… ¿tu la hiciste?- Habla mirando asombrada a la actual dueña de su mano.

-Si… me tomo todo el fin de semana pero supongo que no quedo tan mal.-

-Es bellísima Quinn, no sabia que tuvieras habilidades tan formidables con la pintura, de verdad es increíble…-

-No sabes el gusto que me da que te agrade de esa forma porque es tuya…-

-¿Mia?-

-Si… digamos que es uno de los regalos que recibirás esta noche.-

-Estas consintiéndome demasiado-

-Creo que ya debes de ir superándolo Rach… ahora, creo que no tardan en traer la cena.-

-¿Traerán? Pero pensé que…-

Al girar su mirada, nota como otro auto llega colocándose atrás del auto de la rubia. De el salen una feliz Brittany vestida con una falda negra que dejaba a la vista sus estilizadas piernas, blusa de manga larga blanca, un pequeño corbatín negro, zapatillas negras, peinada con una cola de caballo; de lado del conducto emerge Santana un poco molesta por la situación en la que se encontraba pero maquinando en su mente como Quinn pagaría por esto, estaba vestida casi igual que su novia, solo que en lugar de falda era un pantalón negro de vestir, el cual se ajustaba perfectamente a sus curvas y una delgada corbata del mismo color.

Sin emitir una sola palabra, más que unas cuantas miradas asesinas por parte de la latina hacia la ex porrista y otras miradas cómplices de Brittany hacia Rachel, se disponían a servir la cena que Quinn había preparado aquella tarde.

-¿Gustan algo de vino?-

-Muchas gracias Britt, ¿Rachel?-

-Solo un poco por favor… gracias Brittany.-

-Llámame Britt, así lo hacen mis amigos.- Dice sonriéndole a la diva quien no cabía de felicidad ante todo lo que estaba viviendo. Creía que todo esto era parte de un bizarro sueño en el cual estaba sumergida pero el sabor del vino en sus labios le hizo recapacitar sobre su pensamiento anterior.

-¿Cómo lo esta tomando?- La holandesa llamo la atención de Quinn.

-Mejor de lo que pensé pero no te confíes… solo que… me pidió que le dijera a Rachel que por favor no dijera nada de esto a nadie, ya sabes que tiene problemas con lo de su reputación y esas cosas.-

-No hay problema, de mi boca no sale absolutamente nada, dile que puede estar tranquila.-

-Perfecto, entonces haré que traiga la cena mientras arreglo el postre.-

Santana se acercó hacia Quinn y Rachel con una mirada seria y con paso firme. No miro a la diva en ningún momento, pero cuando esta dijo gracias por su servicio solo atino a asentir, pero al servir el platillo a su amiga le dedico una mirada asesina que solo en Lima Heights Adjacent podrían haberle enseñado. La rubia no pudo evitar sentir una corriente de escalofríos ante los ojos fríos de su latina amiga, sabia que pagaría muy caro el haberle pedido que hiciera de su mesera en esa noche especial pero su morena valía toda la pena del mundo.

-Yo lo hice… según mi madre sabe bien pero espero y no me lo haya dicho solo porque soy su hija.-

-Es delicioso… ¿también cocinas? ¿Hay algo que no sepas hacer?-

-Supongo que tener la bella y maravillosa voz que tu tienes.-

-Oh… vaya… gracias por tu halago pero pienso que… con un poco de entrenamiento vocal mejoraras mucho… tu también tienes una hermosa voz.- La mira a los ojos nerviosa por la situación, aun no se acostumbra del todo al estar en la presencia de la rubia, sobre toda esa espectacular actitud que tiene con ella. Pero no puede negar que le fascina.

-Recordé que eres vegetariana pero… bueno, debes saber que amo la carne así que no estoy muy familiarizada con la comida vegana… hice una investigación en internet y encontré la lasaña… había hecho antes lasaña normal pero no sabia si esta iba a quedar de todo bien pero lo intente y entonces…-

-Quinn, de verdad esta delicioso…-Acerca su mano a través de la mesa para tomar la de la rubia delicadamente, mientras la miraba directamente a los ojos, con una tierna sonrisa en el rostro.- Y… es muy lindo de tu parte que hayas recordado en que se basa mi dieta… todo esto es muy halagador, de verdad muchas gracias por esta velada.-

-De… de nada… quiero que disfrutes todo esto tanto como yo… como te lo dije, o bueno mi abuela me hizo el favor de contártelo, quería que fuera tu regalo de navidad aunque creo que tu celebras Hannukah…- Mientras la rubia hablaba, Brittany y Santana se acercaban con otra mesa pequeña, en la que, sobre ella se encontraba un candelabro de 8 velas normales y una más grande que las demás.- Siendo honesta contigo… no sé que es lo que se hace en esas noches pero… quise darle un pequeño toque judío a nuestra… velada… ojala y no este haciendo algo estúpido.-

-¿¡De que estas hablando! … es perfecto Quinn… yo… de verdad…-

-Disculpa por no tener tantos conocimientos de religión, pero me arriesgue un poco…-

Mientras ambas chicas tenían su platica en la mesa, contando la historia del "Hannukah", Quinn la miraba como si estuviera hipnotizada, otras dos las observaban desde lo lejos junto a la demás comida que faltaba por servir.

-Rach esta enamorada de Quinn.-

-¿Tu crees? ¿Tan rápido?-

-Pero si no es tan pronto San, lleva años amándola sin siquiera saberlo, ¿Por qué crees que ha aguantado tanto tiempo los desplantes de Quinn?-

-¿Por la misma razón que tu has aguantado los míos?-

-Hey, ya habíamos hablado de eso, lo importante es que estamos juntas ¿ok? De todas formas, todo lo que paso antes nos llevo a estar más unidas que nunca… te amo San, y jamás me arrepentiré de ello.-

-Mucho menos yo Britt… gracias por esperarme…-

Después de dedicarse esas tiernas palabras, la rubia se aproxima a su hermosa latina para depositar un beso en esos labios tan cálidos. Nunca había pensado en lo liberador que era el sentir los dulces besos de su novia, a pesar de estar en presencia de otras personas, las caricias que Brittany en su mejilla, contemplándola con esos ojos tan hermosos como el mismo cielo, le permitían sentirse la mujer más condenadamente afortunada, feliz y amada del mundo y todo eso a sus 17 años. Definitivamente estaba haciendo algo bien para variar.

-¿De verdad pensaste que podrías librarte de mí tan fácilmente?-

-Confiaba en que no hermosa…pero… hablando de librarse de gente, ¿crees que deberíamos romper su burbuja ahora con el postre? Porque de verdad quiero llevarte a otro lugar esta noche…- Se acercó con actitud sugerente a la holandesa, quien solo atino a sonreír y a abrazar a su hermosa amante por la cintura.

-Deja que platiquen un poco más, tú y yo tenemos tiempo de sobra cariño.-

Después de haber charlando un poco, ambas volvieron a dirigir su atención a la lasaña. Aunque a veces, se sorprendían mirándose fijamente de vez en cuando. Quinn pensaba que se encontraba en otro de sus múltiples sueños, en los que ella y Rachel siempre eran las protagonistas, pero no podía estar más agradecida de que fuera real. No se sentía merecedora de tanta suerte, aunque no iba a desaprovechar una oportunidad tan grande como esa, sobre todo porque ni si quiera Finn había aparecido en el mapa.

Al notar ese detalle, un calor comenzó a invadir su interior. No quería que el volviese a aparecer en la vida de Rachel, haría hasta lo imposible por evitarlo, y solo se le ocurría una forma. Debía contarle la verdad a la diva esa misma noche. No podía ser tan apresurado para ella porque lleva años amándola en secreto aunque definitivamente para la otra seria una sorpresa tremenda. Sabía que muchas cosas estaban en su contra, no tenia la certeza de que Rachel se sintiese atraída hacia ella, la situación requería echar todo a la suerte y esperar lo mejor. Confiaba en que no habría un completo rechazo de la cantante hacia ella, gracias al inmenso corazón que sabia que esta poseía pero la necesidad de sentirla suya era mas grande que todos sus miedos.

-¿Quieres postre?-

-Claro que si… ojala y no pienses que como demasiado.-

-Para nada, iré por el.- Se levanta de la mesa dejando a Rachel sola con sus pensamientos.

Camina en dirección a sus amigas, las cuales se encontraban sumergidas en una conversación bastante cariñosa.

-Lamento interrumpir su discreta muestra de cariño pero Rachel ya quiere el postre.-

-Ya lo llevo Quinn, disculpa…-

-De hecho, también venia a decirles que si quieren ya pueden irse… me encargo de todo desde aquí.-

-¿Estas segura?-

-Si… aparte, planeo decirle todo esta noche… no puedo esperar más tiempo.-

-Rubia, ¿no crees que es muy pronto? ¿Acabas de fumar la pipa de la paz con el enano y ya quieres decirle que la has asechado desde años?- No podía evitar ese tipo de comentarios, sobre todo si Quinn se acercaba a ella a decirle que no planeaba esperar más. Se esperaba muchas cosas esa noche pero definitivamente esa, no era una de ellas.

-No puedo más Santana, tengo que decirle lo que siento… mejor momento no puedo encontrar que este.-

-Si eso es lo que sientes que es correcto, nosotras te apoyamos- Entrelaza sus manos con la de Santana, sorprendiéndola al tacto.- Y por eso nos quedamos hasta que terminen la cena, prometimos ayudarte con todo y así será - Brittany pensaba igual que su antigua capitana, aunque aun no entendía del todo porque tardo tanto en decidirse a estar con Rachel por las buenas, le alegraba saber que por fin se había decidido a ser feliz.

-Muchas gracias chicas, de verdad que no se como pagarles…-

-Yo si se pero esa ya será platica para otra ocasión, vamos Britt, ese postre no se servirá solo.-

-Ya la pusiste sentimental, anda, ve a sentarte.- Dice mientras observa como su chica camina hacia los platos.

-Claro Britt.-

Definitivamente se consideraba una chica afortunada después de todo. Amigas como ellas, no las encontraría en ningún otro lado.

-Les dije que ya podían irse, pero insisten en quedarse…- Vuelve a sentarse en su silla, frente a Rachel que la observa dudosa.

-¿Y por qué les dijiste que se fueran? ¿Santana esta muy enojada contigo?-

-No… bueno, digamos que voy a tener que pagar este favor con intereses pero no importa. Les dije que se fueran porque… bueno, pienso que ya he abusado mucho de su amistad últimamente…-

-Te adoran Quinn, fuiste su capitana mucho tiempo y aun están a tu lado… ahora que lo pienso, no creo que les moleste mucho estar aquí. Si saben que te apoyan.

No volvieron a pronunciar palabra alguna ya que Santana se acercaba de nuevo a ellas, con una actitud un poco menos desafiante, para dejarles servidos sus postres y proceder a quitar los platos sucios. Mientras tanto, Brittany comenzaba a meter todas las cosas que habían traído esa noche en la camioneta que la latina había pedido prestada a su padre para la ocasión. Solo dejaron la manta y la mesa en la que Quinn y Rachel tenían una pequeña platica de miradas.

Mientras disfrutaba de su postre, se podía observar como la rubia comenzaba a tener ciertas actitudes propias de una persona nerviosa y alterada. Quería preguntar pero no pretendía forzar las cosas, a su punto de vista, la ex porrista no tardaría mucho en abrir la boca y decir que es lo que estaba en su cabeza. Al terminar el último pedazo, Quinn por fin hablo.

-Creo que ahora si necesitamos un poco de privacidad…-

Rachel no pronuncio palabra, no entendía muy bien las palabras de Quinn pero prefirió no decir nada. Presentía que esta noche tendría todavía más sorpresas de las que esperaba.

-Rachel… amm… quiero darte algo…-

-¿Más? Quinn no se si podre aceptarlo.-

-Pero si ni siquiera lo haz visto…-

-Pero es que ya es demasiado, no quiero que pienses que soy una aprovechada.-

-Oye, estoy haciendo todo esto por… una razón que te explicare si me dejas darte este ultimo regalo hoy… es lo mínimo que te mereces por darme otra oportunidad de estar en tu vida.-

-No entiendo…-

-Solo acepta esto…- Al terminar de hablar, se inclina hacia por debajo de la mesa para tomar una caja de regalo con un moño rosa en el medio. Se levanta de su silla y se lo ofrece de la morena.- Ábrelo…-

Rachel lo tomo y comenzó a abrirlo. Dentro se encontraba un hermoso dije de una estrella de oro, al verlo, la morena derramo una lagrima sobre su mejilla. Esto era demasiado bueno para ser verdad.

-Quinn…-

-¿Puedo…?- Pregunta la rubia haciendo el amago de querer colocarle el dije a la diva, lo que ella acepta para tomar su cabello y dirigirlo hacia delante de su cuerpo para que Quinn pudiera colocárselo mas fácilmente. Después, vuelve a tomar su mano y la dirige hacia el frente de la manta. La suelta para ir hacia uno de los jarrones que rodeaban el lugar y tomar una brillante rosa roja.

-¿Qué…quieres decirme?-

-Muchas cosas, la situación, es que no se como hacerlo…-Vuelve a su lado con la rosa en la mano, ofreciéndosela a la diva.- Te ves hermosa… ¿ya te lo había dicho?-

-Ya… pero… gracias… y te repito que tu también luces maravillosa hoy…- Recibe la rosa y como si fuera un reflejo la lleva hacia su nariz para poder respirar mejor su aroma.- ¿Cuánto has gastado en rosas últimamente eh?-

-Lo necesario, pero no te preocupes, vendrán mas de donde salieron estas… amenos que tengas otra flor favorita.-

-Creo que… las gardenias son muy lindas…-

-Pienso que las rosas son mejores… su belleza es mas extraordinaria… no hay flor en el mundo que las superen.-

-¿También son tus favoritas?-

-Mucho mas que eso…-

No dijeron palabra alguna durante un tiempo. Simplemente se limitaron a observarse, a tratar de descifrar el significado de lo que ambas habían pronunciado minutos antes. Rachel no podía soportar más la necesidad de descifrar las acciones de Quinn, porque algo le decía que esto no era solo una muestra de afecto que alguien da para pedir disculpas. Todas las molestias que su rubia nueva amiga se había tomado para con ella tan pronto no hacían mas que crear dudas en su mente. Pero a pesar de ello, estaba feliz, la ex porrista lograba hacer eso con ella con solo unas cuantas palabras, algo le decía que todo lo de la cena no hubiera sido necesario, tan solo con tenerla a su lado, sentadas en ese hermoso lago alumbrado por la luz de la Luna y las estrellas tomadas de la mano, mientras la escuchaba hablar de cualquier cosa, podría definirlo como el momento perfecto.

¿Por qué quería eso? Simplemente porque le encantaba estar así con una persona. Tener una conexión firme con alguien era algo que anhelaba encontrar y definitivamente no lo tenía con Kurt o Mercedes, y por más que quiso intentarlo, Finn estuvo muy lejos de lograr ese grado de comunicación con ella. Pero Quinn lo estaba logrando todo tan solo con mirarla.

No sabía si sus padres tenían razón, o si ella solo estaba confundida por todo lo maravilloso que la rubia había traído a su vida en tan poco tiempo, o tal vez, solo estaba viendo espejismos de su subconsciente. Ahora era cuando caía en la cuenta en que la mujer que tenia enfrente no se le hacia indiferente, muy al contrario, le fascinaba cada vez más con forme pasaban los días. Pero las dudas en su interior son más fuertes que cualquier deseo que su corazón pida.

Cuando sintió que algo en el ambiente había cambiado, giro su cabeza para ver que Santana y Brittany se habían marchado del lugar. Tan concentrada estaba en sus pensamientos que ignoró completamente, cuando ambas porristas se llevaron todo lo relacionado con la mesa. Ni siquiera alcanzo a escuchar el motor de la camioneta encenderse. Definitivamente algo grande estaba pasando frente a su rostro como para ignorar todo su entorno.

-¿Por qué haces todo esto?... ¿Qué pretendes Quinn? ¿Por qué ahora?...- Ya no aguantaba más las dudas que bombardeaban su razón. Necesitaba respuestas y le necesitaba ahora.

-Porque soy una cobarde que ha esperado demasiado tiempo en acercarse a ti y decirte… "Hola"-

-Quiero entenderlo Quinn, de verdad quiero hacerlo pero ya me canse de hacer suposiciones contigo desde la primera vez que hablamos en el acilo… habla ya por favor…-

-¿Y si lo que tengo que decir no te gusta?... apenas estoy acercándome a ti y no quiero echar a perder lo que me ha costado hacer durante casi 3 años…-

-Inténtalo… ¿Qué es lo que puedes perder? ¿Tan grave es?-

-¿Quieres saber que puedo perder? A ti-Toma sus manos y las dirige a sus labios para depositar en ellas un beso en cada una.- Tan grave es todo esto que quiero dejar de callarme una infinidad de sentimientos hacia ti… yo ya no aguanto mas Rachel, ya me canse de vivir en una tortura que yo sola me he creado…al principio yo solo imaginaba cosas, me limitaba a pensar pero ahora sé que es lo que quiero para mi, el camino que quiero seguir.

-Quieres decir que…-

-Que estoy dejando de callar que te amo, eso es lo que quiero decir.-

-Mientes…-

-No, no podría… mucho menos a ti.-

-Esto no es cierto…- Con un rápido movimiento libera sus manos del agarre de Quinn para comenzar a alejarse.

-Todo lo que te estoy diciendo es verdad… sé que piensas que es extraño pero…- Intenta volver a sujetar a la morena pero esta la detiene.

-¡No me toques!... ¿Cómo puedes jugar con algo así…? ¿Qué te he hecho…?-

-¿Qué me has hecho? Solo mirarme con esos dos ojos que tienes, solo eso basto para que mi vida cambiara todavía mas, para que por fin entendiera que es lo que soy y con quien estoy destinada a estar…no planeo jugar contigo y mucho menos hacerte daño…-

-Pero es lo único que has hecho todos estos años… humillarme, avergonzarme, permitir que odie muchas cosas de mi-

No entendía como era posible para ella reaccionar de esa forma. Una confusión entre sentimientos y pensamientos estaban jugando con todo su ser. Pero si sabía muy bien, que las palabras que acababa de pronunciar lastimaron mucho a Quinn. Podía observar como sus ojos miel se oscurecían al instante, mostrando una tristeza casi palpable.

-Lo hice porque quería mantenerme lejos de ti, no quería que estuvieras cerca porque esto que siento iba a crecer mas pero aun así tu insististe en seguir a mi lado a pesar de lo maldita que podía llegar a ser con la gente… creíste en mi cuando nadie, ni siquiera yo lo hice… sé que piensas que todo esto es una broma de mal gusto, que solo estoy jugando de nuevo, pero de verdad te juro, por lo que mas amo, que dedicare cada minuto de mi vida para demostrarte lo contrario…-

-No se si creerte…- Todo lo que salía de la boca de Quinn sonaba tan irreal para sus oídos, pero deseaba aceptarlo.

-No tienes por qué hacerlo ahora, yo te entiendo, de verdad… pero como te dije, hare que confíes en mi, voy a lograr que entiendas que mis sentimientos hacia ti son reales…-Rachel, al estar hipnotizada por las palabras que había pronunciado la rubia hace unos momentos, no se da cuenta cuando las manos de esta se colocan en su cintura acercándole hacia ella.- Puede que tu creas que esto es muy precipitado… pero Rachel Barbra Berry te llevo en mi mente día y noche desde hace mucho tiempo… y aunque sé que eso sonó muy extraño, voy a hacer que me creas, voy a enamorarte Rachel.-

-Finn…-

-Si él te interesara tanto como crees, no dejarías que estuviéramos tan cerca y hubieras tenido contacto con el todos estos días… sin embargo te has alejado de todos menos de mí.-

-Quinn, no sé que decirte…-

-Comprendo, no quiero que me digas nada… pero si necesito que te quede muy claro que no me voy a dar por vencida, voy a estar contigo, voy a cuidarte, a protegerte y a amarte como te lo mereces-

Rachel sentía que la vida le estaba dando demasiado. Quinn Fabray no podía estar enfrente de ella, hablándole con una pasión y seguridad inigualables, sobre todo si le decía palabras de amor. Como le hubiera encantado tener una respuesta para ella, podía ver como en sus ojos, se reflejaban todos y cada uno de sus sentimientos. Se preguntaba ¿Cómo había dicho que no le creía?, pero, su aun baja autoestima le seguía gritando en su interior, que era demasiado bueno para ser verdad.

-No juegues con estas cosas por favor…- No pudo hacer mas que colocar su frente en el hombro de la rubia, mientras esta aprovechaba para abrazarla con toda la ternura de la que era capaz.

-No podría aunque quisiera… ya no quiero hacerte daño, yo solo quiero hacerte feliz… eres lo mejor que me ha pasado en mi vida Rachel Berry y estar lejos de ti no es una opción para mi…-

-Voy a fastidiarte ya lo veras…-

-Mi niña… ¿no sabes lo que dices, cierto? Te prometo que algún día, hare que me creas…- Se separa un poco para poder ver a la morena directamente a los ojos pero sin soltarla.- Sabes..., creo que ya ha sido suficiente por hoy, les dije a tus padres que te llevaría a tu casa a las 12 y son casi 11:30… ¿quieres irte ya?-

-No le veo el caso… no creo poder dormir de todas formas…-

-Perdón por soltarte todo tan bruscamente pero, tenia que hacerlo… me estaba matando no poder decirte lo mucho que te adoro.- Acariciando su mejilla con dulzura, siendo capaz de tocar su piel tersa y suave.

-Vas a matarme…-

-Solo quiero enamorarte, no pido más.-

De nueva cuenta en el auto de Quinn, ambas iban con rumbo hacia la casa de los Berry. Lo único en que estaba en la mente dela rubia era en hacer las cosas bien, y eso incluía a los padres de Rachel. No estaba de más quedar bien con ellos ¿verdad?

El trayecto fue silencioso, pero la diva tenía un caos en su mente. Se podría haber esperado cualquier cosa de esta cena con Quinn, menos una confesión de amor que aguardaba ser descubierta, según la rubia, desde hace ya mucho tiempo. Se sentía halagada, mortificada, feliz, angustiada, llena de vida y un sinfín y emociones y sensaciones más. Hasta que tomo cuenta, nuevamente del regalo que había preparado para la rubia.

Al recordar el contenido de aquella caja, la guerra que se formaba en su interior comenzó a apaciguarse poco a poco, dejando la realidad a la vista. Tenía miedo, estaba tan asustada como nunca había estado en su vida. Le aterraba pensar que era lo que pasaría con ella si todo esto de la "amiga enamorada" no funcionara, si solo fuese una broma más que el destino planea jugarle en su contra.

Se preguntaba que era lo que podía perder con todo esto. Giro su mirada perdida en el parabrisas, para mirar a Quinn, quien la observaba igual, pero con unos ojos que expresaban devoción y ternura. Esta, al notar los ojos de Rachel dirigidos a ella, volvió a centrar su atención en el camino sin decir nada.

Y entonces, un nuevo pensamiento llego al corazón de la morena. ¿Qué es lo que podía ganar? Su interior sonaba muy egoísta en estos momentos, pero, siempre que sucede una situación de la cual, no se sabe a ciencia cierta cuales serán los resultados, por puro temor, pensamos inmediatamente en las consecuencias malas que traerán a nuestra existencia, sin analizar o considerar un solo instante, que es lo bueno que podría pasarnos en nuestras vidas si tomamos la decisión de arriesgarnos.

¿Qué es lo podía ganar? Quinn Fabray.

-¿Qué me estas pidiendo exactamente Quinn?- Pregunto al estar nuevamente a fuera de su casa, parada justo al frente de la rubia. Entendía que era lo que la ex porrista quería de ella, pero no le haría daño a nadie escucharlo de nuevo. Esperaba expectante la respuesta mientras sostenía con ambas manos, esa misteriosa caja para Quinn.

-Qué me des una oportunidad para conquistarte… sé que puedo hacerte feliz, solo necesito que me des esa posibilidad.-

-Ok… bueno, supongo que es hora de que te entregue mi regalo de navidad/Hannukah.-

Rachel extiende sus brazos ofreciéndole de frente, aquel regalo que tanto le ha costado analizar, todavía más su profundo significado.

Quinn lo recibe, al tenerlo entre sus manos, quita la tapa para encontrarse con un marco el cual tenia letras que solo al acercarlas a sus ojos, supo de que se trataba.

-No… no puedo aceptarla…- De inmediato intenta regresar el presente a Rachel quien se lo impide.

-Tú también has sido la única persona que ha creído en mi sin dudarlo… y aunque no ha sido de una forma muy cordial que digamos, al menos hasta ahora, quiero que tu la tengas… después de todo, pude hacerla gracias a ti.-

-Definitivamente no Rachel, esta canción es tuya.-

-"Get it right" te pertenece Quinn… si no hubiera sido por ti, jamás hubiera podido…-

-Rach…-

-Si la aceptas, voy a darte también la otra "cosa" que esta en la caja, que parece ser, pasaste por alto completamente.-

Quinn vuelve a centrar su atención en la caja que aun estaba en sus manos, mirando al fondo un peluche de cierto animal. Si Rachel estaba tratando de decirle algo, no lo entendía.

-¿Un peluche?-

-¡No es cualquier peluche Quinn!-

-Oh… un león… pero…-

-Creo que tendremos que trabajar un poco en tus lagunas mentales… ¿recuerdas nuestra conversación bizarra sobre tiburones y leones?-

-Oh sí… ok…- La respuesta la atacó completamente desprevenida.- ¿Estas segura?- Quería brincar, bailar, llorar, reír…

-Será mejor que ya entre…-

-Espera…- Con su mano libre logra sujetar a Rachel por la cintura, acercándola peligrosamente a su cuerpo. Estaba segura de poder percibir su aliento.- Escucha bien esto, y procura que nunca se te olvide… juro que voy a enamorarte… voy a hacerte tan feliz que no te quedará otra opción más que quererme tal y como yo lo hago contigo.

-Yo ya te quiero Quinn…-

-Pero más hermosa, mucho, mucho más…-

Más vale tarde que nunca ¿verdad? Feliz fin de semana. (Lamento cualquier falta de ortografía o coherencia )
Pd.- V.O.T.E.N!