Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Este fic es sin fines de lucro.

N/A: Este capitulo es muy especial para mí, me trae muchos recuerdos, sobretodo las partes en cursiva.

Dulce engaño

Capitulo nueve: Espejismo

El día anterior a la navidad Bella se sentó frente a Edward con las manos sobre las rodillas y la mirada perdida, dispuesta todo menos a hablar

-¿Cómo comenzó todo?- preguntó Edward con un lápiz en la mano y la libreta sobre la mesa. Frente a él, Bella se mordió el labio inferior. Él odiaba que hiciera eso; la hacía ver vulnerable, inocente e inclusive invitaba a tratar de protegerla. Y el no quería protegerla, no deseaba provocar ningún impacto en su vida que no fuera una mera ayuda para superar su problema y que luego ella siguiera adelante sin depender de él.

-Bueno… Yo era gorda- Murmuró con la típica voz que utilizan los adolescentes para decir las cosas obvias.

Edward suspiró- ¿…Y?-

-Realmente no se que diablos esperas oír-

-Quiero oír el verdadero motivo-

Bella miró por la ventana- ¿Por qué estamos aquí de todos modos? ¿No deberías llevarme a algún lugar que me deje alguna enseñanza o trastornarme frente al espejo?-

Edward suspiró sin encontrar la manera de explicárselo. No existía una forma específica de decirle que la terapia nunca iba a volver a ser la misma desde aquel beso, que ya no podía tratarla como a cualquier paciente tratando de ser su amigo y que la única manera de ayudarla era teniendo la relación que nunca tuvieron: Psicólogo-paciente. Sin una amistad de por medio, sin interponerse en su vida y definitivamente sin sentimientos.

-Vamos a probar con algo nuevo- Dijo- Mi estrategia era tratar de ayudarte desde afuera, como un amigo, dejando que te sanaras a partir de tus propios errores. Pero no ha funcionado a si que atacaremos desde adentro. Desde tus recuerdos, tus emociones y tus pensamientos. Solo eso, Bella-

Lo miró a los ojos y vio que Edward no estaba bromeando. Realmente iba a dejarla. Iba a dejar de intentarlo por que era lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que Bella no estaba en una situación que le permitiera superar la bulimia y la autoflagelación, si no que en aquellos momentos ella necesitaba hablar, comunicarse y expresar lo que sentía.

Ella sin embargo, no lo veía de esa forma.

-Necesito que me hagas recapacitar, que me hagas ver como son las cosas-Murmuró ligeramente asustada.

-No Bella, tú necesitas explicarme como comenzó todo para poder avanzar. Supongo que me tome tu caso personal al ver que tu mejor amiga había muerto y trate de hacerte recapacitar mediante el shock. Pero ahora vamos a empezar desde el principio para entender bien porque comenzaste a ser bulímica-

La voz de Edward sonaba mecánica, como un doctor recetando unas medicinas o una profesora repitiendo una clase. ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba el Edward que la hacia pensar, que la hacia llorar al ver sus estupideces?... ¿Es que ella misma lo había alejado?

-Toda mi vida fui gorda. Los niños en clase me molestaban y trate muchas dietas pero ninguna resulto. Supongo que no funcionaban porque nunca seguí un régimen; trataba de manejar mi alimentación en el día, pero al llegar la noche era imposible. Corría al refrigerador y comía todo lo que veía jurándome a mi misma que al día siguiente podría lograrlo, que el lunes comenzaría la verdadera dieta. Nunca lo hice y me frustraba mirarme al espejo, era horrible ir de compras y ver que la ropa de mi talla no me entraba ni de casualidad, que yo era tres o cuatro números más grande de lo normal. Recuerdo que hubo una vez en especial, cuando fui a comprar un vestido para la boda de una amiga de mi madre. Vi uno hermoso, color cielo pálido con adornos e inmediatamente lo quise. Cuando me lo probé… no entró. Ni la talla más grande. ¿Tienes idea de cómo me sentí Edward? ¿Haz sentido tanta vergüenza de ti mismo que al mirarte al espejo no encuentras motivos para seguir viviendo? A mis trece años eso paso. Me mire y no quise seguir viviendo a si que trate de suicidarme cortándome las muñecas. Los dos años siguientes a eso fueron… no sabría como describirlos. Simplemente hay una palabra: comida. Subí quince kilos en esos dos años sin siquiera darme cuenta. Comía por cualquier motivo; por que tenia bajas notas, porque discutía con mi madre, porque sentía que nadie me entendía y la única solución a todo eso era comer. Si tenía el estomago llenó podía seguir adelante, podía seguir luchando. Luego, bueno, conocí a James y al ver que el solo salía con chicas delgadas tomé la decisión de ser una de ellas para estar con él-

Edward dejó de escribir y la miró- Entonces tratas de decirme que ¿te convertiste en bulímica por él?-

Bella lo pensó un momento- No Edward, estoy tratando de decir que el fue el punto de quiebre en mi vida-

-No te estoy entendiendo-

-Por supuesto que no- Murmuró poniéndose de pie- Como ya te dije siempre fui gorda y ahogue mis penas comiendo. Cuando tenía quince años yo ya había tenido dos intentos de suicidio porque no sabía como seguir adelante si sentía que no había motivos para seguir luchando, si ya no tenia nada. Luego llegó James y al verlo tuve mi punto de quiebre; tuve que tomar una decisión porque yo sabía que ya no daba más: O me suicidaba de una vez por todas o realmente intentaba adelgazar. Ese era el plan: adelgazar. Nunca especifique de que forma, simplemente bajar de peso a como de lugar-

-¿Entonces James fue tu… impulso?-

-En un momento de mi vida el lo significo todo para mí. Tal vez para ti sea estúpido pero cuando quieres algo con tanta fuerza como yo lo deseaba simplemente haces lo que sea necesario para conseguirlo. No era James en sí lo que me interesaba realmente; el tenia unos lindos ojos, cabello y sonrisa pero eso lo e visto en muchos otros hombre, era mas bien lo que él representaba: El hombre apuesto y popular que solo sale con chicas populares. Y yo en aquel momento quería ser eso: Una chica delgada y popular que estuviera con alguien de su misma clase. No quería seguir siendo gorda, deseaba ser admirada por algo… lo que fuera. Y James se convirtió en ese algo-

-¿Si no hubieras conocido a James el año pasado como crees que estarías ahora?-

-A siete metros bajo tierra junto a Rosalie. Créelo o no, gracias a James yo estoy viva. Él y su espejismo me mantuvieron de pie inclusive en los peores momentos-

-¿Por qué dices que es un espejismo? –

-Porque no era lo que yo pensaba. Supongo que debí haberlo sabido pero en esos momentos estaba cegada por lo que quería ver y no lo que realmente era. James estaba involucrado en el alcohol y las drogas y no era lo que yo creía. Pero muchas veces la gente ve lo que quiere ver-

La voz de Bella comenzó a quebrarse y Edward se dio cuenta de que llevaban más de cuarenta minutos conversando.

-Deberíamos seguir mañana- Murmuró cerrando su libreta.

Bella se puso de pie y cogió su abrigo junto con la cartera.

-¿Crees que lo amas?- preguntó él en el preciso momento en que Bella toco la manilla de la puerta.

Ella se volteo y lo miró directamente a los ojos- Lo amé, Edward, viendo mas allá de su espejismo, agradeciéndole por mantenerme con vida sin siquiera ser consciente de eso- Dio vuelta la manilla y puso un pie fuera de la oficina- Lo ame conociendo inclusive lo mas terrible de él, de la misma forma en la que tu me amas a mí. No te preocupes, yo no volveré a buscarte- murmuró antes de salir por la puerta, siendo perfectamente consciente de que Edward estaba enamorado de ella y que ella también le amaba. Pero las cosas no podían ser y ninguno de los dos podía engañarse pensando que había un futuro unidos porque desde el principio estaba estipulado que no podían ser una pareja… estaba dicho que no tendrían un mañana juntos y Bella simplemente tenía que aceptarlo y seguir adelante: no podía convertir a Edward en el centro de su vida, en la razón de su existencia porque necesitaba vivir por ella misma y amarse por sobre todas las cosas. Edward no sería el primer ni último hombre en su vida y ella tenía que demostrar que podía seguir adelante sin él.

Mientras el elevador descendía Bella comenzó a sentirse mareada y con ganas de vomitar. Ella sabía lo que eso significaba, era como si su cuerpo le estuviera pidiendo a gritos que no comiera, que volviera ser la misma de antes. Lo estuvo considerando un momento, después de todo había sobrevivido todo un año ¿Por qué no volver a lo mismo de antes?

Bella cerró los ojos y trató de concentrarse en lo realmente importante: su futuro. Y fue entonces cuando se dio cuenta que nunca se había detenido a pensarlo ¿Qué mierda haría cuando el instituto terminara? Los últimos años de su vida se habían reducido a comer y vomitar pero nunca había recapacitado que algún día tendría que parar. No podía vomitar para siempre ¿Qué haría cuando todo acabara? ¿Cuándo Edward ya no estuviera allí en las terapias, cuando tuviera que escoger una universidad y seguir con su vida?

Esos últimos dos años se la había pasado estancada en un limbo; no iba a ninguna dirección. Solo se había obsesionado con adelgazar pero había despreocupado todo lo demás y mientras ella seguía en su utopía donde la báscula descendía y descendía, el mundo no se había detenido. Todos habían seguido adelante… Bella era la única que no había tenido la fuerza para luchar.

Mientras caminaba hacía la iglesia donde estaba Jason comenzó a recapacitar sobre todas esas cosas que se había perdido y no recuperaria; fiestas, viajes, recuerdos que todos tendrían menos ella porque definitivamente habían sido los peores años de su vida. Lo más cercano a un novio que había tenido era James y él simplemente la había usado a si que ni siquiera ese "gran momento" podía recordar. Nunca le había importando a nadie y ningún hombre se había tomado el tiempo de amarla. Ni siquiera Edward que a pesar de estar enamorado de ella no la amaba lo suficiente como para esperarla.

De su juventud solo tenía malos recuerdos y… y todo había sido culpa de ella. De su ambición y su estupidez, su mentalidad inmadura. Había perdido los mejores años de su vida por unos cuantos kilos menos y sus decisiones comenzaban a pesarle.

Al llegar a la iglesia Jason estaba sentado en la primera fila, con una maleta junto a él. Iba vestido de civil, como cualquier persona y Bella inclusive pensaba que le hacía ver mas joven, renovado. Vio atisbos del Jason antiguo, de aquel que llevaba el rock en las venas y se alegro de poder verlo feliz después de tanto tiempo.

-Me voy- murmuro él pero en su voz no había ningún tipo de culpa, de arrepentimiento, en realidad parecía mas aliviado- Este no es mi lugar, no pertenezco aquí-

Bella le quedo mirando y sintio como su corazón parecía partirse en dos. Jason era su amigo, su confidente y había compartido con el los últimos tres meses todas las cosas que le pasaban… Y ahora se iba. Deseaba que no fuera así, pero pedirle que se quedara era demasiado egoísta. Inclusive para ella, que era la persona más egoísta que conocía.

- ¿Dónde irás?-

-No lo se… Pienso volver al Tibet un tiempo pero no se que haré realmente. Tal vez vaya a la universidad… voy a vivir mi vida por mi, no por lo que los demás piensen-

Se quedo en silencio y Bella admiro a Jason por romper los estándares de la sociedad y querer realizar sus sueños. Ella sabía que la mayor parte de las personas cuando eran jóvenes tenían sueños que creían serían la razón de su existencia, pero con el tiempo se hacían adultos y comenzaban a sentir la necesidad de complacer a la sociedad y todo lo que soñaron quedo simplemente en eso: en sueños. Y un día despertaban, diez años después preguntándose que había sido de aquellos jóvenes que un día soñaron, planearon, creyeron…

-Te deseo lo mejor- dijo ella y fue una frase que salio desde lo profundo de su corazón- Te lo mereces, Jason. Ve y comete el mundo-

Jason sonrió y cogió su rostro entre sus manos- Se que voy a volver en algunos años tal vez y cuando lo haga quiero saber que encontraste tu camino, Bella. No puedo irme de Seattle si no tengo la certeza que saldrás de esto sin mi ayuda-

Bella aparto sus manos y con los ojos vidriosos, le susurro- No estoy bien, Jason. Quiero vomitar, quiero cortarme y quiero morir. Pero eso no va a cambiar porque tú estés aquí, este es una etapa de la que tengo que salir yo misma porque tú no puedes pelear las batallas por mí. Saldré de esto; no será ahora, ni mañana, pero lo haré y en un momento de mi vida mirare hacía atrás y recordare que pude ponerme de pie sin ayuda de nadie-

Jason suspiro y asintió. No podía interferir en las decisiones de ella y por una parte le alegraba que Bella hubiese comprendido que esta era una pelea que tenia que luchar. Pero por otra lado estaba el futuro incierto de Bella porque él sabía que el hecho de que no vomitara o se cortara no significaba que Bella estuviera menos perdida. Ella ahora estaba luchando por salir adelante sola pero Jason sabía que lo hacía para demostrarle a Edward que podía superar su amor por él, pero… ¿Qué pasaría cuando Edward se casara? ¿Quién seria el impulso para seguir delante de Bella? Edward ahora representaba una meta pero cuando dejara de estar disponible ella no tendría a quien demostrarle nada. Y recaería y todo volvería al principio.

Sin embargo, Jason no podía hacer nada porque Bella tenía que aprender a crecer, descubrir que ya no era una niña y era tiempo de que empezara a luchar sus batallas porque sus amigos no la pondrían de pie cada vez que ella se cayera de bruces contra el piso. Simplemente tenía que entender que el enemigo mas grande que tenía era ella misma y era alguien contra quien lucharía toda su vida


Cuando Bella volvió a casa ya eran las cuatro de la tarde y no había comido nada. Su estomago rugía pero ella sentía que tenía una pelota en la garganta impidiéndole respirar; era como aquellas veces que quería vomitar pan o cosas muy sólidas sin haber bebido agua antes, y se quedaba sin respiración por unos segundos. Era en aquellos momentos cuando Bella se sentía más bulímica que nunca porque lo único que deseaba era vomitar y aunque su mente no se lo permitía, su cuerpo se lo exigía continuamente.

Botó más llaves al piso y se deslizo por la pared con la cabeza entre las rodillas. Era un ejercicio que la relajaba desde que era pequeña y decidió mirar a su alrededor para tranquilizarse; diviso unas fotos de su familia que la dejaron pensando unos momentos. Algunas veces Bella se pregunta como es posible que Rene nunca se hubiese dado cuenta que ella vomitaba todo lo que comía, o como pareció no notar que bajaba de peso muy rápido ¿o es que simplemente no había querido verlo? Rene no era la mejor de las madres pero tampoco era la peor. La ayudaba, trataba de darle apoyo a su manera y si necesitaba algo solo había que pedírselo pero… ¿era eso suficiente? ¿Si Bella hubiese tenido una madre mas preocupada, como Esme habría llegado a ser bulímica? Quizás si Rene hubiese mostrado un poco mas de apoyo con el tema de su obesidad, si no la hubiese llenado de dietas Bella jamás se habría obsesionado con perder kilos, o tal vez simplemente no habría convertido la bascula en lo mas importante de su vida. Una pequeña parte de ella creía que si su madre hubiese sido un poco más cariñosa, que si le hubiese preguntando que tal le iba en la escuela y no se hubiese preocupado tanto de su carrera quizás Bella habría encontrado otra manera de desahogarse. Lo cierto es que Rene era la persona mas importante en su vida, era su madre y cuando Bella la necesito, ella le fallo.

Pero no era justo echarle toda la culpa a ella. Bella sabe que nadie le puso una pistola en el pecho para vomitar o cortarse y que es absolutamente responsable de todos sus actos porque tomo decisiones plenamente conciente de sus consecuencias. Simplemente tuvo la ingenuidad de pensar que sería algo temporal y que cuando consiguiera lo que deseaba, desaparecería. Si alguien le hubiese dicho que se convertiría en una adicción probablemente… no, aún así Bella sabe que igualmente lo habría hecho. Habría vomitado, se habría cortado y habría dejado de comer con tal de adelgazar. En su mente aún sigue arraigado aquel pensamiento donde las mujeres delgadas consiguen mas cosas, son más apetecibles y en general les va mejor en la vida.

Bien, su mente comenzaba a divagar nuevamente en mujeres delgadas y era exactamente eso lo que debía evitar. El teléfono de la casa comenzó a sonar y Bella se levanto rápidamente extrañada; nadie llamaba a ese teléfono, nadie.

-¿Isabella Swan?- dijo la inconfundible voz de la secretaria de Edward- El señor Cullen dice que dejo su teléfono en su consulta-

-OH, mierda- susurró Bella- ¿Lo puedo pasar a buscar ahora?-

-Claro-

La llamada se corto y Bella se apresuro a la puerta. En aquel teléfono tenia todos sus contactos, y realmente necesitaba llamar a Alice para arreglar las cosas. Desde aquella pequeña riña que habían tenido cuando todos se juntaron no se habían vuelto a hablar, y Bella no concebía la idea de que el día siguiente fuera navidad y siguieran enojadas.

Veinte minutos después llego a la consulta de Edward con las manos en los bolsillos. Se había puesto a llover fuertemente y hacia un frío de madres afuera. Y honestamente, lo último que necesitaba era ver a Edward en aquellos momentos.

Busco por todas partes a la secretaria pero no la encontró a si que decidió pasar sin tocar ni nada. Encontró a Edward en su escritorio leyendo unos papeles; se veía cansado, tenía ojeras y por su experiencia Bella creyó que había estado llorando.

-Dijeron que mi teléfono se había quedado- murmuró, en voz baja.

Edward alzó sus ojos verdes y a Bella le flaquearon las rodillas. Mierda, era en aquellos momentos cuando recordaba porque se había enamorado de él; bastaba una mirada y Edward podía ver todo dentro de ella como nunca nadie lo había hecho.

Él extendió una mano hacia su cajón y luego le entrego el teléfono a Bella. Ella comenzaba a caminar hacia la puerta cuando Edward la llamo por su nombre.

Bella se giro y lo encontró de pie, observándola cuidadosamente- Cuando dijiste que no volverías… ¿significaba que yo dejaría de ser tu psicólogo?-

-Si-

-No creo que sea una buena idea, Bella-

-Creo que estar aquí, los dos juntos en la misma habitación no es una buena idea Edward. Puedo hacer esto sin ti-

-No seas orgullosa, no eches a perder todo por lo que haz luchado-

Bella suspiro- He llegado a un punto en donde tus terapias ya no me sirven, Edward. Ya te dije todo lo que siento, ya me hiciste recapacitar; no hay nada mas que tu puedas hacer. Lo demás, es por mi cuenta-

Edward desvío su mirada y busco algo entre los cajones. Cuando lo encontró, se lo extendió a Bella

-Se que teníamos un trato pero…Feliz navidad adelantada- dijo entregándole un CD con una nota escrita en el exterior "Entrevista a Rosalie Hale parte 2"

Los ojos de Bella se llenaron de lágrimas y observo a Edward sin saber que hacer.

-Vuelve, Bella. No me importa si es la próxima semana o en dos meses, pero simplemente pásate por aquí para saber que estas viva y no haz hecho alguna estupidez. Yo siempre seré tu psicólogo y tú siempre serás mi paciente-

Bella le dirigió una larga mirada. De aquellas en las se dicen todo sin pronunciar una palabra y los ojos de Edward se llenaron de lagrimas; él amaba a Bella por algún motivo inexplicable, al punto de no dejarlo pensar si quiera. Inclusive se había sorprendido al despertarse por las noches que la esencia de Bella impregnada en sus labios, haciéndole considerar dejar a Tanya y marcharse con ella lejos. Pero… ¿Qué podría salir bueno de su relación? Edward la amaba ¿pero era suficiente como para soportar sus trastornos alimenticios, sus cortes? Él no podía vivir con Bella porque la intentaría cambiar inconcientemente y no era justo para ella: Bella merecía ser quien era, y vomitar y cortarse eran partes de su persona que solo ella debía cambiar, y tenían que ser cambios en su propio beneficio, no por que alguien mas lo quisiera.

Por eso, Edward simplemente se dedico a observarla partir cuando ella salio por la puerta. Sabía que volvería a verla y esperaba en el fondo de su corazón, que Bella encontrara a alguien que la amara lo suficiente y le diera todo eso que él en aquellos momentos le estaba negando

Cuando Bella puso el video en su computador le temblaban las manos. Tenía de nuevo aquella sensación de la pelota en la garganta y ni bien el video comenzó ella ya estaba llorando. Tenía un horrible presentimiento abrazándole la espalda.

La cámara enfocaba a Rosalie directamente en el rostro. Se veía hermosa; con el cabello ondulando por su espalda, haciendo el contraste perfecto con sus ojos celestes y su piel blanca.

Se escucho la voz de Edward-Cuéntame de Emmett-

Bella sonrió al ver la típica cara de enamorada que ponía Rosalie cada vez que nombraban a Emmett- Él es… perfecto. Es perfecto para mí; jamás conocí a alguien así. Es el único novio que he tenido desde los trece años y creo que estaremos siempre juntos. Aunque, si por algún motivo terminamos no me molestaría verlo con alguien más; es una persona excepcional y estoy segura haría feliz a cualquier mujer-

Cinco minutos más tarde Rosalie seguía parloteando de lo perfecto que era Emmett y Bella sonreía inconcientemente. Había olvidado como se oía la voz de Rosalie, y lo ligera que era su risa. Dios, la extrañaba tanto

-¿Qué hay de Bella?- preguntó Edward desde el fondo

La mirada de Rosalie pareció oscurecerse un poco- Bueno, ella es mi mejor amiga-

-Mencionaste en el entrevista anterior que ella tenía problemas con su aspecto ¿es verdad?-

-Si, bueno Bella solía ser muy gordita. Yo siempre la he encontrado preciosa y siempre le dije que un hombre que la quisiera no la juzgaría por su talla pero ella nunca me escucho y se fijo en su tipo, James. Es un idiota; juega con ella y Bella lo deja-

-Pareces enojada-

-¡Lo estoy! Me molesta que Bella haya bajado de peso para gustarle a James y a él no le importa una mierda. Lo peor de todo es que ahora ella no para; cada vez que pelea con el, hace régimen o vomita o se corta y yo no se que hacer. Me desespera verla sufrir de esa manera y no puedo hacer nada… ella dejo de escucharme hace mucho tiempo. ¿Sabes como se reconocen entre ellas las chicas con trastornos alimenticios? las anoréxicas usan una cinta roja en la muñeca y las bulímicas una morada. Es horrible ¡hasta tienen blogs con consejos y cosas por el estilo! Y Bella lo lee; no los comenta ni tiene un perfil pero absorbe todo lo que esas estupidas dicen y lo pone en practica. Hace competencias con ella misma para ingerir menos calorías y me da miedo lo que pueda llegar a hacer… ¿y si algún día yo me voy? ¿Quién va a tratar de hacerle comer todos los días? Ella no se da cuenta que se esta convirtiendo en el típico cliché de mujer capaz de todo con tal de bajar de peso, Bella… esta hecha un monstruo ¿y lo peor de todo? Es que no le importa, y eso… me esta matando-

Bella no pudo soportarlo mas. Corrió hacía el baño y hundió sus dedos en la garganta fuertemente, provocándose heridas en el paladar por las uñas. Y cuando el vomito descendió por su garganta sintió que le quemaba al igual que la lagrimas en sus mejillas. Se sentía sucia, gorda, angustiada…

Era un monstruo y no había ningún Dios que la ayudara a salir del infierno en el que se había convertido su vida.

"Gorda, se que te hace daño / Pero es que la solución no es encerrarse en el baño

Yo se lo que piensas cuando observas tu reflejo/ Pero tu enemigo son las personas no el espejo.

Ese complejo es el objeto de burla/meterse los dedos en la garganta no sirve de ayuda,

Si te hacen daño los demás ¿Por qué tu también te lo haces?/ Es darle la razón a los mas tontos de la clase"- Espejismos, Porta


Nota de la autora:

Lo se, ha pasado casi un año y medio desde que no actualizo y probablemente ya nadie recuerda esta historia. Lo cierto es que si soy absolutamente sincera hasta hace tres días pensaba eliminarla; creí que no tenía ningún sentido seguir adelante con la historia y en una ocasión casi la elimino completamente. Pero antes de apretar el "Si, delete" me dio algo en el estomago que me impidió seguir adelante. Supongo que amo demasiado esta historia como para dejarla

Sucede que hace tiempo me di cuenta que no continuaba con este fics porque si yo no avanzaba, Bella tampoco. Y no lo he hecho; me quede atascada en la bulimia (no en los cortes, pero supongo que es una cosa de tiempo para volver) y sentía que no tenía nada que aportar. Pero antes de ayer decidí poner el nombre del fanfics y mi nombre para ver si lo tenía publicado en alguna otra pagina (cuando ya estaba totalmente decidida a eliminarlo de todas partes) y me di cuenta que en marzo del año pasado se escribió un recomendación de mi historia en un blog. La leí y bueno… me encanto. Era una buena critica, y llego en el mejor momento porque ¡jamás me habían recomendado en un blog! lo se, suena estupido, pero soy del tipo de personas a la que le importa cada opinión y por eso son tan importantes para mi sus reviews. Entonces me dije que tenia que seguir con esto porque el hecho de que yo este atrapada con la bulimia no significa que mi vida acabo; tengo mucho que decir, mucho que contarles y no pienso callarme. A si que comencé a leer la historia de nuevo para conectarme con los personajes y también leí todos sus reviews para darme fuerzas y bueno… aquí estoy.

Ya mencione arriba que es un capitulo que significa mucho para mi, dice muchas cosas que yo siento y he sentido durante mucho tiempo y estoy segura que muchas se sentirán identificadas. Ya sea con el bajar de peso por alguien, con el no querer estar con una persona para no dañarla o el tema de los sueños que nunca seguimos. Creo que para que Bella se mejore debe de tener una recaída (que no es la misma que la del capitulo anterior) y debe dolerle en lo profundo de su corazón.

Y elegí esta canción de Porta para finalizar el capitulo porque creo que entrega el mejor mensaje; si se dan el lujo de escucharla completa comprenderán (las que son bulímicas o anoréxicas) que dice todo exactamente tal y como es. No lo adorna, y admito que la primera vez que la escuche lloré porque fue demasiado para mi. Se la recomiendo a todas las personas que nunca han tenido un desorden alimenticio para que traten de entendernos; la forma en la que nos vemos, como nos dañamos…

Finalmente, diré que continuare esta historia por dos motivos; se lo debo a ustedes y me lo debo a mí.

Las veo en agosto sin falta,

Saludos, Marry's.