Jabón

Corría un día caluroso en pleno mes de junio. El sol brillaba con una fuerza atronadora en lo alto de un inmenso cielo azul despejado. Ni una nube cruzaba el firmamento como para decir que una ligera tormenta fuera el alivio que el clima necesitaba. Vaticinaba ser el comienzo de un verano arrasador y sin respiro, una temporada de fuego y calor.

Ash Ketchum, un joven que había cruzado la barrera de los veinte años hacía poco, controló el aire acondicionado instalado en el living de su casa en Pallet Town, y lo colocó en una temperatura por debajo de los parámetros normales. No sabía si era él, o era el clima, pero francamente se sentía irritado, acalorado e inquieto.

Quizás se debía a la sensación extraña que le había empezado a atacar semanas atrás, y que coincidía con la llegada de sus amigos, quienes estaban de visita en su casa luego de un largo período de ausencia, y más precisamente con la presencia de cierta muchacha pelirroja. La extraña sensación le provocaba un cosquilleo en el estómago, sus manos le sudaban y todo él se sentía nervioso, irritado, y hasta por momentos como si tuviera fiebre. Brock le había comentado, entre risas no muy discretas, que quizás se debía a alguna alergia propia de la nueva estación del año. Y él ingenuamente le había creído.

Volvió a controlar el aire acondicionado, y se preguntó con mal humor porque el ambiente no estaba más frío, considerando que lo había colocado en una temperatura no mayor a los dieciséis grados. Sin embargo se sentía más incómodo y abochornado que antes.

Quizás debió haber salido con Brock y los demás cuando decidieron caminar hacia la granja Oak, para visitar más precisamente a Gary. Ash había decidido quedarse sin brindar una razón aparente. Extraño era el hecho de que se había empezado a sentir malhumorado justo cuando el grupo por entero salió de esa puerta rumbo a la casa de su amigo, dejándole a solas.

Desechando todos esos pensamientos, se levantó del cómodo sillón en el que estaba echado, y se encaminó a la cocina. Abrió la heladera y retiró una botella de vidrio repleta de agua, se bebió de un saque todo el contenido, y colocó la botella ahora vacía en el borde de la mesa. No podía decir que su reciente sed había sido saciada, pero el ardoroso malestar general parecía haberse aplacado un poco. Volvió al sillón donde estaba viendo la hora en el reloj de pared; pasaba de media tarde, y el cielo azul no brindaba respiro alguno.

Surfeó por los canales de televisión por otro largo rato notando que su humor empeoraba en vez de mejorar, así que apagó el televisor y decidió hacer lo que en un primer momento debió haber hecho; no ir a buscar a sus amigos, ni investigar un poco más sobre su afiebrado comportamiento. Decidió darse un baño. Un baño frío y revitalizante. Su madre decía que el agua lavaba todas las culpas… no sabía a que se refería con eso, pero esperaba que sirviera para lavar su malestar general.

Con eso en mente se dirigió a su habitación por una nueva muda de ropa limpia, esquivó el equipaje de sus amigos que yacía en el suelo, ojeando con curiosidad el bolso pequeño que pertenecía a cierta temperamental joven mujer. Extraño, en su habitación no había split pero allí no hacía tanto calor, o al menos él no sentía tanto calor.

Entró al baño, dejando la muda limpia a un lado, y abrió la llave de la ducha para que el agua corriera. Se deshizo de su ropa con practicidad y se metió bajo la lluvia artificial.

Y esa era la mejor decisión que pudo haber tomado. El agua fría refrescó su entorpecida mente, relajó los espasmos inconscientes de sus músculos, y trajo un alivio radical a las cosquillas en su estomago. Tomó el champú de frutas y esparció una generosa cantidad en su cabello masajeándolo con energía hasta que produjo abundante espuma perfumada. A continuación mientras seguía masajeando el cabello con una mano, manoteó con la restante el pan de jabón que prolijamente solía estar ubicado al costado, junto a los demás elementos de higiene y… su mano tocó el aire. Movió su mano otra vez pero solo había vacío, y en lugar del jabón había varios envases de plástico, de sus amigos o de su madre generalmente, los cuales tiró con torpeza desparramándolos sonoramente en el piso. Se refregó la espuma de los ojos, y abrió uno, aproximándose al estante ubicado junto a la tina donde siempre estaban las cosas de higiene, pero no. El jabón no estaba ahí.

Volvió a meter la cabeza en el agua mientras la espuma del champú se multiplicaba y se disolvía sobre su cuerpo. Podría usar ese líquido a modo de jabón… pero no era lo mismo, y tampoco era buena idea; el champú tendía a exagerar la espuma y se llenaría de eternas burbujas. También podría bañarse prescindiendo de la famosa pastilla, pero sería como si nunca se hubiera bañado… Soltó un bufido mientras cerraba la llave de agua, el cabello le chorreaba de líquido, espuma y restos de champú, mientras con los ojos cerrados manoteaba una toalla y la anudaba a ciegas a su cintura. Salió de la tina y consideró gritar a su querida madre para que le alcanzara el jabón y así evitarle salir en busca de uno. Pero su madre no estaba, tuvo que recordar, había salido con el resto de sus amigos.

Así que estaba solo en la casa en una tórrida tarde de verano en pleno mes de junio.

Soltando una maldición entre dientes, abrió la puerta del baño, y se abrió camino entre las habitaciones dejando huellas húmedas tras sus pasos, hasta que encontró el gabinete de la señora Deliah donde usualmente guardaba los elementos de aseo. Sus ojos ardían por la espuma y su cuerpo y cabello chorreaban en el suelo, el aire cálido de la casa se condensaba en un vaho extraño que le hizo dar escalofríos cuando se agachó ante el mueble pequeño.

- Aquí estás…- murmuró cuando sus dedos se abrieron paso entre los envases de acondicionador, cremas y papel sanitario hasta dar con la forma redonda de una pastilla de jabón.

Pero algo extraño sucedió cuando tuvo el faltante en sus manos. Una pequeña exclamación de asombro se oyó detrás suyo en el preciso instante en que se levantaba de la incómoda posición que mantenía, se giraba con sorpresa justo cuando el nudo que mantenía atada la toalla a su cadera decidía soltarse y caer en cámara lenta al suelo. Frente al espantado rostro de Misty…

… quien miró a su amigo con sorpresa antes de cubrirse los ojos, dar media vuelta con el rostro ferozmente sonrojado, y gritar miles de acusaciones graciosas dirigidas al joven dueño de casa.

Ash no se sentía incómodo en absoluto. Rió para si en tanto se agachaba a recoger la toalla y ponerla en su lugar. Miró a su amiga quien le daba una bonita visión de su espalda baja, y miró la pastilla en su mano. Curiosamente ya no se sentía abochornado, ni afiebrado, ni incómodo.

- Lo siento Misty, ignoraba que estabas aquí…-

La muchacha soltó un bufido, él pudo decir que aún estaba cubriéndose los ojos -Vine a ver si necesitabas algo…- respondió ella con obvio bochorno.

Él volvió a reír con ganas. Volvió a mirar la pastilla de jabón en su mano -En realidad ya no necesito nada- pasó junto a la joven quien continuaba tapándose los ojos con las mejillas furiosamente encendidas y volvió a dirigirse al baño.

De algún modo presentía que sus días de mal humor habían acabado, y que la extraña sensación febril había sido traspasada a otra persona. A cierta pelirroja hermosa de mejillas sonrojadas, que seguía balbuceando incoherencias en algún lugar de su casa. Y a quien esa noche, y en las sucesivas, le sería imposible dormir.

Él solo rió. Estaba realmente muy aliviado.

Nota!

Hola a los pocos fieles y escogidos que aún leen este ABC!.

Bueno la verdad esta NO era la idea que tenía para esta letra, la palabra original era Justicia pero la inspiración no me acompañó para hacerla. Hoy cuando venía de mi trabajo y veía la lluvia caer a través de la ventana del bus, y pensaba que quería escribir algo cortito, carente de cursileria y fresco, se me ocurrió esto; y ahí nació Jabón. Una idea trillada, cliché y muy usada en telenovelas :P que ¡increíblemente la escribí en menos de dos horas!

La próxima palabra será Kiwi si todo sale bien, aunque primero deseo actualizar Juego de Poder.

Gracias a mis fieles lectores! Y a quienes agregaron este fic a sus favoritos ¡Gracias! A veces creo que abuso demasiado de su cariño.

Bueno ya saben donde encontrarme! Los adoro ^^

Sumi Chan

Pd-

Dedico este fic a AngelLarc a quien le debo su regalo de cumples u.u (Bel sorry!) y a Maureen, mi amiga genialosa quien escribe ese maravilloso fic llamado 'Confesiones de una romántica desesperada' (Si no lo han leído vayan YA a leerlo) Os adoro niñas!