Título: No otra vez
Personajes: Rukia Kuchiki, Sode no Shirayuki
Cantidad de palabras:711
Nota: Posteado en 10pairings (Comunidad en LiveJournal)

Disclaimer:"Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen; le pertenecen a Kubo-sensei"

El reciente nombramiento de Rukia como teniente no había sido demasiado ceremonioso. No hubo mucho ruido, ni anuncios; excepto por Sentarō y Kiyone, quienes se encargaron de hacer todo el ruido que la Sociedad de Almas no podía hacer.

Al fin, la shinigami logró escabullirse de sus dos compañeros que intentaban hacerla beber hasta que "no pudiera sostenerse en pie", todo porque aquel era un acontecimiento que ello habían esperando desde hace años y no se iba a repetir jamás. Después de mucho caminar, llegó al campo de entrenamiento de su división, descendió y se sentó en el centro. Con los ojos cerrados y una expresión de decidida concentración en el rostro, dejó que el silencio la rodeara e incluso se adentrara en ella, mientras un único pensamiento ocupaba su mente: Sode no Shirayuki.

Era su zanpakuto la única a quien Rukia quería ver. No solo por la extraña sensación que la espada venía transmitiéndole desde hacía unos días, sino también porque quería alguien con quien estar que no resultara escandaloso ni molesto. Y no era que odiase a Sentarō y Kiyone, sabía que sus intenciones eran buenas, pero esos últimos meses todos había sucedido con una rapidez extraordinaria y a ella le estaba costando comprenderlo. ¿A quién no? La tristeza, la nostalgia, el sentimiento de derrota aunque la victoria fuera plenamente evidente… Todo ello era casi palpable en sus compañeros y Rukia no se sentía bien. Todo ello le producía ganas de gritar e incluso de ponerse a golpear las paredes. No debía haber sido así, pensaba. ¿Pero de que otra manera debía haber sido?

Una calmada voz femenina que pronunciaba su nombre la sacó de sus pensamientos, lo cual ella agradeció, porque sentía la histeria llegar.

— Rukia-sama—, pronunció por segunda vez el espíritu proveniente de la espada— ¿Qué sucede?

Rukia no supo que responder. Esperaba que precisamente ella, el espíritu proveniente de su zanpakuto y que, por añadidura también provenía de su mismo corazón; le ayudara a comprenderlo, a calmarse, a entender y continuar. Al parecer, el espíritu comprendió, porque asintió y suspiró, como si ya hubiese visto venir aquello.

— Rukia-sama. Sé lo que está pensando. Se lo que has pensado estaos días y lo que has pensado durante tantos años que hemos estado juntas… —. Se detuvo al ver resbalar una lágrima por la mejilla de la shinigami. Se agachó, tratando de mirarla a los ojos.

— ¿Qué va a pasar?—, le preguntó Rukia, después de un largo silencio.
— No sé. Pero sea lo que sea, usted va a tener que actuar con el temple propio de un miembro del Gotei 13… Con el temple propio de un iteniente/i del Gotei 13. No se puede derrumbar a la más mínima oportunidad. No otra vez.

Rukia se estremeció ante la mención del doloroso recuerdo de la muerte de su mentor, sin embargo, asintió. Durante todos esos días se había sentido completamente incapaz de asumir semejante cargo, especialmente porque había sido Kaien su previo ocupante. El Kaien a quien tanto había admirado, respetado y querido. Ese Kaien a quien solo vio reír y jamás llorar. Ese Kaien que tanto se parecía a Ichigo…

De nuevo, fue Sode no Shirayuki la que la salvó de hundirse en su espiral de pensamientos, esta vez, riendo. Rukia la miró curiosa, hasta que el espíritu le mencionó el tema con el que tenía más probabilidades de subirle el ánimo:

— ¡Además, Ichigo-san va a estar muy orgulloso de usted, Rukia-sama!

Era esa la última frase que esperaba escuchar de alguien como ella. Aunque le pareció estúpido extrañarse, ya que ella conocía las profundidades de su alma y todo aquello que la hacía feliz y que la avergonzaba. Levantó la cabeza, esbozando una sincera sonrisa, el espíritu respondió el gesto y tocando su cabeza con una etérea mano, desapareció. Rukia se levantó de su sitio al cabo de una hora, convencida de que, cuando no estuviese Ichigo para reclamarle por lo extraña que se estaba comportando y por lo tonta que estaba siendo. Siempre iba a tener a Sode no Shirayuki, que en todo momento y en todo lugar, se encargaría de estar allí, guardando todos los secretos de su alma y sacándolos a relucir cuando Rukia se estuviese comportado extraña y como una tonta.