Hola a todos… Espero que listos para una nueva semana,
Primero gracias a todos los que han enviado sus comentarios, aun no he tenido tiempo de contestarlos todos pero ya voy en camino, para los que se preguntaron y tenían sus teorías de lo que pasaba con la magia de Draco, pues allí esta la respuesta (mas de uno acertó… ¡rayos! Creo que fui muy obvia)
En fin… no les distraigo más:
"Estos personajes no son míos, no gano dinero con ellos, solo me divierto y trato de entretener a los demás, además si fueran míos las cosas serían diferentes"
Advertencia: Esta historia contiene relaciones chico/chico implícito, si es que no te gusta eso, no te agrada o te fastidia no es recomendable que leas.
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DONDE ESTA MI CORAZÓN:
CAPITULO 10:
¿FURIA O TRISTEZA?
Draco estaba seguro que no habían pasado mas de diez minutos desde que había logrado por fin quedarse dormido cuando el sonido de una alarma lo hizo abrir los ojos. Frente a él un patronus en forma de lechuza lo miraba atentamente, Draco se sentó y extendió una mano hasta tocarlo, la voz fría e impersonal que emitió de pronto lo hizo sobresaltarse:
-Hay un ataque en la prisión de Azkaban, todos reportarse allí inmediatamente-
Luego se desvaneció, el rubio parpadeó confuso un par de segundos antes que las ideas conectaran en su cerebro, se puso de pie y en cuestión de segundos estaba ya vestido, y desapareciendo rumbo a la isla en la que estaba la vieja prisión de Azkaban.
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-¡Abajo!- dijo una voz a su lado, sintió un tirón en el brazo y cayó al piso, rodando un poco hacia uno de los lados, un gran muro se derrumbó delante de ellos, unas cuantas rocas enormes cayeron al sitio donde segundos antes había estado parado Harry, dejando ver el interior de la gran prisión, todo lucía oscuro y terrorífico, Harry vio a su lado a Daniel, recién dándose cuenta que él lo había jalado.
-Demonios… la están destruyendo- le comentó el chico mientras se ponía de pie. Harry hizo lo mismo, constatando que a su lado Hermione y Ron se encontraban bien. Se habían reunido solo minutos antes, todos los aurores habían recibido el llamado a la vez.
-Miren…- dijo Hermione apuntando hacia lo alto, ya casi no quedaba nada del techo de la prisión, el gran agujero dejaba ver el cielo que se iba tornando cada vez mas claro por el amanecer, muchas figuras doradas volaban, escapando del sitio, Harry pudo notar que en brazos cargaban lo que al parecer eran magos, ¡los magos y brujas encerrados!
Todos corrieron, internándose mas en la prisión, pudieron ver a varios de los Trolls de seguridad inconcientes alrededor de los pasillos, en el interior los aurores habían empezado a disparar hechizos contra las imágenes, pero estos los traspasaban sin provocar ningún daño.
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-Expeliarmus- gritó Draco a uno de ellos que cargaba en brazos a quien, él estuvo seguro, era Crable, el hechizo dio de lleno en el chico, el cual se desmayó, sin embargo no afecto para nada el vuelo de la criatura y segundos después habían desaparecido –¡Mierda!!- gritó frustrado, un rayo azul le dio de lleno haciéndolo caer de cara contra el piso, por suerte sus manos detuvieron la caída, se puso de pie lo mas rápido que pudo y vio a otra imagen apuntándolo, -Protego!- gritó por puro instinto y un escudo evitó el siguiente ataque. Se quedó de pie, evitando hechizos, viendo como todos los detenidos eran liberados, y la prisión poco a poco destruida, pensó que si los dementores siguieran allí los hubieran podido detener, pues al ser energía tal vez aquello los debilitaría. Lamentó el momento en el que el ministerio había decidido eliminarlos del sistema y reemplazarlos por Trolls y por hechizos de seguridad.
Pudo ver como varios de sus compañeros caían ante los hechizos y la rabia y frustración por no poder hacer nada lo llenó, conjuro un escudo protector y trató de avanzar un poco mas, debía salir de allí, no había en realidad mucho que pudieran hacer por evitar aquello.
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-Cuidado!- gritó Ron lanzándose sobre Hermione, ambos cayeron al piso, y el hechizo le dio de lleno en la espalda a Ron, -¡Ouch!- gimió dejando caer su peso sobre la chica.
-¡Ron!- gimió ella empujando el cuerpo inconciente de su novio hasta dejarlo echado en el piso, se disponía a verificar su estado, pero las figuras doradas los rodearon –Protego- dijo levantando la varita, pronto un escudo protector los cubrió a ambos –Merlín… - gimió ella indefensa, estaba acorralada, y tendría que mantener el hechizo de protección para evitar los ataques, a menos que estos decidieran lanzar maldiciones imperdonables, allí si que estarían perdidos, de reojo miro a Ron, aun no habría los ojos, pero podía ver como su pecho subía y bajaba rítmicamente. Los hechizos siguieron cayendo y en poco tiempo se sintió agotada, las pruebas de proyección de magia y la falta de descanso de los días anteriores se sentían más que nunca en ese momento.
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Harry, junto a Daniel siguió corriendo por los pasillos, magos y Trolls inconcientes, era lo único que se veía, no supo exactamente en que momento fue que se separo de Ron y Hermione, los buscó con la mirada mientras seguían avanzando, pero no los pudo ver, solo espero que se encontraran bien. Lo que quedaba del techo y algunas paredes mas comenzaron a desplomarse, Harry se detuvo de pronto y miró alrededor, comprendieron entonces lo que se planeaba, destruirían toda la prisión con ellos adentro, era una buena forma de librarse de un gran número de aurores.
-Hay que evacuar…- dijo Harry entrecortadamente a Daniel mientras lo sujetaba del brazo para que se detuviera –No los podremos detener, hay que salir de aquí antes que esto caiga sobre nosotros-
-Si…- dijo Daniel mirando alrededor con preocupación. –Mejor da el anuncio…-
Harry apuntó a su propia garganta –Sonorus Maxima- su voz se amplificó –HAY QUE EVACUAR- su voz se escuchó por toda la isla –ELLOS PRETENDEN DERRIBAR LA PRISION CON NOSOTROS ADENTRO… TODOS AFUERA- Retiró la varita de su garganta y se giró hacia Daniel –Vamos.-
Daniel asintió y corrió hacia uno de los lados, mientras Harry hacia lo mismo hacia el otro lado.
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Draco escuchó la voz de Harry, -Demonios, él esta aquí… - dijo preocupado, se había logrado refugiar entre un par de paredes destruidas, pero le sería imposible salir, afuera aun habían demasiadas de aquellas figuras, pero pensó que al menos lo tenía que intentar, no se le apetecía demasiado el morir aplastado por aquella prisión. Tomó aire y levantó la varita murmurando un hechizo, –Protego- y luego empezó a correr lo mas rápido que pudo hacia la salida evitando tocar a aquellas imágenes, de pronto se detuvo cuando vio a una que se le hacía conocida. Era interesante, según pensó como es que la podía distinguir, después de todo casi era imposible diferenciarlas, pero había algo en ella que lo hacia sentir distinto.
Para asombro de Draco la pequeña imagen entró dentro de su escudo protector –¿Como demonios…?- murmuró pero pronto sintió aquella extraña sensación que se le estaba haciendo ya conocida, miró hacia abajo medio sabiendo lo que encontraría, y efectivamente allí estaba su cuerpo, otra vez inconciente.
-La maestra Eldda dice que uno no debe decir esa palabra- le dijo el niño con tono acusador.
Draco abrió la boca varias veces sin saber que responder, -Lo siento, se me escapó…-
-Oh, bueno, a donde ibas?-
Draco pensó que la respuesta era obvia, y estuvo a punto de decirlo, pero luego lo pensó mejor, después de todo estaba hablando con un niño -A la salida, esto se caerá en cualquier momento- a su alrededor todos se seguían moviendo, sin embargo nadie parecía reparar en ellos
El niño le dio una mirada interrogante, -¿Por que estas triste?- preguntó.
Draco frunció el ceño – ¿Triste?-
-Si, la otra vez no lo estabas, ¿te has peleado con tu novio?- preguntó mientras seguía estudiando el rostro de Draco.
Draco se agachó un poco mas –Él no es mi novio, y no me he peleado con él- dijo Draco sintiendo de pronto como un poco de rabia se agolpaba en su pecho.
El niño se cruzó de brazos, -ahora estas molesto-
Draco arqueó una ceja, ¿en serio ese niño notaba todo aquello en él? –-No se por que estoy triste ni molesto. ¿Contento?- dijo con tono frío finalmente hacia el niño.
-Nop, tampoco estoy contento…- respondió distraídamente el niño y Draco puso los ojos en blanco.
-Debemos salir de aquí, tus… bueno esos- dijo apuntando a los espectros que aun volaban alrededor de ellos –Van a derrumbar esto y mas vale que este afuera cuando suceda-
-¿Te puedo acompañar un rato?- preguntó el chico con una sonrisa. –Es que me…-
-Aburro- completó Draco con una sonrisa, mientras pensaba en la mejor forma de salir de allí, no habían intentado eso de hacer hechizos mientras estaban proyectados, tal vez era el momento de hacerlo. Inconcientemente buscó su varita, pero luego recordó que no era necesaria, levantó una mano, mientras pensaba en un hechizo levitador, su cuerpo inconciente se levantó del piso, sonrió con aprobación.
-Por allí es mas fácil- le dijo el niño señalando hacia el otro lado, Draco miró evaluadoramente un segundo y luego asintió. Comenzó a avanzar por entre los espectros, con el pequeño a su lado, Draco pensó que en realidad si era muy pequeño.
-¿Cuantos años tienes?- le preguntó
El niño levantó una mano y mostró tres dedos pequeños –¿Tres y tu?-
-25- respondió encogiéndose de hombros y pensando que realmente era muy pequeño, le sorprendió que pudiera comunicarse tan bien con él.
-¡Eres viejo!- exclamó el niño con las manos en la boca.
Draco sonrió –¡Y tu enano!-
El niño hizo un gesto que a Draco le pareció ligeramente familiar, aunque no supo identificar de donde, -¡Oh! vamos era una broma- replicó el rubio y la expresión del niño se relajó ligeramente. Draco pudo ver al final de un gran trecho la playa que rodeaba la isla, el olor a mar que tanto odiaba inundaba todo, ya faltaba poco para que lograran salir, había pensado en llevarse al niño con él, pero el profesor Klein le había ya explicado que eso sería demasiado peligroso para la vida del pequeño así que no tenía mas opción que dejarlo allí, con los otros.
-¿Por que estas triste?- preguntó de nuevo el niño.
La pregunta del niño le hizo girar a ver el rostro expectante del niño –No lo estoy, en serio, tal vez algo molesto, pero no triste- respondió pensando que era gracioso que ese enano de tres años se convierta en su confidente.
-¿Te duele la panza o algo así?-
-No, no creo que sea eso…- meditó Draco.
-Por que ayer, cuando desperté estaba llorando y vino la señorita Pansy y me preguntó lo mismo-
Draco se detuvo –¿La señorita Pansy? –
-Si, ¿también la conoces? Es amable con nosotros y nos deja jugar…-
-No, no la conozco… y no le menciones que me conoces ¿si?-
-Guardar secretos es malo- replicó el niño, y Draco estuvo seguro que esa sería otra enseñanza mas de una de sus maestras del orfanato.
-Pero, es un secreto de amigos, tu y yo lo somos ¿cierto?-
-Si lo somos…-
Draco sonrió de la manera mas encantadora que pudo, y siguieron avanzando hacia la playa -Escucha, tal vez me puedas decir como llegar a donde están los demás niños…-
-Solo hay que seguirlos a ellos- dijo él niño apuntando a las figuras que se deslizaban fuera de las ruinas de lo que antes era la prisión de Azkaban, por un segundo Draco lo consideró, incluso pensó que podía dejar su cuerpo para que lo encontraran pronto y monitorearan mientras el encontraba donde los tenían prisioneros. Pero de pronto se sorprendió a si mismo considerando siquiera algo tan arriesgado, era una idea suicida, de la cual no conseguiría ni siquiera ninguna información útil.
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Harry corrió hacia la salida, un gran agujero en la pared que dejaba ver la arena y las olas reventando en la orilla, pasó de largo por un grupo de imágenes que rodeaban algo, no fue hasta que había avanzado unos cuantos metros mas cuando lo sintió, era magia, ligeramente conocida, no se detuvo a tratar de analizar como pudo sentir aquello, ni de quien podía ser, dio vuelta y miró con atención, notó en el centro a una muy pálida Hermione junto a un inconciente Ron.
-Harry…- gimió la chica.
-Hermione, tu hazlo levitar, yo los protejo- gritó, rogando por se lo suficientemente rápidos como para que los espectros, que ahora habían reparado en él, no lo atacaran.
La chica se veía, según Harry, a punto de desvanecerse por el esfuerzo, pero asintió, Harry tomó aire y lanzó su escudo protector sobre Ron y Hermione, ella rápidamente levito a Ron, y antes siquiera que el primer rayo cruzara cerca de él, ya estaban a su lado, el escudo de protección, al ser invocado por Harry lo permitió entrar dentro del campo de protección y así atravesaron entre las figuras, nuevamente, y caminaron hacia la salida que Harry había visto en un principio, pudieron ver que no eran los únicos que habían descubierto que el escudo protector realmente los protegía de ellos, y vieron a varios aurores mas saliendo en grupos hacia el exterior.
En el exterior pudieron ver a un gran grupo de compañeros, entre ellos a Susan y Daniel, que suspiraron aliviados al verlos salir, en el fondo aun había una gran cantidad de criaturas volando y sacando prisioneros, pero los aurores habían decidido darse por vencidos, no había nada que pudieran hacer, y seguir dentro solo lograría mas victimas.
-Hay que trasladar a los heridos a San Mungo- dijo una voz detrás de ellos, era el jefe Jhonson que los miraba preocupado –¿Cuantos heridos tenemos en nuestro grupo que necesiten atención?-
-Señor, Susan se ha lastimado la pierna, y Ron esta muy débil- explicó Daniel, mientras Hermione seguía de rodillas junto a Ron, acariciándole el cabello después de haberle lanzado un –enervate- y haberlo hecho volver en si.
-Hermione también se ve muy débil- murmuró Harry hacia su jefe, el cual asintió, dándole la razón, giró y los dejó solos por unos minutos, lo vieron a lo lejos conversando con los jefes de otras áreas, a su alrededor había bastante mas aurores, sentados en el piso, o cuidando a compañeros heridos y mirando hacia la prisión, viendo como poco a poco esta se iba derrumbando.
A los pocos minutos el jefe Jhonson volvió con un grupo de trasladores, los cuales entregó a Daniel, -Los llevará a San Mungo, tendrán que esperar un poco a que los atiendan, tenemos algunos heridos mas graves- Miró de nuevo a su grupo y luego hizo una expresión de descontento –¿Donde esta Malfoy?-
Todos se miraron desconcertado –Señor, ¿Draco vino?- preguntó Susan confundida,
-Si, claro que vino, yo mismo lo vi entrar a la prisión, fue uno de los primeros en entrar- explicó Jhonson mientras empezaba a mirar alrededor tratando de ubicarlo.
-Daniel, ve con ellos, yo busco a Draco – dijo Harry rápidamente mientras se perdía entre los grupos de aurores, Daniel le dio una mirada a su jefe, que solo suspiró con cansancio, sin entender aun: si se odiaban tanto por que siempre terminaban buscándose, negó con la cabeza –Ve tu con ellos, lo mas probable es que Potter y Malfoy te alcancen allí- ordenó hacia Daniel antes de girar y caminar hacia el grupo donde estaban los demás jefes.
-¿Draco Malfoy… lo han visto?- iba preguntando Harry, de grupo en grupo, casi nadie le daba una respuesta afirmativa, algunos lo habían visto en el interior, pero no salir.
Prácticamente había ya rodeado la isla, y su preocupación iba en aumento, a cada instante se materializaba mas la imagen de Draco atrapado entre los escombros, sin posibilidades de salir, un nuevo derrumbe llamó la atención de todos, cada vez quedaba menos de la enorme prisión, Harry notó que tampoco ya quedaban muchos de los grupos de aurores, al parecer la mayoría estaba ya siendo evacuados.
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-Está preocupado por ti- afirmó el niño mientras jugaba con un poco de arena a sus pies.
Draco le dio una mirada interrogante, ambos se habían refugiado entre unas grandes rocas, donde el mar golpeaba furiosamente, alejados ya de la prisión, al parecer habían salido por un lado en el que los aurores no estaban y el rubio no sabía muy bien como lograr que los encuentren pronto, se encontraba pensando en la forma de solucionar aquello. –¿Como dices?-
-Tu novio, él esta preocupado- afirmó el niño nuevamente mientras miraba hacia las figuras que volaban cerca de ellos, cada vez quedaban menos.
-Él no…- empezó a explicar Draco, pero desitió, pensando que tenía cosas mejores que averiguar en lugar de explicarle una vez mas al niño aquello –¿Como lo sabes?-
El niño se encogió de hombros –Como supe que estabas triste, ¿tú no lo sientes?-
Draco levantó la vista hacia el interior de lo que quedaba de la prisión y pensó en Harry, y en que estaría haciendo en ese momento, su respiración se aceleró y una gran opresión se formó en su pecho –Vaya…- murmuró mirando nuevamente al niño asombrado –¡Tu nos sientes!- afirmó.
-Debo irme- dijo apuntando hacia el cielo.
-Vale, cuídate, nos veremos pronto- le dijo Draco con una sonrisa preocupada, no quería dejarlo ir con ellos, temía por él.
-¿Ya no estarán tristes? ¿Harán las paces?- preguntó acercándose a él.
Draco le dio una mirada de culpabilidad, sabía que no sería así, no por lo pronto –Trataremos…-
El niño giró para irse pero antes de elevarse volvió a girar hacia el rubio, le dio una mirada tímida y se retorció las manos con gesto nervioso y avergonzado, sin decidirse a hablar.
-¿Pasa algo malo?- le preguntó el rubio mirándolo preocupado y tratando de pensar en que podría estar poniendo a su pequeño amigo así, descubrió que era algo como ansiedad, pero no podía estar realmente seguro.
-Yo… - dio un paso hacia adelante –¿Te puedo dar un abrazo?- extendió los pequeños brazos y sus ojos castaños brillaron ligeramente.
Draco sonrió pensando que un abrazo era justo lo que había necesitado antes para calmarse, sin pensarlo siquiera se adelantó hacia él y lo abrazó levantándolo en el aire, la sensación de paz que lo inundó fue… inexplicable, sonrió y luego lo puso nuevamente en la arena. –Gracias- le murmuró.
-Allí esta tu novio- dijo el niño apuntando hacia el otro lado –Adiós-
Draco volteó en la dirección que el niño le señaló, y efectivamente, casi corriendo llegaba Harry hacia ellos, giró para ver al niño elevándose y perdiéndose en medio del cielo ya iluminado por la mañana, junto con las pocas figuras luminosas que quedaban. Hizo una nota mental para preguntar como es que ellos si podían volar, al profesor Klein en cuanto tuviera la oportunidad.
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Harry caminó unos cuantos pasos inseguros hacia el interior de la prisión, pensando que lo mejor era convocar a un patronus que encontrara a Draco, como había hecho en el orfanato, de pronto, sin previo aviso una sensación de tranquilidad lo invadió, como si "algo" le quisiera decir que todo estaba bien, miró alrededor buscando la causa, y la sensación ya conocida de ser extraído de su cuerpo lo distrajo, suspiró cansado, viendo como su cuerpo estaba tendido entre las rocas caídas de la prisión –Ok, aquí vamos de nuevo- murmuró, sintiéndose ya lo suficientemente confiado de entrar ahora por la prisión, aunque ni bien dio un par de pasos supo que Draco no estaba allí dentro ya, siguió sus instintos hasta el otro lado del edificio, cerca de la playa los vio, Draco, su cuerpo y el pequeño niño, que era puesto en el piso con delicadeza por el rubio, al parecer le había dado un abrazo, sonrió pensando que dentro de todo la imagen se veía en cierta forma tierna. Sin embargo eso no lo detuvo y siguió corriendo hasta estar cara a cara con el rubio.
-Demonios, Draco ¿donde estabas?- preguntó Harry jadeando.
Draco levantó una ceja algo divertido –Aquí, obviamente-
-Ya veo…-
-Tuve un encuentro con nuestro amigo y…- pero de pronto se interrumpió –Tu me ves… ¿Estas proyectado?-
-Obviamente- respondió Harry sarcásticamente.
Draco puso los ojos en blanco –Ya… ¿Y ahora?- preguntó el rubio mirando hacia su cuerpo dormido sobre la arena.
-Supongo que San Mungo- dijo Harry encogiéndose de hombros.
Draco miró nuevamente a su cuerpo dormido sobre la arena, no se le dejaba de hacer raro todo aquello, -¿Donde esta tu… ya sabes tu cuerpo?-
-Al otro lado, creo que ahora será mas complicado volver- meditó Harry mirando hacia el edificio casi destruido.
-Tal vez si te concentras en volver…-
-¿Pero y tu?-
Ambos se quedaron en silencio unos segundos, de pronto Harry sintió un pequeño jalón en el estomago, abrió los ojos por la sorpresa e instintivamente se agarró del brazo de Draco que se había arrodillado en la arena.
Draco dio un gemido por la sorpresa, y el mismo sentimiento de miedo del moreno se apoderó de él, por reflejo puso una mano sobre el pecho del cuerpo en la arena, hubo un destello plateado y los tres desaparecieron de aquella playa.
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El profesor Klein paseaba de un lado a otro de la sala mientras miraba algo molesto a los dos chicos, su asistente Edith, miraba el recorrido que hacía el profesor, sabiendo que cuando su jefe se hallaba molesto lo mejor era no hablar, ni hacer ningún ruido.
-Profesor, nosotros no sabíamos que eso podía ser importante- se disculpó Hermione.
El profesor detuvo su recorrido y miró a Hermione –Pensé que había preguntado correctamente la primera vez, señorita Granger, pregunté claramente si había algún lazo o conexión entre ellos, y todos lo negaron-
-Eso fue hace mucho tiempo, como se supone que lo sabríamos- reprochó Ron al lado de Hermione.
El profesor les dio una mirada de fastidio antes de girarse y salir de la habitación, ambos chicos parpadearon sorprendidos.
-No se preocupen, se le pasara, ya verán- dijo Edith mientras recogía unas cuantas carpetas y salía también de la habitación.
-Que carácter…- bufó Ron mientras se sentaba en una de las sillas al lado de la cama de Harry, Hermione jaló otra silla e hizo lo mismo, solo que al lado de la cama de Draco, ambos dormían tranquilamente, y ya les habían dicho que sería cuestión de una cuantas horas mas a que despertaran, o eso esperaban al menos.
Habían encontrado el cuerpo inconciente de Harry cerca de la prisión, un grupo de aurores había trasladado al moreno, con un traslador a San Mungo, la sorpresa que se llevaron fue grande al ver que junto al cuerpo de Harry aparecía también el de Draco, ambos inconcientes.
Shane había ido a atenderlos rápidamente, dando por diagnostico que ambos habían vuelto a separar sus magias, lo cual hizo que el profesor Klein y su asistente fueran convocados, para examinar mejor a los chicos.
Ron y Hermione, que fueron los únicos a los que Shane dejó pasar, aprovecharon para comentarle sus dudas sobre el comportamiento tan cambiante de Draco al profesor, en un inicio él no le dio mucha importancia al asunto, asombrándose por el hecho de que aparentemente Harry debía haberse proyectado y encontrado a Draco, entonces Ron comentó que algo similar había pasado durante su enfrentamiento a Voldemort, y que gracias a los brazaletes se habían podido comunicar y mantener unidos, pero no proyectando su magia, y fue allí cuando el profesor realmente se mostró interesado, cuando Hermione le terminó de explicar la forma como es que los brazaletes funcionaban el profesor se enfadó mucho, al parecer el carácter cambiante del rubio se debía a que estaba proyectando su magia con Harry, con quien tenía una conexión a través del brazalete, y sus magias de alguna manera se lograron mezclar, e inestabilizar a un nivel mas intimo, básicamente por la falta de guía durante el proceso. Aunque actualmente ya no portaban el brazalete por que la misión del mismo había sido completada, ese tipo de magia deja rastro, una unión o conexión entre los que la hicieron, he allí el por que de la forma tan simple en que ambos podían proyectar su magia y encontrarse en ese estado, y aunque de alguna manera eso era bueno, pues con una buena supervisión serían fantásticos para la misión, pero al profesor no le agradaba la historia de ambos y dijo que el forzarlos a seguir haciéndolo y a combinar sus magias de esa manera podría ser perjudicial a la larga para ambos, si es que seguían separados y peleados como hasta ahora.
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Shane entró a la sala de espera, abarrotada de personas esperando noticias acerca de sus familiares, un gran grupo de magos y brujas se abalanzó sobre él, no podía entender sus preguntas, todos hablando a la vez, negó varias veces con la cabeza.
-Lo siento, no… ¡Weasley!- gritó finalmente haciéndose oír sobre la multitud, al instante Fred y George, junto a Luna, Ginny y Neville aparecieron en su campo visual, les hizo un gesto para que lo siguieran y volvió a entrar a la sala que llevaba a los pasillos de las sala de emergencia, aunque les tomó mucho mas tiempo y esfuerzo del que pensaban los chicos finalmente pudieron entrar, aunque Ginny se quejó de que alguien la había golpeado en el brazo en el proceso.
-Bien, chicos, noticias- dijo Shane a sus amigos, los cuales lo miraban expectantes –Separaron su magia de nuevo, ambos están estables y tienen suerte de no haberse lastimado en el traslado, el profesor Klein, esta con ellos y en un momento mas los trasladará a su laboratorio. En cuanto el profesor salga creo que podrán pasar a verlos, aunque seguirán dormidos.
-Genial- murmuraron casi todos a la vez.
-Nosotros iremos- dijo Fred
-A decirle a mamá y los demás, están todos preocupados- completó George.
-Y esperan noticias en la madriguera, aquí no puede entrar un alma mas- terminó Fred, ambos hicieron una reverencia de despedida y salieron hacia la sala de espera, en cuanto abrieron la puerta se escuchó el barullo de los que estaban esperando por un momento.
Shane guió a sus amigos por los pasillos, y en el camino se encontraron con un profesor Klein bastante molesto, que pasó a su lado como un tornado, detrás de ellos Edith les dio una mirada de disculpa y se dirigió a Shane –Rendell, en una hora tendré todo listo para el traslado-
-Esta bien, estaremos a la espera- respondió Shane haciendo una reverencia de despedida y continuando su camino por el pasillo.
-Shane… ¿entraras a verlo?- preguntó Luna a su lado.
-Solo un momento, no quiero estar allí cuando despierte-
-Pero… ¿en serio crees que aun siga molesto, o que vale estar peleados en estos momentos?-
Shane se encogió de hombros y no respondió nada mientras habría la puerta para dejarlos pasar, claro que sabía que no valía la pena seguir molestos, la pregunta era si lo sabía el rubio, no quería arriesgarse a causar mas estragos, ya en otro momento de calma podrían solucionarlo.
Ron y Hermione levantaron la vista hacia sus amigos, que entraron tratando de hacer el menor ruido posible.
-Hey… ¿como van?- preguntó Neville
-Aun no despiertan, pero al menos ya tenemos una pista del por que del carácter de Draco últimamente- explicó Hermione.
-No es grave- dijo Ron levantando las manos y tratando de tranquilizar a sus amigos que habían mirado asustados hacia Draco luego de las palabras de la chica.
-No, es algo que se solucionará pronto…- empezó a explicar ella. Poco a poco, y contestando a las interrogantes de Shane que no estaba muy al tanto de todo el tema, explicó la conclusión a la que había llegado el profesor Klein. Sus amigos mostraron cierto alivio, al saber que de todas formas por lo menos no era un hechizo ni nada parecido lo que actuaba sobre Draco. Y que seguramente también sobre Harry, pero en diferente forma, tal vez imperceptibles para los demás.
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Percy se puso de pie en el gran salón de conferencias de lo que antes era la universidad de Luton, un gran grupo de magos y brujas, todos con las túnicas sucias y rotas, lo miraban con una mezcla de temor y respeto.
-Bien, primero que nada bienvenidos- dijo con una sonrisa –Esta es nuestra nueva central de ataque, y ustedes han sido liberados para que nos ayuden a llevar a cabo nuestros planes-
Un murmullo general se escuchó antes de que Percy levantara la voz para hacerse escuchar –Muchos de ustedes comparten las mismas creencias que nosotros, y han pasado demasiado tiempo encerrados por culpa de un grupo de entrometidos, traidores a la sangre y sangre sucias, que lo único que hacen es arruinar nuestra raza, contaminar nuestras calles y contradecir nuestras creencias- Todos empezaron a aplaudir y asentir emocionados –Lo que yo propongo es crear un nuevo mundo, con un nuevo orden, el orden correcto de las cosas, limpiar todo lo que "esos" han creado y empezar a forjar el mundo correcto, el que siempre debió ser- Percy se tomó unos segundos para ver las expresiones de alegría en el rostro de todos sus ex – compañeros mortífagos antes de continuar -¿Están conmigo? ¿Listos para luchar una guerra que nos liberara de una vez por todas de ellos?-
El grupo se excitó mucho mas, varios se pusieron de pie y aplaudieron entusiasmados, en el fondo del salón Percy vio a Pansy, Blaise y Jacke que sonreían también complacidos, habían logrado poner el hechizo anti-traición sobre todos los magos presentes, Percy les hizo un leve asentimiento, bastante satisfecho por el resultado, cada uno de los pasos para llevar a cabo su plan estaba saliendo de acuerdo a lo estipulado, realmente, no había nada ni nadie que los pudiera detener esta vez.
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Harry parpadeó varias veces, ya acostumbrándose a los efectos de despertar luego de esa experiencia, se dedicó a mirar el techo un rato, tratando de que su cuerpo se acostumbrara al cambio, podía escuchar algunos sonidos de hechizos que seguramente estaban monitoreándolo, eso era nuevo, pensó, antes no había nada de aquello, poco a poco fue recordando los hechos anteriores, sintió un nudo en el estomago cuando recordó lo ocurrido, esta vez todo había sido de forma diferente, lo ultimo que recordaba era la mirada asustada de Draco, se incorporó de golpe, lo que hizo que un hincón en su cabeza lo hiciera gemir, con sus manos se sujetó la frente, a su lado una voz lo sobresaltó
-Hey, debes hacerlo despacio- le dijo Edith, que estaba de pie a su lado con una tablilla entre las manos.
-¿Draco…?- preguntó el moreno, pensando que aun el rubio se encontraría en la playa, abandonado.
-Esta en otra habitación, ustedes juntos no son algo bueno-
-Oh… ¿Cómo… como nos encontraron?- preguntó ligeramente mas relajado y dejándose caer nuevamente en la cama.
-Te encontraron a ti, y tu lo trajiste a él- le dijo ella, y poco a poco le fue contando sobre la forma como su proyección al ser trasladada junto a su cuerpo, había jalado consigo al cuerpo del rubio, algo que seguramente era muy agotador, pues llevaba inconciente por 24 horas ya.
-Genial, este año me la pasaré mas tiempo inconciente que despierto…- respondió el moreno con una sonrisa sarcástica.
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-¡¿24 horas?!- preguntó algo sorprendido Draco, -Debes estar bromeando.
-No, claro que no- le respondió algo ofendida Hermione.
-¿Que fue lo que pasó? ¿Harry esta bien?- empezó a preguntar Draco, una vez ya sentado las ideas y los recuerdos se hacían mas claros a cada instante –Algo extraño ocurrió…. Y esto no es San Mungo… yo conozco sus…-
-Shh…Calma… calma- le dijo Hermione mientras ponía una mano en su hombro para que se tranquilizara, los hechizos de control de magia habían empezado a sonar un poco mas fuerte –Te necesitamos calmado ¿Si?-
-¿Como que me necesitan?- preguntó Draco algo impaciente, había despertado unos minutos antes, sintiéndose nuevamente como si un gran tren le hubiera caído encima, no estaba en San Mungo, y Harry, que era lo último que había visto no estaba a su lado.
-Harry esta muy bien, ya despertó también…- Hermione miró con mas atención los indicadores de magia y ya se estaban estabilizando nuevamente.
-Ah… bien- dijo poco interesado, pese a ser él el que preguntara por el chico.
-Voy a llamar a Gayte, ella te explicará todo…- dijo la chica saliendo de la habitación, Draco la siguió con la vista y luego se acomodó mejor en la cama, se dedicó a mirar la habitación, medio esperando que en cualquier momento Shane cruzara esa puerta y le dijera lo molesto que estaba por su comportamiento, entonces él le pediría perdón y todo estaría bien de nuevo. Si así tenía que ser.
-Bien, señor Malfoy- dijo Edith, entrando a la habitación junto a Hermione y a Ron. –Nos alegra mucho que ya haya despertado, aunque era algo de esperar que estuviera tan cansado, sobre todo después del tremendo esfuerzo que le debe haber significado materializarse a gran distancia del traslador original-
Draco parpadeó confuso –Perdón, me perdí en algún punto-
Edith jaló una de las sillas y se acomodó mas cerca de la cama, durante más de media hora le explicó todo lo acontecido, sus teorías y las razones incluso de la forma en que se andaba descontrolando últimamente, y que no podía percatarse de aquello por que en realidad no era su magia la que causaba los estragos. Le comentó también que había unas pociones que debía tomar para que su magia, al igual que la de Harry se "asentara" y de esa forma evitar descontroles. Evitó comentar aun que si eso no funcionaba correctamente tendrían que usar métodos mas fuertes para separarlos y volverlos a su sitio.
-¿Donde esta Shane?- preguntó en medio de la explicación sobre los efectos de la poción. Gayte lo miró confusa y luego a Ron y Hermione.
-¿Quien?-
-Rendell- respondió Ron
-Ah, el mendimago de San Mungo… pues no lo sé a ciencia cierta, ¿es su mendimago particular señor Malfoy? ¿Prefiere consultarlo antes de seguir con esto?-
Draco asintió rápidamente, y Edith se puso de pie –En todo caso, no es posible llevar a cabo la realización de esta poción aun, se necesitan ingredientes que hay que traer en condiciones especiales, pero si el consultar con Rendell le da seguridad, estoy de acuerdo, por lo pronto, en media hora mas tendremos reunión, espero que se sienta lo suficientemente bien como para asistir-
-Si, yo estaré allí- respondió Draco aun pensando en todo lo que le había dicho Edith.
-¿Draco?- le preguntó Hermione, que se había sentado a un lado de su cama y lo miraba preocupada –Que mas pasó… tu sabes Harry dice que te contactaste con el niño…-
-El chismoso de Potter ¿eh?- dijo de mala gana, pero luego puso las manos en la cabeza –Lo siento… esto es cada vez mas raro-
-Vale- dijo Ron dándole un golpe en el hombro, aquel golpe a Draco le dolió, pero se mordió la lengua para no contestar.
Draco les fue narrando como se había encontrado de nuevo con el niño, y como este le había hablado de Pansy, y de lo asombrado que había quedado al poder leer los sentimientos de Harry, y que el niño pudiera leer el de ambos.
-Eso debe ser algún efecto de la supuesta conexión que tienen Harry y tu, y la que crearon con el pequeño… ¿Por qué nunca le preguntan su nombre?- dijo Hermione cruzándose de brazos.
-No… no lo sé, es que cuando hemos estado cerca no hemos tenido oportunidad…- se excusó Draco sabiendo que la chica tenía razón.
-Bien, vamos, debes tomar una ducha y vestirte, tenemos reunión- dijo Ron consultando su reloj.
-Esperen, donde esta Shane… él siempre esta cuando me hieren…- preguntó Draco hacia sus amigos.
-En San Mungo, él te atendió cuando llegaste, y sabía que despertarías y que estarías bien- dijo Hermione rápidamente.
-¿Él no vendrá a verme?-
-No creo que sea posible, estamos en el laboratorio de Klein, y el profesor esta molesto con nosotros por no haberle dicho lo de los brazaletes antes… no creo que le deje pasar- justificó Hermione.
-Entiendo…- murmuró Draco –Él aun esta enfadado conmigo ¿cierto?-Ron y Hermione asintieron en silencio –Si lo ven, le dicen que lo lamento…-
-No te preocupes… él sabe que tu magia a estado inestable, que no te puedes controlar- dijo Ron mientras abría la puerta para salir.
-Pero también sabe que lo que dije salió de mí, nadie ni nada me obligó a decirlo- dijo Draco aun en voz baja cuando sus amigos ya habían cerrado la puerta, se recostó nuevamente y se cubrió con las mantas hasta la cabeza, ¿Descontrol de magia?, ese era un rasgo de Harry que se le había "pegado" aparentemente, ¿Tristeza?, el pequeño dijo que había tristeza, eso tal vez si sea propio, después de todo nunca había estado completamente feliz ¿no?, entonces que era lo que Harry podía haber adoptado de él, según Gayte nada notable, tal vez un poco de calma…Pues sea lo que sea, efectivamente, no parecía gran cosa, mientras a él le tocaba la falta de control, sonrió un poco, era gracioso, él que siempre se había sabido controlar ahora se parecía a Harry y lo que siempre criticó de él, la falta de dominio de su propia magia.
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-Pero mamá… ¡estas siendo muy irresponsable!- casi gritó Ginny cruzándose de brazos y dando a Neville una mirada implorante.
-Pero Ginny, querida, esta es nuestra casa, nada le va pasar, en serio, tenemos varios hechizos de protección que tus hermanos han instalado, incluso Draco y Hermione ayudaron-
-Señora Weasley, Ginny tiene razón, solo hasta que todo se solucione, que espero sea pronto, usted y el señor Weasley están solos aquí, lo mas cercano es la casa de Luna, y ella ya ha trasladado a su padre a otro sitio, si llegara a pasar algo…-
-Nada pasara… niños, ustedes son demasiado paranoicos-
-Mamá, se acabó, no lo somos, somos realistas, no les hará daño estar todos juntos y cuidarse los unos a los otros, solo unos cuantos días-
-Te recuerdo que aquí soy yo la madre, no la que recibe ordenes Ginebra Weasley- dijo con voz molesta la señora Weasley poniéndose de pie.
Ginny abrió la boca para contestar pero una mano en su hombro la hizo girar para ver a su padre, con mirada paciente y sonrisa tranquila –Hija, déjamelo a mi ¿si? ¿Por qué no van a pasear un rato por el jardín?, tu madre y yo tenemos que conversar-
-No Arthur, no me convencerás- dijo la señora Weasley aun molesta, Ginny los miró a ambos solo un segundo antes de tomar de la mano a Neville y salir de la casa, ya Ron le había dicho que un siguiente ataque era eminente, peor ahora que había logrado liberar a los mortífagos, habrían muchos con ganas de venganza, lo mejor era juntar a todos y llevarlos a un sitio de protección, hasta que todo terminara. Pero su madre se resistía, argumentando que ella no "huía" en momentos como esos.
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TRAS LA TOMA DE AZKABAN APARECEN DOS AURORES MUERTOS MAS
¿Qué es lo que están haciendo nuestros aurores por nosotros?
Así es, tras 24 horas de la toma de la prisión de Azkaban, en donde se liberó según nuestras fuentes a gran cantidad de mortífagos y peligrosos criminales dos aurores mas aparecieron muertos en al entrada del ministerio de magia, ambos chicos pertenecerían al grupo de los 11 que desaparecieron junto a un laboratorio de la corporación Malfoy.
Por otro lado los padres de los niños desaparecidos de Hogwarts nos comentan estar cada vez mas afligidos, pues no les dan ningún indicio de avances en las investigaciones sobre el paradero de sus niños.
Se cree que estos niños deben estar en el mismo lugar que los niños del orfanato, y solo podemos esperar y rogar por que realmente se encuentren bien.
Lamentablemente nuestro ministro y sus aurores no muestran ningún avance ni progreso con respecto a esto, ¿será que en el fondo no están interesados en resolverlo? O peor aun ¿será que tienen alguna implicación con respecto a esto? No sería la primera vez que ….
Harry arrugó el periódico, lo dejo caer al piso, y con un movimiento de varita lo incendió, hasta convertirlo solo en cenizas, -Estúpidos- murmuró con fastidio. –Ya quiero ver como corren a nosotros si están en peligro…-
-No les hagas caso, no saben que mas publicar- dijo Ron a su lado, Hermione solo hizo un gesto de que estaba de acuerdo mientras seguía leyendo los informes que les habían llevado para investigar, sobre los últimos aurores que habían aparecido muertos cerca del ministerio.
-Quisiera que el profeta dejara de publicar toda esa basura, es el único diario que sigue publicando después de todo, y solo lo hace para alarmar a la gente-replicó Harry aun molesto.
-Algunas veces el profeta publica verdades- dijo Draco con voz venenosa desde la puerta, ninguno había notado que el rubio había ya ingresado a la sala de reuniones.
-¡Draco!- exclamó Hermione mientras se ponía de pie –¿Por que no te has vestido?- preguntó casi llegando hasta él, a Harry tampoco se le había pasado por alto aquel detalle, y si no había respondido al comentario mordaz de Draco había sido por que se había quedado sin ideas mientras sus ojos se perdían en la blanca y casi completamente transparente túnica que tenía puesta, la cual gracias a la luz dejaba ver todos los encantos del chico.
-Pues por que nadie me dejo nada de ropa, venía a preguntar si ustedes sabían donde estaba mi ropa- respondió Draco cruzándose de brazos, sus ojos se conectaron con los de Harry, y este agacho la cabeza avergonzado, Draco sonrió con suficiencia, mientras recibía de manos de Hermione un juego de túnicas oscuras, hizo una pequeña reverencia de agradecimiento y se giró para salir, dio un par de pasos y volteó, para ver lo que ya esperaba ver.
Harry no había podido evitar levantar la vista y seguir la forma como caminaba Draco, hizo gala de todo su autocontrol para no ponerse de pie y dar rienda suelta a sus deseos, cuando Draco se detuvo y lo sorprendió mirando una vez mas esta vez no agachó la cabeza, le mantuvo la mirada, esperando alguna reacción por parte del rubio, el cual arqueó una ceja y le dijo:
-Sigue soñando, Potter- antes de darse la vuelta y salir de la sala.
Harry se quedó mirando el espacio vacío un par de segundos antes de ponerse de pie para ir tras el rubio, ya le enseñaría como era capaz de realizar sus sueños, pensó, pero la mano de Ron se cerró alrededor de su brazo.
-Ni lo intentes, Harry-
-¡Yo no iba a hacer nada!- protestó Harry.
-Por Merlín, déjalo en paz ¿quieres? Tenemos muchos problemas ahora como para que encima lo hagas salir de control- le riñó Hermione, con un tono que no admitía protestas.
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Draco miró su reflejo en el espejo una vez que se terminó de poner las túnicas que Hermione le había entregado, sonrió al recordar la mirada de Harry, si, era bueno sentirse deseado de nuevo, saber que podía provocar aun esas reacciones en Harry, se sintió algo inmaduro al pensar en aquellas cosas en un momento así, pero simplemente no podía evitarlo, y si aquello lo hacía sonreír estaba bien, ¿no?, acomodó su cabello un poco, y luego salio rumbo a la sala de reuniones, donde según Hermione un muy molesto profesor Klein los esperaría para ver cuales serían los pasos para estabilizar su magia y luego seguirían con los demás en las pruebas para lograr las proyecciones y el ataque al ejercito de criaturas ese.
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-Señor, Macnair ha conseguido sacarle la información a uno de los aurores- dijo Blaise desde la puerta.
Percy, que escribía sobre unos pergaminos, levantó la vista con una sonrisa, -¿En serio? Eso es genial, me gustaría que otro mas de ellos hable y corrobore la información para estar seguros-
-Si, Aswang esta en estos momentos trabajando con otro de ellos, para la tarde le tendremos mas noticias-
Percy hizo un asentimiento complacido con la cabeza antes de continuar con los trazos sobre los mapas de Inglaterra, indicándole a Blaise que se podía retirar.
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-El problema que tienen ustedes lo podremos resolver luego, cuando haya mas tiempo y calma- respondió el profesor Klein hacia los cuatro chicos –Ahora solo necesito que estén alejados el uno del otro y se concentren en encontrar a los culpables de todo este embrollo, o cualquier otra cosa a lo que los aurores se dediquen-
-¿Es decir, que nos esta sacando de la misión?- preguntó ofendida Hermione.
-Si, señorita Granger, eso quise decir, ustedes no son lo suficientemente eh… Estables, para poder ayudarnos-
-¡Pero somos los únicos que lo hemos logrado, y tenemos el contacto con el niño!- reclamó Harry.
-Eso es irrelevante, pues prefiero empezar de cero que tener que seguir lidiando con ustedes- replicó el profesor poniéndose de pie –Además ya estuve haciendo unas averiguaciones, al parecer les gusta siempre ser lo héroes, sin importarles a quienes ponen en riesgo-
-Eso es prejuicioso- reclamó Hermione.
-Si, ¿con quien estuvo hablando, con los reporteros del profeta o algo así?- respondió Ron, que ya estaba bastante colorado por la rabia e indignación que sentía en ese momento.
-¿Nos esta echando solo por que no le caemos bien?- dijo Draco poniéndose de pie, la mesa empezó a vibrar ligeramente, Harry sintió el movimiento, aunque Draco, que se dedicaba a ver al profesor con rabia, no lo notó
-Usted sientes señor Malfoy, sabe muy bien de su poca estabilidad de magia, no querrá destrozar el laboratorio como ha hecho con otros sitios ¿o si?-
Draco abrió la boca para protestar pero Hermione lo tomó del brazo. –Basta Draco, vamos, Jhonson ya nos debe estar esperando en el ministerio-
Ron y Harry se pusieron de pie y le dieron una mirada rencorosa antes de salir del laboratorio, seguidos por Draco y Hermione, los cuatro caminaron en silencio, aun sin poder creer que los habían sacado de la misión, hasta que la voz de Edith los hizo detenerse.
-Lo siento, yo creo que ustedes son los mas capaces para esto, es solo que él a veces es muy… terco ¿Lo entienden no?-
-Solo esperamos que pueda encontrar la forma de acabar con esto antes que se ponga peor- dijo Draco fríamente antes de girarse y seguir avanzando, los demás le dieron miradas de disculpas antes de seguir a Draco por el pasillo hacia la salida de la ruidosa Londres muggle, era medio día y las calles estaban llenas de personas caminando apuradamente de un lado a otro, con sus abrigos cubriéndose del viento helado que había empezado a soplar.
Era increíble como todos ellos podían estar allí, como si nada ocurriera, como si todo estuviera bien, ajenos a todo conocimiento, mientras ellos caminaban mirando a todos lados, alertas, rumbo al caldero chorreante, para volver al mundo mágico, en donde cada vez entendían menos lo que estaba pasando, donde solo podían esperar a que todo se solucione pronto y hacer el mejor esfuerzo por proteger a los que querían.
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Gracias a todos por leer, gracias a los que comentan, me mandan sus opiniones y críticas, me encanta leerlas todas.
Un beso y nos leemos pronto
Pao
