Aclaración: Los personajes de Masashi Kishimoto no me pertenecen… aunque definitivamente, haré a Sasuke todo mío. XD
Dai Emi Fiction SasuSaku Presenta:
"Príncipe Oscuro"
10
Decisiones
Agotada, se dejó caer sobre la estrecha cama de la habitación. Los viejos resortes bajo la acolchonada superficie rechinaron ante tal acción. Suspiró.
Pasaba de la media noche.
La pelirosa traía puesta una rebeca de punto que era lo único que había alcanzado a escoger cuando iban saliendo de México.
Estaba cansada.
Miró los viejos posters de aquellas estrellas de rock que había pegado en el techo de su cuarto cuando era más joven, un poco decolorados y arrugados por la humedad que se filtraba, desvalidos por el tiempo. A un lado suyo, muy cerca de su cabeza, su querido osito de peluche parecía mirar atentamente las estanterías sobre las que se acumulaban un buen número de trofeos que había ganado en el instituto cuando había estado en el equipo de vóley.
Cerró sus maravillosos y un poco opacos ojos jade, soltó el aire lentamente entre sus labios. Oyó las voces de su familia que hablaban en la planta baja y el ruido de las pisadas en la tarima… no se extrañaba de escuchar frecuentes pero cortas rencillas, las más "normales" era escuchar a su madre reñir con su tan querido amigo/medio hermano Naruto... otras, las que más extrañaba escuchar, las travesuras de sus pequeños sobrinos postizos, que eran iguales de hiperactivos que su rubio padre.
Estaba en casa. Todo era igual que antes… o quizá, no lo era.
Abrió los ojos y giró la cabeza hacia la derecha. Junto a la pequeña ventana de su cuarto, estaba Sasuke, de pie, mirando inexpresivo hacia afuera. Entendió que lo cierto era que todo había cambiado.
En el jet, se habían puesto ropa más adecuada para el clima frío y lluvioso del norte de California. Sasuke, que llevaba ahora unos pantalones negros, una camisa blanca y un chaquetón negro de lana, miraba las luces que parpadeaban a lo lejos.
—¿Es aquella la vieja fábrica de tu familia? —interrogó él con voz grave, con el mismo rostro inexpugnable.
Sakura había pasado muchas horas sentada en esa misma ventana, leyendo libros y mirando con ensoñación las olas rompiendo en el acantilado. Se conocía de memoria cada una de las vistas de aquella casa victoriana.
—Sí.
Unas luces débiles iluminaban lo que aún daba del esqueleto de la vieja fábrica de su abuelo, donde había empleado a más de la mitad de los habitantes de aquel pueblo haciendo caramelos en los años cincuenta y sesenta. Pero ella no quería hablar de la fábrica. No quería que Sasuke le dijese que era un caso perdido y que lo mejor era que la olvidase definitivamente… más aun teniendo otra cosa que la hacía sentir un gran alivio: el que su abuela se hubiera salvado y en esos momentos se estuviera recuperando. Pensando en eso, se incorporó para quedar sentada y miró al azabache con una sonrisa.
—Gracias. —susurró para que sólo él pudiese escucharlo. Creyó notar un leve temblor en sus hombros antes de que se volviera para encararla finalmente.
—¿Por qué? —cuestionó él a media voz, sereno como de costumbre.
La pelirosa acrecentó su sonrisa y negó levemente con la cabeza.
—¿Cómo puedes preguntarme eso, después de todo lo que has hecho por mi abuela?
—Yo no hice nada… —replicó el azabache encogiéndose de hombros— De hecho, tu abuela no sabía si bien abrazarme o darme una bofetada. —añadió, esbozando una media sonrisa irónica. Pero aun así, Sakura sabía que él se estaba restando mucho crédito de lo que realmente había ocurrido.
Sasuke había hecho ir al hospital local en el que se encontraba internada su abuela al cardiólogo más famoso de San Francisco. El médico, después de unas pruebas realizadas, había diagnosticado que lo de la abuela de Sakura no había sido un infarto, sino una alteración cardiaca sin mayores consecuencias. No tenían de qué preocuparse. Lo único que la Abuela Chiyo tenía que hacer era controlar su alimentación y hacer un poco de ejercicio de vez en cuando.
La buena mujer sostenía, sin embargo, que ella no necesitaba ni dietas ni rutinas de ejercicios, ya que todo había sido por el sofocón que se llevó al saber lo del secuestro de su nieta.
No era de extrañar.
Al parecer, la única explicación que dio Sasori a su familia, fue que ella se había fugado después de la boda sin preocuparse por nadie…
"Es un desgraciado…"
Se pensó la pelirosa. Casi ni le extrañaba el hecho de que ese pelele hubiese dicho algo así para expiar su culpa, y mucho menos el que le hubiese dejado a ella en la difícil situación de tener que explicar a su abuela y familia la razón de que ella, una mujer supuestamente casada, hubiese escapado del hogar conyugal.
Dio gracias al cielo de que Sasuke hubiese estado allí para apoyarla…
Cuando había tratado de explicar a su familia lo que en realidad había pasado no pudo contener el llanto, y él, sin titubear, les había explicado a todos con mucha serenidad que Sasori les había mentido, que ya estaba casado y que la boda había sido una falsa de principio a fin. A sus padres se les escaparon los colores de la cara, para luego ponerse de un solo y brillante color rojo… Naruto ya estaba haciendo crujir sus nudillos. Pero eso no fue todo lo que el azabache reveló; para sorpresa de Sakura, también confesó con mucha serenidad que la había secuestrado para obligar a Sasori a decir la verdad. La sola palabra "secuestro" había sido todo lo que Naruto había necesitado para pararse de un salto de su asiento y echarse sobre Sasuke como una fiera…
"¡TEME! ¡¿CÓMO TE ATREVISTE?! ¡PUDISTE HABER PENSADO EN OTRA COSA BASTARDO! ¡¿QUÉ LE HICISTE A MI SAKURA-CHAN?! ¡SI LA LASTIMASTE PUEDES IRTE DANDO POR MUERTO!"
A pesar del tremendo puñetazo que se llevó el moreno en el rostro, no hizo ni dijo nada para defenderse. Finalmente se necesitó la intervención de los padres de la pelirosa y la de ella misma para contener al alebrestado rubio. Sin embargo, el asunto no paró allí, ya que Sasuke tuvo que enfrentarse en silencio y con valor a la indignación de su familia y les había pedido perdón por los errores que había cometido… cosa que no dejó a nadie tan asombrado como a Sakura. Lo único que el azabache no dijo era que ella y él habían sido amantes… y con mucha razón pensaba ella.
La muchacha lo miró detenidamente, allí apoyado sobre el marco de la ventana. Aquel hombre poderoso que había sido bueno con ella y su familia. El hombre que había movido cielos y tierra para llevarla a casa en un tiempo récord. El hombre despiadado que ella sabía que tenía un gran corazón dijese lo que dijese, o aunque tratase de ocultarlo.
Sasuke era el hombre a quien amaba.
—¿Por qué me has traído a casa? —interrogó ella poniéndose de pie— El sheriff local es amigo de la familia. Vive en esta misma calle… ¿Por qué te has arriesgado a traerme aquí? —Sasuke no se inmutó por las preguntas de la pelirosa, se giró hacia ella y metió sus manos en los bolsillos del pantalón, esbozó una media sonrisa y bajó la mirada al suelo.
—Porque sé que la familia lo es todo para ti… —respondió, sincero.
En ese momento, llegó desde abajo un griterío de niños… sin lugar a dudas serían Shina y Hinaru, los retoños de Naruto, que iniciaban una bronquilla por algún juguete, al poco se escuchó un golpe, y luego la voz alterada y nerviosa del rubio que se despedazaba tratando de calmar la situación. Sasuke rió por lo bajo.
—Nunca me imaginé que una familia fuese así realmente. —dijo recargándose sobre la pared, sin dejar de mirar el piso.
—¿Y cómo fue entonces tu infancia? ¿Fue muy diferente? —preguntó Sakura dando unos pasos hacia él para recargarse a su lado. Escuchó cómo inhalaba y exhalaba profundamente antes de contestar.
—Tuve una infancia desgraciada. Mi madre era una criada de San Francisco que quedó embarazada de su jefe…
—¿Eres de San Francisco? —cuestionó ella alzando ambas cejas.
—Sí, viví allí hasta los cinco años, hasta que mi madre, harta de cuidarme, fue a ver a su antiguo jefe para amenazarlo de contarle todo a su esposa, una mujer muy rica y de salud delicada. Él le dio una buena suma de dinero para deshacerse de ella… en cuanto a mí, me envió con mis abuelos a Grecia.
—¡A los cinco años! ¡Cuánto debió sufrir tu madre!
—Hmp. No, ella tomó el dinero y se fue a Miami a darse la gran vida. Nunca quiso volver a saber nada de mi… —dijo, pasando la mano suavemente por la vieja cortina de lino; Sakura sintió que algo se le atoraba en la garganta al oírlo— Mis abuelos no hablaban inglés, y sin duda se avergonzaban de su nieto bastardo. Pero mi… padre —siseó, casi escupiendo la palabra— enviaba periódicamente algún dinero y esa era una fuente de ingresos que ellos no podían rechazar.
La pelirosa le miró fijamente. Vio todo el dolor acumulado en su corazón. Pensó en aquel niño de cinco años, abandonado por su madre, rechazado por su padre y enviado a una tierra lejana y desconocida sólo para recibir el desprecio de sus abuelos.
—Yo soñaba con tener una casa como esta y una familia como esta —continuó el azabache, recorriendo con la mirada el dormitorio— Cuando mis abuelos se pasaban días enteros sin hablarme, yo imaginaba un día volver a América para encontrar a mis verdaderos padres…
—Y al final lo conseguiste… ¿verdad?
—Sí. —afirmó Sasuke clavando sus profundos ojos negros sobre los de ella, con una mirada especial— Para entonces yo ya tenía una posición sólida en la vida. Encontré a mi padre, y me dediqué a hundir su negocio.
—¿Arruinaste a tu propio padre? —preguntó ella sin poder contener su asombro.
—Sí, y disfruté haciéndolo. —replicó él con un brillo especial en sus ojos— El infeliz murió de un infarto poco después.
—¡Sasuke!
—Nunca revelé a nadie que yo era su hijo. Siempre le guardé el secreto que tanto le avergonzaba… Luego me fui a buscar a mi madre. —prosiguió mirando a un punto infinito, la pelirosa no pudo evitar pasar saliva— La encontré en Florida, con el hígado destrozado por la bebida y viviendo como una indigente, tras haber sido abandonada por su último amante.
—¿Y… q-qué le hiciste?
—Le llevé una botella de vodka con un lindo moño rojo —reveló el azabache con una sonrisa amarga en los labios— Se puso muy contenta al verla. Pensé en abandonarla tal y como la había encontrado y como ella había hecho conmigo… pero al final traté de rehabilitarla. Le compré un apartamento nuevo y le pagué todos sus gastos, hasta que murió de una grave infección en el hígado.
—Te preocupaste por ella —recalcó Sakura con una mueca esperanzada y emocionada.
—Fue un momento de debilidad… —replicó él encogiéndose de hombros. La pelirosa sintió un torbellino de emociones albergando su ser entero, se acercó a él y le abrazó por la espalda, pegando la frente a su hombro.
—Sasuke… no lo sabía, lo siento.
—Ahora que ya sabes la clase de persona que soy, entenderás la insensatez que harías si me amaras.
Sakura despegó lentamente sus párpados… sí, tal vez eso era cierto. Pero ella ya le amaba. Sí, le amaba. Y él tenía qué saberlo.
Tragó saliva, sintió en ese momento más que nunca una enorme inquietud y agitación en su cuerpo. Entreabrió los labios, dispuesta a decir aquello que sonaba a cada latido de su corazón…
Se escuchó el rechinar de las bisagras de la puerta al abrirse, a la habitación entró Tsunade con su delantal estampado. La madre de la pelirosa se quedó con las palabras en la boca al ver a la pareja y se llevó ambas manos a las caderas, con una expresión de no mucha aprobación.
—Bueno, vamos a ver cómo nos arreglamos aquí… —dijo la rubia con voz pasiva pero con claro énfasis amenazante— Usted, Señor Uchiha…
—Sasuke, por favor. —le corrigió el azabache educadamente con una sonrisa.
—Bien… Sasuke, tú dormirás esta noche en la habitación de huéspedes junto con Naruto, el muy cabezón ha insistido en quedarse por hoy, Hinata ya se ha llevado a los pequeños… es al fondo del pasillo. Te diré donde. —añadió cruzándose de brazos y con una mirada muy seria— Y no quiero nada de jueguecitos ni diversiones indebidas en la noche ¿entendido?
—No se preocupe señora… —contestó Sasuke inexpresivo, se giró para quedar de frente a la pelirosa y la miró fijamente— Procura descansar Sakura, saldremos a Las Vegas mañana temprano. —antes de que Sakura pudiese decir algo, se marchó de la habitación junto con la rubia, quién no se fue sin darle una mirada de soslayo a su hija con tinte claramente sospechoso.
Cerraron la puerta.
Sakura se volvió a derrumbar en la cama. Lo último que había dicho Sasuke la había hecho regresar a la cruda realidad. A la mañana siguiente, cuando el sol se asomara por la ventana, acabaría todo. Sasuke cerraría el trato con Sasori… y nunca más volverían a verse.
Se quedó, como hipnotizada, mirando la puerta por donde ambos salieron. No supo cuanto tiempo perdió así, hasta que decidió levantarse para ponerse su vieja pijama. Se quedó pensando, recordando cada instante de la difícil experiencia que había vivido… desde sus malos presentimientos, en la boda que resultaron con fundamento, la manera en que conoció a ese primero sanguinario y sombrío hombre que después logró quedarse con su corazón. Todo era tan inconexo y aun así… tan intrigante. Era curioso. A pesar de las malas experiencias y el difícil pasado que tuvo Sasuke cuando niño, había encajado en su familia mucho mejor que Sasori. Él jamás habría aceptado tan amablemente quedarse a dormir en la pequeña habitación de huéspedes, mucho menos con Naruto allí. Sin duda habría insistido en pasar la noche en algún hotel de lujo cerca de la playa a más de treinta kilómetros de allí.
Arrojó con coraje las prendas que se quitó a un lado.
En serio ¿qué le había visto a aquel egocéntrico magnate? Debió de haber estado muy enamorada de él como para no ver a través de sus trucos románticos y sus cursilerías baratas…
—¿Sakura…? —llamó desde afuera una voz muy conocida de la pelirosa. La puerta del dormitorio se abrió, Tsunade entró en la habitación.
—¿Qué pasa, mamá?
—Sólo he venido a traerte esto… —respondió la rubia sentándose en la cama con una taza de té de canela en la mano— Y quería decirte que estamos todos muy contentos y aliviados de que estés en casa. Estábamos todos tan preocupados… hn, aunque algunos se describirían mejor como histéricos.
—Me lo imagino… —dijo la pelirosa con una sonrisa sentándose a un lado de su progenitora, quién le entregó la taza— Gracias. ¿Y Sasuke se ha dormido ya? —interrogó casi sin darse cuenta mientras arrimaba la taza a su boca para darle el primer sorbo. La rubia resopló moviendo la cabeza con ironía.
—¡Y pensar que hace sólo unos días, estábamos todos en Suecia viendo cómo te casabas con otro hombre!
—S-sí…—balbuceó sonrojada— Es curioso ¿verdad?
—Hmm… al menos ahora puedo decirte sin molestarte que nunca me llegó a gustar ese Sasori.
—¿De veras? ¿Y por qué no me lo dijiste? —exclamó Sakura sorprendida.
—Bueno, yo no era quien para decirte con quién deberías compartir tu vida o no… pero siempre deseé que trajeras a esta casa a un hombre que fuera una persona normal, como nosotros. Uno como el que está durmiendo en la habitación de al lado.
A Sakura casi se le atragantó el té al escuchar a su madre describiendo a Sasuke Uchiha, un millonario griego, como una persona normal. En realidad, jamás pensó que un adjetivo como ese le quedara… tan bien.
—Bueno, lo más importante es que, gracias a Kamisama, la abuela ya está mejor y tú estás otra vez en casa… —añadió la rubia poniéndose de pie— Sólo quiero recordarte lo que ya les he dicho antes… —dijo mientras andaba hacia la puerta, observando a la pelirosa por sobre el hombro— Nada de "jueguecitos" en esta casa. —advirtió mirando a su hija con recelo y poniendo los brazos en jarras.
—Sí mamá… —contestó Sakura desviando la mirada con un poco de rubor en las mejillas… a veces le daba miedo lo perceptiva que podía ser su madre.
Volvió a quedarse sola en su habitación. Se terminó la infusión caliente y dejó la taza sobre el taburete a un lado de su cama…
Inhaló profundamente. Desde afuera, el ruido de la ciudad llegaba monótonamente al cuarto. Ella estaba acostumbrada, pero no sabía por qué ahora todo a su alrededor le parecía… frío.
Se tiró en su cama y se arropó, tratando de mitigar aquella sensación. Intranquila, trató de dar paso al sueño que debería provocarle todo el cansancio acumulado.
Una hora…
Dos horas…
Suspiró con hastío. Sólo estaba revolcándose en la cama… y ya podía darlo por hecho, no podría dormir.
Sabía de sobra la razón. Había algo que faltaba. O mejor dicho, alguien.
Se dio la vuelta para quedar mirando el techo. Muchos pensamientos obtusos invadían su mente. El más preocupante, era lo que ocurriría al día siguiente…
¿Y si Sasuke… se iba? ¿Qué haría ella? ¿Cómo evitaría aquel dolor?
¿Cómo soportaría separarse de quien amaba?
¿Por qué no se lo había dicho cuando tuvo la ocasión? ¿Por qué no tenía el valor de decírselo ahora?
No podía pensar en otra cosa… tenía que hacer algo.
Tenía que decírselo.
Salió de la cama con rapidez, ni siquiera se molestó en ponerse sus zapatillas, caminó de largo hasta su puerta y se trató de autoconvencer que lo que haría… sería lo correcto… o lo único que podría hacer.
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No lograba quedarse dormido.
Ya habían pasado más de dos horas, y por más que trataba, el sueño no acudía para llevarlo como últimamente lo hacía a un lugar de paz y confortabilidad.
Suspiró con desgana. Miró hacia un lado, debajo de la cama, en el suelo, y a una distancia considerable de la cama en la que él estaba, dormitaba sonoramente el extraño rubio que no había parado de gritar "¡Sakura-chan! o ¡Teme!" desde que llegaron… lo envidiaba, aunque estaba en el suelo dormía como un bebé.
Bueno, la verdad era que él no se hubiese quejado si esa parte le hubiese tocado a él, después de todo, cuando niño había dormido así muchas noches, con sólo un mantón de lana para cubrirse del invernal frío nocturno. Pero ese no era el punto… él sabía que de no ser porque al final Naruto había insistido en que dormiría en el suelo en lugar de él como correspondía, hubiese intentado dormir igualmente así… pero con el mismo resultado infructuoso.
Volvió a suspirar, frustrado.
—Ne… Hinata-chan, vayamos a otro lado… aun me da miedo tu Padre dattebayo…
Sasuke esbozó una media sonrisa y negó con la cabeza… apenas lo conocía, y en general su recibimiento no fue muy "amistoso" que digamos, y con razón… pero aun se sorprendía de la facilidad con la que aquel rubio podía llegar a "caer bien" a la gente.
Tenía que admitir, que en un primer momento… eso no ocurrió. No le había causado una muy buena impresión cuando, una vez llegaron al hospital donde la abuela de Sakura estaba internada, al verla, lo primero que hizo fue pegar un señor grito "¡SAKURA-CHAN!" para después lanzarse como bólido a abrazar a la pelirosa. La acción no le molestó tanto como verla a ella correspondiendo con tanta urgencia como lo hizo… recordó la forma en que sintió que la sangre le hervía al verla llorando en el rubio, abrazándolo con fuerza y diciendo cosas como "¡oh, Naruto! ¡gracias a Kami!" y aun peor cuando él, con lágrimas en los ojos, le acariciaba las mejillas y la besaba por todo el rostro con insistencia… estuvo tentado a aprovechar la ocasión de estar en un hospital ¿qué diferencia habría si en vez de sólo atender a la abuela, también atendían al tipo que tenía la osadía de hacer algo así frente a sus narices? Con los nudillos crujiendo caminó hacia ellos, y cuando el rubio lo vio, lo primero que hizo fue poner a Sakura detrás de él de manera protectora… quizá lo alertó la mirada asesina que debía tener en esos momentos el azabache.
—¿Quién eres tú? —había dicho con una mirada desconfiada.
—Na-Naruto él… él me trajo… —intentó intervenir Sakura.
—¿Cómo? ¿Quién es él?
—B-bueno… es que… es que él… —la pelirosa estaba en shock, había vivido muchas emociones fuertes en poco tiempo y no las pudo contener… acabó llorando, lo que instantáneamente causó pánico en el rubio.
—¿S-Sakura-chan qué…? ¡Teme! ¡¿Quién eres tú y qué le hiciste a mi Sakura-chan?! —exclamó con la clara intención de empezar una riña… de no ser porque en ese momento salieron de la habitación un par de enfermeras y las que después supo eran la esposa del rubio y la madre de Sakura… sin duda la cosa no habría terminado nada bien.
Todo se tranquilizó de momento, y más por la conmovedora escena siguiente en la que la pelirosa y su madre se encontraban. Ya después, le hizo el favor de explicarle que aquel sospechoso rubio no era más que un viejo y buen amigo de la familia, y que entre ellos simplemente había amor fraternal.
Después de que les hubo explicado a su familia quién era y por qué Sakura estaba con él… bueno, no habría hecho algo diferente a lo que él hizo… pero, lo que lo dejó sorprendido… fue algo que le dijo cuando hacía apenas un par de horas, había acabado por convertirse en su compañero de cuarto.
El ambiente era tenso entre ambos… las miradas recelosas no faltaban.
—Oye… tu nombre es Sasuke ¿no? Dime… ¿qué pretendes con Sakura-chan? —el azabache miró al rubio por el rabillo del ojo, inexpresivo como era costumbre en él, pero cauteloso.
—Ella es la única persona que puede ayudarme a recuperar a Kaori… —respondió. Naruto le miró detenidamente por unos instantes, se sentó en la cama y se cruzó de brazos, estrechando sus ojos de zafiro.
—¿Te la llevaste a la cama? —escupió. La tensión era tan densa, que si alguien hubiese dado algún golpe en cualquier dirección, se notaría cómo se quebraba una parte. Sasuke elegía las palabras cuidadosamente mientras sostenía la mirada del rubio.
—No sería algo apropiado de mi parte discutir algo así contigo… Debería ser ella la que elija hablar del tema.
—Yo soy su hermano mayor —replicó con dureza— Tengo derecho a saberlo.
—No te lo discuto… —dijo Sasuke con tranquilidad— Tal vez tengas derecho a saberlo, pero yo no tengo derecho a contártelo.
El rubio estrechó más aún los párpados, en absoluto satisfecho con la respuesta.
—He oído la historia y lo que nos has contado… y no pienso que seas un hombre con el que pueda dejar a Sakura-chan… Mañana, tengo entendido, harás lo que tengas que hacer, cerrarás el trato o lo que sea con el otro Teme, recuperarás a la tal Kaori… y te alejarás para siempre de ella. —no era una pregunta. Lo daba por hecho. A Sasuke se le encogió el estómago. Sentía que era mejor otorgarle a Naruto el beneficio de la duda. Comprendía su deseo de protegerla. Ella merecía ser protegida.
—Créeme que sé qué clase de tipo soy y no soy mejor que el bastardo de Sasori… pero no estoy muy seguro de a qué te refieres.
—Para dejarlo claro… quiero que te alejes de Sakura-chan. Permanentemente. —el azabache sintió de lleno el baldazo de agua fría. Sabía que eso sería lo mejor para ella… pero… no le apetecía.
—¿Y si… no quisiera?
—Hay muchas formas de convencerte… todo el mundo tiene su precio. —al oírlo, no pudo ser más grande la ironía. Siempre había dicho aquella frase, pero escucharla en boca de otro, y dirigida a él… era algo digno de grabar.
—Lo siento mucho, pero soy un hombre que no puede ser comprado.
—Eso se ha visto con tu decisión de intercambiarla por otra… —espetó Naruto con rudeza, haciendo sentir a Sasuke como si le hubiesen dado un puñetazo en el estómago; se tragó la frustración y correspondió el desafío de la mirada azul del rubio.
—Es mi única alternativa. Pero incluso después no renunciaría a ella.
—¿Qué te hace pensar que ella no quiera regresar con Sasori en lugar de quedarse contigo? —el azabache apretó fuertemente la quijada.
—No podría obligarla, si eso es lo que ella quisiera.
—¿Y si lo quisiera? ¿Te apartarías para siempre? —insistió el rubio. Al azabache comenzaba a hervirle la sangre de nuevo.
—Estás perdiendo saliva. Ya he dicho que no podría obligarla, pero aunque eso fuera, intentaría que cambiara de opinión.
—No eres bueno para ella. Sakura-chan se merece un marido íntegro, un buen hombre que no piense en cosas como intercambiarla. E incluso si te eligiera, cambiaría de opinión y se arrepentirá de estar contigo. –Sasuke continuó oyéndolo impertérrito, siguiendo en silencio el duelo de miradas— Debes entender que no sabe lo que hace. No hay garantía de que ella pueda tomar una decisión así de importante… se ha visto que es una torpe.
Sasuke sintió una rabia e indignación tremendas, se puso de pie, con los puños crispados, y unas ganas enormes de darle su merecido.
—Puedes insultarme todo lo que quieras, puedes decirme lo que se te antoje… pero deja en paz a Sakura. No me importa que seas Su Majestad, un multimillonario o hermano; si insultas a Sakura, entonces tendré el enorme placer de partirte la cara… —declaró con voz siniestra— Ya me he hartado de esto. —dijo, comenzando a caminar hacia la puerta.
—Sasuke —llamó el rubio a su espalda. Inhaló profundo antes de darse la vuelta para encararlo.
Naruto sonreía de oreja a oreja, sus ojos zafiro brillaban, fijos en él.
—Ahora entiendo por qué mi Sakura-chan se enamoró de ti. Esto era una prueba… desagradable, pero necesaria. Sakura-chan es un tesoro.
El azabache parpadeó desentendido, frunció el ceño y se giró completamente hacia él.
—Más de lo que piensas… —dijo, empezando a entender por dónde iba el asunto. Naruto lo había estado valorando… no podía culparlo por querer proteger a Sakura, pero aun así, la plática le había dejado un mal sabor de boca.
—Vamos a hacer las pases… —ofreció el rubio poniéndose también de pie y alzando el brazo, sin dejar de sonreírle— La verdad, Hinata-chan y yo lo sospechamos desde que la abuela mejoró y volvimos… no dejábamos de observar a Sakura-chan, ni a ti. Vimos la manera en que se observaban… y nos dimos cuenta. Así que planeamos esto, quería estar seguro de que mi hermanita no hubiese elegido a un idiota de primera otra vez… veo que no, así que anda Teme, dame la mano o si no mi esposa no me dejará olvidarme de esto. —parpadeó un par de veces antes de hacer lo que le pedía. Se dieron un buen apretón de manos, la sonrisa de Naruto no paraba de crecer— Bienvenido a la familia, Sasuke.
"Familia…"
Un sonido sacó a Sasuke de sus ensimismamientos. Alguien tocaba la puerta.
"Sakura"
Pensó él. No podía ser nadie más. Había ido a verle a pesar de las advertencias de su madre. Se bajó de la cama y caminó hasta la puerta.
Se detuvo antes de abrir.
Sabía lo que pasaría si lo hacía… lo sabía muy bien. Se la llevaría de nuevo a su habitación, y allí haría el amor con ella. Allí, en aquella casa donde se respiraba cariño por todos los rincones…
Pero él sabía que esa sensación tan agradable que le embargaba no era sólo por la casa y por esa familia tan unida que moraba en ella…
Era por Sakura.
Ella lo amaba. No se lo había dicho con palabras. Pero él no lo necesitaba. Lo había leído en su cara. En ese rostro suyo, tan hermoso, en esos ojos jade tan fascinantes y maravillosos que eran incapaces de mentir y que eran para él como un libro abierto.
A pesar de todo lo que le había hecho… ella lo amaba.
Parecía imposible de creerlo, era un milagro.
Apretó los puños. Escuchó su respiración al otro lado de la puerta. Ella estaba allí, a unos centímetros de él, esperando a que le abriera y la dejase entrar para abrazarle.
Era una verdadera agonía, una angustia que lo carcomía por dentro.
Se quedó quieto, inmóvil.
No hizo nada.
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No hubo respuesta.
La pelirosa bajó lentamente el brazo. Debía estar ya dormido. Suspiró profundamente, con una mezcla de nervios y decepción…
"Mañana"
Se prometió a sí misma. Al día siguente, antes de llegar a Las Vegas, le diría que lo amaba. Se lo diría al día siguiente, antes de que ultimase el trato por Kaori…
Esa sería su última oportunidad.
Había vivido muchos milagros en su vida… quizá no sería mucho pedir, uno más…
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Finalmente, escuchó sus pasos alejándose por el pasillo.
Soltó el aire contenido, cerró los ojos y pegó su frente a la puerta. Era increíble…
La deseaba más que nunca.
Pero era algo más que eso.
Lo que sentía por ella, era algo más que deseo. Más que admiración. Más incluso que respeto.
Era la mujer más adorable que había conocido nunca. Honesta. Dulce. Cariñosa. Valiente…
Era el tipo de mujer que podía hacer de cualquier hombre, incluso de él, una persona decente, sólo por el hecho de estar a su lado.
Y él… la amaba.
Estaba completamente enamorado de ella.
Sintió a su corazón estremecerse en su interior.
Él, un hombre que no tenía nada en este mundo, salvo dinero y poder, nada de auténtico valor, se había enamorado de una mujer adorable y maravillosa que tenía la virtud de hacer que todo pareciese noble y bueno.
No era digno de ella, pero tenía la necesidad de tenerla en brazos, de decirle… cuanto la amaba.
Con los sentimientos a flor de piel, agarró el pomo de la puerta… pero de nuevo, no llegó a girarlo.
Apretó los párpados con fuerza.
Había hecho un trato.
Un trato que salvaría la vida de una joven de diecinueve años.
Hizo una promesa… y no tenía elección.
"Maldición…"
No podía hacer nada…
Pero Sakura sí.
Se dirigió a la ventana, la abrió y respiró el aire fresco de la noche. Por una vez en su vida, estaba dispuesto a renunciar a un deseo.
Se quedó pensativo mirando el mar.
Desde el instante en que se habían conocido, ella era quien había tenido en verdad el control de la relación. Él la había secuestrado, ella había sido su prisionera, pero ella era la que había llevado la iniciativa, aunque ninguno de los dos se hubiese dado cuenta de ello.
Mañana entonces… sería ella quien decidiría su destino.
Tomó su celular e hizo dos llamadas. La primera, a su abogado de San Francisco… y la segunda, a un número que detestaba con todo su ser y que se sabía de memoria…
—Sasori. Estoy listo para el trato.
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Fin del Capítulo.
Minna! :DDD aquí estoy de nuevoooo! ˆwˆ Gomen… u_U creo que estaría de más decir la razón del retraso, pero tal y como lo prometí ;D ¡aquí está la contiiii! Waaaaa! *w* OMG! OMG! OMG! +w+ morí! A poco no quedó genial!? :DDD
Inner Emi: Respiren profundo… por que el siguiente estará… D: T_T
Dai: Si! *_*!
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¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! *o* OMG! TwT esto es un sueño hecho realidad! :DDDD ya tengo más de 100 reviews! :DDDDD ToT a todas las que lo han hecho posible ¡Arigatou! *w* Saben que este fic no es nada sin ustedes! Y mi gran recompensa son y siempre serán sus comentarios que me inspiran para continuarlo ;D así que ¿qué dicen? ˆw* me seguirán ayudando? xD Arigatouuuuuuu! :DDDDDDD
Sakkuharuu: Ohayo! :D ya un tiempo sin escribirte tampoco xD jajajaja es que sí, la escuela está de locos ahorita +_+ aaaaw! Muchas gracias por tus felicitaciones! ˆwˆ me encanta tenerte aquí! Qué te ha parecido el capítulo? Espero ansiosa tu review! :D Hasta la próxima actualización!
Marion-asakura: Konichiwa! :D Bienvenida Marion! Me da mucho gusto que esta historia te haya gustado tanto! Gomen por la tardanza en actualizar T_T pero es que últimamente me tienen de manos atadas en la escuela! xC ¡Haré esfuerzos triples para actualizar lo más pronto que pueda! Lo juro! :D por ahora, espero que sigas disfrutando de esta historia ;D y estoy ansiosa de volver a leer tus comentarios! Sayonara! Gracias por leer!
Princess019: ¡Ohayo! Te entiendo, lamentablemente tampoco había podido actualizar, pero espero que me puedas perdonar por la tardanza xD jajajajaja me imagino que debiste haber estado taquicardiaca jajaja *w* qué tal con este? *O* kyaaaaa! Jjajaja xD me encanta tenerte aquí! Arigatou por comentar! Hasta pronto ;)
BGJS: TTTwTTT ¡chicas! ToT ¡Cuánto las queremos! :D Estamos de vuelta! /Inner Emi: *O* Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! *w* UN CAMIÓN DE COLALOCAS! TTTTWTTTTT SINCERAMENTE, LAS ADOROOOOOO! :D ya tengo dotación para unas tres semanas xD jajajaja /Dai: ¬¬ Inner, me interrumpiste… Muchachonas! :D después de tanto tiempo, hemos vuelto! xD lamento el retraso pero… ¬¬ jodida escuela, las entendemos perfectamente, a nosotras también nos tocan unos compañeros que… /Inner Emi: ¬¬ son unos tarados! /Dai: O.O exacto! xD jajajja aaaw! 3 un gran detalle de parte de Kakashi…. O_o aaaam, quiero decir, de Inner J jejeje ;D /Inner Emi: xD sí, jajajaja el pobre debe estarse matando a cada rato en las misiones con tal de llevar dinero y en lo que se lo gastan xD /Dai: O.O dfsbfhasj! Ejem! Ejem! xD aaaam, bueno muchachonas, nos retiramos, ya que nos escapamos de hacer la tarea para subir la conti! :D como siempre esperamos ansiosas su review! TwT se les extrañó mucho también a ustedes! /Inner Emi: :B las adoramos! /Ambas: ¡Hasta pronto! :DDDD ˆw*
IsaBellaE: Hola! xD jajaja sí lo sé, esto está que arde! *o* aaaah! Ni yo puedo esperar a leer lo que viene! xD jajajaja ¡adoro tenerte por aquí! ;D espero ansiosa tu review! Disfruta mucho la lectura, espero que sea de tu completo agrado! ˆwˆ Gracias por leer! Sayonara!
Danny: Ohayo! Mucho tiempo sin escribirte Danny… T_T gomen por la espera… pero qué te puedo decir? Escuela es un impedimento… xD pero *O* kyaaaaaaa! ¿qué opinas? Te ha gustado? :DDDD Me esforzaré por subir los capítulos más rápido! Espero tu comentario! Cuídate, te mando muchos abrazos! Sayonara!
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Gracias por leer.
Dai Emi.
