Ante todo:
DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.
Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.
Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".
(Entre paréntesis está lo que comunica Masen a través de la mente.)
Lo escrito en negrita y entre comitas, son conversaciones entre lobos.
La historia está escrita desde el punto de vista de Seth.
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10. UN NUEVO MIEMBRO EN LA FAMÍLIA.
Me senté en la cama, al lado de Sarah. Le di un beso en los labios y besé la frente de mi pequeño, o pequeña. Sarah puso al bebé en mis brazos y no pude evitar que una lágrima resbalara por mi mejilla.
Un hijo. Yo tenía un hijo. Y era lo mejor y más precioso que había visto nunca. Carlisle tenía razón. No parecía un niño de cinco meses de gestación, incluso parecía que tenía unos meses.
- Seth, tío, no acapares con el niño. – dijo Masen apareciendo a mi lado. Cogió al niño de mis brazos y fue a sentarse a los pies de la cama, al lado de Patrick. – Si, que precioso eres. Eres igualito a tu papá. – oí que iba diciendo por lo bajo.
"Igual que el padre?"
(Sí, es igualito a ti.)
"Mierda."
(Aunque quieras, no puedes mentirme, ni esconderme nada.)
"Lo siento."
- Hey, Seth, estás bien? – dijo Sarah, acariciando mi mejilla.
- Lo estaré en cuanto me digas lo que pasó en casa de Jacob.
- Volvieron a preguntarme por el padre de mi hijo. Incluso insinuaron que no sabía quien era el padre.
- Quien dijo eso?! Exclamé poniéndome en pie.
- Eso no importa. – dijo tomando mi mano. Volví a sentarme en la cama y acaricié su mano.
- Como tú quieras.
- El abuelo dice que se desarrollará igual que Masen y yo.
- La verdad es que está muy grande para ser un recién nacido.
- Si, parece que Harry tenga ya dos o tres meses.
- Harry? – preguntó Masen a mis espaldas. Le miré de reojo y volvió a mirar a mi hijo. – has oído? Te llamas igual que tu abuelo.
- Gracias. – susurré en el momento en que Jasper aparecía en la habitación junto a Alice, que llevaba algo en la mano.
Sarah se quedó un par de días más en el hospital, bajo la vigilancia de Carlisle, que me llamó para contarme que, efectivamente, Harry crecería como su madre.
Sarah se había negado a que le contáramos a la familia que ya había dado a luz al bebé, por lo que Alice, Jasper, Patrick, Masen y yo quedamos recluidos en mi consulta, ya que corríamos el riesgo de que Edward nos leyera la mente. El lunes, Masen y Patrick fueron a la academia de policía, Jasper se fue a la universidad y Alice y yo nos pusimos a trabajar como cualquier otro día.
Por la tarde, cuando terminé la última sesión, me preparé para ir al hospital a buscar a Sarah, pero ella me sorprendió apareciendo en la consulta, con el niño en brazos.
- Hola. – dijo cuando abrí la puerta y la encontré junto a Patrick. Esa tarde Masen tenía prácticas.
- Hola. Ahora iba a ir a buscarte.
- Bueno, es que quería darte una sorpresa. – dijo con una gran sonrisa en los labios.
- Lo has hecho. Hola precioso. – dije acariciando la mejilla de mi pequeño. Lo tomé en brazos y le abracé. El pequeño acarició mi rostro, clavando su mirada esmeralda en mí.
- Te parece que vayamos a casa de Renesmee? – dijo Sarah, entrando a la consulta.
- Claro. Coges las llaves de mi coche?
- Si.
Alice y Patrick nos acompañaron a casa de Renesmee. Otra vez allí.
Los cuatro salimos del coche y yo cogí a Harry de la sillita del coche, que me habían dado Alice y Jasper en el hospital hacía ya dos días. Alice y Pat entraron en la casa, dejándonos a Sarah y a mí en el jardín. Desde allí, vi mi moto, que ya se había apropiado Masen. "Hoy debe de haber terminado antes."
- Vas a decirles quien es el padre? – pregunté bastante bajo a Sarah en el oído.
- Depende de cómo se comporten. – respondió también entre susurros.
- Entonces llévalo tú.
- Porque?
- Tiene mi tono de piel. Se darán cuenta al momento.
- Bien pensado, es mejor que lo lleves tú. Si se enteran de que nos acostamos sin más, no podrán ir a por ti. – dijo entre risas, dejándome solo en el jardín.
- Bueno, Harry Clearwater Black, ha llegado el momento de que conozcas a la familia.
Harry puso su manita sobre mi mejilla y rió. (Gracias papi.)
- Como?! – exclamé, logrando que el pequeño volviera a reír. "He oído la voz en mi mente? Ha sido él? Bueno Seth, no pienses en nada."
Respiré hondo y fui hacia la casa, entré y fui hacia el salón, donde estaba toda la familia esperándome. Al parecer, ninguno de ellos se esperaba que yo entrara con un bebé en brazos. Todos me miraron primero a mi, y después a Sarah, que se había quitado el abrigo y llevaba un vestido negro, ceñido, que marcaba sus curvas. Estaba preciosa.
- Deja ya de babear, que vas a mojar al niño. – dijo Emmett apareciendo delante de mí. Le di al niño y lo acunó en sus brazos. – tiene tus ojos, Sarah. – dijo sin dejar de mirar al niño – y... – levantó la vista y me miró a mi, confuso.
Me quedé paralizado. Si Emmett se había dado cuenta a la primera, los demás también lo verían.
- Y, qué? – preguntó Rosalie, poniéndose al lado de su esposo. Miró primero al niño y después a mí. – cuanto hace que estáis juntos?
- Y eso que más da? – preguntó Sarah. Se acercó a nosotros y cogió al niño de los brazos de su tío. – bocazas. – susurró.
- Yo no he dicho nada! – se defendió.
- No ha hecho falta. – dijo. Fue hacia donde estaba sentada su madre y dejó al bebé en sus brazos.
- Como se llama? – preguntó Renesmee, mirando a su hija mientras acunaba a su nieto en sus brazos.
- Harry.
- Como Harry Potter? – preguntó Emmett entre risas.
Vale, todos sabían cual era la película favorita de Sarah. Bueno, una de ellas.
- No digas tonterías Emmett. – dijo Esme, aunque se notaba que estaba poco convencida de sus palabras.
- No. Harry, como su abuelo.
Al segundo, todas las miradas se clavaron en mí. Por suerte, aun seguía al lado de la puerta, porque si no llego a echar a correr en ese momento, los habría tenido a todos encima en cuestión de segundos.
Eché a correr bosque a través, huyendo de la mitad de los Cullen, que habían echado a correr en cuanto Sarah había dicho que el niño se llamaba como mi padre. Aunque llevaba cierta distancia, Edward logró alcanzarme estampándome contra un árbol, con su mano en mi cuello.
- Como es posible que el niño sea hijo tuyo si hace cuatro días que Sarah y tú estáis juntos? Contesta! – dijo entre dientes.
- Edward… - apenas podía decir palabra. A pesar de mi fuerza, Edward estaba consiguiendo que me quedara sin aire.
- Abuelo, suéltale. – dijo Masen, intentando que Edward me soltara.
- Apártate Masen.
- Pero abuelo…
- Como me entere de que le has hecho algo a Sarah…
- Edward! – gritó Masen, logrando llamar la atención de su abuelo. Rosalie, bella y Jacob, que también me habían perseguido, también se le quedaron mirando.- fue Sarah. Ella fue a por Seth, y ya sabes lo que él siente por ella. – dijo sujetándole del brazo, intentando que me soltara.
- Y tú como sabes eso? – preguntó Rosalie, que hasta entonces no había dejado de mirarme con los ojos negros de ira.
- Ella me lo mostró. Me dejó entrar en su mente.
- Como? – preguntó Bella, confusa.
- Como lo haces tú. – dijo Masen sin apartar la vista de su abuelo.
Edward soltó repentinamente y caí al suelo, tosiendo. "Casi me ahoga el maldito."
- Cuidadito con lo que piensas. Y tú – dijo volviéndose hacia su nieto – quiero saber lo que pasó. Quiero saber que es lo que te mostró Sarah.
- Pero volvamos a casa, por favor…
- De acuerdo. – dijo Edward, que parecía más calmado.
Rosalie, Bella y Edward se marcharon sin siquiera mirarme al contrario que Jacob, que no desviaba su mirada de mí. Me levanté del suelo y me puse delante de él.
- Eres mi mejor amigo y no me dijiste nada. – dijo con el dolor quebrándole la voz.
- Lo supe hace cuatro días. No siquiera sabía que estaba embarazada – dije acercándome a él, pero se alejó de mí.
- Pero te acostaste con ella. Es mi hija, Seth.
- Me hizo prometerle que nadie lo sabría, y que seguiríamos con nuestra relación de amigos.
- Papá, Sarah se ha imprimado de Seth, así que ni lo pienses. – dijo Masen sujetando el brazo de su padre.
- Como?! Es eso posible?
- Tampoco sabía nada. – me defendí cobardemente, aunque era cierto.
- Papá, volvamos a casa, por favor. – suplicó. – Sarah os lo contará todo.
- De acuerdo hijo.
Jacob dio media vuelta y se marchó corriendo. Masen me miró con dolor y también se marchó.
Tardé un buen rato en moverme del sitio, estaba paralizado.
A lo lejos, vi a Renesmee venir corriendo hacia mí, y me abrazó con fuerza sin detenerse. Me estampó contra el mismo árbol me había acorralado Edward.
- Que pasa? – dije, aunque correspondí al abrazo de mi amiga.
- Siento lo que te ha hecho mi padre, y lo que te ha dicho Jacob. Sarah les está contando lo sucedido. Te recomiendo que Sarah y tú dejéis clara cuál es vuestra relación. Masen me ha dicho que Alice ya está planeando vuestra boda, y Emmett ya planea tu despedida de soltero.
- Boda? Despedida?
- Ya sabes como son.
- Ya. Y Rosalie debe de estar planeando mi funeral. – dije separándome de Ness.
- No, está arrepentida. Todos lo están. Jacob el que más. Va, volvamos a casa.
Ness me cogió de la mano y volvimos a su casa a paso humano. En cuanto llegamos, con la mano de Renesmee aun entre las mías, empecé a oír voces que venían de dentro de la casa. Parecía que se lo estuvieran pasando en grande, y no quería estropear ese momento, así que me detuve en seco delante de la puerta.
- Ocurre algo, Seth?
- Debo irme. – dije soltando su mano y me alejé unos pasos.
- Pero porque?
- Volveré en un rato. – dije andando hacia mi coche.
- Bueno… vale.
Vi como Renesmee entraba en la casa sin dejar de mirar en mi dirección. Arranqué el coche y me marché a toda velocidad. Cogí mi móvil y marqué el número de mi hermana. Puse el manos libres y esperé a que me respondiera. No tuve que esperar mucho tiempo.
- Diga?
- Hola Leah.
- Como que hola?! No tienes nada más que decirme? – dijo casi gritando.
- Pues la verdad es que si. Por eso te llamo.
- Han pasado dos días y me llamas ahora?
- Perdona? Quien te lo ha dicho?
- Jacob, el orgulloso abuelo. Hace unos minutos.
- Orgulloso? – pregunté sorprendido. – pues no lo parecía cuando me persiguió por el bosque.
- Seguro que te lo merecías.
- Cállate. Lo sabe mamá?
- Lo sabe toda la reserva. Enhorabuena, hermano.
- Gracias.
- Bueno, te dejo, que tengo al niño correteando por el jardín.
- De acuerdo. No te canses.
Colgué el teléfono y según conduciendo hasta llegar a mi consulta. Me tumbé en uno de los divanes y me quedé ahí, tumbado de cualquier manera, sumido en mis pensamientos, pensando en lo ocurrido las últimas horas. Después de todo lo sucedido, la familia volvía a estar en la casa de Jacob, riendo, felices, como si nada hubiera pasado.
- Yo flipo con ésta familia. – murmuré, tumbándome de lado.
Cerré los ojos e intenté quedarme dormido, pero no lo conseguí. Lo sucedido en el bosque inundaba mis pensamientos: la cara de Jacob, la mirada de Masen, llena de dolor… no pude evitar que las lágrimas humedecieran mi rostro.
- Seth? – preguntó una voz a mis espaldas. Me di la vuelta y me encontré con Jacob. Me sequé los ojos con la camiseta y me puse en pie. – Seth, perdona lo de antes.
- No.
- No?
- No hay nada que perdonar. Eres el padre, es normal que te pusieras así.
- Aun así.
- Tranquilo.
- Seth, puedo pedirte un favor? – dijo sentándose en el diván en el que había estado tumbado minutos antes. Le imité. – Renesmee quiere que sus amigas de Seattle conozca a Harry. Habíamos pensado marcharnos unos días con el pequeño a Seattle. Masen podría quedarse en casa de Patrick, donde prácticamente vive, y tú y Sarah podéis quedaros en casa.
- Veo que ya lo tenéis todo planeado.
- Oye, Seth. Tú sabías lo de Masen? – dijo mirando hacia la foto que tenía de la familia colgada en la pared.
- Si.
- Desde cuando?
- Desde que se enamoró.
- La verdad es que me ha sorprendido bastante. Sabía que era muy amigo de Patrick, pero no sabía que hubiera algo más.
- Y que te parece?
- Me parece que es muy feliz. Me quedé muy flipado, pero al ver sus ojos vi que le ama. Y Patrick es muy buen chico.
- Cierto. Y los demás? Como se lo han tomado?
- Bien. También me sorprendió la reacción de los Cullen, ya que son de otra época. Edward parecía indiferente.
- Bueno, es que Edward ya lo sabía. Por su poder. Ha tenido dos años para mentalizarse.
- Tramposo. – murmuró, lo que me hizo reír.
- Creo que cuando se enteró, casi se desmaya. Según Masen, le costó un poco asimilar, pero cuando leyó su mente y vio lo feliz que era junto a Pat, tuvo que aprender a aceptar. Es que eso de tener más de cien años…
- Ya… bueno, aunque no lo aceptara, tendría que aguantarse. Es mi hijo, y si Pat es la persona que le hace feliz, pues Pat formará parte de la familia. – dijo con orgullo, lo que me emocionó. Mi amigo Jacob había madurado. "jajaja"
- Me alegra oírte decir eso. Por cierto, solo vais a ir a Seattle?
- No, también queremos acercarnos a La Push, para que conozca a tú familia. Eso sí, siempre que tú también estés de acuerdo.
- Que opina Sarah? – dije sin mirarle. Estaba bastante incómodo.
- Renesmee está hablando con ella.
En ese momento, el móvil de Jacob comenzó a sonar. Miró la pantalla y me pasó el móvil directamente.
- Diga?
- Tú que opinas? – dijo Sarah desde el otro lado de la línea.
- Sarah, no se… es un poco pronto, no?
- Si, pero tengo una teoría.
- Yo también tengo una. – dije.
- Nos quieren dejar a solas, como disculpa. Mi madre dice que mis tíos van a marcharse a Alaska, donde estás ahora la familia de Tanya. Mis abuelos se marcharán a La Push con mis padres, y Carlisle y Esme estarán por aquí, pero no aparecerán por la casa.
- Entonces? Que hacemos?
- Por mi vale. Solo serán unos pocos días.
- Entonces de acuerdo.
- Nos veremos pronto?
- si, ahora voy hacia allí.
- Te quiero.
- Yo también te quiero. – colgué el teléfono y vi como Jacob se removía incómodo en el asiento. – está echo. Podéis marcharos con el pequeño. – dije devolviéndole el teléfono. – perdona Jake, no puedo evitar sentir lo que siento.
- No lo sientas. Veo a Sarah más feliz que nunca.
- Bueno, me alegro de que pienses así.
- Y no creas que no me he dado cuenta de que el pendiente que lleva Sarah ahora es de verdad.
- No le había echo ningún regalo.
- Ya…
- Entonces… cuando tenéis planeado marcharos? – dije cambiando de tema.
- Mañana. Renesmee tiene una semana de vacaciones acumulada y va a llamar a su jefe, y yo puedo cerrar el taller unos días, o dejar a alguien al mando.
- De acuerdo.
Jacob y yo nos pusimos en pie y nos marchamos hacia la calle.
- Jacob, como has venido hasta aquí? – dije al no encontrar su coche.
No respondió pero miró a su derecha. Seguí su mirada y vi mi moto aparcada al lado de mi coche.
- Mi coche estaba acorralado en el garaje.
- Ya… lo que pasa es que os gusta mi moto y no lo queréis admitir – dije logrando que Jacob sonriera.
Me monté en el coche y según a Jacob hacia su casa. La noche ya había caído, por lo que ya debía ser tarde. Aparcamos en el camino de entrada a la casa y entramos en ella. En el salón solo estaban Pat y Masen con el bebé. Mi bebé.
- Mira Harry, papá ha llegado. – dijo Patrick levantándose del sofá. Se acercó a mí y dejó al niño en mis brazos. – es un niño muy bueno, Seth. Tienes mucha suerte, apenas llora ni se queja.
- Gracias Pat.
- Bueno, nosotros nos vamos. – dijo Masen cargando con una bolsa de deporte. – nos vemos. – dijo guiñándome un ojo.
Pat y Masen se marcharon y yo fui a sentarme en el sofá, acunando a mi pequeño, que crecía a bastante velocidad.
"Me extraña que Masen traiga a Patrick a casa, con todas las rarezas que rondan por aquí. Debe de saberlo todo."
Como podía llegar a ser tan feliz con el simple echo de tener a esa preciosa criatura en mis brazos? Un hijo. Mío y de Sarah. La mujer a la que amo.
Jacob había subido al primer piso, donde podía oír a Sarah y Renesmee hablando. Al parecer, estaban preparando las maletas.
- Bueno, pequeño, creo que ya es hora de que comas algo y vayas a dormir. Ha sido un día muy largo. Y mañana vas a hacer un viaje aun más largo. – dije al tiempo que me ponía en pie y me fui hacia la cocina. Dejé al niño en una trona que había allí le preparé un biberón que vi encima de la encimera. El pequeño comió con ansias y acabo durmiéndose en mis brazos, mientras subía hacia el primer piso.
No sabía si habría alguna cuna por allí. Entré en el dormitorio de Sarah y allí encontré una. Dejé al niño en la cuna y me quedé un buen rato mirándolo mientras dormía. "como puedo ser tan afortunado?"
De repente, y sin que me hubiera percatado de sonido alguno, unos brazos rodearon mi cintura y sentí unos suaves labios en la nuca, logrando que se me pusiera el bello de punta.
- Harry ya ha comido? – preguntó Sarah, mientras me volvía para mirarla a la cara.
- Si.
- EL echaré de menos éstos días.
- Yo también. – besé sus labios brevemente y volví a mirar al pequeño. – a mi madre le emocionará saber que le has puesto el nombre de mi padre.
- Es lo mínimo que podía hacer.
- Va, chicos, a dormir. Es tarde. – dijo Renesmee apareciendo a nuestro lado. Llevaba algo en las manos. Un peluche.
- Vaya! Remus! Cuanto tiempo. – dijo Sarah cogiendo el peluche de las manos de su madre. era un pequeño de pelaje gris ceniza. Me recordó a Leah.
Sarah apretó la tripa del peluche y éste rugió débilmente. Sarah sonrió y dejó l muñeco debajo del bracito de Harry.
- Dormid aquí. – dijo Renesmee. – me llevo la cuna a mi dormitorio, así mañana no os despertaremos.
Renesmee se llevó la cuna a su dormitorio, levantándola del suelo mientras Sarah se ponía el pijama. Renesmee me trajo unos pantalones de Jacob y también me cambié. Fue poner un pe en la cama y ambos nos quedamos dormidos.
Hola!!
Que os ha parecido? Bueno, éste capítulo me ha quedado un poco más largo, creo, de lo habitual, porque en el último momento he añadido un trocito. Me gustaría saber vuestra opinión y ya sabéis que, para cualquier cosa, duda, pregunta, o lo que sea, me lo decís, ya sabéis como contactar conmigo.
Por otra parte, voy a hacerme un poco de propaganda para el futuro.
Cuando termine un par de historias que están a punto de terminar, tengo lista una historia Edward x Bella, como humanos. Y otra de Ness x Jacob. Que espero que os gusten. De momento, espero que os vaya gustando ésta historia.
