El humo blanco se disipó, lo que permitió que todos pudiesen ver a una figura encapuchada.
-Buenos días, Hogwarts del pasado -Su voz, que era femenina, era formal, recordaba a la de Percy Weasley, pero sin ese tono de pomposidad-. Mi nombre es Molly Ángela Weasley, pero pueden llamarme Molls, para que no me confundan con mi abuela.
Sé quitó la capucha. Molls era algo más baja que Dom. Su piel tenía un tono normal, ni pálida ni bronceada. Llevaba el cabello pelirrojo cortado hasta la altura de los hombros, y sus ojos verdes oscuros estaban ocultos detrás de una gafas azules. Llevaba una blusa marrón, falda del mismo tono, y unos zapatos con un poco de tacón, también marrones. Parecía que se había vestido para ir a trabajar en una oficina.
Los Weasley se miraban, tratando de saber quien era el padre de Molls, pero tenían una ligera idea. La chica recordaba a Percy, pero sin ese nivel de pomposidad, que caracterizaba al Weasley. Molly, por su parte, estaba feliz de que alguno de sus hijos le hubiese puesto su nombre a una de sus nietas.
-Mis padres son Percy Weasley -siguió Molls con la presentación, pero fue interrumpida por su abuela.
-¡Oh, Percy! ¡Gracias! -exclamó, abrazando a su hijo. Percy se tensó al principio, pero acabó devolviendole el abrazo. La verdad es que los había echado mucho de menos. Solo si su familia admitía que se había equivocado en confiar en Dumbledore y en Potter, en vez del ministro Fudge...
O tal vez eres tú el equivocado susurró una voz en su mente. Percy se estremeció.
Jamás dijo con confianza. Estamos hablando de Cornelius Fudge. El ministro de magia, él jamás se equivoca.
-Abuela, es de muy mala educación interrumpir a alguien cuando esta hablando -señaló Molls, y Molly se sonrojo, mandandole una mirada arrepentida a su nieta. Esta solo le sonrió-. Cómo decía, mis padres son Percy Weasley y Audrey Jackson.
Percy se quedó confuso, no conocía a ninguna Audrey Jackson; pero al parecer Ginny si, ya que soltó un jadeo, claramente sorprendida.
-¿La conoces? -preguntó Percy a su hermana.
-Sí -respondió ella-. Es una Ravenclaw de mi curso.
Percy le dirigió un vistazo a la mesa de las águilas. No le costo localizar a Audrey Jackson, a pesar de que jamás la había conocido. Era la única chica de cuarto que estaba sonrojada. Sé dio cuenta de que era muy guapa, con su pelo castaño oscuro cayéndole por debajo de los hombros, y sus ojos verdes oscuros.
Los gemelos estallaron en carcajadas.
-¡Merlín! Percy, eres un asaltacuna -rió Fred.
-¡Sí! ¡Le sacas cinco años a la pobre! -le secundó George.
-¡Oh, callaros! -les espetó Percy, aunque también estaba sonrojado. Los Weasley miraban la escena, recordando las discusiones que solían tener los gemelos y Percy.
-¿Puedo continuar? -pidió Molls-. Cómo decía, tengo veintiún años y fui Ravenclaw.
La mesa de las águilas estalló en aplausos. La que más aplaudía era Audrey, que miraba a su hija con orgullo. Percy también estaba orgulloso de su hija.
-Fui prefecta y Premio Anual -continuó Molls, para ser interrumpida de nuevo.
-¡Prefecta perfecta! -se burlaron Regulus, Dom y otros personas desde la esfera. Molls resopló.
-Alguien tiene que controlaros -respondió ella-. Sigo. No jugué al quidditch, y tampoco solía ir a los partidos. No me gusta. No entiendo que le ve la gente a un deporte donde pueden acabar con los huesos rotos -Los amantes del quidditch, sobretodo Oliver Wood, le lanzaron malas miradas.
-La mejor clase que se me daba era Aritmancia -continuó Molls-. Ahora trabajo en la Oficina de la Ley Mágica Internacional. Por último, mis padrinos son Oliver Wood y Ginny Weasley-Los aludidos les dieron las gracias, aunque Oliver le dijo que era intolerable que su ahijada no le gustase el quiddicth, ganándose un zape de Katie-. ¿Preguntas?
-¿Tienes novio? -preguntó Percy.
-Otro más para el Club de los Padres Sobreprotectores -susurró Isabelle a las chicas. Estas asintieron.
-Sí, papá. Tengo novio -respondió Molls, rodando los ojos.
-¿Qué? -exclamó Percy, levantándose-. ¡No lo voy a permitir! ¡No eres más que una niña!
-¡Percy Weasley, siéntate ahora mismo! -Audrey se había levantado de la mesa, y fulminaba al tercero de los Weasley con los brazos cruzados. Percy se sentó con un estremecimiento. Tenía la sensación de que Audrey se llevaría bien con su madre y su hermana. No se equivocaba.
-No esta nada mal, Jackson -dijo Ginny, evaluando a la chica-. Será un placer tenerte por cuñada.
-Gracias, Weasley -respondió la aludida-. Y puedes llamarme Audrey, a fin de cuentas seremos cuñadas.
-¿Más preguntas? -pidió Molls.
-¿No hay manera de que te guste el quidditch? -preguntó Oliver. Algunos rodaron los ojos, y Katie y Alex negaron con la cabeza ante la insistencia de su novio/padre.
-No, tío Oliver -respondió Molls-. Y créeme, los has intentado cientos de veces. Y no solo tú, también mis mejores amigos lo han intentado.
-No lo logramos -dijeron dos voces, una masculina y la otra femenina, claramente divertidas.
-¿Otra pregunta? -preguntó Molls. Nadie dijo nada-. Bien.
Molls se acercó a la mesa de Gryffindor, donde estaban sus padres. Percy ni siquiera había notado cuando Audrey se había sentado a su lado. Molls se sentó al lado de su padre.
-Tienes que hablar con ellos -le susurró al oído. Percy frunció el ceño.
-No pienso hablar con ellos -dijo él-. No hasta que admitan que se equivocaron y que Cornelius Fudge tenía razón.
-¿Así que es eso? -le preguntó Audrey en voz baja-. Prefieres creer en un tipo que tiene demasiado miedo en aceptar la realidad, que en tu propia familia.
-Pues claro -respondió Percy-. ¡Es el Ministro de Magia! ¡Él nunca se equivoca!
-Ya veo -dijo Audrey, levantándose-. Así que esta es tu respuesta -murmuró, y la chica volvió a la mesa de Ravenclaw.
-Papá -dijo Molls-, no puedes seguir evadiendo la realidad. Tarde o temprano tendrás que aceptarla. Pero recuerda; ¿En quién confías? ¿En un tipo que solo te quiere por interés propio? ¿O en tu familia, quienes siempre te han apoyado, sin importar las consecuencias?
Y Molls se fue con su familia, dejando a su padre solo. Percy sintió como las lágrimas iban a sus ojos, pero se negó a dejarlas ir. Sabía que su hija tenía razón. En el fondo, sabía que su familia, que Albus Dumbledore y Harry Potter tenían razón. Pero no quería aceptarla. No quería enfrentarse a ella.
Lo siento pensó, mirando a su familia. Pero soy demasiado cobarde como para aceptarla.
Percy respiró hondo, se limpió los ojos, y fijó la vista en la esfera negra.
Hola gente,
décimo capítulo, y con Molls Weasley.
Primero, siento el retraso, pero he estado de exámenes.
Percy acabara aceptando que estaba equivocado. Pero necesitara tiempo.
Próxima actualización: Luke Jordan
Se despide,
Grytherin18
