¡Hola a todo el mundo! ¡Sorpresa, sorpresa! Es viernes en la noche y yo actualizando. Sorprendente, ¿no? Para que vean que a veces puedo ser una caja de sorpresas.

Chelsea: Ahora eres una caja de sorpresas...

A veces tu sarcasmo es cansino Chelsea.

Chelsea: No digas eso, sabes que amas mi sarcasmo.

¿Eso es sarcasmo también?

Chelsea: ¬¬

¡No hay tiempo para tu sarcasmo, Chelsea! Este es el penúltimo capitulo, así que hay que disfrutarlo. No podemos pasarlo en medio de frases sarcásticas y extrañas. ¿No te parece?

Chelsea: Claaaro, como digas.

Déjame. Los personajes le pertenecen a Kishimoto Masashi. ¡Y vamos a leer!


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El amor que regresó del olvido

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Capitulo 10

Un amor que corrompe el corazón

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Naruto estaba pasmado. No podía comprender por qué Sakura le hacía esto. Ella era su mejor amiga, luego se convirtió en su novia, y luego… luego todo se arruinó. No podía creer que Sakura estaba a favor de mantener aprisionada a Hinata.

—Naruto…

—Sakura-chan… ¿tú…? Lo esperaría de cualquier persona, pero… ¿tú?

Sakura alzó las manos a los lados, como si fuera a explicarse para defenderse. No le gustaba encontrarse en aquella situación. Sabía que lo que Sasuke estaba haciendo era vil, pero se supone que el amor debía ser incondicional. Debían apoyarse el uno al otro, sin importar qué tan crueles fueran las decisiones del otro. Y ella amaba a Sasuke como nunca había amado. No podía imaginarse un mundo sin él.

—Naruto… por favor entiende. Era Sasuke o Hinata, y yo… no estoy dispuesta a perder a Sasuke-kun.

Naruto se paró de su sitio de un salto, y golpeó su escritorio con fuerza. Miró a Sakura con rabia, y ésta temió. Tal vez no escogió las palabras correctas, pero esa era la realidad. Entre Hinata o Sasuke, éste último era más importante, o eso pensaba ella. Sasuke tenía poder, y muchas cosas bajo su cargo. En cambio, Hinata solo era una simple secretaria.

— ¿Sabes? Lo recordé hace un par de días…

Naruto quería responderle, pero estaba demasiado enojado. ¿Cómo se atrevía a hablar así de Hinata? ¡No podían desecharla como si fuera basura! No soportaría… ¡no soportaría si le hacían daño! ¡Y no iba a permitir que eso pasara! ¡No iba a permitir que se la arrebataran para siempre!

¡Sobre su cadáver!

—Recuerdo haber visto a Hinata un par de veces en la universidad… y no, no me estoy equivocando—dijo ella con una sonrisa temblorosa, como si pudiera distensionar el ambiente de alguna manera. Como si quisiera acostumbrar a Naruto a la idea de que Hinata no iba a regresar, y que eso «estaba bien» —. Ella no te importaba en lo absoluto. Entonces… si ella desaparece… no cambiará nada, ¿verdad?

Porque la verdad, es que aunque Naruto firmara esos papeles, Sasuke no tenía planeado liberar a Hinata. Sasuke tenía sangre fría, y no le importaba mancharse las manos. Aunque Naruto le entregara la empresa en bandeja de plata, eso no eliminaba el calvario por el que le había hecho pasar. Por eso, la muerte de Hinata debía ser su castigo.

—Sakura-chan… ¿Qué… qué te ha hecho Sasuke? —preguntó Naruto con la cabeza agachada y los puños temblorosos.

— ¿Eh? Él… no ha hecho nada…

— ¡Claro que sí! ¡La Sakura que yo conozco nunca hablaría así de otra persona! ¡Sasuke está mal!

— ¡No hables así de Sasuke-kun! ¡Él solo…!

—Sakura-chan…

Naruto se acercó a ella con lentitud, hasta pararse frente a ella. Ahora era más alto que ella, lo que causaba una sensación de intimidación. Sakura miraba a Naruto, temblorosa, como si fuera un perrito asustado. Había lastimado mucho a Naruto, y ella lo sabía… a pesar de todo, extrañaba a su amigo. Desearía regresar a los viejos tiempos, en los que estaban en la universidad y todos eran buenos amigos, sin preocuparse por nada.

—Pero… pero no entiendes que si no es Hinata… —Sakura movía su mirada de un lado a otro, desesperada — ¿Será Sasuke-kun el que salga afectado? ¡No puedo permitir eso! ¡Me moriría sin él!

— ¡Y yo me moriría sin Hinata! —Naruto la sujetó de los hombros con fuerza — ¡Deja de ser egoísta! ¡Sabes que lo que está haciendo Sasuke no está bien! ¡Despierta, Sakura-chan!

— ¡N-No! —Sakura se removió del agarre de Naruto, con el propósito de Naruto.

— ¡Sakura-chan! ¡Por favor! Así como no quieres que Sasuke muera… ¡yo no quiero que a Hinata la lastimen!

Sakura miró hacia un lado, con la mirada agachada. Estaba cegada. No le importaba mucho Hinata. Solo quería que Sasuke estuviera bien. ¿Estaba mal si era egoísta por una vez? ¿Acaso eso estaba tan mal?

Naruto agachó la mirada, reconociendo el egoísmo que desprendía de Sakura. Y lo entendía. Pero eso no significaba que estuviera bien.

— ¿Sabes…? Yo también pensaba como tú —dijo. Sakura lo miró, sorprendida — Pensaba… «¿Qué tiene de malo que sea egoísta? ¿Está tan mal que piense en mí mismo por una vez?» Pero… puede que eso también lo pensara en la universidad, cuando conocí a Hinata. Pero si estoy seguro de que lo pensé en la actualidad. Debía elegir si salvarme a mí o a ella. Uno de los dos debía sufrir… y elegí que sufriera ella, sin saber que ya la había hecho sufrir en el pasado.

—Naruto…

—Fui muy egoísta, a pesar de que estaba enamorado. Y eso me hace sentir horrible.

Sakura lo miró, sorprendida. Entonces Naruto la miró y sonrió. La soltó, y se metió las manos en los bolsillos, resistiéndose para no zarandear a Sakura otra vez y exigirle que le dijera el paradero de Hinata.

—Estoy enamorado de Hinata. Pero no fui consciente de lo que eso significaba de verdad hasta hace poco. Una cosa es decirlo y otra cosa es experimentarlo con todas las letras. Tú me hiciste sufrir, y no quería experimentar eso otra vez, así que decidí que ella sufriera, pero… a veces no sabemos todas las circunstancias de una persona hasta que la conocemos.

—Por… ¡por eso deberías entenderme! —estalló Sakura con los ojos llenos de lágrimas —¡Amo a Sasuke-kun! ¡Por eso deberías entender cuánto deseo ayudarlo! ¡Salvarlo!

Naruto entrecerró la mirada, con los ojos melancólicos y llenos de dolor.

— ¿Entonces prefieres dejar que una persona inocente sufra?

—Y-Yo… Naruto…

Naruto bajó la mirada hacia el sobre manila que Sakura llevaba entre sus manos. Ahí debían estar los papeles de traspaso. Cerró los ojos, y respiró profundo. Esta vez iba a hacer las cosas bien. Iba a encontrar a Hinata, e iba a hacer todo lo posible para salvarla. No. Iba a salvarla. Sin importar lo que tuviera que hacer.

—No firmaré esos papeles, Sakura.

Sakura abrió la boca para protestar, pero Naruto la interrumpió.

—Llévame con Sasuke. Entonces los firmaré frente a él.

Sakura tragó grueso, y miró a Naruto, llena de miedo. Una cosa era que lastimaran a Hinata, pero otra muy diferente era Naruto. Si él se ponía en peligro… ya la cosa cambiaba.

— ¡¿Te has vuelto loco?! —escuchó el grito de Karin, y ésta se acercó con rapidez a ponerle la mano sobre el brazo. Por poco olvida que ella seguía ahí — ¡Naruto! ¡No hagas una tontería!

—Na-Naruto… no lo hagas… no te pongas en peligro. Solo firma—pidió Sakura, con el pánico invadiéndola.

No quería que lastimaran a Naruto. Él había sido su mejor amigo a pesar de todo.

—Hasta que no vea a Hinata sana y salva, no voy a firmar nada. Y será mejor que Sasuke me diga lo que tenga que decirme a la cara.

— ¡Pero puedes salir lastimado! —gritó Sakura —¡¿No lo entiendes?! ¡Pueden hacerte daño allí!

—No quiero ser egoísta nunca más—murmuró Naruto, afligido—. Sé que eso es imposible, pero… voy a salvar a la mujer que amo y nadie me lo va a impedir. Y luego… será el turno de Hinata de ser egoísta.

—Naruto…

—Naruto, piensa esto bien—dijo Karin, mientras fulminaba a Sakura con la mirada — ¿Entiendes que te meterás a la boca del lobo si haces eso? Mejor piensa las cosas con calma. Habla con la policía, tal vez ellos-

—Ellos ya están haciendo su mejor esfuerzo, pero yo no me voy a quedar de brazos cruzados. Así que si Sasuke quiere que firme esos papeles, tendrá que tenerme en frente para eso.

Sakura se quedó observándolo, mientras lágrimas caían silenciosamente de sus mejillas. En el pasado, Naruto habría cedido ante sus lágrimas. Pero ahora todo era diferente. Se veía tan distante… que sentía que había perdido a su amigo para siempre. Y eso le dolía demasiado. ¿Qué había pasado con el Naruto que corría detrás de ella cuando se lo pedía? ¿Qué pasó con el Naruto que hablaba estupideces y la hacía reír? ¿Qué pasó con el Naruto que la consolaba cuando las cosas con Sasuke salían mal? ¿Qué pasó con el Naruto… que era su amigo incondicional?

Fue entonces que entendió que la amistad no trabajaba en un solo sentido.

Los amigos debían ayudarse unos a otros de la misma manera. De lo contrario, no merecía considerarse una amistad.

Naruto había hecho mucho por ella… pero ella no había hecho nada por Naruto.

—Sólo llévame con Sasuke.

Al menos haría eso. Naruto quería ver a Hinata, está bien. Lo dejaría. Lo llevaría hacia Sasuke. Y entonces… que pasara lo que tuviera que pasar.

Los empleados se quedaron en silencio al ver a Sakura salir de la oficina de Naruto, y luego, éste mismo salió detrás de ella. Poco después se vio a Karin salir corriendo de la misma oficina, e intentaba detener a Naruto de algo. Ino, por lo menos, no entendía que era lo que pasaba. ¿Por qué tanto miedo en su rostro? ¿Por qué tanto temor por Sakura?

—Karin, ¿qué rayos pasa? —Ino la detuvo del brazo, y en ese momento, Naruto y Sakura aprovecharon para escapar por el ascensor.

Karin se volteó para ver a Ino, e intentó zafarse, pero ésta no se lo permitió.

— ¡Cálmate! ¡¿Puedes decirme que-?!

— ¡No puedo dejar que Naruto se vaya con Sakura! ¡Está en peligro!

— ¡¿Qué?!

— ¡No tengo tiempo para explicar!

Entonces Karin echó a correr por las escaleras, con la esperanza de alcanzarlos. Ino la siguió, preocupada. Sin duda se estaba perdiendo de algo. ¿Qué estaba pasando? Ambas corrieron. En cierto punto, Ino la alcanzó y ambas corrieron a la par. Unos pisos más abajo lograron tomar el ascensor, sin embargo, para cuando llegaron a la entrada principal, ya no había rastros de Naruto o Sakura.

Karin se estremeció. Naruto iba a cometer una locura. Tenía que encontrarlo cuanto antes.


—Lo siento, Naruto—murmuró Sakura, apenada—. Es por mi seguridad.

Naruto bufó frustrado, mientras un hombre mantenía un arma apuntando hacia su cabeza. Le habían amarrado las manos atrás para evitar que intentara algo.

— ¿De verdad crees que te haría daño, Sakura-chan?

Sakura desvió la mirada, incómoda. Ella se encontraba en el puesto del pasajero, mientras que otro hombre manejaba, y otros dos hombres estaban con Naruto atrás, vigilándolo para que no hiciera nada. Naruto solo se centraba en observar los caminos por donde iban. Quería saber en qué clase de sitio estaría Hinata. Así mismo, podría deducir en qué condición se encontraba.

Por supuesto, le habían quitado el celular. Al parecer no querían que se pasara de listo.

Naruto miró a Sakura, y entrecerró la mirada. Y pensar que pasó por tantas cosas con esa mujer, pero… el amor lo único que hizo fue envenenarla. Había algo en la mirada de Sakura que le decía que ella aún estaba ahí. Pero el amor por Sasuke la había llevado a extremos inimaginables. Sakura nunca se habría prestado para secuestrar a una persona, pero esta Sakura llegaría hasta el fin del mundo por Sasuke.

Fue entonces cuando Naruto se preguntó si su amistad nunca había valido nada. Pero algo le decía, que muy en el fondo, su amiga seguía ahí.

Pronto, el camino se volvió rocoso. Naruto no reconoció el camino, y el camino no le dio buena espina. Entonces divisó unas bodegas a lo lejos, y apretó la mandíbula con fuerza. Ya había llegado. Solo tenía que encontrar la manera de llegar hasta ella y ponerla a salvo.

No te preocupes, Hinata. Ya estoy aquí—pensó Naruto, angustiado—. Sólo aguanta…

Los hombres bajaron a Naruto del coche con brusquedad. Naruto cayó de bruces al suelo, algo atontado. Sakura se acercó a él, corriendo, pero no lo ayudó a levantar. Al parecer el amor por Sasuke estaba por encima de su moral. Sakura no había olvidado todas las veces que Naruto la había ayudado, y se sentía muy mal por pagarle de esa manera.

—Va-Vamos… levántate…—comentó Sakura, nerviosa—. Sasuke-kun está esperando…

Naruto se levantó como pudo, ya que tenía las manos atadas atrás. Sakura desvió la mirada, incómoda.

—No debiste venir… te pones en peligro de manera innecesaria.

—No me interesa… sacaré a Hinata de aquí. Cueste lo que cueste.

Sakura apretó los labios, pero no dijo nada más. Dejó que Naruto se levantara, y observó cómo sus escoltas lo empujaban hasta el interior de la bodega. Ella los siguió en silencio. No podía negar que tenía miedo. Lo que estaba pasando no le gustaba. Sobre todo por el hecho de que Naruto estuviera aquí. Podía tolerar que Sasuke sacara a Hinata del camino, pero a Naruto…

No pudo seguir pensando porque entraron al almacén. Los guardias llevaban a Naruto, hasta que se detuvieron en cierto punto. Entonces Sakura logró ver que habían llegado hasta Sasuke.

Naruto se quedó en silencio, observando a su antiguo amigo. La rabia le recorría, pero intentaba contenerse. Necesitaba mantenerse tranquilo si quería sacar a Hinata de allí. La necesitaba a salvo, y era mejor que no hiciera nada imprudente.

Sasuke miró a Naruto, y luego dirigió su mirada hacia Sakura. ¿Qué estaba haciendo él allí?

—Esto no me lo esperaba—dijo.

—Sasuke-kun… Naruto insistió en venir. Dijo que firmaría los papeles en frente de ti—dijo Sakura, algo temerosa.

— ¿Ah sí? —Sasuke alzó una ceja hacia Naruto—. No me importa lo que estés tramando… ya he tomado las medidas necesarias.

Naruto apretó los dientes con fuerza y fulminó a Sasuke con la mirada. No estaría hablando de Hinata, ¿o sí?

— ¿Qué pasa, Naruto? Por lo general eres tan impulsivo… me sorprende que no digas nada.

— ¿Dónde está Hinata?


¿Dónde está Hinata?

La mencionada alzó el rostro desde donde se encontraba. Ese era Naruto. Era la voz de Naruto. ¿Pero qué hacía allí? ¿Acaso no se daba cuenta de que era peligroso? Tenía que advertirlo. ¡Tenía que sacarlo de allí! Los planes que tenía Sasuke para él no eran nada buenos. Si tan solo supiera… que Sasuke ya suponía que él seguiría a Sakura hasta allí. ¡Sasuke lo tenía planeado!

Luchó por ponerse de pie, y con esfuerzo lo logró. Las piernas le temblaban. Caminó, pero fue detenida por los grilletes en sus muñecas. Se había olvidado de que la habían encadenado. Ya no sentía las muñecas. Pero… tal vez podía mandarlo lejos. Si lo advertía… tal vez…

— ¡Naruto-kun! ¡Sal de aquí! ¡Sasuke-kun quiere deshacerse de ti!

La garganta le ardía, pero esperaba que con eso pudiera alertar a Naruto. Si sabía los planes que Sasuke tenía para sacarlo del camino, tal vez lograría huir. No había logrado informarlo de mucho. Solo esperaba que eso hubiera sido suficiente para callarla.

Entonces escuchó a Naruto llamarla a lo lejos, y a un mastodonte viniendo hacia ella con cara de pocos amigos.

Rayos.


— ¡Naruto-kun! ¡Sal de aquí! ¡Sasuke-kun quiere deshacerse de ti!

Naruto distinguió esa voz de inmediato. Era ella. ¡Era Hinata!

— ¡Hinata! —la llamó.

Sasuke bufó. Chasqueó los dedos, y en seguida un hombre apareció a su lado.

—Encárgate de ella—le dijo.

El hombre se dio la vuelta y se alejó, y entonces temió. A lo lejos escuchó un golpe y un quejido de mujer.

— ¡Hinata! —gritó. Entonces dirigió su mirada enfurecida a Sasuke — ¡Ya déjala en paz! ¡Suéltala de una vez!

Sasuke le hizo una señal a Sakura con la cabeza, y ésta se acercó. Le entregó el sobre con los papeles, y los puso sobre una mesa que se encontraba a unos pocos metros. Los guardias sentaron a Naruto a la fuerza en la pequeña silla, y Sasuke le dio un lapicero.

—Ahora firma—siseó.

Naruto se quedó con la mirada fija en los papeles, lleno de rabia. ¿Qué le aseguraba que una vez que firmara esos papeles, Hinata estaría bien?

—No. Primero quiero verla—murmuró.

Sasuke quiso decirle que no tenía posición para negociar, y que lo mejor era que firmara de una vez. Después de todo, necesitaba que firmara esos papeles para luego deshacerse de él. Así podría tener el control de la empresa y nadie haría preguntas sobre por qué el heredero de la familia Namikaze había abandonado el poder. Solo tenía que inventarse una forma de muerte accidental y cubrir todas las pruebas. Entonces, estaría limpio.

Sasuke chasqueó los dedos una vez más, y uno de los mastodontes se acercó.

—Tráela.

Naruto alzó la cabeza, y vio como el hombre se alejaba. La ansiedad lo carcomía. Al fin la vería. Tenía tantas cosas que decirle, tanto por qué disculparse… al menos por ahora, solo necesitaba verla y asegurarse de que ella estaba allí.

Al poco tiempo, aparecieron dos hombres, cada uno agarrando a Hinata de un brazo. Ésta solo se dejaba llevar. Sus pasos eran torpes y su mirada era algo desorientada. Después de todo, no había podido descansar mucho últimamente. De hecho, no había podido hacer… nada.

Naruto la observó con el corazón encogido. Se veía tan demacrada, tan cansada… tenía que sacarla de ese lugar cuanto antes. ¿Pero cómo? ¿Cómo lo haría? ¿Realmente Sasuke los dejaría ir después de que firmaran los papeles?

—Hinata…—murmuró Naruto, ansioso por acercarse, pero los hombres de Sasuke lo mantenían fuertemente sentado en la silla.

Hinata alzó la mirada hacia él, llena de frustración. Tenía que advertirle. Él tenía que salir de allí.

Sasuke alzó la ceja hacia los hombres.

— ¿Sin cadenas?

—Está muy débil. No hay forma de que pueda escapar así—respondió uno de ellos.

Naruto apretó los dientes con fuerza y se dirigió hacia Sasuke.

— ¡Ya basta! ¡Déjala ir! ¡Firmaré, pero déjala!

—Primero firma—dijo Sasuke con una mirada filosa en su rostro.

—No… Naruto-kun… ¡no lo hagas! —gritó Hinata. Estaba cansada, pero no dejaría que le hicieran daño a Naruto— ¡Él no me dejará ir! ¡Quiere deshacerse de los dos!

Uno de los hombres se apresuró a ponerse tras de ella, y apretarle la mano sobre la boca con fuerza para que no pudiera hablar. Hinata cerró los ojos, debido al temor.

Naruto miró a Sasuke para preguntarle, pero entonces vio que éste le apuntaba con un arma. Tragó grueso. Así que era cierto. Sasuke realmente deseaba deshacerse de todos los cabos sueltos. No podía permitir eso. No solo porque no quería morir, sino que no quería ser el culpable de la muerte de Hinata. No… no quería que ella muriera.

— ¡E-Espera, Sasuke-kun! —Sakura se acercó a él—. Nunca… nunca me dijiste que-

—No te metas, Sakura—siseó Sasuke—. Solo me interesa que Naruto firme esos papeles.

Sakura miró a Sasuke, llena de temor. No quería que lastimara a Naruto. Quería gritarle. Quería decirle que se detuviera. Pero no sentía la valentía para ello. Pero si no hacía nada… ¡Naruto moriría! Incluso si Naruto había dejado de verla como a una amiga, para ella él seguía siendo su mejor amiga.

El amor solo lo había arruinado todo.

Naruto miró a Sasuke, y tragó grueso. Nunca pensó que su mejor amigo, en algún futuro, llegaría a apuntarle con un arma y a secuestrar al amor de su vida solo por la codicia. ¿Qué debería hacer? ¿Qué debería hacer para salir limpio de esa situación? Se sentía acorralado. Miró a Hinata, con la decepción recorriéndole. Ni siquiera eso. Le había fallado a Hinata en tantas cosas, y… ni siquiera era capaz de salvarla.

—Si me vas a matar… —murmuró Naruto—no tiene sentido que te dé el poder de la empresa.

Entonces Naruto tomó el sobre con los papeles y lo rasgó en dos. Todos se quedaron impactados. Sasuke vio a Naruto con los ojos muy abiertos. Mierda. ¡Naruto no debió enterarse de que iba a matarlo hasta después de que firmara!

¡Todo… era culpa de ella!

Sasuke dirigió su pistola hacia Hinata, con los ojos llenos de rabia.

— ¡Tú! ¡Es tu culpa!

— ¡No! ¡No le hagas daño! —gritó Naruto.

—Si no hubieras hablado… ¡mi plan habría sido perfecto! ¡Pero tenías que abrir la maldita boca! Te ahorraré la molestia… ¡de ver a tu amado retorcerse en el suelo!

Hinata temió. Ahora si los matarían a ambos. Debía haber alguna manera de escapar. Debía haber algo que pudieran hacer. Pero todo parecía indicar que esa era la línea final.

Entonces un disparo sonó. Naruto gritó asustado por Hinata, creyendo que la habían herido. Pero fue entonces cuando se dio cuenta que el disparo no había salido del arma de Sasuke.

Sasuke se tambaleó un poco en su sitio, y luego cayó de rodillas. Detrás de él, se encontraba Sakura con un arma en la mano. Sasuke se la había dado antes, para que se protegiera, por seguridad o por si la policía los perseguía.

La mirada de Sakura era hostil, pero a la misma vez, temerosa. Se dio cuenta de que no podía permitir que lastimara a Naruto. A pesar de todo, Naruto formaba parte de ella. Habían pasado tanto tiempo juntos, que ya no podía permitir que le hicieran daño así como así. No hacía parte de ella de manera romántica, pero si como un amigo incondicional. Y los amigos se ayudaban unos a otros. Y si Naruto de verdad amaba a esa chica… entonces al menos debía concederle el derecho de amar y ser amado, ya que ella no pudo darle el amor que él necesitaba.

—Sa-Sakura… ¿qué… significa esto? —balbuceó Sasuke, confundido.

Sakura no dijo nada. Solo se mantuvo sosteniendo el arma hacia él con el semblante oscuro y la mirada temblorosa. La mano que sostenía el arma luchaba por temblar, pero ella luchaba por refrenarse. Sin embargo, el miedo la superaba. El miedo de perder a Sasuke, pero así mismo, el miedo de perder a Naruto.

Sintió que había perdido su moral. Ella no era así. Ella no arruinaba las vidas de los demás solo por un capricho de otra persona. Había perdido el respeto que se tenía a sí misma.

Ya no sabía quién era Sakura Haruno.

¿Pero quién era más importante? ¿Sasuke o Naruto? Pero por otro lado… ¿era más importante seguir a Sasuke ciegamente o conservar su dignidad?

—Has llegado muy lejos… Sasuke.

— ¿Q-Qué…?

Sasuke nunca se lo esperó. Nunca esperó que Sakura se pusiera en contra suya.

Sakura aun lo recordaba. Cerraba los ojos y veía esos momentos felices que pasó junto a sus amigos en el pasado. ¿A dónde había ido todo eso? ¿A dónde había ido toda esa felicidad y esperanza?

— ¿Por qué lastimar a nuestros amigos? —preguntó ella, con los ojos empañados de lágrimas—. Se supone que ellos también son importantes. Entonces… ¿por qué hacerlo?

Sasuke observó a Sakura en silencio. La codicia lo superaba, sin embargo… no le gustaba ver sufrir a Sakura. Tampoco le gustaba saber que él era el causante. Y por más rudo y frío que pudiera verse, le importaba Sakura.

Ella fue la única que se quedó a su lado cuando la codicia lo consumió.

Entonces Naruto aprovechó la confusión para quitarse de encima a los hombres que lo mantenían sentado a la silla. Se abalanzó hacia ellos, y se desencadenó una pelea. Sin embargo, Naruto salió victorioso por suerte, sin embargo se encontraba agotado. Supo aprovechar la confusión de los hombres debido al acto de Sakura.

Naruto se dirigió a Hinata con el objetivo de liberarla, pero Sakura le apuntó con el arma.

— ¿Sa-Sa-Sakura-chan…?

—N-No te muevas… no dejaré que toques a Sasuke-kun… si lo haces… despídete de ella…

—Sakura-chan, baja esa arma…

El gesto de Sakura se volvió triste, sin embargo, aún existía un vacío en sus ojos.

—No quiero lastimarte, Naruto… así que… prefiero dispararle a ella si te atreves a acercarte a Sasuke-kun…

Naruto se quedó estático. Tenía que haber alguna manera de salir de esa situación. Las cosas habían cambiado repentinamente, y ahora Sakura tenía el control. Debería haber una forma de manipular a Sakura para que se rindiera y los dejara ir. Porque a pesar de todo, sabía que su amiga no era una mala persona. Solo se había dejado llevar por un amor con malas enseñanzas. Así que… si había alguna manera de convencerla de que todo eso era una locura… era mejor que se le ocurriera pronto.

—Sa-Sakura-chan… yo no le quiero hacer daño al teme…

— ¡Llamarás a la policía! ¡Y se lo llevarán lejos de mí! —gritó Sakura, desesperada—. No quiero eso…

—Vamos, Sakura-chan… yo no llamaré a la policía… pero…—entonces miró a Sasuke, quien se encontraba tirado en el suelo con la mano sobre su herida y una mirada confusa—tienen que prometerme que se irán lejos… y que no volverán a molestarme a mí ni a los que me rodean… ni a Hinata.

Fue entonces cuando la determinación de Sakura flaqueó, y Naruto aprovechó para acercarse más. Poco a poco fue tomando el arma con la intención de quitársela, pero Sakura se resistió. Naruto miró al rostro de su amiga, y entonces se dio cuenta de que ésta no confiaba en sus palabras. Ella tenía un mal presentimiento. El hecho de haber comenzado con toda esa operación ya había hecho que cavaran sus tumbas.

—Sakura-chan…

— ¡Policía! ¡Salgan con las manos en alto!

Sakura saltó en su sitio asustada. Sasuke miró a Sakura lleno de pánico, y luchó por levantarse. Poco a poco logró hacerlo, y le arrebató el arma a Sakura. ¿Cómo había logrado encontrarlos la policía? Estaba asustado. Este era su fin. Pero antes de eso… haría que Naruto se arrepintiera el resto de su vida el haberse metido con él.

—Apártense—le siseó a los hombres que sujetaban a Hinata.

Ambos hombres se apartaron, y al escuchar los sonidos de las sirenas que provenían de afuera, se miraron a los ojos y echaron a correr hacia la salida trasera. No querían ser atrapados.

Naruto miró a Sasuke con los dientes apretados.

—Sasuke…

— ¡Te arrepentirás de haberte metido con lo que me pertenece!

Hinata apenas pudo reaccionar antes de saber que era lo que estaba pasando. Se encontraba tan aturdida que le costaba estar de pie. Fue entonces cuando vio el arma de Sasuke apuntándole, y luego, todo paso demasiado rápido. Un disparo había sonado, pero la bala no había llegado hasta ella.

Naruto se había metido en medio.

Fue entonces cuando se le olvidó todo el malestar que sentía, y se dio cuenta de lo que estaba pasando.

Entonces un fuerte golpe se escuchó en la puerta de la bodega, y los policías invadieron el lugar.

Sasuke entró en pánico y apuntó el arma hacia Hinata. Disparó, pero justo en ese momento un policía lo cogió del brazo, lo que hizo que la bala saliera disparada hacia otro lugar. Hinata cayó de rodillas, al lado de Naruto, y acercó sus manos temblorosas a la herida.

¿Qué había hecho?

Los ojos se le llenaron de lágrimas. Lo miró al rostro, y vio que éste le sonreía mientras mantenía una mueca de dolor en su rostro. Le costaba mantener los ojos abiertos. Realmente tenía fe de que Sasuke y Sakura decidieran irse lejos y vivir su vida, pero… decidieron tomar el mal camino. Y él no permitiría que le dispararan a ella, así que…

—Naruto-kun…—Hinata sollozó, llevando las manos al rostro de él— ¿Por… por qué…?

Naruto intentó reír, pero el dolor se lo impidió.

—Yo… no quería que… te hicieran daño…

— ¡Naruto!

Una tercera voz se oyó. Karin e Ino entraron corriendo al lugar, y al ver a Naruto en el suelo, se alarmaron. Al poco tiempo, Naruto pudo ver los rostros de Karin e Ino suspendidos sobre él. Sentía mucho dolor, pero al menos… había evitado que le dispararan a ella. Hinata ya había tenido suficiente…

— ¡Llamaré a una ambulancia! —exclamó Ino, y empezó a marcar en su celular de manera frenética.

Hinata se sentía débil. Así que se desplomó sobre el pecho de él y comenzó a llorar. Lo abrazó tanto como pudo. Sabía que se desmayaría pronto, pero… no quería separarse de él. No quería perder la consciencia sin saber qué pasaría con él…

—Hinata… no llores…—balbuceó Naruto, pero cada vez sentía menos fuerzas.

Karin también lloró. Miró con rabia hacia Sasuke y Sakura. Vio como los esposaban y se los llevaban, pero Sasuke tenía una sonrisa de satisfacción en el rostro. Entonces Karin, llena de rabia, se acercó a él y le dio una cachetada. No le dijo nada, solo se quedó allí, con el rostro volteado, hasta que el policía lo obligó a andar de nuevo.

Ahora tenía que preocuparse por Naruto. Se acercó hasta allí, y vio que Naruto había perdido el conocimiento. Se acercó a Hinata, quien aún se encontraba con la cabeza en el pecho de Naruto.

—Oye, Hinata…—la movió del brazo.

Entonces se dio cuenta de que ella también había perdido el conocimiento.

Karin se quitó las gafas por un momento y se pasó la mano por los ojos para quitarse las lágrimas. Intentó sonreír. Ahora todo estaría bien, ¿verdad? Todos esos problemas ocasionados por Sasuke… por fin terminarían.

Solo esperaba que su hermano estuviera a salvo.

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Continuará...

Al final... el amor puede corromper. Eso fue lo que le pasó a Sakura. Estaba tan cegada por su amor por Sasuke, que cuando menos se dio cuenta ya había hecho varias cosas malas. Por suerte recordó cuando ella y Naruto solían ser amigos, y una parte de su esencia regresó a ella. Me agrada el personaje de Sakura, y supongo que por eso no puedo hacerla una villana al cien por ciento. Sakura no era mala, solo estaba cegada.

Y bueno... el próximo capitulo es el final. Será mas como el desenlace de esto, pero aun así pueden pasar a leerlo ;) ¡La próxima semana se acaba esto, señoras y señores! Aun no se si haré epílogo, es probable pero aún no lo sé. ¡Y denme un premio por actualizar mas temprano! Eso es impresionante en mí :v

Y disculpen si hay alguna incoherencia por ahí. No se, pero algo no me terminó de cuadrar. Sin embargo, pues jerónimo! ya quedó como quedó. ¿Cuáles son sus opiniones? Dejen sus reviews, que ya saben que los estaré leyendo. ¡Así que espero que les haya gustado, y nos leemos en la próxima!

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Soredewa Minna-san!

Matta ne!

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