El ave que amaba su jaula

"era una flor amenazada por el invierno; era un atardecer que se aproximaba al ocaso"

La suave brisa de la noche se mesclaba con la música proveniente de la habitación, formando un arrullo que invitaba al sueño. Allí, asomado al balcón, intentaba despejar su mente mientras su mirada se concentraba en la enorme luna plateada que iluminaba la ciudad. Sentía un gran ardor en el pecho, y en el momento en que se le aguaron los ojos supo que había tomado una mala decisión al aceptar acompañarla. Tenía intenciones de no dirigirle la mirada mientras terminaba; pero pudo más su deseo de verla que su voluntad. Lentamente desvió su mirada hasta que la halló, allí, parada en medio de la habitación, Concentrada en perfeccionar una pieza que horas antes le habían pedido interpretar. La luz de la luna, asomándose tímidamente, llenaba la habitación de una atmosfera mística que, mezclada con el sonido del violín, lograban destapar sentimientos que el joven intentaba reprimir.

"libertad" era lo que ellas deseaban, eso quedaba más que claro. Sin embargo en el caso de ella era algo un tanto más complicado. "desea extender sus alas" era muy versada en los temas que manejaba la familia rosenkreuz, su nivel académico era destacable y no era una persona que ocasionara problemas a sus hermanas. "ama su jaula, pero en realidad desea volar".

La cara de la joven mostraba su alto nivel de concentración pero Jun noto otro detalle. "está sonriendo", una suave sonrisa se asomaba a los labios de ella. Pareciera que sonreía desde su corazón, era la primera vez que la veía sonreír tan honestamente, "es lo que ella desea, pero no puede estar aquí por siempre" retumbaban las palabras en su memoria.

"debo detenerla" dio un paso al frente pero se detuvo. Les habían dicho que ese no era su lugar, que tenían que volver; pero ella le había pedido permanecer un poco más. "no sabemos dónde estamos, pero sabemos cómo podemos volver", para él era muy duro estar allí; la atmosfera era un tanto lúgubre y desde que habían llegado, el pecho había empezado a dolerle como si se quemase por dentro, no entendía por qué pero sentía ganas de llorar. "no quiero regresar, no quiero verme a la sombra de los demás" los pensamientos de la joven empezaban a retumbar en su cabeza. "debemos volver-respondía el, aunque sabía que no sería escuchado- no podemos quedarnos aquí, no es nuestro lugar, Kanaria".

A la sombra de los demás… a pesar de que ella creía eso de sí misma, para Jun, ella tenía características que la destacaban entre sus hermanas. Eso lo comprobó esa misma tarde en la biblioteca cuando se vio impotente para resolver unos ejercicios; frustrado, tiro su cara contra el libro cuando ella llegó, al verlo rendido la joven se sentó a su lado y le comenzó a explicar los ejercicios; tras cerca de una hora Jun ya podida realizar los ejercicios sin inconvenientes.

-no eres tan tonta como pareces- soltó el joven sin siquiera pensarlo.

-eso es grosero senpai- respondió Kanaria con una sonrisa un tanto orgullosa en su cara- para que tengas en cuenta, soy la más inteligente de mis hermanas.

-¿la más inteligente de tus hermanas?- el joven meditó por un instante sobre las hermanas rosenkreuz, "tampoco es que haya mucho de donde escoger"- bueno creo que en verdad no tienes competencia- respondió entrecerrando un poco sus ojos.

-¿verdad? Tal vez debería tomar mis responsabilidades como segunda hermana, pero creo que dejare que Shinku aprenda un poco más sobre liderazgo- Kanaria había malentendido las palabras de Jun, pero el joven no intento corregirla- dime senpai- la joven agachó un poco la mirada y habló con una suave voz- que relación tienes con Shinku.

La pregunta lo había tomado por sorpresa aunque ya en su momento el mismo se había preguntado cómo es que Shinku le hablaba como si le tuviera confianza. Pero según él, la había conocido el mismo día que conoció a sus hermanas, o por lo menos eso esperaba.

-no se a lo que te refieres- respondió de una manera un tanto nerviosa- no llevamos más de una semana de conocernos.

-ya veo tampoco dirás nada- Kanaria guardo silencio unos momentos pero luego se retomó la sonrisa en sus labios mientras volvió a mirar a Jun a la cara- bueno, esperaré a que me tomes suficiente confianza para hablar. Más importante senpai, ¿es cierto lo que nos contó Hina sobre lo que ocurrió en tu casa?

-¿también te harás ideas extrañas sobre el malentendido que hubo?-

-no, no, no. –respondió Kanaria haciendo un gesto de negación con su mano derecha-tus intereses con la pequeña Hina no me molestan en lo más mínimo. Aunque, creí que harías tu movimiento con Shinku. Pero lo que en verdad me interesa es saber acerca de Elizabeth.

Jun lo meditó por un momento pero luego le contó todo lo sucedido.

-con que así fueron las cosas-Kanaria apoyo su brazo derecho sobre la mesa y luego apoyó su cabeza en el- Elizabeth es un antiguo espíritu que ha acompañado a las mujeres de la familia rosenkreuz; aunque, para ser sincera, ninguna de nosotras jamás la había visto. Es por eso que estábamos sorprendidas cuando Hinaichigo nos comentó lo sucedido.

-Shinku me dijo que tenía alguna idea de lo que sucedía, pero al final no me comentó nada.

-yo también creo que tengo una idea de lo sucedido. Bueno creo que todas, salvo Hinaichigo, tenemos una idea de lo sucedido. Por otro lado senpai, ¿ya has visto algún fragmento de la piedra?

-¿te refieres a la pequeña luz que se supone las acompaña?-

-jooh, ¿así que ya has visto una?- Kanaria se aseguró de que estuvieran solo en aquella estancia de la biblioteca, luego extendiendo su mano al frente invocó su fragmento acompañante- pizzicato- sobre la palma de su mano una pequeña luz se formó como una pequeña estrella- este es pizzicato, el fragmento de piedra que me dio padre.

La pequeña luz se acercó a Jun y lo rodeo durante unos instantes, luego regresó junto a Kanaria donde empezó a bailar alrededor de ella.

-creo que deberías ser más prudente al invocarlo.

- no te preocupes senpai, estamos solo en la biblioteca- era cierto Jun miró a todos los lados y no veía a nadie; ni siquiera estaba la bibliotecaria. Kanaria se paró de repente y puso su cara escasos centímetros de la de él. Jun retrocedió un poco, pero allí sentado no eran muchas las opciones hacia donde huir- senpai discúlpame-Kanaria se mostraba muy tímida al hablar pero luego, cerrando los ojos le dio un beso largo a Jun.

"no otra vez" una fuerte luz blanca se extendió por toda la habitación cegándolo completamente. Kanaria aún seguía dándole el beso cuando el joven perdió la conciencia.

"¿qué demonios paso?" Poco a poco Jun retomaba conciencia. Cuando volvió en si otra vez se encontraba en un carruaje, sentado frente a él Kanaria lucía un vestido un tanto suntuoso.

_creo que debo aprender a no caer desmayado en los momentos cruciales- la voz de Jun era débil, no creyó que Kanaria si quiera lo hubiese alcanzado a escuchar.

-senpai despertaste- un atisbo de alegría se asomó al rostro de Kanaria cuando miró a Jun incorporarse.

-creo que deberías haberme avisado-

-perdón, creo que no fue tan emocionante como uno de Hina o de Shinku, pero quería comprobar que mi teoría era cierta.

Jun tardó un poco en percatarse de la situación, pero al asomarse a la ventana del carruaje vio edificaciones viejas que reproducían un ambiente similar al renacimiento.

-¿en dónde estamos?-

En el mundo de la mente- respondió Kanaria aflorando una gran sonrisa en el rostro- de alguna forma tienes la habilidad de aceptar nuestras emociones y lo proyectas en un campo mental.

"los campos N no solo proyectan tus deseo" estas palabras retumbaron en la cabeza de Jun, aunque no supo de donde las había escuchado.

-tal vez sea esa la razón por la que padre nos envió a conocerte. Bueno, más importante. Pronto conoceremos a la verdadera responsable de todo esto.

El carruaje se detuvo frente a una mansión resguardada tras una reja. Jun bajo del carruaje y luego ayudo a Kanaria bajar. En el momento en que se pararon frente a la puerta, esta se abrió sola; Jun tenía sus dudas acerca de entrar, pero al ver que Kanaria ingreso sin pensarlo fue tras ella. Al llegar a la puerta, una joven de edad próxima a ellos los recibió y les invito a entrar. "Elizabeth" pensó Jun al verla; la joven era una versión un poco mayor de la niña que había jugado con Hinaichigo en el campo de tulipanes, además se mostraba un poco más abierta a hablar con ellos pero físicamente era idéntica. Durante un rato las dos jóvenes hablaron sobre temas como las flores, la lectura, hasta que finalmente llegaron a la música; Kanaria comentó sobre su habilidad con el violín, fue en ese momento que Elizabeth le pidió interpretar una pieza según ella muy hermosa. Kanaria pidió un poco de tiempo para practicar la pieza, fue entonces cuando Elizabeth le prestó una habitación en el segundo piso donde ambos podrían descansar y ella podría practicar. Kanaria se adelantó para llegar primero a la habitación. Pero en el instante en que Jun se dispuso a seguirla Elizabeth comenzó a hablar.

-todas aman este lugar aunque ninguna pertenece aquí- Elizabeth bebió un sorbo de té con los ojos cerrados y sin abrirlos continuo hablando- tienes hasta media noche.

Jun subió a la habitación donde se encontraba Kanaria y le explico lo que le Elizabeth le había dicho, "sin embargo me pido un poco más de tiempo; quiere permanecer aquí tanto como pueda. Pero entre más tiempo pasa, más peligroso es para los dos"

Su mente volvió a traerlo al presente. Kanaria seguía practicando con el violín, su cara mostraba el rechazo sobre la idea de abandonar aquel lugar. "debo detenerla" se armó de valor para volver a la habitación, pero cuando estaba a punto de ingresar una mecedora detrás de Kanaria se empezó a mover. Lentamente en la silla se fue dibujando una silueta hasta que una persona quedó materializada allí, Kanaria al parecer no se dio cuenta, pero detrás de ella una anciana de apariencia esquelética se balanceaba sobre la silla mientras su cara mostraba deleite con el sonido que Kanaria arrancaba al violín.