Disclaimer:Bones no me pertenece. Es de FOX, Hart Hanson, Stephen Nathan y todos sus productores. Incluyendo a Kathy Reichs quien hizo esos maravillosos libros sobre Temperance Brennan. No lo hago con fines de lucro sino por diversión, ningún personaje me pertenece.
Intente hacerlo lo más divertido posible, pero es que este Bones que estamos viendo me está quitando la inspiración. Me encanta la nueva Bren, y ya no quiero que Hannah desaparezca del mapa, pero estoy empezando a odiar a Booth.
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Los Celos en el Agente
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-¿Viste como me vio ese tipo?- repuso Greg indignado. –Pensé que se me iba a lanzar encima.
-No lo creo. Hodgins sólo se sintió amenazado. Un hombre increíblemente le coqueteó a su esposa. ¿Cómo esperabas que reaccionara?
-No lo coqueteaba. Está casada, además, no es mi tipo. Espera… ¿Crees que soy increíblemente atractivo?
-Claro, estás en forma, y tus ojos azules resultan muy encantadores en varias ocasiones.- dijo.
-Gracias.- musitó él.
-Sólo estoy declarando un hecho.
-Dile eso a Alex.- dijo sarcásticamente.
-Estoy segura de que lo sabía… sé que las cosas no funcionaron entre ustedes. Lo siento.
-¿Por qué? No es que tú tuvieras la culpa… a veces las personas no estamos destinadas a estar juntas y nos separamos.- dijo Greg.
-No creo en el destino.- afirmó Temperance.
-No puedo creer que tú, de todas las personas no creas en el destino.- le dijo. Ella hizo una mueca de confusión.
-¿Por qué lo dices?
Él rodó los ojos. –Por nada Tempe.
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Booth y su hija estaban sentados en la sala de estar viendo un maratón de una serie de la cual Seeley no recordaba el nombre, pero era sobre un escritor de best-sellers y una detective en Nueva York que trabajaban juntos, el escritor como colaborador. Justo en el momento en que los vio, supo que tenían una gran tensión sexual, claro, su hija lo veía por los casos de asesinato, y lo divertido que era ver pelear a esos dos.
-No puedo creer que Bones te deje ver esto.- le dijo a Jo.
-¿Quién?
-Uh… tu mamá.
-¿Le dices Bones?- preguntó la niña, ahora interesada en lo que acababa de decir su padre.
-Yo… bien, sí le digo Bones… pero es por cariño.
-Es un apodo muy extraño… cualquiera que te oyera pensaría que mi madre es muy delgada, pero su rango de peso está en el adecuado.
-Le digo así por su trabajo.- se defendió.
-Lo sé, me lo imaginé.- dijo haciendo un puchero. -Creo que si le pones un apodo a una persona, es porque la odias mucho, o la quieres mucho. Supongo que debe ser la segunda. ¿Verdad? – Booth asintió.
-Mis compañeros me dicen renacuajo, pero ellos me odian.- comentó.
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Brennan entró al hotel acompañada de Greg, ambos reían alegremente como si no hubiera nadie más que ellos dos en la estancia. Se acercaron a la recepcionista.
-Quisiéramos dos habitaciones.- dijo Brennan.
Ella buscó en su ordenador, hizo una mueca disgustada por los resultados. –Lo siento señora. Estamos llenos.
Ambos se vieron como preguntándose si debían quedarse ahí o no. Brennan ladeó la cabeza.
-Ya es bastante tarde. ¿No crees?
-Creo que debemos tomarla.- comentó Greg. Temperance sonrió, él le devolvió la sonrisa, luego dirigió su vista a la chica detrás del escritorio.
-La tomamos.- dijeron al unísono.
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-Greg no tiene ningún apodo para mamá. Y él la quiere mucho.- dijo con inocencia fingida. La realidad, era otra, quería volver loco a su padre de celos, sabía que él los sentiría si le decía el tipo de relación que tenían su tío y su madre. No era que fueran pareja, pero parecían una, y serian una, sino fuera porque ninguno de los dos sentían algo por el otro.
-¿En serio? ¿Cuánto?- preguntó Booth, escondiendo la rabia en su voz.
-Bueno, el amor no se puede medir, pero si tuviera que darle un valor, debería decir cien en una escala del uno al cien.
-¡Oh! O sea que… son pareja.- dijo apretando los dientes.
Josephine ocultó una sonrisa que salió de su rostro, quizás no sabía mucho de relaciones, pero reconoció los celos de Booth justamente cuando lo oyó preguntar aquello.
Pero tenía que ir con la verdad. –No, no lo son.
Quizás… quizás quieran serlo. Justo como yo quise serlo con ella. Pensó. Y en ese momento se dio cuenta de que no había dejado de quererla, incluso, de amarla.
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Greg y Brennan entraron a la habitación de hotel, él dejó su abrigo en la cama, Temperance se recostó suavemente en esta. Él sólo se dejó caer, ambos lanzaron un suspiró de cansancio.
-No puedo creer que estemos en D. C. …
-No puedo creer que tu hija haya llegado hasta aquí sola.
-Yo tampoco.- susurró.
-¿Puedo hacerte una pregunta Brennan?- Ella tragó saliva al oír su apellido salir de sus labios. Luego asintió.
-¿Por qué dejaste D. C.? Digo, tenías una gran vida aquí, podías haber dicho que fue un donante anónimo o algo, no sé.
Temperance exhaló despacio.
-No es que no se me haya ocurrido, es sólo que… no podía ver a Booth casarse con la novia que tenía en ese tiempo sabiendo que la niña que tendría en brazos para su boda sería hija suya. No podía, ni quería.
-Entiendo…- El celular de Brennan comenzó a sonar. Ella lo contestó.
-Brennan.
-Mamá.- dijo Josephine al otro lado del móvil.
-Jo. ¿Cómo te encuentras?- le preguntó.
-Pues… estoy mejor, papá hace unos macarrones con queso increíbles. ¿Por qué tú nunca hiciste?- le preguntó.
-Um, no sé, pero cuando regresemos a casa te haré unos.- le dijo.
-¿Cómo está Jo?- susurró Greg. –Dice que está bien.
-¿Está Greg allí contigo?- preguntó Josephine consternada.
-Sí. ¿Te lo pasó?- Jo accedió. Habló unos minutos con su tío adoptado, como solía decirle, luego pidió hablar con su mamá. Booth, paseaba de un lado al otro, su hija había dicho que Greg estaba en el mismo cuarto que Brennan, y sus sospechas habían sido confirmadas al oírla hablar con él, eso lo estaba volviendo loco, después de que ella se despidió de su madre, le pidió el auricular.
-Uh, ma, papá quiere hablar contigo.
-Bien, comunícamelo. Te veo mañana, te quiero.
-Yo también. Adiós.- le dio el aparato a su padre.
-¿Bones?
-¿Sí Booth? ¿Qué pasa? ¿Tienes problemas?
-No, no. Todo está bien.
-¿Entonces? ¿Qué pasa?- Justo cuando preguntó aquello, él se dio cuenta que no tenía nada por lo cual tener que hablarle a su ex compañera.
-Yo… sólo quería hablar contigo. Ya sabes. Decirte buenas noches, o que hiciste un gran trabajo criando a nuestra hija.- dijo con sinceridad.
-Gracias.- susurró.
-No hay de que. Sólo estoy declarando un hecho.- dijo con una sonrisa. Y aunque Brennan no pudiera verlo, la imaginaba al otro lado de la línea.
-Así que…- comenzó Booth. –sólo me queda desearte buenas noches. A ti y a Greg.
-Gracias, yo también te deseo buenas noches, y cualquier inconveniente llámame.
No lo negó. Pensó con desesperación –Bien, buenas noches.
-Adiós.- Justo antes de colgar, oyó a Booth gritar al otro lado de la línea un "espera"
-¿Sí?
-Brennan, yo…- se quedó esperando lo que tenía para decirle, pero nunca llegó.
-¿Tú?- le incitó.
-Yo… te quiero. Lo sabes.
-Sí, lo sé.- susurró. –Hasta mañana Booth.
-Adiós.- marcó el botón de fin. Greg la observó mientras ella veía el teléfono, como esperando una llamada que jamás sucedió. Luego de un rato, la llamó.
-Temperance. ¿Qué pasa?
-Greg… ¿Cómo sabes que amas a alguien?- le preguntó de la nada.
-¿Por qué?
-Sólo responde.
-Bueno, lo sabes cuando no puedes dejar de pensar en él, cuando no te lo puedes sacar de la cabeza, cuando él es la última persona en la que piensas cuando te acuestas, y la primera cuando te levantas. Lo sabes cuando con tan sólo tocarte, te hace sentir especial, cuando sus miradas transmiten mucho más de lo que deberían.
-Eso es muy poético.- comentó.
Chasqueó la lengua contra sus dientes. –Ya sabes como soy, un romántico total.
-Sí, lo sé, pero igual te quiero.- bromeó con una ligera sonrisa. Greg sonrió, y luego acercó sigilosamente una mano a su abdomen.
-No debiste decir eso.- Luego comenzó a hacerle cosquillas. Brennan reía fuertemente, y trataba de zafarse de su agarre, él la encerró entre la cama y su cuerpo. Ella se defendió con una almohada, ambos reían como locos.
Varios segundos después cuando sus respiraciones se calmaron, Greg se decidió a preguntar.
-¿Amas a Booth?
Ella suspiró lentamente por segunda vez en la noche, luego lo vio con una sonrisa, pero sus ojos denotaban dolor.
-Sí. Creo que… creo que sí.
Él tragó audiblemente. –Te quedarás aquí.- afirmó.
-Aún no lo sé.
-Pero yo sí.- dijo tajante.
-Greg… aún no lo he decidido.
-Está bien Tempe.
-¿Qué cosa? ¿Quedarme?- le preguntó con tristeza.
-Todo. Está bien que lo ames, está bien que te quedes aquí con Josephine, está bien que seas feliz.- le dijo sin verla a la cara.
-Greg, no quiero que te enojes conmigo, lo último que quiero es pelear… no quiero perderte.
Él la vio, sus ojos estaban rojos por las lágrimas retenidas, Temperance pudo notarlo.
-No te pongas así.- le pidió y tomó su mano delicadamente.
-Lo siento, pero como dices, no quiero perderte.
Ella rodó a su lado, y pegó su frente a la de él, tomando con ambas manos su rostro. –No me vas a perder… aún podemos vernos.
Él tomó la mano de su amiga que estaba en su mejilla.
-Lo sé, lo sé. Pero es que eres mi una persona muy importante en mi vida... no me imaginó estar en Montreal sin ti y Jo.- se quedaron unos minutos así, viéndose a los ojos profundamente.
-¿Sabes algo?- comenzó Greg, poniendo un poco de espacio entre ellos. –A pesar de que ese Agente Booth no me cayó tan bien. Debo de admitir que sabes escoger muy bien.
-Gracias.- Luego entendió las intenciones de su amigo. –Greg. ¿Sabes que Booth es heterosexual? ¿Verdad?
-Claro que lo sé. He visto como te mira, no me cabe la menor duda de que le gustan las mujeres.
Luego de un silencio significativo, Brennan dijo: -Greg, ya encontrarás a alguien, tú crees en el amor, llegará.
-Eso espero.- dijo.
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¿Y bien? ¿Comentarios?
¿A qué no se esperaban eso?
