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Capítulo Diez
Lenta Quemadura
Habiendo llegado diez minutos tarde, Sakura pasó de estar indiferente por la cena a estar enojada y dolida todo al mismo tiempo. Sólo le tomó un momento de vistazo para notar que había alguien sentado a lado de Naruto y otro minuto para darse cuenta que era Sasuke.
Se detuvo, congelada en su lugar, antes de acercarse con sigilo hacia el bar de ramen—la furia corriendo por sus venas.
No iba a huir de esto, decidió, el rencor corrompiendo sus motivos. Permanecería sentada durante la cena, pero no escondería su enojo sólo por el bien de esos dos. Si Naruto quería pretender que todo estaba bien entonces esa era su decisión, pero ella no iba complacerle esa retorcida noción de que el Equipo Siete era lo que una vez fue; y ciertamente no iba a confiar en Sasuke.
Naruto—su anormal alegría traicionando sus nervios—la saludó en el momento en que ella entró al bar de ramen.
—¡Hola, Sakura-chan!
—Hola —replicó, su tono recortado—un duro filo en su voz. Su respuesta cortante forzó una tensa sonrisa en el rostro del rubio y antes de que ella pudiera siquiera detenerse, los ojos de Sakura se deslizaron hacia Sasuke.
Era raro, los sentimientos evocaron. Por mucho tiempo se había imaginado este momento—imaginó a Sasuke en casa y al Equipo Siete estando completo. Parada ahí, sus ojos notando el puntiagudo desorden de su cabello, las extensas pestañas y los pómulos marcados de su perfil, Sakura no se sintió más que completa.
Se sintió nerviosa y asustada y ansiosa todo al mismo tiempo. Su corazón estaba latiendo dolorosamente y sus palmas estaban sudorosas. Ya fuera que esto se debiera al miedo sonsacado de su previo encuentro meses atrás o la anticipación de la presencia de Sasuke, no estuvo segura. Lo que sí entendía, sin embargo, era la calidez alojándose en sus mejillas; su corazón siguió traicionándola, frustrándola.
¿Por qué aceptaría siquiera ir a cenar en primer lugar? Se preguntó mientras sus ojos se entrecerraban con sospecha. Sasuke nunca había sido el tipo de persona que se uniera a cosas como esa y dudaba que eso hubiera cambiado.
En medio de su curiosidad, Sasuke giró su cabeza ligeramente—orbes confundidos ahora dirigidos hacia ella. Colocando cualquier estoicismo que tuviera en su lugar, la kunoichi falló en mantener a raya la fuerte inhalada de aire. Con una mezcla de entusiasmo y miedo corriendo por ella, Sakura no pudo descifrar cuál era la emoción que estaba controlando su errático corazón y su estómago revuelto. Cuando los ojos de Sasuke se entrecerraron hasta un grado de molestia, Sakura sólo pudo asumir que Naruto también había fallado en mencionarle de su presencia en esa pequeña cena.
Él desvió su vista de la de ella demasiado pronto, Sakura para nada sorprendida ante la falta de un saludo. Con sus codos en la barra y sus dedos entrelazados; la postura de Sasuke casi gritó su desprecio.
Sakura odió la desgarrante familiaridad del no-precisamente intercambio.
Frunciendo los labios, se obligó a desviar su mirada mientras se deslizaba al taburete a un lado de Naruto. Antes de que siquiera se sentara, Ayame salió de la parte trasera para tomar su orden. La mesera no fue menos que eficiente cuando regresó a la cocina, aunque Sakura sospechó que su apuro se debió al tenso ambiente instalado dentro de Ichiraku's.
—Entonces, ¿cómo están las cosas en el hospital? —preguntó Naruto, su tono ansioso mientras miraba a Sasuke y Sakura. Sus amables comentarios casi hicieron a la kunoichi querer gritar. Enserio, ¿qué había esperado lograr con esa pequeña artimaña? ¿un abrazo de grupo? Sería muy afortunado si lograba sobrevivir a la noche sin un hueso roto o dos.
—Atareadas —dijo Sakura con los dientes apretados, el enojo apenas controlado corriendo por sus tensas extremidades. ¡No podía creerlo de Naruto!
—Oh, uh, supongo que eso es algo —dijo Naruto.
Un desagradable silencio siguió mientras Naruto se removía incómodo en su taburete. Ni Sasuke ni Sakura hicieron como mucho estremecerse bajo el peso de la tensión—Sakura con las manos acomodadas cuidadosamente sobre su regazo y una mirada asesina en su rostro. Ella apenas logró notar ojos azules parpadear en su dirección antes de que el rubio dejara salir un sonoro trago gordo.
La nerviosa acción fue fácilmente eclipsada por un fuerte bam cuando Ayame salió con prisa de la cocina—una larga nube de vapor saliendo junto con la mesera mientras esta movía su mano de forma habitual. El bol de ramen vertiente de vapor se balanceó expertamente sobre su palma, Ayame asemejándose a un tren de carga con el vapor siguiéndola, asentó el plato en la barra con un clunk.
—Provecho —trinó, ya apresurándose de regreso a la seguridad de la cocina.
Esperando a que su comida se enfriara un poco, la mirada de Sakura se deslizo hacia Naruto cuando intentó hacer otro intento de conversación.
—Entonces, Sasuke, estás viviendo en otro departamento diferente ahora. ¿Está bonito?
A diferencia de ella, Sasuke ni siquiera se dignó en contestar.
Naruto se aclaró la garganta y se removió incómodo en su asiento. Pareció desalentado cuando el tenso silencio se extendió, el sonido de sorbos siendo el único aplazamiento e incluso eso tenía un extraño aire.
Acercándose más al alzar algunos fideos de su bol, Sakura no pudo evitar darle un vistazo al rostro impasible de Sasuke. Se detuvo, a punto de comer cuando notó el arrugue de confusión en las cejas de Sasuke y la irritada fruncida en las comisuras de sus labios. Bajó con lentitud los palillos mientras fruncía los labios—algo en la expresión descolocándola.
Tratando de deshacerse del errante pensamiento de que Sasuke parecía preocupado, Sakura se obligó a desviar la mirada mientras alejaba el contenido de su bol inconscientemente. Sabía que no era la expresión en sí lo que la molestaba. Después de todo, era una que había visto muchas veces cuando tenía doce años, pero no pudo negar el repugnante peso que se instaló en su estómago.
Estaba comenzando a arrepentirse de su decisón de permanecer durante la cena cuando Ayame colocó la cuarta ración de Naruto frente a él—la sopa derramándose del borde del bol en su apuro por alejarse de los tres shinobi.
Jugueteando con la comida, impacientemente esperando a que se enfriara, Naruto trató de nuevo, —Algo nuevo contigo, Saku…
—No.
—Ya veo —dijo Naruto. Sakura dio un vistazo para ver una sonrisa tensa puesta en lugar mientras los ojos de Naruto se mantenían pegados en su ramen. No pudo evitar esnifar una risa ante la obvia incomodidad de Naruto. ¡A ver si así aprende! pensó amargamente antes de tomar otra mordida algo violenta de su comida.
—Probé una marca nueva de ramen instantáneo el otro día. No era tan bueno como mi usual, pero pensé '¡qué demonios!'
Ojos azules parpadearon brevemente hacia Sakura y luego hacia otro lado. La pelirrosa no hizo como mucho dar muestra de haber escuchado la oración de Naruto mientras pinchaba un pedazo de pollo con sus palillos.
Escuchó a Naruto tragar; la comisura de sus labios alzándose ligeramente con sádica diversión.
Sakura estaba a dos mordidas de terminar con su platillo cuando Sasuke se paró, curiosos ojos verdes parpadeando en su dirección para atrapar la mirada frustrada. Estaba comenzando a odiar la facilidad que sus ojos tenían para dirigirse hacia él.
—Me voy —anunció con irritación y antes de que un protesta fuera pronunciada, él ya se había ido.
Naruto se tropezó en el taburete por un momento, obviamente afligido sobre la decisión de quedarse con Sakura o ir tras Sasuke.
Sakura dejó salir una irónica, casi sombría risa. Era chistoso, caviló. Sasuke siempre era bueno para irse.
—Ya terminé —dijo cortantemente mientras se paraba del taburete y agregó, —Gracias por la cena —aunque su tono indicó que estaba todo menos agradecida.
—¡Sakura-chan! ¡Espera!
Fácilmente lo ignoró al irse de Ichiraku's. Dando un vistazo hacia atrás con brevedad, vio a Naruto buscar frenéticamente en su bolsillo algo de ryō. Haciendo una mueca de desdén, se obligó a fijar su vista al frente—puesta en irse a casa. Apenas notando el ting-ing-ing de las monedas al golpear la barra, estuvo sorprendida de escuchar la sandalias ninja rasguñar el sucio camino al correr para alcanzarla.
—¡Sakura-chan! —dijo él, una mano extendiéndose hacia su hombro. Ella de inmediato se la quitó y llegó a detenerse de forma brupta.
Con su espalda todavía hacia él, dijo de forma casi acusadora, —¿No deberías ir tras Sasuke?
—Por supuesto que no —dijo Naruto y casi pudo escuchar la sonrisa en su voz. —¿Por qué iría tras ese bastardo gruñón?
Normalmente, Sakura sabía que sería capaz de dejar salir una risa y quitarse el enojo con el rubio, pero esta vez sólo encendió una nueva y completa furia. Sakura no iba a exonerarlo con tanta facilidad. No cuando había hecho exactamente lo que le había dicho que no hiciera. ¿Cómo es que posiblemente podía intentar y bromear para salirse de esto? ¿Cómo podía pensar que eso estaba bien?
—¿Qué demonios ocurre contigo? —siseó, su enojo enrollándose tan fuerte en su interior que sus hombros temblaron. Con una mirada furiosa uniéndose a su rostro, se giró bruscamente y lanzó un dedo al pecho de Naruto. —¡De qué acabamos de hablar! Enserio, Naruto, este nivel de despite dejaría a Sai en vergüenza —rechinando los dientes con enojo, reprendió, —No puedo creer que hicieras algo como esto.
—No pensé…
—¡YA ME DI CUENTA! —gritó Sakura, sus ojos lívidos mientras tiraba sus manos al aire. Las pocas personas que todavía estaban deambulando las calles muertas les dieron un vistazo con curiosidad. El momento en que reconocieron a la aprendiz de la Hokage, se apresuraron hacia su destino.
—¡Lo siento! Sólo… —Naruto se quedó a media oración mientras observaba a Sakura con súplica. Abrió su boca unas cuantas veces debatiendo en qué decir cuando finalmente dejó salir, —¡Por favor no estés enojada!
Sakura negó la cabeza y replicó de forma evasiva, —Es tarde. Buenas noches, Naruto —antes de que pudiera girarse para irse, sin embargo, Naruto había caminado de forma apresurada para bloquear su camino. Fulminando, Sakura estuvo a punto de quitarlo como obstáculo cuando él palmoteó sus manos sobre su cabeza e hizo una reverencia, la acción sorprendiendo a Sakura mientras se quedaba observando su rubio cabello puntiagudo—los labios de Sakura boquiabiertos.
—Sakura, ¡lo siento! —dijo, nada más que sinceridad en sus palabras mientras él se enderezaba. Frunciendo, él murmuró quedito, —Sólo pensé que quizás, si todos estábamos juntos.
Sakura suspiró, su enojo apagándose cuando el cansancio y la melancolía tomaban su lugar.
—Simplemente no lo entiendes, ¿cierto? —murmuró Sakura. —Estoy enojada, de acuerdo. No me gusta que sigas haciendo cosas como esto, pero no es como que no pueda perdonarte. Sé que no estás tratando intencionalmente de lastimarme, pero Sasuke, él… —Sakura se detuvo cuando sus ojos cristalinos parpadearon hacia el piso. —Honestamente no sé si podré perdonarlo.
—Sakura-chan, ¡por favor, todavía no te rindas! Sabes que no hubiera traído a Sasuke a Konoha si supiera que no podía ser ayudado. Después de todo lo de su hermano, está en un mal estado en este momen…
—¡Mal estado! Naruto, ¡trató de matarte! ¡trató de matar a Kakashi-sensei! ¡trató de matarme a mí! ¡eso no es algo que simplemente puedas dejar de lado! —gritó Sakura.
—¡No es así! —insistió Naruto. —No estoy tratando de crear excusas, pero el Sasuke que solíamos conocer todavía está ahí, simplemente está confundido y…
—Sabes —intervino Sakura, —Eso me suena por mucho a una excusa —negando con la cabeza, agregó de forma enigmática, —Déjalo de defender, Naruto. Crees que puede redimirse, bien. De acuerdo. Entonces déjalo. ¡No te pares ahí y lo hagas por él porque no se lo merece! Él se metió en este problema, déjalo a él arreglarlo.
Pasando de Naruto, Sakura hubiera ignorado su siguiente oración si él no hubiera sonado tan serio.
—Y si él lo hace, si Sasuke trata de recomponer las cosas, ¿serás capaz de perdonarlo?
Sakura se detuvo, su corazón doliendo por el pensamiento mientras ladeaba la cabeza sobre su hombro—la expresión de Naruto seria.
—Yo —tomando una gran inhalada de aire para estabilizar su temblorosa voz, Sakura respondió, —Eso espero.
Estuvo sorprendida de la sonrisa de Naruto.
—Entonces todavía no te rindas —dijo. —Un día el Equipo Siete reirá junto de nuevo. ¡Estoy seguro de eso!
—Buenas noches, Naruto —dijo con una cansado suspiro. No quería seguir hablando de Sasuke, no quería comenzar a tener ridículos sueños imposibles. Aun así, Sakura no pudo evitar la esperanza que burbujeó en su pecho con las palabras. Había visto a Naruto derrotar lo aparentemente imposible numerosas veces. ¿Por qué comenzaría a dudar de él ahora?
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Entoooooonces, aquí tiene la tan esperada cena. Ni muy bien, ni muy mal. A mi juicio.
Me apuré porque vi por ahí que ya querían capítulo nuevo. XD
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Pero qué terrible he sido estos últimos meses. Y ni hablar de la calidad. Regáñenme. No las culparía si me envían una horda de zombies para comerme. Ha.
Muggers faltas de ortografía… hace poco me di cuenta que tengo demasiadas y por más que las corrija, siempre aparece una nueva. Me disculpo profundamente por las inconveniencias que esto pueda causar en algunas personas.
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¡Muchas gracias a todo aquel ser que lee esta historia! ¡Son unos verdaderos dulces de leche! (:
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En fin, ¿Alguien quiere una galleta o un sasupeluche de día de reyes?
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Sasuke-glamour off!
