Sweet Love Dark.

Capítulo 10.

Perdiendo oportunidades.

(Sakura)

Había salido de casa de Shaoran para dejarle descansar, pero también para pensar en mi respuesta. No había podido responderle, no porque no quisiera sino porque Shaoran se había marchado mucho antes de que pudiera articular alguna clase de respuesta. Durante toda la noche no había dormido lo suficiente… Estaba agotada y me dolían prácticamente casi todas las partes de mi cuerpo. Por la mañana, tampoco había sido capaz de decirle nada.

En cambio, ahora estaba caminando por las calles frías de Tomoeda, con la vista clavada en el cielo y pensando en Shaoran. Miré el atardecer, el sol ya cayendo, las estrellas apareciendo y el cielo formando una inmensa oscuridad. Seguí caminando varios metros cuando oí un ruido. Al principio no quise girarme, tenía miedo de hacerlo. Una mano fría como el hielo me agarro el brazo, tirando de él. Me estremecí y me giré lentamente.

-Sakura…-dijo finalmente la voz dulce del chico con los ojos grisáceos.

-Perdóname por haberme ido así el otro día, es que yo…

-No te preocupes, en realidad yo tenía una cosa por hacer en ese momento.- me interrumpió dulcemente.

Sonreí y continué caminando a su lado. Le contemplé detenidamente y sin darme cuenta me fije en su rostro; tenía sombras debajo de los ojos y eso resaltaba mucho más su mirada fría y vacía, era mucho más alto que Shaoran, aunque tenía su mismo aspecto físico. Seguí mirándole fijamente, Yue parecía un ángel. De alguna manera, sentía como si le conociera desde hace mucho tiempo y me transmitía una sensación muy cálida. Él se giró mirándome detenidamente y me sonrojé.

-Me estabas mirando fijamente.-dijo sonriendo pícaramente.

-En realidad yo…

-Sakura.-me interrumpió nuevamente.-No importa, en realidad yo quería preguntarte algo…

-Claro. Pregunta lo que quieras.

-¿Quieres salir conmigo?- Yue me mira nuevamente intensamente y me estremezco.

Abrí los ojos de par en par. No sabía que contestarle exactamente y en ese momento… Oí su voz, con la misma claridad que tenía siempre. La voz de Shaoran.

Sakura no lo hagas.

Hice caso omiso de la voz que invadía mi cabeza. Tenía que alejarse de mí y recuperarse. Así que miré nuevamente a Yue y este me miro con detenimiento, esperando que le respondiera negativamente.

-Me encantaría.- Sonreí y miré hacia delante nuevamente.

-¿De verdad? Entonces quedamos el viernes.- su voz sonó serena y alegre, una especie de combinación que hacía que Yue me pareciera interesante.

Seguí caminando mirando fijamente al suelo, no sabía qué tipo de conversación podía tener con Yue. Ni siquiera le conocía tanto como saber que decirle, así que no hice nada. Silencio, solo existía los sordos ruidos de los coches y el de mi respiración. Él tampoco se dignaba a articular algún tipo de palabra, pero en el fondo yo tampoco quería que lo hiciese. De alguna forma el tiempo parecía haberse detenido porque cada segundo que pasaba se hacía demasiado largo.

-¿Por qué quieres quedar conmigo, Yue? No lo entiendo… Apenas nos conocemos- Él se detuvo poniendo sus manos en mi rostro y acariciándome una y otra vez.

-Quiero conocerte mejor. Lo siento, sé que es muy pronto pero me gustaría que confiaras en mí.

-Entonces, el viernes está bien.-digo con un hilo de voz, mientras Yue me soltaba y volvía a caminar a mi lado.

Noté que las piernas me fallaban y por alguna razón inexplicable me quedé totalmente paralizada, mirando fijamente al suelo. Yue se giro sobresaltado y me miro angustiado, comenzó a caminar hacia mí lentamente. Nuevamente las piernas me flaquearon y caí al suelo, golpeando mis rodillas fuertemente contra este.

-¿Estás bien?-dijo Yue con una mueca horrorizada.

-Estoy perfectamente.- me incorporé débilmente, haciendo una pequeña mueca de dolor.- Solo estoy un poco cansada.

Él me alargo la mano y vacilé por un momento.

-Te acompañaré a casa.- dijo, tirando de mi muñeca para que me estabilizara totalmente.

-Gracias-logré decir mientras mi voz sonaba apagada.-No he dormido muy bien esta noche...

-Entiendo. Debes estar agotada. ¿Puedes caminar?-dice mientras mira mucho más de donde estoy.

-Sí, no te preocupes.-Mentí de nuevo. No quería preocupar demasiado a Yue.

Comencé a caminar pero mis piernas seguían fallando. Sentí que caería nuevamente al suelo y me detuve en seco. Yue me miro intensamente y me cogió por los hombros. El corazón comenzó a palpitarme con fuerza y noté que comenzaba a ruborizarme.

-Será mejor que llegues pronto a tu casa, creo que tienes fiebre.-levanto la mano poniéndola en mi frente y cerrando los ojos.

Me abrazó apretándome contra él fuertemente y suspiró. Notaba su corazón palpitando tan frenéticamente como el mío.

-Sakura, yo cuidaré de ti.- continuó hablando.

Cerré los ojos y creí sentir su calidez, pero él estaba totalmente helado. Me separé y le miré desconcertada. Él se limito a sonreír y a soltarme con sus brazos, que hasta hace un momento me rodaban fuertemente. Continuamos caminando y vi una sombra pasar a una gran velocidad por nuestro lado. Yue apretó los dientes y se puso delante de mí.

Sakura…

Sentí que los parpados comenzaban a pesarme y que se cerraría de un momento a otro. Yue se giro sujetándome antes de que cayera y oí una voz realmente conocida antes de quedar totalmente dormida…

-¡No le hagas daño a ella!

La voz de Shaoran.

(Shaoran)

Miré a mí alrededor. Una habitación silenciosa y desordenada era todo lo que me rodeaba en este momento. Ya no estaba Sakura, por lo tanto sentía una gran soledad, la necesitaba a mi lado para recuperarme. Sin pensármelo dos veces, a pesar de tener un aspecto horrible, bajé las escaleras a toda velocidad y al cabo de unos segundos me encontraba en frente de la puerta con la cazadora colgándome del brazo. Miré al suelo y tras varios segundos de meditarlo, salí por la puerta con el abrigo negro ya puesto, la cerré y recorrí a grandes zancadas las calles oscuras de Tomoeda.

Solo podía pensar en una cosa y no era en mi lamentable estado, sino en Sakura. Le había confesado prácticamente lo que sentía pero no había obtenido ningún tipo de respuesta, supongo que tampoco había querido obtener un rechazo en esos momentos.

Continué introduciéndome por las oscuras calles, intentando saber si la encontraría a tiempo. En cambió, para mi sorpresa, la encontré abrazada con aquel hechicero de sueños, el mismo que hace unas horas había intentado matarme y que ahora estaba totalmente pegado a ella. Sentí una punzada de dolor en mi interior, como si el corazón se me hubiera roto por un momento en mil pedazos. En realidad, eso para mí era peor que un rechazo.

Apreté los puños aguantando el dolor y miré a Yue con los ojos entrecerrados. Ella se separó de él mirándole desconcertada. Yue me miró sonriendo pícaramente y fingió su irritación. Entonces ocurrió, Sakura se desplomo cayendo al suelo mientras él la sujetaba.

-Sleep.-dijo Yue con la mirada clavada en Sakura.

-¡No le hagas daño a ella!-dije juntando las palmas de mis manos y extrayendo la espada de mi interior pero no ocurrió nada, la espada no salió por completo y las manos comenzaron a sangrarme.

-No tienes fuerzas para pelear Shaoran.- Yue entrecerró los ojos y me miro fríamente.- Sakura me pertenece…

-¡Eso no es verdad! Déjala.- perdí el control y comencé a chillar desesperadamente.

-Ella no me ama pero pronto lo hará.- se detuvo y suspiró.- Acéptalo Shaoran, ella nunca se enamoraría de una persona como tú.

Sus comentarios continuaron haciéndome daño interiormente. Comenzó a llover y caí al suelo por el dolor físico. Hice fuerza con los brazos para levantarme pero era prácticamente inútil.

-No lo entiendes, ¿verdad? ¿Creías que ella sentía lo mismo por ti?-Continúo Yue nuevamente con los comentarios.

-Yo no he dicho que ella sienta lo mismo…-mi voz se apago y me incorporo totalmente mientras el suelta una fría carcajada.

-Pero te gustaría que sintiera lo mismo. Shaoran… Tú y ella nunca podréis estar juntos.

-¿Por qué dices eso?-mi voz sonó incrédula y el comenzó a acercarse lentamente. Yue soltó a Sakura y esta yacía en el suelo completamente dormida.

-Porque ella me gusta y no voy a permitir que ella se enamore de ti. ¿Me oyes?-continuó hablando el hechicero de sueños, cogiéndome del cuello de la camisa y tirando de él hacia arriba.

-No lo aceptaré… No dejaré que le hagas daño.-mi voz sonó ahogada en un susurro y comencé a temblar.

Sakura estoy aquí, ¡despierta!

No puedo…

Sakura continuaba con los ojos cerrados y una marca dorada había aparecido en su piel, pero a pesar de eso yo podía escucharla en mi cabeza. Estaba sometida a un hechizo, para dejarla dormida hasta que se invirtiera y pudiera abrir los ojos.

Me levanté con un gran esfuerzo y corrí hacia Sakura, rodeándola entre mis brazos y mirándola dulcemente. Yue me miró con aire de superioridad y me apuntó con sus dedos firmes.

-Suéltala, ella no te pertenece.- unos rayos azules salieron de sus dedos mientras se aceraba a gran velocidad a mi lado-Nightmare.

Con una rapidez incalculable alcé mi espada, sacándola por completo de mi interior y el rayo azul reboto en esta, haciendo que el hechizo se consumiera en el aire. Suspiré y coloqué la espada apuntando firmemente hacia el suelo. Yue apretó los dientes y me miró fríamente con su mirada vacía, me apuntó nuevamente con sus dedos y miró a Sakura disgustado.

-¿Si la amas, porque le haces esto? ¿Por qué la sometes a un hechizo?- miré a Yue que seguía mirando el suelo y apuntándome con los dedos totalmente paralizado.

-Tú no lo entiendes… Sólo intentaba protegerla-se detuvo y se acercó a Sakura tocándole la frente.- Yo no le haría daño…

Abrí los ojos de par en par y le miré atónito. Golpee su mano y atraje a Sakura contra mi pecho con mucha más fuerza. Sentí sus pulsaciones aceleradas y su respiración agitada. Me estremecí. Metí la mano en uno de mis bolsillos y vi el medallón entre mis dedos. Yue lanzó una exclamación ahogada y Sakura abrió los ojos lentamente.

-¿Shaoran? ¿Eres tú?-dijo susurrando débilmente.

-¡Sakura! ¿Estás bien?-la miré intensamente mientras ella asentía y se acurrucaba en mi pecho.

Ella me miró desconcertada y me acerqué repentinamente a ella, teniéndola mucho más cerca. Respiré con fuerza y una luz blanca inundo la superficie. La visión apareció ante nosotros, haciendo que todo a nuestro alrededor desapareciera momentáneamente. Sentí el humo en mi pecho y me fallaba la respiración.

El fuego inundaba las calles de Tomoeda. La gente corría desesperada; unas con niños en los brazos, otras llorando y alguna más con su pareja. Ivy tiraba de Sakura levemente, pero ella no se giraba, seguía totalmente paralizada mirando al chico que ahora estaba prácticamente muerto en el suelo.

-Sakura, vámonos. Él está muerto…

-¡Me niego, Ivy! ¡Shaoran no está muerto! No puede estarlo…-su voz se ahogo en un sollozo y rompió a llorar en su pecho.

-Pero lo está, Sakura-Ivy se detuvo mirándola horrorizada-Tienes que aceptarlo.

-¡No lo entiendes! ¿Cómo puedo aceptarlo? No quiero perderle, Ivy.

Sakura estaba fuera de control, temblaba de cólera e Ivy ya no sabía que decirle para sacarla de ese horrible lugar, pues ella se negaba a dejar a Shaoran ahí tirado. Recordó los días felices que había pasado junto a él, las veces en la que su familia le había dicho que jamás podrían estar juntos. Recordó las veces en las que se había escapado por la noche de su casa, solamente para ver a Shaoran. Recordó sus caricias, sus abrazos y los besos que habían compartido. Pero ahora eso nunca volvería, él estaba muerto y definitivamente le había perdido.

Una nueva lágrima cayó sobre el pecho de Shaoran y esta se mezclo con la sangre que brotaba aun de su herida. Sakura se apoyo en su pecho, deseando que todo fuera una pesadilla. Entonces notó como su pecho ascendía y descendía lentamente. Estaba vivo.

-¿Shaoran? ¡Estás vivo!-dijo Sakura rompiendo nuevamente en un llanto más doloroso.

El chico que físicamente estaba destrozado, abrió los ojos lentamente y miró con dulzura a la chica que no dejaba de gritar jadeando su nombre. Levanto su mano y se la puso en su mejilla, quitando cada una de las lágrimas que salían de sus ojos.

-Sakura… Te quiero…-su voz sonó débil mientras se esforzaba para hablar.

-¡Shaoran! No me dejes sola por favor. Te necesito…

-Tshh.-Shaoran puso su dedo índice sobre sus labios haciendo que guardara silencio-Tienes que vivir… sin mí.

-Pero yo no quiero un mundo sin ti, no quiero vivir en él.-dijo con la voz quebrada.

Los parpados del joven comenzaron a descender lentamente y él se negaba a cerrarlos. Ivy hizo una mueca de horror y el joven reprimió las pocas energías que le quedaban. Sakura se aferró mucho más contra su pecho, sintiendo como el corazón de Shaoran iba disminuyendo cada latido, dejándole sin vida.

-¡Shaoran! ¡No me dejes! ¡No te vayas!-Sakura continuó cerrando mientras los parpados del joven descendían lentamente. Ella colocó sus manos en la cara ensangrentada de él y le miró intensamente.-Te recuperaras…

-Nunca...Te olvides de mí.-susurró Shaoran mientras su mano caía al suelo y el abría los ojos sin energía.

-¡No! Shaoran… No digas eso, no te vas a morir. ¡No vas a desaparecer!-una nueva lágrima cayo por las mejillas de ella mientras él continuaba mirándola-Bésame…- dice Sakura acercándose mucho más a él. Los labios de ella rozaron los de él y se besaron.

El beso fue corto, pero cada vez se fue intensificando más. Ella por un momento notó que su respiración le fallaba y que el corazón le iba demasiado rápido. Lo tenía todo, era lo que ella deseaba, fundirse de nuevo en uno de esos besos que jamás había experimentado. Los labios del chico dejaron de hacer la presión que hace un momento hacían, se volvieron fríos y su corazón dejo de palpitar.

-Sakura, por favor…-Ivy se detuvo y la miró apenada mientras Sakura se separaba de Shaoran.

Ella rompió a llorar. Él había muerto definitivamente y esta vez nunca volvería a verle. Sintió un gran dolor dentro de ella que le impedía continuar. Por un momento quiso morirse ahí mismo, deseo ser ella quien muriera y no Shaoran. El corazón se le contrajo y miró a Ivy con la mirada clavada en sus manos ensangrentadas.

-¡Ivy! ¿Ha muerto? Shaoran… no ha muerto ¿verdad?-dijo ella corriendo hacia Ivy y abrazándola con todas sus fuerzas.- Ivy, dime que esto es una pesadilla.

El paisaje cambió nuevamente y me encontré con Sakura entre mis brazos y los dos tirados en el suelo asfaltado. Me sonroje, debido a que estábamos demasiado cerca. Ella abrió los ojos débilmente y me miro mientras una lágrima caía por sus mejillas. Sakura me miró afligida, la visión había sido horrible. El dolor aún corría por mis venas, por el terrible destino que habían tenido tras ese desafortunado incendio.

Una nueva lágrima cayó por la mejilla de Sakura. Abrí los ojos emitiendo un grito ahogado y retiré las lágrimas que seguían cayendo lentamente de sus ojos. Ella me miró dulcemente y miré a mi alrededor asustado. Yue había desaparecido y quizá esa es la parte que me alegro. Volví la vista hacia Sakura y me apoyé en la espada para levantarme del todo. Sacudí mi camiseta para quitar los restos de polvo y mugre que había en ella. La miré y alagué la mano para ayudarla a levantarse, esperando que sus finos dedos entraran en contacto con los míos. Ella sonrió y me cogió la mano, sentí su calidez y una descarga eléctrica cuando sus dedos tocaron los míos. Tiré de ella y la levanté mientras ella hacia una mueca de dolor. Una vez estuvo en pie noté que empezaba a tambalearse y se agarro a mi brazo para impedir una nueva caída.

La sostuve comprendiendo que el hechizo la había afectado notablemente. Me encogí de hombros y la cogí entre mis brazos mientras ella lanzaba una exclamación ahogada. Comencé a caminar por los rincones de Tomoeda, sin ningún tipo de rumbo, porque no sabía muy bien a donde me dirigía exactamente. Ella se sonrojo levemente y escondió su rostro en mi pecho mientras mi corazón comenzaba a acelerarse precipitadamente. Tenía realmente un aspecto lamentable pero a mí no me importaba en absoluto, en estos momentos lo único que quería era que Sakura se pusiera bien y que llegará a su casa a salvo. Ella alzó la mirada y me miró mientras una nueva lágrima caía por su mejilla y volvía a mirar el suelo sin decir alguna palabra.

Continué llevándola durante gran parte del camino pero deje a Sakura en el suelo mientras ella hacia una mueca de dolor. Sakura abrió los ojos y dio un traspié chocando contra mí. Reconocí enseguida el paisaje en donde nos encontrábamos; un jardín lleno de flores y a su alrededor un lago, un árbol en el centro y ese olor a vainilla, que me hacía recordar todos los momentos que había pasado junto a ella en ese lugar.

El lugar donde yo había estado para quitar cada una de las lágrimas que habían caído por su rostro, las tardes donde había reído por mis absurdos chistes, los días que habían sido los más felices junto a ella, los minutos en los que me decía que me alejara de ella y los segundos en los que por primera vez había besado a Sakura. Abrí los ojos por la sorpresa y un escalofrío recorrió mi cuerpo levemente.

Sakura se giro, mientras me rodeaba con sus brazos débiles. Tiró de mi camiseta, acercándome mucho más a ella y me abrazó. El corazón me golpeaba violentamente el pecho dando golpes frenéticos y sentí su olor a vainilla. Me mordí el labio reprimiendo mis ganas de besarla y sentí la sangre en la boca lentamente. Sakura alzó la mirada y puso su dedo índice en mis labios, haciendo que dejara de morderlo y sintiera muchísimas ganas de besarla. Miré tímidamente al suelo mientras intentaba sacármela de la cabeza. Creí que en ese momento ella se separaría pero en cambio, no lo hizo, continuó sonriendo y alzó su mano para tocar mi mejilla. Me sobresalté.

-Shaoran, ¡Muchas gracias!- abrí los ojos de par en par y por primera vez no supe que responder.

-No tienes porque agradecérmelo, en realidad me guste verte sonreír.- las palabras salieron solas mientras Sakura se sonrojaba y yo apartaba la mirada tímidamente sin querer mirarla.

-Yo… en realidad quería decirte algo…- se detuvo mientras se acercaba a mi rostro pegándose totalmente a mí- Ahora lo entiendo todo. Shaoran, yo…

-No tienes buen aspecto, siento haberte traído aquí- la interrumpí y me di la vuelta intentando no mirarle. Ella instantáneamente me cogió del brazo y tiró de mí haciendo una presión con sus dedos.

-Quiero quedarme aquí.-dijo finalmente soltando mi brazo y clavando la vista al suelo.- No quiero que te vayas…

-Sakura, tienes que volver a casa.

-No… No quiero. Shaoran, por favor…-su voz se ahogo mientras ella caía precipitadamente a mis brazos, que impedían la caía contra el suelo.

-¡Sakura!-la agite una y otra vez y ella no respondió.

Sentí que el dolor golpeaba mi pecho totalmente y comencé a temblar. Sakura continuaba con los ojos cerrados y la respiración agitada. Mire a mi alrededor, esperando a que Yue no fuera quien estaba detrás de todo esto, pero no apareció nadie delante de mí. Una brisa fría recorrió mi cuerpo golpeándome las mejillas y sintiendo como se me helaban poco a poco los huesos. Desesperado rodee fuertemente con mis brazos a Sakura y cerré los ojos con fuerza, intentando que todo desapareciera a mi alrededor.

En ese momento la brisa desapareció. Oí una voz familiar y me sobresalté.

-Shaoran.

-¿Padre? ¿Qué estás haciendo aquí?- mi voz comenzó a temblar y él me miro sin ningún tipo de sentimiento.

(Sakura)

Las calles estaban mojadas, hacia días que no había dejado de llover y probablemente seguirá lloviendo unos días más. Lluvia fría e intensa como cada día, haciendo que se empañaran los cristales de todas las viviendas. Estoy sola, pero no es soledad lo que siento. En realidad tengo tanta tristeza en mi interior que sin evitarlo, lágrimas caen por mi rostro levemente. He perdido todo lo que siempre he querido. Hace semanas que no veo a Tomoyo, a Shaoran, a mi padre y a mi hermano…

Mi mundo se ha vuelto de un color grisáceo, haciendo que toda la felicidad que había en él se perdiera poco a poco. Quizá ahora me pregunto mientras camino ¿Qué me queda en estos momentos? Supongo que la respuesta está muy clara, no me queda absolutamente nada.

La lluvia se intensifico. Las calles estaban vacías, no había nadie caminando en ellas, sólo yo. Miré a mí alrededor esperando ver a alguien conocido, pero no fue así.

Shaoran, no me dejes sola.

Intenté comunicarme nuevamente con él pero como siempre, no hubo respuesta. Shaoran había dejado de hablarme y yo tampoco había hecho mucho para evitarlo, después de todo yo siempre había insistido en que se fuera de mi lado pero él nunca me había dejado sola. Metí una mano en mi bolsillo para buscar mi teléfono y llamar a Shaoran, en cambio, lo único que encontré fue el medallón, que de alguna forma había acabado en mi bolsillo. Acaricié su superficie una y otra vez, haciendo que la luna blanca emitiera leves destellos blancos.

Una canción sonó de repente cerca de donde estaba… Una melodía que mucho antes había escuchado.

Dieciséis lunas y podremos estar juntos.

Todo se decide con las lágrimas doradas, todo se ve a través de ti.

Comencé a correr, mientras la melodía resonaba en mi cabeza lentamente. Mis zapatos resonaban contra el suelo mojado mientras yo corría con todas mis fuerzas.

Dieciséis lunas y se decidirá quién soy.

Simplemente una mirada, dorado o verde.

Nuevas lágrimas cayeron por mi rostro precipitadamente. La imagen de Shaoran se apareció nuevamente en mi cabeza, mientras corría y las piernas comenzaban a dolerme.

Por favor no me dejes ir, hoy era todo perfecto…

Entonces, ¿Por qué te has ido?

Continué corriendo y entonces vi en las calles lo que antes no veía; mucha gente iba con paraguas, una pareja iba sonriendo mientras los dos se cubrían de la lluvia y yo en cambio corría en busca de algo que probablemente no encontraría.

Choqué contra un chico con el pelo y ojos grisáceos, haciendo que su paraguas cayera al suelo, emitiendo un sonido hueco. Me giré y miré a los ojos de ese chico.

-¡Lo siento mucho!

-¿Estás bien Sakura?- me miró preocupado mientras me tendía su mano para que se la cogiera.

De algún modo caminamos por las frías calles, en un silencio que nunca se rompería y yo por mi parte tampoco quería hacerlo. Bajé las manos y se quedaron colgando a mis costados. Cerré los ojos con fuerza y los mechones caían por mi rostro cubriendo mis ojos. Llegamos al parque de Tomoeda, donde siempre había un pingüino gigante, en el que yo de pequeña solía jugar. Me apoyé contra el árbol y clave la mirada en el suelo, esperando que las lágrimas dejaran de salir por mis ojos.

-¿Te molesta que te pregunte?- negué con la cabeza, esperando a que Yue continuara.-Estoy muy preocupado… ¿Por qué solo te pasan cosas tristes a ti?

-No solo a mí, a todos igual… Quizá a Shaoran también.-dije mientras mi voz se apagaba nuevamente al pronunciar su nombre.

-Seguro que podrás solucionarlo, no te preocupes-Yue se giro mirando al suelo y hubo un prolongado silencio.

-¡Muchas gracias!- sonreí y miré a Yue con dulzura. Él se giro hacia mí y me miró sobresaltado mientras ponía su mano en mi mejilla.

-Te quiero.- Yue acarició mi mejilla y se acerco mucho más a mí, sintiendo su calidez mucho más cerca.

Sus labios volvieron a rozar los míos y me besó. Un beso cálido y sin sentido que a medida se iba intensificando con mucha más fuerza. Al principio el beso me recordó a las aguas cristalinas y mucho después comenzó a recordarme Tomoeda; un pueblo con poca gente, un pueblo lleno de felicidad y quizá un pueblo que probablemente me odia. El beso dejo de intensificarse y me separé de Yue, intentando no mirarle a los ojos.

Él me dedico una sonrisa y eso hizo que las pulsaciones se me aceleraran…

(Shaoran)

Estaba comenzando a oscurecer; el cielo estaba nublado y algunas estrellas comenzaban a inundar su superficie, haciendo que el cielo cayera en una inmensa oscuridad. Sakura continuaba con los ojos cerrados y delante de mí estaba el hombre que siempre había estado en su despacho desde que mi madre murió pero a pesar de eso, él ahora estaba aquí. Le miré intentando saber si por algún momento él se dignaría a romper el silencio pero no lo hizo.

-¿Qué estás haciendo aquí?-repetí nuevamente intentando esta vez, obtener una respuesta.

Alce mi brazo para tocarle pero fue imposible, se movió a una gran velocidad y se sitúo detrás de mí, presionándome con una fuerza que posiblemente rompería mis muñecas. Lancé un grito ahogado y una mueca horrorizada al mismo tiempo que el soltaba mis muñecas que ahora comenzaban a sangrar.

-Shaoran, he venido a por ella.-dijo finalmente mirando a Sakura que ahora estaba totalmente en mis brazos.

-Lyang, ¡Esto no tiene que ver con ella! ¿Por qué la buscas tanto?-mi voz se ahogo mientras apretaba mucho más a Sakura contra mí.

-Ella tiene que morir o tu desaparecerás ¿Lo sabías? Te dejaré elegir, mátala tu mismo o lo haré yo…-se detuvo y se prolongo un intenso silencio.- Por el momento me iré pero volveré y cuando lo haga ella morirá.

Apreté los labios haciendo que se formaran una línea por completo y Lyang me dio la espalda nuevamente. No sabía que decir ni como podía proteger a Sakura, pero lo único que pude hacer en ese momento era apretarla mucho más contra mí. Por un momento desee no haberla conocido. Todo por la absurda profecía, esto no puede ser verdad Pensé.

Un dolor punzante recorrió mi cuerpo y miré totalmente afligido a Sakura. Amar es destruir

Ella abrió los ojos sin ningún tipo de energía y me miró con intensidad. Se separó mucho más pero yo no la solté. Continué con la mirada vacía e inexpresiva, clavada totalmente hacia el suelo. Sakura comenzó a preocuparse por mi estado mientras se incorporaba totalmente y alzó su mano para tocar mi mejilla. Me giré haciéndola daño y no mirando sus ojos que ahora probablemente estarían llenos de lágrimas. Le di la espalda y caminé unos metros delante de ella.

-¿Qué ha pasado, Shaoran?-la voz de Sakura se apagó y yo no me giré en absoluto. Continué con la vista clavada en la superficie y ella me cogió del brazo, impidiendo que me moviera. Me giré mirándola inflexivamente.

-No ha pasado nada -las palabras sonaron firmes y con voz entrecortada.-En realidad siempre he querido decirte esto… No tendría que haberme acercado a ti. Sé que te dije que nunca te dejaría sola, que no me alejaría pero tengo que hacerlo. La verdad es que siempre haces todo sin pensar y acabar embrollándolo todo.

-Shaoran… ¿Qué estás diciendo?

-¡Lo que oyes! Parece mentira que creyeras todo el tiempo que yo era el único que te comprendía. Simplemente quería probar si eras como yo, pero estaba equivocado. Tú eres una simple humana que no sabe lo que quiere.

-Pero tú dijiste que éramos iguales…

Todo el color y energía que tenía Sakura desapareció de su rostro. Mientras yo hablaba con una brutalidad en mis palabras que le hacían demasiado daño.

-Cállate, Sakura. ¡Lo que dije fue para que creyeras que estaba de tu lado! Siempre te utilicé.- ella abrió mucho más los ojos y una lágrima cayo por su mejilla.- ¡No tengo ganas de seguir persiguiéndote por ahí, intentando asegurarme de que no acabes consiguiendo que te maten!

Ella se limitó a mirarme atónita. Nunca le había hablado de esa manera, pero ella tenía que alejarse de mí o acabarían matándola. Le había hablado como si la odiase, como si fuera Emily quien hablara y no yo, como si no estuviera enamorado de ella…

-Vete a casa, tienes que descansar.-dije continuando.

Ella se desplomo contra el suelo haciendo que todas sus esperanzas se evaporaran, nada importaba para ella y eso podía verlo en su rostro. Estaba muy cansado, el esfuerzo de expresar estos sentimientos me había dejado sin fuerzas.

-Shaoran… No me dejes sola. No hagas lo que me hicieron, quédate. No te entiendo, ¿Por qué haces todo esto?

-¿De verdad confiabas en mí? No me hagas reír Sakura… Hago lo que tengo que hacer, siempre he querido decírtelo pero eres tan frágil que pensé que te romperías…

Sakura, no me hagas hacerte más daño. ¡Para de una vez! Es lo mejor

Sakura rompió a llorar y se incorporó pesadamente. Comenzó a correr, dejando un vacío inmenso dentro de mí. En cuanto ella se fue y me quedé completamente solo, me desplomé contra el árbol y sentí como si me hubieran cortado las piernas.

-¿Crees que esta es la mejor manera? ¿Destrozando un poco más tu vida? ¿Qué demonios he hecho? Soy un idiota.

Negué una y otra vez con la cabeza, coloque las manos firmemente cerradas en los costados de mi cuerpo y sin poder evitarlo comencé a temblar mientras una lágrima caía por mi mejilla. Sentí que el mundo había terminado para mí y lo peor de todo fue el daño que me había provocado decirle todo lo que le había dicho. Clave la vista en el suelo horrorizado totalmente. ¿He hecho lo correcto?

Comencé a caminar por las calles sin ningún tipo de rumbo…

(Sakura)

Las lágrimas salían frenéticamente de mis ojos y las piernas me dolían demasiado. Tengo que alejarme…

De algún modo, había conseguido salir del jardín. No estaba segura de cómo había logrado comenzar a correr, pero yo sabía que tenía que irme de ese lugar. La carretera estaba totalmente mojada, prácticamente no se podía andar muy bien sobre ella. Comenzó a llover, una lluvia intensa y fría como la de hace unas semanas. Comencé a adentrarme por las calles oscuras de Tomoeda. La gente paseaba con paraguas cubriéndose de la lluvia, mientras yo sintiéndome totalmente desprotegida, corría sin rumbo.

He perdido todo lo que siempre he tenido. Toda la felicidad que tenía se ha consumido tan rápido que apenas me había dado cuenta, no me queda absolutamente nada. En realidad siempre me lo he merecido, fui yo quien le dijo que se alejara de mi, en cambio, el nunca lo había hecho. Quizá Shaoran tenía razón. A lo mejor era ella la que siempre le hacía daño a los de su alrededor. Me apoyé contra una farola y la abracé intentando sentirme mejor. Recuperé el aliento y comencé a correr nuevamente.

-¡Sakura!- la voz preocupada de un chico. Automáticamente pensé: Shaoran. Me giré y le miré atónita. Yue.

-¿Estás bien?- continuó mientras me miraba preocupado.- ¿Ha pasado algo?

-No, nada… Sólo me he peleado con Shaoran.-respondí mientras intentaba que mi voz sonara firme.

-Entiendo.-sonó como se disculpara.- Vamos, te acompañaré a casa.

-En realidad no sé cómo llegar a ella… He estado corriendo tanto que ni siquiera sé donde estoy.-Miré una y otra vez intentando recordar el camino pero se me hizo totalmente imposible.

-Bien, entonces ¡Comencemos a buscarla!-me las apañe para sonreír y comencé a caminar lentamente.

Las calles ahora me parecían de algún modo mucho más grisáceas. Estaba anocheciendo, el sol desaparecía y las estrellas comenzaban a inundar gran parte de su superficie oscura. Hacía frio pero yo aun no había comenzado a temblar. En realidad sentía una gran calidez…

La gente caminaba como si yo fuera totalmente invisible. Nadie se paraba a mirarme y mucho menos a sentir pena por alguien como yo. Todos me odiaban… Me pregunté por enésima vez si Yue algún día lo haría, como lo había hecho Shaoran y prácticamente casi todo el instituto, pero de algún modo sentía que podía confiar en él, que nunca me traicionaría y que siempre estaría a mi lado. Realmente era lo que ahora mismo necesitaba, alguien en quien puedo confiar. Sentir la calidez de una persona cuando te sonríe, cuando te abraza, cuando sientes que siempre ha estado ahí. Hace tres años que mi vida cambio totalmente, simplemente por el hecho de saber que todo desaparecería el día de mi cumpleaños.

-Estás muy callada.-dijo Yue.

-Simplemente me preguntaba en qué lío me veré metida cuando llegue a mi casa. Llevo días sin aparecer, mi tío estará furioso…

Yue frunció el ceño.

-¿No vives con tus padres? Quiero decir… Me sorprende bastante.

-En realidad mi padre ha tenido que viajar por unos meses por su trabajo y mi hermano está pocas veces en casa, así que vivo con mi tío hasta que vuelvan.- cerré los ojos intentando no llorar. Realmente echaba de menos a mi familia.-Se supone que debo estar en casa, ocultándome del peligro.

-Bueno, eso explica todo. ¿Qué clase de relación tienes con Shaoran?- palidecí, recordando aquellas palabras que él me había dicho apenas unas horas.

-Bueno, en realidad éramos amigos. No sé ni siquiera que éramos…

-¿No te cae bien? Es extraño que el siempre estuviera detrás de ti y no estuvierais tan unidos.

-¿Caerme bien?- Estas últimas horas me había dedicado en pensar si amaba a Shaoran Li que no me había detenido a pensar si me caía bien.-Si que me cae bien, sólo que como todos alguna vez nos enfadamos.

-Vaya, no parece una persona muy pacifica por lo que dices. En realidad yo a él no le gusto demasiado. –La voz de Yue se quebró y sonrió de nuevo.- Todo lo que hago parece no gustarle.

Comencé a reconocer las calles. Estábamos cerca del instituto y las farolas iluminaban las calles, haciendo que prácticamente se viera todo con mucha más claridad. Pasamos por un puente de metal y me quedé mirando fijamente el agua. Los tonos cristalinos y los sonidos sordos inundaban el ambiente. El líquido transparente emitía pequeñas ondas y producía unos sonidos escalofriantes mientras golpeaba contra las rocas.

Apoyé mis brazos en la barra metálica y me quedé mirando fijamente mi reflejo en el agua. Yue se situó a mi lado y miró también hacía el lago. Silencio, un triste y prolongados silencio inundaba la atmosfera. Él miraba tímidamente el agua, como si quisiera comenzar una conversación. No podía mirarle, pero tampoco podía articular ninguna palabra, no tenía fuerzas para ello.

Me giré mirando nuevamente al camino que conducía a casa de mi tío Macon y suspiré.

-Puedo regresar yo sola desde aquí, gracias.

-¿Seguro que no quieres que te acompañe?- respondió mirando fijamente al suelo.

-No, a menos que quieras meterte en problemas.

-¿Por qué tendría que tener problemas? ¿No puedo acompañar a una chica a casa?

-En realidad el problema es mi tío, es muy poco sociable y es mejor que no te vea cerca de mí.-dije nuevamente repitiendo las palabras que le dije a Shaoran.- Lo siento, pero tampoco es que seamos amigos…

-Pues me gustaría serlo, ya te dije que quería que confiaras en mi.-repuso el con una mezcla de diversión y una cierta timidez en su voz.- Sakura…

-Buenas noches, Yue.

Comencé a caminar nuevamente entre las calles y a lo lejos vi a Yue totalmente paralizado por mi reacción. Sentí una punzada de dolor y me giré nuevamente, intentando no mirarle. Conforme me iba alejando del puente notaba mucho más dolor y nuevas lágrimas querían salir por mis ojos.

Rápidamente me encontré en casa de mi tío. Me estremecí. Puse una mano en frío pomo tirando de él hacia abajo y abrí la puerta lentamente, esperando no encontrarme parado detrás de ella a mi tío Macon. Cuando se abrió por completo, un frío viento corrió detrás de mí y entré en el enorme salón. Macon estaba sentado en sillón, con la espalda muy firme y en su dedo una llama que ardía emitiendo pequeños destellos luminosos. Me miró fijamente durante un largo instante, mientras las comisuras de sus labios se retorcían formando una fina línea y el rostro comenzaba a endurecerse. Finalmente dijo:

-Realmente tienes un aspecto horrible, Sakura.

-Lo siento… Tendría que haberte avisado, salir de aquí…

Macon chasqueo los dedos y se encendieron las luces de todo el edificio. Cerró la mano y la llama se apagó totalmente. Pestañee con asombro mientras Macon se ponía totalmente de pie.

-Ves a ducharte y reúnete conmigo luego en el salón. No vuelvas a escaparte de nuevo o nunca volverás a entrar ¿Entendido?- su voz sonó firme y simplemente asentí mientras tragaba saliva con fuerza.

Macon comenzó a caminar hacia la cocina desapareciendo por completo del salón. Subí las escaleras a toda prisa, tropezando una y otra vez torpemente con mis pies. Me quité toda la ropa mojada y me metí en la ducha lo más rápido posible. El agua golpeaba mi cuerpo y yo me retorcía de dolor mientras conseguía meterme por completo en la ducha.

Mi tío no es una persona demasiado estricta, simplemente quiere que se cumplan las normas. No le gustan que se infrinjan aquellas que hace años estaban puestas y yo por mi parte siempre he ido rompiéndolas una a una. Siempre ha estado protegiéndome, porque posiblemente tiene miedo de que cambie demasiado el día de mi cumpleaños y eso en realidad es lo que me gusta de él. Aunque se preocupa demasiado por mi y por la gente que me rodea, que nunca ha sido demasiada y las únicas que han estado a mi alrededor han acabado odiándome como todos los demás.

En especial, Shaoran…

Había confiado tanto en él, hasta llegar al punto de sentir algo mucho más. Siempre había creído que él había estado a mi lado, siempre había estado cuidando de mí y protegiéndome, pero yo sólo hacía que todo se complicara mucho más. Todos los momentos que había pasado a su lado, había estado muy feliz pero esos momentos, para mi desgracia, nunca volverán. En ese momento me vino en mente todo lo que había pasado junto a Shaoran; sus caricias, la manera en la que siempre me escucho y me comprendió, la manera en la que me besó y en la manera en la que me dijo lo que sentía. ¿Todo había sido mentira? Siempre había creído que él no mentía pero yo como una estúpida le había creído y lo peor… ¡Me había enamorado de él!

Salí de la ducha y me vestí quitando todos los pensamientos de mi cabeza. Respiré hondo y giré el pomo de la puerta esperando a que la puerta se abriera rápidamente. Ni siquiera sabía cómo le iba a explicar todo a mi tío Macon, no sabía si él estaba enfadado pero supongo que sí que lo estaba. Baje las escaleras y miré por encima de la barandilla, viendo a mi tío apoyado en la mesa, esperándome.

Sus ropas negras hacia que fuera un poco más espeluznante. Crucé el pasillo en silencio, mirando fijamente a mi tío, las luces estaban encendidas y hacían que el salón tuviera esa calidez que nunca había tenido. Me detuve indecisa en el arco de madera del comedor y miré atónita la habitación.

-Supongo que no necesito preguntarte adonde fuiste- dijo Macon, mientras miraba fijamente la mesa- Fuiste a ver a Shaoran, ¿verdad? Supongo que me lo esperaba, no podía alejarte mucho tiempo de él. Tampoco quería decepcionar a tu padre, al menos eso es en lo que confiaba.

-¿Decepcionar a mi padre?

-¿Sabes que sucedió cuando tu madre se fue?-comenzó Macon, levantando la mirada y clavándola en mi rostro.- Tu padre estaba destrozado, tú eras muy pequeña y no sabía si podría salir adelante. Y yo…

-No tienes que contármelo si no quieres…

-Yo lo único que le dije fue que tenía que seguir adelante, que Nadeshiko había hecho lo que hico para protegerte. Le dije que no quería verle y que se fuera a vivir su vida y dejara de lamentarse. Sinceramente, me arrepentí de no haberle ayudado.

Emití una pequeña exclamación ahogada, sin poder evitarlo y miré fijamente al suelo.

-Pero el confió lo suficiente en ti como para venir aquí cuando él tenía que irse… Me dejo aquí contigo.

-Supongo que tampoco tenía ningún otro sitio donde poder dejarte.-replico mi tío bruscamente.- Mira lo bien que me ha ido contigo… Ni siquiera has podido confiar en mí para contármelo.

-Lo siento. En realidad no podías evitarlo…

-Sakura, todo se puede evitar. Siempre se puede hacer algo.-sus ojos refulgieron, duros y brillantes en la oscuridad.-Vete a la cama.

La conversación finalizó. Macon se dio la vuelta bruscamente, apartándose de mi lado y mirando por la ventana sin pestañear. Giré sobre mis talones y corrí escalera arriba. Una vez entré en mi habitación cerré la puerta y me arrojé sobre la cama. Había pensado que querría llorar, pero las lágrimas no salían. Shaoran me odia. Todo el mundo me odia. Hace días que no veo a Tomoyo. Mi padre no ha vuelto y mi hermano está demasiado ocupado en la universidad. Estoy totalmente sola. Jamás he estado tan sola y todo es culpa mía. Quizá por esa razón no podía llorar. No tenía a nadie que me diera un abrazo diciéndome que todo estaría bien. No podía consolarme a mi misma y eso hacía que me sintiera mucho peor. Clavé la mirada en el techo y los ojos seguían escociéndome, a pesar de que aun no salían las lágrimas.

Finalmente cerré los ojos recordando nuevamente los días que había pasado junto a Shaoran. Su mirada, su sonrisa y su calidez. Terminé durmiéndome y sentí una especie de alivio en mi interior, mezclado con una gran decepción.

El sol asomaba por las nubes, haciendo que pequeños rayos de luz entraran por los cristales. Cerré los ojos y me limite a sonreír mientras mi cuerpo se movía al compás de la canción que estaban tocando los músicos. Llevaba un vestido blanco y plateado que dejaba descubierto mi hombro derecho. Una marca de color dorada relucía en este, haciendo que todo el mundo lo contemplara con cautela. La marca había aparecido un día sin que yo pudiera darme cuenta.

Abrí nuevamente los ojos y miré al chico que estaba delante de mí. Él llevaba un traje negro, que hacía que unas pequeñas sombras aparecieras bajo sus ojos. Sus ojos grisáceos relucían una y otra vez, mientras las pequeñas luces reflejaban pequeños destellos en su rostro. En realidad por algún motivo estaba feliz…

Toqué su cabello, acariciándolo y el sonrío acercándose mucho más a mí. Entonces la imagen cambió; Shaoran estaba delante de mí, sentí una punzada de dolor mientras él me rodeaba con mucha más fuerza con sus brazos. El sonrío y me acaricio la mejilla.

-Perdóname Sakura. Era lo mejor para ti… Solo quiero que sepas…-su voz se apagó y él desapareció totalmente.

Nuevamente estaba sola en la superficie de cristal. La gente bailaba, mientras yo, situada en el centro de la pista, estaba totalmente sola. Caminé dando unos pasos para alejarme de ese lugar, pero no encontraba la salida. Subí unas escaleras situadas en la parte izquierda y encontré un chico mirando fijamente la ventana.

-¿Shaoran?

-¿Sakura? ¿Eres tú?

-¿Quién más podría ser?

-No pareces tú. De hecho siento como si en realidad no estuvieras aquí.

-Estoy aquí, siempre lo he estado.-me detuve y mire su rostro que seguía contemplando el anochecer.- Lo siento, se que probablemente has venido aquí para estar solo y yo estoy aquí incomodándote

-Tienes razón-dijo él.

-Entonces me iré. Supongo que en realidad tú ya no tienes interés en mí, ya que todo ha acabado….

-¡Sakura!-Shaoran se giro en redondo a toda velocidad y me cogió entre sus brazos. Abrazándome y apretándome contra él.- Espera, no quería decir eso. Me refería a que tienes razón, siempre has estado ahí y yo sólo me he comportado como un idiota. En realidad yo siempre he pensado que el amor te volvía estúpido. Que te hacia débil. Amar es destruir, eso es lo que yo pensaba. Pero cuando te conocí a ti, mi mundo cambió. Vi lo mucho que querías a tu familia, a tus amigos y me di cuenta de lo débil que era.

-No lo eres.- repuse horrorizada.

-Tal vez ya no lo soy. Porque me he dado cuenta tantas veces lo mucho que te necesitaba y aun así me preguntas si te quiero, como si pudiera dejar de amarte y dejar de pensar en ti. Sakura, te amo y siempre lo haré.

Durante un instante permanecí totalmente inmóvil. Después, me encontré tirando de su camiseta y atrayéndolo hacia mí. Sus brazos me rodearon y a continuación me besó. El contacto con su boca era electrizante, me producía una descarga eléctrica. Me pegue mucho más a él, sintiendo las pulsaciones aceleradas de su corazón. Nadie besaba como Shaoran. Finalmente el se separo y yo jadee. Se me había olvidado respirar.

Abrí los ojos sin energía y me acurruque en la cama, plegando las piernas y apoyando mis brazos en ellas. Las lágrimas salieron de mis ojos con tan poca energía como la que tenía en estos momentos. Estaba destrozada y sentía que todas las partes de mi cuerpo me dolían. Me sentía totalmente sola y no comprendía que había hecho mal. Me levanté de la cama de un salto, sacudiendo mi cabeza de un lado para otro y metiéndome en la ducha para despejarme. El agua caliente salió golpeando mi piel desnuda. Junto mis manos y dejo que el agua caiga en ellas, intentando atraparla y guardarla pero es casi tan imposible que por mucho que lo intento nunca lo consiga. Todos mis recuerdos de ayer se van, fluyendo y desapareciendo como el agua. Salgo de la ducha y me visto nuevamente para ir al instituto. Donde quizá sea para mí el peor día de todos…

¿Qué hare cuando este sola? ¿Tomoyo estará a mi lado?

(Shaoran)

Caminar por las calles oscuras de Tomoeda era una forma de pasar parte de mi tiempo, la otra parte me dedicaba a hacer daño a quien más amaba. En cuanto Sakura se fue, solo hice nada más que pasarme las horas caminando por las calles oscuras y maldiciendo una y otra vez el daño que le había hecho. Apoyé las manos contra la pared y apreté los ojos con rabia. Entonces oí una voz muy familiar.

-¿Shaoran? ¿Qué estás haciendo?- Me giré lentamente y le miré directamente a los ojos.

-Ryou… Soy un idiota.

-¿Por qué dices eso? ¿Ha pasado algo?-Ryou dio un paso hacia mí y puso una mano en mi hombro.

-He hecho daño a Sakura. En realidad era lo mejor para ella.

-Shaoran, ¿Por qué has hecho eso? En realidad eres un completo idiota.

-Gracias.- repuse firmemente.- Sé que no lo vas a entender pero tenía que hacerlo. Déjame solo, Ryou.

-No pienso hacerlo. ¿Para qué?-exigió el mientras me miraba furioso.- ¿Destrozarte un poco más? ¿Por qué diablos has hecho eso?

Desvié la mirada y negué con la cabeza.

-En realidad eso ya no me importa nada. Lo que he hecho ha sido para protegerla… ¡No quiero que acaben matándola por mi culpa!

-Oh, Dios mío.-musitó…

Continuamos caminando un par de minutos. Las calles estaba n totalmente silenciosas, no se oía nada, lo único que se podía apreciar eran los pequeños ruidos que hacían mis botas contra el suelo. Ryou me miró horrorizado mientras tiraba de mi brazo.

-Tienes un aspecto horrible. Te acompaño a casa.

-Que considerado eres.- a pesar de mi estado bromee y Ryou sonrío mientras los dos soltábamos una carcajada.

Llegamos a mi casa en un abrir y cerrar de ojos. La escasa iluminación de la entrada, hacia que no me alegrara del todo de volver a estar en ese lugar. Miré la puerta y subí las escaleras lentamente. ¿Estará Emma? Seguramente no. Me giré mirando a Ryou, que ya había levantado su mano derecha y comenzaba a despedirse mientras hacia una sonrisa torcida.

-Nos vemos mañana. ¡Cuídate eh! – dijo finalmente, mientras se giraba y desaparecía en la oscuridad.

Introduje la llave en el cerrojo y la gire varias veces. Se abrió la puerta y entre lentamente en casa. Las luces estaban apagadas y en ella sólo existía un profundo silencio. Cerré la puerta y avancé por el largo pasillo, andando totalmente a oscuras. Entonces, en ese mismo momento una luz se encendió y Emma apareció con los brazos cruzados sobre el pecho. Hice una mueca horrorizada y ella me miró frunciendo el entrecejo.

-Shaoran, ¿Otra vez te has ido? Oh dios mío- se interrumpió y corrió hacia mi dándome un abrazo- Tienes un aspecto horrible, ¿Qué ha pasado?

-En realidad, es una larga historia…

-Pues yo tengo todo el tiempo del mundo. Anda, ves a ducharte y vete a dormir. Mañana me lo explicaras cuando vuelvas del instituto.

Asentí y giré con mis talones. Comencé a subir a toda velocidad las escaleras y llegué a mi habitación rápidamente. Cuando entré, me di cuenta de que todo estaba totalmente desordenado. Me quité la ropa sudada y húmeda por la lluvia y me metí en la ducha. Diez minutos después salí de esta y me arrojé en la cama, cogiendo mi ipod y poniendo cualquier canción para alejar mis pensamientos por unos momentos. Finalmente lo apagué, dejándolo en mi mesita de noche y cerrando los ojos sin energía. Me dormí.

La ciudad de cristal. La gente bailaba al compás de la melodía que no ha parado de sonar. Subí las escaleras de la izquierda y me senté en el ventanal, clavando la vista en el exterior e intentando no pensar en absolutamente nada. Estaba solo y eso es lo que desde hace días había hecho. Desde el día en el que Lyang apareció no he vuelto a ver a Sakura y de alguna manera eso era lo mejor.

Sentí unos pasos detrás de mi, pero no quise girarme. Entonces oí su voz, dulce y delicada. Sentí su olor a vainilla y me estremecí.

-¿Shaoran?

-¿Sakura? ¿Eres tú?-Me gire contemplándola detenidamente. Ella llevaba un vestido plateado, que realmente le queda de maravilla.-No pareces tú, en realidad parece como si no estuvieras aquí.

-Estoy aquí, siempre lo he estado.-me detuve y mire su rostro que seguía contemplando el anochecer.- Lo siento, se que probablemente has venido aquí para estar solo y yo estoy aquí incomodándote

-Tienes razón-dijo él.

-Entonces me iré. Supongo que en realidad tú ya no tienes interés en mí, ya que todo ha acabado….

-¡Sakura!-Shaoran se giro en redondo a toda velocidad y me cogió entre sus brazos. Abrazándome y apretándome contra él.- Espera, no quería decir eso. Me refería a que tienes razón, siempre has estado ahí y yo sólo me he comportado como un idiota. En realidad yo siempre he pensado que el amor te volvía estúpido. Que te hacia débil. Amar es destruir, eso es lo que yo pensaba. Pero cuando te conocí a ti, mi mundo cambió. Vi lo mucho que querías a tu familia, a tus amigos y me di cuenta de lo débil que era.

Me levanté sobresaltado y de un salto me incorporé. Baje las escaleras y baje a la cocina.