Cap. 10: llega la noticia


Sakura observaba a Shaoran, que se paseaba inquieto por la habitación de un lado a otro, cuando llamaron a la puerta y apareció Meiling sonriendo.

- ¡Hola! - saludó al entrar.

- ¡Meu miu! "¡Meiling!"- exclamó Sakura yendo hacia ella.

- ¡Hola Sakura-chan! - la cogió en brazos - ¡Pero qué grande estás! ¡Cómo has crecido!

- Mauaus. "Gracias." "Bueno... supongo..."

- Qué rápido pasa el tiempo – dijo sentándose en la cama y acomodando a Sakura en su regazo – Ya hace 3 meses que la encontraste, Shaoran – ante lo nombrado, Shaoran dejó de pasearse y se acercó para pasarle una mano en la cabeza a Sakura.

- Lo sé. Me alegra tenerla conmigo.

- Y pensar que no la querías... - le reprochó.

- Ella es especial – sonrió – No sé qué le hicieron, pero tiene una inteligencia humana. Nos entiende, sabe leer... creo que si pudiera, incluso hablaría.

- Y lo más especial – dijo Meiling pícaramente – Es que te hace sonreír como Sakura.

- ¡No digas tonterías! - exclamó con un leve rubor en las mejillas.

- No las digo – miró a Sakura con complicidad y se rió.

- Oye, ¿Y Shang? ¿No ha venido contigo? – preguntó cambiando de tema.

- Claro que sí, está abajo. Como me dijiste que tenías que hablar conmigo de algo importante he subido sola.

- Vaya, gracias por la consideración.

- ¿Porqué te sorprendes?

- Por nada, por nada.

- Bueno... ¿y de qué querías hablar? - vio que Shaoran se ponía serio.

- De Sakura.

- ¿Qué pasa con Sakura? - parpadeó.

- Hace tres meses que no sé nada de ella.

- Ah, ¿es eso? ¡Qué susto me has dado! No te alarmes, habrá estado ocupada con los estudios, como nosotros. Este último mes ha sido insoportable, ¡casi no he podido ni salir de casa!

- Ya, ya lo sé pero... es que es muy raro Meiling. En estos tres meses no ha contestado ninguna carta, ni los correos electrónicos. Ni siquiera me ha comentado nada del regalo que le envié.

- ¿Un regalo? - Sakura ladeó la cabeza - ¿Shaoran me envió un regalo? ¿Cuándo?

- Mmm... eso sí es raro. ¿No te ha dicho nada del regalo de cumpleaños? ¿Pero nada de nada? - Shaoran negó con la cabeza.

- ¿De cumpleaños? ¡Claro! Entonces seguro que llegó después de que me convirtiera en gata.

- No... y ella... Bueno, ella siempre sacaba tiempo para agradecer cualquier cosa que le mandara. Y tampoco contesta cuando la llamo al móvil.

- ¿No? ¿Y has probado a llamar a su casa?

- Sí, pero no responde nadie.

- ¿Nadie? ¿Y mi padre?

- ¿Cuándo la llamas?

- Después de clases.

- Ah, entonces a esas horas mi padre aún no ha llegado.

- ¿Y por la noche?

- Bueno... no quiero molestar al señor Kinomoto – Sakura lo miró con ojos brillantes. Si pudiera lo abrazaría en ese momento.

- Eres demasiado considerado... - suspiró Meiling.

- Creo que no quiere saber más de mi – Shaoran bajó la cabeza con tristeza.

- No digas tonterías. Tiene que haber un motivo para que Sakura no te haya contactado – Sakura afirmó efusivamente con la cabeza - ¿Ves? Incluso Sakura-chan lo cree.

- No sé qué pensar, Meiling. Puede que esté con alguien y mi regalo la incomodara...

- ¡Calla! - le interrumpió - ¡No seas pesimista! Si fuera algo así, ¿crees que Sakura no te lo diría?

- Pues... no lo sé – suspiró con tristeza.

- No es eso, Shaoran, ¡seguro! Tiene que haber un motivo muy importante. Además, Tomoyo me hubiera dicho algo, ¿no crees?

- Supongo que... - de repente se calló y la miró con una mezcla entre miedo y detenimiento – Meiling, ¿cuándo fue la última vez que hablaste con Tomoyo?

- ¿Con Tomoyo? Pues... déjame pensar... creo que fue cuando me contó que esperaba con ansias la reacción de Sakura ante tu regalo – entonces lo comprendió y palideció – Eso... eso fue hace tres meses.

- El mismo tiempo que hace que Sakura no da señales de vida.

- Déjame tu ordenador – dijo levantándose para ir al escritorio – Tiene que haber algún motivo para todo esto. Voy a enviarle un mensaje a Tomoyo.

- ¿Y si no te contesta?

- Esta noche pienso llamarla tantas veces como sea necesario – dijo decidida – No te preocupes Shaoran – un aura de fuego la rodeó - ¡Lo averiguaré!

- Va... vale... - dijo un tanto asustado.

Meiling se puso a teclear con furia mientras Shaoran y Sakura la observaban con una gota en la nuca. Sakura se preguntó qué pasaría si Shaoran se enteraba de que estaba desaparecida en su forma humana. Seguro que se volvería loco. Y comprendió que seguramente no le habían dicho nada por eso. Por otro lado, una parte suya deseaba que lo supiera porque albergaba la esperanza de que así, él ataría cabos y por fin vería que "Sakura-chan" era en realidad "Sakura".

- ¡Listo! - Meiling se levantó de golpe y se giró hacia Shaoran - ¡Ya está! Hoy sin falta averiguaré lo que pasa, ¿vale? Así que deja de fruncir el ceño y anímate, ¡que hoy es día de pasarlo bien! ¡Venga, cámbiate ya! Te esperamos abajo.

Y sin esperar que Shaoran reaccionara, cogió a Sakura en brazos y salió de la habitación para dirigirse al jardín trasero de la casa, donde tenían una piscina. Ryusuke Shang, el novio de Meiling, la esperaba acomodado en las toallas que había puesto sobre el césped. Era un chico muy guapo, un poco más alto que Meiling, de pelo rojo oscuro desordenado y ojos anaranjados. Sakura ya lo había visto un par de veces y le caía muy bien, era muy agradable y tan loco como Meiling. Tal cual llegaron cogió a Sakura de las manos de Meiling para rascarle la barriga, haciéndole cosquillas, mientras la chica se quitaba la ropa (llevaba el bañador debajo). Sakura se escapó de él para ir con Shaoran, que llegó un par de minutos después vestido sólo con el bañador y se acomodó con ellos, charlando.

*#*#*#*#*#*

Wei preparaba algo de merienda en la cocina, feliz de tener un día tan relajado y tranquilo. Por fin los chicos gozaban de sus merecidas vacaciones de verano y en pocos días Shaoran se iría a Japón, a saber durante cuánto tiempo, por lo que disfrutaba de verlo pasar un día familiar en la casa donde creció. Después de poner hielo a las bebidas, sacó un pastel de fresas y cortó las porciones correspondientes, para luego salir al jardín. La más cercana era la señora Li, que leía bajo una sombrilla e iba ataviada con un bañador y un pareo. Meiling y Ryusuke jugaban en el césped con Sakura, pasándose una pelotita que la gata intentaba coger. Shaoran, apartado de ellos, dormía en su toalla.

Saludó a Ilean con una leve reverencia, dejó la bandeja en la mesa que tenía a su lado y anunció la merienda.

- ¡Gracias Wei, me muero de sed! - Meiling cogió su vaso - ¡Hace mucho calor!

- "Y que lo digas Meiling. Pero al menos tú no llevas todo este pelo encima" - pensó Sakura mirando los refrescos y relamiéndose los labios - "Tengo muuuchaaa seeeed…"

- ¡Woooo! ¡Pastel! - Ryusuke enseguida fue a coger una porción.

- Ryusuke, ¿has cogido a Sakura-chan? - preguntó Meiling.

- ¿Por?- preguntó el chico mirando a su novia, a punto de meterse un trozo de pastel en la boca.

- Porque debe estar muerta de sed, pobrecilla - en ese momento Wei notó algo que le tocaba los tobillos.

- Vaya, hablando de la princesita de la casa… Ten, a ti también te he traído algo – y delante suyo le dejó un bebedero para gatos.

- "¿Agua?" - miró a Wei con el ceño fruncido - "¿Sólo agua?" - al ver que el anciano sonreía bajó la cabeza, derrotada - "En fin, qué le voy a hacer... Al menos está fresquita."

- ¿Y Shaoran? - preguntó su madre mientras cogía su café con hielo.

- Se ha quedado dormido – dijo Meiling, y le llamó un par de veces – Nada, no me oye…

- ¿Vamos a despertarle? - sugirió Ryusuke con una mirada pícara.

- ¿Quieres morir? - se rió Meiling.

- Da igual – dijo Wei – Ya le prepararé algo cuando despierte.

- Puede que sea mejor – dijo Ryusuke mirando la bandeja – Así comeré más pastel.

- Madre mía, ¡eres igual que Kero! – rió Meiling.

Sakura miró a los chicos, a Shaoran y por último la piscina. Un brillo fugaz pasó por sus ojos. Se le había ocurrido una idea.

Todos disfrutaban de sus refrescos cuando Wei se dio cuenta de que Sakura no estaba con ellos, y al mirar alrededor, advirtió que algo se movía en la piscina. Todos corrieron asustados de que Sakura se estuviese ahogando, pero antes de que hubieran llegado la gata salió de allí por su propio pie y fue hacia donde estaba Shaoran. Lo que vieron a continuación les hizo retorcerse de risa: Sakura, completamente empapada, saltó sobre la cara de Shaoran, al que casi se le para el corazón del susto.

- ¡UAAAH! - gritó incorporándose de golpe – Pe… ¿pero qué…? - miró lo que había caído sobre su regazo - ¡Sakura-chan!

- ¡Maua! "¡Hola!"

- ¿Se puede saber qué haces? - entonces vio que todos se estaban riendo a carcajadas - ¿Y de qué os reís vosotros?

- Si… si no lo veo no lo creo… ¡Ja, ja, ja! ¡Parece increíble! - Meiling no se aguantaba de la risa.

- ¿Qué es lo que hace tanta gracia? - preguntó Shaoran apareciendo al lado de su prima, que dejó de reírse del susto.

- Esto... - le surgió una gotita – Sakura-chan ha querido despertarte para que meriendes. Se ha metido en la piscina y luego ha saltado sobre tu cara – intentó aguantar la risa de nuevo.

- ¿Seguro que no la habéis tirado vosotros? - todos negaron y miró a Sakura, que también negaba con la cabeza - ¿Así que todo esto lo has planeado tú solita, gata asesina?

- Mii – asintió con la cabeza, sonriendo.

- ¡Serás…! ¡Ésta me la pagarás, gata loca! - dijo echándose a reír.

Cogió la toalla y empezó a secar a Sakura, dejándola con el pelo de punta y haciendo que los demás se volvieran a reír por su aspecto. Era su pequeña venganza contra la travesura de la gata. Luego cogió su refresco y su porción de pastel, que tuvo que compartir con una gata pesada que se subió encima suyo y no le dejaba comer si no le daba por lo menos una fresa.

Unos minutos después, Wei volvió a salir al jardín llamando a Shaoran: tenía una llamada. Sakura esta vez no le siguió. Estaba demasiado entretenida nadando en la piscina, persiguiendo a Ryusuke y a Meiling hasta que ya no pudo nadar más y salió del agua, agotada. Le extrañó que Shaoran no hubiera vuelto, así que en cuanto recuperó el aliento se sacudió el agua del cuerpo y entró en la casa. Lo encontró enfrente del teléfono con una cara rara, como si estuviera consternado. Se frotó en sus piernas para llamar su atención, pero él no se dio cuenta.

- ¿Maauaan, me mau? ¿Miiieeu au? "¿Shaoran, qué pasa? ¿Estás bien?" - pero él seguía sin darse cuenta de su presencia - ¡Meee! "¡Ehhh!" - le dio un golpe con la pata en la pierna, pero nada - ¡Mauuueee! "¡Oyyeee!" - tocó la pierna con la pata y apretó las uñas.

- ¡Au! - ese gesto le hizo reaccionar al fin – Sakura-chan, ¿qué haces?

- ¿Me miiaaauuu? "¿Qué te ocurre?" - se levantó sobre sus patas traseras, colocando las delanteras en las piernas de él.

- Me ha llamado un amigo, Eriol – suspiró y le acarició la cabeza.

- ¿Me?"¿Qué?" - exclamó sorprendida -"¿Eriol? ¿Para qué?"

- Shaoran, ¿te pasa algo? Estás pálido – dijo Meiling que acababa de entrar siguiendo a Sakura, junto a Ryusuke.

- Es Eriol, me ha llamado.

- ¿Qué? ¿Eriol? ¿Para qué?

- "Vaya, ha exteriorizado mis palabras" - pensó Sakura con una gota.

- Va a estar aquí dentro de un momento, dice que me tiene que decir algo importante.

- ¿Qué/Me? - exclamación general.

- Me ha dicho que es algo muy serio – dijo cruzándose de brazos.

En ese momento, una pequeña luz rojiza invadió una parte de la sala y frente a ellos aparecieron dos jóvenes de su edad, cogidos de la mano.

- ¿Eriol? - preguntó Shaoran no muy seguro.

- Ha pasado mucho tiempo, querido "descendiente" - saludó el joven con mirada misteriosa - ¿Cómo estás?

- Bien, gracias.

- Buenas tardes – saludó la chica con una pequeña inclinación de cabeza.

- ¿Daidouji?

- Así es – sonrió ella.

- ¡Tomoyo! - exclamó Meiling.

- ¡Meiling, cuánto tiempo! - las dos se abrazaron.

- ¡Cuánto has cambiado! - dijeron a la vez, y se echaron a reír.

- Parece mentira que la última vez que nos vimos apenas éramos unos niños – dijo Tomoyo.

- Sí, y mira ahora, ya somos adultos – Meiling sonrió ampliamente – Tomoyo, te presento a Ryusuke Shang, mi novio – le cogió del brazo y plantó al chico a su lado.

- Mucho gusto – ambos jóvenes inclinaron sus cabezas.

- ¿Nombre japonés? - preguntó Eriol.

- Mi familia materna es japonesa – respondió el chico.

- Eres de un clan de hechiceros, si no me equivoco.

- Pues no, no te equivocas. Conocí a Shaoran en una reunión de hechiceros, y de él a Meiling. ¿Tú eres la reencarnación de Clow Reed, verdad?

- Así es, aunque en este tiempo me llaman Eriol – sonrió – Mucho gusto.

- Igualmente.

- Eriol, ella es Meiling Li – le indicó Tomoyo.

- Es un placer, Tomoyo y Sakura me hablaron mucho de ti.

- Lo mismo digo. Shaoran también me habló de ti. ¿Es verdad que estáis saliendo? - preguntó mirando a los dos.

- Sí, es verdad – respondió Tomoyo sonriendo – Llevamos saliendo más de un año – Shaoran y Meiling los miraron atónitos, pues les costaba creerlo.

- ¡Anda! ¿Así que ése es el tipo que se atreve a salir con la chiquilla? - cómo no, Kero salió de entre el pelo de Tomoyo señalando a Ryusuke - ¿Y tú sabes hacer magia o eres tan negado como ella?

- ¡Kero, calla! - dijo Tomoyo cogiéndolo.

- ¡Mira, qué peluche tan mono! - dijo Meiling con voz claramente sarcástica y sonrisa retorcida, dando una palmadita a la cabeza de Kero, que intentó morderla.

- Kero, compórtate. Prometiste que te portarías bien.

- No he hecho nada malo – se quejó mirando de reojo a Meiling.

- Incluso en estas circunstancias tienes que hacer de las tuyas.

- Es cierto. Eriol, Tomoyo, ¿por qué habéis venido los dos? - preguntó Shaoran.

- Porque tenemos que hablar de un asunto muy serio – respondió Eriol poniéndose serio.

Todos tomaron asiento en silencio, puesto que los recién llegados acababan de cambiar radicalmente el rostro de sus caras de alegres a recién venidos de un entierro. Sakura, de quién se habían olvidado completamente y no había logrado que le hicieran caso, aprovechó eso para subirse de un brinco a la falda de Shaoran.

- Mauaan – llamó a Shaoran al mismo tiempo que se subía a sus rodillas.

- ¡Sakura-chan! No me asustes – le dio unas pequeñas caricias sonriendo.

- ¿Sakura-chan? - preguntó Tomoyo.

- ¿Verdad que le queda perfecto? - dijo Meiling – Es igualita a Sakura.

- Sí, se le parece mucho – esbozó una sonrisa momentánea antes de volver a su pose triste.

Sakura se bajó de su "asiento" y fue a saludar muy contenta a sus amigos con la breve esperanza de que la reconocieran, pero enseguida descartó esa posibilidad. Tomoyo la acarició sin prestarle mucha atención, demasiado desalentada para hacerle caso. Se acercó a Kero con la esperanza de que entendiera sus maullidos, pero vio con asombro que sólo la acariciaba y se presentaba como "el gran Keroberos". Su última esperanza estaba en Eriol. Era la reencarnación de Clow Reed y poseía sus conocimientos. ¡Él tenía que darse cuenta! Pero cuál fue su sorpresa cuando ni siquiera él pensó en la posibilidad de que lo que tenía delante era en realidad una persona, y no una gata.

- Qué manchas más curiosas – dijo observando las manchas de Sakura con detenimiento – Se parecen a los símbolos de Clow. También tiene una estrella como Sakura.

- Sí, es una gata muy especial – dijo Shaoran. Pero como tenía curiosidad por saber qué es lo que tenía que contarles Eriol, no les contó las circunstancias en las que encontró a Sakura – ¿Y bien? ¿Qué tienes que contarnos? - preguntó mirando a Eriol, que suspiró tristemente.

- Esta mañana he visto tu correo, Meiling – dijo Tomoyo – Por eso hemos venido. Ya no podíamos guardarlo por más tiempo. Se trata de... de Sakura.

- ¿De Sakura? - el chico palideció. Cientos de malas ideas inundaron su cabeza - ¿Le ha ocurrido algo?

- Eso es precisamente lo que no sabemos – respondió Eriol.

- ¿Cómo?

- Veréis… hace tres meses, poco después del cumpleaños de Sakura... - Eriol les contó lo del libro de hechizos y la llamada que le hizo Sakura – Le dije que podía hacerlo, sabía que ella no se atrevería a hacer un hechizo peligroso. Pero… esa noche… - le costó un poco decidirse a decirlo, sabiendo las consecuencias – Sakura había desaparecido.

- ¿Qué? - Shaoran se quedó como en shock.

- Me extrañó que Sakura no bajara a preparar la cena – explicó Kero – Subí a su habitación pensando que estaría entretenida escribiendo al mocoso este – miró a Shaoran – pero no estaba. Las cartas y la llave estaban en la cama, pero ella y el libro habían desaparecido sin dejar rastro.

- ¿Pero… cómo… cómo puede…? - Shaoran no llegaba a controlar sus propios pensamientos como para poderlos expresar.

- Pensé que se había aparecido en algún lugar, así que la buscamos por Tokyo mientras esperábamos a que volviera, por si le podía haber pasado algo – siguió Eriol – En vista de que no volvió, intensificamos la búsqueda. Llevamos tres meses recorriendo todo Japón, pero ni nadie la ha visto, ni ningún hechicero ha captado su magia en ningún lugar. No queríamos preocuparos hasta no estar seguros de haber buscado por todas partes, pero...

- ¡¿Que no querías preocuparnos?! - bramó Shaoran - ¡Tenías que haberme avisado desde el principio! - se levantó, lleno de rabia, y cogió a Eriol del cuello. Le miró a los ojos dispuesto a encararse con él, pero le vio un sentimiento de tristeza y de culpa tan grande que no pudo, y lo soltó – Lo… lo siento… no he podido evitarlo… - por suerte, volvió a recobrar el sentido común – Tengo que encontrarla. Iré a Japón con vosotros y...

- No, no lo harás – le cortó Eriol – Escucha, creo que si se ha aparecido, puede ser que esté aquí, en China.

- ¿Aquí, dices? - se le iluminaron los ojos - ¿Pero por qué aquí?

- Creemos que pudo hacerlo para verte.

- ¿Verme? ¿A... a mi? - sintió un cosquilleo en el pecho. ¡Sakura quería verle!

- Nos ayudarías más si investigas aquí, en Hong Kong. Nosotros seguiremos buscando en Japón.

- ¡Pues claro, cuenta con nosotros! - respondió Meiling - ¿Verdad Shaoran? - éste sólo le limitó a asentir con la cabeza.

*#*#*#*#*#*

Sakura observaba la puerta de la habitación de Shaoran. Después de que Eriol y Tomoyo se fueran, Shaoran se había encerrado y no había vuelto a salir. Ni siquiera le había abierto la puerta. Sabía que él estaba triste y preocupado y era por su culpa, y lo peor de todo era que no podía hacer nada. No podía decirle que estaba ahí, que no había desaparecido, que estaba a su lado. Por quinta o sexta vez rascó la puerta con sus uñas y maulló que la dejara entrar, pero nada. No había respuesta. Miró el paño de la puerta y se preguntó si no se habría cerrado con llave. Decidida, saltó y con sus patas tiró del pomo hacia abajo, logrando que la puerta se abriera. Al llegar de nuevo al suelo utilizó su pata para empujar la puerta hacia dentro y encontró a Shaoran tumbado boca arriba en su cama, cambiado de ropa y observando la fotografía que Eriol le había dado antes de irse. Se le veía terriblemente triste, al borde de las lágrimas.

- Maauaan… "Shaoran…" - dijo tristemente al verle así.

- ¿Eh? - al oírla, se incorporó y miró hacia el suelo. Encontró a la gata delante de la puerta, dudando si entrar o no - ¿Has abierto la puerta?

- ¡Mayy meeauu! "¡Ayy perdón!" - exclamó. Rápidamente puso sus patas delanteras sobre la puerta y empujó hasta cerrarla, cosa que le costó bastante. Se sentó mirando a Shaoran con las orejas agachadas y vio que éste sonreía.

- Anda, ven – no se hizo rogar y saltó para ponerse a su lado – Estabas preocupada pero no querías molestarme, ¿verdad? - la acarició.

- Mii. "Sí" - afirmó con la cabeza.

- Lo siento, me había olvidado de ti – sonrió tristemente – Estoy muy angustiado por Sakura… has entendido lo que han contado Eriol y Tomoyo, ¿no?

- Mii – volvió a afirmar.

- Mira – le mostró la fotografía que sostenía, donde salían ella y Tomoyo sonriendo. La gatita recordó que se la hizo en el picnic, cuando Eriol le dio el libro - ¿Verdad que ahora es preciosa? Es toda una mujer – miró la fotografía mientras ella agachaba la cabeza algo avergonzada – Sakura… – sollozó poniendo una mano en los ojos para no llorar.

- Maauaan… "Shaoran" - frotó la cabeza en su pecho - "Shaoran, no estés triste, estoy aquí… no he desaparecido. Estoy contigo. Si pudieras entender sólo una palabra de lo que digo…" - Sakura tenía ganas de llorar de la impotencia – "¿Qué puedo hacer para que me entiendas? ¿Qué?"

- Gracias por consolarme – la acarició detrás de las orejas.

Sakura se puso a ronronear para intentar hacer que se sintiera mejor. Se apoyó en él cerrando los ojos y dejando que las lágrimas, silenciosas, cayeran sobre sus patas. No pudo evitar que las lágrimas cayeran sin control, aún siendo un gato.


NdA:

Jo, qué final más triste, pobres... y sobretodo, ¡qué frustrante para Sakura! T^T Lo sé lo sé, lo he escrito yo misma, pero no deja de ser un momento amargo para ellos, pobrecitos míos... y lo que me gusta hacerles sufrir, qué mala soy! XD

Sobre el nombre de Ryusuke Shang, el novio de Meiling, esta vez no he buscado significados ni nada xD el nombre lo tenía escrito hace muuuucho tiempo, en una libreta donde apuntaba situaciones e inspiraciones del fic ^^ Ahora, de dónde lo saqué en su día... ¡a saber! XD

Y no me gustaría terminar sin agradecer los reviews que me enviáis, ¡muchisísimas gracias! ¡Os quiero! Y os quiero tanto que os respondo individualmente, ala :P

AHRG te envié un mensaje privado al ver tu review, no sé si lo has visto... igualmente muchas gracias ^^ Como ves, no es que nadie supiera que había desaparecido, es que Shaoran y Meiling, al vivir lejos, no se enteraron de la noticia. Y no se la quisieron contar para no angustiarlos.

Flor de cerezo: muchísimas gracias *.* me alegra que te gustara el capítulo, espero que no te decepcionen los siguientes ;)

SpencerReidLove: me alegra que te guste el fic! Y espero que pudieras hacer los deberes a tiempo ^^U sé lo que es eso de no hacer lo que debes por andar leyendo ;) espero que te haya gustado este capítulo ^^

Sk: pues sí, es triste que ya empiece a terminar esto... pero algún día se tenía que acabar T_T No sé porqué pero me cuesta horrores hacer un fanfic con muchos capítulos, no me salen ^^U de todas formas no sé cómo lo voy a terminar, quiero alargarlo más de lo que pensaba así que... al final no sé para cuántos capítulos más dará! XD Espero que este capítulo te haya gustado ^^

Y ahora sí, me despido anunciando el próximo título, hecho para recordar los títulos del anime xD "Sakura, Shaoran y... ¿miau?". ¡Hasta la próxima!