Robotech: Cuentas por Cobrar

Cuentas por Cobrar

Por Vick

Relaciones Públicas.

Algunas partes de este capítulo fueron escritas escuchando Robotech OST Biomechanical y otras con Pro-Test de Skinny Puppy.

¿Relaciones Públicas?

El Almirante había llamado a aquella misión una 'simple misión de RP' pero había olvidado mencionar que se trataba de una sesión fotográfica y un video musical con las concursantes de Señorita Macross.

Eso había causado a Rick un ataque de desesperación y a Lisa una gastritis pronunciada que ella intento, sin éxito, ocultar bajo 'síntomas de embarazo' aunque la descripción mejor hubiera sido 'simplemente celos'

Cuando Rick llego a su oficina había una solicitud de 'Participación Pública' en un 'evento no relacionado con la milicia' sobre su escritorio con las debidas firmas y sellos oficiales en ella (incluida la de la Comandante Elizabeth Hayes)

Rick había abierto el sobre y hecho una mueca al leer de que se trataba.

Simple:

Tendría que llevar a su famoso aeroplano, el Skull-1, hasta Nueva Detroit, donde seria parte de una sesión de fotografía en una zona industrial, sencilla y rápida, había dicho el Almirante, una simple misión de Relaciones Públicas.

El documento explicaba que era parte de la parafernalia del concurso el realizar promoción a este tomando como base a la 'famosa estrella Lyn Min May' y su legado, que en este caso era, claro estaba, que las concursantes se vistieran como oficiales de la RDF y posaran con un 'piloto reconocido de la milicia que tenía que ser, (y no había opción), el mismísimo Richard Tiberius Hunter, Comandante del laureado escuadrón Skull, sobreviviente de la 'Lluvia de la Muerte', protagonista de tres documentales de History Channel –incluido el programa DogFights/Combates aéreos - y del Canal de las Biografías, etc., etc,etc.'

Lisa, cuya función en el Delta-1 le había conferido acceso a la 'misión especial del Skull-1' había hecho comentarios mordaces sobre ello mientras el veritech de Rick salía del hangar y se preparaba para despegar a lo que él, estoicamente, había respondido absolutamente nada

-El Skull-1 esta rodando, Delta-1, código de la misión Roger Pepper, confirme vector de vuelo – dijo Rick ya con tono profesional en la voz. —

- Skull-1, -respondió Lisa, tan profesional como pudo. –Vuelo libre a Nueva Detroit, cielos despejados y faldas cortas en su horizonte. —añadió con sorna. – su encuentro con el avión privado que lleva a las concursantes será en ocho minutos en la ruta comercial I-22, ya envié las coordenadas a su avión, Comandante Hunter, espero que su Código Morse este oxidado.- Finalizo, sonriéndole cínicamente.

Rick torció los ojos, enfadado.

-Gracias Delta-1, - contesto el piloto acelerando en la pista –mediré esas faldas y le reportare su contenido en Código Morse. –

El veritech empezó a ganar velocidad y finalmente despego.

Rick sintió a su nave más pesada que de costumbre gracias a que este iba armado hasta los dientes, como aquel día en la batalla contra Dolza, a petición expresa de los organizadores del evento pues querían darle fuerza a las fotos, habían dicho.

La fuerza de gravedad hacia a su nave sentirse gorda y pesada pero los 'Fast Packs' añadidos a la parte superior de su avión le ayudaban a maniobrar tan rápido como de costumbre aunque no tan rápido como en el espacio.

La pantalla del veritech estaba dividida en tres secciones, una cuadrada donde veía la información del vuelo y dos pequeñas y más o menos triangulares a los lados de la primera, en una de ellas apareció Lisa.

-Muy gracioso, - dijo y por su tono de voz él se dio cuenta de que estaba utilizando un canal privado.

-Lo del Código Morse fue bajo el cinturón, Lisa…además, No quiero tener, otra vez, una plática relacionada con Señorita Macross, - advirtió Rick mirando el altímetro de su avión. –es solo una misión de RP –

-Con la chica esa, Janet Starlight, - acoto Lisa, con tal acidez que el temió que su pantalla se fuera a derretir.

-Lisa, ¡por amor de Dios!, ¡relájate!— suplico Rick nivelando su avión a treinta mil pies. – solo volare en la misma ruta, pondré al Skull-1 en la pista, dejare la cabina abierta y me iré a tomar un café en la cafetería de la base, luego recogeré mi vehículo y regresare aquí…punto. —

Lisa suspiro, enfadada.

-¿Y la sesión de fotos? - pregunto Lisa, cruzando los brazos, - ¿y el video musical?-

-¿Qué son una o dos fotos y volar ante las cámaras?- Pregunto él intentando minimizar la situación, -mi único problema es volar mil cuatrocientas millas hasta Nueva Detroit… -suspiro -¿Qué tiene de malo hacer una sesión fotográfica en ciudad Macross? –

-El SDF-1, obviamente, - apunto Lisa, - según el documento, no quieren que aparezca en ninguna foto. –

-Genial…- musito el Comandante Hunter, tamborileando sus dedos en la palanca de mando.

-Tengo que irme, - declaro Lisa, -debo ver al médico. —

-Has ido al médico dos veces en diez días – noto Rick, inclinando su avión para ver al SDF-1, este lucia limpio y poderoso, no como meses antes que parecía una montaña de herrumbre amenazando caer sobre la ciudad-¿te sientes mal?—

Ella negó con un gesto enfático.

-No, es algo rutinario.-

-Por favor, Lisa, -se molestó Rick, -ambos pertenecemos a la milicia, una vez al mes es rutinario, dos veces en diez días no lo es… ¿Estas enferma?-

Lisa pareció querer decirle algo pero se arrepintió, encendiendo las luces de alerta en el cerebro del hombre al mando del Skull-1, algo no estaba en su sitio y, dada la terrible noticia recibida por el Almirante, el cerebro de Rick lanzo mensajes de advertencia.

-No, no lo estoy- insistió ella, con voz suave, -pero será mejor que lo hablemos cuando regreses- propuso y luego le sonrió, -te ves guapo cuando te enojas. -

Rick sonrió también. –Regresaré tan pronto como pueda, -se despidió y le lanzo un beso.

Ella desapareció de la pantalla.

-Soy un tibio, -se dijo Rick, cerrando los ojos en franca frustración -Soy un tibio mandilón.-

-¿Azonia?-

Khyron sabía muy bien que no necesitaba permiso para entrar a las habitaciones de la líder Meltrandi, pues sabía que lo estaría esperando, había sido así desde que regresaran de su última aventura con los micronianos.

Desde entonces, solía encontrarla esperándolo, al principio con ansiosa curiosidad y luego, a medida que el tiempo pasaba, con creciente pasión.

El no lo admitiría nunca, su cultura Zentradi se lo impedía, nunca admitiría que amaba a Azonia, que estaba enamorado de ella, simplemente, esas palabras no existían en su vocabulario, pero todo eso era irrelevante, completamente irrelevante pues lo que sentía estaba ahí y lo llevaba, como un inconsciente hechizo, a sus brazos a la menor oportunidad.

Nadie se había dado cuenta de esa 'contaminación' que aquejaba a sus líderes, todos en la fuerza de resistencia de Khyron y Azonia los consideraban unos héroes, dignos de ser seguidos al combate y morir por ellos por la gloria del ejército Zentran y Meltran.

La influencia de aquellos amantes en sus oficiales era tal que nadie siquiera dudaba de las órdenes dadas, estas eran cumplidas sin cuestionamiento de alguna clase, simplemente, las órdenes se ejecutaban rápida y eficientemente.

Khyron y Azonia ocultaban su secreto de una manera tácita, pues ninguno había hablado de ello, simplemente lo hacían, tal vez conscientes del efecto negativo que esto tendría en sus tropas.

La razón no era esa, sin embargo, pues muy en el fondo, muy dentro de su memoria genética, algo se había despertado, un recuerdo biológico que les decía, en un suave murmullo, que tendrían que enfrentar su relación de una u otra manera, que no podrían ocultar sus sentimientos por mucho tiempo y que finalmente, tendrían que tomar una decisión.

En sus momentos de introspección, un muy preocupado Khyron vislumbraba un retorno triunfal a Tirol portando como trofeo nada menos que la elusiva Fortaleza de Zor y su entrevista con los Maestros de la Robotecnia, ya los podía escuchar, ya podía ver a esos pomposos arrogantes de mierda mirándolos como insectos bajo la lente de un microscopio.

Sus preguntas serian directas y frías, calculadoras, llenas de trampas y encaminadas a ver si aquellos que habían sido expuestos a la cultura microniana no se habían contaminado y representaban un peligro para el control que ellos, malditos bastardos, ejercían sobre los Zentradi.

Khyron recordaba una de sus pocas visitas a Tirol.

El Líder Bottoru, claro estaba, no había bajado a la superficie la luna que albergaba la civilización de los Maestros pues estaba estrictamente prohibido hacerlo so pena de ver una cultura negada a ellos pero que en Tirol era de lo más común.

Un estilo de vida que años después sería la última arma contra ellos en voz de una dulce chica en mini falda.

En aquellos días, Khyron había visto con fascinación como los Maestros trataban a los Zentradi, separándolos de las Meltran, manteniendo un rígido control 'sanitario' decían ellos mientras, ignorado por ellos, en la luna de Fantoma hombres y mujeres convivían con toda normalidad.

Hipócritas, pensaba ahora que había visto las virtudes de tener a una Meltran a su lado, malditos hipócritas, utilizando a los T'sentrati como armas, como carne de cañón, como su brazo ejecutor pues ellos no podían llevar a cabo las poderosas ofensivas de los Zentran, sus…¿Cómo se llamaban?...Bioroids no eran ni por asomo tan fuertes como un buen Regult.

Por años, desde que el maldito de Zor había desarrollado la síntesis de energía por medio de las flores de la vida Invid, (seduciendo a la Regis en el proceso lo cual, claro, causo que el Regente, marido ofendido, empezara su ofensiva contra los Maestros) y había escapado con rumbo desconocido llevándose sus secretos a la tumba, los Zentradi habían recorrido la galaxia buscando el lugar a donde el científico había ido.

Khyron no era muy partidario de tal misión pero si de la adrenalina de la cacería, de la búsqueda y combate que eso le daba, era, como él lo había mencionado alguna vez cuando andaba ebrio, lo único que le sacaba a esa vida de guerrero, la satisfacción de la victoria sobre sus enemigos, el verlos morir victimas de sus tácticas y de sus armas.

Para su mala suerte, había estado en otro sector de la galaxia cuando Breetai, maldito suertudo, había encontrado el destino final de la Fortaleza de Zor, la Tierra, donde los micronianos habían desentrañado sus secretos y adoptado la tecnología que los había convertido en dignos adversarios de los gigantes que habían llegado del espacio.

Si Khyron hubiera sido el primero en llegar la Tierra y los micronianos no hubieran sido, ni por asomo, un adversario, hubieran sido erradicados inmediatamente y la fortaleza recuperada y entregada en Tirol limpia y eficientemente.

Sin embargo, no había sido así y Breetai lo había mantenido bajo un estricto régimen de control que lo había llevado a caer, junto con Azonia, en aquel planeta, quedando varado en medio de aquella inmundicia que llamaban civilización.

Lo único que esperaba era obtener una venganza y recuperar el SDF-1 y regresar con el a Tirol para usarlo como objeto de intercambio.

Dárselo a los Maestros significaba, para los malditos vejetes de mierda, un poderío sobre las demás razas de la galaxia pues estos temían a la Protocultura y al SDF-1 como portador de la más poderosa de las Matrices de Zor.

Y para Khyron, la oportunidad de escapar de Tirol.

Pues él sabía, lo sabía muy bien, que esos vejetes los matarían sin contemplación alguna después de sacarles toda la información, que no había ninguna manera viable en que los dejaran irse con vida de la sala de interrogación.

También sabía que el pelearía, salvajemente, antes de caer y si tenía suerte se llevaría a uno o dos Maestros con él, eso sería muy grato pero no era su intención morir, ni dejar que nada malo le pasara a Azonia de la cual, apenas e ingresaran al sistema de Fantoma, tendría que separase.

Khyron sabía que estaba contaminado por la cultura Microniana, lo sabía a un nivel subconsciente, pero intentaba no pensar en ello a pesar de sabía muy bien eso significaría, tarde o temprano, su ruina.

Por eso planeaba salir del sistema de Fantoma en medio de la confusión por el arribo del SDF-1, su plan era muy sencillo, llegaría, amenazaría con destruir a Tirol con las armas de la Fortaleza y luego , magnánimamente, negociaría su exilio junto con su gente a un planeta de su elección.

Pero el estaba consciente de los Maestros no cumplirían su palabra, que los asesinarían pues no los dejarían contaminar a sus camaradas Zentradi con cuentos sobre los micronianos y su forma de vida.

Eso lo llevo a formular un elegante plan, muy ad hoc a su sobrenombre de 'Traidor'… mandaría a Grell y a otros oficiales en su nombre y serian asesinados en su lugar.

Khyron y Azonia, mientras tanto, escaparían

A la primera oportunidad irían a…

¿A dónde?

La pregunta aunque en apariencia bastante fácil de responder era más complicada de lo que parecía por la simple razón de que Khyron no era, precisamente, una persona muy grata entre las otras razas de la galaxia, de hecho, había un precio por su cabeza, y el Regente de los Invid tenía una cierta cuenta por cobrar con el así que eso lo convertía en un suculento manjar para los caza recompensas de todo el universo conocido.

Khyron no podía escapar solo con Azonia, ni podía escapar con un pequeño ejército, no, simplemente no podía pues con la primera opción sería muy vulnerable y con la segunda sería muy fácil de encontrar, además, como ya lo había expresado, no podía volver a la flota Zentradi pues no podía, estaba seguro, volver a ver a Azonia mas como un soldado que como una mujer.

Aunque el líder Bottoru no entendía muy bien las mecánicas micronianas de las relaciones interpersonales, comprendía en un sentido básico que Azonia no era, ni seria jamás simplemente Azonia, ahora había escalado a un nivel en el que le era completamente necesaria su presencia.

Lo que Khyron necesitaba era un planeta donde esconderse el tiempo suficiente, sin intervención de nadie, un mundo de preferencia con una cultura primitiva que sojuzgar…un mundo…para ellos dos.

Las opciones no eran muchas pues la mayoría de los mundos estaban catalogados bajo diferentes dominios, por ejemplo, estaban los territorios de Haydon, los imperios Invid del Regente (y su infiel esposa la Regiss), la región controlada por los Maestros de la Robotecnia, los Estados Confederados de Karbarra y otros mas, extendiéndose por toda la galaxia.

Había, además, otros virreinatos menores que lo venderían al mejor postor…no…la opción no era tan fácil.

Khyron nunca lo aceptaría, pero, irónicamente, la Tierra era el lugar más seguro para ellos.

Mas nunca se quedaría ahí, el prefería irse a cualquier otro lugar en el universo, menos ahí

Quedarse con el SDF-1 no era una opción, no podía durar mucho solo contra una armada de millones y millones de naves comando Zentradi, muchos de los cuales no sabían que había sido encontrada, Dolza solo era una ramificación de la cadena de mando.

Era estúpido quedarse con la nave de Zor y no podía simplemente destruirla pues de volver a Tirol lo necesitaría para negociar su 'libertad' y eventual ejecución de sus compañeros Zentran y Meltran.

-Azonia- llamo el Zentran.

Nadie le respondió pues la habitación de la Meltran estaba sola.

Khyron salió, extrañado y se dirigió al salón de consejo de las Meltran.

Estaba vacío.

El comedor no arrojo ningún resultado.

Determinado a encontrar a Azonia se acerco al primer comunicador disponible y presiono el botón verde.

-Oficial de guardia, -dijo una voz femenina.

-¿Dónde puedo encontrar a Lady Azonia?- pregunto con enojo contenido, -No puedo localizarla por ningún lado.-

-No se encuentra en la base, Comandante, -le explico la eficiente voz en el intercomunicador, -ha salido con un grupo de Meltrans.-

-Oh, -repuso Khyron, curioso, y con un tono de voz completamente casual, como si estuvieran hablando de algo trivial y sin importancia, -¿y puedo preguntar en qué misión?-

La mujer del otro lado del intercomunicador titubeo...Azonia le había dicho que eso pasaría y que no confiara en él.

-Eh…- pausa -patrullaje de la zona norte, ejercicios de combate con Quadrono…-

Era una mentira.

Khyron había escuchado muchas mentiras en su vida (la mayoría dichas por el mismo) como para saber que lo que la mujer le decía no era verdad, su tono de voz la traicionaba (o era el hecho de mentirle a él lo que la ponía nerviosa). Khyron era un mentiroso traidor, un bastardo desalmado que había engañado, manipulado y asesinado sin remordimiento…si…él había hecho todo eso pero había un pequeño detalle…nadie podía mentirle a él so pena de morir…para ser un mentiroso, Khyron odiaba que le mintieran, era una ofensa a su inteligencia, un insulto.

Un par de Zentrans caminaba por el pasillo, Khyron los detuvo con un gesto de su mano derecha.

-Esta bien, la felicito por su buen trabajo en 'Operaciones'. -Dijo amigablemente y corto la comunicación con el puente; cuando se dirigió a sus hombres lo hizo con un tono de voz que nada tenía que ver con el anterior, -Tráiganme a la Meltran a cargo de operaciones a mis habitaciones -exigió con enojo a sus dos hombres-….ahora-

-Si, milord.-

Media hora y un muy persuasivo interrogatorio fueron suficientes para que Khyron extrajera la verdad de la Meltran, la cual -Desapareció- sin dejar rastro, dejando a un comandante Zentradi de muy mal humor.

Así que Azonia había decidido tomar acción sin consultarlo….

Ya hablaría con ella, lo haría de Comandante a Comandante…pero primero lo primero…

¿Cómo se atrevía Azonia a dejarlo fuera de la acción?, ¡Eran compañeros de armas!, ¡Eran una mancuerna!, ¡una pareja letal!

y… si no estaba ahí para protegerla lo carcomía la ansiedad.

Khyron encendió los sistemas de su Roiquonmi Glaug y lanzo una maldición pues los niveles de protocultura de su vehículo eran tan bajos que no esperaba, sinceramente, poder siquiera despegar.

Furioso, desconecto los sistemas y bajo de un salto, agarrando por la solapa al primer Zentran que encontró.

-Un Roiquonmi Glaug…- pidió con voz aparentemente dócil, pero la presión en la solapa del Zentran le indicaba su verdadero estado de ánimo-…reabastecido… ¡ahora!-

El Zentran sabía que su vida corría peligro, lo podía adivinar por el tono de voz de su jefe…Khyron estaba furioso y lo peor, alguien, no sabía quién, le había hecho algo que lo tenía al borde la furia.

Nunca hubiera imaginado que era Azonia y de haberlo sabido le hubiera sorprendido saber que se líder Bottoru se sentía engañado, y eso era todavía más peligroso; se sentía engañado por su amante.

-No tenemos otro, su excelencia. -Dijo el Zentran midiendo su tono de voz para que no ofuscara más a su jefe, -el último fue abatido hace un mes.-

Khyron suspiro, enojado.

-…pero tenemos un Serauhaug Lotzor (1) con armamento extra…- se apresuro a ofrecer el Zentran, -tanque lleno, como dirían los micronianos…- añadió y se arrepintió al momento, esé había sido un muy, muy mal chiste. -Er… ¡señor!-

El líder Bottoru de cabello gris soltó a su oficial con un empujón.

-Es mejor que nada. -Opino Khyron, un poco menos furioso, -¿Dónde esta?-

-Al fondo del hangar, milord, -apunto el Zentran, moviéndose a un lado para que Khyron pasara. – pero, Lord Khyron, apenas lo estamos revisando….-

El Serauhaug Lotzor era un tipo de Regult más robusto y fuerte, un hibrido entre el Glaug de Khyron y un Regult fuertemente armado.

El Lotzor, tenía un armamento superior a cualquier Regult y habilidades de vuelo excelentes, era, además, más duro y resistente al fuego enemigo.

Un carroñeo a un crucero de asalto que habían encontrado en lo profundo de la selva hacia un mes les había dado un total de dieciséis Regults típicos, dos Roiquonmi Glaug (uno de los cuales, era para ese momento, un simple pedazo de metal retorcido en el fondo de un cráter), municiones, piezas de recambio y ocho Serauhaug Lotzor, tres de los cuales podían utilizarse inmediatamente.

Los Lotzor eran una pieza superior en ingeniería a los Regults que no era, todavía, muy común entre los ejércitos Zentran que seguían prefiriendo al vehículo de infantería que habían usado por muchos ciclos.

El Lotzor proveía mucha más movilidad y protección dado su armamento y construcción para uso rudo.

Diseñado cuando en la Tierra aun no concebían la idea siquiera de ir al espacio, el Lotzor tenía algunos atributos de su antecesor, el Regult Clásico, por ejemplo, las articulaciones de las piernas mecánicas al revés, un color azul y blanco típico y una unidad sensora única con dos cañones automáticos bajo este.

Uno de los motivos por los cuales este vehículo no era muy apreciado por los Zentran era que el Regult Clásico era más liviano en batallas de infantería donde regularmente se usaban estos Mechas.

Sin embargo, el Lotzor tenía una mejor ingeniería para los saltos, casi 260 metros, es decir, 140 metros más que un Regult, y para maniobrar en una batalla espacial, además de soportar maltratos estructurales por más tiempo, en otras palabras, este Battle Pod era la versión maldita del Regult con el añadido de brazos robóticos.

Los Lotzor no alcanzaron a ver mucha acción en la batalla contra la RDF, eso había sido cierto, pues habían llegado muy tarde a la guerra, de lo contrario, habrían sido una parte fundamental en la victoria Zentradi.

Un simple veritech no era un buen adversario para un Lotzor, no señor, menos si este era un Serauhaug como el que Khyron estaba encendiendo ahora.

El líder Bottoru hizo su revisión de pre-vuelo con aire ausente, tratando de controlar su ira.

Los sistemas del Serauhaug respondieron con luces verdes; la pantalla principal, frente a él, se ilumino con un tono azulado, dejándole ver el resto del hangar, la computadora cambio los filtros como medida de auto diagnostico, infra rojo, normal, térmico, visión nocturna, realidad extendida y de vuelta a normal.

La computadora del Pod le indico que tenia carga llena, unas 200 horas de actividad a toda potencia, más o menos y una tanda de municiones satisfactoria.

Para mala fortuna de Khyron, tenía mucho tiempo sin tripular uno, además, era menos espacioso que su habitual mecha, lo cual añadía un poco mas de enojo a su estado de ánimo.

-Señor, -dijo la radio, -¿A dónde va?, ¿Dónde esta la Meltran de operaciones?-

Muerta, era la respuesta, ¡muerta por mentirle!

El hombre en la radio era Grell.

-Tengo que ir a arreglar con asunto con Lady Azonia.- Murmuro Khyron haciendo caminar a su Pod rumbo a la salida del hangar, -regresare pronto.-

-¡Pero milord!- urgió Grell, -no puede salir usted solo…necesita que le armemos un contingente.-

-No será necesario, Grell, -declaro Khyron activando los propulsores. -Tenme lista la sala de juntas para cuando regrese…tendré una larga conversación con Lady Azonia.-

Grell apareció en la pantalla; después de todos aquellos años en la Tierra, el Zentran de facciones toscas y cabello desarreglado parecía aun más primitivo, gracias a los uniformes raidos y descoloridos que usaban.

-¿quiere la sala de Interrogación?- pregunto el hombre, fascinado por la perspectiva de torturar a Azonia a quien secretamente odiaba, la odiaba pues lo había desplazado, desde que ella había llegado el había pasado de ser segundo al mando a sumariamente ignorado por su jefe de muchos ciclos.

Antes, una opinión de Grell era valorada, sopesada y a veces ejecutada, ahora, su opinión era nada, y, una vez cercanos, Él y Khyron, ahora eran casi extraños y su relación se había perdido entre las dulces sonrisas de la líder Meltran.

-¡Eres un imbécil, Grell!- grito Khyron y aceleró a fondo.

El Lotzor se elevo, pero antes de abandonar el suelo tomo un Gunpod de la RDF, que alguien había colgado en una saliente de un Regult, con su mano derecha y luego, acelerando al máximo, abandono el hangar dejando tras de sí un revuelo de polvo.

-Alguien va a tener un mal día, -dijo el oficial que Khyron había maltratado.

Ese alguien era nada menos que Azonia que, en ese momento volaba a baja altitud, casi a ras del suelo, evadiendo los radares de la RDF, seguida muy de cerca por cuatro de sus más confiables Meltrandi, M'ayran siendo la más cercana, diez metros a su derecha, tripulando un Quadrono gris pálido con tres marcas de impacto en su hombro izquierdo.

Las otras dos, una volando un Quadrono verde seco con magulladuras en su coraza frontal y, volando más arriba, dos más tripulando, irónicamente, un VF-1E de reconocimiento, un -Ojo de Gato-, al que le habían pintado, tan burdamente que parecía que había sido pintado por un niño con pinturas de colores, la insignia Zentradi sobre el escudo de armas de la RDF.

Este VF-1E aparecía sucio y magullado, como rescatado de algún antiguo cementerio de chatarra, con su pintura quemada por el sol y cayéndose a pedazos, era un milagro que volara pero lo hacía y para incrementar el milagro, los sistemas aun funcionaban bien.

Aquel avión de reconocimiento había sido encontrado en un porta aviones semi hundido y tomado por los Zentran que vieron en él una oportunidad para hacer contra inteligencia hacia los humanos…para esto, revisaron el aparato y se percataron que no era tan difícil aprender a volarlo, además, los sistemas de radar y detección eran operacionales y, después de un poco de uso, comprensibles para el Zentran común y corriente.

El que aquella nave con disco de radar rotatorio pudiera transformarse en veritech le daba un plus en combate hacia que su poca velocidad en la atmosfera no fuera considerada una desventaja táctica.

En el asiento de atrás, Levnir, una guapa Meltran de facciones angelicalmente atractivas y unos ojos azul cobalto muy inusuales controlaba la pantalla del radar.

Dos puntos verdes, que el radar identificaba como 'amigos' volaban en un área circular con un diámetro de seis kilómetros, Levnir supuso, acertadamente, que el convoy que estaban buscando debía estar justo en el centro de aquel área y era cierto.

Seis camiones pesados con exceso de dimensiones circulaban a muy baja velocidad, por un camino especialmente cerrado para transportar los cilíndricos generadores de protocultura de cinco metros de alto por tres de ancho cada uno, todos ellos rotulados con un numero en blanco.

Estos cilindros contenían pequeñas matrices de producción que podían impulsar sin problema una nave del tamaño de la de Khyron por, mínimo, seis años.

-Comandante Azonia, -dijo Levnir en la radio, -tenemos dos veritechs custodiando al convoy.-

-Transmite el código de inicio de la misión para las Meltran que esperan para recuperar el generador- ordeno Azonia armando su Quadrono y acelerando a velocidad de combate. - M'ayran; acelera a velocidad de combate pero permanece lo más bajo posible, Levnir, continua escaneando el área, si ves alguna ventaja táctica para hacer esta operación más rápida no dudes en señalarla…queremos llamar la atención lo menos posible.-

Emebar abrió sus ojos y lo primero que vio fue el cañón de un arma de mano frente a sus ojos.

A sabiendas de que un Zentran jamás saca un arma solo para mostrarla se quedo muy quieto en su cama del hospital del crucero de Breetai mirando primero al arma y luego a quien la sostenía.

Ameban estaba muy seria, mirándolo a los ojos con una expresión de completa seguridad

-¡Una Meltran!- exclamo el hombre en la cama de hospital notando solo entonces que la mujer no estaba sola. -¡Meltrans y Zentrans! ¡Dekarcha!-

Ylias estaba cruzado de brazos a la izquierda de Ameban y al lado contrario, un hombre alto con una placa de acero en la cara junto a otro Zentran.

-¿Lord Breetai?- pregunto extrañado al reconocerlo,- ¿Cómo es que hay una Meltran aquí, Comandante?-

El Zentradi al mando del Nupetiet-Vergitz miro al soldado duramente.

-La Teniente Ameban tiene permiso para disparar si alguna de mis preguntas no es contestada satisfactoriamente -declaro Breetai poniendo una mano sobre el hombro de la mujer. -Sabemos que fueron atacados por un Invid…- señalo -el que estés vivo nos da dos posible escenarios…el Invid te dejo vivir por alguna razón que beneficia a sus planes o tu eres un Invid modificado en los pozos génesis.-

-Y nosotros no aceptamos a los Invids entre nosotros. - Apoyó Ameban poniendo el cañón del arma en la frente del soldado. -o nos dices quien eres en verdad o te mato…Comandante Breetai, de la orden.-

Emebar se hundió en la cama…no tenía miedo de morir…era un riesgo ocupacional…lo único que no quería era ser confundido con un Invid, lo cual impediría que fuera clonado de nuevo y, siendo ese el único legado que podía dar en su vida, quería conservarlo.

-¡No soy un Invid!- grito, enojado. -soy un Zentran leal a los Maestros de la Robotecnia…-

Breetai se adelanto, y poso su mano en uno de los hombros de Ameban, ella no se movió un ápice.

-¡¿Qué esta haciendo, señor?, Qué clase de perversión es esta?... no entiendo cómo pueden tolerar que ella esté aquí y, ¡Por Tirol!, ¿Por qué la toca, Comandante?-

El soldado estaba muy ansioso, su pecho subía y bajaba con rapidez y no atinaba a ver a ninguno de los presentes por más de unos cuantos segundos.

-Tocar a una mujer no es tan malo, -dijo Dengar a manera de explicación y no pudo evitar lanzarle una mirada fugaz a Ameban que fue, para su sorpresa, correspondida con una leve sonrisa, una leve, casi invisible, imperceptible para todos menos para él.

Ese era un asunto que tocaría después…si se atrevía.

-Levántate -ordeno Ameban, dando un paso atrás pero sin dejar de apuntarle. - ¡Ahora!-

-¡Exijo una explicación!- Pidió Emebar; le estaba empezando a doler la cabeza.

-¿señor?- pregunto Ameban, dispuesta a jalar el gatillo.

Breetai no iba a perder un centímetro de su posición.

-Es tu última oportunidad, -le exigió el comandante, -dinos la verdad o serás removido de tus actividades de manera permanente.-

-¡Lo juro!, ¡No soy un Invid!- grito.

-Explique entonces que sucedió.- Le exigió Breetai, duramente.

-Solo recuerdo que salimos en patrulla- explico el Zentran, -estábamos a bordo de la Factoría y luego salimos en nuestro rondín habitual…-

-¿y cómo explica los rastros de un Invid en el interior de su Scout?-

La pregunta saco de balance al Zentran, quien busco en el interior de su mente, en los más recónditos recovecos de su memoria, solo encontrando un vacio inocuo y gris lleno de una sensación de incomodidad que no alcanzaba a comprender, era una incomodidad física y mental que lo hacía sentirse asqueado, fuera de lugar…como lo hacía sentirse la presencia de Ameban frente a ellos.

-No lo sé.- Declaro, en voz baja, solo un murmullo, -No recuerdo nada.-

-¿Quién mato a sus compañeros?-

Otra pregunta sin respuesta.

Ylias se adelanto y saco de su bolsillo un escáner que uso para revisar al hombre postrado en cama…su ritmo cardiaco estaba bien, un poco arriba de lo normal pero bien.

-Escuche, Soldado, -dijo el Doctor, paternalmente, -tendrá que ver una exposición que hemos preparado para usted, deberá verla en su totalidad, y expresar lo que piensa de eso.-

Emebar asintió, -lo que sea…pero saque a esa Meltran de aquí, me pone nervioso como están ahí, tan juntos.-

Breetai endureció su expresión.

Si este era un Invid era un muy buen actor.

El doctor activo el display holográfico que inmediatamente proyectó una pantalla frente a Emebar.

El rostro de Min May apareció en la pantalla, estático.

Emebar miro a los presentes con gesto inquisitivo, sin saber que estaba pasando en realidad, para el, solo era otra Meltran en un monitor.

Pero luego la imagen fue reemplazada por uno de los videos de la artista, cantando Little White Dragon vestida con un corto atuendo que dejaba entrever sus encantos físicos.

Las notas iniciales de la canción tomaron por sorpresa al Zentran quien se puso rígido como un palo.

El efecto que estaban buscando apareció inmediatamente, Emebar se quedo viendo a Min May bailar y cantar con una mirada estupefacta en el rostro, inmóvil.

Ylias asintió, complacido, su experimento había resultado bien, el Zentran estaba embelesado…tanto y como los demás (incluido el mismo) había estado al conocer la cultura de los micronianos.

-¿Qué sucede, soldado?- pregunto el Doctor.

-Esa mujer…- balbuceo Emebar, -su voz…es…increíble…- continuo con una sonrisita estúpida en el rostro, -la conozco…la he oído antes…-

Breetai negó con un gesto.

-La mujer en la pantalla es nativa del planeta que orbitamos, -le explico Breetai.

Emebar se llevo ambas manos a la cabeza y su gesto se transformo de sonriente a adolorido.

Un dolor agudo de cabeza, apareció de repente acompañado de un zumbido grave de tal intensidad que la vista del soldado se nublo.

-mi cabeza….- Se quejo.

Ylias tomo el analizador de mano que tenia consigo y movió cerca de la cabeza del soldado, luego miro la pequeña pantalla y frunció el entrecejo.

Sin que el doctor pudiera predecirlo a tiempo, el cuerpo de Emebar empezó a temblar incontrolable y violentamente, sacudiéndose en la cama, pateando y sacudiendo los brazos, moviendo la cabeza en todas direcciones como si estuviera poseído por los mismísimos demonios del infierno.

Pero tal alegoría no era ni remotamente conocida por los Zentran, para ellos el infierno era aquello que quedaba tras su paso.

Dengar se lanzo sobre el cuerpo de Emebar para intentar contenerlo lo suficiente como para que el Doctor sacara algo mágico de su bata de médico y así fue, Ylias saco una pistola hipodérmica y le aplico un calmante en el brazo que pudo sujetar bajo su rodilla.

Emebar quedo inmóvil al momento.

-¿Esta muerto?- inquirió Breetai, secamente.

-Solo dormido, señor.-

-Hm, -Breetai giro en redondo y se dirigió a la salida, -claramente no es un Invid… ¿Me equivoco, Doctor? - asevero, y como Ylias asintió, el comandante se dirigió a la Meltran que estaba guardando su arma - investigue un poco más, Teniente Ameban, aun tenemos un Invid suelto por ahí.-

-Sí, señor.-

-Sargento Dengar, -ordeno Breetai, regresara conmigo a la Tierra para tener una sesión de consejo con Exedore…prepare un Scout, usted mismo me llevara.-

-Podemos utilizar su transbordador, -ofreció Dengar,

-Llamarla la atención, un Scout será suficiente, -concluyo abandonando el área médica - No olvide llevar los datos recabados del vehículo atacado por los Invid, estoy seguro que Exedore disfrutara el estudiarlos. -

El avión que llevaba a las concursantes a Señorita Macross era un Dassault Falcon 900, Rick lo vio en su radar como un triangulo azul con el número de registro NMS 1906 moviéndose a su lado, como a dos kilómetros, en dirección nor-noreste a ocho kilómetros de altura y ascendiendo.

Unos cuantos segundos bastaron para el veloz veritech de Rick ponerse al lado del Falcon que ostentaba el logotipo de la única aerolínea operacional de Norte América, un ángel estilo anime pintado en la cola.

-Buen día, Ángel Air diecinueve cero seis, aquí el Comandante Richard Hunter, nombre código Skull-1.- Había dicho Rick posicionando su avión un poco arriba y adelante del Falcon 900.

-Aquí el Capitán Ulises Nakayima, -le respondieron en la radio, -Es un honor tenerlo como escolta.-

Rick se había reído un poco, -Prefiero ser considerado su acompañante y no su escolta diecinueve cero seis.- Había dicho, -continúe en altura de crucero, no tenemos indicación de actividad enemiga en nuestro camino, de cualquier forma, mantenga un ojo en el radar.-

Rick se había relajado un poco y había dejado a sus sentidos volar su avión, lo cual era muy sencillo al contar con su casco de interfaz neural.

¿Cuánto tiempo había pasado desde que había pilotado un veritech por primera vez?

Algunos años, pero aun recordaba, como si hubiera sido ayer, su primer contacto con la tecnología extraterrestre.

A su mente venían, de vez en cuando, los momentos en que el ataque Zentradi comenzó y el, todo un papanatas, estaba muy tranquilo en el famoso VT 102, aparcado en el TARMAC, sin darse cuenta de que todo a su alrededor estaba destruido.

Lisa le hacía reír recordándole como lo había confundido con un piloto de combate y lo había obligado a despegar.

Él le contestaba 'comadreja' y ambos reían a carcajadas.

Rick se había puesto el casco que le había dado Roy y fue entonces que paso, la primera vez que se conecto con su avión.

Recordaba haberse colocado el casco e inmediatamente sentir una especie de frio en su nuca con pequeños pinchazos, como calambres, apenas perceptibles y después, nada, solo una sensación extracorpórea…como traer guantes y botas para nieve…como traer un pesado abrigo que se mueve contigo.

En ese momento no había entendido la relación de su casco con los movimientos del Battloid, ni siquiera tuvo tiempo de pensar en el velado sentimiento de haber golpeado algo cuando el avión destruyo un edificio, o el haber agarrado el borde de una construcción para levantarse, esos recuerdos no se habían quedado guardados en su mente, simplemente fueron movimientos de su cuerpo que fueron transmitidos a su máquina y fueron emulados inconscientemente para él.

Tiempo después, durante el entrenamiento, había aprendido a utilizar los enlaces con su cerebro para optimizar al máximo su manejo del veritech hasta el grado de poder dejar los mandos y disfrutar del paseo poniendo atención solamente a los impulsos obtenidos atreves del casco.

Si tenía que intervenir lo hacía utilizando la palanca de mando o los pedales, como en cualquier otro avión.

A bordo del Dassault Falcon , las concursantes disfrutaban de su vuelo, unas dormían, otras estudiaban sus rutinas, sus discursos o leían alguna revista de modas pero una de ellas no, Janet Starlight no prestaba atención a nada más que el avión con la calavera y tibias cruzadas que volaba frente a su ventanilla.

Sea cual fuere el pensamiento que ella tenía su rostro era impasible mientras miraba al avión de Rick con perfecta concentración, ella lo reconocía, sabía que su piloto era el mismo que había conocido al llegar al casting de Señorita Macross

Eso era apropiado, que lo hubiera conocido, eso le ayudaría, estaba segura, aunque…

…algo no había salido del todo bien.

Janet suspiro y se recostó en su asiento, mirando por la ventanilla.

Cindy Birdsong era la compañera de asiento de Janet y se había aburrido de limar sus uñas por lo que puso atención en lo que Janet veía atreves de la ventanilla.

-Ese es el Skull-1- dijo la mujer, como para empezar una conversación.

-Rick Hunter, -comento Janet, pensativa…ese detalle que había visto en el casting no la dejaba tranquila.

-Lo vi en la mesa de jueces…es…- comento en tono de conspiración femenina, -lindo…-

-Si,- acepto Janet, -muy lindo.-

-Lástima que esta saliendo con esa tipa tan aburrida…yo sí que sabría cómo tratarlo.-

Janet se rio, en franca burla, como cuando tienes todos los ases y alguien fanfarronea con ganar -¿En serio?-

-Claro, lo traería comiendo de mi mano…como Min May.- Cindy sonrió angelicalmente, -sinceramente no se qué le ve a esa tal Lisa Hayes.-

-las mujeres sabemos cómo mantenerlos interesados, -Janet la miro a los ojos, -¿no lo crees?-

Cindy asintió.

-Claro…pero es que ella es tan…fría…y tan simplona…-

Janet miro al Skull-1.

-Te aseguro que puedo conquistarlo…- dijo pero pareció hablar consigo misma, como contestándole a una voz interior. -Quitárselo y obligarlo a hacer mi voluntad…-

Cindy frunció el ceño, para parecer tan mojigata aquella chica Janet tenía un ego demasiado grande.

¿o tenía algún as bajo la manga?,

Competencia, pensó Cindy, quiere engatusarlo para que vote por ella en el concurso pero ¡Nunca!, ¡Nunca dejaría que una simple novata como Janet Starlight le ganara!, ¡Había invertido mucho tiempo y esfuerzo en su carrera como para que esa simplona le ganara!

Todas las demás concursantes parecían muy preocupadas por ganar, por pulir sus actos, por dar el ancho…todos menos ella, Cindy lo había notado, Janet había acudido al casting, había cantado, recibido elogios y luego desaparecido, no se había sabido nada de ella hasta el día que acudió al llamado para esa sesión de fotos.

Todas las demás habían acudido a noticieros, entrevistas y demás…menos…Janet Starlight.

-¿Ah, si?- pregunto Cindy, distraída por ese detalle que acababa de descubrir. - ¿lo puedes hacer?, ¿Cómo?-

Janet la miro y le sonrió.

Azonia se sentía mal.

Tenía un terrible malestar que la había acompañado desde que había despegado…había intentado ignorarlo pero no podía…su maldito traje de combate estaba demasiado ceñido en la parte baja de su abdomen y sentía que se asfixiaba, algo no andaba bien con su salud pero tenia que completar esa misión.

Estaba mareada, acalorada y asqueada pero aun podía volar su Quadrono tan letalmente como siempre.

¿o no?

¡Por Tirol!, ¡Quería vomitar!

-Señora, -dijo Levnir, -tenemos una nueva lectura de radar…muy alto en la atmosfera, es un avión grande con un veritech, podría servirnos como distracción…-

-¿Nos descubrieron?-

-Parecen estar solo de paso, miladi, -asevero Levnir, -no veo que cambien su curso para interceptarnos.-

-Esta bien, -contesto Azonia reprimiendo una nausea que trepaba por su garganta, -mantenlos en la pantalla…asegúrate que no haya más -ordenó mientras los buscaba en su radar, si, ahí estaban, un avión grande y un veritech…Eso hacia las cosas todavía más sencillas, una distracción adicional, una manera fácil de deshacerse de los veritechs que cuidaban al convoy - M'ayran, atacaremos al avión grande con el veritech para que los otros dos mechas te sigan, ¿esta el equipo de recuperación listo?-

M'ayran reviso su equipo, en efecto, otras dos Meltran estaban esperando para llevarse el Generador y se reportaban listas.

-Todo en orden, -declaro M'ayran.

Azonia lucho, con todas sus fuerzas, para aclarar su mente…para contrarrestar el malestar que la aquejaba pero no podía, su traje de piloto, era demasiado incomodo…era...Sofocante.

-M'ayran…- llamó con voz pastosa.

-¿Se siente bien, Lady Azonia?-

-Estoy bien, -se recompuso ella, determinada a no mostrar su malestar. —M'ayran, Orein, Ataquen cuando estés lista.-

Rick sintió la alerta de su radar incluso antes de escucharla.

Instintivamente se puso en guardia.

-Angel Air…- llamo notando los dos puntos que se movían en su dirección desde abajo. - Angel Air…tenemos dos Bogeys…Quadronos… elevándose hacia nosotros.- Continuó activando el armamento de su veritech. -¿los ve, Angel Air?-

-Afirmativo Skull-1- respondió de inmediato el Capitán Nakayima. - dos Bogeys curso de intercepción…dos minutos- él lanzo una mirada de alerta a su copiloto pero el ya estaba haciendo lo suyo.

El segundo al mando del Dassault Falcon , el Capitán Romero, encendió el sonido ambiental y los avisos de cinturón de seguridad con un manotazo.

-Atención chicas, - exclamo ajustando su arnés, - tenemos dos Zentradis en curso de intercepción, siéntense y colóquense sus cinturones de seguridad, esto será muy movido…por favor mantengan la calma, intentaremos escapar.-

Los gritos de miedo de las concursantes llegaron hasta los pilotos, como era obvio, las concursantes se abrocharon sus cinturones tan rápido como pudieron y miraron por las ventanillas, intentado ver por donde llegaría la muerte.

No había manera alguna de que escaparan de los Zentradi, ellas lo sabían, ni siquiera con el Skull-1 protegiéndolas.

Las notas en los periódicos de aviones civiles destrozados por los Zentradi era demasiado recurrente como para ignorarlo.

-Maldita sea, -gruño Rick, bajando el visor de su casco, -Control Delta New Detroit, Aquí Skull-1, tengo un Dassault Falcon 900 civil y dos Quadronos en intercepción, solicito refuerzos…las concursantes de Señorita Macross vuelan en el Angel Air 1906.-

¡Bleep! ¡Bleep! ¡Bleep!

¡Misiles!

Rick gruño un par de maldiciones y rogo a Dios que el avión tuviera equipo estándar de protección anti ataque.

-¡Maniobra evasivas!- grito el piloto del Dassault Falcon cuando los misiles emergieron de entre las nubes y empezó a ladear el avión a la derecha, alejándolo de Rick quien activo los sistemas de transformación y paso a modo GERWALK para defenderse.

Los misiles se acercaban, eran diez en total, de alta maniobrabilidad, le decía la computadora y ya habían encontrado blanco.

Rick hizo un cálculo rápido, los misiles iban en pos de el, era claro pero algunos habían fijado su objetivo en el Falcon , el impacto destruiría al Skull-1 en menos de cuarenta segundos si no hacia algo.

Pero el Falcon era la prioridad.

-Skull-1 aquí Control Delta New Detroit, -sonó la radio, -indique su estado-

-Misiles…- Rick giro su cabeza de derecha a izquierda muy a tiempo para ver salir, como dos rápidas saetas, a los Quadronos, ellos pasaron como a doscientos metros de el y ascendieron, dejándolo abajo. -¡Dios!, le van a disparar…-

Un Quadrono estiro su brazo derecho y empezó a disparar hacia el Angel Air 1906

El Dassault Falcon era como una ballena voladora blanca que no se movía con la suficiente rapidez.

Los disparos empezaron a pasarle por arriba y abajo, rozando apenas su largo fuselaje, el piloto intentaba bajar, ladeado a la derecha y en una espiral, hacia las nubes pero el otro Quadrono estaba bajando para taparle el paso.

¡Hijas de puta!, pensó Rick, cambiando de canal. - Angel Air, haga lo que le digo y embista al Quadrono debajo de usted…-

-Pero…-

Rick apunto el Gunpod de su mecha y jalo el gatillo.

Los misiles eran como serpientes iracundas lanzándose vorazmente contra Rick pero el había visto suficientes de ellos como para tenerles miedo.

-Solo embístalo - ordenó mirando a los blancos uno por uno para que la computadora fijara los blancos, cuando escucho el tono agudo de la computadora jalo el gatillo. - es una orden.-

Las explosiones aparecieron frente al Skull 1 pero este ya había iniciado un ascenso en modo GERWALK, uno de los Quadronos, el más cercano, acelero para ponerse entre el y el Dassault Falcon a sabiendas de que no le dispararía para no acertar en el avión civil.

-Si, como no, -murmuro Rick y acelero jalando la palanca con la F impresa en ella.

El GERWALK cambio a avión acelerando a fondo, Rick sabía que tenía que detener al menos a uno de los Quadronos para que el otro pensara mejor lo que hacía pero eso dejaba abierta la posibilidad de que atacaran al Dassault Falcon para evitar ser atacados.

El dilema de Superman, le llamaba Rick, salvar a Lois Lane o capturar al malo del cuento.

-¡Nakayima, utilice las contramedidas!, ¡¿Qué espera?,¿¡una invitación?- ladro Rick en la radio molestando al Quadrono de Azonia con su proximidad, Orein se movía rápido pero no le disparaba, lo cual era extraño para el piloto del Skull-1 pero benéfico para su propósito.

Un despliegue pirotécnico emergió de debajo del Dassault Falcon, como alas incandescentes que formaron una T bajo la nave (2)…aquellos eran tiempos violentos y toda nave que se atrevía a surcar los cielos tenía que estar preparada.

Las contra medidas bajaron atrayendo a los misiles y distrayendo a sus perseguidores.

Los misiles que seguían al avión civil empezaron a explotar, el Dassault Falcon empezó a dar bandazos por la turbulencia generada por las explosiones.

El Quadrono bajo el avión se hizo a un lado.

Rick intento centrarlo en su mira pero el infierno se desato alrededor suyo.

Un tercer Quadrono se había acercado sigilosamente y estaba disparándole.

Los tiros pasaban tan cerca que los podía escuchar zumbando sobre su cabina.

Uno de ellos rozo su Fast pack izquierdo arrancando un buen pedazo de él.

¡El tanque de combustible! Pensó Rick sintiendo un escalofrió bajar por su espalda,.

Los disparos del Quadrono, que resulto ser el de Azonia, seguían sucediéndose sin interrupción.

Rick sintió la pequeña explosión de otro impacto certero en su avión y, para confirmarlo, humo negro empezó a brotar del otro Fast pack.

Luces rojas empezaron a brillar en su tablero.

Aun así jalo el gatillo.

Las ráfagas de su Gunpod brotaron furiosamente del cañón y golpearon al Quadrono que bloqueaba el paso del Falcon.

Como un boxeador vencido, el Quadrono recibió los impactos, sacudiéndose como una marioneta, uno, dos, tres disparos certeros atravesaron su cuerpo mecánico y su coraza protectora destruyendo vitales sistemas de vuelo y propulsión, cercenando uno de los brazos en el proceso

Tres disparos dieron en el cuerpo de la Meltran haciendo saltar sangre por toda la cabina y otro más en una de las piernas

Ella murió instantáneamente y justo antes de que su Quadrono explotara en mil pedazos.

Sin embargo, Rick no pudo vanagloriarse de su victoria: Había fuego en sus Fast Packs y, aunque técnicamente ellos daban un impulso extra, al estar en llamas no eran más que pesadas bombas atadas a su espalda, bombas cargadas con combustible altamente inflamable nada menos y que ahora estaba ardiendo.

No podía permanecer más tiempo ahí o lo volarían en mil pedazos

Su enemigo seguía disparando sin cesar.

Explosiones a su derecha e izquierda, turbulencia…

La muerte es un riesgo ocupacional, decía Roy, como un copiloto pasivo que se activa cuando ya es tu hora y, para el joven piloto del veritech más famoso de la Tierra, aquel momento sonaba como 'su hora', ya casi podía escuchar la explosión que terminaría con su vida.

-Skull-1 bajo fuego…necesito apoyo ahora New Detroit…-

Necesitaba comprar tiempo…escabullirse…quitarse a aquel Quadrono de encima.

¡Inmediatamente!

Para su fortuna, Azonia no podía acertar a su blanco, las imágenes formaban patrones frente a sus ojos y el ruido de su cabina no contribuía en nada.

El avión microniano estaba rodeado por sus disparos pero su habilidad para pilotear su Quadrono estaba menguando mientras un silbido llenaba sus oídos, un silbido que se incrementaba al mismo tiempo que su vista se nublaba.

-Skull-1, Baker -22 aquí, estamos bajo usted…lo podemos ver…llegaremos en un minuto.-

¡Otra sacudida más!, ¡otro impacto!

-¡No tengo un minuto! - grazno Rick, y, En efecto, no lo tenía.- Moriré el treinta segundos-

Uno de los Fast Packs empezó a temblar mientras lenguas de fuego salían de él.

Lo que a continuación paso fue una mezcla de suerte y habilidad.

Azonia cerró los ojos una fracción de segundo para aclarar su visión, en ese momento, Rick eyectó los dos Fast packs que, en llamas, salieron despedidos hacia atrás… en rumbo de colisión con el Quadrono de la Meltran que se había acercado peligrosamente al Skull-1

Ella abrió los ojos al oír la alarma de impacto y vio, con horror, dos objetos de color negro, en llamas, justo frente a ella.

Por instinto les disparo, con ambos brazos, destruyéndolos a un rango peligrosamente cercano.

La explosión fue brutal.

Una bola de fuego devoro al Quadrono de Azonia lanzando alarmas en todos los sistemas mientras su vehículo era golpeado por despojos ardientes que se incrustaban en la armadura como palillos en mantequilla.

Los sensores de visión sufrieron un impacto directo de uno de los despojos más grandes y se apagaron dejando al vehículo sin manera alguna de ver por donde volaba pero eso no era importante pues estaba completamente rodeado las llamas.

Otra explosión sacudió al Quadrono de Azonia, ella era como un muñeco atrapado en una secadora de ropa, golpeándose contra los costados de la cabina, manoteando para recuperar el control, sintiendo como la consciencia se escapaba y la abandonaba en una oscuridad de la que sabía, no podría escapar.

Una sacudida tremenda la hizo presa mientras era lanzada hacia atrás.

El Quadrono empezó a caer, sin control.

Azonia estaba inconsciente.

-¿Quién tiene problemas ahora?- grito Rick, sonriendo ferozmente y cavilando el acabar o no con su blanco.

Una rápida inspección del campo de batalla decidió por él.

El otro Quadrono, el que todavía seguía al Falcon 900 era más importante que el que estaba cayendo así que aceleró a fondo.

Los quemadores de post combustión de sus dos turbinas de fusión Nakayima/ P&W/Rolls-Royce FF-2001D lanzaron llamas azules y propulsaron al veritech con todos sus 503 KiloNewtons de potencia (3) con rumbo al Falcon 900 que seguía perseguido por el ultimo Quadrono y ahora que volaba mas liviano era también endemoniadamente más rápido.

-¡Nakayima!- grito Rick en la radio, - ¡no lo deje hacer blanco!-

El avión con las concursantes se ladeada de izquierda a derecha para evitar ser enfocado por la mira enemiga siguiendo patrones erráticos.

En un momento bajaba en otros subía e iba de izquierda a derecha con el Quadrono pegado a el pero siempre se mantenía en movimiento sin seguir una línea concreta.

Las concursantes permanecían en posición de choque con las frentes tocando sus rodillas y sus manos en sus nucas, por eso no podían ver a Janet, quien solo miraba hacia el frente con una mirada seria dominando sus facciones.

Rick mascullo unas cuantas maldiciones y centro al Quadrono en su mira.

-Sorpresa, sorpresa- gruño con sorna. - ¿Qué?, ¿no puedes dispararle al avioncito?-

La balanza se había volteado dejando a M'ayran con solo dos opciones y ninguna de ellas era huir.

Salvar a su líder o continuar con la misión.

Rick transformo su veritech en Battloid y apunto a M'ayran quien le contesto con una lluvia de misiles mientras cargaba contra él.

La Meltran había decidido tomar ambas opciones.

El Skull-1 inicio una espiral ascendente soltando contra medidas que confundieron a los misiles mientras el disparaba contra M'ayran que había dejado pasar al avión de las concursantes ascendiendo para seguir al Battlloid.

La computadora del Quadrono le mostro, en una pantalla lateral y a petición de ella, la posición de Azonia.

-Comandante, -llamó, -Lady Azonia, ¿esta bien?, ¡Conteste!-

M'ayran dudo al ver como su líder seguía cayendo.

Un segundo, un simple segundo desvió su mirada para ver a que altitud estaba su líder.

Esa fue su perdición.

Dos veritechs emergieron por entre las nubes y la acribillaron.

El Quadrono no exploto, simplemente se desmorono en el aire y sus pedazos cayeron a tierra.

-Skull-1- dijo Baker-22 - ¿esta bien?-

Rick no lo sabía, la adrenalina lo tenía poseído, su respiración era agitada y sudaba copiosamente.

Y aun tenía un Quadrono en la pantalla que podía regresar a acabar el trabajo.

-Vigilen al vuelo civil.- Ordeno de un grito,

-Pero señor, protegemos…- objeto Baker 22

-¡Es una orden!- gruño convirtiendo su Battloid en avión y acelerando en curso de intercepción con el Quadrono que caía. - ¡yo me hare responsable!-

-¡Si señor!- dijo Baker 22 y cerro el canal.

El Skull 1 se lanzo en picada a toda velocidad, con los circuitos de realidad extendida mostrando en el visor del casco del piloto exactamente dónde y a que altitud estaba su enemigo.

Todavía caía.

¡Perfecto!

Una llamada entro a su comm-link.

-¡Nos atacan!, ¡aquí convoy de transporte de Generadores de Protocultura!, dos Quadronos nos atacan…¡están robando los generadores….yo….- una explosión velo el resto de la transmisión pero no había nada mas que escuchar.

Así que eso era.

Los habían distraído para robar protocultura.

Malditos, los muy desgraciados habían logrado sus objetivos.

Todo había sido una simple distracción (que casi lo dejaba sin vida) pero todavía podía obtener un poco de retribución.

Rick lanzo un grito guerrero y se lanzo contra el último Quadrono.

Al pasar las nubes pudo verlo, ahí estaba, cayendo como roca hacia una montaña a la que un buen disparo de un crucero de combate había quitado un pedazo

Rick transformó su nave en Battloid y siguió bajando.

Los brazos se movieron y apuntaron el Gunpod.

La computadora le marco la señal de ¡Fuego! Y…

…El Quadrono ya no estaba en su campo visual.

Así, simplemente había desaparecido…

-¿Qué demonios…?-

Una señal nueva en su radar…algo estaba transportando al Quadrono, algo que había llegado de improviso y justo a tiempo en dirección noreste.

Rick miro en aquella dirección y, en efecto, una estela de vapor señalaba el camino por donde se habían ido.

El Battloid cambio a GERWALK y se lanzo de nuevo en picada alistando su armamento.

-Azonia…- llamaba Khyron, insistentemente, - contesta… ¿estas herida?-

Nada.

Eso lo hizo acelerar aun más, tenía que regresar a la base lo mas pronto posible.

-A los otros Zentran o Meltran en la operación de Azonia, reporten.. - exigió.

-Lo logramos, señor…- fue la respuesta, llena de júbilo-matamos a los micronianos y estamos huyendo, Levnir esta bloqueando las señales de radar enemigas….¡tenemos protocultura!—

En efecto, dos Quadronos, cada uno portando un generador se alejaban por el poniente escoltados por el 'Ojo de Gato', a toda velocidad dejando atrás camiones incendiados y en ruinas, generadores de protocultura hechos pedazos y los cadáveres de los operadores y guardias quienes no habían sido adversario para las Meltran.

El amante de Azonia no estaba para celebraciones.

-Regresen a la base…. —Ordenó secamente - preparen a los médicos...Lady Azonia fue herida.-

Un destello de luz, dos explosiones frente a el…Khyron viró a la derecha y vio su radar….tenia compañía.

Iba volando tan bajo que las explosiones lanzaban pedazos de rocas y despojos sobre su vehículo pero eso no lo hacia reducir la velocidad, por el contrario, acelero hasta el fondo esperando que fuera mas rápido que el veritech.

No lo era.

Khyron volaba en un área desértica con vegetación baja levantando una nube de polvo tras de él y, aunque técnicamente el Lotzor era más rápido que cualquier veritech, el peso extra del Quadrono de Azonia era una desventaja, una pesada desventaja

El renegado Zentradi no podía disparar sin soltar a Azonia y se negaba a creer que estaba muerta.

¡No podía estarlo!

Pero si así era…

Aquel alienígena estaba acostumbrado a sentir odio, era parte de su personalidad, de hecho, amaba ese sentimiento que lo hacía sobrepasar los límites de la lealtad, la vida y el honor, amaba odiar por mas ridículo que suene esto porque lo hacía más eficiente en su trabajo, lo hacía invulnerable a su entorno, lo convertía en una maquina de muerte y desolación

Aquel odio al que él estaba acostumbrado no se parecía en nada a lo que sintió al ser asaltado por el pensamiento sobre la muerte de Azonia..no…comparado con ese nuevo odio el primero era solo el asociado a un niño pequeño odiando los vegetales, este nuevo odio era completamente libre de razón, era más bien, primitivo.

Si Azonia estaba muerta el SDF-1, los Maestros de la Robotecnia, Los Zentradi y las Meltrandi, todo, pasaría a segundo plano, desaparecerían de su mente y serian olvidados.

Khyron viviría sus días para acabar con el piloto del veritech que había matado a su compañera, no lo mataría inmediatamente, claro que no, mataría a todo aquel relacionado con él, lo torturaría haciéndolo creer que ya lo tiene y luego lo dejaría ir para acosarlo de nuevo, lo obligaría a irse, a esconderse y luego lo encontraría y lo escucharía pedir clemencia para luego torturarlo por días y noches enteras, manteniéndolo al borde de la muerte tanto tiempo que suplicaría para que todo terminara y no sería así.

La computadora le informo que apenas y contaba con el combustible necesario para regresar a la base.

Obviamente, no podía evadir al veritech que le perseguía….

Una detonación muy cercana a el lo sacó de curso obligándolo a literalmente hacer malabares con los controles.

¡Eso lo decide!

El Skull-1 volaba en modo GERWALK en pos del Lotzor casi un kilometro de distancia, a una altitud de doscientos metros a una velocidad que casi superaba la del sonido.

La nube de humo que levantaba el Lotzor obstaculizaba su visión y le impedía hacer un buen disparo y su computadora no le ayudaba en mucho pues los tiros del Quadrono que lo había atacado habían dañado los sensores de adquisición de blanco..

No podía lanzar los únicos dos misiles que tenía pues la tierra y piedras los harían adquirir falsos blancos y explotar levantando aun mas polvo y rocas y eso er a algo que no quería en sus motores.

Su conteo de municiones era bajo, su misión no requería mucha munición… ¿a quién se le habría ocurrido que iba a pelear contra tres Meltrans y un mecha extraño aquella mañana cuando todo era simplemente Relaciones Públicas?...apenas tenía 120 rondas, eso le daba tres minutos de tiro constante.

Khyron espero pacientemente, como una serpiente, a que el microniano ganara terreno y luego aplicó una de sus maniobras preferidas.

El Lotzor frenó bruscamente con todo el impulso de sus propulsores, tanto que para Skull-1 fue imposible imitar su movimiento.

A la velocidad en la que iba Rick pasó sobre el Mecha como una exhalación.

De los cañones superiores del Lotzor salieron rápidas ráfagas que hicieron blanco en el ala derecha del veritech

Esta se desintegró instantáneamente y, como es bien sabido, un avión sin alas no puede volar... y ni siquiera el Skull-1, con toda su fama, podía hacerlo.

El horizonte se ladeo para Rick y el numero en el altímetro se redujo imposiblemente rápido.

Las opciones de Rick no eran muchas…de hecho solo tenía dos…o salía eyectado y perdía su amado avión o …

El veritech herido se transformo en Battloid apenas microsegundos antes de caer y rodo por el paisaje, incapaz de detenerse; como un hombre que se lanza de un camión en movimiento, el Battloid rodo sin control con un piloto agarrado firmemente a los controles esperando que su vehículo soportara aquel maltrato.

El Skull-1 rebotó, se aboyó, raspó y perdió componentes externos pero finalmente se detuvo, despatarrado y sin armamento alguno pues el Gunpod había desparecido sin dejar rastro.

Rick había visto alguna vez, un programa en que dos idiotas se metían en una bola gigante de plástico y rodaban ladera abajo matándose en el proceso, en ese momento, el supo exactamente que habían sentido.

El piloto rebotó, literalmente, con todo lo que había en la cabina por más que se sostuvo de sus controles y, cuando todo acabo se encontró a si mismo con sangre bajando por sus mejillas y un dolor agudo en su costado derecho que le impedía respirar con facilidad.

Al intentar moverse para levantar a su Battloid sintió una punzada de dolor en sus piernas, una de ellas causada, definitivamente por el pedazo de metal que sobresalía de su muslo derecho…no, un momento, este no era un pedazo de metal.

Tenía una fractura expuesta y lo que sobresalía era su hueso.

"Delta-1…" llamo pero solo escucho un silencio de muerte en su casco. " Lisa…"

La radio se había averiado.

A sabiendas de que su agresor no dudaría en ir por el hizo un terrible esfuerzo por levantar a su Battloid pero no pudo, el dolor era insoportable.

Luchando contra si mismo lo intento de nuevo así que, con un grito, se obligo a pisar los pedales.

Solo el izquierdo se movió, el otro permaneció estático a pesar de tener su pie sobre el.

Su hueso roto le impedía hacer presión sobre el pedal.

Con fría determinación, el piloto del Battloid caído coloco ambas manos sobre la rodilla derecha, cuidando de no tocar el hueso roto y luego…respiro hondo.

EL Battloid empezó a levantarse mientras el gritaba casi cegado por el dolor, un dolor agudo y frio que le recorría el cuerpo como millones de abejas furiosas…pero fue violentamente regresado al suelo por un pie enorme que se poso en su hombro y ejerció presión.

La protección de su cabina desapareció arrancada por el agresor.

La luz exterior lo dejo momentáneamente ciego asi que cubrió sus ojos esperando ver algo.

Para su suerte, o maldición, no lo sabía, el agresor se coloco entre él y el sol.

El cañón de un arma era lo que veía, un arma que se antojaba exageradamente enorme como para dispararle y que era empuñada nada menos que por el Zentradi mas buscado, aquel al que le debía la vida de Lisa y la suya propia.

-Hola, microniano - Dijo con voz seca, quitando el seguro del Gunpod, listo para disparar.—tenemos una cuenta por saldar…-

(1)

. /Mecha/Lotzor_

(2)

watch?v=KbI2Hj-xXGM

(3)

.