10- La Leyenda de los Cuentahistorias.
Era de noche en el Gran Valle, pero eso no quería decir que todos estuvieran dormidos. Los pequeños dinosaurios y el equipo Avatar estaban reunidos en el mismo lugar con grietas calientes donde el abuelo de Piecito les solía contar historia.
Abuelo de Piecito: …y por eso las hojas de estrella cambian de color antes de la época fría.
Piecito asombrado: Vaya, esta ha estado muy bien, abuelo.
Sokka: Yo no sabría decir si eso es verdad o no, pero me encanta escuchar estas historias. Me recuerda a las que nos contaba nuestra abuela cuando éramos pequeños.
Katara: De eso hace ya mucho.
Ruby: Cuéntanos otra historia para que podamos escucharla.
Todos: (Asienten).
Abuelo de Piecito: (Ríe), oh de acuerdo. ¿Cuál os puedo contar? Ya sé. Hace muchas muchas épocas frías había un joven Cuellilargo llamado Observaestrellas. Cada noche subía a la cima de una colina a mirar las estrellas del cielo. Pero una noche las estrellas decidieron bajar del cielo. Querían echar un vistazo al Cuellilargo que siempre las estaba mirando. Las estrellas del cielo saludaron a Observaestrellas y le preguntaron si quería visitarlas arriba en el cielo.
Saro: ¿Estás seguro de que ocurrió así?
Suki: ¿Quién ha dicho eso?
Toph: Ese Cuellilargo.
Tal y cómo dijo Toph entre las sombras había un Cuellilargo (Alamosaurus) que había escuchado todo lo que el abuelo de Piecito narro.
Saro: Me parece que no estás contando bien esa historia. Me parece que con la edad estas olvidando las historias.
Abuelo de Piecito sorprendido: ¡Saro! ¿Eres tú?
Saro: Sí, el mismo. Pensé que nunca te encontraría.
Abuelo de Piecito: No me lo puedo creer. Ha pasado tanto tiempo que había perdido la esperanza.
Saro: Yo nunca la pierdo. Igual que la comida verde en las épocas frías…
Abuelo de Piecito y Saro:… se encoje, se va, pero siempre vuelve a crecer. (Ríen).
Piecito: Abuelo, dinos quien es.
Abuelo de Piecito: Niños, quiero que conozcáis a un viejo amigo mío. Se llama Saro.
Aang: Ah, así que es un amigo tuyo de cuando eras joven. Sé cómo se siente un reencuentro así.
Saro acercándose al grupo: Es un placer conoceros, chicos. ¿Y este quién es? ¿Un Dentiagudo?
Abuelo de Piecito: Es Chomper. Mi nieto Piecito le ayudó a nacer.
Piecito: Y ahora está viviendo con nosotros.
Chomper: Sí. Quiero aprender cómo pueden comer juntos dinosaurios distintos.
Saro: Bueno, no podrías tener un profesor mejor. ¿Y que son estas peculiares criaturas? No se parecen a ninguna otra que haya visto.
Abuelo de Piecito: No, no son dinosaurios. Aang y su familia son humanos, unas criaturas muy especiales que vienen de un lugar muy remoto. Tan especial que los que vivimos aquí mantenemos en secreto para evitar que se extienda a los oídos equivocados.
Patito: Y lo mejor es que algunos tienen poderes, magia relacionada con la naturaleza.
Katara: Pero es complicado explicarlo.
Saro: Pues espero que sea tan interesante como tus historias. Me ha gustado volver a oír una historia de Cuellilargos.
Aang: El abuelo de Piecito cuenta muy buenas historias.
Saro: Oh ya lo sé, mi amigo fue un magnifico Cuentahistorias.
Cera: ¿Cuentahistorias? ¿Qué es eso?
Toph: Muy simple, alguien que cuenta historias.
Abuelo de Piecito: (Risas), no exactamente Toph. Un Cuentahistorias va viajando por ahí contando las grandes historias de Cuellilargos a todas las manadas de Cuellilargos.
Piecito: ¿Y tú eras uno de esos Cuentahistorias, abuelo?
Saro: Tu abuelo ha sido uno de los mejores Cuentahistorias que ha habido. Yo intenté aprenderme todas sus historias.
Abuelo de Piecito: Oh, yo solo quería que todos recordasen la importancia de nuestro pasado.
Nadie se dio cuenta de que lo último que dijo el abuelo fue muy profundo para Aang.
Sokka: Parece un buen reto.
Zuko: Me recuerda a mi tío.
Petrie: (Ríe), mí gustar historias.
Púas: (Asiente).
Patito: A mí también me gustan, me gustan, me gustan.
Piecito: Sí. Abuelo, Saro, ¿por qué no nos contáis una de esas historias de Cuellilargos?
Todos: ¡Eso, eso!
Aang: Sería la forma perfecta de acabar la noche.
Abuelo de Piecito: Bueno, supongo que aún seremos capaces de recordar alguna de ellas. A ver, ¿quién sabe por qué los Cuellilargos se llaman así?
Suki: Fácil, por lo largos que son sus cuellos.
Patito: Sí sí sí.
Cera: Todo el mundo sabe eso.
Saro: Pero, ¿sabíais que no siempre tuvieron los cuellos largos?
Piecito: ¿Ah no?
Abuelo de Piecito narrando: Hace muchas épocas frías, antes de que tú o yo saliéramos del huevo, los Cuellilargos tenían los cuellos cortos.
La escena cambia a lo que el abuelo de Piecito narraba, una manada de dinosaurios que se parecían a los Cuellilargos pero en tamaño y longitud reducida (Prosaurópodos) comiendo de árboles pequeños en los principios de esa misma época (Comienzos de la Era Mesozoica).
Saro narrando: Por entonces los árboles eran muy bajos, de modo que podían comer hojas de estrella de las copas.
Abuelo de Piecito narrando: Los árboles cantaban cada día al Gran Círculo cuando cruzaba el cielo.
Saro narrando: Al Gran Cielo le gustaron tanto sus canciones que se agachó y tiró de los árboles hasta que se hicieron muy altos.
Abuelo de Piecito narrando: Así los árboles podían estar más cerca del cielo mientras cantaban al Gran Círculo.
Del sol salieron varios rayos que agarraron las ramas e hicieron crecer los árboles, tanto que se quedaron fuera del alcance de los dinosaurios herbívoros.
Saro narrando: Pero ahora las hojas de estrella estaban tan altas que los cuellos cortos de los Cuellilargos no las alcanzaban.
Abuelo de Piecito narrando: Esa noche al Círculo de la Noche le dio tanta pena que se agacho para consolarlos.
Saro narrando: La luz les hacía sentir mejor, de modo que levantaron sus cabezas para acercarse al Círculo de la Noche.
La luna irradió haces de luz que tocaron las cabezas de los dinosaurios, y sin que se enteraran sus cuellos, forma y tamaño crecieron hasta convertirse en verdaderos Cuellilargos (primeros saurópodos).
Abuelo de Piecito narrando: Y al hacerlo sus cuellos se estiraron y pudieron alcanzar las hojas de estrella.
Saro narrando: La bondad del Círculo de la Noche nos ayudo a ser Cuellilargos.
Fin del flashback.
Abuelo de Piecito: Así fue como los Cuellilargos tuvieron cuellos largos.
Patito: Ha sido una historia preciosa, sí sí sí.
A Púas la historia parecía haberle dado hambre con tanto hablar de hojas de estrella, por eso se comió unas flores en frente suya.
Cera: Parece que lo de hablar de hojas de estrella le ha dado hambre a Púas.
Púas: (Asiente).
Todos: (Ríen).
Toph hablando bajo: Seguro que tú pensarías en otra cosa para explicar eso de un modo científico.
Sokka hablando bajo: Tal vez, pero admito que estas historias de fantasía son muy entretenidas. Y no quiero chafarles la ilusión a los niños.
Suki hablando bajo: Eso es muy tierno por tu parte.
Sokka: (Se pone colorado).
Katara: Ha estado interesante, sobre todo las partes que vinculaban el sol y la luna.
Abuelo de Piecito: Así es como llaman Aang y sus amigos al Gran Círculo y al Círculo de la Noche.
Saro: Que interesante.
Tras acabar la noche de cuentos, el grupo se fue cada uno a su lugar de dormir.
Piecito: Debe de ser estupendo pasarse el tiempo contando historias.
Saro: Es un honor contar las historias de los Cuellilargos.
Abuelo de Piecito: Y es una labor importante.
Saro: Pero algunos Cuellilargos han empezado a olvidar sus historias. Por eso debes regresar y volver a ser un Cuentahistorias.
Eso pareció pillar desprevenido al abuelo de Piecito.
Abuelo de Piecito: ¿Qué dices? Lo siento, creo que no.
Saro: Viajaremos por ahí contando las historias de los Cuellilargos, como en los viejos tiempos.
Abuelo de Piecito: La verdad es que es una idea muy atractiva.
Piecito: ¿Entonces vas a volver a ser un Cuentahistorias, abuelo?
Saro: Por supuesto que sí.
Abuelo de Piecito: Saro, lo siento. Sé lo importantes que son las historias, y me encantaba ser un Cuentahistorias. Pero eso fue hace mucho, ahora todo es diferente.
Piecito: ¿Qué quieres decir con eso?
Abuelo de Piecito: Mi lugar se encuentra en el Gran Valle, contigo, con la abuela y con todos los demás.
Saro: Pero tú eres un Cuentahistorias, los Cuellilargos te necesitan, yo te necesito. No puedo contar las historias yo solo.
Abuelo de Piecito: Saro, créeme que lo siento, pero mis días de aventura pertenecen al pasado.
Saro enojado: Les darás la espalda a los Cuellilargos, y a todas sus tradiciones.
Saro dio media vuelta y se dispuso a marcharse.
Abuelo de Piecito: Saro, espera.
Saro: Lo siento, no tengo nada más que decirte.
Piecito se sentía muy preocupado, sobre todo por su abuelo que parecía triste.
Piecito: Abuelo, ¿te…te encuentras bien?
Abuelo de Piecito: Ay, me siento un poco mal por Saro. Esta dolido y enfadado y no quiero que se sienta así. Esperaba poder contar con él las grandes historias, pero esos días acabaron hace mucho.
(Momento Canta con Nosotros, Canción: Al Recordar-Remembering-Título original).
(Al recordar, al recordar, algo extraño te hará pensar)
(En otros tiempos mágicos, un hola alegre y triste adiós)
(Cosas buenas de ayer, que vuelven a reaparecer)
(Momentos que yo vi pasar, reviviré al recordar)
(Vuelvo a recordar)
(Fin de Momento Canta con Nosotros).
Abuelo de Piecito: Esperaba que Saro llegara a convertirse algún día en un Cuentahistorias. Se sabe las historias tan bien como yo.
Piecito: ¿Y por qué no se lo dijiste?
Abuelo de Piecito: Nunca tuve la oportunidad. Y ahora Saro está muy enfadado como para escucharme. Y es una autentica pena porque estoy olvidando algunas de las historias de Cuellilargos. Es una bonita y valiosa tradición, y nadie valora aquí más las tradiciones que tu amigo Aang, al fin y al cabo él es el último Nómada del Aire, y eso significa que él tampoco quiere que las tradiciones de su manada queden en el olvido.
Piecito: Sí, es una de las cosas que aún lo une con los suyos.
Abuelo de Piecito: Espero que él encuentre la forma de garantizar su existencia durante las siguientes generaciones, algo que yo no he podido con la nuestra.
Cuando el abuelo de Piecito se marchó, Piecito tomó una decisión al respecto.
Piecito: No puedo dejar que se pierdan esas historias. Tengo que encontrar a Saro. Pero no puedo hacerlo solo, necesito a Aang. Él tiene mucho poder de convicción.
No le fue difícil a Piecito encontrar a Aang, ya que lo encontró cerca del campamento meditando sobre una roca. Pero estaba en una meditación muy extraña, ya que sus tatuajes y sus ojos estaban brillando. Piecito prefirió no sacar a Aang del trance y esperar a que él volviera, cosa que hizo casi en enseguida.
Aang recuperándose: Vaya. Esta vez sí que me he superado.
Piecito: ¿Qué quieres decir?
Aang: Oh Piecito, no sabía que estabas aquí.
Piecito: ¿Estabas meditando otra vez?
Aang: No como las otras veces. Digamos que tu abuelo me ha dado el empujón para sumergirme en mi conexión con mis vidas pasadas como nunca lo he hecho, y al hacerlo he descubierto algo increíble: los orígenes del Avatar.
Piecito: Ya me lo podrás contar en otra ocasión, ahora necesito tu ayuda.
Piecito le susurró a Aang todo lo que había pasado.
Aang: Sé cómo se siente Saro. Tiene miedo de que el conocimiento y tradiciones de vuestra clase queden olvidados. Yo pasé por lo mismo respecto a mi pueblo. Y si me asegure de que los Acólitos del Aire aseguraran las costumbres de los Nómadas del Aire para el futuro, también puede pasar lo mismo con los Cuellilargos.
Piecito: ¿Entonces te unes?
Aang: Ya sabes que haría cualquier cosa por ti.
Piecito: Pues tenemos que encontrar a Saro. Hay que convencerle para que hable con el abuelo y vea que él también puede ser un buen Cuentahistorias.
Aang invocando una llama en su mano: Pues entonces en marcha. Será mejor que sigamos sus huellas, usaré fuego para iluminar el camino.
No les costó nada encontrar las huellas de Saro, pero había un problema.
Piecito: Ay va, las huellas de Saro se meten en el Misterioso Más Allá. Tendremos que encontrarlo deprisa.
Aang: Shh, Piecito. Baja la voz, algo nos está observando.
Aang se percató por el ruido de unos arbustos cercanos moviéndose.
Piecito asustado: ¿Qui…quién es?
Aang: Ponte detrás de mí. ¡Seas lo que seas será mejor que te muestres!
Piecito saliendo detrás de Aang: ¡Eso, no nos das ningún miedo!
Para su sorpresa no eran más que Toph y Chomper.
Chomper: ¿Por qué os íbamos a dar miedo nosotros?
Piecito: Oh Chomper, Toph. Solo estábamos…
Aang: ¿Qué hacéis vosotros aquí?
Chomper: Vi una luz extraña moverse y al ver que erais vosotros decidí seguiros.
Toph: Yo os vi hablando en el campamento, y al ver como os marchabais en silencio supuse que tramabais algo.
Aang: Estamos siguiendo las huellas de Saro.
Piecito: Es preciso que vuelva. El abuelo quiere que sea el nuevo Cuentahistorias.
Chomper: Vaya, entonces necesitareis los ojos de Toph y mi olfato para encontrarle deprisa.
Toph: Una misión de rastreo, pan comido.
Aang: ¿Por qué quieres ayudarnos, Toph? Que yo recuerde tú no eres mucho de tradiciones.
Toph: Eso era antes. Comprendí lo mucho que significaba para ti mantener vivo el legado de los Nómadas del Aire, y para los Cuellilargos esto viene a ser lo mismo. No pienso cometer el mismo error.
Piecito: Te lo agradezco.
Chomper: Chicos, ya tengo su rastro.
Aang: Pues entonces andando.
Y los 4 se introdujeron en el Misterioso Más Allá siguiendo las huellas. El rastro les llevó hasta un rio.
Aang: Parece que ha pasado por este rio.
Chomper: Vaya, es muy grande.
Piecito: Para nosotros sí, pero Saro es un Cuellilargo adulto. Pudo haberlo cruzado.
Aang: Quizás también podamos cruzarlo nosotros.
Toph: Hablad por vosotros 3.
Chomper probó a cruzar por el agua el mismo.
Chomper: ¿Lo veis? No es tan profunda.
Pero al siguiente paso descubrió que el rio si era bastante profundo.
Chomper: Chicos, al final sí que va a ser un poquito profundo para mí.
Piecito: Hm, pero es posible que no lo sea para mí y para Aang.
Chomper: ¿Y qué pasa con Toph? Ella no puede ver en el agua.
Piecito: Fácil, monta encima de mí y yo la llevare. Puedo aguantarla hasta llegar a la otra orilla.
Toph: Esa idea me gusta más.
Aang: Entonces yo te llevare, Chomper.
Chomper: Gracias.
Chomper se puso sobre Aang a la vez que Toph se mantenía sobre el lomo de Piecito mientras él y Aang se movían por el agua.
Toph: Supongo que ahora tu olfato es el que nos dirá el camino.
Chomper: Ahora seguid recto un poco más.
No les llevó mucho alcanzar la otra orilla y seguir el rastro por tierra. Siguieron el rastro hasta llegar al borde de un cañón.
Chomper olfateando: Es posible que un gran Cuellilargo como Saro subiera por esta pared.
Toph: Parece que en algunos casos sí importa el tamaño.
Piecito intentó subirla por su cuenta pero no pudo.
Piecito: Es demasiado alta para mí.
Chomper: A ver saltando.
Chomper lo intentó, pero sin resultado.
Piecito: Lo siento, pero no.
Aang: ¿Habéis olvidado que tenemos a la mejor maestra de la tierra con nosotros?
Toph: Preparare unas cuantas plataformas de roca para subir.
Toph creó varias plataformas que formaron una especie de escalera que les permitió subir mejor.
Chomper: Sí, lo vas vuelto a conseguir, Toph.
Toph: Siempre alegre de servir.
Piecito: Vuelve a buscar su rastro, Chomper.
Chomper olfateando: Ahora vamos a ver si alcanzamos a Saro.
Y continuaron la búsqueda, y Chomper no tardo en detectar un factor importante.
Chomper: Su olor es cada vez más fuerte.
Toph: Y yo ya lo estoy viendo. Esta justo delante, a la vuelta de esa curva.
Y no tardaron en dar con él.
Aang: Vamos Piecito.
Piecito: Ya voy, ya voy.
Toph: ¿Lo veis? Aquí esta.
Saro: Piecito, Chomper, ¿por qué me habéis seguido con vuestros amigos?
Piecito: Queremos pedirte que regreses al Gran Valle. Tienes que hablar con mi abuelo.
Pero Saro parecía aun disgustado.
Saro: No tengo nada más que decirle.
Toph: ¿Por qué estas tan enfadado con su abuelo?
Saro: Porque si no viene conmigo para ser Cuentahistorias se olvidaran todas las grandes historias.
Chomper: Bueno, ¿y por qué no eres tú el Cuentahistorias?
Saro: Eh, em, porque…porque el que cuenta historias es él. Yo no puedo hacerlo solo. No puedo.
Saro no se dio cuenta de que la fuerza de su pisotón fue tan grande que ocasiono una avalancha.
Toph: ¡Cuidado!
Aang: ¡Una avalancha!
Saro: Oh no. ¡Corred!
Todos se pusieron a huir esquivando las grandes rocas que caían, pero Chomper y Piecito se quedaron arrinconados.
Chomper: Oh no.
Piecito: Estamos atrapados.
Aang: Tranquilos, os sacaremos de ahí.
Toph: Pues va a ser complicado, siguen cayendo rocas.
Saro: ¡Subid, deprisa!
Mientras Toph y Aang apartaban las rocas que caían sobre ellos Saro permitió que Piecito y Chomper subieran por su cuello.
Toph: ¡Caen demasiadas!
Saro: ¡Subid vosotros también!
Aang obedeció cogiendo a Toph y impulsándose con el aire hasta la espalda del Cuellilargo.
Saro: ¡Agarraos!
Saro corrió todo lo que pudo con los 4 encima suya esquivando las rocas hasta que por fin parecían haberse librado.
Piecito: (Suspira de alivio), muchas gracias, Saro. Nos has salvado.
Saro: No debisteis seguirme. Ahora estas rocas bloquean el camino de vuelta al valle.
Toph visualizando: Y hay demasiadas, y casi todas son de gran tamaño. Tardaremos demasiado en moverlas.
Aang: Puede que con el estado Avatar…
Toph: No Pies Inquietos. Estamos todavía en una zona inestable, si eso lo ha provocado un simple pisotón de Cuellilargo quien sabe lo que haría el estado Avatar. Además, aun estamos en territorio de depredadores.
Saro: Debo suponer que a eso os referíais con lo de vuestra magia.
Toph: Pero aun así no somos todopoderosos. Eso sí, he aprendido a no subestimar la fuerza de un Cuellilargo.
Piecito: Oh no, estamos atrapados.
Chomper preocupado: ¿Y ahora qué hacemos?
(Momento Canta con Nosotros, Canción: Confiar).
(Estaremos bien, ¿por qué no lo escalamos?)
(No podré, ¿siempre aquí nos quedaremos? Chomper no has de temer, ya cálmate)
(Pero es que está aislado y oscuro)
(Relájate, piensa en un cielo muy claro, porque la salida hay que encontrar)
(¿A esa altitud quien va a mover las rocas?, ¿cómo vas tú a escapar? Pues vamos a lograr)
(Sobrevivir, y salir, quiero confiar)
(Fin de Momento Canta con Nosotros).
Al ver lo inseguros que estaban los pequeños, Saro decidió intentar calmarles.
Saro: Oye, ¿tu abuelo te contó alguna vez la historia de Saltos Grandes?
Piecito: ¿De Saltos Grandes? No, creo que no.
Saro: Saltos Grandes se convirtió en un gran jefe Cuellilargo. Pero cuando era joven, más o menos de tu edad, aprendió una gran lección sobre ser valiente.
Aang interesado: Esa suena a una historia que me interesa oír.
La escena cambia a la historia que Saro iba a narrar.
Saro narrando: Un día Saltos Grandes y su hermana pequeña estaban jugando y pasándolo muy bien. Estaban disfrutando tanto que el viento se puso muy celoso. El viento sopló tanto que creó un remolino que atrapó a la hermana de Saltos Grandes, la elevo por el aire y la llevo hasta su Cueva del Viento, en una montaña muy muy alta. Saltos Grandes tenía miedo de seguir al viento hasta su cueva, pero sabía que si quería salvar a su hermana era eso lo que debía hacer.
Todo ocurrió tal y como lo narraba Saro.
Saro narrando: Cuando Saltos Grandes llegó a la cueva el viento hizo un trato con él: si era capaz de vencerle en una carrera montaña abajo, él soltaría a su hermana.
Se muestra al joven Cuellilargo llegando a la cueva con el viento y su hermana dentro.
Saro narrando: Saltos Grandes sabía que sería peligroso, pero también sabía que debía hacerlo para salvar a su hermana.
El joven Cuellilargo miró hacia abajo preocupado antes de empezar la carrera.
Saro narrando: Hasta entonces nadie había vencido nunca al viento, pero Saltos Grandes encontró el valor para correr más deprisa de lo que lo había hecho nunca un Cuellilargo. Gracias a que encontró ese valor cuando estaba asustado fue capaz de vencer al viento en la montaña.
El joven Cuellilargo consiguió correr con determinación y llegó al suelo hasta que el viento.
Saro narrando: El viento mantuvo su promesa y dejo salir de su cueva a la hermana de Saltos Grandes.
Acto seguido tras ser vencido, el viento levantó a la joven Cuellilargo hasta devolverla al suelo junto a su hermano.
Saro narrando: Saltos Grandes creció y se convirtió en un gran jefe. Y cuando necesitaba ser valiente recordaba cómo una vez tuvo valor para derrotar al viento.
La historia acaba con el mismo Cuellilargo de adulto acompañado por su hermana y otros Cuellilargos.
Saro: Yo a veces, cuando necesito valor, también pienso en Saltos Grandes.
Toph: Vaya, ha sido una historia preciosa. Ese Saltos Grandes me recuerda bastante a ti Aang.
Chomper: ¿Por qué controla el viento?
Toph: No, sino porque él también necesitó mucho valor para aceptar su responsabilidad como Avatar.
Aang: Exacto, como cuando ocurrió la hora más oscura para la Tribu del Agua del Norte.
Chomper: ¿La manada de Katara y Sokka?
Piecito: No Chomper, la manada de Katara y Sokka es la Tribu del Agua del Sur. La del norte es otra distinta.
Chomper: ¿Entonces qué pasó allí?
Piecito: Cuéntanoslo Aang, tú, Toph y los demás tenéis muchas historias de las aventuras que tuvisteis cuando salvasteis el mundo. Saro ya nos ha contado una historia, ahora vosotros podríais contarnos una.
Saro: A mí también me gustaría oírla.
Aang: Vale. Tiempo después de despertar de mi letargo de 100 años descubrí la mala situación en la que se encontraba el mundo, y yo era el único que tenía el poder para arreglarlo. Al principio me daba miedo, no solo por mi misión sino porque temía no ser lo bastante fuerte. Tenía que aprender a controlar los 4 elementos, el aire ya me era natural así que debía centrarme en aprender el siguiente, el agua. Para eso tuvimos que viajar hasta la Tribu del Agua del Norte dado que Katara era la última maestra de la tribu del sur, y en ese momento ella estaba tan verde como yo. Aprenderlo no fue complicado, lo difícil fue que cuando menos lo esperábamos la Nación del Fuego lanzó un gran ataque contra la Tribu del Agua del Norte. Al principio la lucha estuvo a favor de los maestros del agua, gracias al efecto de la luna llena, o el Círculo de la Noche, ya que potenciaba sus poderes. Sin embargo, el malvado líder del ataque, se coló tras el campo de batalla y descubrió como quitarles la fuerza a los maestros del agua. Eso les dio la ventaja que parecía el final para todos. Fue entonces cuando tome una decisión importante, y me uní a la fuerza de las Grandes Aguas para proteger a la Tribu del Agua y forzar a la Nación del Fuego a retroceder hasta que el Círculo de la Noche recuperó toda su fuerza. Y así, derrotados y con su líder desaparecido, la Nación del Fuego no se atrevió a volver a atacar a la Tribu del Agua del Norte. Y desde aquel momento no volví a dudar de usar mi potencial para ayudar a otros en sus momentos más oscuros. Y a veces, cuando tengo miedo por mi poder, siempre recuerdo ese primer momento en que lo use apropiadamente para proteger todo lo que me importaba, mi familia. Eso es lo que me da valor.
Toph: Caray, esa es una historia que quiero que Sokka me cuente con más detalle.
Piecito: Vaya, gracias por contarnos esas historias.
Chomper: Sí, ahora me siento mejor.
Toph: Y hasta hemos pasado el rato para que nos encuentren.
Abuelo de Piecito: ¡Piecito!
Katara: ¡Aang!
Piecito: ¡Abuelo!
Aang: ¡Katara!
Chomper: Sí, yo también los oigo.
Piecito: ¡Abuelo, abuelo!
Toph: ¡Estamos aquí!
Petrie llegando: ¡Chicos, mí encontraros!
Todos: ¡Petrie!
Aang: ¿Qué estás haciendo aquí?
Petrie: Mí encontrarlos. Deprisa, venir aquí.
Entonces las rocas del bloqueo comenzaron a temblar a y moverse.
Aang: ¿Echamos una mano?
Toph: ¿Por qué no?
Los 2 maestros se pusieron a apartar rocas hasta que ellos, el abuelo de Piecito, el resto de la panda y otros Cuellilargos lograron abrir el bloqueo.
Katara abrazando a Aang: Me tenias muy preocupada.
Chomper: ¿Cómo nos habéis encontrado?
Zuko: Nos pareció raro que además de Aang, Toph no estuviera en su tienda.
Ruby: Seguimos vuestras huellas y nos llevaron hasta lo alto del cañón.
Patito: Luego oímos la avalancha.
Cera: Y también os oímos gritar.
Púas: (Asiente).
Abuelo de Piecito: Saro, hay una cosa de la quiero que hablemos.
Saro: ¿Sobre lo que dije antes? Siento haberlo dicho.
Abuelo de Piecito: No no, Saro. Creo que tú debes ser el nuevo Cuentahistorias.
Saro: ¿Yo? Pero…eh, yo no puedo contar ninguna historia sin ti.
Toph: Eso no es cierto, acabas de hacerlo.
Piecito: Sí, la historia de Saltos Grandes.
El equipo Avatar: ¿Quién?
Aang: Una historia muy bonita, que me recuerda bastante a mí.
Chomper: La verdad es que estábamos muy asustados, pero tu historia nos ayudó a sentirnos mejor.
Abuelo de Piecito: ¿Lo ves, Saro? Te diste cuenta de que una de las grandes historias podía enseñar algo importante en un momento de necesidad. Eso es lo que hace un buen narrador, eso es lo que hacen los Cuentahistorias.
Saro dudoso: ¿Y de verdad crees que estoy listo para ser un Cuentahistorias?
Abuelo de Piecito: Estoy seguro.
Piecito: Y yo.
Chomper: Es verdad.
Aang: Desde luego.
Toph: Ya somos 4.
Púas: (Asiente).
Abuelo de Piecito: Aunque ojala te lo hubiera dicho un poco antes.
Saro: Yo…no sé qué decir.
Piecito: (Ríe), creía que los Cuentahistorias siempre sabían que decir.
Saro: Tienes razón. De hecho esto me recuerda la historia de la primera Cuentahistorias. Se llamaba Gran Voz. Un día Gran Voz se encontró una cueva muy bonita, pero cuando entro en la cueva oyó los pasos de otro Cuellilargo…
Suki: Pareces muy contento Aang, ¿qué ha pasado?
Aang: Nada. Solo que me ha sentado bien saber que al igual que la cultura de los Nómadas del Aire estará a salvo con los Acólitos del Aire las historias de los Cuellilargos están en buenas patas. Además de la historia que Saro nos ha contado, porque me recuerda como me sentí la primera vez que actué como Avatar.
Toph: Eso me recuerda que tienes que contarme todo sobre la gran batalla de la Tribu del Agua del Norte, capitán Boomerang.
Sokka: ¿Quieres saber lo que ocurrió?
Toph: Pues claro, eso fue antes de conoceros. Quiero saberlo todo, hasta el último detalle.
Zuko: Pues entonces te lo vamos a tener que contar entre todos.
Katara: Porque pasaron muchas cosas.
Sokka: Pero eso otro día.
Aang: Sí, ahora todos merecemos descansar.
Piecito: Quien sabe. A lo mejor la próxima vez puedes contarnos la historia del primer Avatar.
Todos: ¿Eh?
Piecito nervioso: Hum, eso si la sabes, claro.
Aang: Bueno calma, no vayamos tan rápido. Habrá tiempo para cada cosa, pero ese momento tendrá que esperar otro día, porque sino ninguno podrá dormir con tantas historias en la cabeza.
Todos: (Ríen).
Y todos volvieron al Gran Valle para un merecido descanso, aunque ya empezaba a amanecer.
FIN.
