Texto: Letra normal
Diálogos: - Letra normal
Pensamientos: "Letra cursiva"
Recuerdos: Letra cursiva
Rated M por strong language, escenas de violencia y contenido para adultos
Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia y los personajes que no son de la serie son míos
Historia basada en Naruto Shippuden (Postguerra)
Capítulo 9. El banco
La noche en la que Naruto regresó a su casa después de hablar con Sakura no había terminado aún para el Uzumaki.
Al abrir la puerta, no esperaba encontrarse a Sasuke despierto en medio de la cocina, todavía con la misma ropa desastrada de la misión puesta y con una de las 3 latas de cerveza barata que estaban encima de la mesa del supermercado de la esquina en la mano. Tenía la mirada perdida en la nada cuando el rubio apareció por la esquina.
- ¿Teme? – el moreno seguía sin prestarle atención a su compañero y elevó su brazo izquierdo para darle otro largo trago a la lata. El rubio, cansado tanto física como mentalmente de la misión y de las tormentas sentimentales de sus amigos, suspiró y se masajeó la sien – Me voy a dormir, no tengo ni hambre'ttebayo. Hasta mañan-
- Te lo ha contado, ¿verdad? – Naruto elevó su azul mirada ante el corte y la voz pastosa que arrastraba Sasuke, ahí sentado en la cocina como si fuera lo más normal del mundo.
- Sasuke, es bastante tarde, estamos todos agotados, hablaremos mañana por la mañana… - el del Sharingan fulminó al pobre de Naruto con esas esferas negras tan profundas. Su malhumor podía sentirse igual de claro que la ligera borrachera que sufría ahora mismo el Uchiha debido a que le costaba más de lo normal enfocar y arrastraba un poco las palabras.
Tras unos segundos de silencio, Sasuke volvió a dar otro trago a la lata, terminándosela y golpeándola con fuerza sobre la mesa al bajar el brazo, mientras soltaba una sonora, seca y corta carcajada.
- Si llego a saber que se iba a meter conmigo debajo de las mantas, dobe, para luego mirarme con esa cara de cordero degollado… Si lo llego a saber – otra carcajada -. Tendrías que haber visto la cara de jjjjjilipollas que se me quedó… Hmpf… - Sasuke se llevó el dedo índice y pulgar al puente de la nariz, frunciendo el ceño. Le estaba dando dolor de cabeza. Genial.
- Sasuke… - el jinchuriki del kyubi le miró con empatía – Deberíamos descansar. Todos ¡Mañana veremos las cosas de otra manera! ¡Ya lo verás! – el incansable y alegre Naruto quiso animar un poco los aires. Pero Sasuke estaba directamente en otro punto.
- Soy un auténtico desastre incluso para perder lo que ya está perdido, ¿no, Naruto? – el tono del joven shinobi bajó, casi a un susurro, bajando los párpados y los hombros, como si de repente se le hubiera puesto una losa de piedra sobre la espalda.
Naruto soltó un largo resoplido tras analizarle unos segundos. No le gustaba nada ver a su mejor amigo así. Se acercó hasta la nevera y sacó un par de latas más de cerveza. Caminó hasta la mesa, sentándose en frente del Sasuke, al que tendió una de las latas. El dueño de Kusanagi miró el cilindro rojo con letras doradas y luego elevó la cabeza hasta chocar con las marquitas en las mejillas de su compañero tan características elevadas en una divertida sonrisa.
Él cogió la bebida, serio.
- Mañana tendrás una bonita jaqueca – se escuchó el "squish" de la anilla al abrirse cuando Naruto hizo presión en su lata -. Esta cerveza es más mala que un dolor, pero si por fin vas a soltar toda la mierda que llevas encima con respecto a tus sentimientos con Sakura… Merecerá la pena – subió un tanto el brazo, inclinando la lata hacia Sasuke, en un claro gesto de brindar.
Esta vez, la risa interna y leve de Sasuke fue sincera y derrotada, chocó su lata con la de Naruto y bebieron. Él estaba lo suficientemente ebrio como para no importarle qué contarle a su hiperactivo compatriota y Naruto colocó los codos encima de la mesa, dispuesto a escuchar.
- No sé ni por dónde empezar… - susurró el Uchiha. El rubio no pudo evitar ampliar aún más su sonrisa.
- ¿Qué tal si comienzas desde cuando éramos gennins? – Sasuke no cambió mucho el gesto en su cara, pero le había pillado por sorpresa y Naruto lo notó – Yo lo sabía en el fondo, teme. Yo… Sé lo que te pasa. Créeme – el del pelo negro asintió quedamente. Era plenamente consciente de que Naruto había bebido los vientos por su amiga cuando eran unos críos.
Sasuke sacudió la cabeza y volvió a reír de manera grave y pausada.
- Bien, usuratonkachi… ¿Te acuerdas cuándo…-
Y la noche se les hizo de día.
Cuando Sasuke abrió los ojos al día siguiente soltó un gruñido de molestia. "Mi cabeza…". La resaca de la cerveza le estaba martilleando su cerebro. "¿Qué hora es?". Con quejidos y arrugando el ceño, se levantó de su futón y fue arrastrando los pies hasta la cocina.
Eran las 6 de la tarde.
Soltó un bufido. Durante ese día y los posteriores estaban exentos de responsabilidades, a la espera de nuevas órdenes por parte de Kakashi y de nuevas noticias del paradero de esas especies de "rocas absorbe-chacra". El ex renegado apoyó las manos en el borde de la encimera de la cocina de Naruto mientras esperaba a que el café terminara de salir de la cafetera automática naranja y así se lo encontró el rubio, que también se acababa de levantar y se estaba frotando los ojos soltando un sonoro bostezo.
Sasuke soltó otro bostezo también.
- Tápate la boca cuando bosteces así, dobe, que me lo pegas – Naruto se rio.
- Hazme otro y toma – el chico sacó un comprimido blanco de un botecito de uno de los armarios, le tendió uno a su compañero y cogió otro para él. Al final acabaron los dos borrachos de la manera más tonta la noche anterior. Pero Naruto estaba feliz. Muy feliz. Por fin su mejor amigo le había contado absolutamente todo sobre sus sentimientos.
Recordó cómo Sasuke le narraba la cantidad de veces que pensaba en Sakura en su viaje sin querer. Cada vez que veía algún cerezo en flor y la paz que sentía cuando descansaba a su sombra recostado sobre el tronco. Cada vez que se encontraba medic-nins y saltaba en su cabeza la imagen de su amiga utilizando su característico chacra curativo. Y, al llegar la noche, simplemente no podía parar de rememorar su cara.
Lejos de ser pasteloso, lo que sintió el Uzumaki es que Sasuke no se había dado cuenta de lo colado que estaba por Sakura hasta que regresó a Konoha y se dio con las circunstancias en las mismísimas narices.
Y ahora, Naruto se sentía más que nunca unido a su mejor amigo y, por mucha pena que le diera Rai, al que había llegado a apreciar por hacer feliz a su Sakura, tenía muchas ganas de que todo esto llevara a que la balanza se inclinase hacia Sasuke. El jinchuriki le recordó el consejo que le dio sobre acercar posturas con la chica, aunque tuviera pareja. Estaba claro que a ella no le era indiferente por lo que pasó en la famosa cueva, y así estuvo insistiéndole sobre ese pequeño e importantísimo detalle al moreno hasta que este admitió que sí que tenía relevancia.
Un par de días más tarde, se encontraban en el barrio Uchiha para seguir avanzando en la restauración de la casa de Sasuke hasta que se pusiera el sol. Al ser prácticamente verano, tenían más horas de luz y la obra ya estaba bastante avanzada. No tardarían más de dos semanas en terminar, al menos, las casas principales colindantes con la que fue la residencia del chico.
- Recuerda que lo mejor sería entablar conversaciones tontas con ella para romper el hielo, teme.
- Si me lo repites una sola vez más, dobe, te mando a tu casa de una patada – dijo el moreno antes de llevarse unos cuantos clavos a la boca y terminar de colocar una tabla nueva en el suelo de la habitación que había sido de sus padres.
Ambos llevaban una cinta blanca alrededor de la frente de la misma forma en la que se colocaban las bandanas ninja para sujetarse el pelo y que no les resbalase el sudor por los ojos. Sasuke terminó de clavar la tabla con un fuerte martillazo en el suelo. Tras terminar algunos detalles más, lo único que le faltaba a la casa de Sasuke era que comenzaran a meter muebles para hacerla habitable.
El sol apenas estaba terminando de dar los últimos rayos de luz antes de dar paso al cielo nocturno cuando los dos compañeros se sentaron en el porche de la casa. Sasuke llevaba las mangas de la camiseta corta blanca remangadas hasta el hombro y Naruto directamente se la había colgado al hombro. Dejaron en una esquina de los escalones del porche un par de latas de té helado mientras comentaban vagamente lo que quedaba por terminar del jardín trasero, el cual disponía de dos fuentes con pequeñas lagunas a su alrededor, una a cada esquina de la amplia parcela, secas y estropeadas debido al paso del tiempo sin uso.
Sasuke elevó la cabeza, quedándose quieto, observando los últimos colores vivos del atardecer. Pensó en Sakura, otra vez.
Sakura. La cual se encontraba en la otra punta de la aldea en esos mismos momentos en una situación que el Uchiha no podía imaginarse ni en sus peores pesadillas y que conocería más pronto que tarde.
Tras el transcurso de una semana, la doctora Haruno se encontraba dando golpecitos en el informe que tenía delante con el boli. Hacía mucho calor y llevaba puesta la bata de médico encima de unos shorts y una camiseta blanca de tirantes muy fina. Tenía el pelo recogido en un moño casero para despejar su nuca. Ese calor no la dejaba concentrarse. Y el aire acondicionado de su despacho se había estropeado esa mañana. Genial.
Después de su regreso a la aldea de la misión, no había vuelto a ver a Sasuke. Naruto la llamaba y quedaba con ella de cuando en cuando, pero en ningún momento mencionó a su amigo. Después de lo que pasó, Naruto sabía que no debía meterse en arenas tan movedizas. Ya se vería lo que sucedería con el tiempo. Antes o después, Sasuke y ella se encontrarían por la villa, ¿no?
En esto estaba pensando la chica de pelo rosa cuando Tsunade entró en su despacho.
- Tsk… A ver si te arreglan este cacharro, niña, aquí hace un calor horroroso.
- Dímelo a mí… - se llevó el boli a la boca, mordiéndolo distraídamente.
- ¿Leíste la nota del Hokage con la nueva misión? – Sakura desvió la mirada apoyando la mano en su barbilla en un gesto de aburrimiento y asintió – No te preocupes… Tú eres una responsable de este hospital, en la misión que tienen los chicos la próxima semana tú te quedarás. Te necesitamos aquí – Ella seguía sin mirar a su sensei. Tsunade se calló un instante, observando a su antigua alumna. La ex Hokage había pedido a Kakashi que Sakura se quedara esta vez en la aldea. Pensó que lo mejor sería darle un respiro a la joven medic-nin antes de volver a meterla en una misión con el equipo 7. Las vibraciones que notó de la chica, ahí de pie, destrozada, cuando regresaron de Suna no le gustaron ni un pelo. Intentó hablar con ella unos días más tarde, sin éxito. "Estoy bien, sensei. No me pasa nada.". Y un gesto con la mano restándole importancia. Era la única respuesta que recibía cada vez que le preguntaba -. Como ya debes saber, hay conflictos en las fronteras del País de los Ríos. Por lo visto una banda criminal está arrasando tierras y matando a civiles. Irán Sai, Sasuke y Naruto como primer equipo, y Shikamaru, Ino y Choji como el segundo – Tsunade hizo una pausa. Lo que venía a continuación no le iba a hacer ni pizca de gracia a su alumna, ¿o sí? –. Sakura, en el País de los Ríos hay una epidemia de fiebre de las charcas, el calor hace su trabajo y las plagas de mosquitos han aumentado mucho. Los equipos enviados tienen que ser vacunados diez días antes de partir. Tú serás la encargada de vacunarles. – Ahora sí, alzó la cabeza hacia su maestra, molesta.
- ¿Cómo? ¿Y Shizune? ¿Y las enfermeras y médicos que hay en este hospital? Yo tengo cosas más importantes que hacer, Tsunade sensei, con todos mis respetos…
- Pues con todos mis respetos, Shizune está en Suna formando en venenos a los médicos de la ciudad. Ino va a ser una de las enviadas a la misión y esas vacunas son muy caras, Sakura, necesitan una supervisión estricta y alguien que sepa lo que está haciendo. Kakashi ha aceptado que no te incorpores a la misión si te encargabas de poner unas simples inyecciones. Los presupuestos del hospital son ajustados y afectan a la economía de la villa. Sé profesional, niña.
Tsunade tenía razón. "¡Joder!". Sakura movió la cabeza, enfadada.
- Pfff… Está bien…
- Y todavía no tenemos noticias de dónde se encuentran las cajas perdidas – Tsunade se cruzó de brazos -, así que yo no daría más razones al imbécil de Kakashi para que te asigne misiones de mierda o ajuste más los presupuestos del hospital – la Haruno acabó asintiendo, fastidiada.
Estupendo. No tenía suficientes cosas encima sobre las que pensar y ahora tendría que encontrarse con el careto de Sasuke antes de lo que ella quisiera.
Shikamaru, Ino y Choji fueron los primeros en vacunarse al día siguiente por la mañana. Era un proceso muy sencillo, pero era cierto que si se hacía mal, aparte de provocar terribles fiebres en la persona, la vacuna no servía y era dinero tirado a la basura. Esa misma tarde, Naruto, Sasuke y Sai estaban esperando en el pasillo previo a la sala de vacunación del hospital de Konoha. Sasuke no podía estar más furibundo, iba a estar en una sala a solas con Sakura.
- Hmpf… Vaya estupidez… Yo soy un Uchiha, un mosquito de mierda no me haría nada…
- Teme, no podemos ir al País de los Ríos sin esa maldita vacuna –. A Naruto no le gustaban las agujas precisamente pero no quedaba otra –. Nos podríamos morir deshidratados, no hay remedio si te da.
- Naruto Uzumaki. – Una enfermera abrió la puerta y llamó al rubio para pasar a vacunarse.
- ¿Recuerdas lo que te dije sobre acercarse'ttebayo? – le susurró antes de levantarse. Sasuke solo torció más el gesto mientras el Uzumaki le dedicaba una sonrisa zorruna antes de desaparecer por la puerta.
Una vez dentro, Sakura estaba terminando de preparar la vacuna. Se inyectaba en el brazo normalmente, era intramuscular, pero en realidad podía ponerse en cualquier parte. La chica llevaba su bata de médico, el pelo recogido en un moño alto y los guantes azules puestos. También llevaba el fonendo colgando del cuello.
- Hola, Sakura, por favor que no me duela, no quiero ver la aguja –. Naruto habló muy deprisa. Sakura rio.
- Tranquilo, no vas a notar casi nada. Si te la pusiera a las bravas esta inyección duele bastante, pero no te preocupes, que estás en mi consulta, ¿cuándo te he hecho yo daño en el hospital?
Aun así Naruto pegó un grito. La vacuna había que introducirla poco a poco en el músculo, por lo que el rubio apretaba los dientes, molesto, mientras notaba cómo se iba metiendo el líquido. Cuando terminó, Sakura le mandó beber mucha agua y que estuviera atento si le subían algunas décimas de fiebre.
Sai fue el siguiente y la doctora Haruno repitió el proceso. Al ex – Raíz le molestó también el pinchazo, pero sonreía débilmente mientras hacía como que no le dolía. Por último, quedaba Sasuke Uchiha. La enfermera lo llamó, roja como un tomate. El chico no dejaba indiferente, para nada. Entró, con su metro ochenta y siete de altura. Sakura estaba de espaldas a él, preparando la inyección. A Sasuke se le cortó el aliento. Desde su perspectiva, veía el cuello de la chica, despejado por el pelo recogido. Se le olvidó todo. Una molesta sensación de querer tocarla se le pasó por la cabeza.
- Colócate en la camilla, Uchiha – La enfermera estaba terminando de colocar las bandejas con los restos de las vacunas mientras veía la escena. El ambiente era como si fuera a estallar una tormenta, se le pusieron los pelos de punta.
- Hmpf… - Sakura se dio la vuelta con la jeringa en la mano. No pudo evitar que el corazón se le parase un latido al ver de nuevo, cara a cara, al mayor de sus problemas para su pobre músculo cardíaco. Era tan guapo… Tan alto… Su imponente anchura de hombros. Sus ojos negros eran como dos brasas encendidas. La estaba mirando con demasiada intensidad.
Sakura carraspeó. Iba a decirle que se descubriera el brazo para colocarle la vacuna. Pero se le ocurrió una idea, no pudo evitarlo. Simplemente actuó antes de pensar.
- Ponte de cara a la pared apoyando los brazos en la camilla y los pantalones abajo - "¿¡QUÉ?!" Sasuke los ojos de golpe. ¿Cómo que se bajara los pantalones? ¿Qué coño? ¿Iba a ponerle la inyección en el culo? Efectivamente, la mente retorcida de Sakura ideó ese pequeño plan en el segundo que se dio la vuelta para encarar al moreno. La enfermera también miraba a la doctora Haruno atónita –. Midori, ya puedes retirarte. Ya terminaré yo todo, Uchiha es el último –. La pobre chica se quedó parada mirando a Sasuke y luego a Sakura, para después asentir con un leve "Sí, doctora…" y desaparecer por la puerta. Sasuke miró largamente a Sakura. Pero sin cambiar la expresión, con un par, hizo lo que ella le había mandado.
En seguida, Sakura se arrepintió de lo que había dicho. Tenía a Sasuke de espaldas, con los pantalones bajados, esperando a que terminara su trabajo. Había sido muy infantil, pero lo hecho, hecho estaba. Sakura tragó saliva, le dieron ganas de meterle un mordisco a Sasuke en el trasero. El maldito tenía una parte baja como esculpida por los dioses. El calor de la sala, si ya de por sí era alto por estar en verano, subió más. O eso le pareció a la muchacha.
De repente, Sakura se acordó de las palabras que le dedicó en la cueva tras separarse. Se enfureció tanto que clavó con mucha brusquedad la aguja la parte superior del glúteo izquierdo de Sasuke, el cual pegó un grito de sorpresa y dolor.
- ¡SAKURA, JODER!
- Sssssh… Cállate, ya está, llorica – no pudo evitar deleitarse en cómo Sasuke se tensaba. Veía los músculos del cuello contraerse, seguro tenía los dientes apretados. Ella sonrío. Venganza. Al menos que le doliera un poquito más que al resto.
Cuando ella terminó y Sasuke se subió los pantalones, estaba algo rojo del esfuerzo por no revolverse del dolor mientras estaba vacunándose. Se dio la vuelta y la miró. Ella estaba colocando los deshechos de la intervención en la mesa que estaba debajo de la ventana y se giró al notar que él estaba clavándole los ojos en la nuca.
- … Bebe mucho líquido hasta mañana. Si notas que te sube la fiebre, ven a que te revisen, es un efecto secundario frecuente – él no dijo nada. Seguía mirándola, como queriendo quemarla con el Amaterasu.
Sakura se estaba poniendo bastante nerviosa y se quitó los guantes para irse. Sasuke la retuvo de un brazo. Se movió solo.
- …¿Cómo te va con Rai? – soltó sin más. Sakura abrió mucho los ojos. Se tensó.
- ¿Y a ti qué te importa? – Lo miró, feroz, ¿a qué venía ahora esto?
- Hmpf… Solo era… Una pregunta – el chico enarcó una ceja ante la violenta reacción de la joven -. No te he visto desde que regresamos de esa mierda de misión - dijo él mientras bajaba la mirada al suelo.
Sakura reaccionó. Se sintió mal. Su actitud era más que evidente y él solo le había preguntado qué tal le iba con su novio.
- Mmm… B-bien - además ella no tenía derecho a nada… Sasuke no era nada de ella. Estos pensamientos golpeaban la cabeza de Sakura con fuerza, no lo había pensado antes. –Sasuke, lo siento… Siento mi comportamiento, no está bien… He sido una niña pequeña, estamos como el perro y el gato constantemente… Y, sinceramente, no quiero esto –. Sasuke la soltó. La miraba con… Tristeza. Sabía que ella seguía con el ninja de Kumogakure, y eso lo mataba por dentro, pero no tenía más remedio que joderse. Las palabras de Naruto recordándole mil veces lo de acercarse como amigo resonaron en su cabeza.
- Hmpf… Yo tampoco. Y… También lo siento -. Sakura sonrió, agradecida. – Pero… Sakura, no pienses que voy a ponerme a dar saltos si te veo algún día con Rai por la calle… - Sakura le miró ahora con el ceño fruncido, "¿otra vez?".
- Sasuke… Yo…
- Escúchame, sé que no tengo ningún derecho. Sé que me porté como un estúpido contigo. Lo sé – Sasuke se acercó a su cara, atravesando sus ojos verdes con los suyos, negros como el cielo nocturno –. Solo empecemos de cero. Y, esta vez, de verdad – La mirada de Sasuke ardía y Sakura se estaba quemando. Sus palabras le prometían comenzar de cero pero sus ojos la mandaban directamente a recordar de una manera muy vívida cómo la besó no hace mucho.
- De acuerdo – soltó en un suspiro contenido. Sasuke le tendió la mano izquierda y la chica se la estrechó tras unos segundos. Se quedaron con las manos cogidas un poco más de lo normal -. Suerte en la misión, entonces. Si necesitas algo… - tragó saliva, desviando la mirada hacia la mesa de la sala, colocando innecesariamente los utensilios que descansaban sobre una bandeja – Dímelo. Ya sabes dónde suelo estar – terminó por decir, con una ligera sonrisa.
- Seguro – le hizo un gesto con la cabeza, algo más tranquilo y se marchó. La doctora se quedó mirando la puerta por la que había salido su compañero y se llevó una mano al cuello, masajeándoselo.
"La que tengo encima… Kami".
Dos semanas después, los equipos encargados de eliminar a las bandas que estaban atemorizando a los aldeanos de las fronteras del País de los Ríos regresaron con éxito. Tenían magulladuras leves pero estaban perfectamente. Poco a poco, parecía que Konoha aceptaba a Sasuke como un shinobi más. Al principio, escuchaba comentarios por las calles, incitándolo a que se largase de nuevo, que era un peligro y que estaba maldito. Él no hacía caso, le resbalaba lo que opinaran unos pocos imbéciles. Estaba en casa y en paz. Al menos en la mayoría de sus asuntos.
El resto del barrio iba a ser ocupado por familias que necesitasen un techo. Había sido decisión de Sasuke, al fin y al cabo estaba vacío y solo quedaba él como Uchiha. Además, era un mísero gesto para compensar el daño que había causado tiempo atrás. Sus acciones no dejaban de ser una cura para su alma que una vez rezumó odio y venganza.
Era otra calurosa tarde de verano cuando un grito de júbilo retumbó desde la recién restaurada y totalmente equipada cocina de la mansión Uchiha. Naruto dio un par de saltos más hasta salir pitando a la entrada de la casa con los brazos en alto, riéndose muy fuerte. Por fin, la casa de Sasuke estaba completamente lista, habían vuelto a tener misiones con las que recibir dinero suficiente y no faltaba mucho para que en Konoha se celebrara el fin de la guerra en su quinto aniversario. Además, debido a que Sasuke estaría en la aldea, Kakashi le propuso hacer un simbólico homenaje a su hermano Itachi.
El del Sharingan estaba de buen humor. El volver a ver su casa en todo su esplendor le había levantado los ánimos. Y, por supuesto, la alegría de Naruto era harto contagiosa si Sasuke se encontraba con ese ánimo tan receptivo.
De buena gana, sacó una botella de sake de un armario de la cocina con un par de vasos cortos y dos de los héroes de la Cuarta Guerra Ninja brindaron varias veces sentados en el porche principal.
- Teme, ¿qué tal si salimos un rato? Ya se nos ha acabado la botella y todavía es pronto… ¡Venga! ¡Hay que celebrar que tu barrio está reparado y que has vuelto a tu hogar'ttebayo! - Sasuke se rio levemente y Naruto comenzó a hacer un puchero – Aunque… Eso significa que te vas a ir de casa.
- Y lo que voy a descansar de tus ronquidos y tu desorden, usuratonkachi – el moreno elevó una de las comisuras de los labios en su típica sonrisa ladeada mientras elevaba su vaso y se terminaba el contenido de un trago -. Pero tienes razón, esta noche deberíamos despejarnos un rato, aprovecha que accedo.
Con un gesto triunfante, los dos shinobis se encaminaron a Ichiraku como primera parada.
Esa noche, Sakura salió tarde del hospital. Malditos informes… Malditos presupuestos. ¡Y este calor! Incluso por las noches la temperatura apenas bajaba. Iba caminando por la calle del hospital cuando vio a Hinata en la esquina, caminando lentamente y mirando hacia los lados.
- ¡Hola, Hinata! – la tímida kunoichi se giró ante la llamada - ¿Qué haces aquí tan tarde?
- Buenas noches, Sakura – Hinata le sonrió cálidamente -. He ido a casa de Naruto para recordarle la cena de compromiso que tenemos en casa de mi familia pero no estaba, así que salí a buscarle por el centro de la aldea pero tampoco le encontré… Iba de vuelta a su casa cuando una pareja me ha dicho que creían haberle visto cerca de las calles del hospital.
- Entonces te acompaño, no podría dormir ahora de todas formas.
No habían avanzado más cuando, a lo lejos, vieron dos figuras, tambaleándose, cogidas por los hombros. "Genial… Borrachos…", pensó la Haruno. Sin embargo, cuando Sakura y Hinata se acercaron un poco más y distinguieron una cabellera rubia y otra morena, no salían de su asombro. "Naruto… ¿Sasuke?"
- ¡SAKURAAAAAAAAAA! ¡Mira…! ¡hip!… ¡Quién está ahí, teme! ¡Sakura! – Sakura se quedó con la boca abierta, sin creerse lo que estaba viendo - ¡Y Hinata! ¡Mi amoooooor!
- Hmpf… Naruto, me duele la cabeza… Baja la voz… No sé por qué te hago caso con tus juegos y estúpidos retos de a ver quién bebe más de mie…¡hip!... rda… - Sasuke se llevó la mano izquierda que tenía libre a la sien.
Hinata, estática, al lado de Sakura, comenzó a fruncir el ceño pero fue la joven del pelo rosa la que comenzó el exabrupto.
- Naruto… Sasuke… ¿¡OS PARECE NORMAL IR COMO UNA CUBA A ESTAS HORAS POR LA CALLE!? – las dos mujeres se acercaron al par de dos que se iban sosteniendo en pie porque se apoyaban el uno en el otro a duras penas.
- Aaaaah… Sakura, no grites tanto que te van a oír los ninjas del Sonido… Sssssshh-jajaja – Naruto iba cocido y Sasuke no andaba muy allá. Ante el comentario de su amigo incluso se comenzó a reír con él. Sakura no daba crédito a lo que estaba viendo y Hinata, tampoco. Cuando terminaron de reírse a gusto, Hinata dio un paso hacia su novio, visiblemente enfadada.
- ¡Naruto! ¡Llevo buscándote horas! ¿¡Dónde estabas!? – no era muy común ver a la dulce Hyuga así. Todos guardaron silencio y el Uzumaki intentaba enfocar a su chica como podía.
- Oh… Hinata… Mi amor… Lo sie…¡hip!...nto… Es que estábamos celebrando el teme y yo, y queríamos ver quién aguantaba más el sa… ¡hip!...ke… - otra risita tonta.
- ¡A casa ahora mismo! Si mañana te duele la cabeza no te pienso cuidar… ¡Ya verás! Sakura… - los ojos perlados de la Hyuga miraban con pena a Sakura mientras esta lo cogía del brazo contrario al que tenía colgando del cuello de Sasuke para estabilizarse y cargarlo ella - Lo siento … Me lo llevo a casa… - Hinata terminó de pasar el brazo del rubio por sus hombros – Sasuke, buenas noches - y se despidió con una inclinación de cabeza, arrastrando a Naruto.
Los dos compañeros se quedaron mirando a la pareja hasta que desapareció por una esquina.
Bajo la luz de la farola donde se habían parado, se quedaron una Sakura que no sabía qué pensar en medio de la calle y un Sasuke, borracho, apoyado en la pared del muro del hospital intentando mantener la compostura. A Sakura casi se le escapa una carcajada. Era bastante gracioso ver a Sasuke, que siempre iba con su porte tan digno, borracho perdido intentando aparentar que estaba perfectamente. No iba a dejarle en medio de la calle así… Suspiró profundamente.
- Sasuke, vamos… - Ella se acercó para pasarle el brazo por sus hombros igual que había hecho Hinata.
- ¿Pero qué te crees…? ¿Que estoy inválido para poder andar? – Él arrastraba algo las palabras debido a la embriaguez. Sakura podía notar el olor del sake al acercarse.
- No, pero estás ciego perdido. Te voy a llevar a casa.
- Hmpf…
Sasuke cedió, no tenía el cerebro como para pensar en lo humillante que era que Sakura se lo hubiera encontrado en ese estado en la calle y que tuviera que llevarlo a su casa a esas horas de la madrugada. "Maldito dobe… No vuelvo a caer en sus juegos estúpidos…". Con el viento fresco que soplaba y el paseo, a Sasuke se le estaba pasando la borrachera. Iban despacio y al moreno se le estaba despejando la mente. Se sentía bien teniendo el cuerpo de Sakura pegado al suyo. Ella no había abierto la boca en todo el camino, miraba al frente, sin más.
Sasuke la miró. No sabía cuánto tiempo llevaban caminando pero se encontraba mejor. Quitó el brazo de sus hombros y ella levantó la cabeza hacia él.
- Ya… Estoy bien, puedes irte a casa, no hace falta que llegues hasta la mía.
- No pasa nada, me quiero asegurar que no te caes redondo y te partes la cara contra el cemento. No quiero tenerte mañana en la consulta con el labio o la nariz rota.
- Hmpf… Exagerada… Un poco de alcohol no iba a hacer que me rompa nada – alzó la barbilla, orgulloso.
- Ya, ya… Un poco de alcohol dice… Os habéis puesto finos…
- Es el idiota de Naruto… Me reta y yo no puedo quedarme atrás. Además – Sasuke alzó la nariz de nuevo –, gané yo - Sakura rio para sí.
- No lo dudo… Siempre compitiendo… Como cuando éramos niños…
Sakura se paró en seco. Sasuke la miró con un gesto interrogante en su ceja arqueada.
- ¿Qué ocurr…? – Sakura estaba mirando algo muy fijamente y Sasuke siguió su mirada para ver qué era. No supo qué pensar. Estaba ahí. Estaban en la calle del banco… Donde Sasuke dejó noqueada a la chica, donde la depositó antes de largarse para no mirar atrás… Antes de partirle el corazón a Sakura por primera vez.
Ella lanzó un suspiro eterno.
- … Nunca te dije que… - Sakura salió de sus pensamientos para mirarle – Esa noche… Quería quedarme… Y era de verdad.
- Lo sé… - respondió la chica para sorpresa del orgulloso Uchiha. Con paso lento, Sakura avanzó hacia el banco y se sentó. Le hizo un gesto a Sasuke para que se acercara y se sentara a su lado.
- No sabes… Lo que sentí cuando abrí los ojos – dijo ella mientras el chico se sentaba. La negrura de la noche era combatida con la luz de una media luna colgada en el cielo y una farola lejana –. Fue como si todo el peso del mundo me cayera encima… Lo que te dije no fue suficiente para retenerte… Lo que sentía por ti – Sakura giró la cabeza para mirarle, con ojos acuosos –, no fue suficiente… "¿Por qué estoy haciendo esto?"
Ella se llevó una mano a la frente, dejando caer la cabeza, cansada.
- Dilo otra vez – Sakura abrió los ojos de la impresión y miró, incrédula, a la determinada expresión del bello rostro de su eterno problema sentimental. Sasuke le devolvía la mirada sin vacilar.
- ¿Qu…?
- Dilo. Lo que me dijiste aquella noche. Repítelo – Sakura aguantó un poco más fijando sus pupilas en la oscuridad de las de Sasuke, buscando algún atisbo de burla en ellas. No lo encontró. bajó la miraba a sus pies y suaves lágrimas caían por sus mejillas. Apretaba los puños contra sus piernas.
- Yo… - Tragó saliva muy fuerte. "¿Por qué estoy haciendo esto?", volvió a repetir en su cabeza, rabiosa, porque no se estaba frenando – Te amo tanto… - Más lágrimas – No puedo soportarlo… Si tú y yo estuviéramos juntos… - Sakura alzó la cabeza para mirar al frente, no podía mirar a Sasuke – Seguro que no te arrepentirías, viviríamos felices cada día, finalmente encontraríamos la felicidad… - El gesto de ella se crispó. Tenía los puños muy apretados – Haría… Haría cualquier cosa por ti… Así que… - Ahora sí, volteó la cara hacia él, anegada en lágrimas, con los dientes apretados. – Quédate… Quédate, te lo ruego… Cualquier cosa que me pidas, lo haría… - Sakura sollozó. Joder ¿por qué le estaba haciendo esto? – Por favor… quédate conm… - No pudo acabar la frase porque Sasuke la había envuelto con los dos brazos alrededor de su cuerpo, apresándola en un abrazo muy fuerte. Enterró su cara en el cuello de la chica, que se había quedado muda.
- Me quedo – a Sakura se le iban a salir los ojos de las órbitas, tenía las manos en el aire sin responder al abrazo, estaba siendo todo demasiado… - Me quedo contigo, Sakura – ella se rompió. Empezó a llorar como si no hubiese un mañana, su cuerpo se sacudía en espasmos con cada llanto. Agarró la camiseta de Sasuke con fuerza, terminando de pegar sus brazos a ambos costados del cuerpo del chico. Sakura también enterró su cara empapada en su cuello, mojándole.
Sasuke hizo un poco de fuerza para separarse de Sakura cuando ella se hubo calmado un poco, la miró. En sus ojos negros había emoción contenida, brillaban. O eso creía Sakura, los restos de los lagrimones no la dejaban ver bien y tenía la cabeza en otro sitio. Pero aún no se esperaba lo que sucedió a continuación.
Sasuke subió una mano hasta su nuca, dejando la otra descansando en su cintura, hizo presión para acercar sus caras y juntó sus labios con los de ella. Saboreó las últimas lágrimas de la chica, en ese beso donde no había lujuria, ni pasión. Sino algo más dulce, más intenso. Sakura creía que iba a estallar en mil pedazos. Nunca la habían besado así. Sintió cómo Sasuke quiso transmitirle muchas cosas en un beso tan suave, tan sutil. Y no pudo soportarlo más.
Sakura empujó a Sasuke en el pecho para apartarle de ella, con fuerza. Él la miró con pena. No sabía qué le había impulsado a tener esa reacción. En su cabeza no estaba para nada actuar con Sakura de esa manera, sino ir poco a poco, como le había dicho mil veces Naruto. Sin embargo, tenerla tan cerca durante el camino, ver esos ojos de gato tan verdes y llenos de vida… Ahora el gesto de Sakura era de dolor, sus ojos estaban empañados por una sombra oscura.
- Sasuke… Ya es tarde… Yo... – A Sasuke le pareció que la voz de la chica llegaba de muy lejos – Rai está ahora en mi vida… Por favor, no me hagas más daño. Es suficiente… Aléjate de mí.
- Sakura…
- ¡NO! – la chica alzó la voz tanto que enmudeció al del Chidori – Escúchame, Sasuke, Rai me pidió matrimonio hace unas semanas – los ojos de Sasuke estaban fijos en su boca -. Y yo… Y… - la chica se levantó como un resorte del banco, alejándose de él como si quemara. Cuando miró con dureza a un Sasuke atónito, sentado en ese banco, no dudó – Y le voy a decir que sí, Sasuke. Estoy harta, ¡HARTA! – apretó los dientes y los puños, pero sus ojos no paraban de llorar – Harta de esto… ¡Te fuiste cuando más te necesitaba! – un sollozo – No pretendas volver ahora cuando menos lo mereces… La que se marcha ahora soy yo.
Sakura salió pitando de allí, dejando a un Sasuke en shock, con el sake corriendo aún dando coletazos por sus venas. El muchacho no entendía muy bien qué había pasado. "Sakura está con otro. Sakura se va a casar. Se va a casar con… Es tarde. La he perdido. Imbécil."
Sasuke apoyó los codos en sus piernas y se sujetaba la cara con las manos. No puede ser… Y a su mente vinieron las palabras que le dijo Naruto una vez. Aquella vez que hablaron en su casa, bajo la luz de la lámpara de la cocina y unas cuantas latas de cerveza. Las palabras de su eterno rival le retumbaron con fuerza:
- "Para mí una vez Sakura fue lo que tú eres para ella, pero las personas se cansan, teme. Yo he encontrado a la persona adecuada para mí. Si Hinata no hubiera estado ahí, quizá yo ahora me vería más solo que la una, lamentándome por no haber abierto los ojos a tiempo para darme una oportunidad. Quizá Sakura algún día encuentre a su "Hinata" y sea muy tarde, amigo… El error no es pensar que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, si no que creas que esa persona va a estar ahí por siempre y que no la vas a perder."
No supo si fue culpa de ese recuerdo, de lo que acababa de pasar o del alcohol que le embotaba en cerebro, pero Sasuke Uchiha, antes de levantarse de ese banco para marcharse a su casa, todavía algo ebrio, lloró como no lo había hecho en mucho tiempo.
¡Capítulo nuevo! Bueno, ¿cómo agradecer que sigan leyendo esta historia después de tanto tiempo? ¡No hay palabras! Comprendo que hayan tenido que leer de nuevo algunos capítulos para recordar qué pasaba aquí (a mí también me pasó en ciertas ocasiones con otros fics), pero agradezco el detalle y que comenten! Para aclarar algunas cosas: este capítulo es un tanto turbulento por los cambios de sentimientos de Sakura, que se debate fuertemente entre lo que le dice su cabeza y su corazón y... En el próximo capítulo va a haber jaleo de verdad, así que sean pacientes! Tengo el borrador, como les dije, así que intentaré detallarlo la próxima semana a más tardar.
Mientras, les dejo que opinen qué les parece el capi, ok? Cualquier cosa, buena, mala... Háganmela saber. Cuando leo sus comentarios me dan fuerzas para intentar conseguir una narrativa interesante y amena.
¡Los leo, amigos del bosque! ¡Un fugaz saludo!
Shirokami Mori :3
