Bueno, aquí me tienen de vuelta!

Debo disculparme por el tiempo que me tardé en volver a publicar, usualmente siempre llevo 4 cap de ventaja a los que van publicados, y el que acabo de terminar (3 cap mas adelante que este) si que me llevó trabajo hacerlo! WOW Pero en fín, aquí llegué.

Bien, haremos una breve reseña de lo que veremos. Nadie se alarme que no desviaré absurdamente la historia por caminos sinuosos en incomprensibles, todo esto tendrá un buen sentido hacia el final. Lo que me apasiona como escritora y lectora empedernida (aparte de consumidora obsesiva de manga) son los policiales, y toda narración que enmarque misterios, enigmas e incógnitas, y no pude evitar introducirle de estos a mi fic. Ustedes me dirá al final si resultó bien. (o si me fui al carajo xDDD) Nah, mentira. No pienso decepcionarlos.

Pro otra parte, no desesperen. Para aquellos fans de SNK, estos próximos cap pueden ser realmente iluminadores, ya que puse todo mi cerebro y empeño en desarrollar las mejores teorías, que a medida que avance el manga tal vez vayan perdiendo cada vez más validez, pero que en un Fanfiction como este, valen, y mucho.

Sin mas preámbulos, léan y disfruten ;)


Ojos vendados en una pista de obstáculos

Tras el desolador día de lluvia, el sol volvía a abrirse paso entre las nubes que disolvía progresivamente. Se podría calificas aquella mañana como una oportunidad excelente para madrugar, desayunar bien y aprovechar toda la milagrosa luz solar en trabajar duro, entrenando y cumpliendo aquellas tareas hogareñas más tediosas.

Con las primeras luces naranjas del día, los soldados del escuadrón de maniobras especiales empezaba su día entre bostezos, muecas molestas y quejidos por el sueño aplastante, casi todos. Mientras algunos se encaminaban hacia la cocina para disponerse a desayunar, otros discutían por su propio turno para el baño, otros se vestía patosamente tratando de meter el pie en la bota correcta sin dejar que el peso de sus pocas horas de sueño nublara su visión, y otros encontraban cosas curiosas…

Como ya era una costumbre en ella, producto de haber pasado tantos años realizando arduos trabajos de granja, Historia era una de las primeras que despertaba y se ponía en acción, mas en aquella ocasión hubo cierto acontecimiento que no se habría esperado ni con toda la intuición del mundo.

Al terminar de vestirse cautelosamente, refregó su fina ropa con los brazos y se acercó a la cama de Mikasa esperando que no estuviera de mal humor al despertar por el pesado día anterior, y que pudiera ayudarla a iniciar con algunos quehaceres. La visión de la misma cama vacía, correctamente bien hecha y prolija, la terminó de despabilar de su modorra. Otra vez su cama aparecía intacta, como si no hubiera sido usada en toda la noche, y temió lo peor. "No, anoche estaba muy bien, me prometió que no se desvelaría de nuevo, además se veía muy cansada. Seguramente ya esté despierta y entrenando, o algo así. Seguro."

Pero al voltear hacia la fila de camas enfrentada a la de s lado y escrutarlas con cuidado, noto que una de las que, usualmente permanecía vacía, estaba revuelta, desalineada, y las sábanas envolvían un bulto consistente que predeciblemente podría tratarse de una persona. "¿…? ¿Estaría tan cansada que se equivocó? Tal vez en la oscuridad. O no. Tal vez le dio absolutamente lo mismo, aquí o allí. Ni modo."

A paso lento se acercó a ella, aún con cierta desconfianza, al no dar por sentado quien exactamente retozaba allí.

Al estar casi a la altura de la cabeza, distinguió varios mechones de cabello corto negro, que sobresalían por las sábanas que cubrían todo el cuerpo y la mayor parte de la cabeza de aquel individuo.

Dio un suspiro confirmatorio. No se escuchaba su respiración, pero algo claramente ascendía y bajaba bajo las enmarañadas colchas. Tomó cuidadosamente el borde de aquella sábana y la retiró despacio, dejando al descubierto parte de la cara de Mikasa.

Historia esbozó una sonrisa. Al fin podía verla descansar tranquilamente, sin penas, tristezas ni preocupaciones, se sentía casi tan tranquila como ella se veía al dormir.

Mikasa… despierta, es de mañana, ven a ayudarme. —le susurró.

No hubo respuesta, el sueño de la chica era bastante pesado, necesitaría algún estímulo más poderoso para hacerla reaccionar.

—Vamos Mikasa, ayúdame con el desayuno. —dijo más fuerte y esta vez con su mano sobre su hombro para agitarla levemente.

En eso, la sábana cae completamente de su rostro, e Historia la suelta, con sorpresa retirándose varios pasos hacia atrás.

Junto a Mikasa, muy pegado a ella, unos centímetros por debajo, respirando bien acorde y con la cabeza encajada justo en el cuello de la chica, Rivaille dormía serenamente, ignorante de todo el mundo su alrededor, de cualquier situación externa a sí mismo, obviamente desconociendo la comprometedora posición en la que se hallaba. Miraba hacia abajo, y el cabello cubría casi toda su cara. El contacto de su rostro contra el hombro de Mikasa daba la impresión de ser terriblemente incómodo para respirar, y sin embargo ambos se veían muy relazados, como si nada del mundo exterior a ellos importara mientras ese confortable sueño durara.

Historia se quedó pasmado con los ojos como platos, mordió sus labios impidiendo que de ellos saliera cualquier tipo de balbucea sin sentido que pudiera despertar a todos los demás en la habitación, y su cara adoptó un leve tono rojizo, aumentando la temperatura, no por algo que hubiera hecho, sino por la simple pena que le provocaba aquella visión.

Trató de expulsar cualquier tipo de pensamiento o conclusión apresurada de su cabeza, moviéndola a ambos lados. Pretendió ignorar todo a partir de entonces, y esperar a más tarde, a que su amiga estuviera despierta y lúcida, para hacer alguna alusión discreta al tema, aunque sabían que no le incumbía por su parte.

Pero… después de todo, puede que sus observaciones hasta ese entonces no hayan estado tan erradas.

Acto seguido se retiró de la habitación, no sin antes volver a cubrirlos con las sábanas, esperando que los que se despertaran posteriormente no lo notaran y solo optaran por dirigirse a la cocina en busca de comida. No pretendió continuar molestando a Mikasa, mucho menos si eso significara despertar también al cabo, y madre santa lo que podría provocar eso. Después de todo era considerablemente temprano para aquellos que más se habían esforzado el día anterior. Prefirió dejar el asunto en asunto en manos del par, y el que despertara primero, enfrentara al otro.

Fuera de la habitación, cerró con mucho cuidado la puerta, y se quedó sosteniendo el picaporte perdida en algún pensamiento, cuando una voz la sobresaltó desde atrás.

— ¿Historia?

—¡…! —se giró de un salto, Jean.

— ¿Ya despertaste?

—Sí, haré de desayunar, ¿me acompañas?

— ¿Bromeas? Es muy temprano, dormiré una hora más, si el dictador no nos despierta antes echándonos agua fría encima. —bromeó. — ¿Lo has visto? No está en su cama.

Historia lo miró paralizada, pero con voz queda y terriblemente cortante se aventuró a contestar: —Salió. Temprano. —y su cara aún mostraba el terror que le causó encontrarse a alguien tan de repente, no como si la hubiera pescado in fraganti con algo, pero de todas formas no soltó el picaporte, que apretaba fuertemente con las manos en la espalda, hasta que él se fuera.

—Ok… haz lo que quieras. —cerró. Y se alejó por el pasillo rumbo al baño.


Pocas horas después, en alguna ubicación dentro de Sina, unos sujetos encapuchados escoltaban los alrededores de un edificio con aspecto viejo. Dentro, el capitán Erwin conversaba ocasionalmente con Dionisa Chesterfield, en una enorme habitación con elevado techo y repleto de estanterías llenas de libros y documentos; no tenía el aspecto de una biblioteca, no una publica por lo menos, y su acceso parecía ser bastante restringido.

—Parece que llevas demasiado tiempo con esto. —mencionó Erwin explorando algunos documentos revueltos sobre el escritorio a las perdidas.

—De hecho, la mayoría son de mi padre, y algunos pocos apuntes parten de la época de mi abuelo. Mis propios avances están en otro lugar, más seguro, tu entenderás.

—Con tus fuentes de información clandestina, me extraña que no tengas algún tipo de identificación falsa, para infiltrarte en las líneas de la policía militar, en otros lugares.

La chica lo miró fría, imperturbable, y Erwin comprendió de inmediato que aquel gesto podría significar una afirmación muy directa. "Claro. Probablemente ya lleve un buen tiempo haciéndolo. No me extrañaría, aparenta más de la edad que tiene, y sus conocimientos sinceramente asustan." —Entonces… ¿tu sola te infiltras, o tienes a algún peón que haga ese trabajo por ti?

— ¿Por qué no dejamos los detalles para cuando llegue la teniente Hanji? Sería más conveniente no tener que explicar lo mismo dos veces.

—Ciertamente, ella tiene una inteligencia deductiva admirable, tal vez puedo formular preguntas más interesantes que las mías.

—Sin ofender, eh seguido por un buen tiempo los pasos de la teniente, y tengo el presentimiento de que la misma es mejor suponiendo hipótesis, más que otra cosa, señor.

—…No te comprendo del todo, ¿no es casi lo mismo?

—Por un lado, un investigador puede buscar pruebas y hechos concretos y analizarlos a fondo para sacar conclusiones, como es mi caso; por el otro, un científico puede no tener suficientes pruebas a su favor, y comienza a llenar casilleros vacíos en el rompecabezas haciendo "hipótesis", también llamadas "suposiciones", ése sería más el caso de la señorita Hanji. ¿Me explico ahora?

—Bueno, aunque tú también haces muchas hipótesis ¿verdad?

—Trato de evitarlas tanto como puedo. Si lo hiciera… ¿cómo decirlo? Es como pasar por una pista de obstáculos con los ojos vendados, puedes alcanzar tu meta, pero será de pura casualidad.

—Comprendo.

El lugar citado para el encuentro con la teniente Hanji era una pequeña propiedad perteneciente —aparentemente— a la familia Chesterfield, por lo menos la misma Dionisa perecía estar muy segura allí, y con una seguridad privada tan alta, resultaba un lugar ciertamente cómodo para efectuar reuniones secretas.

Al cabo de un rato, unas cuantas figuras aglomeradas y con capuchas se acercaron a la entrada del lugar y accedieron con un santo y seña.

—Te esperamos desde hace un buen rato, Hanji. —alegó Erwin.

—La seguridad parece ser buena, pero… ¿es de confiar? —preguntó sigilosamente. La científica no presentaba su habitual semblante divertido y despreocupado, la ocasión no lo ameritaba desde luego, hacía un buen tiempo lo había abandonado para concentrarse más en la seriedad que el caso demandaba.

—Todo se dirá en este encuentro. —afirmó el capitán dirigiéndose a la chica ya sentada en una de las sillas de la amplia mesa.

—Buenos días y me presento, soy la dichosa Dionisa de la que el capitán Erwin ya le habrá hablado, sean bienvenidos todos, y siéntanse libres de tomar asiento y ponerse cómodo, hay mucho que discutir.

—Ha, claro, buenos días. —respondió ella con respeto, seguida por el grupo que la acompañaba, y posteriormente tomó asiento a la largo de aquella mesa llenando cada silla disponible.

—Bueno, me hubiera esperado que fueran menos, creo que hubiera sido más cómodo, pero… —se dirigió ahora hacia Erwin— si el capitán considera que el grupo íntegras, son todas personas de confianza, y plena entrega en cuerpo y alma a la causa, no creo que haya problema. Sólo les pido que no se queden ni con la más mínima duda, toda pregunta pendiente por aclarar deba hacerse, para evitar entorpecimientos y confusiones en la operación. ¿Bien?

La sola forma de hablar que la chica tenía, inspiraba gran seriedad en todos los presentes, que desde luego no creían que semejante nivel de debate, compostura y comportamiento fueran propios de una quinceañera. Como sea, la edad era irrelevante en tanto su información fuera de ayuda.


—Bien, así que hasta ahora, dejé claro que mi objetivo es dar con el sujeto, sea éste hombre o mujer, quien considero que podría ser el autor material o intelectual de los atentados contra los muros, quien además conozca sobre el origen de los muros, o bien alguien que se relacione con dicho sujeto, él o ella.

—Todos asintieron al unísono, sin nada que alegar.

—Correcto. Primero que nada quisiera contarles acerca de una de las tantas pistas que he seguido por un buen tiempo, todo una incógnita.

La intriga apareció en sus rostros.

—El doctor Grisha Jeager. Su desaparición repentina justo al momento siguiente de la caída de María es sospechosa. Concretamente diré que, si como ustedes suponen, tenemos un enemigo interno, que podría habernos vigilado desde hace mucho y que está dispuesto a apuñalarnos por la espalda cuando más le convenga, ése hombre podría ser uno de ellos.

En algunos no faltó la sorpresa que la declaración produjo, en otros no fue tan inesperado, ya que algunos previamente ya lo habían considerado.

—Tenemos dos tipos de enemigos, los que están fuera de las paredes, y los que están dentro. Pero, considerando, el hecho de la misma existencia del titán colosal, el acorazado, y la misma Annie Leonhardt, eso me lleva a pensar que tan vez el "enemigo" fuera de las murallas no es sólo uno, sino dos. Piénsenlo de esta manera: hay dos tipos de titanes, los normales, sin inteligencia, recuerdos o racionalidad aparentes, y los humanos con la habilidad de transformarse en los mismos, que luego de "cumplir con su objetivo", pueden recuperar libremente su anterior cuerpo. Si como supone su teoría— se refería a Hanji— hay "titanes" con la habilidad de transformar humanos en titanes normales, debe haber también, alguien con la habilidad de "prestarle" el poder de titán a otros humanos, o sea, volverlos titanes "cambiantes". El sistema sería parecido al de las abejas: ellas no se reproducen entre sí, sino que hay una reina que las crea a todas. En el caso de los titanes, podríamos decir que hay un "titán madre" que los crea a todos, como el simio que vieron los chicos reclutas.

—Entonces, tratas de decir que hay otro humano o titán, que sea capaz de hacer eso-

—Y que dirige las acciones de aquellos infiltrados, que realizaron el ataque a las murallas, y su ubicación es fuera de los muros. Recuerden que el gran simio entró a los muros para "probarnos", o sea que no conocía nada acerca de nuestro potencial, además, creó a su propio "ejercito" de titanes estando aquí dentro, no le hizo falta abrir ninguna grieta para entrar, es un hecho. Los titanes pensantes, los humanos, saben acerca de nosotros, y tenían mucha información de lo que buscaban al llegar, o de cómo conseguirlo, o donde buscarlo, ésa información se las dio alguien que reside aquí dentro.

—Y tú crees que podría ser el doctor Jeager. —afirmó Erwin inmutado.

—Sí, creo que podría estar relacionado con… vamos a llamarlo, "la abeja reina de los titanes cambiantes", y este tipo también podría tener conexiones con los peces gordos del interior, con gente de mucha influencia y poder; por tal motivo me explico que en los últimos meses antes de la caída, el doctor Jeager estuvo haciendo repetitivos viajes al interior.

—El responsable, debía hallarse allí, y él lo conocía. —susurró Hanji, como llegando a una conclusión clave.

—Y este culpable, como usted lo llama, le otorgó el poder de titán al mismo doctor, que luego se lo dio a su hijo…

Se hiso un silencio.

—Si me preguntan, yo creo que el doctor no planeaba utilizar ese poder en su hijo, pero la situación, y la tremenda crisis luego de la caída, era apremiante. Yo pienso que, su poder para convertirse en titán, y su poder para comendar a los "otros titanes", es una casualidad en la persona que le tocó obtenerlos.

— ¡Pero entonces…! —se alteró uno de ellos golpeando las manos sobre la mesa y poniéndose de pie de golpe. — ¿Qué fue exactamente lo que fuimos a hacer en la 57ª expedición fuera de los muros de Rose? Sé que era una trampa para capturar a Leonhardt, y que muchos murieron en vano, pero… ¿¡Con que excusa!? ¿Qué íbamos a buscar al sótano de la casa de Eren Jeager en Shiganshina?

Dionisa lo miró seria.

—En cuanto a eso. La segunda parte de lo que quería hablarles, es la conclusión a la que llegué pensando en el contenido de ese sótano. Este es mi punto: supuestamente en ese lugar, que sólo puede abrirse con una llave, reside el secreto de la "existencia de los titanes", pero… ¿acaso eso es cierto?

Nadie pareció entender a lo que se refería.

—El doctor Grisha Jeager le pidió a su hijo que fuera allí y lo encontrara, pero ¿le dijo acaso que ese sótano debía ser un secreto? Porque Eren no mostró ningún pudor en contarlo a su superior— y se dirigió a Erwin, —que a su vez se lo contó a todos os cadetes que trató de reclutar, lo usó como excusa, alegando que la humanidad tenia por primera vez una oportunidad de avanzar. Cuando contó eso, los infiltrados titanes estaban presentes… y si ellos saben más que nosotros, como seguramente lo sepan, sobre este tema, y por eso trataron de secuestrar a Eren Jeager e Historia Reiss, ¿no creen que sería peligroso para nosotros que ellos tengan ese dato, sobre el sótano?

Con una pausa, tomó aire y razonó para continuar con más claridad.

—Digo, ellos están allá afuera, y nosotros aquí adentro, ellos pueden llegar antes que nosotros al sótano, ¿y entonces, creen que una puerta de madera, que solo se abre con una llave, pueda soportar un par de patadas de titán, sin flaquear? ¿Podría esa información estar segura?

—Ellos podrían llegar antes y llevarse toda la información, o alterarla, quien sabe.

—Exacto, teniente. Entonces las posibilidades son dos: la primera es que, el doctor Grisha, haya robado el poder de titán a la "abeja reina" de los titanes cambiantes, y como sabía que vendrían por él o por su hijo, plantó esa "trampa" en el sótano, para enviar a los subordinados de la abeja reina a un lugar cualquiera y despistarlos con información falsa, ya que sabía que los infiltrados obtendrían esta información de Eren Jeager. La otra, es que esa llave no abra realmente una puerta, que sea de otra cosa, y que el doctor Jeager esté realmente aliado con la abeja reina, que nos este dirigiendo a ese lugar a propósito para descubrir algo en particular, y que los infiltrados no se atrevan a llegar a ese lugar por ordenes de la abeja reina.

Hanji se volteó hacia atrás y balanceó sobre su silla, era demasiada información que procesar, refregó sus sientes con los dedos y suspiró.

— ¡Bueno! —saltó Dionisa de su asiento, sorprendiendo a todos los pensativos miembros del debate. —Luego podemos ponernos a pulir esas teorías, —afirmó con una sonrisa y miró a Erwin— no me gusta caminar por un campo de obstáculos con los ojos vendados. —él le devolvió la sonrisa, y se relajó un poco de su concentración.

— ¿Puedo ofrecerles un té? —anunció enérgica, a lo que la mayoría asintió.

Cuando todos estuvieron listos para continuar luego de su pausa, con té caliente en sus tasas y más predispuestos a continuar, Dionisa dio pié al siguiente tema.

—De acuerdo, si no es muy pronto, comenzaré de inmediato a explicarle la segunda parte del tema, la "famosa investigación" que sigo, y esta parte será más delicada. ¿Puedo?

—Te lo dije ¿no? Es buena. —susurró Erwin con cierto entusiasmo.

—Es cierto, para su edad, tiene un sorprendente potencial. —Afirmó Hanji.

To be continued…


Como ya mencioné arriba, presten atención a los detallitos y reaccionen con las cosas ya mencionadas en el manga, como yo hice.

Sí, es lógico que incluya un poco de mi imaginación, y tal vez otros me acusen de generar incógnitas y teorías sin sentido. Pero como dijo un astrónomo una vez: "El universo es tan grande que no se puede analizar sólo con lógica y hechos. También debemos usar un poco de imaginación."

Ya iremos atando cabos poco a poco.

Déjenme sus opiniones, sugerencias (obviando las faltas de ortografía que se que tengo muchas xD) y cualquier pregunta que les haya quedado en un review ;)

See you next time .