El Niño de la Profecía

Capítulo 10: La búsqueda inicia.

Después de dos semanas y media de ausencia, el grupo liderado por Kazuki Hyuuga finalmente volvió a Konoha. Estaban cansados y sucios por el viaje, pero aún así lo primero que hicieron fue ir a reportarse con el Hokage.

Asuma los recibió en la oficina de Kakashi y los hizo pasar una vez que el hombre estuvo desocupado.

–Muchachos, han vuelto más pronto de lo que pensé ¿qué tal estuvo su viaje? ¿averiguaron alguna cosa?– preguntó el líder de la aldea.

–Bueno, señor… Deidara nos habló sobre el hombre que le ayudó a desarrollar sus técnicas, Kariya de la aldea de la roca… fuimos a buscarlo en la última locación en que se le vio, pero el lugar estaba abandonado y destruido.– reportó Kazuki.

–¿Kariya?– cuestionó Kakashi mirando a Deidara.

–Era un científico de la aldea, pero se retiró de ella cuatro años antes de que yo muriera, fui a buscarlo por última vez después de que tú me cortaras ambos brazos, h´n.– respondió Deidara ligeramente disgustado al mencionar lo último, por lo que Kakashi se rascó la cabeza, algo incómodo ante las miradas curiosas de Kazuki e Ichiru.

–Jeje, Kakashi-sensei era genial en sus buenos tiempos.– sonrió Naruto recordando aquella pelea.

–Oye, aún estoy en mis buenos tiempos.– aclaró el Hokage. –¿Y qué fue de Kariya después que te ayudó con lo de tus brazos?– preguntó a Deidara, tratando de volver al tema principal.

–No lo sé, pensé que viviría ahí con su familia un tiempo, pero el lugar se veía que estaba destruido desde hace años, como si hubiera habido una pelea.–

–Pensamos que quizás el tsuchikage lo forzó a volver, o algún bandido entró a su casa, o en el peor de los casos un Ninja de otra idea buscando información.– añadió Ichiru.

–Y eso solo se lo podemos preguntar al tsuchikage.– dijo Naruto. –Por lo que necesitamos tu ayuda, Kakashi-sensei.–

–Comprendo, entonces debemos encontrar al tal Kariya y preguntarle lo que sabe… me haré cargo de eso. Deidara, necesito que te quedes y me cuentes más sobre ese hombre. Kazuki, quédate también. Ichiru y Naruto, vayan a descansar.– indicó el Hokage.

–Pero Kakashi-sensei, no estamos cansados.– alegó Naruto, quien quería quedarse a oír más.

–Es una orden, retírate.– repitió Kakashi sonriendo, cosa que irritó a Naruto pero lo hizo irse de malas.

–Ese Kakashi-sensei, se cree más que yo solo por que se hizo Hokage primero.– masculló el rubio mientras caminaba con Ichiru hacia el apartamento que compartían.

–Quería hablar a solas con Kazuki y Deidara ¿cuál es el gran problema?– dijo relajado el marionetista.

–Que yo quería escuchar lo que hablaban.– se quejó Naruto haciendo un puchero.

–Luego lo sabremos, no te preocupes. Ahora lo importante es descansar y…–

–¡Comer ramen!– propuso Naruto ganándose instantáneamente un golpe en la cabeza por parte de Ichiru.

–¡Ramen no! ¿Sabes qué? Tú vete a comer lo que quieras, yo iré a casa a dormir.–

–¿Eh? Pero tú sabes que a veces me pierdo en la aldea.– dijo Naruto mientras el otro se alejaba.

–¡Guíate por el olor de tu amado ramen!– le respondió el castaño desde la distancia. Naruto bufó y se dio media vuelta.

–Hmf, bueno, voy a tener que buscarlo yo mismo… aunque no es lo mismo comerlo solo sin…– se quejaba el rubio hasta que llegando a una esquina se topó frente a frente con Iruka y Konohamaru quien ya lo alcanzaba en estatura –¿I-iruka-sensei?–

–¿Naruto?–

A su vez, en la oficina de Kakashi, Asuma tocaba la puerta para introducir a Shigemi, quien acababa de llegar.

–Ah, Shigemi-san, justo a tiempo.– saludó el líder de la aldea al verla, Kazuki y Deidara la miraron sin mucho interés.

–Vine en cuanto supe que estos habían vuelto. ¿Y bien? ¿Qué novedades hay?– dijo ella fríamente.

–Hay poco que reportar, pero vamos a necesitar de tu cooperación para un asunto importante.– explicó Kakashi.

–Claro, lo que ocupe, señor.– accedió ella calmadamente.

–Necesitamos que envíes un halcón mensajero a tu aldea y preguntes por el paradero de un hombre llamado Kariya.–

–¿Kariya? No conozco a nadie llamado así, señor.–

–Por eso es necesario el mensaje ¿podrás ayudarnos?–

–Sí, pero antes de eso solicito que me expliquen bien las cosas, por favor.–

–Claro, toma asiento. Kazuki-kun, procede, por favor.–

–Sí, señor.– aceptó el Hyuuga y le contó a Shigemi lo que habían investigado.

En el nuevo Ichiraku Ramen, una imagen algo familiar pero un poco diferente era presenciada por Ayame, la hija del antiguo dueño del lugar. Iruka, Naruto y Konohamaru devoraban su comida, como en los viejos tiempos, pero ahora era Naruto el más joven de los tres y sus acompañantes no se la estaban poniendo fácil.

–Jaja, nunca llegué a pensar que Naruto-nii-san llegaría a ser más bajito que yo.– rió Konohamaru.

–Oye, si yo tuviera la edad que debiera tener, tú serías el enano.– se quejó Naruto riéndose.

–No, seguirías siendo un enano, con esa pésima dieta que has tenido siempre.– corrigió Iruka riéndose también.

–Y tú siempre serás el más viejo y aguafiestas.– bromeó Naruto.

–Y un solterón.– añadió Konohamaru, haciendo enojar a su maestro.

–¡¿A quién le están diciendo solterón? ¡Si yo he tenido muchas novias!–

–Tendrías una esposa si no te hubieras comportado como un idiota conmigo.– intervino Ayame poniendo incómodo al maestro.

–¡E-eso no es justo! ¡Tú fuiste la que no quiso casarse conmigo!–

–¡Por que no quisiste ayudarme con el negocio del ramen! Mi padre hubiera estado muy decepcionado si lo dejaba así.–

–Hey, hey, no venimos aquí a oír peleas de novios.– detuvo Konohamaru y los dos mayores se sonrojaron y voltearon a otras partes.

–Ha pasado mucho desde que me fui ¿verdad?– dijo Naruto melancólico, pero los otros dos trataron de animarlo.

–Tú no tienes la culpa, ya Hokage-sama nos dijo lo que pasó, es sólo cuestión de tiempo para que te acostumbres.– consoló Iruka –Las cosas no han cambiado mucho por aquí.–

–Aunque los cambios han sido interesantes. Te pondremos al corriente de todo, y será como si jamás te hubieras ido.– apoyó Konohamaru y Naruto asintió.

–Gracias… aunque tomará un largo tiempo… son quince años los que me tengo que actualizar.–

–Y en todo ese tiempo, te hemos echado de menos.– dijo Iruka revolviéndole el cabello a Naruto. Él sonrió, se sentía como en los viejos tiempos, pero le entristecía en el fondo saber que no era así.

Luego de la reunión y de asegurarse que Deidara fuera al apartamento con Ichiru, Kazuki volvía a la mansión Hyuuga esperando algo de calma y tranquilidad lejos de los revoltosos rubios y las bromas del marionetista.

–Ya llegué.– anunció el joven quitándose los zapatos y la mochila en la entrada, Hinata salió de la sala para recibirlo con una sonrisa.

–Bienvenido a casa, Kazuki-kun. ¿Cómo te fue en el viaje?–

–Fue cansado, pero no tan difícil como esperé. Solo me alegro de volver a casa, Hinata-sama.– respondió él haciendo una ligera reverencia a la líder del clan.

–Deja tus cosas en tu cuarto y aséate para que vengas a comer, pediré que te preparen algo.– indicó la mujer, Kazuki asintió y obedeció de inmediato.

Kazuki se dio un baño rápido y cambió su ropa por una camiseta blanca y pantalón gris para luego ir al comedor donde Hinata lo esperaba con la comida lista para ambos.

–Muchas gracias por la comida.– agradeció el chico y procedió a comer en silencio con su tía. No había mucha gente en la casa, así que no se escuchaba ruido y esto tranquilizaba a Kazuki luego de pasar tantos días en medio de discusiones y peleas entre sus compañeros de equipo. En cuanto terminó de comer, hizo sus platos a un lado e hizo una pequeña reverencia a su tía –Estuvo delicioso, le agradezco la comida.–

–Kazuki, sabes que no tienes que ser tan formal conmigo.– rió Hinata. –Somos familia.–

–Usted es la líder del clan y yo solo un miembro de la rama secundaria que ha corrido con suerte. Tengo que conocer mi lugar.–

–Pero Kazuki…– insistió Hinata pero Kazuki se puso de pie.

–Si no hay nada en que la pueda ayudar, pediré permiso para retirarme a mi habitación.–

–De hecho sí, hay algo que debemos hablar. Siéntate.– pidió la mujer, así que Kazuki obedeció. –Dime… ¿por qué me habías ocultado que Naruto Uzumaki ha regresado?– fue la pregunta que soltó sobre el joven, quien se paralizó al oírla.

–¿D-disculpe?–

–Naruto Uzumaki, con quien estuviste de misión estas semanas ¿Por qué no me habías dicho que volvió a la aldea y que ibas a trabajar con él?–

–E-es que Neji-sama me dijo que…– balbuceó Kazuki nervioso –

–¿Qué te dijo Neji?–

–D-dijo que no era bueno que usted se enterara… que esperáramos a saber si realmente es él o cómo llegó aquí… la situación es muy complicada.–

–¿Cuál es exactamente esa situación? Y espero que seas honesto conmigo, Kazuki.– exigió saber Hinata en un tono tranquilo pero severo. Kazuki respiró hondo y procedió a explicar todo con detalles.

La mañana siguiente, Kariko fue con Itachi e Inoue al apartamento de los muchachos para saber como estaban. Habían comprado algo de comida y un postre para compartir con ellos, ya que imaginaban que tras tan larga ausencia no tendrían nada comestible en la residencia.

Al llegar, Itachi corrió a tocar la puerta pero se dio cuenta de que estaba abierta y se asomó por ella.

–Está abierto, pero no hay nadie.– dijo a su niñera, quien preocupada se asomó con cuidado y entró a dejar la comida en la mesa de la cocina.

–Quédense aquí, veré si hay alguien adentro.– indicó Kariko y fue a la habitación principal, donde vio a los dos rubios e Ichiru profundamente dormidos repartidos entre el piso y las camas. Ella rió un poco y cerró la puerta con cuidado antes de ir de vuelta con los niños –Están dormidos, pero seguro tendrán hambre al despertar… ¿qué les parece si jugamos a algo silencioso?– propuso causando curiosidad en los niños.

–¿Qué cosa, Kariko nee-san?– preguntó Inoue y Kariko le hizo una seña para que bajara la voz.

–Ustedes entrenan para ninjas… así que vamos a jugar a que somos ninjas cocineros. Prepararemos el desayuno de estos flojos sin hacer ruido. Y así estarán muy sorprendidos cuando despierten.–

–¡Sí! ¡Juguemos! ¡Juguemos!– exclamaron ambos pequeños y Kariko los hizo callar de nuevo, por lo que se taparon las bocas, apenados.

Con mucho cuidado y la estufa algo baja, Kariko preparó huevos cocidos y arroz para los muchachos. Inoue e Itachi le ayudaron pasándole los ingredientes y lavando lo que ensuciaban. Al terminar, apagaron todo y se fueron sin dejar mayor rastro de que habían estado ahí.

Deidara, quien había sido el que más temprano se había ido a dormir, se despertó primero y se dirigió a la cocina por un vaso de agua, pero en su camino alcanzó a ver por la ventana a Kariko y los niños que iban saliendo de ahí.

No le dio mucha importancia, suponiendo que habían ido a buscarlos pero como estaban dormidos no escucharon nada. Sin embargo se llevó una gran sorpresa cuando entró a la cocina y la vio limpia y con comida ya hecha.

–Hmm ¿qué pasa? Huelo a comida…– balbuceó un adormilado Naruto acercándose.

–Alguien vino a asaltar nuestra cocina.– dijo Deidara.

–¡¿Qué?– gritó Naruto acabando de despertarse para ponerse alerta, su compañero se rió.

–Y dejaron el desayuno hecho. Así que come antes de que se enfríe, h´n.– terminó de decir el artista y se sirvió su vaso de agua para regresar a la cama.

–¿Tú no vas a comer?–

–Nah, por lo que sé, eso podría hasta indigestarme, h´n.– habló Deidara haciendo a Naruto dudar sobre si debía probar la comida o no.

Entonces alguien tocó la puerta. Naruto abrió y se llevó la sorpresa de que eran Kazuki y Shigemi quienes estaban afuera.

–Buenos días, traemos noticias.– informó fríamente la muchacha –¿Dónde están los otros?–

–Uhm… los llamaré.– dijo Naruto algo confundido y se asomó adentro –¡Ichiru! ¡Deidara! ¡Shigemi y Kazuki están aquí!– gritó y pronto los otros dos salieron también.

–¿Qué pasó?– preguntó el adormilado Ichiru.

–Hemos recibido respuesta de Iwa sobre el tema de Kariya.– habló la muchacha, haciendo que los otros se terminaran de despertar al instante –El hombre fue asesinado en su hogar hace trece años.– reveló y Deidara sintió un vacío en el estómago –Sin embargo su esposa y su hijo escaparon. Sólo el cadáver de Kariya fue encontrado.–

–T-te equivocas, él no tenía un hijo.– corrigió Deidara –Tenía una niña pequeña… cuando lo vi por última vez tenía una bebé, lo recuerdo bien, h´n.–

–¿Tienes alguna idea de a dónde pudieron haber huido?– preguntó Kazuki.

–Según lo que me dijeron en el informe, la mujer provenía de un pueblo llamado Heiwa. Debe haber regresado ahí para protegerse.– respondió Shigemi. Naruto y Deidara se entusiasmaron.

–¡Bien! ¡Entonces solo hay que ir a buscarlas ahí!– exclamó Naruto alegremente, pero Kazuki e Ichiru no compartían su entusiasmo.

–No creo que eso sea posible.– lamentó Ichiru.

–¿Por qué no? ¡Kakashi sensei seguro que nos dará permiso rápido!–

–Naruto, la cosa es… Heiwa fue atacada por ninjas de Akatsuki hace unos meses.– explicó el de Suna.

–Fue ahí donde encontramos a Kariko, entre los escombros del pueblo…– terminó de contar Kazuki.

Luego de hablarlo un poco, y que los muchachos terminaran de vestirse, el grupo fue a casa de Sakura a buscar a Kariko, pero ella no estaba ahí. Como Deidara había visto a la chica acompañada de la pequeña niña Yamanaka, optaron por ir a la florería de Ino a preguntar por ellas.

–¿Kariko? Ah sí, dejó a Itachi e Inoue con Sai ya que ellos tres querían ir a pintar al parque. Creo que Kariko se fue al bosque.– respondió la mujer rubia.

–¿Al bosque? ¿Para qué?– preguntó Naruto pensando que era peligroso que Kariko estuviera sola ahí.

–No lo sé, pero como no conoce el área no creo que se aleje mucho de la aldea, deberían ir a buscarla allá.–

–Gracias Ino, nos vemos después.– se despidió Naruto y salió corriendo, los demás lo siguieron.

–Tsk, que grosero es Naruto, se le olvida que ahora soy mayor que él.– masculló Ino irritada por que el pequeño rubio seguía sin usar honoríficos al hablarle.

Al llegar al bosque, no tardaron mucho en encontrar a Kariko pues, tal como Ino dijo, ella no se había alejado de la aldea. Lo curioso fue que la encontraron sentada en medio de un círculo de troncos sobre los cuales había latas viejas. Naruto se detuvo en seco antes de que ella lo viera, y los demás hicieron igual.

Kariko practicaba levantar campos de energía alrededor de los troncos en distintas combinaciones, pero mantener la concentración se le hacía difícil y sus barreras se rompían muy rápido.

–¡Argh! ¡Maldición! ¡No puedo!– la escucharon gritar mientras se sostenía su adolorida cabeza.

Kazuki le hizo una seña a los otros para que se quedaran en su lugar y él mismo se acercó a Kariko, lenta y casualmente.

–Hey, Kariko.– saludó y ella al verlo se puso nerviosa.

–¡K-kazuki-kun! ¡¿Qué haces aquí?– balbuceó ella.

–Vine a hablar contigo de algo.– dijo calmadamente, pero ella se alteró y casi de inmediato se puso de rodillas en el piso.

–¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Fui yo quien le dijo a Hinata-sama lo de Naruto! ¡Lo admito! ¡Pero estábamos en el mercado! ¡Se iba a enterar tarde o temprano! ¡Pero al menos pude ayudarla cuando se desmayó!–

–¡¿Hinata-sama se desmayó?... ¡Momento! ¡¿Fuiste tú quien le dijo?– se alteró también el Hyuuga.

–¿No lo sabías?– preguntó quedito la muchacha asomando un poco la cabeza.

–Me lo acabas de decir.–

–¡Waah! ¡Lo siento mucho, perdóname, Kazuki-kun!– pidió ella inclinando la cabeza de nuevo, Kazuki se agachó a su altura y le dio un par de palmaditas en la espalda.

–Ya, tranquila. Supongo que con esto estamos a mano por lo que te dije antes.–

–¿En serio? ¿Entonces me perdonas?– sollozó ella.

–Claro.– sonrió el muchacho.

–¡Muchas gracias Kazuki-kun!– celebró ella abrazándolo, cosa que hizo poner completamente rojo al muchacho, quien casi se desmaya de la pena.

–¡Aguanta ahí, Kazuki! ¡No vayas a salirnos igual que tu tía!– intervino Ichiru corriendo hacia ellos, lo cual sorprendió a Kariko.

–¿Ichiru? ¿Qué haces aquí?– cuestionó ella soltando a Kazuki, quien luego luchó internamente consigo mismo para contener su ritmo cardiaco.

–Ehm… en realidad no soy solo yo.– puntualizó mientas los otros se les unían también. –Tenemos algo que preguntarte.–

–Seguro, díganme.– aceptó Kariko inocentemente.

–Cuando vivías en Heiwa… ¿conociste a una mujer llamada Kumiko?– preguntó Deidara directamente, Kariko abrió mucho los ojos pero casi de inmediato desvió la vista al suelo.

–No, no la conocía.–

–Estás mintiendo.– acusó Shigemi sin más.

–¡Te digo que no la conocía! ¡No me acuses de estar mintiendo!– regañó Kariko fuertemente, sorprendiendo a todos. Cuando la castaña se dio cuenta se apenó y se puso de pie para alejarse del grupo –Oí de alguien llamada así, pero no la conocía. ¿A qué viene todo esto?– preguntó dándoles la espalda y agarrando una de las latas en los troncos.

–Era la esposa de un hombre llamado Kariya, quien debía saber algo sobre el viaje en el tiempo.– reveló Naruto y nadie pudo ver como los ojos de Kariko se abrieron como platos al oír ese nombre.

–¿K-kariya, dices? Esa persona no era de la aldea… era un amigo de la sacerdotiza del templo, solo lo vi un par de veces pero no lo recuerdo muy bien.–

–¿Sabes de alguien más que lo halla conocido? Cualquier pista es buena.– insistió Kazuki pero Kariko negó con la cabeza.

–Lo siento, yo casi no conocía gente del pueblo, vivía prácticamente encerrada en el templo.– respondió apenada la muchacha.

Deidara soltó un gruñido y apretó los puños para luego caminar hacia Kariko y voltearla bruscamente para que lo mirara.

–¡No intentes zafarte de tu responsabilidad!– le gritó para indignación de los otros, incluso de Shigemi –¡Tú sabes más de lo que nos estás diciendo! ¡Deja de ocultárnoslo, no tiene caso!–

–¡Yo no estoy ocultando nada!–

–¡Estás mintiendo! ¡Lo sé bien!–

–¡Claro que no! ¡Y no tienes manera de demostrarlo!–

–¡Deidara, ya basta! Si ella no quiere decirnos nada, no la podemos obligar.– defendió Naruto apartándolo.

–Oh, claro que sí podemos obligarla, h´n.– amenazó mirando severamente a la muchacha.

–¡Tú no vas a obligarla a hacer nada! Deja de molestarla o ya sabes lo que puedo hacer.– reprendió Kazuki mirándolo con coraje. Deidara chasqueó la lengua y desvió la vista.

–Kariko-chan… en serio, si sabes algo deberías de decirnos.– pidió Naruto gentilmente y la chica negó con la cabeza, sumamente apenada.

–No sé nada que pueda ayudarlos.–

–Pero sabes algo.– señaló Shigemi –Y sólo por eso podríamos llevarte con Ibiki-san a que te interrogue.–

–¡¿Cómo se te ocurre eso? ¡Ibiki-san interroga ninjas! ¡Kariko es una civil!– alegó Kazuki.

–Pero no es originaria de la aldea. Por lo que saben, hasta podría ser espía de Akatsuki.– acusó la Ninja de Iwa.

–Eso es ridículo, acabas de verla, no puede ni controlar su propio chakra, h´n.– se burló Deidara haciendo que Kariko se pusiera roja de la pena por que la vieron practicar.

–¿Estaban… espiándome?– preguntó la castaña en un hilo de voz.

–¡No! S-solo que alcanzamos a ver algo de tu entrenamiento, eso es todo.– excusó Naruto.

–Aunque claro, fue una pérdida de tiempo, h´n.– insultó Deidara.

–¡Claro que no! ¡He estado mejorando! ¡Y seguiré practicando hasta que lo perfeccione! ¡Algún día voy a unirme a la fuerza de defensa de Konoha y ayudarlos a hacer barreras!– alegó Kariko.

–Necesitas ser Ninja para eso ¿sabes?– inquirió sarcásticamente el de Iwa.

–¡También voy a hacerlo!

–Sí, claro.–

–¡Es en serio! ¡Soy perfectamente capaz de lograrlo!–

–¿Ah sí? ¿Qué tal si apoyas tus palabras con acciones, hm?– desafió el rubio sacando un pequeño puño de arcilla del bolsillo de su pantalón.

–¡Deidara! ¡Kariko no puede, ella…!– intentó intervenir Kazuki, pero Kariko le hizo una seña para que se detuviera y se puso enfrente del artista, mirándolo seriamente.

–¿Hablas en serio? ¿En verdad te rebajarías tanto?– cuestionó ella, desconcertando a todos por su elección de palabras –Yo no estoy ni cerca de tu nivel, lo admito, pero entonces ¿por qué querrías combatir con alguien como yo? Sabes que no sería un desafío.–

–Hace tiempo que quiero desquitarme contigo por meterme en todo este embrollo, y ésta es una buena oportunidad, h´n.–

–¿Pelearás con una chica por un motivo tan simple?– se rió ella –Está bien, acepto el duelo pero con una condición. Como sé que no seré capaz de ganarte, al menos pongamos una regla… si consigues darme un solo golpe en los primero cinco minutos, te diré lo que quieres saber. Pero si yo consigo golpearte, tú no me preguntarás nada más y dejarás de molestarme.–

–Trato hecho, h´n.– aceptó Deidara y le ofreció la mano, ella la tomó para estrecharla, pero la lengua de ésta la lamió, haciéndola chillar del asco y retroceder un poco. –Vete preparando, h´n.– sonrió él y se alejó unos metros para prepararse.

Ichiru guió a Naruto y Kazuki para que les dieran espacio, y Shigemi se apartó por sí misma, interesada en saber lo que pasaría.

Kariko se preparó y creó una barrera de chakra alrededor de sí misma, Deidara preparó un pequeño pájaro de arcilla y lo hizo volar.

–Esto será todo lo que necesite para ganarte, h´n.–

–Ya lo veremos.– desafió la muchacha.

Deidara corrió hacia ella, con su ave volando a un lado. El rubio formuló unos sellos y Kariko amplió el área de la barrera para golpearlo con ésta, sin embargo el rubio saltó por encima de ésta, usando un tronco de un árbol para tomar impulso. Kariko se giró para verlo y poder golpearlo con su campo de energía, pero el ave de arcilla explotó detrás de ella, distrayéndola lo suficiente para que Deidara terminara su secuencia de sellos y una pila de roca se levantara bajo los pies de Kariko, lanzándola por lo alto para caer sobre unos arbustos.

Kazuki se apresuró a ayudarla y Deidara caminó hacia ellos tranquilamente, dándole un golpecito en la frente a Kariko mientras ésta intentaba levantarse.

–Gané, h´n.–