Capítulo 10:

Lugar: Jardín Norte de la Academia de la Guerra.

Hora: 9 AM

Karma estaba meditando tranquilamente junto al triunvirato de la Orden Kinkou y el Maestro Yi quien extrañamente no se encontraba acompañado por su fiel alumno Wukong en el Jardín Norte de la Academia de la Guerra, cuando repentinamente llegó Irelia corriendo, como si viniera de una maratón, exigiendo hablar con Karma a la cual ella sabía perfectamente que no le agradaba que la interrumpieran mientras se encontraba meditando, pero para su suerte en esa ocasión Karma hizo una excepción sólo porque era ella la que la solicitaba.

- Karma - dijo Irelia mientras trataba de recuperar el aliento - necesito que me hagas un favor, es de vida o muerte.

Al escuchar esas palabras Karma se alejó de los demás y se llevó a Irelia consigo - ¿Qué pasó Irelia? - preguntó preocupada.

- ¿Sabes dónde está el libro el libro del cual sacaron el hechizo para apaciguar a la bruja de niña? - vio a Karma levantar una ceja - Bueno, a la "Soberana Oscura" - dijo las últimas palabras haciendo comillas con sus dedos y con un tono burlón.

- Si se dónde está, pero ¿para qué quieres un libro de magia si tú no eres maga?

- Ahri me pidió que la ayudara a hacer un hechizo - miró a los alrededores para asegurarse de que nadie las estuviera escuchando.

- ¿Cuál es el problema entonces? Y deja de actuar como paranoica.

Irelia solo ignoró el comentario de Karma y continuó con su explicación - Es que el hechizo que ella necesita se encuentra en ese mismo libro, ¿me ayudarías a conseguirlo?

- ¿Estás segura de lo que haces? Para hacer los hechizos de ese libro se necesita algo, aunque sea muy diminuto, de la persona a la cual se le va a hacer el hechizo, además de que en ese libro hay hechizos muy poderosos, que van desde cambiar cosas básicas como cambiar el color de los ojos hasta quitarle los poderes a alguien permanentemente o cambiar la apariencia de las personas, que si llegaran a caer en las manos equivocadas... – Irelia la interrumpió.

- Sé lo que hago no te preocupes, entonces ¿me ayudarás a conseguirlo?

Karma dudó por un momento hasta que finalmente contestó - Está bien, tendré que ir por el a Jonia, estaría de regreso mañana en la mañana.

- ¡Gracias! Sabía que podía contar contigo - dijo Irelia mientras la abrazaba.

- Bueno, debo partir de inmediato, nos vemos luego - Karma se separó de Irelia y se fue en dirección a su habitación para empacar unas cuantas cosas que necesitaría para cuando regresara a Jonia.

Mientras Karma iba caminando en dirección a la Academia, se encontró con quien menos esperaba encontrarse en esos momentos, Ahri, quien parecía llevar bastante prisa.

- Karma una pregunta, ¿has visto a Irelia?

- Si, hace un momento estaba hablando con ella.

- ¿En qué lugar la viste por última vez?

- En el Jardín Norte, pero supongo que no debe estar muy lejos de allí.

- Ah está bien gracias - Ahri siguió su camino en la dirección que Karma le había indicado.


Lugar: Habitación de Zed.

Hora: 9 AM.

"¿Este es mi cuarto?" fue la primera pregunta que se vino a su mente apenas abrió los ojos, y definitivamente no lo era, se puso a examinar con detenimiento la habitación en la que se encontraba y no se parecía en lo más mínimo a la suya, tenía las paredes de un color azul pálido y ni un solo cuadro; También había un escritorio no muy grande con uno que otro papel sobre él junto con una silla; Tenía un balcón con vista al bosque, un armario bastante grande en la pared y el baño. Parecía una habitación normal, no había nada raro en ella, cuando por instinto levantó un poco más su mirada se encontró a Zed parado frente a ella sin máscara y de brazos cruzados, cosa que la asustó y casi hace que se cayera de la cama.

- Al fin despertaste, ya me estaba empezando a preocupar - dijo fingiendo su preocupación mientras se sentaba junto a ella en la cama.

- ¿Qué estoy haciendo aquí?

- Por si no recuerdas antier mientras hablábamos te quedaste dormida y no tuve otra opción más que traerte aquí - dijo con resignación - Pero si te molesta que te haya traído, eres libre de irte y para una próxima vez que vuelva a pasar te dejaré durmiendo en un banco.

- No, no me molesta tranquilo y espera, ¿Dijiste antier? ¿Qué día es hoy?

- Si antier y hoy es sábado, se suponía que hoy iríamos a visitar mi Orden, ¿Te acuerdas?

- ¿Por cuánto tiempo estuve dormida?

- Prácticamente unos dos días.

- ¡¿Dos días?! - preguntó bastante sorprendida - No puedo creer que haya pasado tanto tiempo, aunque bueno, he dormido semanas enteras así que no debería sorprenderme tanto.

- ¿Y eso a qué se debe?

- No lo sé, desde que mis poderes regresaron a la normalidad después de asesinar a mi antiguo mentor – dijo las últimas palabras en un susurró lo suficientemente fuerte como para él la escuchara – Cada tanto tiempo comenzaba a dormir mucho, lo máximo que recuerdo fue que dormí por un mes entero pero siempre me despertaba con muchísima hambre, supongo que entro en un "estado de hibernación" o algo parecido, según algo que leí en un libro eso se debe a que de esa forma mi cuerpo puede soportar todo mi potencial mágico.

- Entonces supongo que deberías ir a comer algo – apenas terminó de decir esa frase se escuchó al estómago de Syndra rugir – Ademas de que debes ir a cambiarte para que podamos irnos – agregó. Se levantó de la cama y recogió su máscara la cual estaba sobre una mesita de noche - Mientras tanto iré a caminar un rato.

- Oye Zed... Una pregunta...

- ¿Qué pasa?

- Si yo dormí en tu cama, ¿e-en dónde dormiste tú?

- En el sofá - respondió él tranquilamente mientras abría la puerta - Nos vemos luego - Zed salió de su habitación mientras se terminaba poner su máscara y caminaba por el solitario pasillo - "Que respuesta tan ingeniosa" – dijo su sombra – "Pero usted no le dijo que antes de que ella despertara habían venido por el sofá para arreglarlo, hará que crea cosas que no son" – agregó. – "¿Y eso a ti que te importa?" – preguntó molesto pero no obtuvo respuesta, su sombra decidió quedarse en absoluto silencio cosa que él internamente agradeció.

Después de que Zed salió de la habitación, Syndra se levantó rápidamente a buscar el baño. Al llegar se miró en el espejo y notó que ya no tenía las ojeras que eran tan comunes en ella. Se lavó la cara y volvió a salir en busca de su corona. Mientras la buscaba notó que en esa habitación no había ningún sofá - "Eso quiere decir que..." - se ruborizó al pensar en que tal vez, solo tal vez, Zed había dormido con ella y ni cuenta se había dado, podría reclamarle pero se podría poner nerviosa y todo le podría salir al revés, así que decidió salir de allí a toda prisa, tratando de sacarse ese pensamiento de la cabeza.


Lugar: En algún lugar en el norte de Jonia, entrada a la Orden de las Sombras.

Hora: 4 PM

Zed y Syndra llegaron después de la hora del almuerzo, se encontraban frente a lo que parecía ser un antiguo templo pero que a su vez estaba perfectamente preservado, Syndra llevaba una pequeña cartera de donde "mágicamente" había logrado empacar varias mudas de ropa y sus objetos de aseo personal mientras que Zed sólo llevaba una pequeña bolsa cuyo contenido era desconocido para Syndra. Al llamar a la gran puerta se escuchó a una ninja decir:

"Abraza las sombras o muere en la oscuridad"

- Que original eh - murmuró Syndra.

- Soy yo Kahia - dijo Zed tranquilamente - Ya llegamos.

Hubo un gran silencio por un momento y después se escuchó un sonido estrepitoso a medida que la gran puerta de entrada a la Orden de las Sombras se comenzaba a abrir y detrás de esta apareció una ninja vestida de negro haciendo una pequeña reverencia.

- Buenas tardes maestro Zed - saludó Kahia.

- Ella es mi mano derecha – interrumpió Zed – Syndra ella es Kahia. Kahia ella es Syndra, la Soberana Oscura.

- Con que ella es su nueva aliada – dijo Kahia mirando a Syndra fijamente e hizo una pequeña reverencia en señal de saludo. Ella era una ninja de la misma estatura que Syndra y en vez de llevar máscara como la de Zed, usaba una curiosamente parecida a la de Akali

- Nuestra nueva aliada – recalcó - ¿Preparaste todo tal cual como te lo pedí?

- Si maestro.

Zed le entregó la pequeña bolsa que llevaba consigo a Kahia - Compártelo con los demás - le ordenó mientras comenzaba a caminar hacia el interior de la orden acompañado por Syndra.

- Como ordene maestro, si me disculpan voy a avisarle a los demás sobre su llegada - Kahia volvió a hacer una pequeña reverencia y desapareció de aquel lugar.

- ¿Quieres ir a dar un paseo alrededor de la Orden? - preguntó Zed aunque ya sabía la respuesta a su pregunta.

- Claro – respondió animada mientras seguía a Zed.

Mientras caminaban por los innumerables pasillos de la Orden, Zed le iba explicando a Syndra el cómo había logrado tener todo lo que ahora tenía, cómo funcionaban las cosas allí y el estricto entrenamiento que recibían sus discípulos.

Al llegar a los jardines de meditación, pasaron por el lugar en donde estaban meditando los ninjas de las sombras más jóvenes. Syndra al verlos le entraron deseos de meditar y le pidió a Zed que se quedaran a meditar junto a ellos, cosa a la cual el ninja no se pudo negar. Mientras meditaban, Zed no podía despejar su mente, su sombra murmuraba cosas que no lo dejaban concentrar, cada vez que creía que lograría despejar su mente su sombra lo volvía a interrumpir.

"Tal vez ella podría ser..."

"O tal vez no... A menos de que..."

"A lo mejor podría resultar..."

Mientras estaba perdido en sus pensamientos, apareció Kahia para avisarles que la cena ya estaba servida. Fueron guiados por ella a un gran salón en donde había una mesa previamente preparada con dos sillas, una en cada extremo y gran banquete yacía frente a ellos.

- Es un poco simple pero esto fue lo único que lograron hacer estos incompetentes - dijo Zed mientras le corría la silla a Syndra para que se sentara. Dos de los ninjas de las sombras habían comenzado a servirles sus respectivos platillos los cuales lucían deliciosos.

- ¿Simple? Es perfecto tal cual como está, no les deberías exigir tanto a veces, ni sé si seremos capaces de comernos todo esto nosotros solos – ambos se rieron y al notar esto Zed regresó a su semblante serio. No le gustaba que sus discípulos vieran otra faceta de él diferente a la que él solía usar con ellos - Además nunca me habían tratado tan bien, gracias Zed - lo miró y le dio una cálida sonrisa – Y recuerda quitarte esa cosa – señaló la máscara de Zed.

- ¿Es una orden? - Syndra asintió. Le gustaba poder verle la cara al ninja, la hacía sentir que ya no hablaba con el asesino a sangre fría que se escondía detrás de una máscara al que todos temían y muchos odiaban, si no con Zed, el único verdadero amigo que había logrado tener y que sabía que no la traicionaría.

Zed se sentó en la otra silla que había en la mesa quedando frente a ella y entonces comenzaron a degustar los manjares que sus discípulos habían preparado cuidadosamente para él, el Maestro de las Sombras y su nueva aliada, la Soberana Oscura.

- Simplemente, delicioso - dijo Syndra mientras se levantaba de la mesa - Zed, ¿me puedes indicar en dónde me hospedaré? Estoy algo cansada y necesito recobrar energíaaas - se le salió un pequeño bostezo.

- Eres increíble, te la pasaste durmiendo dos días enteros y ¿dices que estás cansada? - se acercó a ella y le tocó la frente - ¿Segura que no estás enferma o algo? Te ves más pálida de lo normal - se burló, acción a la que ella respondió dándole un puño en el hombro, el cual no resultó ser una buena idea ya que él llevaba su armadura y se había logrado lastimar un poco la mano - El karma... - murmuró en voz baja.

- Ya me quiero ir a dormir - hizo un pequeño puchero mientras se daba suaves besos en su mano derecha para que le dejara de doler.

- Si así lo quieres... - hizo una señal con su mano y rápidamente apareció una ninja bastante parecida a Kahia, solo que unos años más joven, detrás de Syndra, la cual se llevó un gran susto por la repentina aparición.

- Mi nombre es Amiko - hizo una pequeña reverencia - Permítame enseñarle su habitación maestra Syndra, sígame por favor - Syndra solo asintió y empezó a seguir a la ninja, no sin antes despedirse de Zed con un "Hasta mañana Maestro de las Sombras".

Mientras caminaban no se escuchaba ni el más mínimo ruido, ni siquiera el sonido de la respiración de cada una, se sentía una paz inigualable, esa noche le recordaba a cuando estaba en su fortaleza, la paz que sentía allí sin ruidos molestos y las noches tranquilas siempre acompañadas sin falta por la luna, aquella que la había visto llorar tantas noches... Su única verdadera compañía, la que nunca la abandonó en los momentos difíciles... Hasta que conoció a Zed, ahora las cosas eran diferentes, ya tenía a alguien que sabía que no la iba a traicionar y que estaría ahí para cuando ella lo necesitara y viceversa, al pensar en eso se dibujó una pequeña sonrisa en su rostro la cual llamó la atención de la ninja quien la hizo regresar al mundo real.

- Maestra, ¿le puedo hacer una pregunta?

- ¿Ah? – Dijo regresando al mundo real - ¿Qué deseas saber?

- Lo que le quería preguntar era, ¿cómo se conoció con el maestro Zed? - al pronunciar Zed notó que la "maestra" Syndra se había puesto bastante nerviosa.

- ¿Zed? Mmm… - trató de despejarse un poco la garganta para comenzar a hablar – El día en que nos conocimos… - y así empezó a contarle a Amiko toda la historia detrás de su alianza.


- Kahia, ya puedes dejar de seguirme – dijo Zed un poco irritado, Kahia lo había estado siguiendo desde que se había separado de Syndra después de la cena y aun no lo dejaba tranquilo, le había estado preguntando, al igual que Amiko a Syndra, el cómo se había conocido con la Soberana Oscura y preguntando todo tipo de cosas triviales. Aunque ella sabía que él era su maestro, ella lo consideraba más como un "amigo" ya que Zed le daba más "libertades" que a los demás discípulos no solo por ser su mano derecha sino también por ser su mejor aprendiz.

- Perdón maestro, es solo que... - bajo la mirada para no encontrarse con la amenazadora mirada de Zed - Quería saber...

- Deja los rodeos y ve al grano - dijo mientras esperaba impacientemente con los brazos cruzados.

- Maestro usted... ¿Tiene-Otros-Intereses-Diferentes-A-Los-De-Una-Simple-Alianza-Con-La-Maestra-Syndra? - dijo todo tan rápido que casi se queda sin aire, creía que si lo decía así su maestro podría considerar en responder su pregunta o por lo menos su castigo no sería tan severo - Ella es muy hermosa y he notado la forma en cómo se miran y... - vio a Zed quedarse completamente inmóvil - ¿M-maestro? - "Estoy en graves problemas, bien hecho idiota" - se regañó a si misma - "Solo espero que no me ponga de castigo limpiar los baños de los hombres de nuevo... Que asco..."- pensó.

Zed se esperaba cualquier cosa menos aquella pregunta tan insolente, ella podía ser su mano derecha pero ¿cómo se atrevía a preguntarle eso? ¿A él? - Kahia retírate - fueron la únicas palabras que lograron salir de su boca.

- Pero maestro...

- ¡¿Acaso no me oíste?! ¡Que te retires! - le gritó.

- Discúlpeme maestro - hizo una pequeña reverencia y desapareció rápidamente. Se dirigió al bosque y se montó en la rama más alta del árbol que más sobresalía de este, se quitó su máscara y entonces, comenzó a hablarle a la luna como solía hacer cuando se sentía triste o afligida, de alguna forma hacer esto la ayudaba -"Sé que no debí... Preguntarle eso... - decía entre sollozos - Pero él no tenía que reaccionar así... Nunca me había tratado tan mal..."


- Y así fue como nos conocimos y llegamos a ser aliados - terminó de contar su historia.

- Ohh ya veo, si el maestro Zed se lo propone puede llegar a ser muy caballeroso - dijo una Amiko bastante sorprendida por la historia que le había acabado de contar la maestra Syndra. Ella siempre había creído en que el maestro Zed era tal cual como lo tachaban los demás, como un asesino a sangre fría, sin escrúpulos, calculador, etc., y su actitud hacia sus discípulos corroboraba eso pero ahora sabía que él no siempre era así.

- No tienes idea - dijo con una pequeña sonrisa recordando todo lo que Zed había hecho por ella, para ella Zed era una persona buena a la que le pasaron las cosas equivocadas y por eso terminó en ese camino siendo fichado como malo, al igual que ella, las cosas malas que hicieron en el pasado fueron las consecuencias de las acciones de los demás ¿no?

- Maestra, y ¿usted no ha pensado en que tal vez, solo tal vez, el maestro quiere algo más con usted diferente a una simple alianza? Digo, es la primera aliada que él trae a la orden y con la única que ha tenido un trato especial.

- ¡¿Qué?! ¡Obvio que no, no digas esas cosas! - se puso completamente roja ante esa idea, recordó la primera vez en que vio a Zed sin máscara y en toalla; Después cuando se enteró que se había desmayado y que él la había llevado a la enfermería; El momento en que le pidió que fuera su aliada; La "escena" de celos que hizo el día en que Fergus trató de besarla o el abrazo que se habían dado dos días antes cuando se quedó dormida en sus fuertes brazos y que, estaba un 100% segura de que habían dormido en la misma cama. Todos esos recuerdos se vinieron a su mente y la hicieron recordar esa pequeña sensación que hacía días la estaba intrigando sobre Zed.

- En esta cabaña descansará por esta noche maestra - dijo Amiko haciéndola regresar al mundo real.

- ¿Quién duerme en la del frente?

- El maestro Zed - le guiñó un ojo - Su secreto está a salvo conmigo maestra, no se preocupe - después de dicho esto Amiko desapareció en la oscuridad de la noche.

- ¡¿Qué?! ¡No es... Ashhh! - le gritó a la nada y se encerró en la pequeña cabaña dándole un portazo a la puerta.

Se recostó en la puerta y se dejó caer pesadamente en el frío piso de aquella oscura cabaña. Abrazó sus piernas con sus brazos, y desde allí se dispuso a mirar por la pequeña ventana que estaba entre-abierta, a la hermosa luna llena que estaba iluminando la bóveda celeste esa noche.

Recordó lo que Amiko le había dicho minutos antes, sobre el trato "especial" que había tenido Zed hacia ella y que él nunca antes había tenido una aliada – Todo esto debe ser sólo una estúpida coincidencia… Vamos Syndra… No te hagas falsas ilusiones sobre cosas que sabes que jamás pasarán… - susurró en voz baja mientras se levantaba lentamente del piso y encendió la luz de la habitación.

Al encenderla, pudo notar que en el interior de aquella cabaña había una cama doble y una mesita de noche al lado izquierdo, también tenía un baño y un pequeño armario en la pared el cual llamó su atención. Se acercó a él para ver su contenido pero lo que encontró la decepcionó, eran simplemente unos cuantos uniformes de ninja - parecidos a los que usaba Zed normalmente -, y como estos no le interesaban en lo absoluto, volvió a dejar ese armario tal cual lo había encontrado.

Sacó de su pequeña cartera su pijama y se vistió con esta rápidamente. Fue al baño a lavarse la cara y se quedó mirándose al espejo durante unos segundos, para después regresar a la cama y dejarse ir en un profundo sueño.

N/A

A veces pienso que estoy haciendo a Syndra algo parecida a mi xD a mi no me gustan para nada las cosas cursis ni nada por el estilo pero a veces (según dicen mis amigos) me comporto como una niña pequeña toda kawaii ( ;-; pls) y a veces creo que eso se refleja un poco en Syndra...

PD: ¿Creen que el día o bueno, la noche ya terminó para esos dos? Pues no! Es solo que no quería alargar mucho más este cap y por eso decidí mejor dejarlo para el otro n_n

PD 2: :::ESPÍAS::: es lo único que diré en esta.

PD 3: Halagos (?, comentarios, chistes, etc., son bien recibidos, cada review salva un gatito en el mundo, ayúdenme a salvarlos :D! Y bue, hasta el otro cap! xD