Duelo de honor
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Kim se despertó al escuchar los leves pero desesperados toquidos en su ventana. Se enderezo, tallándose los ojos algo adormilada. Cuando vio hacia la ventana, distinguió el rostro de Tobi a través del vidrio, mirándola atento y ansioso. Parpadeo dos veces, pensando que su cerebro le estaba jugando mal. ¿Cómo iba a estar Tobi a fuera de su cuarto a tales horas de la noche? ¡Eran como las tres de la mañana!
Sin embargo, pasaron los minutos y la cara de Tobi no se desvanecía, lo que indicaba que en efecto, el realmente estaba ahí. Y este hecho se confirmó cuando Tobi le hizo un ademan con la mano, instándola a que se levantara y le abriera de una buena vez. Ya le estaba exasperando que ella solo se le quedara viendo como embobada y toda modorra.
Abriendo los ojos asustada, se levantó de un salto haciendo a un lado las sabanas y se acercó apresurada para abrirle.
― ¿Tobi? ¿Pero qué haces aquí? ¡Vete antes de que papa o alguien te descubra! ― le susurro alarmada. Sus padres debían estar dormidos, pero aun así no debía confiarse. Su madre tenía un oído biónico muy fino, y su padre tenía sus agudos instintos ninjas respaldándolo. Si no tenían el debido cuidado podrían atraparlos con las manos en la masa en cualquier momento, lo cual sería fatídico para ambos.
― Olvídate de eso ― le contesto el seriamente.
― ¿Qué? ¿Cómo que me olvide de eso? ¿De que estas…?
― ¡Estoy harto de esconderme Kimmy! ― la interrumpió el.
― Shhh… ― pidió ella.
― Ya no quiero seguir a escondidas. ¡Llevamos todo un maldito año así! ¡Es el colmo! Debemos enfrentar esto de una vez por todas ― sentencio.
Kim lo miro sorprendida por unos momentos, sin saber que decirle. Ella también estaba cansada de esconderse y de ocultarles cosas a sus padres, pero, ¿acaso Tobi se estaba escuchando a sí mismo? ¿Sabía lo que todo eso implicaría y podría desatar? ¡Era casi como el preludio de una futura guerra!
Bueno, tal vez estaba exagerando. Pero aun así, era un asunto muy delicado.
― Estas… ¿estás seguro de lo que estás diciendo?
― Bastante seguro.
― No juegues con esto Tobi. Si se trata de una broma tuya… ― amenazo ella levemente, mirándolo con sospecha.
― No estoy bromeando. ¡Es enserio! ¿Quién crees que soy, mi tío payaso? ― inquirió el, ofendido.
― P-pero… ― tartamudeo ella.
― Ya hable con mi padre ― la corto de pronto.
A Kim casi se le salen los ojos de las orbitas al escuchar aquello. Ahora no le quedaba en duda de que Tobi hablaba enserio ― ¡¿Qué?! ¿Tu padre? ¿Y-y que sucedió? ― cuestiono nerviosa. No conocía mucho a Tobe, solamente lo que su padre habia comentado esporádicamente de él y lo que Tobi mismo le habia dicho. Pero creía saber lo suficiente como para hacerse una idea de cómo era su carácter: un hombre bastante impulsivo al que le gustaba salirse con la suya. Le sorprendía enormemente que no estuviera intentando derrumbar la puerta de su casa para pelear con Garu por la situación, aunque su padre no tenía ni idea de lo que sucedía y no le incumbía para nada.
Probablemente Tobe no lo hizo por miedo a su madre.
― Pudo haber sido peor ― contesto Tobi sonriendo de lado, luego frunció el ceño pensativo ― En realidad, creía que sería mucho, mucho peor ― confeso.
― Pero, ¿ustedes están bien? Es decir, ¿no te corrió de la guarida, te desconoció como hijo o algo parecido? ― pregunto preocupada.
Tobi rodo los ojos ante la mortificación de ella ― No, no lo hizo. Cálmate ― la tranquilizo ― Y además, si lo hubiera hecho, ¿Qué? ― añadió el indiferente, encogiéndose de hombros en un gesto de "me vale todo".
Kim se mordió el labio intentando reprimir una sonrisa pícara que luchaba tercamente en aparecer en su rostro, mientras sentía el calor subir y cubrir sus mejillas de carmín. Tobi era tan… ¡genial! Y tan guapo… pero no era momento de pensar en eso.
― Entonces… ¿realmente quieres hacer esto? ― insistió ella una vez más.
― Si ― afirmo el, mirándola con intensidad mientras la tomaba de las manos ― Si quiero.
Ahora si Kim dejo salir una gigantesca sonrisa, producto de toda la felicidad que estaba sintiendo en ese momento. Sería difícil, pero estando juntos lo lograrían. Dejándose llevar por sus sentimientos y sonrojándose al máximo, rodeo con sus brazos el cuello de el para acercarlo a ella y poder darle un ansiado beso. Lo jalo con tanta efusividad que no midió su fuerza causando que Tobi traspasara la ventana y fueran a dar los dos al suelo, quedando el encima de ella.
― Auch ― se quejó el. Después se elevó un poco con sus codos para mirarla preocupado ― ¿Estas bien? ¿No te hiciste daño?
Ella sonrojada negó con la cabeza, incapaz de hablar ante la cercanía de sus rostros y consiente de la prometedora posición en la que se encontraban. Tobi también se percató de eso, causando que tragara duro. Ambos se miraron a los ojos por lo que pareció una eternidad, poco a poco acortando la distancia de sus labios. Y cuando por fin parecía que culminarían ese beso tan esperado, un gruñido amenazante y gutural los detuvo, sacándolos del trance y provocando escalofríos de terror en sus espaldas.
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Garu se despertó en medio de la noche, sin razón aparente y sintiéndose inquieto. Frunció el ceño. No habia tenido ningún tipo de pesadilla que provocara sacarlo del sueño, pero sentía como si hubiera tenido una.
Tenía un mal presentimiento.
Giro su cabeza para ver a Pucca, quien dormida plácidamente aferrada a él y con una leve sonrisa en sus labios. Aquella imagen casi lo hizo olvidarse de su inexplicable pendiente, mas sin embargo no fue suficiente. Sacudiendo su cabeza para alejar pensamientos irracionales de su mente, se liberó a como pudo de los brazos de su esposa.
Necesitaba un vaso de leche.
Se fue directo a la cocina, tomando un vaso de la alacena para servirse. De un sorbo se la acabo toda, logrando tranquilizarse un poco. Sin embargo, antes de volver a la cama decidió verificar a sus hijos primero solo para mantenerse más en calma. Fue al cuarto de Minho, donde se lo encontró despatarrado sobre la cama, roncando a sus anchas y con un hilito de baba saliendo de su boca. Garu bufo levemente. Recordaba como el pequeño peleaba y alegaba por tener su propia habitación diferente a la de su hermana. Tuvo que hacer algunos ajustes y modificaciones para hacer espacio para un nuevo cuarto, pero finalmente Minho tenía su espacio personal donde podía ser el mismo. Se lo merecía. Habia trabajado muy duro para obtenerlo, incluso respetando las sesiones de meditación solamente para tener su cuarto.
Soltó una risita, negando con la cabeza. Su hijo era todo un caos. Justo como Pucca.
Una vez que comprobó que su pequeño estaba bien, cerró la puerta. Ahora solo faltaba mirar a su querida hija. Seguramente ella también descansaba en paz, tranquila y con una pacífica sonrisa en su rostro. Como siempre.
Abrió la puerta de la habitación, esperando encontrarse con aquella imagen que le daría la paz que necesitaba para dormir tranquilo. Pero lo que encontró en su lugar, le robaría el sueño durante días…
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Kim y Tobi se quedaron estáticos mirando a Garu, quien estaba parado en la puerta con el ceño fruncido mirando al hijo de su enemigo de forma asesina…
El hijo de su enemigo…
Que se encontraba en el cuarto de su hija…
Sobre ella…
― Ahhh… ― comenzó a hablar Tobi al notar que Kim no estaba en condiciones de decir algo pues se encontraba pálida como fantasma, mirando en shock a su padre ― Esto… no es lo que parece.
Pero Garu no quiso escuchar explicaciones.
Tomando la espada que reposaba en la pared a lado de la cama de su hija, se lanzó contra el muchacho quien a duras penas logro esquivar al enfurecido ninja escapando despavorido por la ventana. Furico, Garu fue tras él, no importándole en lo más mínimo que todavía estuviera en pijamas y que eso lo hacía ver mucho menos intimidante.
― ¡No! ¡Papa, espera por favor! ― grito Kim, pero fue en vano. Él no la escucho.
Con tanto ruido, Pucca y Minho obviamente no tardaron en aparecer.
― ¿Qué está pasando? ¿Por qué tanto alboroto? ― se quejó el niño tallándose los ojos, despeinado y con cara de sueño y molestia.
― Mama, ¡tienes que hacer algo! ― exclamo Kim desesperada dirigiéndose a su madre ― ¡Papa va a matar a Tobi! ― se apresuró a decir.
Pucca abrió los ojos como platos, comprendiendo de inmediato la situación. Ya los habia descubierto.
Tomando la mano de Kim, se dirigió hacia la puerta de su casa para buscar a Garu y hacerlo entrar en razón. Sabía que ese día llegaría, mas nunca pensó que sería de esa manera. Vaya lio en que esos dos chicos se habían metido.
― Oh, oh ― dijo Minho, con el sueño abandonándolo por completo. Ahora sí que su hermana y el vago inútil estaban en problemas. Determinado, fue por otra espada presintiendo que la iban a necesitar, y corrió tras ellas.
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En el bosque, Tobi intentaba evitar los ataques enfurecidos de Garu, quien en ese momento lo único que quería era hacerlo pedacitos.
― ¿Quieres calmarte? ― decía Tobi entre tiempos ― ¡Ya te dije que no es lo que crees! ― se defendía molesto. Si tan solo el también tuviera una espada, podría contraatacar también. ¡El hombre era un necio!
Por su parte, Garu no lo escuchaba. Para el, ese ninja vagabundo desvergonzado habia intentado aprovecharse de su hija. Y eso era algo que no iba a permitir. Tobe podía meterse con el todo lo que quisiera, pero con su familia, ahí si no. Y para Garu, entre Tobe y Tobi no habia mucha diferencia. Ambos eran un dolor de cabeza, igual de problemáticos y cabezones. Y habia limites, limites que esa noche habían cruzado.
― ¡Papa, detente!
Kim se acercó siendo liderada por Pucca, con Minho a unos cuantos pasos detrás de ellas.
― ¡Kim! ― exclamo Tobi, alegre de que estuviera ahí para evitar que lo hicieran picadillo.
― ¡No le hagas nada! ¡Fue mi culpa! ¡Yo fui la que lo metí a mi habitación! ― confeso ella, sonrojándose de la vergüenza por como sonaba aquella oración y como podía fácilmente malinterpretarse.
Eso sí que surtió efecto para que Garu detuviera su ataque a medio camino, mirando confundido a su hija como si esta le hubiera hablado en chino. ¿Acaso habia escuchado bien? ― ¿Huh?
― Pero, pero… ¡no fue de esa manera! ― se excusó atropelladamente ― No es como tú piensas, ¡claro que no! Lo que pasa es que… y-yo, veras… Tobi y yo… Tobi y yo… ¡somos novios desde hace un año! ― grito, sintiendo como todo ese peso que llevaba cargando se elevaba de sus hombros, haciéndola sentir ligera. ¡Por fin lo habia dicho!
Garu la miro desencajado como si no la conociera, tratando de procesar lo dicho por su hija. ¿Qué ellos eran… que?
No, eso… eso no podía ser verdad. Es decir, ¿Cómo podría? ¿Su bebe… con ese rufián? ¿Su adorable hija con el hijo de Tobe? ¡¿El hijo de Tobe?!
¡NO! ¡No, no, no y no! Eso no podía estar pasando, ¡debía tratarse de una broma de mal gusto! Seguramente seguía dormido y todo eso era un sueño, o peor, ¡era una pesadilla!
Con toda esa negación, busco la mirada de Pucca para encontrar algo de lucidez entre tanta locura. Leyendo sus pensamientos, ella se limitó a sonreírle incomoda encogiéndose de hombros. Garu frunció el ceño, pues la conocía bastante bien. ¿Ella sabía de todo ese embrollo? ¿Era parte de todo ese circo?
Después sus ojos cayeron sobre su hijo menor, quien chiflaba inocentemente haciéndose el occiso y evitando su mirada. ¡¿Minho también era cómplice de aquello?!
¡¿Qué acaso él era el único que vivía felizmente en la ignorancia?!
Por último, su mirada se detuvo en Tobi. El chico no lucia ni arrepentido ni avergonzado en lo absoluto, al contrario. Lo miraba de forma decidida y retadora, un gesto que le recordó bastante a su padre. Hizo una mueca de disgusto sin poder evitarlo.
― Lamento que hayas tenido que enterarte de esta forma ― le dijo Tobi ― Pero es la verdad.
Garu frunció el ceño. Oh no, a él no lo iba a engañar.
Seguramente todo eso era puro teatro, parte de algún malvado y estúpido plan de Tobe para vengarse de el a largo plazo. Y Tobi era su marioneta, por supuesto. Pero esta vez habia llegado demasiado lejos al utilizar a su hija como un medio para llegar a él…
Molesto, Garu negó tajantemente con la cabeza dando a entender su oposición y decisión respecto a aquella situación. Caminando hacia donde Kim estaba, la tomo del brazo dispuesto a llevársela de ahí y alejarla lo más posible de él. Ellos no se verían jamás mientras el respirara, eso era un hecho.
― Papa, no… espera, por favor ― intento suplicar ella.
― ¡Oye! ― hablo Tobi con voz firme. Garu se detuvo, apenas girando un poco la cabeza para verlo ― ¿Qué te parece si arreglamos esto a tu manera… honorable? Tengamos un duelo. Si yo logro vencerte, entonces tú nos dejaras vernos en santa paz. Pero si tú me vences, jamás volverás a verme. Nunca me acercare a Kim de nuevo, e incluso me iré de la aldea y no te molestare nunca más.
― ¡Tobi! ¿Pero qué haces? ―exclamo Kim alarmada al escucharlo.
― ¡Si! ¿Cómo se te ocurre pedirle un duelo a mi papa? ― secundo Minho, preguntándose si Tobi realmente era estúpido. Su padre era uno de los ninjas más reconocidos con años de arduo entrenamiento en su espalda, y nadie habia podido vencerlo. A excepción de su madre, claro está.
― Yo no necesito tu aprobación para estar con ella, ¿sabes? No la necesito y ni me interesa. Puedes negarte al duelo, amenazarme y prohibirme verla hoy, pero yo buscare la forma de seguirla encontrando. En cambio, si aceptas, te doy mi palabra. Ten en cuenta que no lo hago por ti ― aclaro ― lo hago por ella.
Garu rechino los dientes, sopesando las palabras y la oferta del joven. La única forma de poder quitárselo de encima definitivamente, seria aceptando el duelo. Además, vaya que si no tenía ganas de romperle un par de costillas. Él no era dado a responder violenta o impulsivamente, pero cuando se trataba de su familia, eso era otro cuento. Le hervía la sangre solo de pensar que esos dos - padre e hijo - intentaran algo dañando a Kim en el proceso. Y lo peor es que Kimmy estaba cayendo en su juego. No la culpaba, la pobre aún era muy joven para detectar esas cosas. Además tenía corazón de oro. Pero él no iba a dejar que la utilizaran de esa manera. No señor.
Soltando a Kim, se giró y lo encaro, asintiendo. Tobi sonrió de lado maliciosamente, ansioso por empezar.
― Tobi, no… ― intento detenerlo Kim. Eso era una pésima idea.
― No te entrometas Kimmy. Esto es necesario ― la interrumpió el.
Pucca abrazo a Kim, dándole una mirada tranquila para infundirle seguridad. Eso era algo que tenía que pasar, y ninguna de las dos debía de intervenir en eso. Claro, ella lo haría de verlo necesario. Pero por el momento, dejaría las cosas en manos de Garu. Confiaba en su ninja, y sabía que todo resultaría bien. Al final, el tomaría la mejor decisión.
Minho se acercó algo vacilante a Tobi, tendiéndole la espada que habia tomado antes de salir de casa ― Amm, suerte ― le deseo, algo incómodo. No porque estuviera ligeramente preocupado por el, por supuesto. ¡Qué va! ― La necesitaras.
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El duelo habia comenzado.
Pucca, Kim y Minho observaban todo a una distancia segura y considerable, sin perderse ningún detalle de aquel enfrentamiento. Pucca abrazaba a Kim, quien se mordía las uñas de la ansiedad y el nerviosismo que la embargaba. A su lado, Minho estaba cruzado de brazos atento a todo lo que sucedía.
Las espadas chocaban, el sonido del material haciendo eco en los oídos de los presentes y sobresaltándolos, blandiéndose con velocidad, gracia y rapidez en medio de la oscuridad de la noche. Golpes y patadas iban y venían, acompañados de muecas y quejidos de dolor. Tanto Garu como Tobi respiraban agitadamente, sudando a pesar de la frescura que inundaba el ambiente. El duelo parecía bastante reñido, pues aunque Garu era un ninja de alto calibre con mucha experiencia, Tobi era bastante bueno y ágil gracias a su juventud y su excelente condición física.
De pronto, Garu logró interceptarle un severo golpe en el estómago a Tobi, haciendo que se doblara y tosiera un poco por falta de aire.
― Tsss ― dijo Minho, haciendo una mueca como si el mismo hubiera sentido el golpe. Cosa que puso a Kim más nerviosa.
― Mama ― suplico ella. Su madre siempre solucionaba todo, ¿Por qué ahora se limitaba a observar sin hacer nada al respecto?
Pucca al escucharla se limitó a estrecharla un poco más fuerte, sin quitar la vista de la pelea y de su esposo.
Al notar la preocupación de su hermana mayor y como estaba a punto de quedarse sin uñas si seguía mordiéndoselas así - y probablemente sin dedos - Minho estiro su mano para tomar la de ella y alejar sus cutículas de sus dientes. Kim se la apretó de vuelta, demasiado concentrada y enfocada en lo que sucedía como para dar atención y festejar el extraño gesto fraternal de parte de su hermano.
Pasaban los minutos, y la pelea ya se estaba prolongando bastante.
Garu podía soportar gracias a años de arduo entrenamiento y de brutal acoso de su ahora esposa, pero Tobi, no. Se le miraba ya notablemente cansado, ya no podía mantener el ritmo con el que habia comenzado. Cosa que Garu no dudo en aprovechar. Con un último movimiento, mando a Tobi unos cuantos metros hacia atrás y directo hacia el suelo. Este se quejó y cerró los ojos, resintiendo el impacto.
Garu sonrió de forma triunfante. El habia ganado. No habia forma de que ese chiquillo se recuperara tan fácilmente de eso, y era imposible que siguiera dando pelea debido a su deplorable estado. Eso le enseñaría a él y a Tobe a no meterse con su familia de nuevo, porque les iría mal. Muy mal.
Se estaba dando la media vuelta dispuesto a irse, cuando esa irritante voz lo detuvo de nuevo.
― ¿A dónde crees que vas? ― le grito Tobi mientras se levantaba con dificultad, haciendo una mueca ― ¿Acaso estas huyendo, cobarde? ¡Esto aún no ha terminado!
Garu lo miro un poco sorprendido por unos momentos, pero después sacudió la cabeza frunciendo el ceño. Era igual de terco y cabezota que Tobe, ¡tenía que ser hijo de su padre!
Gruñendo se acercó a él de nuevo. No tendría que usar mucha fuerza, pues el chico ya estaba a su límite.
De nuevo, lo mando al suelo. Y de nuevo, él se levantó.
Y otra vez. Y otra, y otra, y otra vez.
Cada vez que Garu creía que por fin se daría por vencido, Tobi lo sorprendía usando toda la fuerza de voluntad que poseía para ponerse de pie y enfrentarlo de nuevo, aunque el resultado era el mismo.
Garu ya se estaba exasperando. ¡¿Es que nunca se iba a rendir?!
Maldiciendo internamente, decidió que era momento de dar el golpe de gracia para noquearlo y ponerle fin a todo ese embrollo de una vez por todas.
― Sabes… no importa… cuantas veces me mandes al suelo ― dijo Tobi entre jadeos, observando como Garu se acercaba determinadamente hacia el ― Jamás me rendiré, ¿oíste bien? Jamás me venceré… porque Kim… porque yo… ― pauso, al mismo tiempo de que Garu se preparaba para finalmente dejarlo fuera de combate ― ¡PORQUE LA AMO! ― grito, dejando eco por todo el bosque y haciendo que algunos pájaros salieran volando de los árboles.
En ese momento, todo se detuvo. El tiempo, el aire, y la respiración de Garu y Kim. El primero se quedó de piedra al ser tomado totalmente desprevenido con semejante declaración, como si le hubieran echado un balde de agua fría. ¿Qué acababa de decir? ¿Qué el… que?
Kim, por su parte, estaba en completo shock. Era la primera vez que Tobi decía abiertamente que la amaba. ¡Y qué manera y momento de decirlo! Tan romántico, tan valeroso… ¡tan perfecto! Ella también lo amaba, ¡claro que sí! Y estaba dispuesta a demostrárselo y hacérselo saber a él y al mundo entero. Zafándose del agarre de su hermano y su madre, fue y se acercó a Tobi tirándose al suelo con él, interponiéndose entre su padre y su chico.
― Por favor ― pidió ella una vez más ― Yo también lo amo.
Ante tal confesión, Garu dejó caer su espada al suelo en seco dando un par de pasos hacia atrás. Esas palabras le habían calado más que cualquier golpe que habia recibido en toda su vida. La determinación y la decisión en los ojos de ambos, sobre todo en los de Tobi, le hizo ver que iban en serio. No era un plan, no era una broma y no era un juego.
Eso era real. Realmente estaba pasando…
― Sé que no confías en mí, y lo entiendo. Te he dado muchos motivos para que no lo hagas. Pero es la verdad. Yo… ― pauso, mirando a Kim ― Yo si la amo. Y mi padre y su tonta venganza no tienen nada que ver conmigo, ni con esto ― sentencio endureciendo su mirada de nuevo y regresándola a Garu.
El ninja se quedó ahí parado escuchándolos, sin saber qué hacer, decir o pensar. Toda su cabeza le daba vueltas. ¿Cuándo habia pasado todo eso? ¿En qué momento de la batalla se intercambiaron los papeles? ¿Cuándo el comenzó a perder ese duelo?
De repente, sintió una cálida y muy conocida mano tocar su hombro. Pucca lo miraba con una sonrisa genuina y reconfortante, con sus ojos trasmitiéndole todo lo que ahora él ya sabía, pero no quería reconocer. Garu le frunció el ceño sosteniéndole la mirada, pero al cabo de unos pocos minutos, suspiro. Dejo caer los hombros y su cabeza, y sin decir o hacer nada más se dio la media vuelta para comenzar a caminar por el bosque, alejándose de los chicos sin darles una última mirada.
Sin perder la sonrisa, Pucca también suspiro, siguiendo sus pasos. Su Garu necesitaba apoyo.
― Mama, espera ― la detuvo Kim, poniéndose de pie y acercándose ― ¿Qué acaba de pasar?
Pucca la miro con ternura, acomodándole el cabello detrás de la oreja y guiñándole un ojo en complicidad. Después, le hizo un gesto con la cabeza hacia Tobi, dándole a entender que regresara a auxiliar a su chico. Sin agregar nada más, continúo su camino perdiéndose en el bosque.
Kim se quedó viendo el lugar por donde sus padres se fueron, cuando un quejido proveniente del suelo a unos metros detrás de ella la devolvió a la realidad ― Espera, déjame ayudarte ― le dijo hincándose en el suelo junto a el ― ¿Te duele mucho?
― N-no, no es nad- ¡Auch! ― se volvió a quejar, a pesar de que su orgullo le impedía admitir abiertamente que si estaba lastimado. Habia dado buena pelea, ¡como el infierno que sí! Pero a pesar de eso, la golpiza que le habia propinado su "querido suegro" le habia dejado una que otra secuela. Lo que lo llevo a pensar en algo que no tenía lo suficientemente claro ― Así que… ¿gane?
Kim le hecho una mirada a todos los moretones y golpes que tenía en todo su cuerpo y cara, enarcando una ceja ― Pues… yo diría que no.
― Hmp, no me refiero a la batalla física, Kim ― la corrigió el, sonriendo levemente.
― Oh… ― dijo ella comprendiendo, sonriéndole de vuelta ― Si, creo que lo hiciste.
Kim se inclinó para darle un buen beso en los labios, recompensa por haber defendido su amor y enfrentado a los padres de ambos. Beso que Tobi por supuesto correspondió. Después de tanto maltrato, se lo merecía. Ambos jóvenes estaban tan perdidos en su propio mundo, que se olvidaron de que no estaban completamente solos.
― Ugh, que asco ― dijo Minho haciendo una mueca, mirándolos con desagrado a pesar de que fue olímpicamente ignorado por los dos. Después miro hacia donde sus padres se habían ido con aire pensativo. Jamás en su corta vida habia recordado ver a su padre tan… derrotado. Lo cual era muy ilógico porque obviamente él estaba ganando el enfrentamiento, le habia dado una paliza de lo lindo a Tobi. Sin embargo, sentía que esa derrota se trataba de algo más profundo, algo que sin duda el desconocía y se estaba perdiendo.
Pero al ser todavía un chico de trece años, solamente se encogió de hombros sin darle más vueltas al asunto.
Volvió su atención a los acaramelados jóvenes en el suelo, quienes se miraban como Mio y Yani cuando estaban de melosos. Otra mueca de disgusto apareció en su rostro.
¡Ojala que él nunca sea tan tonto como para meterse en tantos problemas solo por una mujer!
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― Y entonces él dijo: "¡Porque la amo!" y papa se quedó congelado en su sitio, pálido como si hubiera visto un fantasma justo en ese momento. Después sin hacer o decir nada más, se dio la vuelta y se fue. Mama lo siguió momentos después ― termino de contar Minho los sucesos de la noche anterior, sentado en una de las mesas del Goh Rong rodeado por sus amigos. Ahora que su padre sabia del asunto, no veía motivos para privarse de contarles a ellos y explicarles porque su hermana se encontraba ausente ese día.
― ¡Pero que romántico! ― exclamo Gina con ojos soñadores, imaginándose la escena al puro estilo trágico de Romeo y Julieta.
― Vaya, pero cuanta intensidad ― comento Chong, igual de encismado que ella por la historia que su mejor amigo les contaba ― Tobi y Kim… ¿Quién lo diría?
― Bueno, bueno, ya. Lo importante aquí es, ¿tu padre aceptara su relación sí o no? ― insistió Didi.
Minho inocentemente se encogió de hombros ― Pues no lo sé. Yo creo que sí, o por lo menos no se opondrá. Ayer cuando se fue lo mire bastante deprimido, supongo que no estaría así de haber ganado. Aunque no entiendo mucho lo que sucedió, la verdad. Papa iba ganando, pero cuando Tobi dijo eso fue como si le hubiera clavado una espada justo aquí ― explico Minho llevándose las manos a su pecho, añadiendo dramatismo a la situación.
― Aww, me siento mal por el tío Garu ― dijo Gina.
― Pues yo creo que está bien ― sentencio fríamente Didi ― El hombre tiene que entender que Kim ya no es una niñita pequeña, y que puede tomar sus propias decisiones. ¡Tiene que dejarla hacer su vida con el hombre que ama!
― El solo quiere protegerla ― protesto Minho mirándola ceñudo, defendiendo abiertamente como muy pocas veces hacia las acciones o actitudes de su padre.
― Ella puede y sabe cuidarse sola. Por algo la entrena, ¿no? ― contraataco la rubia.
― Es que tu no lo entiendes. Tobi es el hijo del peor enemigo de mi padre ― le dijo comenzando a molestarse, poniéndose de pie.
― ¿Y solo por eso está condenado? ― abogo ella. No es que conociera o apreciara mucho a Tobi, pero haría lo que fuera necesario para conseguir la felicidad de su amiga.
― ¡Tú no sabes nada! ― exclamo desesperado.
― ¡Wow, wow, wow! Calma los dos, ¡relájense! ― pidió Chong levantando ambas manos, interviniendo en el pequeño altercado ― No me gusta ver a mi mejor amigo y a mi novia discutir de esa manera.
― No soy tu novia, Chong ― corrigió Didi, llevándose dos dedos al puente de su nariz. ¿Cuándo iba a entenderlo?
― Como sea. Es por eso que mi hermana no vino a trabajar hoy. Tuvimos una noche muy agitada ― explico Minho, sentándose de nuevo en la silla ya más calmado.
― Ya veo. Bueno, me alegro que por fin todo haya salido a la luz y que Kim pueda disfrutar de la felicidad junto a la persona que quiere. Es lo justo ― sentencio Didi. Dicho eso, se puso de pie para continuar trabajando pues no quería que los chefs o su padre la reprendieran por andar holgazaneando.
Minho dejo salir un largo y sonoro bostezo, pues igual se habia desvelado. Gina lo observo con genuina preocupación surcando su rostro ― ¿No deberías irte a descansar tú también? ― sugirió amablemente.
― ¿Mmm? Ahh… no, no. Mama me dijo que viniera a ayudar en lo que pudiera, no quería dejar solo a papa después de lo de anoche. Dijo que era difícil para él, no sé porque ― explico Minho más dormido que despierto recargando su cara contra la mesa.
― Bueno, no parece que estés ayudando mucho ― comento divertido Chong.
― Cállate ― murmuro este sin siquiera molestarse en levantar la cabeza para mirarlo, lo que provoco una risa burlona en su amigo.
Gina soltó un suspiro ― Vaya, seria lindo tener una historia así. Un amor prohibido y un chico que defienda ese amor.
―Tú lo has dicho ― apoyo Didi, que en esos momentos regresaba para dejarle un plato de fideos en la mesa ― ¡Tan romántico!
― Descuida, nena. Yo me asegurare de que nuestra historia de amor sea mucho mejor que esa ― le dijo Chong guiñándole un ojo coquetamente. Didi rodo los ojos, retirándose de ahí antes de que Chong siguiera con su boba palabrería. Pero para su desgracia, el pelinegro relucientemente se puso de pie y la siguió hacia las otras mesas.
Gina suspiro de manera cansina, observando con pena a su hermano mayor y sus patéticos intentos por ganarse el corazón de la rubia. Después su mirada se posó en el chico de sus sueños, quien en ese momento roncaba sonoramente a su lado. Sonrió dulcemente, llevándose fideos a la boca mientras lo miraba con devoción. Se preguntó si algún día ella también sería igual de afortunada que Kim, y que si el chico a quien ella quería llegaría a hacer algo tan romántico y noble por ella justo como Tobi hizo.
Realmente esperaba que así fuera…
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¡Whoa! El shot más largo hasta ahora de esta colección. ¡Y cómo no! Si bien que lo ameritaba.
¡Por fin Garu se enteró de Tobi y Kim! ¿Qué les pareció su reacción? No detesten a Garu, el solamente se preocupa por el bienestar de su hija. Y como sabemos, el desconfiaba de Tobi por ser el hijo de Tobe. Y bueno, Garu por lo general es muy tranquilo pero cuando se meten con los suyos explota y ataca impulsivamente. Recordemos el episodio Batalla de Bandas cuando Tobe insulto a Pucca y este como se puso xdxd Ahora imaginen tratándose de su hija. Ademas la manera en que los descubrió tampoco ayudó mucho que digamos :v
No quise meter mucho a Pucca en el rollo del duelo, quería que fuera algo de Yerno vs. Suegro. Pucca sabía que Garu entraría en razón, aunque claro si no lo hacia ella misma intervendría y le haría ver las cosas. Más adelante subiré otro shot de Garu y Pucca relacionado a este acontecimiento, y como lo manejan ambos.
Espero que no me haya quedado muy dramático o algo, esa no era la intención xdxd
Y bueno, ¡ojala les haya gustado! No olviden dejarme sus reviews que son el Garu de mi Pucca, el Tobi de mi Kim, el Minho de mi Gina, la Didi de mi Chong xdxd shipeo intenso.
Y hablando de reviews…
Fantasmita: Hola! Si, es algo que quiero hacer de hecho. Desafortunadamente el tiempo no siempre es mucho, pero espero que con calma pueda hacerlo para que así sea más fácil buscar las historias para ustedes. Sobre todo las que traten de otra pareja que no sea Garu y Pucca, como Tobe y Chief por ejemplo. Muchas gracias por avisarme, me entere por ti de hecho. Saludos n_n
Rose: Mi querida Rose, hola! Muchas gracias por tu review. Jeje, te trollee sin querer. Pero este es el que tanto esperaban, espero no decepcionarte ;)
Y si, Tobi es hermoso y sensual 7u7r
Me alegra que te hayas sentido identificada con la relación de Kim y Minho como hermanos. Realmente me esfuerzo en eso xd
Jajaja, hombres despistados. Esos son los mejores :3
Me alegra que te gusten mis historias, muchas gracias por leerlas. Tú me haces feliz :'D Besos querida y sexy lectora ;)
Eso ha sido todo por ahora. El capítulo 5 de The Funny Wedding lo tendrán la otra semana, muchas gracias por el apoyo y la paciencia n_n
¡Nos leemos después!
