Disculpen la demora.
¡Disfruten!
Disclaimer; los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.
Este fic participa en el reto especial navideño "Doce Palabras para Celebrar" del foro La Sala de los Menesteres.
Advertencia: Slash.
Palabra: Cementerio
Capítulo 10. Visitando
Se sentía un hipócrita. Un verdadero idiota por estar haciendo aquello, pero en el fondo sabía que debía hacerlo.
— ¿Te sientes bien?
Draco asintió. Habían pasado algunos meses desde su intento de suicidio. Estuvo un mes aproximadamente en la enfermería y aún debe visitarla por los episodios epilépticos y por algunas otras secuelas.
Ahora, dos semanas antes de salir del colegio, estaba ahí frente a la tumba de Narcissa Malfoy. En un cementerio común y corriente en el mundo mágico. Él sabía que ella había muerto llevándose una mala imagen de su hijo, su madre siempre supo que toda esa misión de Dumbledore era una trampa. Después supo que ella de todas maneras hubiese muerto.
Cerró los ojos para evitar llorar.
No quería mostrar más debilidad de la que ya había mostrado.
— ¿Quieres irte?
Harry.
Él. Siempre a su lado, siempre ahí, siempre condescendiente y amistoso.
Los días siguientes a la navidad, después de su fallido intento, siguieron hablando, Harry lo visitaba más veces de las que debía realizar el hechizo. Draco siempre lo miraba, ¿Qué más podía hacer?, y a veces deseaba mandarlo a la mierda, pero otras… otras solo quería agradecerle, sincerarse y hablarle de sus miedos. No podía. A solas lo había intentado, pero ninguna palabra salía de su boca.
Entonces, ahora, solo asentía o negaba, pero con él era todo más fácil como si le pudiera leer o algo parecido.
—Bien, creo que mejor nos vamos, ya que McGonagall nos quiere temprano.
Pero Draco no se movió, se apoyó en Harry y unas silenciosas lágrimas recorrieron sus mejillas.
El dolor y la pena se estaban yendo.
Quizás solo debía dejar que le ayudaran un poquito.
