Jack se despertó con un escalofrío. La mañana era fresca y se acurrucó entre la ropa de la cama. Estiró el brazo, en busca del cuerpo de Daniel, pero a su lado no había nadie, estaba solo en la cama. Se incorporó ligeramente, pensando que tal vez Daniel estuviera vistiéndose, que tal vez hacía poco rato que se hubiera levantado, pero en el cuarto tan sólo estaba él.
No recordaba a que hora se habían quedado dormidos esa noche, pues habían pasado buena parte de la noche hablando de lo que sería el día siguiente para Daniel, lo que iba a significar volver al SGC y ver a todo el mundo, después de lo que le había obligado a marcharse.
Aunque no se lo dijera abiertamente, Jack sabía que Daniel estaba aterrado que dar aquel paso, pues era lo más difícil que había hecho nunca y que desde luego no iba a ser cosa fácil para él. Pero Jack prefirió no pensar en eso en ese momento y dejar que las cosas ocurrieran solas.
Además de esa conversación, el día anterior había sido intenso, aunque había pasado muy rápido. Misteriosamente, Daniel había aceptado ir con él a pescar y por lo que parecía, se había divertido lo suficiente como para querer quedarse hasta bien entrada la tarde. Habían reído y recordado viejos tiempos. Por primera vez, Daniel parecía comportarse como él mismo, desde que estaba viviendo en casa de Jack y eso el coronel lo agradeció.
Por fin, Jack se levantó y se cambió de ropa. Fue mirando por las habitaciones de la casa, pero no encontró a Daniel por ningún lado. Pensó que tal vez estaría desayunando en la cocina, pero al llegar allí, tan sólo se encontró una cafetera todavía caliente.
Se sirvió una taza y salió al porche. Le gustaba disfrutar de la tranquilidad y la paz que se respiraba en aquellos parajes, sin ruidos de coches, sin gente que le pudiera molestar, tan sólo el y sus pensamientos. Justo lo que necesitaba para encontrar a Daniel.
Sin embargo, no le hizo falta, pues justo al abrir la puerta, se encontró con él, sentado en el banco del porche, con otra taza humeante en la mano y tapado con una manta recia.
"¿Se puede saber que haces aquí? Te he estado buscando por toda la casa." Daniel continuó con la mirada fija en el horizonte, como si no hubiera notado la llegada a de Jack.
"Todas las veces que he venido a tu casa, me he fijado en la vista que tienes desde aquí. No se, me permite pensar y dejarme llevar." Daniel cerró un momento los ojos y lanzó un pequeño suspiro al aire.
Jack se acercó a él, sin decir nada todavía, y se sentó a su lado, cubriéndose las piernas con la misma manta, hasta quedar junto al cuerpo de Daniel. "¿Y adonde te vas?" Daniel lo miró algo confundido. "Dices que aquí te dejas llevar ¿Dónde?" Daniel se lo quedó mirando y sonrió.
"A Abydos, allí todo era fácil, sin presiones y sabías muy bien que no te podía ocurrir nada malo. La vida era sencilla allí." Daniel volvió a sonreír con los ojos todavía clavados en el paisaje.
"¿Quieres volver a Abydos?, ¿Es porque todavía piensas en ella?" Desde que Jack había descubierto sus sentimientos por Daniel, siempre le había preocupado que su amigo nunca fuera a corresponderle porque sus sentimientos por su difunta mujer fueran demasiado grandes como para desaparecer. Por ello, siempre había tenido esa pregunta en su cabeza.
"¿Volver a Abydos? No, no es eso. Sólo es que no estoy seguro de volver al comando Stargate. Aquí me siento bien, contigo, sabiendo que nadie me puede hacer daño, pero volver allí, es… no se, como recordar lo sucedido y no quiero. Creía que lo había superado, pero ahora me da miedo."
Jack se acercó a él con cuidado y pasándole el brazo por la espalda, consiguió que Daniel también se aproximara a él, hasta dejarse abrazar por completo. Jack rodeó su cuerpo y lo escuchó respirar con fuerza.
"Sabes que tienes que hacerlo ¿verdad? Si no quieres hoy lo entiendo, pero tarde o temprano tendrás que enfrentarte a tus miedos si quieres seguir adelante."
Daniel asintió y bajó la mirada hasta el suelo. "Lo se, pero no puedo evitar tener miedo." Daniel se abrazó con mayor fuerza a Jack y este hizo lo mismo con él. "¿Estarás conmigo?"
"No voy a dejarte ni un momento." Jack se movió, dispuesto a levantarse, ahora que había conseguido convencer a Daniel de irse, tenía que hacerlo antes de que cambiara de opinión.
"Sabes que sólo pienso en ti ¿verdad Jack?" El coronel se volvió hacia Daniel. "Me has preguntado si pienso en Shaure y no voy a negarte que me acuerdo mucho de ella, la quise mucho." Daniel también se incorporó, poniendo la manta sobre sus hombros y cubriendo también los de Jack. "Pero te dije que te quería y es cierto, ahora sólo te quiero a ti, hace mucho que lo se y no hay nadie más importante que tu."
Daniel se acercó a Jack y deposito un delicado beso en su mejilla, mientras notó las manos del coronel rodeando sus caderas y acercando su cuerpo hasta pegarse al cuerpo de Jack. Este se volvió, sintiéndose agradecido por ver lo bien que lo conocía Daniel, por como sabía lo que quería escuchar y por como en pocas palabras le había quitado un gran peso de encima, que llevaba guardado hacía mucho tiempo.
Una vez con los ojos de Daniel frente a los suyos y viendo esa gran sonrisa en los labios que le volvía completamente loco desde hacía más de un año, no pudo evitar besarle, necesitaba sentir su piel tocando la suya y poder saborear el café amargo y negro que acababa de tomar Daniel, directamente de sus labios.
Los dos juntos, se quedaron ahí, donde estaban, tan sólo durante un momento que se les hizo eterno y maravilloso, un momento de paz antes de tener que volver a una realidad que aterraba a uno y que el otro odiaba por lo que tenía que haber pasado Daniel.
- o -
Ni siquiera la primera vez que había entrado en el SGC, Daniel se había sentido tan nervioso, nunca en su vida, había sentido que las piernas le temblaran y que el corazón el latiera tan deprisa, en ninguna de las misiones, ni siquiera en las más suicidas que pudiera haber pensado, hubiera deseado darse la vuelta, sin mirar atrás y no dar el paso que tenía que dar ahora para seguir adelante con su vida.
Sin embargo, estaba ahí, de pie, frente a la entrada de la montaña Cheyenne. Jack estaba a su lado, con su mano sobre su cadera, aferrándolo con fuerza. Daniel había descubierto que eso era lo que hacía el coronel cuando quería hacerle sentir mejor, cuando quería decirle, sin tener que hablar, que estaba ahí siempre que le necesitaba y que nunca le iba a dejar, que no le iba a abandonar.
"¿Podrías entrar tu primero?" No estaba del todo seguro de cómo le había salido la voz, pues se sentía tan paralizado, que había dudado de poder llegar a pronunciar una sola palabra.
"¿Estás seguro? Si quieres podemos entrar juntos." Jack conocía demasiado bien a Daniel como para saber que aquel paso quería darlo por si mismo, que tenía que hacerlo él para convencerse de verdad de que podía hacerlo y que todo estaba bien. Sin embargo, quería estar seguro de que Daniel estaba preparado para ello.
"El corazón me dice que de la vuelta y que no vuelva aquí nunca, pero mi cerebro está empeñado en hacerlo. Así que sí, Jack, entra tu primero y espérame, esto tengo que hacerlo por mi mismo."
Jack asintió y muy lentamente, sin apartar la vista de Daniel, fue apartándose de él, no estaba del todo convencido de hacer lo que su compañero le pedía, pero por mucho que quisiera quedarse allí, los ojos de Daniel, clavados en los suyos, le pedían lo contrario, por mucho que pareciera frágil al hablar, sus ojos reflejaban una fortaleza que Jack había echado mucho de menos durante las últimas semanas.
Por ello, le hizo caso y comenzó a andar hacia el interior de la base. Un momento antes de entrar definitivamente, se dio la vuelta y miró hacia Daniel. Este seguía plantado en el mismo sitio, de pie frente a la gran entrada a la montaña. Finalmente, saludó a los dos militares que vigilaban la puerta y una vez al otro lado se detuvo y esperó que Daniel le siguiera.
"Vamos Daniel, se que puedes hacerlo, por mucho miedo que te de, por mucho que te cueste, sigues siendo el doctor Daniel Jackson y has salvado demasiadas veces la vida del resto del mundo, como para no poder salvar la tuya. Así que, venga, deja el miedo atrás y da el paso que te falta para ser tu mismo otra vez."
Los segundos se le hicieron interminables al coronel, como si cada uno de ellos durara una eternidad. Miró a su alrededor, la gente iba y venía, entraba y salía de la base, saludándole o tan ocupados en sus cosas, que ni siquiera se percataban de él.
Finalmente, alguien apareció delante de él, con aquella sonrisa amplia y casi infantil, al mismo tiempo que totalmente irresistible, en la que se había fijado en su primera misión juntos en Abydos y de la que se había enamorado en el comando Stargate.
Daniel estaba allí, había entrado por fin, aunque lo notaba respirar con demasiada rapidez, tanto que casi parecía a punto de hiperventilar. Pero a ninguno de los dos les importó, ahora que los dos estaban donde debían estar.
Sin decir nada todavía, Jack alargó el brazo, moviéndose casi como si estuviera hipnotizado por la figura que lo miraba nerviosa y cogió la mano de Daniel, que seguía sonriéndole y por un momento, Jack creyó ver que en medio de la semioscuridad de la base, los ojos de Daniel brillaban con luz propia.
Jack retrocedió un poco más hasta entrar en uno de los ascensores, llevando consigo a Daniel. Este había dado el primer paso, entrando en el SGC, pero para terminar lo que había comenzado, tenía que llegar hasta el final, tenía que encontrarse con sus amigos, con sus compañeros del trabajo, con su propio despacho y sentirse a gusto allí.
Por ello Jack siguió adelante, comprobando que Daniel también quería seguir con aquello, que el siguiente paso que dieran no le hiciera perder la sonrisa, que no le hiciera recuperar la mirada asustadiza con la que había salido la última vez del complejo.
Finalmente llegaron al piso -28. Daniel había aferrado con fuerza la mano del coronel y este obviamente, no había hecho nada para soltarse, pues estar al lado de Daniel era lo que mejor le hacía sentir en ese momento.
Los dos salieron del ascensor y se detuvieron allí mismo, Daniel mirando el largo pasillo que se presentaba delante de él y Jack observándole a él, esperando que dijera algo, que siguiera adelante o que intentara dar la vuelta.
"Supongo que hemos llegado." Dijo por fin Daniel.
"Tu lo has conseguido, yo sólo he estado a tu lado, para evitar que te achantaras." Daniel agrandó la sonrisa y sin que Jack se lo esperara, se abrazó a él con fuerza, ocultado casi el rostro contra el pecho del coronel. "¿Te encuentras bien?"
"Ahora si." Daniel subió la mirada y también los brazos, rodeando el cuello de Jack con ellos. Por primera vez desde que estaban juntos, Daniel le besó fuera de la casa del coronel.
Dos soldados pasaron a su lado y los miraron, obviamente no sabían que hubiera nada entre ellos, pues se pusieron a murmurar, mientras torcían hacia otro pasillo. Ninguno de los dos se había dado cuenta, pues ambos estaban demasiado ocupados besando al otro; Jack notando las manos de Daniel alrededor de su cuello y Daniel sintiendo las de Jack sobre su espalda abrazándolo con intensidad. Todo lo que ocurriera a su alrededor, había dejado de tener importancia alguna.
"¿Daniel?" La voz sonó tan familiar, que Daniel se separó de Jack un momento, y se dio la vuelta.
Sin embargo, Jack no quiso soltarlo y se aferró a su cintura, dejando que Daniel notara su cuerpo contra el suyo, por si necesitaba sentirse seguro con él, pues estaba completamente seguro que Daniel todavía estaba asustado, por mucho que no quisiera reconocerlo abiertamente.
Carter se acercó a ellos y sin esperar respuesta de Daniel se abrazó a él con fuerza. "¡Me alegró tanto de verte! Te hemos echado mucho de menos todos por aquí." Un momento después, Sam se separó de él. "Espero no haber interrumpido nada." Sin darse cuenta se había ruborizado.
"No te preocupes, yo también me alegro de veros, he pensado mucho en vosotros, pero ya sabes, no ha sido fácil después de…"
"Daniel Jackson." Aquella voz recia fue inconfundible para Daniel y una gran sonrisa volvió a aparecer en su rostro al ver a Teal'c delante de él. "Veo que te has recuperado por completo y que O'Neill ha sido de gran ayuda."
Entonces fue Daniel el que se ruborizó. Obviamente al menos la gente más cercana dentro del comando ya tenía conocimiento de su relación con Jack. Se volvió hacia el coronel y pasó su mano por su espalda. "Si, Jack me ha cuidado y me ha sacado del agujero en el que yo mismo me había metido. Bueno, supongo que sigue cuidándome."
Sam sonrió, al ver que por fin esos dos cabezotas se habían dado cuenta de lo que todos sabían que sentían el uno por el otro y se habían decidido a dar el siguiente paso. Mientras, Teal'c tan sólo hizo un gesto de aprobación con la cabeza.
Sin esperárselo, Jack volvió a besar a Daniel, quería demostrarle que no le importaba demostrar de todo el mundo lo que sentía por él y que quería que todos vieran que lo suyo era realmente serio. Unos cuantos soldados más pasaron a su lado y de nuevo estos volvieron a murmurar y a sonreírse con malicia; algo que ninguno de los presentes llegó a escuchar, pero que a ninguno le importó, pues las cosas parecían comenzar a arreglarse y lo que dijeran unos pocos no les iba a importar.
