Mira hacia arriba, sobre ella se extiende el oscuro cielo estrellado de la noche, el viento sopla jugando con sus largos cabellos que comparten ese mismo color, las ventanas de su viejo apartamento no muestran ningún signo de luz o de que haya alguien.

Sube las escaleras, ya lo ha hecho miles de veces y más aún estos últimos días donde se ha llevado casi todo hacia su nuevo hogar en las proximidades de U.A, las únicas cosas que quedan son las que planea vender o dejar para el siguiente dueño a falta de poder hacerlo. Saca sus manos de los bolsillos de su chaqueta y apoya una en la perilla, abre lentamente la puerta para encontrarse con más oscuridad y más silencio.

Click

Click

Un encendedor ilumina una mano conocida y esta flota sobre unas velas iluminando todo de un tenue color naranja mezclado con el blanco de la luna para hacer una escena cálida pero fría a la vez, oscuro e iluminada. Inclinado sobre las velas que reposan en su vieja mesa, la cual todavía no ha vendido, está Rick Howard o Snipe, vistiendo una camisa oscura que esconde su piel tostada bajo un velo azul oscuro aunque esté parado cerca de las velas, guarda el encendedor en su bolsillo y se para derecho, rostro inclinado hacia la izquierda con una sonrisa. Él abre los brazos como mostrando la nada a su alrededor, muebles que faltan, recuerdos sin nada para apoyarlos, un lugar familiar vaciado, completo con él para recordarle lo que el apartamento significa.

- Bienvenida a casa, cariño –

La sorpresa es grata, ella pensaba que esta era una reunión que tenía que ver con vender algo o negocios incluso, en vez de eso se encuentra con la escena tan agradable.

Ella sonríe ¿Cómo no hacerlo? Se saca su chaqueta y la intenta colgar en un gancho que ya no está, en vez de eso la tira sobre una de las sillas de plástico que él ha traído.

- Sí que eres anticuado, Howard –

Con su chaqueta fuera del camino ella cruza los brazos, la blusa de mangas cortas blanca que lleva siendo fácil de visualizar en la oscuridad, se apoya en la misma silla y mira a Snipe encantada, aun así no pierde la oportunidad de tirarle un insulto disfrazado.

- Es otra manera de decir que soy simple –

- ¿Qué es esto entonces? ¿Aniversario de cuantos meses? –

- Todavía faltan unos días para eso, serían unos tres meses –

- Tres meses ya… -

¿Han pasado tres meses desde ese día? Ella ya no lo recuerda, tanto ha sido el cambio en su rutina que le parece que hace una eternidad estaba sola, compartiendo salidas eventuales con Mic y Aizawa, algunas con All Might y Ectoplasm de agregados. Nunca pensaría que, en tres meses, podría pasar a tener una relación seria, o al menos lo que parece una, con alguien que ni siquiera se molestó en conocer en el pasado.

Sobre la mesa hay una bolsa con unas cajas cuadradas que se sienten calientes, probablemente su 'cena romántica' envuelta en propaganda del lugar donde fue comprada. Ella se ríe, no por eso sino por todo, Snipe es una mezcla perfecta de cursi con atrevido, anticuado con tendencias modernas, dominante con su toque sumiso, inteligente pero distraído a propósito para aparentar, apuesto y rustico… ¿Qué está pensando? ¿Acaso está…?

- Pensé que, como mencionaste que dejarías de pagar el alquiler y en estos días devolverías la llave… podríamos despedir este lugar de buena manera ¿No? –

- Este lugar… ha tenido tantas cosas importantes para mí –

Su primer apartamento al venir a Musutafu, volver a su ciudad natal fue difícil al principio, su alma mater, U.A, tantos recuerdos le vienen a la mente. Cuando se reencontró con Mic y Aizawa, de la época cuando estudiaba, no podía creerlo, cuando conoció a All Might, cuando conoció a Toshinori, sus primeras noches preparando clases, las visitas que ha tenido tanto para diversión como para socializar, los vecinos y sus agradecimientos al hacerse una heroína conocida… tantos recuerdos que casi hacen que le duela abandonar el lugar.

Nunca le costó dejar ir las cosas, nunca fue de aferrarse a algo…

- ¿Nostálgica? –

Snipe le llama la atención, se aleja de la mesa para presionar un botón en un aparato que se apoya en la mesada cerca, un reproductor de música que ha traidor para la velada, inmediatamente una canción lenta se reproduce, una vieja canción que le trae aún más recuerdos. La toma de la mano y la lleva caminando al centro de la habitación vacia donde se aferran uno del otro, comienzan a girar e inclinarse de lado a lado como si ya supieran exactamente qué hacer, un baile lento al compás de la música.

- Definitivamente eres anticuado –

- Si no te gusta puedes irte, comeré a solas al calor de la vela –

- Oh, pobre de ti –

Siguen girando y girando, la música continua con sus lentos tonos, su voz melódica y su nostalgia de años pasados, en algún momento ella recuesta su cabeza en el hombro de Snipe y suspira.

- Gracias, esto es perfecto –

- Yo debería ser quien te agradece –

Snipe habla causando un zumbido en su pecho, ella cierra los ojos y se relaja bajo el confortante sonido de su voz tapando la música en bajo volumen.

- ¿Y eso por qué? –

- Desde que llegué aquí y comencé a trabajar en la U.A nunca se sintió como un hogar, más como un escape de mi tierra natal o una necesidad para mantenerme ocupado y no pensar en mi familia de vuelta en Estados Unidos, nunca me animé a hablar con ninguno de ustedes… francamente pensé que era todo mejor así, cada uno con su propio tema… hasta que tú llegaste – Su voz tiene un sonido serio, ella no le ve con la mirada fija en un horizonte cubierto por paredes.

Eso no es lo que él quiere decir, no son las palabras sino su intención que dejan notar que está dando vueltas alrededor de un tema que no va a dejar tranquilo hasta que lo diga. Nemuri levanta la mirada y se encuentran, se quedan quietos dejando de seguir a música que ha cambiado hace rato.

En la oscuridad los ojos de ambos brillan con un destello naranja que baila y se tambalea sobre la mesa.

- Ah, maldición, lo que quise decir es qu—Un dedo delgado le tapa la boca.

Ella no va a dejarse ganar, ni siquiera en estos momentos.

- Te amo – Midnight sonríe, satisfecha por haberle ganado en otra cosa más.

El dedo se retira dejando paso a una sonrisa – Iba a decir que me alegro de haberte arruinado ese café pero… eso es mejor –

- Idiota –

Escondiendo un leve rubor en sus mejillas Nemuri lo acerca para plantarle un beso en los labios, uno que se prolonga lo suficiente para dejar pasar su momento de vergüenza.

Nunca le costó dejar ir las cosas, nunca fue de aferrarse a algo, nunca hasta ahora.

Pero dentro de su dolor hay otras cosas, cosas nuevas, un futuro mejor y distinto, cambio, esa palabra que todos tanto temen y que evitan a toda costa. Frente a ella hay tanta incertidumbre, amenazas detrás de cada esquina, héroes que desaparecen sin dejar un reemplazo, un símbolo de la paz caído y millones de vidas que proteger.

Si la oscuridad cae, al menos sabe una cosa: Tendrá algo de lo que aferrarse hasta que salga el sol.


Diez capítulos.

900 visitas.

¡Muchas gracias a todos por acompañarme hasta aquí! Quería hacer algo especial para festejar ambas cosas, junto a un aniversario de siete años de otra historia muy importante en mi vida.

Felicidades, Amara y felicidades todos nosotros por haber llegado hasta aquí.

¡Nos leemos pronto!