Capítulo x: "Primer beso"
Después de comer se recostaron sobre la manta para disfrutar de la tranquilidad del lugar.
— Hao te parece si vamos a nadar — sugirió Anna, luego de unos minutos.
— Contigo lo que quieras — respondió poniéndose de pie. Como supuestamente pasaría todo él día con su gemelo en la piscina tenía puesto los pantalones del traje de baño. Se sacó la polera dejando ver su muy trabajado cuerpo.
Anna se sonrojó un poco al verlo así, no se imaginaba que Hao tuviera unos abdominales tan bien marcados, era un deleite poder ver su musculatura. Notó que el joven la observaba fijamente —. ¿Qué ocurre? — preguntó algo avergonzada al pensar que él la había descubierto casi babeando mientras lo miraba.
— Nada, es sólo que ¿dónde te vas a cambiar? — No había previsto esa situación, que idiota había sido al llevarla a un lago y no decirle que se pusiera un traje de baño bajo la ropa.
— ¿Cambiarme? Pero si a mí me gusta nadar sin ropa.
— ¡¿Qué?! — Estaba esperando que ella se riera en su cara diciendo que todo había sido una broma, pero no, Anna estaba ahí, mirándolo con una seriedad nunca antes vista. Sintió como los colores se le subían a la cara, estaba completamente rojo, casi no se podía diferenciar cuál era su cara y cual la manta sobre la que estaban. Ella por su parte apenas lograba contener la risa, era bastante graciosa la expresión de sorpresa y vergüenza de Hao. Se empezó a sacar la ropa de a poco notando como el pelilargo se cubría rápidamente los ojos —. ¡No, Anna! ¡Espera! — pidió.
La rubia no aguanto más y comenzó a reír de una manera pocas veces vista en ella —. Hao… hubieses visto… tu cara — dijo entre risas. Respiró para intentar calmarse —. Ay jajaja, ya hubieses querido verme así, pervertido — comentó secándose las lágrimas producto de tanta risa.
El castaño la miraba sorprendido por dos razones, primero por la cruel broma que le había hecho y segundo por la forma en que ella se había reído. Siempre pensó que a lo más lograría unas débiles risitas de su parte debido a su actitud tan fría y seria, pero lo de ahora había superado todas sus expectativas. Luego de unos segundos se recuperó del shock por la broma para quedarse boquiabierto al ver a Anna con su infartante bikini de color negro que contrastaba perfectamente con su blanca piel.
— Eso no fue gracioso — dijo después de unos cuantos minutos en los que había admirado la belleza de su acompañante.
— Para mí lo fue — confesó con una traviesa sonrisa —. ¿No creíste que vendría preparada con un traje de baño?
— Pues no, ¡Wow! sin duda las mujeres piensan en todo, pero… no te salvarás de esto — advirtió tomándola en brazos para después correr hacia el lago.
— ¡Hao! — gritó entre risas —. ¡Suéltame o te arrepentirás! — amenazo sin éxito, ya que el castaño no dudó en saltar a las frías aguas junto a ella.
Miki estaba sentado en el borde de la piscina un poco más calmado mientras intentaba reponerse del golpe que le dio su esposa. Se encontraba rodeado por los cuatro jóvenes quienes lo miraban esperando una explicación, hasta que de un momento a otro se acercó Keiko.
— ¿M-mamá? ¿Papá? ¿qué hacen aquí? — cuestionó Yoh, confundido.
— La piscina es un lugar público, no sabía que debía pedirte permiso para venir — respondió indiferente la madre de los gemelos.
— ¿Si? Pues a mí me parece que estaban espiando a Yoh.
Keiko se sorprendió por las palabras de Ren, no esperaba que los descubrieran tan fácilmente —. Pero qué dices niño, nosotros nunca haríamos eso ¿cierto Miki? — preguntó esperando apoyo, pero el aludido sólo observaba el movimiento del agua.
— Parece que el golpe fue más fuerte de lo que pensábamos —. comentó el aniu —. Creo que hay que llevarlo al médico ¿Qué opinas tú, Yoh?
— Tienes razón Horo — respaldo éste.
Al escuchar la complicidad con la que hablaban esos dos Miki reaccionó.
— ¡Tú! — dijo señalando al chico peli-azul. Se acercó de forma amenazante a él —. Dime ¿qué intenciones tienes con mi hijo?
— ¿Intenciones? ¿Con Yoh? — cuestionó nervioso el joven.
— Miki cálmate — pidió sin éxito su mujer.
El aludido ignoró sus palabras y siguió interrogando a ese chico qué, según él, le coqueteaba descaradamente a su hijo —. No te hagas, yo los vi ¿hace cuánto tiempo que están juntos? ¿Dónde se conocieron? ¡¿Por qué diablos no me respondes?! — preguntó sumamente alterado.
— Eh... P-Pues yo... ¡No sé, no sé! ¡No me mate por favor! — suplicaba el chico intimidado por la agresividad de Miki.
— Ya que tu noviecito no me da respuestas ¡Tendrás que hacerlo tú! — le exigió a su hijo.
— ¿N-noviecito? — repitió confundido.
Lyserg y Ren no lograron contener la risa por lo que habían escuchado —. Jajaja Yoh y tú — decían señalando a ambos —. Novios jajaja.
— ¡Cállense! — exigió molesto a sus amigos, estaba rojo de vergüenza. Miró fijamente al líder de la familia Asakura con una seriedad y determinación que no tenía cuando suplicaba por su vida hace unos segundos atrás —. ¡Su hijo y yo no somos novios! ¡Sólo somos amigos!
— ¿Amigos? entonces ¿cuál de ustedes es el novio de mi hijo?
— ¡Ninguno de ellos es mi novio! ¡Papá no soy gay! — aclaró Yoh, avergonzado —. ¿De dónde sacaste esa estupidez?
— Eh… pues yo… — intentó explicar. Como siempre se había precipitado y había arruinado todo. Miró a Keiko suplicándole que interviniera. Ella suspiro resignada, siempre debía arreglar las cosas cuando él metía la pata.
— Lo que pasa es que tú padre te vio en situaciones bastante comprometedoras con esos jóvenes ¿de dónde los conoces hijo?
— Son compañeros de clases, los invite porque no quería estar aquí todo el día solo.
— ¿Solo? — cuestionaron sus padres —. ¿Dónde está Hao?
Yoh se puso completamente pálido —. "Demonios, arruine todo. Hao me matará" — pensó —. Eh… pero si estaba aquí hace un momento — intentó mentir.
— ¡Yoh Asakura, no te atrevas a mentirle a tu madre! — dijo ésta en un tono que les congelo el alma a todos los presentes.
— Hao está en una cita — mencionó Ren cruzándose de brazos.
— ¿Una cita? ¿Con quién? — interrogó Keiko de inmediato tomándolo por los hombros.
— Y-yo no sé — respondió nervioso por la insistencia de la mujer.
Keiko le dio una mirada asesina a su hijo menor esperando una respuesta convincente de su parte.
— Mamá, mamita querida, te juro que yo no sé con quién está, sólo me pidió que lo cubriera.
— ¡Hao Asakura, ya verás cuando te encuentre! — gritó furiosa la madre de los gemelos.
— ¿Escuchaste algo? — preguntó algo nervioso, deteniéndose en seco.
— No Hao, no escuche nada. — Lo miró fijamente, su semblante había cambiado —. ¿Te sientes bien? Te ves algo pálido.
— Jajaja no te preocupes, sólo fue un mal presentimiento — dijo intentando no darle demasiada importancia. Se quedó pensativo un momento, así que Anna decidió interrumpirlo con un poco de agua en la cara.
— Será mejor que reacciones — comentó divertida corriendo para que él no la alcanzara.
— ¡Ya verás! — le gritó persiguiéndola. Era mucho más rápido que ella, en cuestión de minutos ya la tenía entre sus brazos.
Estaban cerca de la orilla del lago, frente a frente. Podían sentir la respiración del otro, incluso los acelerados latidos de sus corazones. Lo miró directo a los ojos, queriendo perderse en el intenso brillo de estos.
— Te quiero — dijo dulcemente sin vacilación alguna. Él la observó confundido, sin dar crédito a lo que había oído —. Hao… yo te quiero — le repitió con una tierna sonrisa.
Para que no le quedaran dudas sobre la veracidad de sus palabras de a poco se fue acercando a él mientras cerraba los ojos para finalmente unir sus labios en un tierno beso. Se separaron brevemente para mirarse con una sonrisa cómplice, hasta que se acercaron para nuevamente unir sus labios en un beso menos tímido que el primero. Sus corazones latían con una rapidez inimaginable, amenazando cada segundo con salir de sus pechos. Él rodeó su cintura con sus fuertes brazos mientras que ella colocaba las manos en su nuca. De a poco comenzaron a profundizar ese tierno beso para dar paso a uno más apasionado.
Habían esperado tanto para ese momento que ni notaron en que momento del cielo comenzaron a caer unas cuantas gotas, una leve llovizna que incrementaba con el tiempo. Se separaron en busca de oxígeno. Ambos estaban sonrojados, pero felices por los sentimientos y sensaciones que experimentaban en ese momento.
— Te quiero Anna ¡Te quiero! — le repetía mientras la tomaba por la cintura y daba vueltas con ella en el aire.
— Jajaja ¡Yo también te quiero! — dijo abrazándolo con fuerza —. Pero creo que debemos irnos.
Se detuvo y le dio un corto beso.
— Tienes razón, parece que va a llover aún más fuerte.
Tomó su mano y se apresuraron en ir donde tenían sus cosas para cambiarse de ropa. Hao suspiró feliz, pero también algo nervioso por lo que sucedería cuando se encontrara con sus padres.
— Tranquilo, estamos juntos en esto — mencionó esbozando una sonrisa.
Apenas comenzaron a caer las primeras gotas los padres de los gemelos decidieron que lo mejor era volver a la casa, Yoh y sus amigos los siguieron para así resguardarse de la lluvia. Keiko esperaba pacientemente la llegada de su primogénito, oh si, él ni siquiera se imaginaba lo que le esperaba. El ambiente era tenso, su hijo menor no decía ni una sola palabra por miedo a recibir algún castigo de parte de su madre.
— "Hao ¿por qué me metes en estos problemas?" — se lamentaba Yoh con cascaditas en los ojos.
Keiko estaba realmente furiosa, Hao nunca le había ocultado nada y ahora prácticamente había obligado a su hermano a mentirle y para colmo no contestaba su celular — ¡Ya me va a oír cuando llegue! — repetía constantemente causando temor en los que estaban en casa.
— Yoh, tu mamá da miedo — comentó Horo.
— Pobre Hao, te doy mi pésame.
Ren se mantenía en silencio, esperando la llegada del pelilargo, además de darle las explicaciones correspondientes a su familia debía ajustar cuentas con él, tenía que dejarle claro ese asunto sobre la cita con la misteriosa chica y sus verdaderas intenciones con Anna —. Está lloviendo fuerte, deberíamos salir a buscarlo — dijo finalmente.
— Tienes razón Ren, pero… — Yoh tragó grueso —. Me da miedo decirle a mamá.
Luego de unos segundos todas las miradas se posaron en Miki quien despreocupadamente bebía té.
— A mí no me miren, no quiero recibir otro golpe de tu mamá.
— Que cobarde — murmuró Horo.
Eran las cinco de la tarde. Llovía a cantaros, el hermoso día que había en la mañana se había estropeado. El grupo de sentó en el comedor para comer unas galletas y disfrutar de un té caliente. A medida que pasaba el tiempo Keiko estaba más impaciente.
— Miki, mira la hora que es y nuestro hijo todavía no llega, además está lloviendo muy fuerte y él salió bastante desabrigado — mencionó alterada.
— No te preocupes, mi nieto es lo suficientemente grande como para saber lo que hace.
—Tu madre tiene razón, te estás preocupando de más.
— ¿Lo ves, Keiko? Mis suegros… — Las palabras de Miki fueron interrumpidos por el sonido de la puerta —. Pobre Hao, ojalá Keiko tenga compasión de él — comentó poniéndose de pie para seguir a su mujer quien apenas escuchó el sonido de los golpes en la madera se dirigió a la entrada.
— ¡Espero que tengas una buena explicación…! — decía mientras abría —. Hao Asakura — murmuró en un tono más bajo, casi en un susurro cuando termino de abrir la puerta y se encontró con su hijo mayor totalmente mojado y junto a él, tomándole la mano, una rubia igual de empapada.
Ambos jóvenes sonrieron nerviosos —. Hola mami — saludó Hao.
— ¡Keiko, por favor no mates a nuestro hijo! — Se había apresurado a la entrada cuando dejo de escuchar los gritos de su esposa, temía lo peor. Se sorprendió al llegar y ver a su primogénito en compañía de la joven —. ¿Quién es ella?
— ¿Les parece si respondo todas sus preguntas adentro?... Hace frío aquí afuera — comentó tiritando levemente.
— Si, si, pasen, tienen que quitarse esa ropa mojada antes que se enfermen — dijo dejándolos pasar.
— Gracias mamá.
— No me agradezcas tanto, aún tenemos mucho de qué hablar. — Empezó a caminar en dirección al baño para que los dos recién llegados la siguieran —. Miki quédate con Yoh y sus amigos… Ah y no comentes nada aún por favor — le susurró cuando pasó a su lado. Él obedeció sin decir ninguna palabra, tenía curiosidad por saber de esa jovencita que acompañaba a su hijo, pero debía esperar, no quería que su mujer se molestara de nuevo.
Caminaron en silencio por un largo pasillo bastante apartado del comedor donde el resto estaba comiendo —. Espérenme aquí, ya regreso — dijo entrando a una habitación.
— Creo que mi mamá está enojada — comentó divertido.
— No, al principio lo estaba, yo diría que está algo sorprendida.
— Supongo, pero no es para menos, si me ve llegar de la mano con una chica tan linda como tú. — Le guiñó el ojo de manera coqueta.
Esbozo una pequeña sonrisa —. Sigues siendo un idiota, pero mi idiota — musitó antes de darle un fugaz beso.
Luego de unos minutos Keiko regreso al lugar donde estaban los dos jóvenes —. Tomen — les dijo a ambos entregándoles una toalla grande para el cuerpo y otra un poco más pequeña para el cabello —. Tú te puedes bañar aquí mientras que tu Hao tendrás que ir al otro baño. — Su primogénito asintió y se dirigió a la habitación indicada por su madre. Miró a la rubia detenidamente unos segundos, era realmente muy bonita —. Disculpa, pero no sé qué ropa prestarte para que te puedas cambiar — dijo finalmente algo apenada.
— No se preocupe por eso, ando con más ropa en mi mochila — respondió ella mostrándole su pequeño equipaje mientras entraba al baño —. Muchas gracias, señora Asakura — mencionó antes de cerrar la puerta.
Keiko aun sorprendida por lo extraño de la situación caminó hasta donde estaba su esposo y los demás para esperar a Hao y su misteriosa acompañante.
— ¡Oh, no! — se lamentó luego de unos segundos —. Ni siquiera le pregunte su nombre, ahora tendré que esperar que Hao la presente — murmuró decepcionada.
Cuando Miki llegó al comedor siguiendo las órdenes de su amada esposa Keiko fue inmediatamente interrogado por el grupo de adolescentes.
— Dinos papá ¿Qué pasó con Hao?
— ¿Tendremos que venir a un funeral? — consultaba el peli-azul.
— No les diré nada — insistió volteando la vista.
— Por favor, señor Asakura cuéntenos.
— Si papá dinos, vamos ¿qué te cuesta?
— No, no les diré que Hao llegó de la mano con una linda jovencita y que ahora se están cambiando ropa porque estaban empapados.
— ¡¿Qué?! — dijeron todos —. Y ¿Quién es? ¿Cómo se llama? — preguntaron de inmediato.
— ¿De qué hablan? — cuestionó intentando desentenderse del tema.
— De la chica — respondió Horo.
— ¿Chica? ¿Qué chica?
— Con la que llegó Hao — mencionó un poco dudoso su hijo menor.
— ¡¿Hao llegó con una chica?! — dijo intentando sonar sorprendido.
— ¡Usted nos acaba de decir que Hao llegó en compañía de una chica! — gritó Ren perdiendo la paciencia.
— ¿Yo? Te equivocas, yo no dije eso — contestó indiferente.
— Miki, no tienes que fingir — menciono Keiko entrando al comedor —. Sé que eres incapaz de guardar un secreto.
Rió nervioso —. Perdóname Keiko — dijo apenado —, pero ellos insistieron mucho y tienen una capacidad de convencimiento impresionante. — Trató de excusarse ante la mirada incrédula de Yoh y sus amigos, ellos apenas habían preguntado un par de veces y él ya les había contado todo, sin presiones de por medio.
— Ya, pero dinos ¿Quién es la chica? — preguntó curioso.
Todos estaban expectantes, por fin la identidad de la cita de Hao sería revelada.
Keiko comió una galleta y bebió un poco de té para después responder un corto —: No tengo idea.
— ¡¿Qué?! ¡Pero como no lo sabes! — cuestionó alterado.
El resto de los chicos sólo suspiró decepcionado, tendrían que esperar las explicaciones de Hao.
— Pues, porque yo no soy una entrometida como tú — le respondió con fingida indignación.
— Se le olvido preguntar ¿No es así? — dijo Ren.
Keiko se puso nerviosa, ese niño siempre la descubría.
— ¡Shh! Calladito te ves más bonito — comentó amenazante.
Bueno, sólo quiero agradecer a los que me leen y se han dado el tiempo de dejarme un review, de verdad gracias, me hacen sonreír y querer continuar.
Mar-shiroi neko: Jajaja debo decirte que me mataste con tu postdata, no me aguante la risa cuando lo leí y creó que tienes razón, si Yoh no se enamora de alguien yo también pensare que es gay, así que algo haremos e.e
