Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece, ese es de Akira Toriyama.

Sueños del alma

Capítulo 10

"CRÓNICA DE UN ASESINATO PERFECTO".

Esta locura que viene y se va, si es un espejismo es demasiado real. Luna menguante me vuelvo a perder, esperaré a que alguien me encuentre al amanecer (Luna- Enrique Bunbury)

Kill se acercó lleno de curiosidad para conocer al joven salvador que era vitoreado por los aldeanos. Pero al ver el rostro del hijo de Milk, la sonrisa se le borró y sufrió un shock, desmayándose al instante.

― ¡Doctor! ―dijo alguien y pronto se arremolinaron a su alrededor. Milk se abrió paso en medio de la gente para poder ver si en algo le ayudaba, después de todo le debía la vida a ese hombre.

Gohan también de inmediato se ofreció a llevarlo a un lugar donde pudiera descansar.

―Quizá todo es por la presión de estos últimos días ―dijo Mishada―. Estuvo muy preocupado por usted, Milk san.

Sin saber la razón exacta, la mujer sintió que sus mejillas se calentaban un poco y el comentario hizo sentir incómodo a Gohan, justo en el momento en que lo colocaba debajo de uno de los árboles.

―Aquí estará bien. Lo mejor será dejarlo descansar ―dijo la ojinegra, sentándose a un lado. Después sonrió tranquilizadoramente al ver a la niña y le extendió los brazos―. Estará bien, no te preocupes.

Luna asintió en silencio, recargando su cabeza en los brazos de Milk. La niña, al sentirse cálida se quedó dormida de inmediato.

― ¿Quiénes son, mamá? ―preguntó Gohan.

―No lo sé con exactitud, pero ellos me ayudaron ―dijo sonriendo.

―Kill es un viejo amigo ―dijo Mishada―, pero lo cierto es que ni yo sé de donde salió. Un día apareció con la pequeña en brazos, dijo que era médico y que solamente había podido darle los primeros auxilios, pero que necesitaba un lugar donde quedarse para seguir con el tratamiento.

― ¿Con la niña en brazos? ¿Y eso? ―preguntó Gohan, curioso por conocer la verdad.

―Los hombres de Fuu acababan de aparecer en la región y al parecer el doctor Kill rescató a la pequeña Luna. Desde entonces se ha hecho cargo de ella.

―Ya veo ―dijo simplemente el semi-saiyajin, mirando al inconsciente hombre, quien al parecer sufría en sueños. Seguramente harto de ver tanta maldad.

Por un instante, Gohan hubiera querido entrar en sus sueños y poder consolarlo…

El terror lo carcomía y parecía que sus piernas no daban ya para más. Todo a su alrededor era destrucción, su mente no alcanzaba a comprender qué estaba sucediendo: gente que desparecía al ser aguijoneada por un monstruo salido de la más horrible pesadilla. O quizá la verdadera pesadilla comenzó cuando su familia fue devorada también y él permanecía con vida sólo por su cobardía. Si tan sólo él se hubiera quedado a protegerla, su sufrimiento también hubiera desaparecido, pero el terror fue mayor y ahora corría impulsado por ese mismo sentimiento y por una lagartija mutante que parecía divertirse en perseguirle. Sin embargo, algo hizo cambiar de opinión a ese ser siniestro que se detuvo a mirar el cielo, seguro que no estaba pidiendo perdón a Kami. Y después voló. Sí, como si eso fuera la cosa más normal del mundo, voló y se marchó; dejando a Kill en los más terribles remordimientos.

Los días siguientes fueron la repetición interminable de la misma película: caminos sombríos y desérticos con restos de evidencias de cuerpos succionados. La ciudad entera estaba así ¿y quién podría decirle si acaso no era lo mismo en toda la Tierra? Se sintió desolado y la desesperación lo hizo presa, llorando como si de un niño se tratara. Acongojado al máximo tomó el cinturón que lo ceñía y lo sujetó firmemente al primer árbol que encontró, esperando encontrar el alivio; pero la rama cedió al peso, arrojándolo al suelo. O quizás era que los dioses le negaban el descanso por dejar morir a su familia. Miró a su alrededor, las sombras de los objetos y de las construcciones parecían reírse e incluso gritarle: ¡cobarde!

Volvió a llorar, sorbiendo o limpiándose con la única manga que le quedaba de la camisa cuando escuchó el motor de un helicóptero que se acercaba. Su corazón palpitó rápidamente por la emoción, obligándose a levantarse aún con el cinturón alrededor del cuello con dirección de dónde provenía el sonido. Los rescatistas ya habían perdido toda esperanza de hallar a alguien con vida cuando lo vieron hacer señas con las manos en lo alto. Ellos también se alegraron de verlo. Lo subieron y lo llevaron a un albergue que el Rey de la Tierra había dispuesto para ello.

Ahí escuchó rápidamente los rumores que corrían sobre un grupo de guerreros de cabellos rubios que estaban dispuestos a pelear contra Cell en un torneo convocado por esa bestia. No sabía cómo ni por qué se veía distinto ese monstruo, pero sabía perfectamente que se trataba del mismo que le había arrebatado su vida, su familia. Se sintió contento de que existiera gente dispuesta a defenderlos y siguió atentamente las trasmisiones con la subsiguiente aparición de Mr. Satan ¿Qué la gente no se daba cuenta de que solamente se trataba de un tonto fanfarrón? Pero las transmisiones se suspendieron en el momento más importante, para ser retomadas nuevamente cuando ese peleador ridículo se alzaba con la victoria.

Mr. Satan era el salvador del mundo.

Y la gente también revivió milagrosamente. Él no podía creerlo. Sus ojos se nublaron por la emoción al ver en las noticias dar informes sobre ese acontecimiento. Eso tenía que ser un verdadero milagro.

Esperanzado hasta lo máximo, emprendió el camino de regreso a casa. Ansiaba tanto ver de nuevo a su querida esposa y a su hija que jamás imaginó lo que ocurriría después. Frente a frente pudo notar la frialdad de la mirada de su mujer, quien además retuvo a su emocionada niña para que no corriera a su encuentro.

―No me mires así ―dijo finalmente a su mujer.

―Y de qué otra firma quieres que te mire?

―Yo...

― ¡Cobarde! Dejaste que tu hija muriera. Nos dejaste solas y te largaste sin importarte nada.

Ella comenzó a llorar. Tal vez de dolor o decepción, o quizá por ambas. El hecho es que la niña fue contagiada por el mismo sentimiento.

―Yo los amos, en verdad ―trató de acercarse, pero su esposa dio un paso hacia atrás.

― ¡Vete, no quiero volver a verte! Nunca pensé que...

― ¡No, no y no! ―él gritó lo más alto que pudo. Estaba alterado y sabía perfectamente que eso no era muy bueno. Ya el doctor lo había dicho: tenía los nervios bastante destrozados y debía tener un descanso, nada de emociones demasiadas fuertes y mucho menos negativas.

Él se acercó con agilidad, halándola de los cabellos con tanta fuerza que un puñado de ellos fue arrancado. Su mujer chilló, pero él la acalló con un golpe en la garganta. No se dio cuenta que ella no pudo respirar después de eso, no hasta que cayó con los labios amoratados.

― ¡Mamá, mamita! ―balbuceó la niña, pero él le dio también zendo golpe que la estrelló contra la pared, dejándola inconsciente. Él enfocó de nuevo su atención al cuerpo de su mujer, que permanecía con los ojos bien abiertos.

― ¡Ya no me mires así, ya no, ya no! ―rugió como un animal herido.

Se le abalanzó repartiendo arañazos e infringiendo profundas heridas, hasta que, en su desesperación, los dedos se toparon con los ojos de su mujer. Los hundió poco a poco sintiendo la viscosidad y tibieza de la sangre, lanzando la causa de su tormento muy lejos.

―Ya no podrás mirarme más, perra ―gimoteó triunfal, para dar paso a una carcajada siniestra que lleno la casa entera.

Aun así, en medio de su locura, sabía que permanecer en ese lugar no era una buena idea. Ansiosamente miró por todos lados en busca de algo con lo que envolver el cuerpo. Una sábana sin duda sería la mejor opción, pero las cortinas amarillas le gustaron más y fueron las que tomó, haciendo un mal nudo para arrastrarla hasta el jardín. Comenzó a cavar al compás de una canción mal tarareada.

Tanto tiempo disfrutamos de este amor, la, la, la... Yo no sé si tenga amor la eternidad, pero allá tal como aquí en la boca llevaras sabor a mí, la, la, la. (1)

Se enderezó con un poco de dolor en la espalda, después de todo, los doctores no son buenos en las tareas físicas. Entró a la casa, la niña permanecía en el mismo lugar. Parecía una muñeca de trapo arrumbada en un rincón. Era tan bonita su niña, tan blanca como la Luna misma. Ahora recordaba el porqué de su nombre. Se acercó, tenía pulso, pero seguramente el golpe dejaría secuelas.

La tomó con muchísimo cuidado, saliendo por la puerta que conducía al garaje, la acomodó en la parte de atrás de la camioneta y partió con rumbo al horizonte, convertirse en un asesino no había sido lo más difícil de su vida.

Gohan se había quedado en un duermevela esperando por si algún miembro de esa banda de Fuu aparecía de nuevo, así que cuando Milk se levantó pudo sentirla con total claridad.

― ¿Qué pasa, mamá? ―dijo, incorporándose un poco.

―He estado pensando toda la noche ―dijo acercándose a donde su hijo― Ese tal Fuu no se quedará con los brazos cruzados y tarde o temprano aparecerá por aquí.

El chico la miró sin decir nada.

―Alguien debe quedarse para ayudarlos.

―Mamá, Videl y Pan…

―No me refería a ti. Tienes una familia que proteger y jamás te pediría que la abandonaras co…

Guardó silencio, como si se hubiera mordido la lengua a fin de no terminar la frase.

―Me quedaré yo.

― ¿Qué? ―esta vez Gohan se levantó de su asiento.

―Tú ya eres mayor y lo comprendes.

―Pero Goten te necesita, todos te necesitamos. Hasta papá ―Milk hizo una mueca de ironía.

―Si eso es cierto ¿en dónde está ahora? Si él estuviera buscándome ¿no crees que ya me hubiera encontrado con sus súper poderes? En cuanto a Goten… bueno, tampoco es que ya no quiera verlo.

―Le pediste al dios Dragón que no dijera en dónde estabas.

―Lo siento, les he causado mucho dolor. Estaba demasiado enfadada y… ―suspiró para después sonreírle y ponerle una mano en la mejilla―. Perdóname.

Gohan le sonrió tímidamente, no sabía qué contestarle.

―Me quedaré a ayudarles, pero quiero pedirte un favor especial.

―Dime ―respondió resignado. Después de todo sabía que a su madre no se le podía contradecir.

―Quiero que me ayudes a entrenar. Quiero ser más poderosa y quién mejor que aquel que venció a Cell para pedírselo.

―Pero, mamá ―respondió avergonzado.

―Sí, por favor ―Gohan y Milk voltearon a un costado al escuchar que alguien más intervenía en la conversación.

Se trataba de Kill que al parecer acaba de despertar.

―No solamente es su madre quien se lo pide, también lo hago yo a nombre de toda la aldea ―y acto seguido se arrodilló en una reverencia.

Gohan miró de nuevo a su madre. La expresión de su rostro le hizo tomar la decisión.

―Está bien, lo haré.

Kill sonrió. Hacía tiempo que no se sentía tan alegre.

FIN DEL CAPÍTULO DIEZ

Pequeño el capítulo, pero no me ha quedado más que escribir en el transporte mientras voy al trabajo. Pero ya falta poco para terminar mi escuela. Y bueno, ya tengo proyectos personales para el año que entra. Estoy tan feliz.

Gracias a: Haide, andyCK, krayteona, foxqueen, flamehaze-shana, Deidydbz, Maytelu.

Nos seguimos leyendo.