N/A: Hay una aclaración al final sobre una parte del capítulo en relación a los códigos utilizados. Disfruten del capítulo.
Resumen: No pensó que afectaría su vida cuando decidió salvarlo. No imaginó que pasaría una noche en prisión y que sería botada de casa al día siguiente, ni creyó que, cinco años después, se enamoraría del hombre en que se había convertido el muchacho moribundo.
Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Kishi, yo simplemente manipulo sus vidas, los mato y revivo a mi antojo. Esto es sin ánimos de lucro.
Guardian
File 10: Carpe Noctem: Malicia…-
Himeno yacía dormida con toda la gracia que podría mostrar una niña estado en un lugar de confianza. Una de sus piernas colgaba de la cama de Sakura mientras la niña hacía un esfuerzo a ratos por girar aún más entre los cobertores y las sábanas. A Sakura le hizo gracia, pues siendo de su edad también se giraba hasta quedar atravesada mientras dormía. Verla así le hacía sonreír, pero también llegaba a abrumarla. ¿Tan mal vivía con sus padres que cualquier lugar era mucho más seguro? ¿Qué tan desesperada estuvo para ir a verle sin avisar a sus padres?
¿Qué tan triste podía ser la vida de una niña que intenta aferrarse a un familiar desconocido por el simple hecho de entender, a tan corta edad, que sus progenitores no cuidaban lo suficientemente bien de ella?
La arropó lo mejor que pudo y apagó la tenue luz de su habitación. Sus ojos lagrimearon tontamente al ver la sopa de miso ya fría sobre la cocina. Pensó que Sasuke tenía que hacer, o tal vez se molestó porque le cortó la llamada durante la tarde. Tal vez mañana podría llamarlo e intentar arreglar las cosas, porque dudaba que llegase en ese momento, cuando faltaba tan poco para las tres de la madrugada.
Miró su móvil sobre la mesa, notando que la luz estaba encendida. ¿Quién enviaría un mensaje a esas horas? Se apresuró a revisar, pensando que sería Sasuke, y efectivamente era un mensaje de él, pero no lo comprendía para nada con la escasa luz. Volvió a la sala y encendió una lámpara.
Lo mejor que podía hacer en ese momento era copiar el contenido a un papel y luego descifrarlo… como hacía en su adolescencia.
- 10-17, 10-15, 10-500, 10-80, 10-47, 10-200 – copió los números cuidando no equivocarse. Al escribirlos todos notó que pertenecían a un código que aprendió en secundaria. Si mal no recordaba, tenía la costumbre de hacer trabajo social para ayudar a la comunidad. Obviamente no podía ponerse un uniforme de policía real, ni ir con las radios de un oficial real, pero a cambio le habían dado una radio para comunicarse con ellos y también ella aprendió los códigos civiles de radiofrecuencia. Luego recordó que también había leído una novela de misterio donde el protagonista no tenía otro medio que utilizar los códigos de radiofrecuencia para comunicarse con el exterior. Era el código 10, lo recordaba completamente.
Pero había algo que le molestaba, normalmente el código venía acompañado de palabras. Sasuke había escrito sólo códigos, eso quería decir que estaba en alguna situación que le impedía escribir con letras, ¿su móvil roto?, se preguntó antes de concentrarse.
- 10-17 era… asunto urgente – por alguna razón un escalofrío recorrió su espalda al descifrarlo. Sasuke no parecía del tipo de personas que hacían una broma – 10-15 – el lápiz cayó al suelo, recordando el significado de tal código.
"Peligro grave"
No. Imposible. Se dijo tajante, pero el resto de códigos no hacían más que reforzar la horrorosa idea que comenzaba a formarse. Cerró los ojos un momento y terminó de transcribirlos. Sólo entonces se preocupó de leer el contenido del mensaje.
- Asunto urgente. Peligro grave. Llamar por teléfono. Casa. Individuo peligroso. Solicitar ayuda policial – automáticamente su mano cubrió su boca para acallar el grito que estaba por emerger – cálmate, cálmate y piensa – parecía que al decirlo de alguna manera le traía más paz que pensarlo en silencio.
Cerró la puerta de la habitación donde Himeno dormía, y en el momento que fue a sentarse para comprender lo que quería decir el mensaje de Sasuke, un sonido se escuchó en la puerta del apartamento.
Se apresuró a ver por la mirilla, pero fuera de una sombra encorvada que se proyectaba en el pasillo gracias a la luz, no podía saber si era una persona o si habían tirado algo frente a su puerta.
- ¿Quién es? – preguntó vacilante. Y se reprochó el que su voz saliese así. No era la idea dar más poder al individuo si era alguien peligroso… o también podía ser efecto de la luz, intentó convencerse.
- Ha… ¡Haruno Sakura! – luego de eso no hubo más que un quejido, como si a la persona le hubiese tomado todo su esfuerzo el haber dicho su nombre.
Tratando de tomar en control de sí misma, supuso dos cosas: lo que había fuera era una persona, mujer al juzgar por su voz, y estaba herida. Sakura no necesitó más para abrir la puerta, y lo que vio, le heló la sangre.
.*.*.*.
Dos horas antes…
Pagó al taxi y corrió las dos manzanas restantes hasta el lugar. Según el tiempo que tardó, podría decir que quedaba a más o menos una hora de Uchiha Corp., giró en la siguiente calle y constató el lugar. Era típico de Suigetsu usar alguna fábrica abandonada. Se quitó sus zapatos de tacón y sabiendo que luego iba a lamentarse, rajó la falda del uniforme. Más tarde podría soltar improperios por romper su uniforme y el elevado coste que tendría al comprar otro.
Se ocultó tras una pila de barriles, y por el resquicio de los mismos observó el automóvil detenido. Suigetsu pareció dar unas indicaciones al momento que era rodeado de hombres, ellos se encargaron de sacar a Sasuke del maletero sin delicadeza alguna, pero ni con eso se despertó. No quiso alarmarse, Suigetsu jamás tomaría de rehén a alguien muerto, por lo que aún tenía esperanzas de que Sasuke estuviese bien.
Suigetsu entró nuevamente al automóvil y se alejó. Para Karin aquello quería decir que él no pensaba hacer el trabajo sucio, sólo quería desaparecerlo.
Era su oportunidad entonces, se dijo al ver que los hombres volvían dentro de la fábrica.
.*.*.*.
Cuando estuvo seguro de que había llegado al lugar decidido por el secuestrador, abrió sus ojos lentamente. La escena le recordaba en algo cuando quedó inconsciente en la graduación y vagamente pudo ver a la chica que le había salvado. Ahora no había nadie. Se levantó con dificultad, notando que tenía grilletes en sus piernas, aquello le indicó que no podría ir más lejos de lo que le permitiese la extensión de la cadena, y que cualquier movimiento sería escuchado.
La mejor opción que tenía en ese momento era su móvil, pero no le dio tiempo a sacarlo, y mucho menos a esquivar ese golpe a la mandíbula. El dolor se extendió, haciendo palpitar su carne de manera tan acelerada como sus latidos.
- ¡Despertó! – rugió el hombre que le había golpeado.
Luego de ese grito, todo se volvió una pesadilla. La pesadilla que tantas veces había soñado luego de la graduación, y sabía que gracias a esa pesadilla revivida, sería humillado y despojado de su dignidad, todo con el fin de entretener a los bastardos que tenía en frente.
Le jalaron del cabello y recibió otro golpe, seguido de un escupitajo. Le hervía la sangre. Estaba furioso. Levantándose rápidamente, limpió su cara con una manga y respondió el golpe con un puñetazo que noqueó al tipo.
Lo peor vino cuando todos se le lanzaron encima.
.*.*.*.
Podía abandonarlo. Realmente podía hacerlo, después de todo, su vida siempre iba primero. Ningún hombre merecía el sacrificio de una vida, estaba segura de eso, tan segura que no comprendía por qué sus piernas se movían tan rápidamente para llegar a ese cuarto donde se encontraba Sasuke Uchiha.
Se repitió que ya estaría muerto, que estaba por ir a una muerte en vano al intentar rescatarlo, porque los gritos de momentos antes le decían que había recibido una paliza. Ella había recibido varias de esas palizas cuando era pequeña, por eso sabía que si Sasuke no estaba muerto, probablemente estaría cerca de estarlo más temprano que tarde, pero aún así, aún en contra de todos sus pensamientos, quería creer. Quería creer que él estaba vivo, que podía ayudarlo a escapar.
Karin no se dio cuenta en el momento en que cambió su modo de ver las cosas, probablemente fue en el momento en que Sasuke había dicho su nombre, como si fuese una llamada a salvarse de la vorágine de maldad que vivía día a día o aquel memorable primer día de trabajo como su secretaria. Era una salida a lo que siempre quiso.
Su madre había sido una prostituta que se casó con un traficante de drogas al estar embarazada de él. No sabía si él la golpeaba cuando la conoció, pero desde que tenía uso de razón, él siempre golpeaba, tanto a ella como a su madre. Las últimas palabras de su madre fueron que consiguiera un buen chico con quien formar una familia, que saliera del círculo peligroso de traficantes y hombres golpeadores, pero también le dijo que tuviese cuidado, pues era difícil salir de ese mundo. Karin lo sabía. Se dejó llevar e inconscientemente se acercó a un hombre peligroso. Siempre pensó que la mejor arma que tenía en el mundo hostil, era ser también una persona hostil, de esa manera conseguía quitarse a Suigetsu de encima, con eso ella marcaba un límite entre lo que él podía o no hacer con ella, pero aún sin saberlo, con el tiempo se había vuelto su juguete personal. Un juguete que funcionaba con dinero.
Suigetsu no era tan estúpido como para pensar que ella haría las cosas por voluntad propia, era probable que él supiera que ella intentaba utilizarlo, y él se lo permitía a cambio de un mejor servicio. Mientras ella cumpliese su parte no debía haber problemas en esa relación tan enferma, pero ella había traicionado esa relación, y la manera que él tenía para vengarse era eliminando a quien había originado esa traición en ella.
Tal vez era hora de enmendarse, se dijo y también se dijo que podría estar haciendo el tonto en ese lugar que podría marcar su fin. Pero de un momento a otro aquello no importaba, sólo que él estuviese bien. La primera persona que le había hecho sentirse útil en el mundo.
Y por eso no quería dejarlo. Tal vez fuese posesiva, pero quería que Sasuke la viese otra vez, como en su primer día de trabajo y le dijese que era de ayuda, porque eso significaba que había logrado salir del círculo de malicia que vivía día a día. Habría cumplido lo que su madre no pudo cumplir.
- Hey, nee-chan, ¿te has perdido? – su corazón se fue a su garganta al momento que un hombre corpulento la tomaba de un hombro y la hacía girar sobre sus talones para enfrentarlo.
Había sido descubierta.
.*.*.*.
Haber nacido en una familia de tantos triunfos le hizo ser arrogante, tanto que era difícil llevarse con alguien en la secundaria, por eso siempre estaba metido en problemas. Aún cuando intentaba actuar como su hermano mayor, en algún momento terminaba cansándose y se deshacía de todo, entonces los problemas llegaban otra vez. Fue en una de esas tantas veces que la vio por primera vez.
Recordaba haber discutido con padre, por lo que estaba fuera de casa, dando una vuelta. El día anterior había peleado con unos compañeros de clase y fueron los mismos quienes le interceptaron en un callejón. Eran tantos que estaba cansado de golpearlos y también de recibir golpes, cuando pensó que no podía más, el sonido de la alarma de policías se escuchó al inicio del callejón. Los agresores se quedaron quietos un momento antes de echar a correr, y a él no le quedaron fuerzas ni siquiera para sostenerse en pie.
Una persona vestida de uniforme se acercó, la ropa le quedaba tan grande que parecía un disfraz. Llevaba un megáfono con ella.
- Tengo un 10-17, solicito un 10-38. 10-20 callejón al lado izquierdo de la biblioteca en el distrito…
Se quedó mirando a la chica, que parecía de su edad, dando coordenadas como si fuese una profesional.
- Estoy haciendo servicio social – sonrió, enseñándole un pequeño aparato que parecía un comunicador – dentro de poco vendrá una unidad policial a ayudarte, mientras tanto me quedaré cerca, en caso de que vuelvan tus agresores – quedó en silencio un momento, mientras miraba a ambos lados.
Sasuke la miró preguntándose por los códigos que había dado la chica al comunicador. Alguien de su edad no podía ser parte de la policía, y hasta donde sabía, los códigos que tenía la policía para informarse no se les daban a civiles. La chica pareció leer su mente cuando le miró nuevamente.
- ¿Sabes? Los códigos que acabo de usar son de uso civil, se llama código 10 porque todos comienzan con diez, y sirven para que la gente normal que tenga algún comunicador de radiofrecuencia pueda informar de algún problema – explicó agitando el comunicador en su mano – es cosa de encontrar la frecuencia correcta y dar el código correcto. Por ejemplo el 10-17 significa asunto urgente, también existen otros para indicar algún peligro grave, como el 10-15 o el 10-47 para avisar de algún individuo peligroso. El 10-500 sirve para que alguien llame por teléfono, 10-80 es el código para indicar un hogar o una casa – se detuvo un momento antes de enfocar al muchacho y sonreír – y el más importante si estás en problemas es el 10-200, para solicitar ayuda de la policía. Los códigos que utilicé fueron el 10-38 para pedir una ambulancia, y el 10-20, que sirve para dar una ubicación, también hay otros como el 10-70 que solicita la ayuda de bomberos o indicar que hay fuego.
- Hablas demasiado – gruñó, dándole la espalda.
- Lo siento, me gusta hablar de este tipo de cosas. Nunca sabes cuándo podrían salvarte la vida – tras decir esto, se alejó en callejón hasta la salida y agitó su mano en señal de despedida. Ni siquiera pasó un minuto cuando el sonido del vehículo policial comenzó a oírse, seguido de una ambulancia.
Sentía el característico sabor de la sangre y el dolor palpitaba en todo su cuerpo. Sin embargo, se sintió orgulloso –a pesar de estar tirado en el suelo como un perdedor– de que sus manos dolieran, pues significaba que había dado buenos golpes esta vez. Alzó la vista en medio de su celda improvisada notando que tan precaria era, el olor de los metales oxidados le dieron la leve impresión de que podía estar en alguna fábrica de metales abandonada.
En el rincón en dirección oblicua a él, una persona se encontraba tirada. Sus ojos se abrieron de manera desmesurada al notar el uniforme que portaba aquella persona: El uniforme de secretaria de Uchiha Corp. No había un diseño parecido en alguna otra empresa dentro de Tokio, ni siquiera en las microempresas porque era algo creado por Shirahime. Eso le hacía preguntarse quién era la mujer que estaba ahí.
Ella comenzó a moverse, poco a poco, como si le costase un esfuerzo inmenso el cargar su peso en sus brazos para levantarse.
- Esos bastardos golpean cada día más fuerte – le escuchó susurrar. La mujer quitó el pelo de su cara cuando se incorporó y su boca pareció cerrarse cuando le miró. Sasuke también pareció quedar petrificado cuando le vio.
¿Qué estaba haciendo Karin ahí?
.*.*.*.
Karin sabía que ambos debían verse horribles. Bien, Sasuke se veía horrible, ella ni siquiera quería pensar en cómo se veía, aunque tenía una leve idea al sentir reducido su campo de visión en el ojo derecho. Por su parte Sasuke contaba con hematomas en el rostro, su ropa estaba destrozada y los nudillos de sus mano tenían sangre seca. Según los datos que tenía, si la paliza fue monumental y no se reflejaba en su rostro, entonces su cuerpo debía estar herido.
- ¿Qué haces aquí? – cuestionó él, como si fuese una visión bizarra, pues el tono de incredulidad no se podía disimular. Ella tampoco pudo disimular su expresión de sorpresa. Esperaba hacer una entrada triunfal para sacarlo de ahí estando inconsciente de modo que jamás supiese quién lo salvó, pero había terminado en la misma situación.
- Yo… ah, vi cuando le secuestraron Uchiha-san – murmuró sintiendo escozor en su labio. Probablemente lo tenía herido. Recordaba varios golpes en su cara, pero ni siquiera tenía el valor de mirar su reflejo en la pantalla de su móvil. Él la miró un momento antes de comenzar a buscar con dificultad en sus ropas.
- Debes salir de aquí – cuando encontró su móvil, Sasuke pareció teclear un par de cosas antes de suspirar y mirar a Karin otra vez – te ayudaré a soltar los grilletes. Escapa y ve a un hospital.
- ¡Pero…! – exclamó casi en un susurro que Sasuke calló alzando una mano.
- He pedido ayuda para mí – mencionó como si eso fuese suficiente, y luego pareció meditarlo mejor – pero sería de gran ayuda si logras escapar y alertar a la policía.
Karin asintió poco convencida, pero realmente preocupada. Si escapaban los dos tenían más probabilidades de ser capturados otra vez. Que escapase uno significaba que ellos se conformarían con el otro y el que escapó podría hacer algo… algo como pedir ayuda real.
Ella sería de ayuda.
No hubo dificultad en quitar sus grilletes, pues tenían un tamaño estándar y sus piernas eran mucho más delgadas que las de un hombre. Con el mayor cuidado posible, dejaron los grilletes en el suelo y Karin miró una vez más a Sasuke antes de abrir la puerta desgastada y salir.
El la vio partir mientras su mano apretaba el móvil en su bolsillo. No había pedido ayuda, su móvil sólo podía acceder a mensajería y no podía escribir más que números. Caer tantas veces sobre él lo había estropeado.
Había mentido, pero al menos su secretaria… no. Karin, se salvaría.
Todo el tiempo pensó que era irritante y molesta, pero resultó ser una persona. Una persona que jamás pensó encontrar en esa clase de situación.
.*.*.*.
Sus piernas temblaban como gelatina a cada paso que daba, pero se mantenía firme. Debía salir de ahí. Necesitaba pedir ayuda para Sasuke, constatar sus lesiones y enviar a Suigetsu a prisión. Pondría un fin a todo de una vez y viviría como una persona honrada por una vez en su vida.
Haría lo correcto.
Estuvo tan segura de su decisión en ese momento, que no le importó sentir el golpe a su estómago que lanzó un tipo que apareció de la nada. Lo que sí llamó su atención, fue el brillo en la hoja de la cuchilla que el tipo tenía en su mano. Se movió a un lado y corrió, la adrenalina la hizo sentir que podía volar. Y aún mientras las piedrecillas del camino cortaban sus pies, corrió como si fuese lo único que podía hacer para alejarse de la fábrica abandonada.
Su mente pensaba en ayudar a Sasuke, y la única idea que se presentó en ese momento formó a la persona que estuvo odiando durante meses.
Haruno Sakura.
Debía llegar a su apartamento, aún si su uniforme se manchaba completamente de rojo.
.*.*.*.
Sakura tragó involuntariamente. Cuando abrió la puerta, la mujer intentó levantarse, apoyándose de la pared; parecía que quería decir algo, pero la expresión de dolor era demasiado evidente. La pelirosa abrió completamente la puerta de su apartamento y sin mediar palabras atrajo a la mujer dentro, esta cayó nuevamente al suelo, pero Sakura logró minimizar el daño hasta recostarla.
- No te levantes, soy estudiante de medicina – pese a haberlo dicho, un sudor frío recorría su espalda. La blusa blanca de la mujer estaba completamente roja, y al juzgar por la manera en que la sangre se había esparcido, podía decir que ella estuvo de pie todo el tiempo luego del corte. Su falda también estaba manchada, de manera que: tenía más de una herida o había pasado un tiempo considerable para que la herida sangrara tanto. Y si era la segunda opción, con eso tenía otro problema que añadir: era una herida profunda.
- Ka… rin. Secretaria… Sasuke – y pareció que gastó todo el aire que tenía al decirlo. Sakura asintió.
- Bien, Karin, necesito que te mantengas tranquila – comenzó a hablar con una confianza que no sentía realmente – iré a buscar unas cosas y te haré unas preguntas, sólo tendrás que asentir o negar con tu cabeza – no muevas el resto de tu cuerpo y trata de mantener tu respiración tranquila – la aludida asintió lentamente.
Sakura tomó una respiración y no supo como lo hizo para no despertar a Himeno, recoger sus utensilios de medicina y coger el teléfono para llamar a emergencias. En unos minutos estuvo nuevamente a un lado de Karin, y mientras llamaba a una ambulancia con el teléfono apoyado en la curvatura de su cuello, se ponía los guantes recordando toda la práctica que le había dado Tsunade para ese tipo de casos.
- Karin, comenzaré a revisar la herida, la ambulancia estará dentro de diez minutos aquí ¿bien? – recibió un asentimiento y procedió a cortar la blusa con cuidado. Limpió los restos de sangre para ubicar el origen y aún así fue difícil, pues a cada momento que limpiaba, se volvía a llenar de sangre, dificultando su visión. Tendría que palpar. Miró nuevamente a la mujer – esto probablemente duela un poco. Necesito constatar la profundidad de la herida ¿fue hecha con un arma blanca? – recibiendo otro asentimiento y notándola con una respiración más calmada, Sakura metió sus dedos en la herida. Escuchó un siseo de Karin – aguanta un poco – rebuscó con cuidado algún corte interno que le indicase la profundidad.
Era obvio que el corte había destrozado la piel, por lo que el arma era un cuchillo. Había superado la elasticidad del tejido, haciendo que la herida se volviese un desgarro en forma de ojal. No había indicio de otra herida. ¿Qué era lo que decía su libro de medicina? Una herida cortante que tenga más de cuatro pulgadas de profundidad era para suturar… no, eso no. Era claro que necesitaba puntos. ¿El tipo de arma? Si tenía los bordes en forma de estrella significaba que el arma fue una de hoja pluricortante. Tampoco era eso. El libro no servía. ¿Qué decía su maestra? El corte podría ir en diagonal hacia dentro y también, para evitar que la herida se cerrara, giraban la cuchilla lo que hacía un desastre a la hora de cerrar. Introdujo sus dedos en la herida en diagonal y sintió un agujero. No necesitó más, se quitó los guantes y puso una toalla sobre la herida, haciendo presión.
- Esto no es algo que se pueda curar en casa – se disculpó. Sólo tenía que evitar que se desangrara hasta que llegasen los paramédicos.
- Yo… te odiaba – Sakura alzó la vista, mirando a la mujer confundida. Existían casos de delirio por heridas profundas que causaban una gran pérdida de sangre, pensó en prepararse para mantener a Karin en su posición si se agitaba, pero se sorprendió al ver las lágrimas que corrían lentamente por su rostro – Sasuke… Sasuke te eligió a ti – sintió la caja torácica expandiéndose bajo sus manos cuando Karin gritó – ¡Sálvalo!
El sudor frío que recorrió su espalda al ver a una persona herida se incrementó infinitamente cuando escuchó sus palabras. Sasuke estaba en peligro, tal vez esperaba una respuesta de ella o intentaba ganar tiempo. ¡Y ella lo había olvidado! Quiso levantarse, pero sus piernas se quedaron ahí, a un lado de la mujer que en ese momento se había inclinado para estar cara a cara con ella, esperando una respuesta. No podía dejar sola a una persona con riesgo vital, se dijo, cerrando fuertemente sus ojos unos momentos.
- Él envió un mensaje diciendo que llamase a casa, pero no tengo su número – susurró mientras recostaba nuevamente a Karin para seguir ejerciendo presión en la herida. Con impotencia notaba como la toalla blanca comenzaba a teñirse de rojo y el rostro de la mujer se volvía cada vez más pálido. Debía impedir que se moviera y que se relajara, de manera que sus músculos tensos no ayudasen al desangramiento.
Haz lo que puedes hacer en el momento que debes hacerlo, repitió las palabras de su maestra en su mente. Aunque lo cierto era que, sin importar cómo, quería estar con Sasuke.
- Te lo diré – Karin la sacó de sus pensamientos, y tomando una respiración temblorosa, apoyó sus propias manos sobre la toalla – y también te diré el lugar donde está – terminó en un suave susurro. De un momento a otro, Karin comenzaba a hablar demasiado débil. Sakura tomó el teléfono inalámbrico, marcó el número casi con pánico al ver que Karin cerraba sus ojos a momentos. ¿Dónde estaba la maldita ambulancia? La toalla continuaba tiñéndose y sentía que habían pasado mucho más que diez minutos.
- Residencia Uchiha, ¿Quién habla? – Sakura dio un salto al escuchar la voz cortante, y luego recordó que era de madrugada. No reconocía esa voz, pensó que tal vez respondería el hermano mayor de Sasuke o Shirahime.
- Ah, Sakura, habla con Haruno Sakura. Necesito hablar con Uchiha Itachi - tocó el hombro a Karin para que despertara, o tal vez sólo quería asegurarse que no estaba muerta. Su respiración era casi imperceptible y la sangre había cubierto completamente la toalla, tanto que donde Karin ejercía una débil presión, había unas pequeñas pozas rojas.
Mantén la calma, mantén la calma.
- Haruno-san, como al parecer no es evidente para usted, serán las cuatro de la madrugada.
- Soy consciente de la hora, señor – cortó ella. Su temperamento comenzaba a salir y no era de la mejor forma – escuche, tengo a una persona con riesgo vital a mi lado, llevo esperando la maldita ambulancia hace más de diez minutos y Sasuke está en peligro pero no puedo moverme de aquí. Ponga a Uchiha Itachi al teléfono ahora – escuchó otra voz hablando con su interlocutor y entonces no pensó que se alegraría tanto al escuchar esa voz monótona.
- Habla Uchiha Itachi.
.*.*.*.
Él era un prestamista usurero que había construido su imperio en el bajo mundo a base de traiciones y sangre. No era para nada complicado pensar que él compraba mujeres, porque lo hacía. Lo que era difícil de pensar era que se obsesionara con una en particular, tanto como para importarle su vida personal y sus sentimientos más que el tiempo que compraba para él.
Karin era probablemente la única mujer que podría interesarle. Ella era algo así como la otra versión de sí mismo. Mientras que en ese momento estaba metido de lleno en el bajo mundo, Karin parecía nadar día a día con más fuerza para salir de esas aguas turbulentas. Él la tentaba con dinero, claro, pero no era como si comprase su determinación para que dejase de intentarlo. Era esto lo que le había llevado a esa situación.
Uchiha Sasuke no era alguien de importancia para él más de lo que un niño rico, hijo de algún empresario importante, lo era. No le interesaba si era un tipo honrado, con buenos valores o un idiota que se escudaba en su apellido y el nombre de su padre para conseguirlo todo. No le importaba. Lo que sí le jodía era que se atreviera a robar algo que él intentaba conseguir. Y que le ganase en ello.
Entonces, la manera más común de pensar era eliminar el estorbo, desaparecerlo. Se acabarían todos sus nuevos problemas con Karin y podría dormir tranquilo. Luego podría intentar, si Karin seguía queriendo saber de él, encontrar otra manera de obtenerla completamente. Por extraño que pareciera, teniendo en cuenta su historial, Karin era la única mujer que no podía matar. No porque la mujer tuviese algún arma secreta en su contra, simplemente tenía… un algo que la hacía especial, y que lograba maravillas en él cuando algún otro hombre intentaba poner sus manos en ella, pero si prefería quedarse sola el resto de su vida, él no tenía problema.
Todo se trataba de que no eligiese a alguien por encima de él, en el caso contrario, volvía al planteamiento de tener que borrar a la competencia.
- He terminado con él – dijo tras su escritorio e hizo un simple gesto con su mano para que el gorila apostado en una esquina de la habitación se lanzara sobre el pequeño hombre desgarbado que en ese momento le miraba con pánico.
- ¡Le pagaré! ¡Prometo que le pagaré! ¡No me mate!
Suigetsu mostró una expresión de fastidio al escuchar las trilladas frases. Si realmente hubiese querido pagar, habría tenido la determinación suficiente para robar un banco y acabar su problema.
Bebió su café y decidió que su horario había terminado. Mientras se levantaba, su móvil comenzó a sonar, bastó con ver el número para contestar la llamada con una sola palabra.
- Quémenlo – y una lenta sonrisa, casi perezosa, se formó en sus labios.
.*.*.*.
Luego de que Karin se fuera hubo relativa calma para Sasuke, pudo escuchar algo de actividad mínima, así como risas. Habría pasado una hora aproximadamente cuando comenzó a oír ajetreo, esto le indicó que se encontraba en un segundo piso. Se centró en escuchar todo lo que pudiese para hacerse una idea del lugar donde estaba. Había enviado un mensaje a Sakura, recordando el código que le enseñó la primera vez que le salvó, pero no tenía la certeza de que su móvil estuviese en las mejores condiciones como para hacer llegar el mensaje. Aún así creyó. En el fondo lo había apostado todo a su móvil, porque era el único medio que le comunicaba con el exterior. La esperanza era lo último que se perdía ¿no?
Aguzó nuevamente sus oídos captando algo. Al juzgar los pasos planos que se acercaban, supo que no se encontraba cerca de una escalera. Decidió recapitular lo que tenía de ese lugar, porque de pronto sintió la urgencia inevitable al considerar que ellos no le retendrían por siempre.
No tenía sus manos atadas y la puerta no estaba cerrada con candado o cerrojo, su cadena le permitía llegar a la puerta, pero no salir por ella. La habitación tenía una ventana que daba dentro de la fábrica y otra que daba al exterior, ambas eran pequeñas y tenían barrotes. No podía siquiera pensar en escapar por ese lugar.
Prestó atención al ruido del pasillo sacando en claro que estaban transportando algo líquido. El número de pasos se había multiplicado, lo que quería decir que estaban moviendo un contenedor líquido lo bastante pesado como para necesitar la ayuda de al menos dos personas.
- Déjalo aquí, lo derramaremos a la derecha a la de tres – Sasuke escuchó el conteo seguido del ruido del líquido chocando contra el suelo. No fue hasta pasado unos segundos que sintió un fuerte olor inundando su olfato. Se alarmó.
- Cuando salgamos de aquí, esto explotará como un maldito fuego artificial.
Gasolina.
.*.*.*.
La situación se volvió caótica y Sakura no estaba tranquila. Itachi había llegado a su apartamento cinco minutos después de hablar con ella, confirmó que el mensaje era efectivamente de Sasuke y constató en lo que pudo la situación con Karin. Esta había sido estabilizada de alguna manera, pero aún se mantenía en estado grave, en ese momento iba de camino al hospital más cercano, y Sakura acababa de ganar una batalla de voluntades con el hermano mayor de los Uchiha al decir que iría con él para buscar a Sasuke.
Se había alertado a la policía y la dirección de Sasuke había sido confirmada con el GPS del móvil, así como la dirección que había dado Karin. Sasuke estaba en una fábrica de metales abandonada. Se descartó la posibilidad de llamarlo, pues eso podría alertar a los secuestradores y el único medio de comunicación sería eliminado.
No sólo Itachi se encontraba en el automóvil, luego de sentarse en el asiento del copiloto, notó por el espejo retrovisor que un hombre se hallaba en el asiento trasero. Sólo bastó con ver el porte y el parecido con Itachi para saber que era el padre de Sasuke que, por cierto, no tenía idea cual era su nombre.
Hizo una leve reverencia con toda la comodidad que podía aportarle el automóvil al girarse en su asiento y luego se volvió. El hombre pareció asentir con un ensayado gesto de cortesía.
- El es mi padre, Uchiha Fugaku – Sakura asintió nuevamente al hombre – y ella es Haruno Sakura, padre – sólo cuando las presentaciones estuvieron hechas, Fugaku miró con mayor interés a la mujer que estaba saliendo con su hijo menor.
Había escuchado rumores y ciertos comentarios de Itachi referentes al buen humor de Sasuke. Si la muchacha tenía tanta influencia sobre su hijo, había que decir que era alguien. Por supuesto descartaba que Sasuke se hubiese dejado engatusar; un Uchiha siempre veía por sí mismo y su familia, jamás se expondría con un individuo que no le demostrase que era de confianza.
Sakura se mantuvo en silencio mientras Fugaku coordinaba de manera precisa el contingente policial que iría a la fábrica. Puesto que Karin había sido herida por una cuchilla, se especulaba que habría individuos armados, por lo que un grupo de una división especial de la policía se estaba armando como si fuesen parte de SWAT para ingresar al lugar. Eran aproximadamente veinte, o eso es lo que se especulaba y que Sakura alcanzaba a escuchar. Y mientras Fugaku organizaba la operación, Itachi manejaba los medios para evitar filtraciones. Era de esperar que cualquier medio de noticias quisiera saber la situación de primera mano, por lo que Itachi estaba coordinando seguridad especial para Karin en el hospital, y también asegurándose que otra facción policial cerrase bien el perímetro de manera que no alertaran a los secuestradores.
Ella suspiró tratando de hacer el menor ruido posible y luego recordó a Himeno. Sólo le había dejado una nota diciendo que había surgido una situación y debía salir. Aún así esperaba llegar temprano para desayunar con ella. Estuvo tentada a suspirar una vez más. No podía quedarse con ella, incluso si quitaba la custodia a sus padres, Sakura estaba en vías de conseguir una cierta estabilidad económica, y por qué no decirlo, laboral. Si bien el sueldo de su trabajo era bueno, el presupuesto que tenía apenas alcanzaba para mantener a una persona. Sus ahorros eran pequeños, tanto que las vacaciones las hacía en casa con su zumo de limón, un libro y el ventilador. La última vez Sasuke la había ayudado pagando sus cuentas y llenando su despensa, pero eso la había avergonzado tanto que esperaba no repetirlo nuevamente. Ella no tenía manera de darle una buena vida a su hermana así como estaba, y tampoco podía conseguir otro trabajo porque no le quedaría tiempo para la universidad, más cuando estaba a punto de egresar.
Sentía que la angustia estaba comiéndosela viva. No podía hacer lo que quería y Sasuke estaba en peligro. Sus ojos viajaron al móvil en sus manos y presionó una tecla para que la pantalla se iluminara. El fondo de pantalla tenía una foto donde salían Sasuke y ella, él tenía esa sonrisa ladeada y sus ojos la miraban. Como si ella fuese algo importante que no quería perder de vista. Sonrió inconscientemente, obteniendo algo de relajo hasta que la pantalla se apagó nuevamente.
Antes de presionar nuevamente una tecla que iluminase el fondo de pantalla, el móvil vibró en sus manos y ella dio un salto involuntario. Tenía un nuevo mensaje de Sasuke.
Se sintió aliviada de saber que aún estaba lo suficientemente bien como para enviar un mensaje, pero cuando leyó el contenido, su corazón subió a su garganta. Su expresión debió ser alarmante, porque Itachi dejó su llamada de lado y tocó su hombro con gentileza antes de preguntar.
- ¿Estás bien? – Sakura leyó el mensaje nuevamente: 10-70. Ese código equivalía a solicitar asistencia de bomberos, lo que significaba que había fuego.
- Bomberos – su voz se escuchó débil cuando lo dijo. Aclaró su garganta antes de repetirlo nuevamente – llama a bomberos. Sasuke dice que hay fuego.
Sus palabras no sólo callaron a Fugaku, también la piel de Itachi se hizo más pálida y una presión invisible cayó sobre el automóvil.
.*.*.*.
Su cabeza comenzaba a doler con el fuerte olor a gasolina, tanto que sentía algo sensible sus ojos. Frunció el entrecejo cuando la puerta se abrió, el tipo había dado una patada haciendo que la puerta rebotase contra la pared, como si eso fuese suficiente para llamar la atención de Sasuke. Detuvo la puerta antes de que se cerrara nuevamente y una mueca extraña se formó en su rostro.
- Es una mierda cuando mueres con remordimientos, ¿eh? – el Uchiha parpadeó, tratando de comprender por qué estaba ahí. Creyó que luego de vaciar la gasolina hasta la entrada de la fábrica, encenderían el fuego y se desentenderían de todo – yo hago esto por dinero, no tengo nada personal contigo, ¿comprendes? – indeciso, Sasuke asintió despacio – bien, entonces esto es lo que yo hago. Cuando tengo que matar a alguien así, prefiero que esa persona haga algo en vez de quedarse sin hacer nada ¿me sigues?
- ¿A dónde quieres llegar? – dijo Sasuke, sintiendo su garganta con una leve irritación. Al parecer era bastante sensible a olores tan fuertes y volátiles como el combustible.
- Pues, que si te vas a morir, muérete haciendo algo – y con eso dejó una llave en el pasillo, casi a un lado de la pared, donde se formaba una poza de gasolina – esto te libera de tus cadenas. Con esto morirás sin resentimientos, ¿ves?
Era un sádico o era un verdadero idiota. No había otro pensamiento en la mente de Sasuke en ese momento, pero asintió al tipo, porque con eso al menos podía ver dónde estaba su llave de salida. Para la situación en la que se encontraba, ver la llave era, probablemente, alguna clase de refuerzo psicológico para no sucumbir a la presión. Aunque no cambiaba ni por asomo la situación actual.
Si no podía conseguir la llave, iba a morir calcinado.
- Bueno, cuando salga de acá encenderé el fuego. Si no te apresuras en conseguir la llave, probablemente se derrita contigo – con esas palabras, el tipo cerró nuevamente la puerta. No. La dejó entreabierta.
Sus pasos se escucharon hasta desaparecer. Probablemente había una escalera que llevaba al primer piso por otro lado del pasillo que no estaba cercana a donde él se encontraba. Se levantó sintiendo el dolor de la paliza anterior, esperando que al día siguiente no doliera demasiado. Si aún seguía vivo para entonces, se dijo con un tono de ironía. La cadena chirrió al acercarse a la puerta, extendió su mano y la abrió, notando el piso mojado y también el fuerte olor a combustible que avivó el dolor en su cabeza.
La llave brillaba en el líquido como un metal precioso, uno que le decía que no podría alcanzarle a menos que hiciera algo con el grillete en su pie. Masculló una maldición, estirando su cuerpo lo más posible para que sus dedos tocasen la llave, pero se retiró enseguida cuando vio un mar de llamas alzándose para llegar a él. El tipo había llegado a la salida de la fábrica y había iniciado el fuego como dijo que haría.
Sasuke pensó que el edificio era viejo, tal vez demasiado como para aguantar semejante cantidad de fuego sin reducirse a cenizas en pocos minutos. Miró impotente como la llave quedaba oculta bajo ese mar de fuego y cerró nuevamente la puerta de su prisión. Si iba a quemarse, al menos ganaría algo de tiempo para recapitular su vida. Como el Uchiha que era, no se permitiría morir sin dignidad.
Cerró los ojos, tratando de recordar su adolescencia, pero sólo vio a Sakura en sus memorias. Y a medida que el humo denso entraba por la ventana, se alegró, porque tendría un buen recuerdo para llevarse con él.
N/A: Una aclaración sobre los códigos de radiofrecuencia. He leído por ahí y por allá, y me he dado cuenta que el significado de estos códigos varía según el país. El código 10 de México varía del de Chile, así como el de España, por lo tanto añado en mi perfil el link de la página que saqué el código para que no haya confusiones (más aún si quien lee esto, sea alguien que se maneja en esa materia).
¡Gracias por leer y nos leemos en el próximo capítulo!
