Telepático: "(-)".
Sindarín telepático: "(-)" en negrita.
Muchas gracias por todos vuestros favs y comentarios!


Poco a poco los tres se convirtieron en piedra, y yo me quedé colgando de la mano de uno de ellos. Pude ver como Thorin respiraba de alivio al verme a salvo.

"Ya soy mayor para esto." Suspiré una vez que Gandalf me había bajado del agarre del troll petrificado y nos dirigíamos a la cueva de los trolls.

"¿Estás bien Bilbo? Ha sido culpa mía que te cogieran." Bofur no me miraba, sino que seguía avanzando mirando al suelo.

"¡No ha sido culpa tuya!" Le cogí del brazo y le sonreí. "¿Para que están los amigos sino para defenderles de ataques de trolls idiotas?" Bofur sonrió levemente y yo me acerqué más a él para susurrarle. "Ve con Nori y habla con él a ver si está bien, yo puedo arreglármelas." Bofur asintió y se dirigió a hablar con Nori. Antes de entrar en la cueva vi como Dwalin ayudaba a Ori a sentarse en una roca, parecía que Ori se había vuelto a hacer daño. Cuando se me ocurrió acercarme, Thorin llegó dando tumbos.

"Señor Baggins, no se quede atrás, no queremos volver a pasar por lo de anoche."

Gruñí ante sus palabras. "No fue culpa mía que me cogieran, además, yo conseguí ganarnos tiempo."

Thorin siguió andando sin mirarme. "Si te hubieras quedado donde te dije nada de esto hubiera pasado."

Antes de poder seguirle y responderle Gandalf se acercó y puso una mano sobre mi hombro. "Fue buena idea la de ganar tiempo."

"Ya lo hice una vez, Gandalf, no sé como me han podido coger otra vez." Farfullé, pero Gandalf solo levantó una ceja al respecto.

"He hablado con Lord Elrond: llamará a Lady Galadriel y nos hospedaremos en Rivendel durante unos días."

Asentí levemente y le miré. "Entra en la cueva con Thorin, yo esperaré aquí fuera..."

"Creía que entrarías con nosotros."

Negué con la cabeza y traté de sonreír. "Thorin parece estar enfadado conmigo, además ya sé que hay ahí dentro, por lo que os esperaré con el grupo hasta que llegue..." Carraspeé.

"¿Llegue quién?"

"Enseguida lo sabrás."

"Bilbo..." Comenzó, pero yo ya me estaba alejando de él. Decidí quedarme cerca de Fili y Kili que estaban recontando nuestras armas.

"Ten, Fili." Le tendí su espada y le sonreí. "Me ha servido de mucha ayuda." Inmediatamente después los hermanos empezaron a disculparse y yo simplemente les abracé. "Siempre intentaré protegeros, cueste lo que me cueste, ¡para algo soy mucho mayor que vosotros!" Reí porque esta vez lo era de verdad: yo tenía 130 años mientras que ellos tenían apenas 82 y 77 años.

"¿Cuántos años tienes, Bilbo?" Preguntó Kili sonriendo y sentándose contra la entrada de la cueva.

Miré a Kili y por un momento dudé. "Ciento... digo, 50, cumpliré 51 en Septiembre."

"¡Pero si eres un crío!" Gritó Kili alarmando a toda la Compañía. De dentro de la cueva llegaron Gandalf y Thorin corriendo.

"¡¿Qué pasa?!" Preguntó Thorin y yo no pude evitar reírme a carcajadas. "¿Por qué ríes, Mediano?" Noté como Thorin intentaba reprimir una sonrisa.

"¡Bilbo tiene 50 años, tío!" Gritó Kili de nuevo y toda la Compañía soltó un "!¿Qué?!". Yo no podía parar de reír a lo que se unió Gandalf.

"Queridos amigos enanos" Trató de decir Gandalf sin reír, pero falló. "¡Los hobbits se hacen adultos a la edad de 33 años!" Yo seguía riéndome.

"¡Vuestra cara!" Dije señalándoles sin para de reír. El resto no parecía muy animado.

"Señor Baggins... no le veo la gracia al asunto." Dijo Thorin serio, lo que hizo que Gandalf y yo nos riéramos más aún.

"Lo siento, lo siento, pero ¡vuestra cara! Un auténtico cuadro." Seguí riendo enjuagándome las lágrimas que caían por mi mejilla de tanto reír.

Thorin gruñó y se dirigió a la Compañía. "Recoged lo que tenemos, partimos en seguida."

Una vez dejé de reír noté que Thorin ya llevaba a Orcrist en el cinturón, y me giré a Gandalf que me miraba divertido. "No sé por qué, pero creo que esto es vuestro, Bilbo." Me tendió a Sting y le sonreí. Acaricié mi espada que tanto nos había servido a Frodo y a mi hace ya 20 años.

"Gracias, Gandalf." Noté que Kili y Fili me gruñían y no pude evitar reírme.

"¿No dijiste que esperábamos a alguien?" Dijo Gandalf y yo le asentí.

"Debería de estar aquí ya..." Miré a mi al rededor, pero nada, Radagast no aparecía.

De repente un Huargo nos atacó como la última vez, y cundió el pánico entre todos nosotros. Radagast no estaba con nosotros, ¿cómo íbamos a salir de esa?

"¡Corramos hacia la explanada!" Gritó Thorin y corrí a su lado.

"¡Thorin, nos cogerán, no podemos correr sin un plan!"

"¡No hay otro plan, señor Baggins, así que tendrás que correr como todos!"

Corrimos en dirección a una gran roca, la manada de orcos a nuestros talones. Dwalin llevaba acuestas a Ori quien parecía estar temblando de miedo. Gandalf estaba mirando hacia todos los lados como un loco, y supe que estaba buscando la entrada a Rivendel, pero aún estábamos lejos. Cada vez que corríamos hacia otra gran roca me quedaba más atrás. Puede que entonces tuviera el cuerpo de un hobbit de 50 años, pero los hobbits no estamos hechos para correr, demasiado aguantaba mi cuerpo gracias a mi sangre Took.

"¡Vamos, Bilbo!" Gritó Bofur que corría al lado de Nori y Dori.

Yo no podía seguir corriendo, mis piernas no daban más de sí, y cuando decidí que iba a rendirme unos fuertes brazos me agarraron. Iba a quejarme cuando Thorin me miró serio. "No hay tiempo para tus quejas. Súbete a mi espalda."

Obedecí sin rechistar. Quería decirle que no se preocupara por mi, que era muy pesado para él, pero Thorin siguió corriendo al mismo ritmo de antes. La manada de orcos se acercaba cada vez más. Cuando les teníamos prácticamente encima, Dwalin y Thorin nos dejaron a Ori y a mi en el suelo, detrás de ellos, protegiéndonos. Fili y Kili estaban a mi lado, sujetando sus armas, protegiéndose el uno al otro. También vi como Nori se ponía delante de Bofur en posición defensiva, y Gandalf no dejaba de mirar hacia el bosque. Tras unos intensos segundos en los que todos estábamos preparados para matar a los orcos, oímos unos cuernos a lo lejos, y empezaron a llover flechas que fueron matando a los orcos. Los que quedaron con vida huyeron, probablemente a Dol Guldur. Poco a poco llegaban los elfos que nos habían salvado, Lord Elrond a la cabeza, y esto no hizo que los enanos se movieran, no, hizo que se tensaran a un más.

"Gandalf. No te esperaba tan pronto." Dijo Lord Elrond sonriendo y mirándonos uno por uno.

Gandalf hizo una reverencia al igual que hice yo. "Lord Elrond, gracias por salvarnos de esa manada de orcos." Gandalf se acercó y le estrechó la mano a Lord Elrond que bajó del caballo.

"¿Esta debe de ser la Compañía de Thorin Oakenshield, asumo?"

"Lio teníamos todo controlado, no necesitábamos vuestra ayuda." Rugió Thorin, y yo le cogí el brazo.

"Thorin..." Thorin gruñó pero no dijo nada más. "Gracias, Lord Elrond." Dije haciendo otra reverencia.

"Asumo que sois Bilbo Baggins, hijo de Belladona Took, ¿no es cierto?"

Asentí. "Lo soy." Intenté acercarme un poco más pero Thorin me cogió posesivamente.

"El mediano está con nosotros." Dijo Thorin y yo suspiré.

"Tercos enanos..." Susurré, y Lord Elrond se rió.

"No sabía que supieras Sandarin."

Asentí levemente. "Mi madre me enseñó cuando era un pequeño hobbit, y unos amigos elfos me ayudaron hace unos años a mejorarlo." Thorin me miró fijamente pero no dijo nada, en cambio, Lord Elrond nos ofreció su hospitalidad: comida, bebida y un buen baño. "Thorin, estamos muy cansados, por favor..." Thorin suspiró y yo le susurré al oído. "Lord Elrond no es como Thranduil, te lo aseguro, confía en mi. Además, podrá leer el trozo del mapa que nosotros no podemos."

Thorin miró al resto de la Compañía que parecía estar a punto de desmayarse del cansancio, por lo que asintió levemente. Nos pusimos en marcha a Rivendel por el verdadero camino, y no el escondido como la última vez. "Confío en ti, Bilbo, en cambio en ellos..."

"Conocí a tu padre y a tu abuelo, Thorin hijo de Thrain hijo de Thor. Intenté ayudaros cuando perdisteis Erebor." Dijo Lord Elrond subido a su caballo. "Tu abuelo no quiso nuestra ayuda por culpa de la codicia de él y de Thranduil. Espero que nuestra relación sea mejor de la que ellos tuvieron."

Thorin farfulló algo por lo bajo y yo le cogí su mano, apretándola. "Mira el lado positivo, esto es mejor que correr mientras somos perseguidos por los orcos." Le sonreí abiertamente y él no pudo evitar sonreírme de vuelta.

"Supongo que tienes razón, Bilbo."

La expresión de Thorin cambió radicalmente cuando Bofur se me acercó para ver si estaba bien y tuve que soltarle la mano. Thorin se adelantó y se puso al lado de sus sobrinos mientras Bofur y yo charlábamos en bajo como Nori le había protegido de los orcos.

Una vez llegamos a Rivendel me asombré de lo maravilloso que era de nuevo. Nos dejaron irnos a unos aposentos que nos habían asignado a cada uno de nosotros, y yo me quedé en el patio. Apenas hacía 20 años desde la última vez que pisé esos muros, y no podía aguantar sonreír de alegría. Giré sobre mi mismo un par de vez y me encontré con los ojos serios de Thorin mirándome.

"¿Asumo que no te gusta este lugar?" Dije levantando una ceja, sonriente.

"No, saqueador, no me gusta este lugar, y espero salir de aquí en cuanto Lord Elfo lea el mapa."

Rodé mis ojos. "Se llama Lord Elrond, y no ha sido más que amable con todos nosotros. Thorin, no puedes culpar a toda una raza por lo que hizo Thranduil."

"Si tan feliz eres aquí, quédate con estos elfos. Quédate con Bofur ya que eso es lo que pareces desear." Thorin gruñó y se fue dentro con los demás, dejándome a mi estupefacto. ¿Qué le pasaba?

"¡Thorin!" Le grité cogiéndole del brazo antes de que llegara con los demás. "¿Qué he hecho para que dudes de mi?"

Thorin no se apartó de mi pero siguió mirando al suelo. "¿Somos amigos, señor Baggins?"

Me acerqué más a él. "¡Claro que sí! Al menos por mi parte..."

"Entonces contésteme a esta pregunta." Me miró fijamente. "¿Estás enamorado de Bofur?"

"¡¿Qué?!" No podía creerme lo que acababa de oír. No sabía si reír o pegarle una bofetada. "¡Claro que no me gusta Bofur!"

"No me mientas, saqueador." Me respondió Thorin enfadado.

"¡Claro que no te miento!"

"¡Oí a Kili el otro día decir que estabas enamorado de alguien de la Compañía, no lo niegues!"

Entonces empecé a reír enfadado. "Mahal, Thorin..."

"¿Entonces eso es un sí?"

Suspiré exasperado. "¡No me gusta Bofur!" Antes de que él pudiera responder seguí gritando. "Sí, Kili dijo la verdad, me gusta alguien de la Compañía, y si no tuvieras la cara metida en tu... real culo y no estuvieras tan ciego y... y... me miraras de verdad un segundo verías que... Aggggh" No terminé la frase, sino que me marché de allí totalmente furioso. "Estúpidos enanos..." Farfullé lejos de Thorin.

Tras estar dando vueltas por Rivendel durante un buen rato me encontré con Lord Elrond que parecía agitado. "Señor Baggins, le estábamos buscando. Gandalf me dijo que querías hablar con nosotros."

Asentí levemente e intenté que no se me notara lo enfadado que estaba. "Sí, ¿ha llegado ya Lady Galadriel?"

Lord Elrond asintió y me llevó al lugar donde años atrás se creó la Compañía del Anillo. Lady Galadriel estaba preciosa, como siempre, y al girarse me sonrió cálidamente.

"(Así que este es el mediano...)" Oí dentro de mi mente, y yo hice una reverencia.

"Lady Galadriel. Siempre es un placer veros." Lady Galadriel alzó una ceja pero no dijo nada más. Me giré y a mi derecha estaba sentado Gandalf y una silueta estaba a su lado. "¡Radagast!" El Mago Pardo se sobresaltó y Gandalf se rió por su reacción. "Me alegro que estés aquí, tú también debes escuchar lo que pasa ya que has encontrado una espada de los no-muertos." Dije alzando una ceja, y Radagast miró a Gandalf fijamente.

"¿Le has hablado de esto, Gandalf?"

Gandalf no dejaba de mirarme con una sonrisa en la cara. "Ni una palabra, Radagast."

"Sin más dilación creo que deberíamos empezar, ¿no crees Bilbo?" Me preguntó Lord Elrond, y yo me senté en una de las grandes sillas al otro extremo de Gandalf. Lord Elrond y Lady Galadriel no se sentaron, y Radagast se sentó encima de la mesa mirándome.

"Dinos pequeño hobbit, ¿cómo es que todos nosotros hemos soñado contigo y con un futuro de guerra y sufrimiento?" Hablo Lady Galadriel, esta vez sí en voz alta.

"Es difícil de explicar, así que empezaré con lo básico..." Y así empecé a explicarles mi primera aventura con los enanos, como encontré el Anillo Único, como reclamamos Erebor, como murieron los herederos de Durin (cosa que hizo que Gandalf se moviera incómodo en el asiento), la creación de la Compañía del Anillo creado junto a el heredero de Isildur y mi sobrino Frodo, la avaricia de Saruman, la Última Gran Guerra, mi llegada a Aman con 130 años, como Aulë y Yavanna me llevaron al pasado... Al terminar todos estaban muy callados, y Radagast fue el primero en hablar en apenas un susurro.

"¿Cómo podemos saber que lo que dices es cierto?"

Antes de poder responder Lady Galadriel se acercó un poco y cogió mis manos. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. "Yo misma lo estoy viendo... Has visto mucho sufrimiento y has sufrido mucho Bilbo Baggins." Lord Elrond parecía también poder ver rastros de mi memoria, pero no estaba seguro de que pudiera ver todo. El hecho de que todos pudieran ver lo que había en mi cabeza me parecía un poco extraño.

Me mordí el labio y asentí. "Es plan de Aulë y de Yavanna que paremos el sufrimiento de la Gran Guerra, por eso debemos derrotar a Sauron lo antes posible, y la única manera es destruir el Anillo después de que los enanos recuperen Erebor."

"Deberíamos ir a Mordor ahora y derrotar a Sauron de una vez por todas." Dijo Lord Elrond y yo me levanté.

"Yo he sido el enviado por Aulë y Yavanna, y haremos las cosas a mi manera, como ellos planearon. Aulë quería que me asegurara de que la linea de Durin no cayera, y así lo haré."

Lady Galadriel miró a Lord Elrond y este se tranquilizó un poco. "Seguiremos las instrucciones del mediano, Elrond, ya que es así la voluntad de nuestra creadora."

Gandalf me miró fijamente. "¿Quienes murieron en la Guerra, Bilbo?"

Me aclaré la garganta y me miré los dedos de las manos. "Saruman murió presa de su propia codicia, y tú, Mithrandir, moriste y volviste a la vida como el nuevo Mago Blanco. También murió Haldir en batalla y de la Compañía del Anillo Boromir, hijo de Denethor II."

Volvimos a quedar en silencio un rato viendo el atardecer. "Será mejor que volvamos con mis invitados, estarán hambrientos y tenemos mucho de lo que pensar." Dijo Lord Elrond, y todos empezamos a levantarnos y a movernos fuera de la estancia cuando oí dentro de mi cabeza de nuevo la voz de Lady Galadriel, esta vez en Sindarin.

"(Bilbo, esta vez tus amados enanos no morirán, ni tu sobrino caerá preso del dolor que inflige el Anillo, te lo aseguro.)"

La sonreí y me incliné para hacer una reverencia. "Gracias, Lady Galadriel."

Ella me sonrió y me dio un beso en la cabeza y cerré los ojos. "También conseguirás el amor del enano que deseas." Antes de que pudiera abrir los ojos, Lady Galadriel había desaparecido, dejándome solo y sonriendo a la nada.

La cena con los enanos parecía igual de ajetreada que la anterior vez, solo que yo esta vez estaba sentado entre Fili y Kili que estaban discutiendo la atracción de Kili por los elfos. Lindir y yo llevbamos un rato hablando de cosas sin importancia mientras Dwalin se estaba riendo de Kili y fue Ori el que le dijo que se estaba pasando e hizo que Dwalin dejara de meterse con él. Como cambia a las personas el amor...

"Asi que, Señor Bilbo, ¿hay alguna hobbit esperándole en La Comarca?" Preguntó Lindir a mi lado, curioso, y yo reí levemente.

"No, Lindir, y si hubiera alguien no sería una mujer..." Me sonrojé un poco y Fili y Kili se rieron.

"¡Seguro que es un rompe-corazones!" Gritó Kili y el resto de la Compañía, salvo Thorin, se rió.

"¡Todo lo contrario! Siempre he sido un hobbit muy respetable..."

"¿Insinúas, Bilbo, que nunca has estado con nadie?" La cara de Kili parecía un poema de Merry, mustio y sin color.

"N-No encontré a nadie en La Comarca con el que quisiera formar una familia..." Traté de no mirar a Thorin.

"Bilbo seguro que encontraras a un hobbit, o enano con el que quieras tener una familia." Sonrió Lindir y yo le dediqué una tierna sonrisa.

"¿Una familia? Pero si a Bilbo le gustan los hombres... ¿se pueden adoptar hijos en La Comarca?" Preguntó Bofur alzando una ceja.

Lindir me miró confundido. "Creo que Bilbo aún puede ser capaz de engendrar, no es tan mayor, ¿no?"

La mesa se quedó en silencio y fue Thorin el que se giró desde la silla en donde estaba para preguntar. "Bilbo es un... macho, creo que eso estaba claro."

En ese momento no supe si reír o llorar. Opté por soltar una carcajada junto con Gandalf, Lindir y Lord Elrond. "Thorin, los machos hobbits podemos engendrar, al igual que los elfos, ¿no lo sabíais?"

Thorin alzó las cejas y noté como se sonrojaba un poco. "Pero... eso es imposible..."

"¡Claro que no es imposible! ¿Por qué crees que somos tantos hobbits en La Comarca? Tanto las mujeres como los hombres hobbits podemos tener hijos."

"Guau..." Soltaron tanto Kili como Ori.

"Eso no me lo esperaba." Dijo Dwalin intentando no reírse a saber porqué.

"Entonces, si estuvieras con un hombre ¿podrías tener hijos con él?" Preguntó sin dejar de mirarme Thorin, con esos ojos azules penetrantes que me llegaban hasta el alma.

"S-Sí... p-pero el enano del que me enamoré murió, y el del que me estoy enamorando es idiota como para darse cuenta. Así se me pasará el arroz." Intenté bromear, pero nadie se rió sino que las mesas se quedaron en un silencio absoluto, ni los elfos tocaban sus canciones melancólicas.

"¡Bilbo!" Gritó Bofur desde la otra mesa, nervioso. "¿Cantamos una canción para animar el ánimo?"

Lord Elrond gruñó y yo sonreí levemente. "No creo que sea el más indicado, Bofur."

"¡Tonterías!" Exclamo Nori. "¡Venga, cantad y bailad!"

Miré hacia donde estaba Thorin que seguía en su asiento mirándome como si estuviera mirando dentro de mi alma. Decidí ignorar la sensación que tenía de que nunca estaría con él y me subí a la mesa. Grité dejándome llevar por mi espíritu enano "¡Vamos Bofur!" y empezamos a cantar:

There is an inn

there is an inn

a merry old inn

beneath an old grey hill,

And there they brew a beer so brown

That the Man in the Moon himself came down

one night to drink his fill.

The ostler has a tipsy cat

that plays a five-stringed fiddle;

And up and down he saws his bow

Now squeaking high, now purring low,

now sawing in the middle.

So the cat on the fiddle played hey-diddle-diddle,

a jig that would wake the dead:

He squeaked and sawed and quickened the tune,

While the landlord shook the Man in the Moon:

'It's after three!' he said.

Acabamos riéndonos todos y toda la comida esparcida por la sala. Ya no era un respetable hobbit, pero, ¿qué más daba? Hice una reverencia de burla hacia Thorin y él alzó una ceja menos tenso y pensativo que antes, incluso pude ver un amago de sonrisa en sus labios.

Al bajar de la mesa oímos los pasos de un caballo a lo lejos. ¿Un caballo dentro de los pasillos de Rivendel? Todos, tanto los enanos como los elfos nos alertamos y Lord Elrond se levantó de su asiento al igual que todos nosotros, que sacamos nuestras armas. Thorin se acercó y me cogió del brazo poniéndome detrás de él, protegiéndome.

"Si esta vez te digo que te quedes donde estás, hazlo, te lo suplico."

Asentí mirándole a los ojos y pude ver como suspiraba de alivio.

Al ver que alguien llegaba montado a lomos de un caballo blanco Thorin me agarró el brazo con un poco más de fuerza, Orcrist en su otra mano. Me agarré de su mano con mi 'abre cartas' en la otra, y esperé a ver quien había entrado en Rivendel.

Al ver quien iba encima me quedé muy sorprendido. Bajó del caballo una figura que llevaba años ayudandome a mi y a mi sobrino y nos miró a todos de arriba abajo, sorprendido.

"¿Legolas?" Le dije, y él abrió mucho los ojos aún más sorprendido que yo y sin dejar de mirarme me contestó.

"¿Bilbo?"