En este capítulo, Edward le cuenta su historia a Bella, pero solo le cuenta una parte… la que está en cursiva es la que él piensa y la que realmente pasó. ¿Ok? Creo que es claro, pero lo explico por si alguien se lía.

EDWARD POV:

-Diana…-

-¿Cómo me has llamado?- Dios… estaba realmente enfadada.

Por un momento incluso tuve miedo ¿De qué? Si ella no podía hacerme nada, aunque sí podía irse…

-No me puedo creer que pienses en otra mientras estás conmigo.- Sus ojos eran muy fieros.- ¿Quién cojones se supone que es esa zorra?- Rugí, aunque a ella no pareció importarle, seguí despotricando. Yo por mi parte me quedé muy quieto, si me movía un solo milímetro la mataría.- ¡Edward! Dime quién es y te juro que la mataré.-

Finalmente pude reaccionar, la cogí por la cintura en vilo y la estampé contra la pared. Me miró a los ojos, finalmente se había dado cuenta de que yo era un peligro. Su corazón latía desbocado. Mientras la apretaba lo justo contra la pared con el brazo izquierdo, le sujeté la cara para que me viera bien a los ojos.

-Bella- sonó como un gruñido- no puedes matar a alguien que ya está muerto.-

Por algún motivo se relajó y sin comprender por qué, mi rabia fue descendiendo. Definitivamente, yo era incapaz de hacerle daño.

Extraño sentimiento el amor…

Pero ella no podía solo callarse y estarse quietecita, no… tuvo que abrir esa bocaza y hacer justo esa pregunta.

-¿Qué le pasó?- No podía contárselo todo, pero sí una parte de la verdad.

-Ven aquí anda, siéntate conmigo en la cama.- Uf… no entendía como ella podía haberme convencido con solo una preguntita.

Y me di cuenta, de que no lo hacía por ella, necesitaba que supiera la verdad, quería que intentara comprender porque yo era así con todo el mundo.

Sencillamente, necesitaba compartir mi tormento con alguien.

-Hace algún tiempo, yo tenía una mujer.- Hace 200 años tenía una mujer.- Un día volvía a casa para regresar con ella.- Llevaba a mi hija 2 dos añitos en brazos.- Al llegar observé que la puerta estaba abierta de par en par, lo cual era muy extraño, ya que Diana, mi mujer, era muy miedica.- Y sumamente supersticiosa, ella creía en la existencia de seres extraños más allá de lo paranormal.- Aceleré el pasó, preocupado por el silenció que reinaba en el ambiente, y cuando entré había tres hombres por llamarlos de algún modo,- tres vampiros- Apaleando y acuchillando al cuerpo ya exánime de mi mujer. – En realidad, estaban mordiéndola y desmembrándola, mientras pasaban sus lenguas por todas partes, bebiendo su sangre.

Bella dio un respingo, si le contara toda la verdad… creo que se desmayaría. Pero yo seguí con la historia.

-Ya no había nada que yo pudiera hacer por ella, ni siquiera tenía la cabeza sujeta al cuerpo. Intenté huir – Intenté huir para salvar a mi preciosa Luna- pero esos hijos de puta se abalanzaron sobre mí antes de que pudiera reaccionar- me arrancaron a mi niña de los brazos y se la llevaron a otra estancia- me cogieron y me dieron una paliza que me dejó al borde de desangrarme- me chuparon la sangre hasta casi quedarme sin, me dejaron al borde de la muerte, solo entonces te puedes convertir en vampiro.- Y al despertar era lo que soy ahora.- Cuando desperté hice la cosa más horripilante del mundo , pero eso no quiero ni siquiera pensarlo, y no se lo contaré NUNCA. – Al despertar hice lo que me convirtió en lo que soy, me convirtió en un monstruo.

Los brazos de mi amor me rodaron desde atrás, paso sus piernas por detrás de mi cuerpo apoyando su cara contra mi espalda… mientras sollozaba y repetía una y otra vez "lo siento, lo siento, lo siento…"

No le permitía a nadie que me compadeciera, siempre me había parecido un sentimiento falso, pero en cambio ella si lo sentía de veras, estaba dolida por mi propia pena. Realmente me quería y yo a ella. Y aunque me duela, y a veces me maldiga… la amo más de lo que amé a mi esposa. Sé que suena frío pero no podía hacerle nada. Ella me había salvado.

-Bella, -ella seguía posando suaves besos en mi espalda- te voy a decir algo muy importante, y quiero que la grabes a fuego en tu mente y… si puedes, en tu corazón.

-Ajá… - más besos en mi espalda mientras con la yema de sus dedos acariciaba mis brazos.

-A ti te quise más de lo que jamás la quise a ella ¿Y sabes por qué?- no me esperé a que contestara, seguí hablando- Porqué ella fue mi luz cuando mi vida seguía clara, en cambio, tu, preciosa, llegaste a mi vida cuando todo estaba oscuro, estaba ciego en este mundo, lleno de ira por aquello que me atormenta. Y ahora lo veo todo muy claro, casi cristalino, y digo casi porque siempre estarán ahí las sombras del pasado, acechando…- Me di la vuelta para encararme a ella, como tenía las piernas abiertas a mi espalda, al voltearme, quedé sobre ella. La besé con pasión.- Te amo Bella, te amo y no puedo imaginar un solo día sin ti.-

BELLA POV:

Me sentí mareada, no lograba porqué alguien como él podía llegar a quererme. No estaba acostumbrada a sentirme así, era como una especie de nube. Nadie, exceptuando a mi madre, me había querido nunca.

Sin embargo él por algún extraño motivo, lo hacía, me amaba y, lo que es más importante, me dejaba quererle y demostrarle todo el amor que tenía para dar. Todo ese amor que en tantos años nadie ha reclamado.

Él me hacía feliz. Bufff... feliz… hacía tanto tiempo que ni siquiera pensaba en esa palabra…

No me importaba la oscuridad que le envolvía. Le miré fijamente a los ojos, que a pesar de ser los más hermosos del mundo y estar repletos de amor, eran de un fiero color rojo.

-El color de tus ojos… tus hermanos son lo mismo que tú, puedo sentirlo cuando estoy a su lado, pero sus ojos son como dorados… y los tuyos rojos, y cambian de color. Cuando me besas y cuando te enfadas se ponen más oscuros. Y justo después de… -dudé- de morderme… era como si brillaran.-

-Bella, prométeme que si te digo lo que soy, no saldrás huyendo despavorida. –

-Te lo prometo.- susurré, demasiado bajito, estaba tan… asustada… no debería haber preguntado.

-Soy un vampiro.- Clavó sus rojos ojos en los míos.- Puedo sentir tu miedo, Bella, fluye por tu piel y estalla contra mis desarrollados sentido, si tienes miedo, puedes…- Una expresión de dolor cruzó su rostro, intentó ocultarlo, pero no lo consiguió.- puedes huir.- La última palabra fue un susurro tan leve, que apenas atiné a oírlo.

-No me voy a ir corriendo, cariño, me siento muy segura entre tus brazos.-

-¿Y entonces porqué sientes así?- No era por él, era por los otros.

-Ayer me mordiste y no me importó, me gustó… pero… no quiero que los demás me muerdan.- Su cara era un mapa, estaba claramente confundido.

-¿Qué otros?- Sentí como el rubor subía a mis mejillas.

-Tus hermanos.- Me sentía tan tonta diciendo eso, eran todos encantadores, pero sé lo que se siente al desangrarse, y no es nada agradable.

-Aixx… niña tonta, - besó dulcemente mi frente, mi nariz y… mis labios.- nadie va a tocarte, solo yo lo haré, eres mía…- Se puso muy serio.- Mataré a cualquiera que se atreva a tocar lo que es mío, ni siquiera se atreverán. Yo soy el único que va a pasar su lengua por tu adorable cuello…- mientras lo decía, lo iba haciendo. De su pecho salió una especie de rugido, que no era nada humana, pero tampoco peligroso, era como una especie de ronroneo.-

-Eres solo mía.-

Me tumbó sobre la cama, y se paró a mirarme, hasta ése momento no me había dado cuenta de que seguía llevando tan solo el sujetador y las bragas moradas. Sus labios se posaron de nuevo sobre mí, y de repente ya no eran dulces, ni suaves… buscan los míos con una desesperación desconocida completamente.

Lentamente, sin separar sus carnosos y fríos labios de los míos, se colocó encima, con sus rodillas me abrió lentamente las piernas. Bajó a mi suavemente, dejando un camino de dulce humedad en el camino, hasta colocarse en mi cuello, sin separarse un solo segundo de mí hizo jirones su camisa y sus pantalones.

Nuestros cuerpos se movían, restregándonos el uno contra el otro. Cerré los ojos, estaba completamente embriagada por su olor, era lo más delicioso que había olido en toda mi vida.

-Bella… te deseo tanto… dime si hago algo mal por favor, tú sólo dime y pararé- ¿Parar?

-Si paras te mato.- Gimió mientras bajaba su cabeza, ahora se encontraba besando el hueco entre mis dos pechos, mmmmm… que delicioso frescor…

Me quedé sin respiración cuando con sus dientes rompió el sujetador, y succionó uno de mis pezones, de inmediato se endurecieron a más no poder. Suavemente, sin morderme, abarcó todo lo que le era posible con la boca mientras su lengua daba pequeñas vueltas en la cima de mi pecho, dónde todo era más sensitivo.

Levantó la cabeza para verme y sonrió, de sus labios salían dos larguísimos colmillos, y aún a sabiendas de que debería estar asustada, me sentí extrañamente excitada… me gustaba esa sensación de peligro.

-Muérdeme…-

No lo meditó, hundió la cabeza en el hueco de mi cuello y clavó lentamente sus colmillos, ese dolor era delicioso, me gustaba que Edward estuviera dentro de mí, de cualquier forma ya fuera con su enorme verga, con sus colmillos, con sus dedos, con su lengua… todo lo que él pudiera penetrar en mí era divino.

Noté como unos deliciosos calambres recorrían mi cuerpo, cada vez que succionaba sentía como si tuviera un orgasmo a punto de llegar, y él lo sabía por qué una de sus manos pasó bajo mis bragas y masajeó mi clítoris. No tarde más de un minuto en tener un placentero orgasmo.

-Oh… sí, sí… Dios… ¿Qué me haces?- En cuanto mis temblores cesaron, me dejé caer flácida sobre la cama y Edward sacó sus colmillos.

Se separó por completo de mí, pero antes de que pudiera quejarme, noté como mis bragas iban bajando por mis piernas, hasta quedarme completamente desnuda. Levanté la vista.

Edward estaba completamente desnudo, solo tenía una cosa encima, una pequeña pero afilada daga con la que se hizo una pequeña incisión en el cuello, un caminito de sangre se formó hasta su pecho. Ese olor… era ¿delicioso? No pude resistirme, me acerqué a él y lamí desde su pecho hasta su cuello hasta dejar mis labios sobre su herida.

Su sangre… sabía jodidamente bien y al contrario que su cuerpo, no estaba fría, estaba caliente y sabía a… No, no se podía comparar con nada que hubiera probado antes. Seguí chupando y tragando. Quería más, pero también quería satisfacerlo a él. Separé de golpe la boca de sus labios ya que si me lo pensaba no me podría haber alejado de ese ardiente líquido.

Él estaba de rodillas, y yo me puse a cuatro patas, bueno a tres, con la mano derecha agarré la enorme erección de mi macho y me la metí entera en mi boca, tanto que incluso llegó al cuello.

-Bella…- ¿Le gustaba? Paré…- no, no te detengas por favor… Sigue chupando Isabella…- Odiaba ese nombre, pero en este momento sonaba extrañamente sexual, Bella era la dulce chiquita… en cambio Isabella era una loba sobre la cama.

Volví a introducírmela, rozando primero su punta con mis húmedos labios. Le pasé la lengua de todas las formas posibles, de arriba abajo, de abajo a arriba, alrededor de la punta dándole vueltas… Y cuándo noté que estaba a punto de correrse, me la metí otra vez hasta el fondo del cuello, una, dos, tres veces… hasta que se corrió.

Escupí la espesa sustancia en el suele, y con el dorso de la mano me lavé las comisuras.

EDWARD POV:

La empujé sobre la cama, le abría las piernas y mi boca se hundió en su deliciosa fuente de vida y amor, succioné bruscamente su clítoris. Ella se retorcía bajo mi boca… oh Dios mío… me estaba volviendo loco… su jugo me enloquecía, ese oscuro objeto de deseo tenía un sabor realmente divino.

-Sabes tan bien… pero hay una forma de la que me sabrías todavía mejor…- pegó un brinco cuando con la punta de mis colmillos hice una leve incisión en el principio de sus sexo, bueno, leve pero honda… su sangré empezó a bajar…

Ahí sí que ya no pude y me subí de golpe, la besé en la boca, y la penetré muy hondo, tanto como pudo…-

-Edward…- Adoraba oír mi nombre, saliendo de su boca, con ese tono de deseo.

-Isabella… mi amor. Dime que me amas, dime que te quedaras conmigo para siempre…-

-Te…oh, sí… te amo… mmmmm… no me iré a ninguna parte mientras sigas haciéndome estas cosas a diario.-

Clavó sus uñas en mi espalda, y ese delicioso dolor hizo que se me pusiera todavía más dura, ella gritó, gritó tan fuerte que creo que la podrían haber oído desde el pueblo. Finalmente con unos temblores que nunca creí que tendría… me corrí dentro de ella…

Le pasé una toalla que había en una silla y le limpié mi semen.

Nos tumbamos el uno al lado del otro, en un silencio imperturbable hasta que ella habló con su suave voz.

-No lo entiendo…-

-¿Qué es lo que no entiendes, que te quiero- la besé- o que te deseo?-

-No es eso… es que no comprendo por qué me ha gustado tanto tu sangre…-

-Si te soy sincero, no esperaba que te enloqueciera tanto, solo debería haberte excitado un poco… pero no a tan alto nivel.-

-Pero yo no soy nada raro, no soy una vampira, solo soy una simple humana, esa cosa roja que corre por tus venas…-

-¿Qué le pasa?-

-Pues que es lo mejor que he probado en toda mi vida… y además está tan caliente… - La miré extrañado, ¿mi sangre caliente?- ¿Si tu por fuera estás frío porque tu sangre no?-

-¿Mi sangre estaba caliente?- Asintió.- Verás si tu para mí solo fueras un juguete, bebería tu sangre, me saciaría y listo. Pero si hay amor, amor de verdad… cuando un vampiro se enamora en cuerpo y alma a una mujer… bueno, tu sangre entró en contacto con la mía…- No sabía cómo explicar eso.- es decir tu vida mezclándose con la mía. Mi sangre se calentó, porqué yo te he elegido a ti en cuerpo y alma, y… tu también a mí.-

-No lo entiendo… lo has liado demasiado…- La miré muy fijamente a los ojos.

-Todo se resume a que yo soy tuyo y tú… tú eres mía. Te has entregado a mí Bella, por eso mi sangre te gusta tanto, porque yo soy tuyo y bebes mi sangre es el mejor modo de poseerme, de hecho es el único…- Me interrumpió.

-¿Soy una vampira?-

-No, al menos todavía no.- Pensé que convenía aclararle una cosita.- Mi familia no bebe sangre de humanos, ellos beben sangre de animales.-

Por lo menos no le había mentido, había dicho ellos, no nosotros.

La hice rodar sobre la cama, colocándome encima de ella.

-Mía…solo mía…- susurré en su oído. No quería que se fuera a su casa de nuevo.- Bella, quédate aquí a vivir conmigo, por favor…-

Me miró alarmada y me temí lo peor.

-¿Y tu familia, no se negaran?-

-No te preocupes, no se opondrán, y si lo hacen nos iremos a vivir tu y yo solos a una casita por aquí ¿Ok?-

Asintió.

-Venga, vamos a darnos una ducha.-

-¿Juntos?- Demonios… sonó realmente alarmada y se tapó con la sabana.

-Jajaja ¡A buenas horas te entran las vergüenzas!-

En mi habitación habían dos puertas, una, lógicamente, la de la entrada y la otra daba a un baño bastante grande.

-Ésta bañera es enorme…-

Entramos en la bañera y nos duchamos juntos, nos besamos y nos acariciamos bajo el suave tacto del agua.

A los diez minutos salí de la ducha.

-¿Ya te vas?- Me hacía pucheros…

-Túmbate en la bañera- se tumbó y dejé el grifo abierto al máximo, hasta que se llenó de agua. Le eché al agua un jabón especial para hacer burbujas, Alice siempre abastecía los baños con chuminadas de esas, en seguida estuvo llena y cubierta por una gran capa de espuma. Pero Bella seguía tensa.- Shhh… relájate.-

Regulé el nivel de luz, hice que se quedara la justa para que Bella pudiera ver. Le masajeé, le limpié la cabeza con suavidad.

Se rebajó notablemente, bajé las manos por todo su cuerpo hasta llegar a sus pies, y le hice un largo y relajante masaje.

-Quédate aquí bañándote ¿sí? Yo voy a ir un momento a hablar con mi familia.-

-Ajá…- Sonreí cuando vi que movía los pies, haciendo que el agua salpicara.

La bañera por supuesto era enorme, de ancho hacía 3 metros y de largo pues diría que unos dos y medio. En realidad era un jacuzzi, pero hoy no creí conveniente encenderlo.

Me puse unos pantalones tejanos, bajé a la cocina y los llamé a todos.

-Reunión familiar.-

-¿Pasa algo hijo?- Edward cariño dime que has hecho…

-Tranquila mamá. No es nada malo, todo lo contrario.- No pude evitar reírme.

-No si ya…- Oímos TODOS de sobras a la fiera que te trajiste a casa. Lo fulminé con la mirada. – Ya era hora de que follaras, huele a sexo desde km, te puedes duchar todas las veces que quieras, a nosotros no nos puedes engañar.- Me reí con ganas.

-¡Anda, Eddy, pero si sabes reír!-

-No me llames Eddy, y no te la juegues, en cualquier momento mi humor puede cambiar.- Se que se va a quedar…

-Bella se va a quedar a vivir aquí, con nosotros.- Todas las mentes estaban en blanco.- ¿No vais a decir nada?-

-Yo realmente la amo, no sé cómo ha pasado, yo no la busqué, pero la quiero muchísimo y en su casa es desgraciada. Si no os parece bien, me mudaré a otro sitio con ella.-

-¡No!- Edward no me hagas esto, mi niño.- podéis quedaros aquí, es solo que nos extraña, siempre has sido tan distante… me encanta verte feliz. Pero por favor… os haré una casa pequeña o algo, por qué el escándalo de hoy…-

-Lo siento mamá, no era consciente.-

Pero Jasper tuvo que hablar.

-¿Qué opina su padre?-

-Su padre prácticamente la echó de su casa, ella se intentó suicidar por su culpa, lleva años echándole la culpa de sus problemas. Incluso creo que alguna vez le ha pegado… Hoy solo le contestó por qué yo estaba a su lado, pero noté como se encogía.

-Emmett, tu acompáñame a su casa a recoger sus cosas. Y tú Alice, ves arriba, Bella está en la bañera. Y llévatela de compras. Que se compre lo que quiera, y lo que no también. Nunca la han mimado… tendremos que hacerlo nosotros.-

-¡¡¡¡Sííííííííí!!!!- Dios… Alice estaba demasiado entusiasta, espero que Bella me perdone esto, lo hago por ella…


Este capítulo se lo dedico a nielasol-- gracias por dejar siempre tus reviews

BELLA REALMENTE MATARÁ A EDWARD... O NO...

Holaaaa!! Lo sientooo! :( Ya hace bastante que está escrito pero no he podido pasarlo a limpio antes... espero que os guste este chapter. Y me dejeis muchos reviews!

Miles de gracias a :

Gabi di2

Alinita28

Isis Janet

nielasol

Sweet Doll x

Jessy

yamiley

Marÿeta

Only dreams

Un besazo enorme! (No prometo nada, pero si mi novio tiene excursión este finde puede que actualice)