Notas de Gaa: Dos cosas.
1-No saben cuánto me costó este capítulo.
2-Y maldigo a todo el mundo porque estuve a punto de borrarlo.
Lean las Notas finales si pueden.
Duple Vita
X
Stupĭdus
Estúpido: Necio, falto de inteligencia.Dicho de otra manera: Propia de un estúpido.
Todo este día Lee había pasado persiguiendo a Gaara quien a cada tantos lo fulminaba con la mirada, discrepaba en su contra o sencillamente lo omitía y a pesar de eso no comprendía el hecho de que lo siguiera con tanto ahínco, y el de cabello de corte 'clásico' parecía no querer desistir pese a tanta reticencia del contrario. Ayer —cuando despertó— se vio tirado en su sofá con todas sus cosas, las heridas le dolían pero eso no era impedimento para asistir a clases y conversar con el pelirrojo para que olvidara a aquel despreciable pelinegro que los tenía sumido en el terror, pero apenas había pisado la Universidad y visto a aquel varón que tanto le gustaba —y no sabía por qué— este comenzó a encaminarse a su aula sin siquiera reparar en su presencia cosa que le molestó, se suponía que debía estar agradecido de que se preocupara por él y le ayudara con el depravado de su 'novio'.
—¡Gaara-kun espérame! —nada, Sabaku siguió encaminándose por entre pasillos, vueltas y gentío que le facilitaban la enorme gracia de perderse ante sus ojos. Agachó su mirada y fue entonces cuando lo vio, en el centro del patio con Naruto-kun, otro engañado chico por parte de él. Eufórico, como sólo él podía estarlo ya que todo el campus sabía de la poligamia del menor Uchiha, corrió por los parajes hasta llegar en frente del culpable del 'reino del terror' y comenzar a gritarle como endemoniado, nadie comprendía nada después de todo ¿quién le gritaría a Sasuke Uchiha?; pero el aludido parecía más que comprensivo a aquel acto tan irracional. Sólo les quedaba escuchar.
—¡¿Quién te crees que eres?!, un hombre no hace eso con las personas que ama, ¡tú sólo estás jugando con Gaara-kun y Naruto-kun! Eres un despreciable ser vivo que ha amenazado toda la Universidad para que no le digan nada, ¡pues bien yo se lo diré!: Naruto-kun, Sasuke-kun sale con otra persona, un pelirrojo que va en mi curso, se llama Gaara.
Silencio, demasiado para este tipo de situaciones.
Algunos estudiantes aledaños comenzaron a reírse en voz baja hasta que una risa centelló en el espacio y nadie pudo aguantarse. El rubio del Uzumaki también comenzó a reírse ante semejante estupidez y se ocultó en la espalda de Sasuke para que no lo viera, más por cariño ajeno que por su propio deseo porque realmente en esos momentos cualquiera desearía que Lee desapareciera.
El Uchiha arqueó una ceja arrogante, ya suponía que el idiota no tenía conocimiento de su relación y al ser nuevo —y que para su mala suerte le gustara su novio— había hecho el ridículo más grande de todo el año.
—¡¿De qué se ríen?!, Uchiha Sasuke-kun no es perfecto —berreaba provocando más risas entre los oyentes.
Gaara, a quien ya le habían avisado el papelón que estaba haciendo Rock en el patio, se encaminó tranquilo hasta allí y encontró todo igual como él lo había dejado hacía ya diez minutos, se paró al costado de su novio viendo escondido atrás a Naruto quien le contó todo con lujos de detalles entre risas y carcajadas lo que había profesado Lee. El de orbes aguamarina sonrió de medio lado ante los hechos recién acontecidos pero debía aceptarlo: la inocencia de Lee era demasiado notable.
Ante las carcajadas Lee se sintió visiblemente enojado e irascible, ¿cómo podían ellos reírse de una situación así? Observó como la persona idónea para él conversaba entre monosílabos con Naruto-kun quien no paraba de reír y Sasuke seguía observándolo como un Neandertal perdido en la ciudad.
Se sintió humillado.
—¡Todos ustedes están siendo amenazados por Sasuke-kun, él es un mafioso todos lo sabemos!
Bien Lee, déjalo todo peor.
Naruto cayó al suelo en sus ataques consecutivos de risa y Gaara arqueó una ceja. La clara sonrisa altanera del mayor no se hizo de esperar y aún así…
Se sintió enojado, y por primera vez en su vida odió a alguien: Odió a Sasuke Uchiha.
—¡Ahh maldito! —en su inminente furia guardó todas sus ideologías de vida, su pasión, su forma de ser, ahora lo único que quería era moler a golpes al de obsidianas orbes.
Cuando cruzó el primer impacto en la nacarada mejilla del contrario todos callaron, y un fuerte "Ohhh" se escuchó a su rededor, sus orbes oscuros y grandes miraban con satisfacción como lentamente —según él— Sasuke caía al piso de trasero, se levantó sonriente por su logro pero… ¿por qué todos le miraban a él?
Lentamente fue apreciando como todos lo observaban, murmuraban a sus espaldas, se reían y de boca en boca pronunciaban la más irreverentes de las palabras ante su persona.
—Pobre, no sabe en lo que se metió.
—No quisiera estar en su lugar.
—Espero que Naruto-kun no se sobrepase.
¿Sobrepasarse en qué?: ¡Él era el bueno! Dirigió su mirada hacía el frente y vio casi con terror como el rubio se levantaba con una clara mueca de enojo nunca antes vista por él —ni vista mucho entre los estudiantes—. Su mirada sea afiló, su aura cambió, todo parecía más definido en él en una clara muestra de peligro.
Peligro inminente.
Su instinto claramente le decía "corre hasta que no te persigan más" pero cuando vio a Gaara sus cojones se fueron al piso. ¿Ese era su tierno Gaara-kun? Tenía un rostro de asesino en serie, había tirado su bolso en conjunto de sus papeles cuando Naruto había hecho lo mismo.
—¿Qué? —aquello sonó más amenazante de lo que esperó pero él no era un debilucho, ¡él era fuerte porque entrenaba todos los días!
—Escúchame, y escúchame bien cejas encrespadas —suave, ronco y colérico. El rubio se acercó hasta su presa y lo rodeo como esperando a que escapara, se acercó suavemente a él y se colocó en una posición familiar, rodeando sus brazos por sus hombros y acercándolo a él.
—... la próxima vez —aquella voz más que suave era amenazante con una clara invitación a estar cuatro metros bajo tierra, y lo peor es que era de Sabaku no Gaara, el lindo pelirrojo — que te atrevas a tocarle uno...
—... un minúsculo e inexistente cabello —continuó el rubio por el pelirrojo.
—Desearás no haberlo hecho —bisbisaron al unisón.
—P-pero...
—He quedado como una nenaza —Lee fijó su vista en el Uchiha quien se dirigía hasta él —. Lo diré una vez —nunca en su vida Rock Lee, un chico de corte irregular, grandes pestañas y facciones redondeadas había visto algo como aquello. Su elegancia para pararse pese a haber caído al suelo, su orgullo al levantar su quijada altivamente y su aura que notablemente decía "soy superior" era avasalladora pero a pesar de eso no olvidaba el por qué estaba allí, era una trampa él jugaba con su apariencia. Los labios contrarios se volvieron a abrir abstrayendo su atención sólo a él para reconocer aquellas palabras que lo dejarían como un estúpido —: Naruto es mi novio, Gaara es mi novio, los dos son mis novios, a los dos me los follo porque así quisimos. Mueve tu maldito trasero de este patio antes de que me enoje de verdad.
Y más silencio.
Llámenlo inercia, pero Lee se fue, el era una persona realmente estúpida pero ya no molestaría más... por ahora.
Los consiguientes días fueron normales, todo lo normal que puede ser llevar a cabo una relación de tres personas. Por aquellos días el rubio Uzumaki había conocido a un chico muy especial, no especial en el plano amoroso, sino como persona. Sai era el típico chico que tenía un grave problema emocional, se conocieron en la cafetería del Campus cuando el rubio le sonrió sólo porque este lo miró fijamente y Sai, desde aquel momento, le preguntaba a cada tantos "¿por qué le sonríes a todas las personas?"
Para prevenir futuros percances Naruto le dijo de su relación con Sasuke y Gaara y aquel vicioso pelinegro bromeaba a cada tantos con que "Apuesto a que el tal Gaara te folla a ti a escondidas de Sasuke", el rubio se carcajeaba ante las locas ideas de su nuevo amigo y negaba con la cabeza.
Él no podía tener nada con Gaara ni Gaara con él y no porque no quisiera, sino porque en su minerva y corazón el nombre tallado a fuego era el de Sasuke y para su mala suerte no lo podía engañar. Había aceptado aquel pacto porque lo amaba y las cosas seguían igual, su relación era tan normal que le daba escalofríos, peleaban y se mimaban —mas bien dicho él lo mimaba—, salían cuando él quería ir a un lugar solo con su novio y hacían el amor con tanta pasión que le era sorprendente para su persona. Sasuke nunca los confundió en medio del sexo, ni a la hora de hacer el amor. Seguía siendo el mismo y eso era lo que lo encandilaba aún más, la única diferencia es que ahora sabía que si no estaba con él estaba con Gaara y realmente aquello le producía entre celos y alivio. Con ellos dos como pareja el Uchiha no tenía siquiera tiempo para mirar al costado.
Aunque él sabía que tampoco lo haría.
—¿Me estás escuchando Naruto-kun? —el rubio asintió con una leve sonrisa, aunque no lo había escuchado, pronto Sai le haría el resumen —, ¡bien!, entonces saldremos este sábado. Te espero a las ocho en el Boulevard.
El rubio asintió nuevamente, no sabía qué tenía que hacer el sábado pero ya había quedado con Sai.
Al llegar al departamento encontró al Uchiha sentado haciendo las tareas, Gaara estaba en su dormitorio estudiando aparte —manía desde siempre— y se hizo paso entre los papeles hasta el mayor.
—Ya llegue —bisbisó mientras se acomodaba en las fornidas piernas del mayor.
—Bien. ¿Dónde estabas? —el rubio sonrió y pasó a contarle todo su día hasta su cita con Sai lo que ganó un fruncimiento de ceño por parte de su novio.
—Es sólo un amigo.
—Sólo espero que no sea como el estúpido de Lee.
—No lo es, ya le dije lo de nosotros —el azabache aceptó y apartó su vista de los papeles para fijarse en los zafiros orbes de Naruto e inspiró, acarició aquellas cicatrices con paciencia y se dirigió a sus labios, una caricia tan cuidadosa e impropia de él que el Uzumaki se sorprendió, pero no por eso se espantó o la repelió. Le sonrió como sólo lo hacía con él, y también dirigió su mano hasta la quijada de Sasuke en donde comenzó a delinear su perfil elegante y sus ínfimas cejas, el puente de su nariz y lo afilado de sus ojos.
—Me gustas —fue lo que le dijo antes de presionar sus finos labios pálidos contra los canela del contrario.
—Tú también me gustas —admitió en un tono confidencial, tan confidencial como las palabras del mayor. Hacía tiempo que no tenía un momento íntimo de aquella magnitud con Sasuke, y era porque entre todo el caos que era su rutina los tres tenían un ritmo de vida bastante acelerado.
Se acomodó más entre las piernas del contrario y acarició lánguidamente la espalda.
—Vamos a tu cuarto —no era una invitación en plano sexual, pero en el sofá el pelirrojo los podía ver y se había dado cuenta de que a Sasuke le incomodaba, en cierto grado, que se vieran así con él sea quien sea.
Dejaron todo tirado encaminándose hasta la habitación de Naruto y ambos se acomodaron en la cama. De medio lado ambos se miraban como si recién se reconocieran y fue el rubio quien comenzó con las discretas caricias superficiales iniciando en la cadera y terminando en el resquicio de su cuello.
Las manos contrarias vagaron desde su espalda baja hasta su nuca siguiendo un camino ascendente y descendente con tanta armonía que no podía evitar pequeños gemidos ante el roce entre su ropa y aquellas cálidas manos. La caricia era aplastantemente embriagadora y enloquecedora por su suavidad y dedicación; cosas que muy en el fondo Sasuke tenía como cualidad.
Acercó sus labios a los contrarios rozándolos castamente para luego comenzar a juguetear con ellos hasta que los otros labios se abrieron levemente, su boca parecía gravitar a la contraria como si esta le llamase con tanta vehemencia que le era imposible negarse... una plegaría sorda y vil para seducirlo a su antojo, a pesar de eso era una caricia tan endemoniadamente tranquila —contraria de lo que el rubio era—. Pronto sus lenguas iniciaron un vaivén y se acomodaban mejor la una con la otra, sumergiéndose en un abismal subnormal mundo en donde lo único que importaba era la fricción y el calor contrario, su trigueña mano se escondió entre las prendas del Uchiha incendiando la pálida piel ante su toque pero no mucho, quería que el momento durara lo suficiente para guardarlo en un resquicio de su memoria. El mayor se hizo de los rubios cabellos desordenados, desenrollándolos con sus falanges y tironeando un poco para conseguirlo.
Mermó el beso cuando sintió la imperiosa necesidad de juntar sus cuerpos y esconderse en el resquicio del hombro de Uzumaki, su calor corporal era tan embriagante y su fragancia llamativa. Aunque supiera que se debía a un perfume no le importaba, Naruto era el único que poseía aquel aroma tan fuerte y adormecedor.
Su espalda fue acariciada con devoción, sus manos se perdieron entre el conjunto de sus cuerpos y ambos, a pesar de ser temprano, se olvidaron en el mundo de los sueños, así era mejor que estar separados.
Hacía tanto tiempo que no sentía sólo el calor de Naruto, que lo extrañaba y muy por el contrario el rubio anhelaba los momentos en que Sasuke necesitaba también un poco de cariño, aún así fueran dos veces al año.
Aquella noche de sábado Sasuke dejó a Naruto marchan en plena confianza de que no sucedería algo malo, por lo menos, eso es lo que él quería creer.
Notas Finales:
Por fin terminé.
Realmente me dan risa alguna de sus acciones, cuando me inclino un poco para Gaara me dicen "¿Y Naruto?", pero cuando me inclino un poco a Naruto la única que me alega es Chibi-chan por dejar de lado al pelirrojo.
Bien, espero sus comentarios, la verdad este momento meloso me costó más que nunca, no soy muy dado a "Romance amoroso y rosa", me costó mucho hacerlo y estuve a punto de borrarlo pero pensé que Naruto, para seguir siendo Naruto en una relación así, necesitaba de estos momentos para sustentar el que Sasuke sí lo amara a él por ser independiente en vez de los retazos que podía otorgarle. Gaara es demasiado confiado así que no los necesita, creo fieramente que si él dice que Sasuke lo ama es así y no hay ley que se meta en ello o planamente lo mata, por lo menos eso es lo que creo yo.
Espero que les haya gustado.
¿Comentarios?
—Gaa—
