¡Hola!
Este capítulo me da mucha risa. Se nota que no le pensé mucho al escribirlo, ya verán por qué lo digo. Mientras tanto, los dejo con él
Disclaimer: Danny Phantom y todos sus personajes pertenecen al brillante y talentoso Butch Hartman.
Dash Phantom
Por: (LP) Luna Phantom
Capítulo 10: ¿Desiree?
Amity Park, hogar de Danny Phantom
Carteles con este tipo de frases y con enormes rostros de dicho fantasma habían sido colocados por todas partes de la ciudad en muy poco tiempo, desde que Danny se convirtió en el héroe del mundo, esos eran carteles muy populares que se podían ver casi desde cualquier lugar; pero sólo uno de ellos escondía detrás al Danny Phantom de carne y hueso, el real… aunque tal vez no fuera el verdadero.
Dash llevaba más de una hora arriba de un edificio, escondido tras ese gran letrero. Hacía un momento lo habían encontrado, pero afortunadamente había podido escapar.
-Uff… después de todo, ahora yo soy Danny Phantom – exclamó enaltecido – no tengo qué temer.
-Yo no diría eso – escuchó una voz detrás de él.
"Oh, no". Todo el alivió que había experimentado se escapó fluyendo de sus manos y comenzó a temblar. Volteó para encarar a su nuevo visitante y, milésimas de segundo más tarde, una mano mecánica lo tomó de la camisa y lo levantó del suelo, sosteniéndolo en el aire, para luego golpearlo con el cartel detrás de él. "Es la segunda vez me sujetan de este modo" pensó desganado; ¡claro!, era lo que él siempre había hecho cuando tenía el papel de chico popular… pero eso no era algo que pudiera pensar en ese momento.
-Hola, chico fantasma – saludó la maquina frente a él.
Dash lo conocía, era el fantasma del que habían huido él y Danny una vez en el pasado; era fuerte y malo… aunque, Danny había sido más fuerte aquella vez, ¡y en esos momentos él era Danny, él tenía los poderes! Acabar con el fantasma debería resultarle fácil.
-Vengo a ajustar viejas cuentas – Skulker pronunció con el tono más amenazador que encontró, y luego aplicó una serie de descargas eléctricas que recorrieron a Dash de pies a cabeza antes de dejarlo en su condición humana.
Las cosas nunca eran fáciles, ¿o sí?
-¡No, espere, suélteme! – balbuceó Dash, espantado porque el fantasma lo tenía en sus manos (literalmente) – Yo no soy yo… él… Danny Phantom.
-Oh, mírenlo, tan asustado hasta para hablar – comentó en tono burlón – y con razón. ¡Te voy a hacer puré! – le gritó mientras lo presionaba más.
-¡No! ¡No! No soy él… me parezco… pero no lo soy – habló Dash entrecortadamente – Créeme, lo juro – rogó para ver si con eso lograba evitar la paliza que, seguramente, el fantasma iba a darle.
-¿Ah, no? – lo miró fijamente – No creas que soy tan tonto. Mis ojos no me engañan, te pareces a él, ¡eres él!
-Pero no lo soy. Yo… no sé cómo… ¡pero no soy Danny Phantom realmente, soy un chico común y corriente!
-Eso no es posible, mocoso.
-¡Pero pasó!
-¿Ah, sí? ¿Y cómo? – estaba llegando a donde quería llegar.
-No lo sé.
-¡Habla! – rugió mientras lo azotaba nuevamente al letrero – Dime cómo.
-Vi… vi una luz… creo que… creo que vi una luz rosa y luego ya no vi nada… y me dormí. Cuando desperté… ¡era él! – Skulker gruñó un poco - ¡Te estoy diciendo la verdad! – suplicó el chico casi al borde del llanto.
Skulker rio complacido, hacer llorar a su presa era la cumbre de su trabajo y siempre era gratificante, sobretodo ahora que su presa era Danny Phantom. Pero quería más. Sacó de su armadura una navaja y la acercó a su victima, cuando escuchó una voz.
-Espera Skulker.
Danny y Sam aparecieron de repente y se ubicaron junto al fantasma y frente a Dash, quien los contempló asustado.
"Es el fin" pensó el ojiazul… bueno, uno de los ojiazules, ya saben cuál.
-A mí también me ocurrió lo mismo el día que Desireé me hechizó para que no recordara a Sam – habló para sí… Entonces eso significaba que… - ¡Dash! Dime algo: ¿una fantasma vestida de gitana y con cabello largo apareció ese día?
-No… no lo sé.
-¿Pediste algún deseo?
-No.
-¡¿De verdad? ¿No dijiste la palabra deseo o quisiera en algún momento?
-No… no lo recuerdo… tal vez sí.
-Deberíamos ir a ver a Desireé, Danny – comentó Sam – Preguntarle si le concedió algún deseo y pedirle que regrese todo a la normalidad si ese es el caso. Y si no, de cualquier modo podemos pedirle que te regrese a tu verdadero cuerpo. Vayamos a buscarla a la Zona Fantasma, tal vez este ahí.
-De acuerdo, pero debemos llevarlo a él – apuntó a Dash - ¿Nos ayudarás de nuevo Skulker? – preguntó.
-¿Por qué no? No tengo nada más qué hacer, excepto… - dirigió su mirada al chico que estaba sujetando y sonrió.
Danny, Tucker y Sam iban dentro de la escpectronave, viajando a través de la Zona Fantasma, buscando una señal de que Desireé estuviera cerca. Skulker había decidido viajar afuera y había solicitado que él fuera quien llevara a Dash.
Sam observaba con preocupación el cuerpo de Danny, Skulker realmente le había dado una paliza; aunque sabía que no era realmente Danny, no dejó de sentir cierta preocupación. El ojiazul a su lado también miraba de reojo a Dash, que iba viajando colgado, sólo sujetándome del pie mecánico de Skulker, pero no se detenía a pensar mucho en él; encontrar a Desireé, por ejemplo, era un asunto más del cual preocuparse.
Tucker se encontraba junto a ellos manejando la nave y también se encontraba desesperando por encontrar la solución al problema de su amigo y por las largas horas que habían buscado a la fantasma.
Pasaron los minutos y, por más vueltas que daban alrededor de la Zona Fantasma, no la hallaban. Tal vez, pensaron, no estaba en esa dimensión y, de ser así, buscarla en la otra sería mucho más difícil.
Dash ahora dormía.
-Esto es ridículo – exclamó de pronto Tucker, frenando la nave – Sería más fácil si deseáramos que ella apareciera, ¿o no?
-Vaya, tienes razón – coincidió Danny con una sonrisa.
El ojiverde aterrizó en donde pudo y los tres bajaron de la nave, Skulker bajó también y colocó al durmiente Dash en el suelo.
-Deseo que Desireé aparezca aquí y ahora – deseó Sam en un tono de voz alto.
Inmediatamente un espeso humo morado se materializó frente a ellos y, al desvanecerse, Desireé quedó a la vista.
-¿Qué les puedo… - se interrumpió al observar a los chicos (y un fantasma) presentes – Oh, son ustedes – murmuró molesta - ¿Qué quieren?
-Ya sabes lo que queremos – dijo Sam.
-Devuélveme mi cuerpo, ¡AHORA! – exigió Danny.
-No quiero – no negó haber causado el accidente ni se mostró sorprendida de que un tipo como Dash se dirigiera a ella así; no cabía duda, Desireé había sido la causante de todo. ¡Qué mala suerte que hubiera pronunciado la palabra "no"!
-Debes hacerlo. Recuerda el trato que teníamos.
El trato al que Danny se refería se remontaba a unos días después de todo el asunto con el des-asteroide: Desireé no concedería deseos en Amity Park en el futuro, o en cualquier lugar donde Danny viviera. Ese día habían tomado como ejemplo el desastroso deseo que Sam había pedido y que ocasionó que el chico fantasma nunca hubiera obtenido sus poderes; imaginaron entonces que un deseo como aquel fuera pedido y concedido de nuevo y comprendieron la magnitud del problema que podría acarrear: ¿Quién salvaría a la Tierra sino él?
Sí, ese había sido el trato, pero desafortunadamente ella no lo había violado.
-Ese deseo, el que cumplí al verdadero dueño del cuerpo que ahora estas usando, lo concedí fuera de Amity Park – explicó –, por lo tanto, yo no te debo nada.
-¡Revierte el hechizo! – amenazó Danny furioso.
Desireé rio en voz alta.
-Ja. ¿Y qué me harás si no lo hago? – se burló.
-Por favor, Desireé, revierte el deseo, nada pierdes con hacerlo – pidió Sam casi arrodillándose.
El resto sólo miraba la escena, contemplaban a Danny y luego a Dash, y se daban cuenta de que las probabilidades de que volvieran a la normalidad eran muy pocas; incluso Skulker sintió lástima de la situación.
-Lo siento. Cumplo deseos a un precio, el cual debe pagarse. Ese chico no podrá volver a ser quien era nunca más… y tú tampoco – sentenció antes de desaparecer detrás de una cortina de humo, igual que a su llegada.
Transcurrieron unos cuantos segundos de silencio, durante los cuales todos se dedicaron a observar a Danny, quien sólo caminó cabizbajo hasta la Nave Fantasma y entró, sin decir una palabra. Sam y Tucker se miraron entre sí y luego imitaron sus movimientos; pero entonces la ojivioleta recordó algo y regresó.
-Gracias Skulker – dijo sincera antes de tomar a Dash del suelo y arrastrarlo hasta la nave.
El acechador se quedó ahí, inmóvil, observando cómo desaparecía el vehículo.
-Vaya, hubiera deseado que no terminara así, ese nuevo chico fantasma no es suficiente presa para mí.
(CONTINUARÁ...)
Sí, se debe notar que este capítulo lo escribí a la carrera y sólo iba agregando lo que se me iba ocurriendo. Por ejemplo, lo de cómo descubrieron que era Desiree, je je. Oh, por cierto, el trato ese me lo inventé.
*Uy, encontré un fanfic estupendo, "el peor fanfic del mundo", ja ja ja: My immortal, ¿lo han leído? Está en inglés y pertenece al fandom de Harry Potter. Es muy divertido, si pueden, léanlo*
Ahora sí, los dejo. ¡Muchísimas gracias por seguir leyendo! ¡Saludos!
