Muy bien, lo que puse en el cap anterior se fue al demonio. Ahora este es el cap mas largo que eh subido. xD
Y esto tambien se ira al demonio, por que el siguiente capitulo sera mas largo aun, pero bueno.

Espero que el capitulo sea de su agrado, espero con ansias sus Review, asi sean de que solo les gusta la serie, o si hay algo que les molesta. En fin, espero que sea de su agrado esto.
Los derechos de autor de la serie son de propiedad de Alex Hirsh y de Disney, esta serie es solo una obra de Fan y para Fans.

Teru; me alegro el que te este gustando la serie, gracias por el comentario. :3

Capitulo 9: Planeación.

Dipper se encontraba caminando sin rumbo fijo, hacia rato que se encontraba perdido en la ciudad, cosa que no lamentaba. Le gustaba adentrarse en lo desconocido: y si surgía cualquier cosa, siempre podía usar el navegador de su celular. Iba sin preocupación alguna. Vestía su nueva sudadera negra y dentro de ella, en su bolsillo oculto, tenia su diario numero 4. Debajo, usaba su playera roja, unos jeans oscuros y sus tenis converse de estilo clásico. Y como si en todos sus conjuntos de ropa no pudiese faltar, tenia puesto aquel gorro tan preciado.

El creyó que ese gorro seria completamente suyo, pero daba la casualidad de que su pelirroja amiga tenia otra idea en mente. Y cada vez que el chico Pines volviera a Gravity Falls ellos cambiarían gorros. Cosa curiosa, pero a la vez le gustaba. Ya que en ese pueblo tan extravagante el siempre seria el "Pino".

Un ruido repentino le saco de sus pensamientos, volteo hacia sus lados, y lo encontró. En una enorme pantalla que estaba colocada encima de un edificio algo bajo, se mostraba con música instrumental la apertura de una nueva zona en la reserva natural cercana. Lo pensó dos veces, miro su reloj de muñeca y vio la hora, 17:35 hrs. Pensativo se cuestiono si era una buena idea ir al parque a pasear. Sintió rugir su estomago, y esa fue la única respuesta que necesitaba; pero antes de que pudiera poner en su celular la dirección del hotel, el anuncio hizo le hizo saber que en aquella zona del parque se encontraba un restaurante de su cadena. Y sin nada mas que hacer una media vuelta sobre si mismo de manera automática, el chico Pines comenzó la caminata hacia el lugar que prometía.

El camino era entretenido, veía como la vegetación del lugar se confinaba de manera armoniosa y le provocaba una sensación de tranquilidad. Una sensación algo parecida al bosque del pueblo que tanto quería. Ya que en el bosque en el que se encontraba en ese momento, dudaba demasiado el que hubieran seres mágicos, pero de igual forma le causaba una sensación; como si lo estuvieran vigilando. Decidió no prestar mas atención a ese detalle, así que continuo con la ruta trazada en el celular. Para así poder llegar sin mucha demora al establecimiento. Este, se encontraba relativamente lleno, no faltaban mesas, pero se veía que la gente que había llegado antes había reservado las mejores.
Cosa que no le importo al muchacho, puesto que tenia la intención de no llamar mucho la atención, cosa que se le daba demasiado bien. Pidió una mesa en la entrada, tardaron un minuto, exactamente, en ubicarlo, que para fortuna del chico la mesa que le dieron era una individual junto a una ventana, por esta, se podía ver un pequeño estanque con carpas en él, de fondo a la vista, eran un sin fin de arboles que matizaban de manera hermosa con el ambiente. Viendo que era una preciosa vista, no tardo en sacar su celular para tomar una fotografía y de esa manera, inmortalizar tan bello escenario.

Se quedo viendo por aquella venta hasta que llego el camarero a entregarle el menú de las comidas y otro de bebidas al chico Pines, este, buscaba algo en los mismos, no se decidía que comer. Hasta que se encontró con un platillo bastante curioso. Torafugu. Leyó lo que era ese platillo. Un pez globo altamente toxico, que si no se hacia correctamente le podría salir caro al chico Pines. Pero debajo de la advertencia estaba escrita una leyenda que decía que el restaurante contaba con el tratamiento adecuado para la desintoxicación del malestar; y que si se pedía el platillo tenia que firmar una responsiva. Cosa que no le importo al chico Pines, ahora a sabiendas de que el restaurante contaba con su salvación en caso de sufrir de envenenamiento; le importaba poco intoxicarse.

Pasando al menú de las bebidas, se detuvo en uno que anunciaba popularidad en su región. Pepsi Ice Cucumber. No sabia que era, y en el menú no se describía. Pero si era popular es por algo, se decía a así mismo. Paso el rato, y el mesero volvió con el chico para tomarle la orden, este señalo cuales eran sus elecciones para que el mesero, en una reverencia, le pidiera un momento. Regresando al poco rato el mesero se encontraba acompañado del dueño del lugar.

Pasaron los minutos en los que el segundo hombre le explicaba a Dipper en si que era el platillo, y después de hacer que el muchacho firmara un contrato que exoneraba al restaurante de cualquier culpa en caso de envenenamiento; se retiraron los señores. Haciendo así que los demás comensales miraran curiosos al muchacho. Mas que nada, por que le hicieron firmar una hoja.
Él, por su parte, se encontraba tranquilo mirando hacia fuera de la ventana viendo curioso el como se movían las hojas de los arboles por el viento, claro, hasta que algo capto su atención. Un pequeño ser, no sabia bien que era, tenia un aspecto de ser un conejo/oso/mapache. Ya que contaba con características bastante peculiares de estos animales, caminaba como humano, y en una de las extremidades superiores ese ser sostenía una hoja de árbol a modo de paraguas. Él chico se sorprendió por lo que veía, no sabia si era verdad o solo le estaba jugando una broma su mente. Pero antes de que pudiera hacer algo, alguien se poso a su lado. Sorprendiendo de esta manera al muchacho.

El mesero había llegado con su pedido. Y en un gesto educado le hizo presente al muchacho su alimento, poniendo primero un plato que tenia encima unas tiras delgadas de pez, acompañadas con ensalada y wasabi. Después, el señor le puso un baso con hielo al lado izquierdo del plato, y en este sirvió de una botella verde un liquido bastante peculiar. Ya que tenia el mismo color.

Tan sorprendido de su comida quedo el chico, que no fue capaz de procesar lo que acababa de ocurrir. Y cuando cayo en cuenta de lo que sucedió, volteo bruscamente a la ventana. El ser curioso ya no estaba ahí, la curiosidad del muchacho se estaba por hacer presente, pero su instinto de supervivencia fue mas e hizo sonar su estomago con un rugido. Resignado, él muchacho Pines procedió a comer su extravagante pedido. Y después de comer unas cuantas porciones del pez con la ensalada y pequeños toques de picante, procedió a probar su comida. Solo un sorbo fue suficiente para que el chico mirara extrañado al baso que contenía la gaseosa verde.
-¿Pepino?- Se pregunto con sorpresa y extrañeza mientras veía divertido el liquido.- Vaya, jamás pensé beber un refresco de pepino…- Divertido, el chico pensaba eso para sus adentros. Distrayéndose así, de lo ocurrido recién, para poder proceder con calma mientras degustaba su con calma su comida.

El rato paso, eran las 19:15, y Dipper se encontraba pagando la cuenta y retirándose del lugar, pero al salir, un fuerte viento del atardecer presente lo movió un par de centímetros. Volteo a todos lados, esa sensación de ser observado volvió demasiado rápido. Y como un rayo fugaz, recordó al pequeño ser, corriendo de manera rápida se adentro en el bosque con dirección a donde el ente se encaminaba. No sabia si lo encontraría, pero quería averiguar de manera rápida si le era posible encontrarlo.

Corriendo por el amplio bosque, se sorprendía cada vez mas por el hecho de que todo lo que veía era una reserva ecológica pero decidió no querer indagar mas profundo en ese hecho. Claro, hasta que se encontró con algo desconcertante, varias de esas pequeñas criaturas se encontraban caminando sin preocupaciones. Él chico se acerco de manera lenta, tratando de no espantar a ninguna de ellas. Pero siendo el quien se espanto cuando una pequeña criatura paso entre sus piernas, la sorpresa fue tal, que perdió el equilibrio. Cayo en un montón de hojas y con su alarido llamo la atención de los pequeños entes. Los cuales voltearon y caminaron de manera lenta hacia el muchacho, este, les veía desconcertado, mas sin en cambio se relajo al ver que eran inofensivos y cuando estuvieron cerca de él, solo se dedicaron a subir por sus ropas como si de una montaña se tratase. Divertido, no pudo hacer mas que quedarse junto con las criaturas y jugueteaba un poco mientras sacaba su diario y ojeaba si acaso tenia alguna pagina libre para poder escribir de las curiosas criaturas. Pero, al no ser así. Decidió volver a meter el diario en su sudadera y mientras se memorizaba las características de los curiosos seres, decidió emprender una carrera rápida hacia el hotel, donde tenia al menos una libreta donde anotar lo que estaba viendo, "Ya después lo pasare al nuevo diario" se decía a si mismo. Pero, antes de irse y dejar atrás a las pequeñas criaturas se arrodillo junto a ellas, saco el celular, y les dijo que miraran a la pantalla de este; el cual, lo sostenía por encima de el con la cámara frontal puesta, le había agarrado el gusto a las fotos con el tiempo. Y esa seria su nuevo fondo de pantalla. Una serie con aquellas criaturas que el creía que eran los guardianes del bosque.

Y mientras se despedía de ellas, corría a través del bosque para poder salir de este y adentrarse así en las ya oscurecidas calles de Tokio. Pasando velozmente entre las mismas, sin chocar con nadie. Paso un rato regresando por sus propios pasos y cuando llego al punto de no saber donde estaba, y dado que ya no se podía guiar usando el sol, decidió que era buen momento para sacar el celular y usar el navegador de este. Se sorprendió por la cercanía de su hotel, pero no quiso darle importancia, una nueva carrera empezó, y el chico Pines se movía rápida y ágilmente por la selva de concreto, no quería pasar mas tiempo sin que pudiera escribir sobre aquellos seres tan adorables que para su dicha, logro encontrar.

Llego al cabo de un rato a su destino, subiendo de manera rápida a su cuarto y adentrándose a su habitación fue de manera directa a su mochila, la abrió y de ella saco la libreta que usaba para sus apuntes del curso. Tomando las ultimas paginas de esta, se dispuso a apuntar rápidamente lo que eran los curiosos seres. Y aun lado de un dibujo muy bien detallado, escribió la descripción del mismo. Pasando el rato en ese hecho, se perdió en su mundo. Había sido un largo día, y sabia que al terminar de escribir lo que seria el primer pasaje del Diario 5, bajaría al restaurante a comer, y de ahí. A practicar un poco de parkour por la ciudad, que de noche, era demasiado atrayente.

-Me pregunto… ¿Le habrán llegado ya mis cosas a Ford?- Se cuestionaba en voz alta mientras alzaba la cabeza. Eran solo dos maletas las que iban en camino a Oregón. Una de ellas contenía solamente ropa, y la otra contenía un poco mas de ropa, y también tenia materiales e instrumentos variados que el fue consiguiendo a lo largo del tiempo. Pero de igual manera estaban dentro sus primeros diarios y el nuevo.- De saber que se me acabaría el 4 diario con ese loco sueño, hubiera traído el 5 conmigo.- Se lamentaba así mismo mientras rascaba su cabeza con el lápiz.- Bueno, total. No importa, al menos… Ya tengo planes a realizar para cuando llegue a Gravity Falls.- Estiraba los brazos mientras pensaba en todo lo que quería hacer, y mas que nada, en la sorpresa que les iba a causar el haber llegado ya al pueblo. De igual forma, también tenia planes para esa noche.

Mientras tanto, en la Cabaña del misterio.

Mabel abría lentamente los ojos, fijando su vista en el… ¿Suelo? Paso la mirada rápidamente por el lugar, y noto de inmediato donde estaba exactamente. Si, seguía en la habitación del ático. Pero se encontraba pegada a una de las vigas del techo con cinta para empaquetar, ahí había pasado la noche, volteo la mirada a un lado, y en una viga vecina, estaba Candy igualmente pegada. Ella ya se encontraba despierta, y al ver que su amiga castaña despertó, esta le saludo efusivamente.

-Buenos días Mabel.- Tranquila y sin preocupaciones saludo sin que le incomodara la posición en que se encontraba.

-Buenos días Candy.- Le respondió el saludo la chica mientras sentía un punzante dolor en la cabeza.- Arg, la cabeza me mata.- Se quejo la chica.

-Se te pasara en un rato, por lo mientras, despertemos a esas dos.- Decía la chica asiática mientras con la mirada le señalaba al otro par, las cuales, dormían tranquilamente en las camas.- Quizá hayan ganado la competencia de ver quien podía comerse una rebanada de pan de molde en menos de 30 segundos. Pero nunca acordamos el despertarlas como si de princesas habláramos.- La muchacha Chui mostraba una sonrisa diabólica mientras pensaba en como despertar a Grenda y a Wendy.

-Les podemos escupir…- Canturreaba Mabel mientras mostraba la misma sonrisa que su amiga.

-Jejeje… Me gusta esa idea. Bueno, tu le escupes a Wendy y yo a Grenda. ¿De acuerdo?- Habiendo concretado sus malignos deseos, se preparaba para poder tomar una buena cantidad de saliva.

-De acuerdo. Solo procura no darle a mi cama.- Informaba a la par que se preparaba para lanzar el mismo fluido pero con dirección a la pelirroja, que yacía cómodamente en la cama de su Gemelo. Extrañada, pudo notar como esta susurraba algo dormida, pero decidió no darle importancia, y continuar así con sus planes. Pero algo sucedió de improvisto.

-¡Chicas! ¡Despierten! ¡El desayuno esta listo!- Gritaba Melody desde la planta de abajo. Y como si se tratara de una rutina diaria, la joven Corduroy se levanto al instante y salió de la cama corriendo a toda prisa a la puerta, deteniéndose en seco en esta. Se tallo los ojos y volteo desorientada a todos lados.

-Ah si… Esta no es mi casa…- Levantaba los hombros mientras regresaba a la cama, y antes de volver a acostarse pudo ver a las dos chicas en el techo con lo que parecía una gran cantidad de saliva en la boca. Deduciendo rápidamente, prefirió mejor vestirse para bajar mientras volteaba a su izquierda al escuchar un ruido. La joven Grenda se acababa de despertar.

-Buenos días chicas…- Somnolienta, se incorporaba en la cama lentamente, y cuando estuvo sentada en esta, un escupitajo paso rápidamente a un lado de su cabeza y se impacto contra la almohada.

-¡Candy! ¡Te dije que a mi cama no!- Molesta, la chica Pines se trago su saliva para así poder reprochar a su amiga.

-Tenia que intentarlo…- Se excuso la chica mientras mostraba una sonrisa culpable. Pero en ese momento la cinta empezó a perder fuerza, dando a entender que estaban por caer al suelo.- Y aquí es donde caemos.- Sonreía, ya que sabia perfectamente cuanto tiempo duraba pegada al techo con respecto a la proporción del material usado para la tarea. Dando así un fuerte golpe de ambos cuerpos al impactar con el suelo. Golpe, que escucharon todos los presentes en el comedor, siendo Stan el único que se no se inmuto por el estruendoso ruido.

-Ya se despertaron.- Deducía mientras sorbía su café y leía el periódico. Vestía como normalmente lo hacia. Ford, le miro asombrado por su falta de interés por el ruido proveniente del cuarto donde pasaron la noche su sobrina y sus amigas.

-Me sorprende que seas tan desinteresado en cuanto a lo que se refiere la seguridad de las chicas.- Reprocho el mayor mientras agarraba su taza de la mesa. Este vestía normal. Salvo que no tenia puesto su saco. Y dejaba ver las mangas de su camisa blanca y los detalles de su chaleco.

-Es que son ellas. Por eso no me preocupo.- Informo el menor mientras le daba una mirada que le cuestionaba si de verdad debería de estar preocupado.

-… Puede que tengas un punto Stanley. Pero al menos deberías de…- No logro terminar la frase, ya que las muchachas bajaron en relativamente, poco tiempo. Y cuando el mayor las vio saludar con normalidad volteo a ver a su hermano, el cual le dedico una mirada que decía en toda su expresión un claro; "¿Ves?". Ford solo se limito a rodar los ojos mientras mostraba una sonrisa de derrota.

El desayuno transcurrió sin pesares, todos comían y platicaban de cualquier tema que les viniese a la mente. Excepto Ford y Abuelita, que igual a la cena, se mantenían cayados por la misma razón. Y curiosamente, mientras el mayor de los Pines mantenía la vista en su libreta, recordó que tenia que darle un anuncio a su sobrina.

-Ah, Mabel.- Llamo la atención de la chica, haciendo que esta volteara a verlo.- La mansión estará lista mañana por la mañana. Así que según mis cálculos. Si nos apresuramos a hacer todos los deberes de manera rápida. Deberíamos de adentrarnos en el bunker para medio día.- Informo de los planes mientras veía a su sobrina y después paso la mirada a la pelirroja.- Así que si les parece, después en mi estudio les daré los detalles del traslado del cambiaformas.

-Por mi esta bien.- Se mostro confiada la joven de pecas. Pero no veían que se esforzaba por no mostrar ningún cambio de animo.

-De acuerdo tío Ford. Después pasaremos a tu estudio. Claro que…- Hizo una pausa dramática, queriendo dar énfasis en que ese día de igual manera iba a salir.- No se si alguien quiera a ver si ya llegaron los turistas…- Mostraba picardía a la par que le sonreía a su dúo inseparable, las cuales le regresaron la sonrisa.

-Por mi suena a un excelente plan.- Candy se acomodaba los lentes a la par que decía eso.

-Si, suena bien. Digo, solo quiero salir a dar la vuelta. Marius dice que tratara de venir en las vacaciones. Pero no sabe cuando.- Informo Grenda mientras degustaba su cereal.

-Eso basta para mi. ¿Qué tal tu Wendy?- Interrogo la castaña a su amiga pelirroja. La cual paso rápido el cereal en la boca y se dispuso a hablar, pero fue interrumpida por Soos.

-Ah ha… Wendy… Hoy es lunes.- Comento el joven mientras se ponía el sombrero de Fez teniendo ya el resto del traje puesto.

-Ahhhh… Cierto- Se quejo mientras echaba la cabeza hacia atrás.

-Sip, y necesito que vayas por esto a la ciudad.- Informo el nuevo señor Misterio mientras le pasaba una hoja de papel con una lista de cosas.
-Las llaves de la camioneta están en el perchero. Y Melody te acompañara ya que debe de pasar al banco y a pagar unas cosas. Ya que no quiere que yo lo haga…- Finalizo mientras ponía los brazos cruzados. Y fruncía ligeramente el ceño.

-Vamos cariño, sabes que lo hago por que se me dan mejor estas cosas, aunque espero que te las puedas arreglar este día sin mi ni nadie que te ayude.- Su pareja, vistiendo su playera con el signo de interrogación y unos shorts cafes sonaba angustiada por el hecho de que el joven hispano dirigiera la cabaña solo. A lo que el antiguo señor misterio, con esas palabras, le llegaba una idea perfecta.

-¡No necesariamente!- Grito mientras se ponía de pie, y después de un instante, camino lentamente hacia su sucesor.- Puede que sea una buena oportunidad para que el antiguo y el nuevo señor misterio trabajen juntos.- Animado, ponía una mano sobre el hombro del muchacho, el cual, mostraba en su rostro completa sorpresa, para después dar paso a una sonrisa de par en par al oír esas palabras.

-Awww… ¿Lo dice en serio señor Pines?- Pregunto el muchacho mientras sentía como sus ojos se cristalizaban.

-Por su puesto, las chicas salen al pueblo. Abuelita tiene sus telenovelas. Y Ford esta con sus cosa Nerds.- Al decir lo ultimo, el mayor frunció el ceño.- Así que yo no tengo nada que hacer y ni mucho menos, con quien. Así que esta puede ser una buena oportunidad para estar cerca de ti, y ver con que necesitas ayuda.- Finalizo mientras le mantenía la mirada fija. Pero Soos solo pudo contestar abrasando por la cintura al hombre que consideraba como padre.

-Oh, estoy tan feliz señor Pines.- Lloraba de alegría.

-Tranquilo muchacho, no es para tanto.- Con expresión seria comento eso ultimo mientras le daba palmadas en la espalda al chico.
Pero para su hermano mayor representaba algo en serio importante, ese día daba mucho que prometer.

Siguieron con la mañana como si nada, mientras tanto, los planes de todos se mantenían a flote, Abuelita se puso a limpiar el lugar, Wendy acordó darles un aventón a las chicas al pueblo mientras era acompañada por Melody, a la cual le parecía una buena idea llevarlas. Por su parte, Ford regreso al laboratorio. Aun debía modificar unas cosas de sus problemas matemáticos y cuando finalizara con ellos, debía empezar a construir un par de cosas.
Pero por su parte, los señores misterio estaban frente aun espejo arreglándose para recibir a cualquier turista que llegara.

-¿Esta seguro de no querer usarlo señor Pines?- Le pregunto Soos mientras alzaba el sombrero de Fez.

-Seguro chico, además, yo usare el bastón.- Alegre, mostraba el mismo objeto que había usado desde hace mucho tiempo.

-Jeje… De acuerdo…- Él joven no sabia como reaccionar, y ni mucho menos el que decir.

-Je… Si, bueno. Animo Soos, quiero que actúes como siempre. ¿Ok? Demuéstrame como has crecido.- Sonaba orgulloso de lo mencionado, a lo que él joven hispano solo pudo mostrar una ferviente sonrisa.

-¿Cree que vendrán muchos clientes?- Incrédulo, no sabia que esperar de ese día.

-Jajaja… Seguro. Además, hoy estrenas nuevas atracciones. Eso, y que le di unos panfletos a Mabel para que los esparza por el pueblo cuando este por ahí.- Sonaba seguro de si mismo. Y esa seguridad le fue transmitida al joven.- Así que… Preparémonos. ¿Si?- Le codeaba las costillas mientras mostraba una sonrisa de oreja a oreja.

-Je… De acuerdo.- Pudo sonar seguro con la ultima palabra. Salieron los dos al patio para despedir a las chicas que estaban ya dentro de la camioneta.- Váyanse con cuidado. ¿Si?- Le dijo a Melody a través de la ventana.

-Je, claro amor… Ten un buen día.- Se despidieron con un cariñoso beso. Se apartaron y Soos regreso a un lado de Stanley. Ambos vieron como arranco el vehículo y se encaminaban al pueblo. Se quedaron un segundo para ver como se perdían de sus vistas, y sin previo aviso. Un camión de turistas se detuvo justo enfrente de ellos. Stan miro a su aprendiz con complicidad, y este le regreso la mirada para así ambos asentir con la cabeza.
Los turistas bajaron a la par que volteaban para todos lados, y como si nada, su atención se centro en los dos hombres frente a la cabaña.

-¡Bienvenidos a la Cabaña del Misterio!- Gritaron ambos a la vez mientras extendían los brazos en señal de recibimiento.

Mabel y las chicas habían bajado hace poco de la camioneta. Se quedaron quietas mientras se despedían con las manos de las dos chicas que iban en los asientos de al frente de esta. La joven Pines tenia en las manos un montón de hojas que según su tío tenia que dejar en los lugares mas concurridos. Para así llamar la atención de quien sea que pasara por ahí.

-Bien, ¿Por donde empezamos?- Indagaba Grenda mientras veía a sus amigas.

-Yo creo que por el parque, de ahí pasamos al árcade, al comedor de Susan, al museo y por ultimo, al centro comercial.- Candy había trazado un plan completo para que les fuera mas fácil moverse.

-¡Me parece perfecto! ¡¿Comenzamos?!- Animada, la chica Pines quería empezar ya con sus ruta.

-¡Por supuesto!- Sus amigas contestaron al unísono, emprendiendo así camino con rumbo al parque. Y en este, se encontraba el chico Gleeful, patinando como si nada. Solo que esa vez le costaba un poco mas de trabajo dado que no se lograba concentrar. O al menos, eso se le veía.

-Hola Gideon. ¿Que te sucede? ¿No te puedes concentrar?- Lo sorprendió la chica de frenos. El muchacho no esperaba que alguien le hablara de improvisto, generando así que se cayera de espaldas al suelo. Pero en ves de enojarse, simplemente suspiro con pesadez.

-Hola Mabel… No, no es eso, solo que no me encuentro de humor. Eso es todo.- Se notaba claramente deprimido. Ni siquiera había hecho algún esfuerzo para ponerse de pie.

-Oh… Vaya, ¿Hay algo que pueda hacer?- Arriesgándose a que el chico le pidiera algo indecoroso, no podía ignorar a su sentido del bien, el cual era demasiado grande como para ignorar a alguien en ese estado. Y mientras Candy y Grenda pegaban los carteles por el parque, la chica se quedo a solas con el joven Gleeful.

-No Mabel, descuida. Solo necesito pensar algunas cosas… Quizás me haga bien el caminar por ahí.- Él albino hizo un movimiento rápido para levantarse del suelo. Pero antes de que pudiera caminar a donde sea que fuere, Mabel le tomo del hombro.

-Bueno, si de caminar se trata, en ese caso ven con nosotras. Vamos a caminar por el pueblo entero para repartir carteles de la cabaña del misterio. Puede que no sea mucho, pero siempre es mejor pasar el tiempo con alguien cuando te encuentras deprimido.- Mostrando una sonrisa sincera, le fue imposible al muchacho negarse a la invitación y con un suspiro largo y pesado, continuo.

-Esta bien Mabel, tu ganas.- Derrotado, acepto la propuesta. Quedándose a un lado de la castaña en lo que sus dos amigas regresaban de pegar los afiches y entregar uno que otro en la mano de algún chico que sabían que era turista.

Y cuando estas hubieron regresado. Continuaron con la travesía. Pasando así al árcade, pegando afiches por el lugar mientras la asiática y la castaña de suéteres raros no perdían el tiempo para platicar con algún chico que podían considerar apuestos, Grenda, por su parte, pegaba los carteles mientras contestaba mensajes por el teléfono. "Probablemente con su novio" pensó el chico albino. Y después de decirse eso a si mismo. Decidió que ya que estaba ahí, podía aprovechar el tiempo de alguna forma. Y se decidió a jugar un poco en la misma consola que le enseño el chico Pines años atrás cuando los dos se encontraban aburridos sin hacer nada. Un simple juego de peleas donde debías vencer a tu adversario con destreza. El no quería ganar, solo quería distraerse un poco, tanto de sus pensamientos, como de la imagen de la castaña que coqueteaba con uno que otro muchacho del lugar.

Sus pensamientos empezaban a consumirlo, por lo que se dispuso a prestarle seria atención a su partida. Pasando así unos cuantos minutos y cuando estaba a punto de ganar al jefe final, una mano pequeña como de muñeca se poso en su hombro. El no quiso voltear a ver de quien se trataba, solo quería vencer al jefe del juego.

-Gideon, vamos al comedor de Linda Susan, debemos de continuar con lo que estamos haciendo.- Reconoció la voz, pero era la primera vez que había llegado tan lejos en el juego y con una sola moneda.

-Dame solo un momento Mabel, estoy por vencer al jefe final.- Decía sin dejar de ver la pantalla. Pasaron 21 segundos, según el cronometro del juego, y el chico había ganado- ¡Wuuujuuuu! ¡Eso es! ¡Soy el mejor!- Alegre, no podía creer que había ganado el juego, y sin pensarlo, puso sus iniciales en el marcador del juego. Quedando en segundo lugar.- ¿Quién será MDP?- Se pregunto en voz alta mientras veía al primer lugar.

-¿Ya terminaste?- Pregunto la castaña con ánimos al ver que el joven mostro una emoción aparte de ensimismamiento.- ¿Nos vamos?- Finalizo mientras se encaminaba a la puerta junto con sus amigas.

-Jejeje… Claro.- El muchacho se notaba mucho mejor de cómo lo habían encontrado, siendo que el juego le sentó demasiado bien. Caminando, el joven incluso se incluía en las conversaciones de las chicas, quizá en su mente seguía teniendo aquello que el acongojaba, pero aun así, el quería disfrutar de su día.

No tardaron en llegar al comedor, y mientras repartían carteles por el lugar, pidieron una orden de comida para degustar en lo que recuperaban fuerzas para continuar con su travesía. El día mejoraba para el joven Gleeful, pero se tuvo que enfrentar a lo mismo del árcade, ver el como Mabel platicaba con algún que otro chico, consiguiendo así sus números. Cosa que el no le molestaba, pero, simplemente se desanimaba al ver eso. La comida llego a la mesa, se notaba que era medio día. Y mientras todas platicaban de cualquier tema, el chico volvió a sus pensamientos de la mañana mientras comía un poco.

De regreso a la cabaña del misterio. Stan se encontraba cobrándoles a los últimos turistas que habían comprando su mercancía. Ese día estaba siendo demasiado animado. Y sentía que se pondría aun mas con el pasar del tiempo. Volteo la mirada por el lugar viendo como salían los últimos clientes. Soos acababa de entrar a la tienda, se notaba animado.

-Has hecho un gran trabajo hoy Soos, me alegra el hecho de haber dejado la cabaña en tus manos.- No pudo ocultar el orgullo que sentía por el joven.

-Gracias señor Pines, pero fue usted quien me enseño a ser así de bueno.- Devolvió el elogio mientras se rascaba el cuello, dudando si estaba bien que dijera lo que tenia en mente, pero dejando todo a la suerte, lo soltó.- Usted siempre se encargo de enseñarme muchas cosas… Desde que soy un niño estuvo ahí para mi…- Mostro vergüenza, y esperando a que Stan le dijera que se detuviera desviaba la mirada.

-Si, pero aun no te e enseñado todo.- Fue lo único que dijo, ganándose así la atención del joven.- Veras Soos, tengo que hablar contigo de algunas cosas… Se bien que soy la figura de un padre para ti… Y si me quieres ver como tal, esta bien. Pero si quieres que actué como tal, es otra historia. Ya que eso nunca lo eh hecho y pienso que es necesario que lo haga.- Finalizo mientras se ponía de pie y camina hacia el joven. Quedando así frente a el.

-A-Ah… ¿A que se refiere Señor Pines?- Confuso, no sabia que mas preguntar.

-Soos, muchacho, ayer por la tarde estaba caminando por la cabaña, y pude oírte a ti y a Melody.- Con decir esas simples palabras, el joven Alzamirano se sorprendió. Y seguida de la sorpresa, le llego la vergüenza.- No te voy a decir que eres muy joven para eso, por que no lo eres. Pero debes de tener en cuenta que tienes que cuidarte, y no solo a ti. Si no que también a ella. Tampoco te voy a decir que no lo hagas. Por eso no seria correcto, uno hace eso con la persona que quiere, o al menos así debería de ser… Mira Soos, debes de aprender algunas cosas que serán necesarias en tu vida, y si bien no quiero que sufras algunas de ellas, se que será inevitable que pases por lo mismo. Pero si te puedo decir lo que paso conmigo cuando pase por ahí.- Le comentaba a la par que le ponía una mano en su hombro. El muchacho perdió la vergüenza, se sentía en plena confianza con su mentor.- Habrá momentos en que no puedas continuar sin necesidad de apoyarte en alguien. Pero créeme, solo es la sensación. Eres fuerte muchacho, eso lo se. Aunque, de igual forma, si necesitas ayuda. Sabes que siempre puedes contar con la familia.- Finalizo mientras abrazo al joven. Este, sorprendido por la acción, no sabia como reaccionar, solo logro hacer una cosa antes de romper en llanto por la felicidad. Rodeo con sus brazos a aquel viejo que significaba tanto para él.

El abrazo duro unos cuantos instantes, Soos sabia perfectamente a que se refería, y muy a su pesar, se separo de aquel señor aun cuando este pudiera ver que se encontraba llorando, no le importo. Vio que le dedicaba una sonrisa sincera y la devolvió. Seguía sin haber señal de los turistas, así que aquel anciano decidió contarle al joven hombre algunas cosas. Cuidados y riesgos potenciales. El siempre poner al frente de todo a la familia. Que cuide a aquella mujer que le ha hecho tan feliz en todo ese tiempo. Pero después de esas cosas, procedió a hablar de su pasado. De cómo huyo de su cuidad natal, de cómo estuvo en prisión. De su boda con la mujer que el creía amar. De su divorcio. Eran muchas cosas de las que tenían que hablar, pero la tarde apenas empezaba, y decidieron usarla al máximo posible.

Volviendo con la joven de frenos y su grupo, los cuales se encontraban en camino hacia el centro comercial para poder terminar con su encomienda, se encontraron entonces con alguien familiar en la entrada.

-¡Hola Paz!- Saludo la castaña a su amiga rubia que estaba acompañada de sus otras dos amigas.

-Oh, hola Mabs.- Saludo con normalidad.

-¿Van al centro comercial? ¿Chicas?-Indago Candy.

-Si, estábamos por entrar.- Contesto con singular alegría.

-Bien, en ese caso, Paz, ¿Nos acompañas a las zonas mas pobladas del centro comercia?- Pregunto la joven Pines mientras se acercaba un poco.

-Hummm… Claro… ¿Por que?- Intrigada por el objetivo verdadero de las chicas, arqueaba la ceja.

-Ah, para repartir carteles de la cabaña del misterio.- Informo Grenda mientras alzaba dichos carteles.

-Bueno, supongo que esta bien.- Viendo que no era nada del otro mundo, accedió. Pero algo llamo la atención de todas, un tono de celular se hizo presente. Y fue silenciado cuando el muchacho que las acompañaba sacaba su celular del pantalón y lo contestaba. Se intercambiaron pocas palabras, pero aun así les llamo la atención.

-Ahhh… ¿Todo bien Gideon?- La chica de frenos fue la primera en preguntar.

-¿Ah? Oh si, pero me tengo que ir ya. Perdón por eso, pero gracias. Me divertí mucho el día de hoy, te lo agradezco Mabel.- Finalizo, y sin darle tiempo para que contestara, lanzo su patineta a la calle para ir corriendo detrás de ella y montarse; para poder dirigirse a su destino.
Las chicas, extrañadas por la escena, solo miraron al muchacho alejarse, para después ser Pacifica la que rompiera con el momento de silencio.

-Bueno, al parecer al final solo seremos chicas.- Dijo a la par que se encaminaba al interior del centro comercial. Seguida así por las demás chicas, siendo la ultima en entrar, la joven Pines. Esta se encontraba viendo en dirección a la calle por donde había huido el chico Gleeful. Pero queriendo creer que todo estaba bien, decidió dejar las cosas así.

Por su parte, el muchacho albino se encontraba patinando con dirección a su casa, y al llegar a esta, se dispuso a cambiarse de ropa de forma rápida. Quien había llamado era Ojos de Fantasma, diciendo que en poco tiempo llegaría la pandilla a su residencia. Gideon se vistió muy parecido a como solía vestirse anteriormente. Siendo que ahora usaba una camisa negra, un chaleco y pantalones azul celeste, zapatos negros y una corbata como la que solía usar antes, de igual forma se había peinado hacia atrás. Salió de su casa para ver a su pandilla. Tenían que dar la vuelta como habían acordado antes, para así, proteger su territorio de bandas enemigas.

Pero en la cabeza del muchacho solo cabían los pensamientos que seguían martirizándolo. No lograba sacarlos de su mente, seguía pensando en ella. Si, quizá era obsesivo. Pero no se lo podía sacar de la cabeza. Seguía con las palabras del gemelo de la chica en su cabeza. "No puedes forzar a nadie a que te ame, solo puedes volverte alguien digno de ser amado" esas palabras seguían en el. Y aunque se haya esforzado por no seguir siendo alguien de mal carácter, no podía evitar meterse en peleas. Y ahora, con su propia banda de matones, los cuales le seguían ciegamente, no se podía dar el lujo de querer ser una persona "digna de amar". Había mejorado bastante, solo mandaba a golpear a los matones de otras bandas, y a algún que otro chico que lo molestaba, pero aun así, sabia que ella no lo voltearía a ver. ¿Por qué? Él no sabia la respuesta a tal pregunta. Pero poco le importaba. El debía de seguir protegiendo el territorio que había ganado.

Su guardia empezó, caminando por los alrededores del pueblo. Debían asegurarse todos que no había nadie que quisiera perturbar la paz del lugar. Los policías, a los cuales consideraba inútiles, se encontraban viendo un programa en su televisión portátil dentro de la patrulla. Él muchacho paso aun lado de ellos, les saludo con normalidad y seguía con su misma misión. No le importaba nada mas. Solamente, proteger ese pueblo.

Paso el tiempo, las chicas se encontraban descansando en una fuente de sodas. Platicando sobre los muchachos que habían visto hasta ese momento, siendo solo 3 las que no se molestaban a opinar siquiera. Estas eran, Grenda, y las dos amigas de Pacifica, dado que ahora esas chicas contaban con novio.
Pero eso no les impedía el poder caminar todas juntas para ver a los chicos del pueblo y a los turistas. Siendo que ahora ya podían tomarse mas tiempo para poder platicar con estos, por que habían terminado ya de entregar los carteles de la cabaña.
De igual manera, Pacifica se encontraba algo distante, si bien se sentía alagada de que los chicos le dieran mil y un cumplidos, por alguna razón. No le producían ninguna emoción fuerte.

-¿Paz?- Mabel le hablaba directamente a ella, y todas mantenían una mirada fija en la muchacha.

-¿Eh? Perdón, estaba perdida en mi mente.- Se excuso la rubia.

-Jejeje.. Si eso lo note… ¿Sucede algo?- La chica Pines miro con intriga a su amiga.

-Je, no, descuida. Solo me perdí en el infinito. De hecho, hemos estado caminando demasiado y viendo por completo el centro comercial. ¿Cuánto tiempo nos tomo eso?- Pregunto queriendo asi cambiar de tema.

-Pues eran la 13:00 cuando entramos, y ahora son las 17:30, así que por lo que veo, nos toman cuatro horas y media el dar la vuelta por completo al centro comercial, claro que, vemos todos los locales y platicamos con gente.- Informaba la joven asiática.

-Vaya, si que nos hicimos mucho tiempo.- Sorprendida, Grenda no pudo hacer mas que señalar el que estuvieron todo el día con ese trabajo entre las manos.- Bueno, es cierto. A cada lugar al que íbamos, nos deteníamos mucho tiempo para que ustedes platicaran con algunos chicos.- Finalizo divertida por la situación.

-Si, y varios eran muy guapos…- Comentaba picara la joven de frenos mientras codeaba a su amiga rubia.

-Si, ya lo creo, en fin. Fue un largo dia, y creo que ya debo de irme a casa.- Comento mientras se ponía de pie.

-Si, lo mismo para mi Mabel. Fue un día muy largo y no estoy en casa desde ayer. Así que será mejor que me vaya.- La chica Chui hizo notar la situación a la joven de frenos.

-Jejeje… Esta bien, es demasiado tarde, lo se. Mejor regresamos a nuestras casas, ¿no?- Pregunto a todas las presentes, quizás no se comunicaba mucho con las amigas de Pacifica, pero de igual forma compartían una que otra charla. Las chicas caminaron con dirección a la salida, hasta que una voz se hizo presente.

-Hola chicas…- Animada, Wendy hizo acto de presencia.

-Oh, ¡Hola Wendy! ¿Aun sigues con los encargos de Soos?- Mabel indagaba si el trabajo de la chica pelirroja había acabado ya.

-Jeje… No, acabo de terminar, solo me falta llevar las cosas a la cabaña. Eso y pasar por Melody. ¿Te hecho un aventón?- Le pregunto a la castaña, la cual, volteo a ver a sus amigas. Estas le dieron una sonrisa de confianza, haciéndole entender que estaba bien que se retirara primero. Y después de despedirse de todas las chicas, se subió a la camioneta con Wendy. Y viendo como se iban, el grupo permaneció unido un rato mas, hasta que poco a poco fueron tomando rumbo a sus respectivas casas. Siendo la joven asiática, la primera en llegar a esta.

Entro a su hogar, saludo a sus padres y fue a su cuarto a dejar sus cosas. Mabel le dijo que podría ir por su bolsa de dormir a la cabaña cuando quisiera, así que no la llevaba consigo. Se recostó en su cama y puso un poco de música en su celular. Las canciones le hacían sentir muy bien, y como si de alguna broma se tratase, recordó que no había conseguido preguntarle a su amiga Pines sobre las aventuras de su gemelo. "Bueno, habrán mas días. Total, llega el domingo" se decía a si misma. Quizá quería saber lo mas pronto posible todo lo que se pudiera del joven muchacho. Pero sabia que la paciencia era una virtud. Y aunque su mente siguiera siendo un caos; con respecto al porque sentía celos de la Northwest por pasar tiempo con el chico Pines, debía de poner un limite en sus propios pensamientos. Se quedo en cama un poco mas mientras veía el techo. Y llego a una conclusión. "Mi problema es que no se que es lo que siento." Fue la única conclusión a la que pudo llegar después de tanto meditar. Y decidió dejar las cosas ahí. No quería dar mas vueltas al asunto. Y mientras miraba el techo, fue cerrando los ojos lentamente, perdiéndose así en la música de su celular…

Grenda no tardo en llegar a su casa, paso a platicar con sus padres de cómo lo había pasado en la cabaña y de lo que hizo en el día. Paso el rato y después de que platicara con sus progenitores, se puso a leer una revista de la mesa, hasta que un mensaje se hizo presente en su celular. A ella no le molestaba en nada que Marius le mandara mensajes, ya que era la única forma en que podían estar en contacto. Pero por su mente paso la pregunta de la castaña, y mientras contestaba el mensaje de su novio no pudo evitar el pensar… En si era ya momento en que dieran un paso mas al frente de su relación. "¿Soy aun demasiado joven para pensar en eso?" se cuestionaba. Sin duda habían momentos en que las cosas se calentaban demasiado, pero siempre, uno de los dos ponía el freno a lo que estaban haciendo. Pero, a sabiendas de que ambos querían algo un poco mas… Fuerte.
La tarde de la muchacha continuo con esos pensamientos y contestando los mensajes de su novio. Ella quería saber la respuesta a su pregunta, pero por alguna razón, sentía que esa respuesta llegaría a su debido tiempo.

Pacifica acababa de llegar a su casa, considerada esta la segunda mas grande del pueblo, siendo la de los Valentino mas grande solo por el hecho de tener un cementerio como patio. Entro la chica solo para comprobar, que sus sospechas eran ciertas, no había nadie. "Me lo suponía." Se dijo a si misma. Sabia bien que no estarían sus padres por que seguirían en el viaje de negocios. El mismo que le consiguió el señor Pines. Gracias a esos acuerdos, su familia pudo recuperarse un poco mas de cómo había terminado. Pero eso no quitaba el hecho de que se siguiera sintiendo sola. "Quizá cuando llegue… Ya no me sentiré así…" Pensó para sus adentros.

-¡¿En que estoy pensando?!- Se cuestiono a si misma en voz alta, ella sabia perfectamente a quien se refería. Y lo que era mas agobiante para su pesar, era que la gemela del muchacho se ahorraba los detalles de cómo se encontraba este, o si había cambiado en algo. Guardando todo como una sorpresa para su llegada.- Mejor veo la televisión.- Se decía, queriendo escapar de esa forma de los pensamientos que hostigaban su mente. Y a sabiendas de que iba a pasar toda la tarde haciendo eso, dejo su comida en el microondas para calentarla en el momento que fuera a cenar. Se sentó enfrente a la pantalla y sintonizo cualquier canal, no le importaba. Solo quería escapar de esos pensamientos. Sobre todo ese… "Es seguro de que cuando él este aquí, yo ya no me sentiré sola…"

La joven Pines estaba en la camioneta junto con Melody y Wendy. Estaban por llegar a la cabaña, y cuando estuvieron en una cercanía considerable, un pensamiento fugaz paso por la cabeza de la castaña. Y era un pensamiento que tenia que decirle a la joven que iba conduciendo.

-Wendy, tenemos que pasar con Ford para que nos diga el como va a estar lo de mañana.- Le comento mientras se inclinaba hacia el frente y de esa manera, quedaba cerca del oído de la muchacha.

-Oh, cierto… Bueno, ahorita que deje las cosas en la cabaña podemos pasar con el.- Informaba a la par que se estacionaba a un lado del lugar. Bajaron las cosas y se adentraron en el viejo establecimiento por medio de la puerta de la tienda. Viendo así a Soos y a Stan platicando amenamente mientras tomaban una soda. Saludaron como normalmente lo hacían, y la novia del joven se acerco a este para darle un beso en los labios. Platicaron un poco y después de que se informaron de lo que habían hecho, Mabel introdujo en la maquina expendedora el código para abrir la puerta secreta. Y habiendo hecho esto, hizo ademan de adentrarse, deteniéndose solo un momento para decir una ultima cosa.

-Se ve que se la pasaron bien, parecen padre e hijo.- Quiso hacer sonar las palabras como una broma, pero el anciano y el joven solo le sonrieron, como si eso hubiera sido un cumplido. Cosa que resulto rara para la muchacha, y se quedo quieta, discutiendo mentalmente el si era correcto que les preguntara por ese detalle.

-Ahhh… ¿Mabel?- La pelirroja quería saber si todo estaba bien, dado que no se movía de donde estaba. Y tenían que ir con Ford para saber los planes que les esperaba.- ¿Todo bien?- Pregunto.

-¿Ah? Oh, si. Claro… Vamos rápido…- Finalizo mientras se adentraba a la parte secreta de la cabaña, y una vez dentro del ascensor se dijo.- Les preguntare después. – Y bajando hasta el segundo nivel, abrió la puerta de madera roja con cuidado. Entrando, vieron como Ford se encontraba observando una capsula de vidrio y metal, esta, tenia un tamaño bastante considerable, como si de una botella de refresco de 3 lts se tratase. Y el mayor, al notar la presencia de las chicas, las invito a adentrarse aun mas.

-Ah, chicas, adelante. Vengan, necesito explicarles como aremos las cosas.- Informo mientras se ponía delante de una pizarra.- Verán, mañana a medio día nos adentraremos al bunker. Pasando por las cámaras de este llegaremos al laboratorio que esta poco antes de las capsulas y una jaula destruida. La verdad no se por que quieren entrar a ver al "Cambiaformas" Pero sin duda me causa intriga la razón. Mas que nada, después del "como lo dejamos" de Mabel. Así que espero su total colaboración. Y para evitar problemas, antes de que lo saquemos de la capsula, le implantare esto.- Enseño una jeringa de vidrio y metal que contenía un liquido plateado.- Son nano-bots. Estos pequeños servirán para que podamos reconocer al cambia formas con unos lentes especiales.- Alzo la mano mostrando así unos lentes de vidrio morado y armazón de plástico transparente, por el cual se podían ver cables electrónicos y un chip.- Esto solo en caso de que llegase a escapar. Que esperemos que no. En fin, eso será lo primero, después, dado que la inyección de los nano-bots pueda despertarlo, le inyectaremos esto.- Alzo otra jeringa parecida a la anterior, pero mas grande y que contenía un liquido amarillento.- Esto es un supresor hecho a base de su estructura de ADN, con el, él cambia formas regresara a tener la apariencia de cuando salió del huevo. Suficientemente pequeño para ponerle aquí.- Señalo la capsula.- Esta micro cámara de criogenización servirá para volverlo a congelar y así poder llevarlo de manera mas fácil y segura al laboratorio. Bueno, eso seria el plan. ¿Entendieron?- Les pregunto feliz a las chicas, las cuales se quedaron con una cara de sorpresa bastante notable.

-Ah, si. Claro.- Respondieron las dos, aun estaban procesando lo que seria el plan del mayor, pero habían captado la mayora de las cosas.

-Bien, en ese caso eso seria todo. Fácil, ¿No es así?- Se notaba confiado.- Bueno, necesitaran descansar, así que será mejor que no hagan mucho en lo que resta de la noche. Quiero que tengan fuerzas para mañana.- Les aconsejo mientras salía con ellas con rumbo al ascensor. Por el cual, regresaron a la superficie de la cabaña. Y lo primero que vieron fueron a Stan, Soos y Melody jugando una partida de Póker. Él mayor los saludo y empezaron a platicar, pero la pelirroja noto la hora, tenia que retirarse.

-Ah, yo ya me tengo que ir chicos.- Con su notable actitud calmada, informo de su retirada, y así, después de despedirse de los presentes, se monto en su bicicleta con rumbo a su cabaña con su familia. Llegando así en poco tiempo. Se adentro en esta, saludando así a sus hermanos y a su padre, intercambiando algunas palabras de cómo le había ido en la noche anterior y el día que acababa de tener. Y después de una conversación amena, y que le informaran de que la cena estaría lista en un rato mas, la joven pelirroja subió a su cuarto.
Se quito la camisa de leñador, dejando así ver su blusa negra de tirantes. Paso su mano por su cabeza tratando de despeinar su pelo, tarea que, le vio imposible de cumplir debido a la gorra que tenia puesta. Se la quito tomándola de la visera, y en su mano la observo detenidamente. No quería, pero pensó sin querer en todos aquellos chicos que le hicieron daño, algunos inconscientemente. Pero otros, muy adrede. No quería admitirlo, pero quizá era verdad aquello que tenia en mente desde que se metió a la cama del gemelo Pines. "Quizá tu eras el único que tenia sentimientos sinceros" Pensó mientras veía aquella gorra de pino. Y como si ella misma hubiese escuchado una tontería, sacudió la cabeza en señal de querer negar lo que acababa de decir. Pero no pudo hacer nada mas, solo se sentó en su cama mientras veía aquella gorra. "¿Por qué Mabel te oculta?" Preguntaba en su mente, y dejándose caer en la cama, espero a que le llamaran para cenar. Debía de concentrarse en el día de mañana, ya que tenia planes.