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CAPÍTULO 10: LOS ABUELOS ANDERSON

Sam intentaba apoyar en todo a su amigo Blaine, sobretodo con los temas relacionados con el embarazo. Había sido una sorpresa muy inesperada y no estaba seguro de poder hacer frente a todas sus responsabilidades, pero haría todo lo posible.

Por eso mismo, ellos estaban llegando a Lima para hablar con los señores Anderson. A pesar de su casi inexistente relación, el moreno tenía que contarles todo porque iban a ser abuelos y eso era importante. El rubio se había ofrecido a acompañarlo para que no tuviera que luchar solo esa batalla, una que sabía que iba a ser muy complicada.

El viaje había sido un horror, el ojimiel se había mareado, había ido al baño a vomitar varias veces y alguien había pedido queso con olor fuerte, lo que había aumentado las nauseas del embarazado. Anderson insistía en que eso era una señal de lo mal que iría el encuentro con sus padres, pero Evans no le dejaba pensar mucho en eso.

Los padres de Blaine no los recibieron con grandes abrazos o besos, pero ambos estaban acostumbrados a su distancia y su frialdad. Aun así, Sam sabía que para su amigo era doloroso por lo que decidió acariciarle la espalda disimuladamente para reconfortarlo.

Se sentaron a comer, realmente cansados del viaje pero sabiendo que lo peor aun no había pasado. Los nervios hacían que la conversación no fuera fluida y que los silencios fueran realmente incómodos. Habían planeado esperar al postre para que al menos, si había algún problema, pudieran comer antes. Por eso, cuando la señora Anderson puso el postre en la mesa, los dos supieron que había llegado el momento.

– Mamá, papá... Estoy embarazado. – El moreno confesó, mirando a sus progenitores.

– Estoy muy decepcionado. – James miró a su hijo. – Espero que interrumpas ese embarazo pronto. Eres muy joven y Kurt y tú tenéis esta relación extraña... No es el mejor escenario para que tengáis un hijo.

– Además... – La mujer añadió. – Aunque Kurt y tú estuvierais juntos, una pareja gay no es la mejor opción para criar un bebé. Todo niño necesita una madre.

– ¿Eso significa que un hombre heterosexual viudo no puede cuidar de sus hijos? – Blaine preguntó realmente indignado. Se sentía estúpido por haber creído que sus padres habían aceptado su homosexualidad.

– Blaine... Tienes que reconocer que no tienes una situación idílica para tener el bebé. Tu relación con Kurt... – Pam intentó razonar pero su hijo se levantó enfadado.

– Kurt y yo hemos terminado para siempre. El bebé no es suyo y lo voy a tener, os guste o no. Es vuestra decisión si queréis ser abuelos o queréis perder un hijo. – El menor se levantó y observó a sus padres, esperando que ellos tomaran la decisión. Sam lo miraba sin saber qué decir, no quería meterse en una discusión de familia.

– Eres un irresponsable... ¿Quién es el padre? ¿Va a ayudarte con el bebé? Son muchos gastos y tú solo no vas a poder criarlo... Dudo mucho de que lo consigas con el padre a tu lado. – El señor Anderson comentó totalmente serio.

– Sinceramente, no es de vuestra incumbencia quién es el padre o si va a ayudarme o no con el bebé. Nos vamos a un hotel, ha sido una visita agradable, gracias por la comida.

Con esa frase, Blaine agarró el brazo de su amigo y lo sacó del comedor. Tuvieron que esperar a que un taxi llegara a recogerlo y fueron a uno de los hoteles que había en la ciudad. El moreno aguantó hasta que él y su amigo estuvieron a solas en la habitación para derrumbarse y dejar que las lágrimas cayeran por sus mejillas. Sam lo abrazó con fuerza para consolarlo, deseando poder hacer algo que alejara el dolor de su amigo.


Sam no sabía qué hacer, Blaine estaba constantemente triste desde que habían llegado de Lima. Saber que no contaba con el apoyo de sus padres había hundido al moreno, que se sentía más solo que nunca. Santana y Brittany visitaban a los amigos cada poco tiempo, la ojiazul se había obsesionado con el bebé y se había autonombrado la mamá de la niña... Porque ella estaba convencida de que era una niña.

Una noche estaban los cuatro en el apartamento de los chicos, viendo la televisión. Brittany estaba sentada y Blaine se había tumbado de manera que su cabeza se apoyaba en las piernas de la chica. Santana había suavizado cualquier intento de celos, sabía que esos dos jamás tendrían un sentimiento más allá de la amistad.

El moreno se durmió, realmente cansado, gracias a las caricias de su amiga.

– Sam, tienes que cuidarlo más. – La rubia susurró cuando se dio cuenta de que el otro no podía escucharlo.

– Está deprimido, sus padres no lo apoyan con el embarazo. Le decían que abortara y eso no le gustó. – El aludido explicó, se sentía mal porque sabía que no estaba cumpliendo su labor en el embarazo.

– Tienes que demostrarle que su bebé tendrá abuelos y tíos. – Ella insistió.

– ¿Cómo? – Evans preguntó intrigado, haría cualquier cosa por su amigo.

– Llévalo a ver a tus padres, ellos seguro que os dan su apoyo... Necesita saber que no está solo. – Pierce añadió antes de volver su vista a la televisión para seguir viendo el programa. Sam miró a Santana, preguntándole sin palabras si creía que era buena idea. La morena asintió con una sonrisa suave y el rubio se decidió, visitarían a su familia tan pronto como pudieran.