Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto.
La historia está inspirada en la película mexicana "Negro es mi color" de 1951.
La historia no me pertenece a mí, sino a Lovetamaki1, que muy amablemente me dio permiso de adaptar la historia.
Advertencia: Contiene OoC, mundo alterno.
EL AMOR NO TIENE COLOR
CAPÍTULO DIEZ.- ENCUENTROS.
Ya eran las siete de la noche cuando Sasuke y Naruto salían del hospital, estaban cansados pues había sido un día agotador para ambos. Sasuke había tenido varias consultas generales, atendió a dos pacientes con infartos y visitó a sus diez pacientes internados.
Naruto había estado haciendo presupuestos para la construcción de un nuevo hospital en Tokio, fue a una reunión con unos empresarios para buscar apoyo para una fundación, porque Jiraiya no había querido ir, y además estuvo organizando los últimos detalles para una fiesta que iban a dar por motivo del quinto aniversario de la fundación del hospital y de la sociedad de Jiraiya y Kakashi.
A veces Jiraiya y Kakashi lo explotaban bastante, y si no fuera porque no tenía más opciones ya hubiera renunciado. Afortunadamente ya era viernes y los dos podrían descansar un poco al día siguiente.
―Esta semana ha sido muy pesada. ―dijo Naruto estirándose un poco. ―Jiraiya y Kakashi cada día me dan más trabajo. ―dijo molesto mientras caminaban hacia el estacionamiento. ―y ni siquiera es de mi área.
―Pues cambia de empleo. ―dijo Sasuke con burla.
―Bien sabes que no puedo. ―se quejó Naruto. ―¿Me llevas a mi casa? ―preguntó cuándo llegaron junto al carro de Sasuke. No le gustaba pedir favores, pero estaba muy cansado para caminar y no traía dinero para un taxi, lo consolaba saber que además de ser sábado el día siguiente era quincena.
―Esta bien. ―respondió Sasuke fingiendo molestia. Los dos amigos subieron al carro rojo. ―Si quisieras todo sería diferente, sólo tienes que disculparte. ―dijo mientras encendía el motor.
―¿Disculparme con ese viejo? ―preguntó molesto Naruto, cruzándose de brazos. ―¡claro que no! ―dijo tajante. ―Además no creo que haya hecho algo incorrecto.
―Al menos deberías de gastar menos en ropa y perfumes de marca y ahorrar para un coche. ―comentó Sasuke.
―La presentación es muy importante. ―argumentó Naruto. Sasuke dejó de insistir pues sabía que no lograría nada, su amigo a veces era muy terco. Así que dejaron ese tema en paz y platicaron de cosas triviales.
Naruto era licenciado en derecho, inteligente pero carente de corazón, pues para él los casos que llevaba sólo eran negocios, no se preocupaba por ayudar de verdad a sus clientes, mucho menos ayudaba a las personas de escasos recursos, si no tenían dinero entonces no eran dignos de tener sus servicios.
Naruto por ser el único hijo de Minato Namikaze, dueño de un prestigioso y exitoso buffet de abogados de Japón, y por saber que tenía asegurada una gran fortuna, no se preocupaba por ser serio, responsable y comprometido con su trabajo, él solo lo tomaba como una distracción. Y sus mayores intereses eran gastar su dinero en ropa y perfumes y pasear en su Mercedes por toda la ciudad.
Hasta hace tres años trabajaba junto a su padre, pero después de que por su irresponsabilidad casi pierde un caso muy importante de un empresario amigo de Minato, este decidió echarlo de la empresa y retirarle su apoyo económico.
―No regreses hasta que seas alguien responsable y aprendas a amar a tu profesión. ―le había dicho su padre la última vez que lo vio, cuando lo corrió del despacho.
En ese momento a Naruto no le importó, pues pensaba que cualquiera le daría trabajo. No contó con que su padre usó sus influencias y consiguió que ningún buffet de abogados o empresas importantes le dieran trabajo.
Después de eso Naruto dejó de usar el apellido de su padre y utilizó sólo el de su mamá, quien había fallecido algunos años atrás.
Así pasó casi un año trabajando en empleos mediocres, según él. Su situación estuvo tan mal que tuvo que vender su auto y dejar el departamento que rentaba en un lujoso edificio y conformarse con vivir en un modesto apartamento.
No fue hasta que Kakashi y Jiraiya, no dejándose intimidar por su padre, le dieron empleo en su hospital y su situación mejoró un poco. Aunque por su modo de vida, Naruto no ha salido de sus deudas.
Por fin el coche se detuvo frente a un edificio de tres pisos, al que ya le hacía falta mantenimiento.
―Sigo creyendo que debes cambiar tu modo de vivir. ―le dijo Sasuke. ―A este paso nunca saldrás de tus deudas. ―sabía que Naruto se molestaba por sus comentarios, pero era su amigo y tenía que hablarle con la verdad.
―A veces pienso que lo mejor sería que me consiguiera una novia rica. ―dijo Naruto sonriendo y bajó del coche para entrar al edificio.
Sasuke se quedó pensativo, no sabía si su amigo hablaba en serio o era una broma.
―Debe ser una broma. ―se dijo Sasuke mientras se ponía en marcha hacia su casa. Tuvo ganas de hablarle a Sakura, pero desechó la idea pues tampoco quería parecer acosador.
S/S/S/S/S/S/S/S/S/S/
Ya eran las nueve de la noche y Sakura estaba cenando con Ino cuando su celular sonó.
―Hola Sakura, soy Sasuke. ―dijo la voz masculina al otro lado de la línea. Al parecer su voluntad había durado poco, pero era porque era un asunto importante.
―Sí dime. ―dijo ella dejando de comer.
―Mañana hay una fiesta para por la fundación del hospital y llamo para ver si quieres ir conmigo. ―le preguntó él. No se acordó de la fiesta hasta que llegó a su departamento y vio la invitación sobre la mesa.
―No puedo ir. ―respondió en automático.
―¡Pero ni lo has pensado! ―exclamó exasperado.
―No tengo nada que pensar, no me gustan las fiestas. ―respondió Sakura a secas.
―Está bien, como quieras. ―le dijo Sasuke, tampoco le iba a rogar. ― Adiós, buenas noches. ―su tono era de clara molestia.
―Sí. ―respondió. ―Adiós. ―luego colgó el teléfono.
Ino se imaginó que la había llamado el chico que la llevó a casa en la tarde, pero conociendo a Sakura no le quiso preguntar nada al respecto.
S/S/S/S/S/S/S/S/S/S/
A la mañana siguiente Sakura se estaba bañando mientras la rubia ponía en la mesa el desayuno que había hecho Sakura. Dos días después de su llegada Sakura le dijo que se turnarían para hacer el desayuno, la comida y la cena.
―Tu trabajas demasiado, tómalo como un gesto de amistad. ―le había dicho Sakura, y no dejó de insistir hasta obtener un sí como respuesta.
Ino estaba colocando la panera en la mesa cuando tocaron el timbre, como llevaba puesto un pantalón corto y una blusa de tirantes de algodón, se puso una bata antes de salir.
―No es posible que me manden a repartir invitaciones a última hora. ―se quejó Naruto mientras esperaba parado frente a la reja.
La noche anterior había llamado Jiraiya para decirle que faltaba una invitación por repartir y para indicarle la dirección a la que tenía que llevarla a primera hora.
―Quiero ver la cara de Sasuke cuando se entere. ―dijo sonriendo, pues él ya le había hablado de su interés por Sakura. ―pero no puedo creer que ella viva aquí. ―se dijo Naruto al ver la casa, que para su gusto era muy humilde. De pronto se quedó asombrado al ver que de ella salía una muchacha de gran belleza, de cuerpo bien formado, de cabello lacio y sedoso color rubio, de rostro de finas facciones y de mirada alegre.
―Hola. ―saludó ella al llegar a la reja. ― ¿En qué te puedo ayudar? ―preguntó amablemente.
―¿Es usted Sakura Haruno? ―preguntó después de un breve silencio. Aunque de sobra sabía que no era ella, pero como estaba nervioso fue lo único que se le ocurrió.
―No, ella se está bañando. ―respondió la chica. ―Pero si quiere puede pasar a esperarla. ―dijo mientras abría la reja.
―No es necesario, sólo le traigo este sobre, ¿Puede dárselo? ―le preguntó mientras le daba el sobre amarillo tamaño carta.
―Descuide, se lo daré. ―le sonrío, a Naruto le pareció la sonrisa más bella que había visto.
―Gracias, señorita…―Naruto hizo un silencio para dar pie a que le dijera su nombre.
―Ino Yamanaka. ―dijo ella extendiendo su mano.
―Naruto Uzumaki. ―dijo él correspondiendo el saludo. De pronto un recuerdo llegó de golpe.
―¿Ino Yamanaka? ―preguntó asombrado.
Pero en ese momento el teléfono de la casa sonó.
―Lo siento pero tengo que contestar. ―se disculpó la chica cerrando la reja y luego entró corriendo a la casa.
―¿Será ella? ―se preguntó intrigado. ―Pero si es ella, ¿Qué hace viviendo en un lugar como este? ―se preguntó mientras caminaba hacia el carro negro de la empresa, que tomó en la mañana que fue por la invitación.
Como tenía curiosidad sacó la tableta electrónica que había dejado dentro de su maletín, en el asiento del carro, y buscó en internet.
―Es ella, no hay dudas. ―dijo satisfecho por el descubrimiento. ―Pero ahora será más difícil conseguir una oportunidad para acercármele. ― dijo mientras se metía al carro.
Cuando Ino entró a la casa, Sakura ya había contestado el teléfono.
―¿Quién era? ―preguntó Ino.
―Sólo era número equivocado. ―dijo Sakura. ― Buscaban a un señor de apellido Hayakawa.
―Ah. ―murmuró decepcionada, por un momento creyó que podría ser su papá. ―¡Cierto! ―dijo recordando lo que llevaba en las manos. ―Te han traído esto. ―mencionó acercándosele y dándole el sobre.
―¿Qué será? ―Rukia abrió el sobre con intriga. ―Es una invitación. ―comentó extrañada al ver el contenido.
―¿Una invitación?
―Es para hoy en la noche. Es una fiesta para celebrar la fundación del hospital general de Konoha. ―dijo Sakura mientras leía la invitación.
―Cierto, cumple cinco años de haberse fundado. ―señaló Ino. ¿Cómo olvidar aquel día?
Sakura vio cierta tristeza en sus ojos, pero no quiso preguntar. Luego vio que dentro del sobre había una nota y la sacó.
―Señorita Sakura, sería un placer para mí, bueno también para Kakashi, que asistiera a la fiesta de esta noche. No acepto un no como respuesta. Saludos. Jiraiya. ―Sakura leyó en voz alta, luego vio la posdata. ―("Si no viene contaré a todos su secreto"). ―leyó en silencio y se aterró al pensar que hubiera descubierto su mentira.
―¿Y vas a ir? ―preguntó Ino mientras se dirigían al comedor.
―No lo sé, no me gustan este tipo de fiestas. ―le comentó Sakura. ―Pero quiero hablar con los doctores Hatake y Jiraiya y esta es una buena oportunidad. ―Aunque también no quería arriesgarse a que ese tipo hablara en serio sobre contar su secreto.
―¿Y de qué quieres hablar? ―preguntó con curiosidad, esperando no inmiscuirse demasiado en sus asuntos.
―Es que quiero ver si hay posibilidades de cambiarme a su hospital. ―dijo Sakura preparándose un pan con mantequilla.
―¡Ah! ―Exclamó con cierta malicia. ―Es por el doctor guapo que te trajo ayer ¿Verdad?
―¿Por Sasuke? claro que no, al menos no por lo que estás pensando. ―se defendió Sakura.
Su principal objetivo para ir al hospital era para superarse, para lograr su especialidad, pero si ya iba a estar ahí, aprovecharía para vengarse de Sasuke.
― Lo que digas. ―le dijo sonriendo.
―¿Y si vienes conmigo? ―preguntó Sakura. ―el ticket es para dos personas.
―No gracias, no me sentiría cómoda ahí. No es mi ambiente.
―Tendré que ir sola entonces. ―dijo Sakura.
Terminaron de desayunar e Ino salió para su local, no sin antes quedar con Sakura que regresaría a las cinco para arreglarla para ir a la fiesta. Sakura se puso a limpiar la casa y lavar su ropa. Después de hacer la comida decidió salir un rato a caminar.
Lo primero que hizo fue pasar al banco para retirar un poco de dinero para la semana. Caminó sin rumbo fijo, pues quería conocer un poco más de la ciudad. Llegó hasta un parque, que reconoció enseguida, estaba cerca del muelle en el que atracó el barco "Akatsuki", por instinto agarró el anillo que llevaba colgando y se sentó en una de las bancas.
El momento cuando Sasori le pidió matrimonio se le vino a la mente y apretó con más fuerza el anillo. No entendía porque todavía no podía olvidarlo completamente.
―Pero sólo odio es lo que siento ahora por ti. ―se dijo Sakura. ―Del amor que te tenía ya no queda nada. ― Pero la realidad era otra aunque se negaba a aceptarlo, pues no estaba segura de que al verlo de nuevo su corazón no se acelerara por la cercanía, sus labios no pidieran ser besados y su cuerpo no se estremeciera ante su presencia.
―Oye tú, danos eso, no pongas resistencia. ―escuchó la voz de un chico. Se giró para ver de dónde provenía.
Cerca de ahí, dos chicos tenían acorralado a otro en un árbol. Sakura miró hacia todos lados, pero no había ni un policía a la vista, ni alguien cerca.
Curiosa como siempre, se acercó para ver mejor.
El chico que estaba acorralado tenía el cabello negro, era muy pálido y tenía los ojos negros y llevaba sujetando una mochila, infirió que eso era lo que querían. Pero él no mostraba miedo, sólo los miraba serio.
―¡Es el del barco! ―exclamó sorprendida, acordándose de lo frío que la había tratado.
Sai no quería ceder su mochila así que peleó contra los chicos, los venció fácilmente dándole un par de puñetazos en la cara. Pero uno de los chicos se levantó enojado del piso y de atrás de su pantalón sacó una pistola y le apuntó con ella.
―Ahora si nos darás eso. ―le dijo el chico. Pero Sai no le dijo nada, sólo lo veía desafiante.
Sakura pensó que ya era mucho, así que sin pensarlo sacó de la basura unos envases vacíos de refresco y se los arrojó con fuerza justo cuando el muchacho estaba por disparar, por suerte este se movió y la bala sólo rozó por el hombro a Sai.
―Me la pagaras maldita. ―gritó el muchacho volteando hacia ella.
―("Creo que debo de dejar de hacer esto"). ―pensó Sakura, aparentando calma. Sai aprovechó la distracción y logró desarmar al chico, aunque para ello tuvo que fracturarle el brazo. Los dos chicos asustados se alejaron corriendo. Sai descargó la pistola y la guardó en su mochila, ya pensaría después que hacer con ella.
Sakura se acercó a Sai, después de todo ella era médico y él necesitaba ayuda.
―Estas herido, tengo que llevarte al hospital. ―le dijo al verlo sangrar.
―No, al hospital no. ―contestó él de manera tajante.
―Pero se te puede infectar. ―replicó la médico.
―Ya te dije que no quiero ir al hospital. ―dijo él. Sakura pudo ver angustia en sus ojos oscuros.
―Está bien, pero déjame curarte al menos. ―le pidió Sakura.
Él aceptó y fueron a sentarse a una banca. Sakura sacó de su bolsa agua oxigenada, gasas y vendas.
―¿Siempre llevas un botiquín contigo? ―preguntó Sai.
―Nunca falta una emergencia. ―respondió Sakura mientras le subía la manga de su camisa para curarlo. ―Ya está. ―dijo cuando terminó la curación. ―pero necesitas tomar antibiótico. ―mencionó mientras sacaba un recetario de su bolsa y le escribió la receta.
―¿Cuánto te debo? ―preguntó él tomando la receta, fue ahí que viéndola a los ojos la reconoció como la chica del barco. ―¿Tú eres la chica del barco, la que abandonó Sasori? ―preguntó sin tacto.
―No es nada. ―dijo ella enojada. ―Y no soy la que abandonó Sasori, soy Sakura. ―dijo más enfadada aun. No sabía ni porque se molestaba en decirle su nombre.
―Me disculpo. ―dijo él, colocándose su mochila al hombro.
―¿Qué es lo que llevas ahí? ―preguntó curiosa, pues pudo morir por no dejarse quitar la mochila, así que debería de llevar algo de valor.
―¿Ya se te paso el coraje? ―preguntó Sai. Ella no dijo nada, simplemente se volteó cruzada de brazos ofendida. ―Es la urna con las cenizas de mi esposa y mi hija. ―comentó él. Sakura volteó a verlo sorprendida. ―No podía dejar que se la llevaran. ―él nunca hablaba con nadie de su vida, pero inexplicablemente esa chica le hacía sentir confianza, tal vez porque él había sido testigo de su dolor al perder a Sasori, tal vez por eso se sentía identificado o quizá porque ahora que se acercaba la fecha se sentía nostálgico y necesitaba hablar con alguien.
―¿Tiene mucho que murieron? ―preguntó ella sentándose en la banca, pero con algo de distancia entre ellos.
―En estos días cumplen cinco años. ―respondió él. ― la conocí un verano en la playa, cuando una ola la estaba arrastrando y yo la saqué del mar. En agradecimiento me hizo una cena, que me mandó una semana al hospital. ―dijo Sai con nostalgia. Sakura rió. ―Sintiéndose culpable se pasó toda la semana cuidándome en el hospital.
―Y luego de eso se enamoraron y se casaron. ―dijo Sakura, un tanto resentida, pues se acordó de su boda falsa.
―No precisamente. ―dijo Sai.
Él tenía 21 años cuando la conoció, ella 16. A pesar de la diferencia de edad y aunque él se resistía al principio terminaron enamorándose, meses más tarde ella quedó embarazada. Con miedo le dio la noticia a Sai, pensando que se enojaría, se sorprendió al ver que tomó la noticia con alegría. Inmediatamente le pidió matrimonio.
Y aunque la familia de ella se opuso en un principio terminó aceptando, pues no querían un escándalo ya que pertenecían a un círculo social elevado. Todo iba bien hasta el día de la boda, pues en el camino a la iglesia fue interceptado por unos hombres que lo bajaron del carro, intentó defenderse pero eran cinco contra él, al final con la golpiza que le dieron término en coma.
Cuando despertó estaba en el hospital, se había pasado siete meses en coma sin que nadie lo hubiera reconocido. Cuando pudo trató de localizarla por teléfono pero no tuvo éxito. Cuando salió del hospital, dos meses después, fue a su casa.
Pero se encontró con la terrible noticia de que ella, pensando que la había dejado plantada, murió de depresión cuando ya tenía cinco meses de embarazo. Desde ese día Sai sufrió por la muerte de su prometida y de su hija, pues le habían dicho que iba a ser niña, así que lo dejó todo y se embarcó con Nagato.
―¿Por eso no querías ir al hospital? ―preguntó Sakura al terminar de oír su relato.
―Así es, por estar en el hospital las perdí a ellas. ―dijo Sai, levantándose de repente de la banca. ―Me voy. ―dijo. ―Gracias por escuchar.
―Cuídate. ―fue lo único que le dijo ella. Mientras lo veía marchar se quedó pensando en Sasori. ¿Sería posible que la extrañara?¿Qué se hubiera arrepentido de lo que hizo?, enseguida movió la cabeza. ―Olvídate de ese tipo Sakura y concéntrate en Sasuke. ―se dijo en voz alta. Vio que ya eran las cuatro y media, así que regresó a su casa.
Con la historia de Sai, comprendió que quizá no todos los hombres eran iguales, pero ella sabía perfectamente que Sasuke era igual a Sasori y Gaara y por eso tenía que pagar por ellos.
Cuando Sakura regresó a la casa, ya la esperaba Ino en la sala con todos los implementos necesarios. Una hora y media después ya estaba maquillada y peinada.
―Ahora únicamente falta que te pongas el vestido. ―dijo Ino alegre.
―Sí. ―dijo Sakura y fue a su cuarto a cambiarse.
―¿Piensas ir con eso? ―preguntó Ino horrorizada cuando Sakura regreso vestida.
―¿Qué tiene? ―preguntó Sakura viendo la falda gris y la blusa blanca que usaba.
―Te ves bien con eso, pero es para algo más formal y no para una fiesta de noche. ―le dijo Ino.
―Pues entonces no iré, pues no tengo otra cosa que ponerme. ―dijo Sakura enfadada y sentándose en un sillón.
Ino fue a su cuarto y luego de unos minutos regresó con un vestido largo de color azul turquesa, de escote en "v" y de tirantes anchos que caían y que dejaban descubiertos los hombros, tenía una ligera abertura en una pierna.
―Lo compré hace tiempo, pero no lo he usado. ―le dijo Ino. ―creo que te quedara bien. ―le dijo dándole el vestido.
―Gracias. ―contestó Sakura abrazándola y se fue a cambiar.
A las siete llegó el taxi por Sakura, ella salió corriendo acomodándose los zapatos y subió al taxi.
La rubia se disponía a tomar un café cuando vio la invitación sobre la mesa que Sakura había olvidado por salir a prisa.
―Creo que tendré que ir a la fiesta después de todo. ―dijo Ino suspirando. Ella se cambió y peinó lo más rápido que pudo y salió con la invitación para el salón donde se llevaría a cabo la gran gala.
Como había trafico Sakura llegó veinte minutos después al salón, el edificio era de fachada antigua, de piedra, con dos columnas labradas unidas por un arco. Subió los seis escalones para llegar a la puerta, ahí estaban dos personas checando las invitaciones.
―Su invitación por favor. ―pidió un señor elegantemente vestido.
Sakura buscó en su bolsa y no encontró la invitación. Se angustió pues sin ella tendría que regresarse a la casa. Ya estaba por hablar cuando alguien se adelantó.
―Ella viene conmigo. ―dijo una voz masculina detrás suyo.
Sólo para aclarar Sai y Sakura no van a tener nada que ver sentimentalmente, sin embargo ese encuentro va a ser importante.
TobiasA: Me alegra mucho que te guste la historia y gracias por comentar.
Saludos y gracias por leer la historia.
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