Capitulo 10:

El olor de las flores los saludo con la fuerza tangible de la brisa de las montañas. El aire era húmedo y calido en el reducido espacio, a pasar de que la noche era fría. Piedras blancas delimitaban el sendero hacia el centro del santuario, donde un grupo de jóvenes árboles frutales montaban guardia sobre unos bancos de hierro forjado. Las piedras casi relucían a la luz de la luna.

Riza se sentó en uno de los bancos y se empapo de la belleza que la rodeaba con evidente placer.

Roy no quería perturbar su ensoñación, de modo que tardo un rato en unirse a ella.

-¿Algunas ves has visto algo tan hermoso en la naturaleza?- le pregunto ella con una nota de melancolía en la voz.

-Si- respondió el, sentándose lo bastante cerca para conversar, pero lo bastante lejos para no poder tocarla. Tal vez el aire fresco lo ayudara a enfriar sus acalorados pensamientos.

-¿Dónde?- pregunto con tono de escepticismo que sugería que la había ofendido.

-Una ondulante ladera, tan verde que pensarías que nunca has visto algo tan puro- cerro los ojos y recordó el hogar que no había visto en años-.Los brezos cubren las crestas, detrás de ti se elevan montañas azules de picos nevados, y delante se extiende un mar agitado- la imagen lo lleno de nostalgia y anhelo por conseguir un tiempo de paz y un hogar propio.

-Mi padre pensaba que las tierras de tu pueblo tenían un paisaje esplendido. Viajaba allí a menudo para comerciar, antes de que empezaran los problemas a lo largo de la frontera.

-Si. Supongo que si tu rey no hubiera intervenido todo habría salido bien.

Riza negó con la cabeza.

-Mi padre decía que habrían habido enfrentamientos de cualquier manera.

-Si, por que tu rey es un bastardo cruel y avaricioso que no sabe respetar lo que no lo pertenece. Tu padre tenia razón.

Riza levanto el mentón.

-No fue mi rey quien hizo de la guerra y el saqueo un pasatiempo popular. Si ustedes se hubieran quedado en su lado de la frontera, esto no estaría pasando.

Su desprecio por esa gente, que nunca llegaría a ser suficiente, prendió con fuerza en el interior de Roy. Su ex prometida, a pesar de todos sus defectos, no merecía estar encerrada en manos enemigas.

-No es prudente que discutamos asuntos de estado, Riza. Lo que nos preocupa es la cosecha, ante todo.

Ella dejo escapar un suspiro, incapaz de ocultar su frustración.

-Muy bien. Discutiremos sobre la cosecha. Tienes que convocar una reunión mañana con los agricultores. Tendrán que dedicar todo su tiempo a la cosecha durante las próximas tres semanas excepto los domingos.

Roy perdió la concentración cuando contemplo como se movían los labios de Riza al hablar. Ella empezó a enumerar las interminables tareas que conllevaba la cosecha, pero todo lo que el podía pensar era en cuanto tiempo estaría obligado a pasar en su compañía.

Una noche en su presencia y ya estaba exhausto por el esfuerzo continuo que suponía reprimir su deseo hacia ella.

¿Cómo demonios iba a sobrevivir las próximas tres semanas?

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Quince días después, Riza contemplaba los progresos en la cosecha desde la sombra que le proporcionaba un roble, obligándose a si misma a no mirar al arrogante invasor que se había nombrado señor del castillo.

Después de tantos días en su presencia durante la dos ultimas semanas, no podía seguir convenciéndose de que las prolongadas miradas fueran únicamente un intento para estudiar al enemigo..No, hacia tiempo que lo había calibrado y había llegado a la conclusión de que era un rival formidable… y un hombre intrigante, si era sincera consigo misma.

Sirvió varias jarras de cerveza para los hombres que trabajaban duramente en los campos del castillo. Su papel en la cosecha era el mismo que había desempeñado cuando su padre gobernaba aquellas tierras. Suministraba comida y bebida a los aldeanos, llevaba hidromiel y cerveza a los capos durante las horas calurosas del día y celebraba un banquete para todos al anochecer. Roy vigilaba a los agricultores, pero Riza se fijo quede ves en cuando agarraba una guadaña y se ponía a ayudar en la siega.

Cuando Frank la estuvo ayudando a recuperase del incendio, nunca participo en las labores agrícolas. Era un autentico tirano, imponiendo tareas para todo hombre, mujer y niño que viviera en las tierras del castillo, pero nunca se machaba las manos trabajando. Riza no pudo ignorar una extraña sensación de calor mientras contemplaba como Roy bromeaba con los agricultores mientras trabajaba. Los músculos de la espalda se definían claramente bajo la túnica, pegada a su piel por el calor, mientras blandía la guadaña con rapidez y destreza.

Absorta en su observación, no se dio cuenta de que uno de los siervos se acercaba hasta que le hablo.

-Es la mejor cosecha de cebada que he visto en mi vida- dijo el hombre con una sonrisa. Le tendió a Riza la jarra vacía y se seco el sudor de la frente mientras contemplaba la posición del sol.

Apartando la mirada del invasor, Riza maldijo en silencio su indeseado interés hacia el enemigo.

-Si. Ojala no tuviéramos que entregársela a estos salvajes- respondió ella. Podía quejarse ente aquel hombre que había sido un viejo amigo de su padre, pero tenia mucho cuidado de no protestar delante de los siervos. No quería que se revelaran contra Roy y provocaran un derramando de sangre por su culpa.

-A mi también me duele, mi señora, pero solo porque es usted quien merece los beneficios de una buena cosecha. Mustang no es un señor tan malo para ser invasor, pero no ha soportado la enorme carga de responsabilidades que usted ha tenido que llevar estros tres últimos años- dijo el hombre que apuro de un trago la segunda jarra de cerveza fría que Riza le ofreció.

Hacia un calor sofocante para trabajar con la cebada abrasadora, pero Pinako y Riza mantenían un flujo constante de bebida para los trabajadores. Llevaban siete días cosechando y acabarían con la cebada esa misma noche.

-Y Frank superviso la siembra el primer año- le recordó ella. Tal ves no hubiera ayudado mucho después de aquellos primeros meses, pero en honor a la verdad, Frank se había preocupado de ser de utilidad para el rey y así obtener su permiso para casarse con Riza-.Seguro que nos libra de los invasores cuando se entere de sto.

Aunque debía de admitir que no entendía pro que Frank no había aparecido aun en las puertas del castillo. Se había pasado meses esperando su regreso antes de la llegada de los invasores, sabiendo que Frank amaba esas tierras tanto como ella. Frank consideraba que las tierras era su legado, una herencia que le correspondía a el tanto como a Riza, ya que habían decidido casarse. Era justo que fuera el quien gobernara el castillo después de haber trabajado tan duramente para dirigir la reconstrucción del castillo.

-Tal ves- le respondió el hombre, que no parecía tan seguro sobre la llegada de Frank, y devolvió rápidamente la atención a los campos ante la mención del futuro esposo de Riza-.Pero a los siervos no les importa quien reciba sus tributos. Solo les preocupa pagar sus rentas y almacenar grano para el invierno. Así que no necesita preocuparse por nosotros- se seco la boca con la manga y dejo la jarra en la mesa antes de volver al trabajo.

No tenia sentido negarlo. A la gente del castillo le gustaba Roy. Incluso a aquellos que habían sufrido el incendio les gustaba, tal ves incluso mas que Frank. ¿Cómo podía su gente ser tan voluble?

Desanimada, subió por la ladera del castillo, dejando a Pinako a cargo de la cerveza mientras ella se disponía a supervisar los preparativos del a cena. Las comidas suponían mucho trabajo durante las cosechas y aquel año estaban presididas por el nuevo señor del castillo.

¿Cuándo volvería Frank? No importaba lo geniales que hubieran sido Roy y sus amigos durante las ultimas dos semanas; la idea de librase de los invasores en un futuro cercano no abandonaba su cabeza. Pero mientras tanto parecía mucho mas prudente acatar los deseos de Mustang.

En realidad, no era tan difícil, solo le dañaba el orgullo. Aparte de su confusión aquella noche en que estuvieron a solas en sus aposentos, le había resultado bastante fácil tratar con Roy. Sin embargo sospechaba que solo estaba siendo razonable para colmar su avaricia con sus nuevos dominios.

Maldito invasor.

Un millar de tareas le aguardaban en la cocina, pero al cruzar la solitaria entrada del jardín secreto de su madre, Riza no pudo resistirse a echar un vistazo. No había visitado el jardín desde que Roy ordenara a Maes que empezara a reconstruir la torre sur, pero como en aquel momento toda parecía tranquilo, decidió comprobar el daño que hubieran recibido las flores. Así que empujo la puerta alta y oxidada, oculta entre unos rododendros, y entro en el refugio desierto.

No se dio cuenta de que contenía la respiración hasta que soltó el aire en una exhalación de alivio. Las flores crecían exuberantes y fragantes, tan hermosas como siempre. Las rosas aun trepaban por los enrejados, y las hierbas estaban intactas. En todo caso, pedían a gritos una poda urgente, tras una semana de descuido.

Un andamio se levantaba contra la muralla, pero las patas habían sido cuidadosamente colocadas para no pisar ninguna planta. Las piedras no estaban amontonadas sobre las flores, sino pulcramente apiladas en los diversos niveles del andamio.

Sin creerse lo que estaba viendo, se inclino para tocar los pétalos de una ramita de espigo para comprobar que la visión era real. El pequeño jardín había sido su único modo de mantener viva a su familia, preservando sus recuerdos en cada tallo.

Ni siquiera Frank lo había entendido, ya que, sin saberlo, la había herido el día que se marcho del castillo, un año atrás. Riza recordó como había elegido para el una azucena perfecta el día de su marcha, y como su futuro marido había dejado caer de modo inconsciente la hermosa ofrenda por la borda de su embarcación, alejándose por las tumultuosas aguas.

Emocionada por aquella muestra de amabilidad y cuidado, se dirigió hacia la cocina, preguntándose por que el conquistador del castillo había salvado su jardín. No deseaba sentir gratitud hacia Roy Mustang, pero no había otra forma de definir el inmenso alivio que había experimentado al ver intacto el santuario de su madre.

Solo estaba a unos pasos de la cocina cuando el ruido de unos cascos en el patio la hizo volverse. Una figura familiar ocupo su campo de visión. Roy se acerco en el caballo, desmonto y la saludo con la otra mano.

-Tú cosecha de cebada podría alimentar a tu gente dos iviernos seguidos, Riza- dijo, acercándose a grandes zancadas antes de que ella pudiera pensar como retirarse-.Para celebrarlo, estaba pensando en brindar esta noche por la abundancia y que mañana fuera día de descano.

-Eso estaría… muy bien- murmuro ella, humedeciéndose los labios. No sabia que mas decirle a un hombre al que no podía permitirse tener como amigo-. Gracias por respetar mis flores.

Tal ves si pronunciaba aquellas palabras en vos alta le resultara mas fácil tratar con el. Riza no sentía que le debiera nada a aquel hombre, pero su sentido del honor la acuciaba al menos a mostrarse agradecida por ser tan atento y considerado.

-De nada- respondió el, mirándola intensamente un largo rato, como si no supiera interpretar su expresión-. Te he visto dejar los campos, y pensé en venir a comprobar si necesitabas ayuda con lo que fuera.

Por un momento fugas, Riza lo vio como a un hombre en ves de cómo a un conquistador. Un hombre interesante y atractivo que le estaba dedicando su halagadora atención. El sol brillaba con fuerza sobre ellos, y las otras voces del patio, un grupo de niños jugando con un perro, se apagaron en su cabeza. Y en eso pocos segundos, Riza pudo ver lo que podría haber sentido hacia Roy si se hubieran conocido en otras circunstancias.

El entorno sus brillantes ojos oscuros y ella tuvo la impresión de que la estaba traspasando con la mirada, viendo su acelerado corazón y percibiendo la incomodidad que le producía su atracción por el.¿Por que lo miraba como si nunca hubiera visto a un hombre? ¿Cómo si su atractivo no se pareciera en nada a los de ningún otro hombre?

Confundida, pensó en darle la espalda y huir a la cocina, pero entonces el alargo una mano y tomo un mecho de sus cabellos que le caía sobre el hombro.

-Elizabeth… -susurro, acariciando el mechón entre el pulgar y el índice. El nombre persistió en sus labios, arrastrando un sonido musical.

Que el Cielo la ayudara. Estaba en peligro de sucumbir a aquella mirada y rendirse en sus brazos.

-No necesito ayuda para nada- dijo, prácticamente escupiendo las palabras de la boca, y empezó a retroceder. Sabia que tenia que poner distancia entre los dos si no quería caer al impulso de sus pensamientos traicioneros-.Tengo que ir a vigilar la comida.

Con mucha suavidad, Roy devolvió el mechón con el resto.

-Si. Esta noche ocuparas tu sitio junto a mí. Es tu cosecha lo que celebramos.

Riza asintió y se aparto de el y de su intensa mirada. Agradeció sentir finalmente la puerta de madera de la cocina tras ella, y así poder escapar del torbellino de pensamientos que se arremolinaban en su cabeza.

Solo cuando estuvo a salvo en el interior, recordó que la cosecha no era suya. Le había prometido el castillo, la promesa de una buena cosecha y a ella misma a otra persona cuyo rostro se hacia mas borroso en su mente a cada día que pasaba.

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Ya chicas, fin del primer chap de la semana y espero les haya gustado, como siempre agradezco a todas las que leen y en especial a las que dejan su opinión, así que:

Xris: Amiga, espero que hayas tenido un buen fin de semana y que hayas podido descansar. Como ves, ya no es solo Roy el confundido en cuanto a lo que siente sino que Riza también. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.

Tsuyu: Si, Roy esta intentado que las cosas marchen bien peor Riza no se lo pondrá fácil, muchas gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.

Spacekitty04: Si, Roy ha tenido que aguantar mucho por Riza, a ver como siguen las cosas ahora que ya no están tan seguros de lo que sienten. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.

Rizita-chan: De verdad siento mucho lo de tu gatito y te lo digo de corazón, soy una amante de los gatos y si algo les pasara a los míos me sentiría muy mal. Espero te haya gustado también este chap, gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.

Tenshi of Valhalla: Si, a Roy se le están poniendo difíciles las cosas y las peleas no terminaran así como así. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.

KaRiTo-Chan: Amiga, se que andas con prisa, me alegra te haya gustado el chap, gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.