Disclaimer: Esta historia se me ocurrió en base a la película "Blanca Nieves y el Cazador", la mayoría de los diálogos, lugares y situaciones que se narran en este fic pertenecen al filme, aunque algunos de estos sean de mi propiedad, ninguno de los personajes es mío, pero la historia en sí es de mi autoría y fue escrita sin ánimos de lucro.


Blanca Nieves y el Cazador by Jurie

—¡Formen!— nos colamos en el castillo como ratas por una alcantarilla, avanzando con los escudos en alto logrando una gran barrera de soldados. Por los laterales de la formación avanzaba la caballería pesada intentando hacer retroceder a los enemigos.

Cuando pensé que estábamos tomando la ventaja comenzó a desbordar un líquido negro de las ventanas del castillo, que no solo sanaba a los demonios, si no que creaba muchos más.

Esto no estaba llevando a ningún lado, miré hacia todos lados intentando buscar mi objetivo hasta que lo encontré. En el balcón más alto del castillo estaba ella mirando como su gente y la nuestra morían por su causa y no demostraba ni un ápice de sentimiento.

—¡Medusa!—

A pesar del ruido ella me escuchó y cuando cruzamos la vista me sonrió con satisfacción, como una serpiente a la que se le presenta su ratón preferido en la entrada de su guarida. Dio media vuelta y desapareció en el interior del castillo.

Gruñí furiosa, y luego de golpear a un demonio que intentó cerrarme el paso me escabullí por una puerta de servicio bastante oxidada. Parecía que nadie la había usado en mucho tiempo, y pensar que era uno de mis lugares por los que me escapaba cuando quería salir sin ser notada.

El lugar estaba totalmente oscuro y extrañamente vacío, parecía que estaba en un mundo distinto que del otro lado de la puerta. De todas formas no necesitaba mis ojos para poder caminar, conocía este lugar como la palma de mi mano, y podía recorrer el intrincado laberinto en el que muchos se perderían en un instante como si tuviese un mapa mental en la cabeza. Llevaba casi cinco minutos corriendo por los pasillos cuando un chillido me hizo detenerme, allí en una pequeña ventana había un hermoso petirrojo que me miraba insistente. No hizo falta que hable para entenderle, él tenía razón si seguía corriendo como Juana la loca no llegaría a ningún lado. Cerré los ojos y me concentré, luego de unos segundos pude sentir el alma de Medusa dentro del castillo; Te encontré.

—Gracias— le dije al animalito, él volvió a chillar y se fue volando.

Seguí caminando por el lugar, pero esta vez tenía un destino al cual llegar.


Era el quinto arquero que decapitaba y aún seguían llegando más y más soldados, esto no era para nada bueno. Un ave pasó volando demasiado cerca de mi cara haciéndome trastabillar— Maldito pájaro— intenté apartarlo pero seguía revoloteando. De un segundo al otro se movió rápidamente hacia una ventana haciéndome mirar, el interior estaba oscuro pero podía reconocer la silueta y los dorados cabellos de Maka pasar corriendo por allí. Chasqueé la lengua y busqué a mi alrededor hasta que vi un par de rayas blancas.

—¡Conde!—

El aludido me miró como pudo y yo le hice un gesto con mi guadaña para que mire hacia la ventana, pero de inmediato un demonio apareció tras él. Me acerqué corriendo y corté el demonio en dos con un grito de furia. El pelinegro miró hacia donde había señalado y asintió.

—Vamos— dijo y comenzamos a abrirnos paso entre la legión oscura.


Ya casi llegaba pero me vi obligada a detenerme, respiraba muy agitada y por cada movimiento que hacía sonaban metales por doquier. Suspiré frustrada, esto no funcionaría.

Por cada parte de armadura que me sacaba de encima se escuchaban sonido de platería. Quedé conforme con mi pechera, con eso era suficiente. De todas formas no estaba acostumbrada a llevar tanto peso y una armadura completa no me dejaría moverme, además me sentía como una vajilla y era increíblemente molesto.

Tomé mi espada y el escudo y me encaminé hasta la sala donde se encontraba Medusa. Me paré frente a la puerta y respiré hondo, ahora o nunca.

Abrí la puerta con una patada dando un grito para canalizar mis nervios.

En la otra punta de la habitación estaba ella, vestida con un vestido negro hasta el suelo sonriéndome con superioridad, realmente parecía estar disfrutando esto.

—Se te ve de buenas hoy— la saludé.

—No puedo decir lo mismo— me miró de arriba a abajo— las mallas no te quedan—

—No te preocupes, vestiré de negro para tu funeral— comencé a acercarme caminando a paso rápido y bastante furiosa por cierto.

Ella levantó la mano y miles de aves negras comenzaron a volar al rededor de mi intentando picarme, me cubrí la cara para que no me lastimen los ojos mientras golpeaba a los que podía con el escudo. Un picotazo profundo en mi mejilla me hizo caer de rodillas, de inmediato ella movió la cabeza y desapareció todo rastro de los animales. Me toqué la cara y miré mis dedos; estaban limpios, ella estaba jugando con mi mente.

—¿A donde vas con toda esa furia chiquilla?— a diferencia de antes, su voz sonaba bastante tranquila, su mirada no tenía odio si no melancolía y caminaba con desgano.

—No lo se— admití bastante afligida, toda el enojo que sentía minutos atrás había desaparecido. Sentía ganas de llorar y ni siquiera sabía porque. Dejé caer mi escudo al suelo como peso muerto y solo quedé sosteniendo mi espada.

Un ruido a mis espaldas me hizo voltear, allí aparecieron corriendo Soul y Kid bastante agitados. Ambos se pararon en la entrada de la sala en un intento de venir a ayudarme.

Volví mi vista a Medusa, se veía bastante molesta por ser interrumpida, tal parece que pretendía que esto sea algo un poco más privado. Sus ojos brillaron como dos gemas doradas, de inmediato comenzaron a caer cristales negros del techo clavándose en el lugar en el que me encontraba unos segundos atrás, de inmediato comenzaron a crecer en todas direcciones formando filosas lanzas que se deformaron en horribles monstruos de dos metros que comenzaron a atacarlos.

—¡No los lastimes!—

Ella me miró indignada como si le molestase que yo me esté preocupando por algo no que fuese ella en ese momento.

—Acércate—

Miré hacia atrás y mi corazón casi se detiene al ver que uno de los monstruos casi atravesaba a Soul, debía acabar esto rápido si quería salvarlos era la única manera. Volví a concentrarme en Medusa, nada debía distraerme de mi objetivo si no quería perder a las personas que amaba.

—Ven y venga al cobarde de tu padre que no tuvo la fuerza para alzar la espada—

La manera en que escupió sus palabras me llenó de furia, levanté mi arma y la embestí con un grito de guerra. Rápidamente hizo crecer una espada en su brazo con la que me empujó con mucha fuerza hacia un muro. Tardé unos segundos en recomponerme del golpe, segundos que le valieron para terminar de forjar el filo negro con su sangre y arremeter contra mi. Rodé para esquivar su estocada, y de inmediato volví a girar con mi arma en alto y logré hacerle una cortada en el rostro.

Retrocedió con los ojos muy abiertos, y pude notar como su herida se cerraba a cambio de un par de arrugas al rededor de su boca. Así era como funcionaba salud por juventud.

Me levanté y volví a cargar contra Medusa, ella me esquivó y me sujetó del pelo con tanta fuerza que creí que mi cuello iba a romperse.

—Míralos morir— me sujetó la cara de tal manera que me obligó a ver a Soul y Kid ser golpeados por un gigante.

—¡No!— sentía las lágrimas juntarse en mis ojos.

—¿Qué se siente al saber que fuiste tú quien los trajo a su tumba?— me mordí el labio intentando no llorar— Al final tu y yo no somos tan diferentes—

Me arrojó de boca al piso y se dio media vuelta pensando que ya estaba acabada; gran error subestimarme. Escupí la sangre que se había juntado en mi boca por los distintos golpes y me volteé velozmente con la espada empuñada.

—¡Yo soy todo lo que tu no eres!—

Logré atravesarle el hombro sacándole un aullido de dolor casi animal, de inmediato ella me tomó de la muñeca tan fuerte que pude escuchar el sonido de mis huesos rotos. Solté la espada incapaz de sostenerla y ella me arrojó lejos otra vez.

—¡No me puedes vencer!— gritó sacada de sus casillas.

Un líquido negro comenzó a fluir del piso y subía por todo su cuerpo cubriéndola casi totalmente.

—¡He vivido demasiadas vidas y arrasado reinos enteros!— levantó su mano hacia mí, y de inmediato un tentáculo negro me atravesó la pierna izquierda de un lado al otro, haciéndome gemir de dolor— ¡He recibido poderes que ni siquiera te imaginas!—

Abrí los ojos y la miré a pesar de tener la vista borrosa, estaba muy mareada y seguramente había perdido demasiada sangre. Me sorprendió ver que, al igual que había pasado con mi pierna, sus propios poderes estaban haciéndole daño; pequeños cortes aparecieron todo a lo largo de su cuerpo pero al parecer ella ni siquiera lo notaba, su cara también lucía más envejecida y débil que antes.

—Nunca me detendré... le daré a este mundo desgraciado la reina que se merece—

Se acercó hacia mi empuñando una daga negra, igual a la que tenía mi padre clavada en su pecho. Me intenté alejar arrastrándome como pude, no podía mover mi pierna y estaba respirando muy agitada. Medusa se hincó con su rodilla sobre mi brazo roto impidiéndome alejarme.

—¡Con la sangre más hermosa se lanza...!— alzó su puñal dispuesta a asesinarme.

Justo cuando pensé que iba a morir un destello plateado brilló en mis ojos, la espada. Alargué la mano para alcanzarla, podía sentir el frío metal rozando la punta de mis dedos y me desesperaba no alcanzarla a tiempo.

No supe exactamente lo que pasó después, solo me vi a mi misma atravesando a Medusa justo en el corazón con mi espada.

—Y con la sangre más hermosa se va a anular...— le dije al ver su mirada de desconcierto.

Me abracé automáticamente a la agonizante Medusa, sentía pena por el destino que había tenido que sufrir. Sabía que ella no era mala, pero se había dejado consumir por algo más maligno que el demonio en carne viva, y eso había sido su grandeza y su perdición. Ella me miraba con miedo y yo solo podía acariciarle el pelo mientras reposaba sobre mis rodillas.

—No puedes quedarte mi corazón...— le dije. Unos brazos fuertes me rodearon por detrás, el calor de Soul abrazándome fue todo lo que necesité para romper a llorar— ya tiene un dueño.—

—No llores Maka esto no es un final... es un nuevo comienzo...—

Solo tres gotas de sangre roja como las rosas brotaron de su cuerpo, y luego de eso la mujer dejó de respirar y su corazón se detuvo.

Muchos hombres y mujeres murieron bajo el reinado de Medusa, vidas irremplazables que permanecerían en la memoria de sus seres queridos por siempre.

En nombre de todo lo que es justo y bueno en esta tierra fue coronada la nueva reina y apareció la primer primavera desde hacía una década de infertilidad, la naturaleza volvió a habitar los bosques y los ciudadanos volvieron a sus casas dentro del castillo.

También se liberó a los prisioneros, los enfermos fueron sanados y los hambrientos alimentados. Después de tanto tiempo se volvían a ver niños jugando en las afueras del castillo entre los cultivos sin preocupaciones.

Porque los bandidos tendrían un hogar donde volver, por los sacrificios de las viudas de la guerra, por el valor de cada minúsculo campesino que sin dudarlo se convirtió en soldado, por el amor de aquel cazador y aquella niña perdida, por su felicidad y su eterna vida juntos.

Y por el mundo que tanto les había costado recuperar.


15 años más tarde...

Una joven de cabellos rubios cenizos despertaba en su cama del castillo al sentir que el sol le llegaba a los ojos.

—Buenos días bella durmiente—

Ella se desperezó y luego se incorporó para contestar —¿Nana? ¿Qué hora es?—

La mujer de cabellos rosas se acercó y comenzó a peinarla suavemente —Pronto estará listo el desayuno, tus padres te están esperando—

—¿Papá volvió?— la chica se levantó de un salto y con una gran sonrisa salió corriendo por los pasillos ignorando los gritos de su nana.

Se detuvo de golpe cuando llegó al salón principal, allí estaban sus dos hermanos menores sentados junto a su madre. Un poco más apartado, su padre dejaba una guadaña roja en manos de un sirviente, estaba cubierto de tierra y seguramente olía a perro muerto, pero eso a ella no le importó.

—¡Papá!—corrió y abrazó el cuello del hombre como si su vida dependiera de eso.

—No me dejas respirar—dijo el peliblanco abrazando a la pequeña entre sus brazos, mientras sonreía mostrando sus dientes de sierra.

—Lo siento, te extrañé de veras— dijo ella sonrojándose mientras lo soltaba.

—Feliz cumpleaños, Kami—le contestó besándole la coronilla.

—Kami cariño ¿Qué haces con esas pintas?— le preguntó la mujer que estaba sentada en la mesa con un pequeño peliblanco en brazos.

La joven se observó a si misma y se sonrojó aún más de lo que estaba al verse solo con un camisón de dormir.

—¡Kami está desnuda!— gritó un niño pelirrojo de ojos verdes, parecía el mayor de los dos niños.

—¡Cállate Spirit!— dijo ella frunciendo el ceño, estuvo a punto de arrojarle un plato en la cabeza cuando una voz femenina la interrumpió.

—Perdonen mis señores, la joven Kami salió corriendo en cuanto supo que el señor había regresado de cazar, la arreglaré en un minuto— dijo la nana arrastrándola por el brazo.

—No te preocupes Kim yo la arreglo, tu cuida un momento a Wes— dijo la mujer ojiverde.

—Como desee señora Maka— la pelirosa tomó al pequeño de ojos rojos en brazos y se lo llevó.

Las mujeres se alejaron hacia el cuarto de la joven y allí su madre la ayudó a vestirse. Cuando terminó de ponerle un vestido hermoso la volteó y la abrazó.

—Feliz cumpleaños hija—

La pequeña correspondió con un abrazo cariñoso —Gracias mamá—

La mujer rubia se limpio una lágrima escurridiza y luego le sonrió cálidamente —Vamos a comer, tu padre cazó un ciervo especialmente para ti— Kami sonrió y se perdieron juntas con el pasillo en dirección al salón.

En la ventana de la habitación un pequeño petirrojo cantaba feliz para darle la bienvenida al nuevo día. De repente salió volando y se posó sobre un manzano. A los pies del árbol se podían ver dos tumbas, una blancas y una negra, ambas cubiertas de flores.

QEPD A la Reina Kami y el Rey Spirit, por su valentía y sus corazones de oro.

QEPD A Medusa, para que al fin pueda hallar la paz y la maldad no resurja.

¡Larga vida a los reyes y reinas!


Y aquí termina este fic al que tanto cariño le puse. No puedo explicar lo feliz y triste que estoy al mismo tiempo, es un sentimiento raro. Mil gracias por todos el apoyo que recibí todo este tiempo. Por si alguien tiene dudas, el fic no va a tener segunda parte, ni precuela, ni nada, me parece que el final quedó cerrado y hay cosas que es mejor dejarlas como están antes de arruinarlas. Dejen un review para contarme que les pareció y, si le cambiarían algo, qué sería ese algo. Sin nada más que decir espero que lo hayan disfrutado tanto como yo, nos leemos pronto, Jurie.