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Gryffindor y Slytherin se vieron obligados a parar, pues tres personas a caballo les cortaban el paso.

―¿Podemos ayudarles? ―preguntó Godric.

―Saludos, buena gente. Nos dirigimos al sur. Pero por desgracia estamos escasos de provisiones. ¿Podríamos compartir algo con ustedes? ―preguntó uno de los hombres.

Eran tres personas. Dos más o menos de la misma edad y muy parecidos. Gryffindor dedujo que eran hermanos. La tercera persona era un joven de más o menos la misma edad que los cuatro que lo habían visitado hacía unos días.

―Claro, de todas formas necesitábamos descansar ―dijo Godric mientras se bajaba del caballo.

―Perfecto ―asintió uno de los hombres mientras sacaba una varita de la nada y apuntaba a Godric. Este no tuvo tiempo de reaccionar, pues fuertes cuerdas aparecieron en torno a él y lo apresaron. A su lado, Slytherin caía del caballo, también atado mágicamente. Minutos después, todos estaban fuera del camino, habiéndose escondido cerca de un bosque.

Al rato, Hermione, Ron, Lisa y Hannah llegaron. Con ellos iban Rowena y Helga.

―Es raro, tendríamos que haberlos alcanzado ya ―comentó Rowena.

―¿Les habrá pasado algo? ―preguntó Ron.

―No lo sé. Son magos experimentados, pero los viajes largos son agotadores. Deberíamos parar y descansar. Probablemente haya tomado una ruta alternativa ―dijo Helga.

Montaron un discreto campamento cerca de un bosque.

―Bien, contadme un poco más sobre esa escuela que, según vosotros, tenemos que fundar ―pidió Rowena.

Por azares del destino, quizás porque la misión de Hermione se estaba cumpliendo, Lisa y Hannah pudieron entablar conversación con Rowena y Helga, de tal modo que pudieron llegarles a contar acerca de Hogwarts y la misión que estaban llevando a cabo. Las reacciones de ambas mujeres fueron lo opuesto a la de Gryffindor y se mostraron abiertamente dispuestas a ayudar en la misión. Por ello los seis se habían embarcado en la tarea de buscar a Gryffindor y a Slytherin y convencerles de que era necesario fundar Hogwarts.

―Ya os hemos contado todo lo que necesitabais saber ―dijo Hermione ―. Si os decimos algo más corremos el riesgo de alterar la historia ―Hermione no sabía mucho de viajes en el tiempo, pero sabía que cualquier acción podría alterar la realidad de manera drástica. Debían andar con cuidado. Durante el viaje les había relatado la misión a las dos mujeres, cuidando de no decir nada que pudiese traerles problemas una vez regresasen a su presente. Y hablando de regresar, Hermione no sabía cuando sería eso. La única forma era con la Sala de los Menesteres, pero ocurría que aún no estaba construida. ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que lo estuviese?

―¿Habéis oído eso? ―preguntó Hannah.

De repente, dos personas aparecieron de entre los árboles.

―¡Son los Lestrange! ―gritó Ron, que sacó su varita. Hermione, Rowena y Helga hicieron lo mismo mientras Lisa y Hannah corrían a ponerse a cubierto.

―Vaya, vaya, teníamos ganas de encontraros. En cuanto descubrimos vuestro pequeño secreto, queríamos encontraros cuanto antes ―dijo Rodolphus Lestrange.

―¿Los conocéis? ―preguntó Rowena.

―Son magos tenebrosos, de nuestro presente. ¿Cómo habéis llegado aquí? ―quiso saber Hermione. No tenía ni idea de cómo los hermanos Lestrange habían descubierto su secreto y llegado al pasado.

―Tenemos un espía con nosotros. Ha descubierto toda tu misión. Y hemos decidido alterar un poco las cosas ―relató Rodolphus ―. Llegamos aquí gracias a la Sala de los Menesteres. He de decir que esa estúpida de McGonagall no pudo hacer nada por detenernos.

―¿Y por qué estáis aquí? ¿Qué queréis hacer? ―preguntó Ron.

―Eso es fácil, Weasley. Ya no nos queda nada en nuestro presente, por lo que vamos a alterar el pasado para nuestro propio beneficio.

Los cinco estuvieron apuntando con sus varitas, listos para atacar, pero entonces, detrás de los hermanos Lestrange aparecieron tres magos que lanzaron hechizos contra ellos, pero por desgracia los esquivaron. A sabiendas de que no podrían con todos, se desaparecieron como enormes columnas de humo. Los tres llegados eran Godric Gryffindor y Salazar Slytherin. El tercero, para sorpresa de Ron y Hermione, era Theodore Nott.

―¿Nott? ―preguntó, sorprendido, Ron.

―¿Qué haces tú aquí? ―quiso saber Hermione.

Theodore se sacó una cadena de la que colgaba un relicario, el relicario de Slytherin, totalmente restaurado.

―Llegó a mí él sólo. Creo que soy uno de esos enviados tuyos.

―¿Y cómo lo descubriste?

―Resulta que soy un excelente espía. Descubrí tu pequeño secreto que no supiste ocultar bien.

―Está bien, de momento será mejor que nos reunamos todos. Helga, querida, ve a buscar a las señoritas Turpin y Abbott, por favor ―pidió Rowena. Al rato, Helga volvía con las dos chicas.

Al instante, las tres regresaron. Tras un breve descanso, todos se pusieron en marcha.

―¿Y a dónde os dirigís? ―preguntó Godric ―. Nosotros íbamos al norte, pero vosotros…

―Nosotros os buscábamos, Godric ―confesó Rowena ―. Y ya lo hemos hecho. Vamos a construir una escuela.

Godric bufó. Miró a Ron y Hermione pero se limitó a desechar la idea.

―Eso es una estupidez, Rowena. ¿Un colegio? Jamás hemos dado clases, ¿por qué ahora? Esas cosas son para Maeve, no para nosotros.

―Maeve sólo enseña a determinadas personas. Nosotros podríamos enseñar a todo aquel que quisiese… O fuese apto ―se defendió Rowena.

―¿De quién habla? ―preguntó Hermione a Helga.

―De la Reina Maeve. Bueno, lo de reina es sólo un apelativo. No existen reyes en el mundo mágico, sólo señores y lores que luchan entre ellos. La Reina Maeve es la segunda esposa de Lord Ravenclaw, pero no es la madre biológica de Lady Ravenclaw. Ella enseña magia a los jóvenes que viven en las tierras de Lord Ravenclaw, pero siempre elige a una serie de candidatos y la mayoría son de alta cuna.

―¿Le enseñó magia a Lady Rowena?

―No. Lady Ravenclaw aprendió de su madre. Por eso no se lleva bien con Maeve, porque su madre pensaba que todo el mundo podía aprender magia, cosa que no comparte Maeve.

―Entiendo.

―Perdonad, pero… ¿Qué es eso de una escuela? ―preguntó Slytherin.

―Los cuatro deben fundar una escuela de magia para que se adiestre a las futuras generaciones de magos y brujas. Nosotros cinco venimos del futuro para advertirles y guiarles en su labor ―relató Hermione.

Salazar Slytherin no dijo nada, simplemente se quedó pensativo. Hermione lo observó largamente. Slytherin siempre había odiado a los hijos de muggles y nunca había permitido que aprendiesen magia. ¿Qué estaría pensando? ¿Acaso le parecía una buena idea fundar una escuela? ¿Tal vez tuviese los mismos pensamientos que la Reina Maeve acerca de la enseñanza de la magia? ¿Es que ambos ya habían intercambiado opiniones en el castillo de Lord Ravenclaw?

Al parecer, había división de opiniones entre los cuatro futuros fundadores, pues Gryffindor no era partidario de construir una escuela, mientras que Ravenclaw y Hufflepuff sí. Y en cuanto a Slytherin, no era de los que mostraba sus sentimientos. ¿Y ahora qué? ¿Debían viajar hasta el norte, hasta el emplazamiento del castillo y que empezasen a construirlo? Si no recordaba mal, Rowena tuvo el sueño de dónde construirían la escuela y el nombre que le pondrían.

Finalmente y sin contratiempos, llegaron al Lago. El Bosque Prohibido estaba casi igual, a pesar de que se encontraban mil años en el pasado. A Hermione se le hacía raro estar ahí, sin que estuviese el castillo, pero aun así sentía como si se cerrase el círculo y volviese al principio de su aventura. Sin embargo, había algo que no funcionaba. Rowena no había tenido su sueño y habían llegado al lugar donde se ubicaría el castillo y todo gracias a ella y los demás. ¿Cambiaría eso la historia en algún sentido?

Acamparon cerca del Lago. Hermione pudo ver que cada fundador conversaba con uno de los enviados. Gryffindor con Ron, Ravenclaw con Lisa, Hufflepuff con Hannah y Slytherin son Theodore. Por un momento a Hermione le pareció ver las versiones jóvenes de cada fundador. Como fuese, al día siguiente se pondrían manos a la obra. Cada minuto que pasaba sentía como si estuviese de vuelta a casa.

Mientras tanto, no se dieron cuenta de dos figuras oscuras que los observaban desde el Bosque.