Después de que Hinata se marchó de su casa, rompiendo no solo su celular, sino también su maldito orgullo, busco de qué manera podría lograr que cediera, su rabia creció al darse cuenta que no había nada que hacer. No era como si quisiera tener hijos, pero embarazarla era la solución perfecta, con lo cursi que era, seguramente ésta hubiera accedido a casarse con él para darle una familia al niño o niña que tuvieran.

Pero no fue así…

Porque para su mala suerte era incapaz de embarazarla, y no solo eso, la muy idiota se había interesado en alguien más.

Claro que estaba molesto con Hinata, en primera, por pisotear su ego al usarlo y desecharlo; en segunda, por hacerle perder su tiempo; y en tercera, porque le molestaba que pudiera ser feliz con otro como si nada hubiera pasado entre ellos.

Ese día estaba cabreado, y con ese mal genio fue a la compañía de celulares donde todos notaron que destellaba su mal humor, quizá por ello no tardaron en regresarle su número de siempre. Le escribió unos cuantos mensajes para molestarla y ésta lo único que hizo fue bloquearlo. Ante aquella acción lo primero que se le ocurrió fue difundir un video que aún tenía guardado en su laptop, y de esa manera sacar parte de su enojo, pero al hacerlo, no solo ella estaría en la boca de todos, y a él, más que a nadie, le importaba mantener su reputación.

Tuvo que recurrir a Sakura, pues ella tenía esa facilidad de tranquilizarlo, incluso de ponerlo de buen humor, disfrutaba sus temas de conversación y eso era lo que generalmente lograba que se dispersara su mal genio. Así fue como los días pasaron y él se empezó a resignar en que no podría escalar a esa posición social que tanto anhelaba.

Se centró en su rutina diaria y siguió preparándose pues a sus treinta años sería todo un logro personal convertirse en el jefe del hospital en el que ahora laboraba. Era un excelente médico y de eso no tenía dudas.

A decir verdad, Hinata salió pronto de sus pensamientos, solo tuvo que deshacerse de sus cosas, que encantado tiro a la basura. Ahora su departamento volvía a ser suyo y fue ahí que decidió darle entrada a Sakura, quien se mostraba más que entusiasmada de pasar más tiempo con él.

Y así, justo cuando ya se estaba planteando otras metas, de pronto el mundo quiso que volviera a la jugada al recibir un mensaje de uno de sus contactos.

"Hinata está embarazada" – Suigetsu.

"¿Cómo lo sabes?"

"Pues porque se hizo una prueba en la mañana y salió positivo" – Suigetsu.

"Mándame el estudio, ahora"

"Suigetsu ha enviado una foto"

Bien, tuvo que sentarse frente a su escritorio y hacer cuentas, odiaba el servicio de ginecología, pero ahí estaba tratando de recordar el último periodo de Hinata, no tardó mucho en acordarse para luego ubicar sus días fértiles.

Con una amplia sonrisa se recargo completamente en su silla, estaba nuevamente en la jugada y no iba a desperdiciar esa oportunidad que le llegaba como caída del cielo.

Estaba seguro que ese embarazo no podría ser por él, pero rayos, claro que intentaría hacerle creer lo contrario a Hinata, nada perdía, en el peor de los casos lograba torturarla y hacerle pasar un mal rato como ella se lo hizo pasar a él, y en el mejor, finalmente se casaba con ella para posicionarse de los bienes de los Hyuga.

Lo primero fue llamar a la ginecóloga de mayor renombre en el país, era bastante difícil conseguir una cita con ella, pero él era Sasuke, y fácilmente la consiguió. Camino tranquilamente por el hospital hasta llegar a la farmacia donde compró las vitaminas que eran necesarias durante el embarazo.

"¿A qué hora sale hoy del trabajo?" – le envió un rápido mensaje a Suigetsu.

"¿Yo?, hoy trabajo toda la noche – Suigetsu.

"Tú no imbécil, Hinata"

"Ahhh, pues su turno es hasta las 7 de la noche, pero si avisa que está embarazada, le recortaran horas de trabajo" – Suigetsu.

Retiro su bata y se puso el saco, se acomodó un poco el cabello y luego tomo aquella bolsita de la farmacia, se subió a su vehículo. Condujo tan relajado que casi olvida lo que es llevar prisa, le dio el pase a varios peatones y coches, y luego finalmente se estaciono en el hospital de Pediatría de Tokio, el más importante en esa área, donde gracias a él, Hinata estaba ahí.

Camino tranquilamente por los pasillos, llevaba tantos años como médico, que había pasado por varios hospitales donde conoció a muchas personas de su ambiente, por lo que siempre tenía contactos por todos lados, en este caso evidentemente conocía al director y a uno que otro médico y enfermeros. Estos rápidamente le indicaron donde se encontraba el consultorio de la pelinegra y así fue como toco a su puerta.

Estaba tan angustiada, que realmente no sabía de qué manera debería actuar, por supuesto que entendía el malestar de Naruto, entendía que pudiera sentirse frustrado por aquella noticia, y claro que temía que él no fuera capaz de aceptarla con un hijo que fuera de otro, no podría juzgarlo sí ella misma sentía una revolución de sentimientos, por lo que con el dolor de su corazón decidió dejarlo ir, tal vez necesitaba tiempo para estar solo y meditarlo, en realidad, ella también lo necesitaba, porque por primera vez se sintió avergonzada de sus pensamientos, ella no quería un hijo de Sasuke Uchiha, tan no lo quería, que la idea de un aborto paso por su cabeza, y sintió ganas de llorar por siquiera considerarlo.

No era que estuviera en contra del aborto, entendía muchos casos donde mujeres se tenían que someter a esos procesos, pero en su caso era difícil porque ella de verdad amaba a todos los niños, su hermana Hanabi le había dado una enorme lección de vida, de lo mucho que había sufrido y a pesar de ello lucho cada día.

Sus lágrimas mojaron sus manos que estaban en su regazo, y hasta ese momento se dio cuenta que seguía en el restaurante, sin moverse, como si estuviera ida, algo avergonzada limpió su rostro y simplemente dejo un billete sobre la mesa para luego irse, no había dado un solo bocado, pero es que ahora mismo no podría tener apetito.

Se vio tentada en irse a su casa, pero bien sabía que tenía pacientes, pequeños pacientes esperando por ella para ser atendidos, por lo que se recordó cuál era su profesión y con ese pensamiento volvió al hospital.

Camino por los pasillos, revisando a los pequeños que estaban internados, trataba de mostrarse animada, pues a pesar de todo, ella creía firmemente que los niños deberían ser tratados de ese modo, con una sonrisa, alentándoles a salir adelante.

Algo cansada llego a su consultorio, ahora entendía que el cansancio no era por el sexo, era por el embarazo, al parecer todos los síntomas habían hecho presencia para advertirle su estado. Afortunadamente ese día solo tenía un par de pacientes que atender en consulta y nuevamente poniéndose una máscara con una sonrisa atendió a esos pequeños.

En cuanto se quedó sola, observo su reloj, faltaba solo una hora para poder regresar a casa, no quedaban pendientes, en otras ocasiones cuando le sobraba tiempo solía dar otra visita a los niños que estaban hospitalizados, pero ahora mismo sentía que su cuerpo no le permitía caminar más, quizá también su estado de ánimo empeoraba aquella situación.

A su mente solo venía la cara decepcionada de Naruto, lo mucho que debió lastimarlo por actuar de forma tan irresponsable, estaba segura que dejarlo solo fue lo mejor que pudo hacer, necesitaba dejar que asimilara la situación, seguramente cuando regresara a casa podría hablar con él nuevamente, esperaba con todo su corazón que él estuviera ahí, y que además pudiera convencerle de quedarse a su lado.

Se planteó varios escenarios y en todos concluyó que lo mejor era no decirle nada a Sasuke hasta que el niño naciera, llegado ese momento podrían hacer la prueba de paternidad los dos, sí Naruto resultaba ser el padre, entonces todo estaría resuelto, pensar en un hijo con Naruto le hizo dichosa, quería un bebé de él y que se pareciera a él, la emoción de pensar que esa posibilidad fuera posible le hizo sonreír por un momento de verdad, y entonces su estado de ánimo cambio al pensar en la posibilidad de que fuera de Sasuke, de ser así, permitiría que Sasuke fuera parte de la vida del pequeño, si es que él lo deseaba, seguramente un juez determinaría los días que podría pasar con él. Tan solo esperaba que Naruto aceptara esa situación si resultaba que él no fuera el padre.

Tan sumergida estaba en sus pensamientos, que se asustó cuando escucho ligeros toques en su puerta. Se levantó con dificultad, pues ahora mismo empezaba a sentirse algo mareada, de inmediato atribuyó aquel síntoma a que llevaba demasiadas horas sin comer, bajaría al comedor después de atender a quien fuera que le estuviera llamando.

Abrió la puerta, tan solo para encontrarse a Sasuke, quien mostraba una enorme sonrisa, de inmediato supo que ya estaba enterado de su embarazo, ¿por qué pensaría que Suigetsu se comportaría éticamente?

-Vete, Sasuke – le dijo al instante, no quería hablar con él, en realidad, verlo incluso le ponía de malas.

Claro que no le haría caso, se metió al consultorio y se dedicó a observar su espacio, y finalmente prestó atención a una fotografía que recientemente había colocado en uno de los libreros, una donde sonreía junto al rubio.

- ¿Así que seremos padres? – le soltó de repente. Ahí estaba su respuesta.

Suspirando, supo que no podía huir de esa platica, y si ya estaba ahí, era mejor decírselo de una vez por todas. A diferencia de Naruto, a Sasuke, no le importaría decirle las cosas tal cual eran.

- Estoy embarazada, pero tú no eres el único que puede ser el padre, y en verdad espero que no lo seas – se daba cuenta que estaba siendo algo agresiva, pero es que ahora mismo eso era lo que él le provocaba.

- Ya veo – le dijo seguramente tratando de ocultar su molestia – de cualquier manera, es posible que lo sea y por lo tanto te digo que pienso hacerme cargo sí es mío.

- Bien, entonces lo discutiremos apenas nazca y se realice la prueba.

- Igual quiero participar en el embarazo, y no aceptare que me alejes, te lo advierto – frunció el ceño molesta.

- No, déjame en paz – le advirtió – no sabemos quién es su padre y por lo tanto quiero que te mantengas al margen, si cuando nace resulta ser tuyo, te dejare que lo veas, pero no estoy dispuesta a que me estés molestando desde ahora.

- Hinata, tendrías que darte cuenta que los hombres también tenemos derechos – antes de poder contestarle, éste pareció querer frenar la discusión – de cualquier manera y aunque no me creas, quiero que tú y el bebé estén bien – saco de una bolsa un par de frascos y una caja de pastillas – toma, inicia desde hoy con las vitaminas.

Observó aquellas pastillas entretenida y luego se las devolvió – justo acabo de tomarme las vitaminas – mintió, pero puso en mente que en cuanto saliera del hospital pasaría por una farmacia para comprarlas, pues sabía que eran cruciales en los primeros meses del embarazo.

- Bien, me alegro que seas tan responsable – noto cierto sarcasmo en su voz, como si no le hubiera creído – en fin, te he sacado para hoy mismo una cita con Tsunade – abrió los ojos con sorpresa, esa mujer era considerada la eminencia en ginecología, por lo que sabía era muy difícil obtener una consulta tan rápida como lo había hecho Sasuke.

- No tenías que hacerlo – respondió, y al instante lamentó sus siguientes palabras – lo siento Sasuke, no es necesario, yo ya tengo una ginecóloga, y de verdad preferiría que te alejaras, llegado el momento, te avisare cuando el bebé nazca para hacer la prueba de paternidad.

Le había costado rechazar aquella cita, porque era seguro que no solo conocería a la ginecóloga más reconocida, sino que además la atención sería de máxima calidad. Pero simplemente no podía aceptar nada del pelinegro, no quería darle motivos para que se creyera con derechos.

-Bien, igual no cancelare la cita, la dejare abierta por si te decides a ir, no tienes que ir conmigo si eso es lo que te molesta – ella simplemente levanto los hombros, no iría, no tomaría nada de él, porque no se sentiría bien de hacerlo.

Observó su reloj y justo daba su hora de salida, no quería quedarse más tiempo, si las cosas estaban aclaradas, prefería partir de una vez por todas y no volver a ver al pelinegro hasta que el bebé naciera. Ahora mismo su ansiedad le pedía llegar a casa y rogar porque el rubio volviera y pudieran platicar del asunto.

Hablar con Sasuke, de alguna manera le hizo sentir más tranquila, pues si había sido capaz de ponerle las cosas en claro, sentía que con Naruto las cosas podrían salir bien, porque como él se lo dijo más temprano en el restaurante, entre ellos el amor estaba presente, y ante todo creía que podrían superar esta adversidad.

Apenas se acercó a la puerta vio a Naruto que se acercaba, su corazón latió a máxima velocidad, él estaba ahí por ella y eso era más de lo que esperaba, ni siquiera presto atención a Sasuke quien también salía de su consultorio, y eso debió notarlo el rubio pues de inmediato reflejo en su rostro el disgusto que le ocasiono verlo. Sabiendo que le correspondía evitar que se imaginara cosas, camino hasta él

– Naruto… – le habló en cuanto se acercó lo suficiente, pero este parecía no verle, y entonces se dio cuenta que ambos hombres se observaban con obvia molestia – vámonos – le dijo sujetando su mano.

- No me puedo creer que estés saliendo con un niño – soltó Sasuke de repente, haciendo que ambos le prestaran atención – sigues siendo tan inmadura como cuando te conocí – trato de pedirle nuevamente a Naruto que se fueran, pero tal parecía que el Uchiha apenas comenzaba a hablar – ¿eres tan irresponsable como para embarrar a un niño en tus idioteces?

Naruto soltó su mano, y entonces todo sucedió demasiado rápido, pudo ver como este le metía un puñetazo en la boca al pelinegro – ¡No, Naruto! – le grito asustada, llamando la atención de los presentes en la sala. Sasuke solo se tocó el labio que le sangraba, pero no respondió a los golpes, y ella aprovecho para tomarlo del brazo y evitar que pudiera volver a golpearlo – vámonos, por favor – le pidió por segunda vez.

-Ese golpe fue por besar a las mujeres a la fuerza – le dijo Naruto.

Casi al instante llego uno de los vigilantes del hospital – ¿estás bien, Sasuke? – haciendo la pregunta, el mismo guardia tomo al rubio, haciendo que en el proceso ella tuviera que quitar sus manos de él.

- Lee, suéltalo por favor – le pidió amablemente – nosotros ya nos vamos.

- Lo siento Hinata, pero la violencia no se admite en el hospital, tengo que sacarlo fuera y notificar de lo ocurrido.

- Vamos Lee – volvió a presionar.

- Tan solo sácalo del hospital – escucho hablar al Uchiha – el pobre niño la pasara más mal cuando Hinata se cansé de jugar a las muñecas.

Pudo ver la molestia del rubio, pero éste no dijo nada más y se dejó sacar por el guardia del hospital.

- No es un niño, Sasuke – le dijo antes de irse tras el rubio que ya era bajado por las escaleras.

- Es un niño que viene y hace berrinche pensando que puede solucionar las cosas a golpes, eso es. Y tú eres una inmadura, por lo tanto, iremos ahora mismo con la ginecóloga. No voy a dejar que tengas el control del embarazo, porque hasta ahora has demostrado ser una niña como el idiota que tienes de novio.

- No – le respondió molesta – ya te dije que me dejes en paz, yo te buscaré cuando el niño nazca, ahora desaparece de mi vida – mentiría si no dijera que aquellas palabras calaron en su ser. Ciertamente sus actos eran irresponsables, pero Naruto no era ningún idiota, ni un niño, hasta ahora había demostrado tener más madurez que ella y eso, aunque la avergonzaba la hacía sentir orgullosa, Naruto era perfecto en la extensión de la palabra.

Camino hasta el elevador ignorando a Sasuke, tendría que notificar quizá al día siguiente que estaba embarazada, y también pedir a su secretaria y guardia que no permitieran el paso de Sasuke a su consultorio. No quería verlo, la irritaba.

Presiono el botón del elevador, esperando a que este llegara, realmente comenzaba a sentirse cada vez más mareada, quiso pensar que tendría tiempo de alcanzar a Naruto y luego comer algo rápido. De pronto sintió que su vista se comenzó a nublar, todo empezaba a ponerse de color blanco, y sabiendo que sus síntomas podrían hacerla caer se acercó hasta una pared para recargarse y luego sentir que se desvanecía.

Recupero la consciencia en una de las habitaciones privadas del hospital, estaba sobre una cama, con su ropa intacta, lo único que llamo su atención fue que estaba canalizada de su mano derecha, vio la bolsita del suero y se relajó un momento, hasta que recordó que Naruto seguramente la esperaba fuera del hospital.

Se incorporó y ahí pudo ver a Sasuke sentado en el único sillón del cuarto.

-¿vuelves a negar que eres una irresponsable? – le pregunto, haciendo que se sintiera más irritada – no has comido nada, se te ha bajado la glucosa y te has desmayado. En un embarazo no puedes comportarte de esa manera.

Bien, lo reconocía, le dolían sus palabras porque tenía razón, siendo médico tendría que dar prioridad a ciertas cosas, pero ese día había sido demasiado para ella, en su pensamiento solo estaba el rubio, el bajar y hablar con él. Y por lo mismo se comenzó a quitar la cinta que sujetaba el catéter en su mano.

-Por lo menos, permite que se transfiera ese suero – le dijo con obvia molestia el Uchiha – te recuerdo que estas embarazada y esos bajones de glucosa no son buenos ni para el bebé, ni para ti – odiaba que tuviera razón y fue ahí que paro su acción – ahora come – ciertamente estaba frente a ella la mesa con comida y el mismo Uchiha se la acercó para que no tuviera dificultades, pudo ver que ahí mismo sobre la mesa estaban las vitaminas, como diciéndole que no era idiota y sabía que no había empezado a tomarlas.

Comió por obligación y tomo aquellas vitaminas porque ahora mismo entendía que ella no era la prioridad ahora, tenía un bebé formándose dentro de ella, que nada de culpa tenía por sus acciones. Ella misma acelero el gotero del suero y no espero a que terminará, pues en verdad necesitaba ver a Naruto. Esta vez logro su objetivo de quitarse la cinta, mientras veía que Sasuke negaba con la cabeza, recriminándola, y eso solo lograba ponerla más de malas, salió seguramente a buscar personal de enfermería, pero ella no se detuvo en su acción, solita se descanalizó y se levantó con urgencia para salir del hospital.

Una de las enfermeras corrió tras ella para darle una torunda con alcohol y ella le agradeció pasándose aquel algodón sobre la zona donde antes estaba canalizada. Apenas llego a las puertas del hospital, le busco, le busco por un largo momento y no vio señales de él, luego tomo su celular, y tampoco tenía mensajes o llamadas de él. Algo nerviosa le marcó, pero el celular de inmediato la mandaba a buzón.

Desanimada cuando se dio cuenta que no estaba por ningún lado busco un taxi.

- Yo te puedo llevar.

- Que no Sasuke, quiero que me dejes en paz, ya te lo dije una y otra vez.

- En el momento que demuestres que puedes hacerte cargo tu sola del bebé, en ese momento dejare de buscarte, ahora vamos a mi coche – la sujetó del brazo y ella se safo al instante. Ubico un taxi, cosa sencilla, pues al estar en un hospital, siempre había muchos de ellos. Camino segura, aunque tenía la certeza de que era observada y esta vez era seguro que no podría quitárselo de encima tan fácilmente.

Cuando llego a casa se decepciono de no ver el coche del rubio, señal que no estaba ahí. Entro prendiendo luces y luego camino hasta su recamara tan solo para ver que todo seguía igual, tal parecía que él tampoco había vuelto desde la mañana…

Se puso una sencilla pijama, un short, una playera de manga larga y unas cómodas pantuflas que sus pies al instante agradecieron. Bajo a la cocina para prepararse un licuado, volvió a llamar al rubio y este seguía mandándola al buzón, tal parecía que su celular estaba apagado o una cosa por el estilo.

Se sentó en el sillón donde hizo el amor por primera vez con Naruto, y espero... lo único que en ese momento le importaba era el rubio, que llegara a casa y pudieran hablar, necesitaba decirle lo mucho que lo amaba, pedirle que siguiera siendo su novio, explicarle que ella deseaba con todo su corazón que ese bebé fuera de él, y que de no serlo, él no tendría que fungir como padre, ni sentir ninguna obligación, podrían seguir siendo novios como hasta ahora.

Debieron pasar un par de horas y ella empezaba a sentirse angustiada de que el rubio no llegara, su celular estaba apagado y realmente no sabía dónde buscarlo a esas horas de la noche. Se debatió entre cambiar su ropa y salir a buscarlo o seguir esperando, incontables veces volteó a la puerta y justo cuando vio el pomo de la puerta girar su corazón martillo con fuerza.

Lo vio entrar a la casa y luego recargarse en la puerta mientras cerraba la misma. Ahí sentada, vio como él se daba cuenta de su presencia y la enfocaba, ambos se observaban a los ojos. Sus piernas temblaron un momento, no podía permitir que se fuera de su vida, ella lo amaba, lo amaba con todo su ser, y ahora más que nunca esperaba que eso fuera suficiente para él.

Sabía que era su momento de actuar, le correspondía únicamente a ella explicarle, convencerle de que las cosas saldrían bien. Antes de siquiera ponerse de pie, el rubio se plantó frente a ella, luego lo vio hincarse impidiéndole que se levantara del sillón, antes de decir una sola palabra sintió sus caderas ser tomadas por sus manos y luego la cabeza del rubio recargarse en sus piernas. Sintió su corazón latir más rápido cuando sintió que sus piernas comenzaban a humedecerse, ella trato de levantarlo para ver sus ojos, pero él se aferró con más fuerza a sus caderas, sin despegar la cara de su regazo. Entonces supo que tenía que dejar que sacara su frustración, comenzó a acariciar sus rubios cabellos y al instante sintió que su llanto se intensifico, nunca lo vio llorar, nunca lo vio tan vulnerable como ahora y por primera vez ella sintió el deseo de protegerlo.

Antes que nada, agradecer por sus comentarios, saber su opinión me motiva e incluso me hace ver la historia desde otra perspectiva. Gracias! :)

Y un pequeño aviso: toda una semana no podré escribir (saldré y no podré llevarme la lap), me apresure a terminar este capítulo para poder avisarles (disculpen si tiene más errores de redacción que de costumbre). Así que supongo que a más tardar en unos diez días ya estará la historia de nuevo en marcha.

Si alguien sigue mi otra historia que hace mucho no actualizo (perdón), les prometo que regresando, también la retomare al cien.