si notan fallos o errores de ortografía por favor háganme los notar para corregirlos, siempre trato de arreglar las cosa pero dado que yo hago la traducción y la corrección solo, no es raro que se me escape algo. gracias de ante mano.
El Asenso de Darth Vulcan
Autor original: RHJunior
Traducción: Qin the Kirin
Capitulo: 10
Celestia se me quedo mirando un rato sin decir nada. -Creo que ya escuché suficiente por ahora- dijo con frialdad. -tengo asuntos más importantes que manejar que tu…-
Yo pretendí que hería mis sentimientos. -aaaaahhh. Mi auto estima esta lastimada. -
-Seguiremos esto después- dijo siniestramente. Entonces se dio la vuelta y se fue sin mirar atrás, sus guardias la siguieron. Yo me quede solo.
Algunas horas más tarde. Seguía colgado de mis cadenas. Cada dos horas un guardia venia me dejaba bajar y le llevaba a hacer mis necesidades, y luego me traía de vuelta. Aparte de eso solo podía quedarme aquí ver como creía el moho en las paredes.
Había comenzado a contar los tabiques de mi celda por catorceava vez cuando las cosas cambiaron de forma más bien dramática. Un momento estaba ahí colgado sumido en mis pensamientos, totalmente solo, al siguiente uno de esos ponis alados con cuerno de color azul oscuro está en la celda conmigo. Caray. Ni siquiera vi el destello de la tele portación. Mi mente realmente debe de haber estado distraído.
Su cuerno brillo brevemente y mis esposas se abrieron. Yo caí al piso, dándome un fuerte golpe. Después de un momento de esperar a que mis piernas recuperan su fuerza, así que me puse de pie y me sacudí el polvo. -muy bien- le dije. -y quién diablos ere…-
Si decir ni una palabra ella se dio la vuelta y me dio una cos en el pecho. Volé a través de la celda y me impacté en las rejas con un sonido de "Bam." Justo antes de que las pezuñas me golpearan pude ver una luna creciente en su costado. -Déjame adivinar- gruñí, tirado en el piso de la celda, viendo como el techo se tambaleaba. -la hermana menor de la Princesa Celestia, Luna. -
Una pezuña cubierta de plata se posó en mi pecho. Pude sentir como la armadura del pecho se sumía con su fuerza. -Callaos, peste- siseo entre sus dientes. - ¡estoy aquí para daos vuestro justo castigo por todas las terribles crueldades que habéis cometido! -
-urk- fue todo lo que salió de mi boca.
Su casco comenzó a presionar aún más. El metal de la armadura se empezó a romper. Si, ella estaba dejando en claro; que era lo suficientemente fuerte para hacerme un agujero en el pecho de un pisotón. -Mi hermana es demasiado amable y sube para su propio bien- siguió Luna. -ella negociaría con vos, os dejaría parlotear. Yo no siento necesidad de hacer eso. Vos habéis traído maldad sobre nuestros ponis y vos responderéis por eso de forma rápida y humilde y nos daréis toda la verdad… ¡o sentiréis nuestra ira! -
La miré de arriba abajo y me reí en su cara. No, estaba siendo valiente o sintiéndome superior, ni nada de eso. Era una tendencia que tenia de reírme como demente cuando estaba asustado o nervioso. Eso me gano algunas golpizas en la escuela, claro que también evito algunas otras. Dependía de si el que me iba a golpear se ofendía o se asustaba.
Y al parecer Luna era del tipo que al eso lo asusta. - ¿de Q-que os reis? - exigió saber, mientras retrocedía.
Ella me quito su peso de encima. Así que tome su pata y la parte. -de ti- respondí entre risas. Luego me senté a recuperar el aliento mientras trataba de sacarle una respuesta.
¿quieren saber algo? Solo tengo un talento, un talento que realmente funciona. Tengo el talento de ser irritante con las personas; me puedo dar cuenta de a que son sensibles y que cosas realmente les duelen… y después les doy justo ahí. No me agrada mucho eso de mí. Hace mucho que descubre que solo sirve para hacer que te apaleen. Pero en este momento no pensaba detenerme en lo más mínimo.
-guau. Así que Celestia te envió para ser "el policía malo" [1] ¿no es así? -
- ¿Policía… malo? – dijo confundida.
Por supuesto. Ella era la que había estado atrapada en la luna por mil años, así que era como pez fuera del agua. -significa que ella viene a pretender ser amable, mientras que tu vienes y pretendes ser cruel y mala... y así haces su trabajo sucio. Como siempre. – eso ultimo lo dije sin pensar. Había escuchado sobre la princesa y Nightmare Moon y todo eso y tenía algunas corazonadas al respecto de cómo ocurría las interacciones de las hermanas tras bambalinas.
Y al parecer adivine. Ella resoplo, aplanando sus orejas. -retened vuestra lengua, engendro- dijo. -No me interesa nada de lo que implicáis. -
- ¿y que se supone que estoy implicando? – dije mientras me ponía de pie y me recargaba en una pared, tratando de lucir tranquilo y casual y deseando que el mundo dejara de moverse. - ¿La verdad? Las cosas se ponen feas, ella se va y vienes tú y te pones ruda conmigo. Perdón si prefiero confiar en lo que estoy viendo. -
-Celestia- dijo deliberadamente Luna -no me PIDIO que os pusiera en vuestro lugar, infeliz. Yo hubiera hecho esto por mi cuenta. -
-si te deja- dije provocándola.
Ella pareció hincharse de indignación y camino amenazadoramente hacia mí, dándome una mirada asesina. -Vos prisionero, tenéis que mostrar respeto- y me amenazo agitando la punta de su cuerno frente a mi cara.
Levante un dedo y con el aparte su dedo antes de que me lo clavara en la máscara. -Celestia ya hizo la rutina del cuerno en tu cara- le dije. -y ella es mejor en ella también. olvídalo. No voy a hablar con su el subordinado de Celestia. -
Ella me dio una cachetada con su casco, y me tendió en el piso. Le levante algo mareado. Ella estaba ahí sacudiendo su casco, al parecer olvido que aún tenía el puesto el casco. - ¡NOY SOY EL SUBORDINADO DE NINGUN PONI! - Rugió.
-Oh ya supéralo- le dije, esperando que el cambiador de voz pudiera esconder el miedo en mi voz. Me tomo un minuto para arreglar y enderezar mi maltrecho casco. -ella gobierna el sol, esa cosa que mantiene a todos en el planeta VIVO. Tú gobiernas la luna, una jodida luz de noche. Eres tan poco relevante que ella hizo tu trabajo y el de ella por mil años sin ninguna clase de ayuda. -
Cielos. ella escucho esto y se derrumbó. Quiero decir se deshizo como galleta mojada. Ella trato de mantenerse un aire pomposo y real, pero uno podía ver como sus ojos vacilaban. Bajo toda su fanfarronada era terriblemente insegura. No era sorprendente considerando como su hermana la había usado. -Mi hermana y yo compartimos el trono- dijo. -Yo gobierno junto a ella... –
- ¿Gobernar junto a ella? – dije riendo deliberadamente. -Tú no eres igual que ella. Trataste de defenderte, ella te dio una nalgada en las pompis y te mando a tu cuarto y solo te dejo salir cuando le prometiste que serias buena niña y que le obedecerías. La única razón por la que eres princesa es porque ella lo permite. Y ella te lo puede quitar cuando quiera. – yo señale alrededor con las manos. -mira este lugar. diablos, ella construyó Canterlot cuando tu no estabas. ¡TODO es de ella! ¡Es SU castillo, SU reino y lo ha sido por miles de años! Tu solo eres la hermanita desempleada que duerme en el sofá…-
Fue cuando ella hizo su mejor imitación del Emperador Palpatine en mi persona. - ¡CALLAOS! – relámpagos de color de la luz de la luna salieron de su cuerno y corrieron por todo mi cuerpo. Yo grité y temblé, caí al suelo convulsionando. Me agarré de las rejas de la celda me sostuve de ellas mientras gritaba y me movía de forma violenta.
Solo fue un segundo, pero MALDICION eso fue demasiado. Ella termino el espectáculo y retrocedió. Ella se veía sorprendida por lo que acababa de hacer. Creo que ella estaba más sorprendida del porqué. -que pasha dulshura- dije con la lengua adormecida. - ¿la verdad duele? – dije riéndome. -Pero oye, no eres totalmente inútil, después de todo… te deja hacer todo lo que a ella la haría ver mal. Así ella puede ser la linda princesa que todo mundo adora... y... mientras tu juegas a las escondidas en la oscuridad con tus ponis murciélago asustando a los potrillos para que se porten bien. - ¿mil años y nada ha cambiado, no es así? -
Con los ojos bien abiertos ella se dio la vuelta y salto, desapareciendo en un destello de luz azul oscura. Yo me quede ahí tirado en el piso, riendo como idiota mientras las paredes a mi alrededor se bamboleaban y desaparecían...
Fue entonces que desperté con un resoplido, aun colgado de cadenas en mi celda. urg. Babeé dentro de mi mascara. Luego parpadee con mis somnolientos ojos y mire al rededor. Oh, ¿así que eso fue lo que paso eh? La Princesa de la noche puede entrar en los sueños, verdad. Ella debió darse cuenta de que dormitaba y decidió meterse en mis sueños cuando mis defensas estaban bajas.
Entonces mire a las esposas. Las runas brillaban ligeramente. Ellas no pudieron quitarme el amuleto, pero pudieron suprimir mis poderes de esta forma. Tal vez también fue la única razón por la que ella logro entrar en mi mente... debo saber que nunca me quitarían esas cosas si era un prisionero. Esa debió de ser mi primera señal de que soñaba. Bueno, eso y el hecho de que luna tenía un flan de frambuesa en la cabeza en vez de una corona. Pero ya saben como son los sueños.
Cerca de una hora después Celestia regreso. Y no se veía para nada amistosa. - ¿Qué le hiciste a mi hermana? – exigió saber, con las fosas nasales muy abiertas. -en el momento que volvió de hablar contigo ella corrió a su habitación… ¡y se rehúsa a salir! – ella se acercó a mi apretando los dientes. – ¿Qué le hiciste a ella, hechicero? –
- ¿Qué le hice? - dije. -no le hice nada. Ella trato de freírme con relámpagos… -
Su cuerno lanzo chispas. Y unas flamas danzaron en mi dirección. – No me engañes, Vulcan- su voz denotaba peligro.
-nada- volví a decir. -solo le recordé da adorable relación que ella tiene contigo... siempre y cuando haga exactamente lo que le dices. -
Celestia se detuvo y alejo su cuerno. - ¿Qué sucedió en tu sueño? -
-no me preguntes, tu eres la que la mando a torturarme dentro de mi mente- dije de golpe. -Oh no me veas así- le dije cuando ella me vio sorprendida. - ¿Qué crees que hacía cada vez que la mandabas en la oscuridad a hacer tu trabajo sucio? -
- ¿a hacer mi trabajo sucio? ? - exclamo Celestia.
-Oh vamos. Tú la mantienes a oscuras, le das ponis con colmillos de murciélago para que sean sus guardias, haces un día festivo sobre como ella devora potrillos… - ella ha sido tu monstruo en el armario desde el día uno. Es algo bueno que aun te tenga miedo, al menos. Eso la mantiene en la línea. - yo me detuve. -fue fácil ver cuál era su talón de Aquiles, solo con conocer su historia. Como ella se volvió loca de celos hacia ti. Por qué siempre está en tu sombra. Siempre la opacas... como siempre la olvidan mientras todos te ven y te adoran... -
- ¡Eso ha cambiado! -
Me alce de hombros, dudándolo sinceramente. - ¿como? Todo lo que hizo que la encerraras en la luna fue hacer que fuera aun peor. La metiste a una celda por mil años, hasta que todos olvidaron que existía, y le contaste historias de miedo obre ellas a los pequeños. Ahora que está de vuelta, esta incluso aún más detrás de ti de lo que estaba antes y ya que ustedes son jodidamente inmortales, así es como seguirá siendo por siempre. Y ella lo sabe. Y dado que la venciste cuando se rebeló contra ti sabe que jamás se va a librar de ti. Así es como son las cosas. -
Entonces la vi repasar eso en su mente. Ella tenía una expresión de herida incredulidad. -tu apenas si la conoces y lograste herir tanto su corazón. ¿Cómo es que alguien puede ser tan casualmente cruel? – me dijo. Casi podía oírse el asombro en su voz.
Em sentí con ganas de ser despectivo. -es fácil cuando no te la pasas toda tu vida con la cabeza metida en la dulce tierra de los ponis. –
- ¿de todas formas, no querías oír el resto de mi historia? ...-
Nota del Traductor:
1] se ve en muchas series policíacas y en comedias, dos policías interrogan a un sospechoso, unos es compresivo y amable ese es el policía bueno, el otro es agresivo y violento, ese es el policía malo.
