¡Feliz Navidad! ¡Feliz año 2015! Y espero que feliz, aunque no lo será, vuelta a la uní, colegio o trabajo.

Sí, soy yo. Regrese de entre mis cenizas. Jaja. Y mi propósito de año nuevo es no volver a desaparecer. Espero que disfrutéis el capítulo, disculpad las faltas de ortografía (entre mis dedos tontos y el corrector hago estragos).

Capítulo 10:¡Benditas hormonas!

(James)

-¿Entonces? Mmm… ¿vives aquí?

Alzo una ceja y dejo escapar un bufido. Esta chica es toda perspicacia.

-Bueno… quiero decir… se que vives aquí- se ríe ella sola y retuerce el dobladillo de su chaqueta un poco mas.- Yo ya estuve… bueno… que se que vives aquí.- se muerde el labio y baja la mirada. Frunce ambas cejas y me mira de reojo con las mejillas sonrojadas.-Lo siento.-murmura.

-Uff.

La cama chirría cunado me dejo caer de espaldas sobre ella. Siento como el nudo de la toalla se afloja un poco, sin llegar a soltarse del todo, pero no me preocupo demasiado; total, no vera nada que no haya viso ya. ¿No?

Cierro los ojos y cuento hasta diez con lentitud. Ella se mantiene en silencio, aun de pie, apoyada en el borde de mi escritorio, lleva en la misma postura más de diez minutos. Los mismo que lleva balbuceando tonterías y disculpas a medias. Abro los ojos al llegar al diez y miro el techo. Al menos mis compañeros de piso han tenido el detalle, por llamarlo de algún modo, de dejarnos privacidad. Aunque daría la mitad de mi sueldo de este mes a que están en el pasillo intentando escuchar algo de nuestra conversación a través de la puerta cerrada.

Yo… ya sabes… aquella noche… iba muy borracha, ¡no me siento orgullosa! No suelo hacer eso pero… vamos, que… que me acuerdo un poco de la habitación y…

-Déjalo.

-Ah… mmm… si, vale.

Cierro de nuevo los ojos. ¿Y ahora qué?

-¿De verdad intentaste matarte?- sale solo. A bocajarro, sin anestesia ni salvavidas. Y una pequeña parte de mi, esa que se retuerce desde hace semanas, se libera al fin.

Pasa un segundo, dos, tres… y ella no responde. Lily permanece en silencio, y eso no me gusta. No me gusta nada.

Abro los ojos y giro la cara hacia ella; se esta mordiendo el labio con fuerza, se hará una herida si sigue así, y a retorcido tanto la tela de su chaqueta que esta a dado de si. Su pie derecho sigue un extraño ritmo, un tic continuo. Y su barbilla tiembla por el esfuerzo de aguantar las ganas de llorar. Es curioso, no conozco casi nada de esta chica y aun así soy capaz de percibir cada mínimo detalle de ella, cada signo que delata que esta nerviosa, asustada o dolida. Es curioso, y me enfurece. Mucho. Demasiado.

-No.-tengo que poner atención para poder escucharla porque apenas mueve los labios al hablar.-No quise hacerme daño. Solo… estaba distraída y no vi… no vi el semáforo.

Algo me dice que la crea, pero me cuesta. Aun desconfío de su palabra, y no es para menos teniendo en cuanta nuestro corto pero intenso historial. Hasta ahora esta chica me ha ocultado demasiadas cosas, y todas ella de vital importancia. Aunque en su momento no llegasen a parecérmelo.

-Ya, claro.- no quiero sonar borde, pero no puedo evitarlo.

Vuelvo a centrar mi vista en el techo y identifico de nuevo a la araña que intente matar hace apenas quince minuto, que tal y como supuse ya esta haciendo otra telaraña en mi pared.

-Es la verdad-su voz suena algo mas segura, aunque igual de suave. Me cuesta escucharla, y ya no se si es porque habla en susurros o porque no quiero escucharla.- No quise hacerme daño. Nunca lo haría.

Hay algo, un timbre más agudo en su voz, que me dice que miente a medias. Vuelvo a girar la cara y sus ojos encuentran los míos, y de nuevo me pierdo entre sus pestañas rojizas perladas de lágrimas. Desde donde estoy no se notan apenas las pecas que decoran su nariz, pero yo se que están hay. La he visto, y me encantaría contarlas. Aunque quizás, meses antes en esta misma habitación, llegue a contarlas. La recorro de arriba abajo, y de abajo a arriba. De la punta de sus descoloridas botas a los mechones ondulados que se escapan de su recogido. Tiembla como un animalillo asustado, esta blanca como la pared y tiene unas ojeras considerables. El único signo de buena salud que puedo ver es su descomunal barriga, que tensa la tela de su vestido de punto hasta límites insospechados. Es redonda, aunque no totalmente, y tiende a ir hacia abajo, señal de que el parto esta próximo. Y eso me hace recordar algo.

-Te han despedido ya, cierto.-el cambio de tema parece desorientarla durante algunos segundos y después vuelve a retorcer su chaqueta y asiente en silencio.-Has encontrado piso ya.- Lily baja la mirada y niega con rapidez.- ¿Otro trabajo?- vuelve a negar.-Ya veo.

Todo sigue igual, incluso peor. Y yo aquí como un capullo retorciéndome los sesos por intentar encontrar cinco pies al gato cuando en realidad solo tiene cuatro y ella necesita mas mi ayuda que mi desprecio. Aunque lo merezca.

-¿Por qué me contaste lo del accidente en la consulta?- me he pensado la pregunta detenidamente antes de formularla. Y ella parece hacer lo mismo con la respuesta ya que no contesta al momento.

Vuelvo a mirarla, pero en esta ocasión sus ojos me eluden. Algo oculta. Algo más.

-¿Qué? Dilo.

-No quería mentirte, no más. Pensé… bueno, que no merecías que te mintiese mas.-sus ojos vuelve a encontrar los míos y lentamente me incorporo sobre mis codos, siento como la toalla se desliza un poco mas y ella baja su mirada unos centímetros y se sonroja.- Quizás debería dejarte, ya sabes para que te vistas y eso.

Sonrió. Lo hago sin darme cuenta. Es algo ya tan natural y extraño que me toma desprevenido y me deja congelado durante algunos segundos. Después reacciono y me rio. Fuerte, claro y escandalosamente. Y ella me sigue, como si mi risa fuese contagiosa, como si con eso ya estuviese todo solucionadazo, porque, quizás, si se haya solucionado todo. Tan solo con una sonrisa, una mirada y un sonrojo.

-Si, seria lo mejor.- digo mientras termino de incorporarme y sostengo la toalla en su sitio con mi mano.

Ella baja la mirada, el sonrojo aun persiste en sus mejillas y una sonrisa tímida baila entre sus labios. Esta…

-Adorable.-susurro.

Lily alza la mirada y se sonroja un poco más.

-¿Qué?

Ahora soy yo quien siente la sangre fluir hacia mis mejillas, así que carraspeo me enderezo y sonrió con suficiencia al tiempo que me acerco descalza y semidesnudo a ella.

-Digo, que deberías salir. A menos que quieras quedarte y hacerme compañía mientras me visto.

Lily abre los ojos de par en par y retrocede de espaldas con rapidez, huyendo de mí. Y eso me hace reír aun más. Mis compañeros de piso casi se caen dentro de la habitación cuando ella habré la puerta y mi risa aumenta un poco mas. Incluso ella se ríe.

-Te esperare abajo.- es lo ultimo que me dice antes de cerrar la puerta y llevarse con ella a todos los curiosos.

Un hormigueo extraño me hace cosquillas en el estomago y no puedo evitar contemplar la puerta con la esperanza de que ella vuelva a asomar sus cabeza pelirroja. Tengo ganas de reír, es mas aun estoy riendo. Y también tengo ganas de saltar, de gritar de… Dios, estoy fatal.

-Es la primera vez que una chica espera por mi.-susurro.-Siempre me tocaba a mí esperar.

Es extraño, es raro, es… no recuerdo más sinónimos. Mi cabeza ya no da para más.

Estoy jodido.

(Lily)

Bueno, definitivamente esto es incomodo. Mire donde mire un par de ojos me observan, me evalúan y se burlan de lo que ven. Castaños, azules, grises y negros; da lo mismo, todos me miran. Carraspeo incomoda y miro de nuevo el curioso reloj de pared, las manecillas con fotos de cada uno giran sin sentido o al menos eso me parece. Ladeo la cabeza ligeramente a la izquierda cuando la manecilla que tiene la foto de James señala la frase "En el trabajo" y calculo mentalmente que hora puede ser esa. Mmm, las cuatro quizás, ¿las cinco?

Alice se remueve incomoda a mi derecha, su pie golpea el mío una, dos y tres veces, hasta que la miro de reojo y ella, con total descaro, alzas ambas cejas y sonríe picarona, lanzándome un claro mensaje: le ha gustado lo que ha visto, y mucho.

Puedo sentir como la sangre se agolpa de nuevo en mis mejillas y bajo la mirada al borde de la mesa, rallado y casi sin brillo, para poder tranquilizarme un poco. El corazón me late con fuerza y retumba en mis oídos. Pum, pum pum.

-Así que… tú fuiste quien no me dejo dormir.

Alzo la mirada con rapidez, tanta que el cuello me cruje y dejo escapar un gemido, que casi todos interpretan como un signo de vergüenza y no de dolor. El valiente, o estupido, que ha roto el incomodo silencio ha sido Frank, el amigo con derecho a casamiento de Alice, como ella lo llama. Esta sentado enfrente mía, entre un chico moreno y alto que recuerdo vagamente del trabajo y una chica rubia y de cara bonita que supongo que será esa amiga con derechos de la que me hablo Alice antes de venir. Sus ojos negros me miran divertidos, al igual que los grises del chico moreno; no hay que ser adivino para saber que esto les divierte, y mucho. La chica, y el otro chico, el castaño, no parecen tan divertidos e incluso fruncen el ceño cuando Frank vuelve a la carga y me dice con tono guasón:

-Para ser tan pequeñita tienes unos buenos pulmones, aun me truena la cabeza con tus gritos.

-¡Frank!-le reprende la chica rubia, golpeándole en el brazo con el puño- Eres un cerdo.

-Todo un encanto, amorcito.-suelta con ironía Alice, mientras intenta evitar que una sonrisa se dibuje en sus labios. A ella también le hace gracia esta situación, lo sé.

-No le hagas caso, solo esta enfurruñado porque no le dejasteis dormir. Es un rencoroso.-se burló el chico moreno, mientras codeaba en las costillas a Frank.- Al pequeño Franki no le gusta que interrumpan sus sueños, a que no pequeñín.

-Ya- Frank me miró de reojo y después se centró en su amigo.- La próxima vez que James se monte una fiesta privada prueba a dormir en mi habitación, a ver si a la mañana siguiente sigues teniendo tanta guasa, Sirius.

El moreno, al que Frank acaba de llamar Sirius, sonrió con una de esas sonrisas devastadoras que solo ves en las películas y que te dejan medio tonta, y con los ojos brillantes de diversión se inclinó sobre la mesa para poder mirar a la chica rubia y guiñándole un ojo dijo:

-Si Mary me acompaña, yo encantado.

La chica se rió ante la ocurrencia y le devolvió el guiño, mientras Frank mascullaba algo entre dientes y sonreía a su pesar. Mire a Alice buscando una explicación de lo que acaba de suceder, pero ella parecía tan divertida como el resto, como si todo fuera una pequeña broma privada y yo fuese la única que no encajaba.

-Parad, la estáis asustando.- intervino al fin el ultimo integrante de aquel extraño grupo de amigos.- Va a llevarse una mala impresión de nosotros.-repuso con calma.

Lo miré agradecida y casi con lagrimas en los ojos, y él me sonrió en agradecimiento al tiempo que se tocaba la mejilla con disimulo, señalándome que seguramente estaría completamente roja.

-Remus, eres un aguafiestas.- se quejó Sirius.-Vamos, es mejor que la chica se vaya acostumbrando a nosotros tal y como somos, al fin y al cabo es la chica de James.

La chica de James. Que bien sonaba eso, y que mal debería parecerme. Yo no era su chica, me recordé. Solo era la madre de su hijo, que era muy distinto. No manteníamos ninguna relación romántica, ni de ningún tipo, y mucho menos teníamos planes de -mantenerla. ¿Cierto? mmm... cierto.

-No… yo, no soy.

Mi murmullo, que un principio quise que fuese un grito, se perdió entre el griterío y las risas cuando el tal Remus se enzarzó en una absurda guerra verbal con su amigo Sirius, donde el orden del día era ver quién soltaba por la boca la mayor cantidad de estupidez por minuto. O al menos eso parecía, porque no tenía ni pies ni cabeza. No entendía nada, y el resto parecían tan animados como los dos amigos, incluso Alice parecía entender de que iba todo aquello, que sin ton ni son había pasado de ser un momento incomodo donde el silencio reinaba a una competición extraña y loca. Y en cierto modo, cuando deje de devanarme los sesos intentando encontrar alguna explicación a su comportamiento, entendí que lo habían hecho a posta. Había aliviado la tensión, ya no había silencio e incluso se reían. Habían transformado la incomodidad en comodidad, y todo en apenas minutos. Sonreí apenas, y volví a bajar la mirada a la superficie desgastada de la mesa.

James tenía suerte de tener unos amigos así.

-… ¡Pues tu eres…

-¿Pero que coño pasa aquí? Os dejo solos diez minutos y os volvéis salvajes.

Mi cuello crujió por segunda vez cuando alcé la mirada hacia las escaleras que conducían a la cocina. James, en todo su esplendor… mmm, olvidad eso, digamos que simplemente apareció. Vestido, por supuesto, y con una gran sonrisa. Que aumento aun más cuando encontró a sus dos amigos enzarzados en su peculiar competición. Los rodeó por el cuello, a cada uno con un brazo, y hizo que juntasen sus cabezas tanto que casi se besan. O tal vez si lo hicieron, no estoy del todo segura, mi atención esta más centrada en el hoyuelo de James. Ojala Harry tengo uno, eso es hereditario ¿no? Es decir se heredan las orejas de soplillo, el color de piel y ojos, porque no los hoyuelos. Y ya puesta a pedir me encantaría que tuviese también sus orejas, porqué las mías tiende a abrirse y eso en un chico, con el pelo corto, no quedaría muy bien. A menos claro que Harry consienta tener el pelo largo toda su vida; si, no estaría mal. Una media melenita, como la del amigo de James. A él le sienta fenomenal. La verdad es que también es bastante guapo, con esos ojos grises y esos brazos fuertes y… ¡Lily que te pierdes! ¡Céntrate! Controla tus hormonas. Vamos, respira, inspira, respira…

-… ¿a que sí Lily?

-¿Qué?- parpadeo con rapidez, regresando de mi mundo de fantasía personal y encontrándome de golpe con seis pares de ojos mirándome fijamente, esperando… mmm la verdad no se que esperan. Me he perdido.-Eh... ¿sí?

Aguardo unos segundos, los más eternos e incómodos de mi vida, para saber como de perdida estoy y si alguien lo ha notado. Al principio solo me miran, no dicen nada. Ni se ríen, ni se burlan, ni nada. Nada de nada. Y luego, bueno, luego todo estalla. Alice comienza a reír a carcajadas de nuevo, Sirius y Remus, creo que se llaman, se ríen disimuladamente, Mary intenta ocultar una sonrisa tosiendo pero no lo consigue y Frank, puff su cara es un poema, me mira como si tuviese ocho ojos y una cola de leopardo. ¿Qué me he perdido? Y lo mas importante, a que demonios he dicho que sí.

-Lily, no conocía esa faceta tuya.-me dice Alice con tono serio, que es arruinado totalmente por las carcajadas que de vez en cuando se le escapan.- Eres toda una campeona.

¿Toda una campeona? ¿Esa faceta tuya? Pero que demonios…

Miro a James, en busca de una respuesta algo mas clara de lo que sucede, y lo que encuentro me hace sonrojar, pero no precisamente por las hormonas, si no de vergüenza. Dura y pura. La cara de James esta sonrojada, no mucho pero lo esta, sus ojos marrones me miran bien abiertos y diría que algo alucinados, casi sin pestañear. Su boca esta medio abierta, en una casi sonrisa que se quedo encasquillada. Tiene las manos apoyadas en la mesa, enfrente de mí, y esta inclinado hacia delante. Si me incorporo y muevo mi cuerpo unos centímetros hacia delante casi nos tocaríamos. Y eso me lleva a preguntarme: ¿cuándo ha llegado hasta ahí? Y, ¿a que narices he dicho que sí?

-Vaya.- se pasa una mano por el pelo, desordenándolo un poco y resopla.- La verdad es que era broma pero, bueno, que si quieres, supongo que… ya sabes.- hace una floritura con la mano en mi dirección y todos se callan. Como si lo que estuviese diciendo, si es que lo que dice tiene sentido, fuese de vital importancia.- Al fin y al cavo esto es también culpa mía y que, no creo que a los chicos les importe.- se gira hacia sus amigos y yo lo emitió.

Los tres chicos se han quedado como congelados, y la chica asiente apenas con la cabeza. Vuelvo a mirar a James y noto que ha perdido el poco color que tenia. Esta blanco, blanco como una pared.

-Eh, James.- es apenas un susurro, pero como todos están callados mi voz casi retumba en la cocina. Hay que joderse, que buena acústica tiene este sitio.-Mmm, no se como decirte esto, pero… no se de que hablas. No te estaba escuchando.- admito en apenas un murmullo y bajo la mirada a mis manos.

¡Dios que vergüenza! Ahora pensar que soy una desconsiderada o una estupida o que nunca lo escucho, o… no se, algo malo de mi. Seguro, segurísimo. Vamos, cien por cien segur…

-¿Qué?- ahora el perdido parece ser él. Y luego todo vuelve a estallar; sus amigos se ríen de nuevo, esta vez con más ganas, y Alice me golpea el hombro suavemente y niega con la cabeza, como si yo fuese un caso perdido.-No has escuchado, nada.

Niego con la cabeza, muerta de vergüenza, y vuelvo a alzar la mirada para verlo. Ha recuperado el color y ahora sonríe, y no puedo evitar volver a fijarme en su hoyuelo.

-No se lo tengas en cuenta.-escucho que dice Alice, pero no le presto mucha atención, el hoyuelo me tiene hipnotizada de nuevo.-Últimamente con las hormonas esta algo despistada, se distrae fácilmente. ¿A que si Lily?

Mierda, otra vez la preguntita. ¿Y ahora que me e perdido?

-Eh…

-Ves.- Alice vuelve a golpearme el hombro y me sonríe como quien da ánimos a un niño, o a un tonto.- Las hormonas.- dice, como si con eso lo explicase todo. Y puede que si lo haga.

James suspira tranquilo, con algo de disimulo pero lo hace. Se vuelve a inclinar hacia delante y me acaricia la cabeza como si fuese un perro, casi con miedo de que le muerda, pero acariciándomela al fin y al cavo. Puedo sentir como mis hormonas se organizan y se aceleran todas de golpe. Este embarazo me esta matando, lo digo en serio. Dios, Harry cariño, espero que nazcas pronto porque me estas volviendo loca

-Tal vez deberíais hablar en un sitio mas tranquilo, con menos espectadores. A si Lily podrá centrarse- sugiere Mary, la amiga de James. Y lo juro, por primera vez desde que pise esta casa, contando por supuesto la vez anterior, e sentido que alguien que vive aquí tiene sentido común o al menos algo de consideración.

Miro a la chica y le sonrió en agradecimiento y como respuesta ella me guiña un ojo.

-Si, James, porque no le hace un tour por la casa y así podréis hablar- sugiere Sirius.-Pero no os entretengáis mucho en los dormitorios- y vuelve a estañar en carcajadas, acompañado por Frank.

Mary gruñe algo entre dientes y los golpea a ambos en la cabeza para que se callen, y parece que funciona porque se ríen, si, pero al menos en silencio.

-Si, tal vez sea lo mejor.- murmura James.- Vamos, Lily.

Me extiende la mano y yo la miro. Tiene unas manos preciosas, grandes, fuertes, morenas…

-Eh, si. Vamos.

Me levanto con dificultad de mi asiento y rodeo la mesa para llegar junto a él. James coloca una mano en mis cintura, o lo que eran antes mi cintura, y me guía escaleras arriba.

-Ten cuidado con los escalones, no vaya a salir rodando.- escucho como se burla Frank.- ¡Auch! Alice eso hace daño.

Sonrió para mis adentros, al fin Alice se ha puesto de mi parte. O puede que simplemente le guste chincharle a Frank, al cual, por cierto, se suponía que venia a conocer y no hablado nada con él. Aunque él, por supuesto, si ha hablado conmigo. O más bien burlado. Esa se la tendré guardada, como que me llamo Lily Evans.

-Te apetece tomar un café fuera o prefieres ver la casa.

Giro apenas mi cara para poder verlo y me tomo unos segundos para observarlo bien antes de decir, casi con desesperación:

-Sácame de aquí, por favor.

James se ríe con disimulo y me deja embobada un momento. Después me empuja ligeramente hacia la puerta de entrada, con las manos en mi supuesta cintura, y me ayuda a llegar a la salida sin tropezarme con esa monstruosidad que ellos llaman paragüero.

-Esa cosa es muy fea.-le digo cuando pasamos al lado del pie gigante repleto de paraguas.

-Te acabas acostumbrando a él- dice.-Te lo aseguro.

Yo no digo nada, aunque tengo mis dudas. Y entonces abre la puerta y el sol nos recibe, o lo que queda de él, porque esta atardeciendo.

-¿Dónde quieres ir?- me pregunta mientras cierra la puerta y me ayuda a bajar los estrechos escalones.

Miro a mí alrededor, desde el parque con columpios chirriantes que hay enfrente hasta el contenedor de basura que hay al doblar la esquina, al fondo de la calle. Es un barrio normalito, de la parte antigua, no me extraña que no lo recordara. No es demasiado llamativo.

-No se, decide tú.- respondo, girándome como puedo entre sus brazos para mirarlo a los ojos.

El borra su sonrisa cuando nuestras miradas se encuentran y lentamente va dejando caer sus manos por mi cintura, hasta mis caderas y finalmente se quedan colgando a ambos lados de su cuerpo. Quietas.

-¿De verdad no has escuchado nada?

-¿Qué?

-Hay dentro, en la cocina. ¿De verdad no has escuchado lo que te pregunte?

Bajo la mirada un poco, y mis ojos se centran en su boca, me obligo a bajar un poco mas y me entretengo contando las líneas del cuello de su camisa de cuadros.

-No, lo siento. Alice tiene razón, últimamente me distraigo fácilmente.

-Ya.

Noto como alza una de sus manos y con delicadeza la posa bajo mi barbilla, obligándome a alzar la mirada de nuevo. Esta serio, bastante, y me parece que últimamente solo lo veo así.

-Te pregunte si querrías vivir con nosotros, bueno conmigo.- ¿Qué? ¿He escuchado bien?- Te dije: ¿Qué te parece si te mudas aquí? así no tendrás problemas de alquiler y podremos montar fiestas nocturnas cuando quieras, y despertar a Frank. Es una buena idea, ¿a que si Lily?

Eso era. Y yo había dicho que si. ¡Dios mío!

-¿Y bien?- James me devuelve de nuevo al presente.- ¿Qué dices?

¿Qué digo?... ¡Esto va enserio! Casi no lo conozco. Bueno, vale, puede que sea el padre de mi hijo y todo eso pero, ¡no sé casi nada de él! Aunque mirándolo bien si aceptase podría conocerlo… ¡No! Lily en que estas pensando. Tu estas bien con Alice, ella es tu amiga. La conoces, estudiasteis juntas, habéis vivido antes juntas. Conoce tus manías y tú las suyas. Lo vuestro es perfecto. Pero… Alice pensara que soy una pesada. Que me aprovecho de ella. Al fin y al cavo por muy amigas que seamos ella no tiene porque carga conmigo como si fuese un delito. Y James, bueno él es también responsable de todo esto. No directamente, aunque el embarazo esta claro que si, pero si en cierta forma. Y el tiene un buen trabajo, lo sé de primera mano, y si estamos juntos nos ahorraríamos todo esos momentos incómodos cuando tenemos que quedar para las citas del ginecólogo y la preparación del parto…

-¿Es enserio?

James frunce apenas las cejas pero asiente.

-Si, es enserio. Creo… mmm, si, definitivamente es enserio.

Miro atentamente sus ojos, tienen muchos matices y no lo había notado antes. Parecen sinceros, nerviosos y sobretodo asustados. Seguramente los míos lucen igual.

¿Qué hago? ¿Qué digo?

- Por supuesto lo de las fiestas nocturnas es opcional.- dice, como un intento de broma para quitar hierro al asunto. Y yo sonrío como una tonta durante medio minuto, que se me hace eterno.- ¿Qué me dices?- de pronto se ha vuelto a poner serio, se ha inclinado hacia bajo y ha apoyado su frente en la mía. Es todo tan íntimo, tan cercano. Me marea, me confunde demasiado.- ¿Quieres vivir conmigo? ¿Me dejaras cuidarte?

Su aliento me golpea en los labios. Esta tan cerca que si quiero mirarle a los ojos tengo que ponerme bizca. Su loción de afeitar, o lo que sea, esta haciendo estragos en mis sentidos, y puedo sentir como mi barbilla entra en llamas con su solo roce. ¡Benditas hormonas! ¡Bendita la madre que lo parió!

-Mmm…- miro sus labios, me muerdo los míos. Dios como desearía que me besase ahora.- Bésame

Son momentos como estos en los que no se muy bien si pedir perdón, poner sobre la mesa (o sobre la hoja de Word) mi excusas o simplemente huir sin dejar rastro. Ya se que sonare muy repetida, como una cinta vieja y rallada (o un CD para aquellos que no sepan que una cinta de video) pero es lo que toca. Soy un poquitín despistada, bueno, vale, mucho. Demasiado. Muchísimo. Este capítulo debería haber visto la luz del día hace muchos, muchos meses pero al igual que la gran mayoría de capítulos que tengo atrasados no lo ha hecho. Y ha sido por varias razones:

No he tenido demasiado tiempo entre el trabajo y ahora los estudios.

Mi portátil se quemó. Así tal cual. Una sobrecarga de la luz o yo que se y de pronto lo tenia cargando y comenzó a echar humo. ¡Humo negro! Todos mis archivos se han borrado. ¡Todos! Incluso los de la facultad, eso ha sido un dolor de cabeza muy grande.

No he podido recuperar ningún archivo, foto, correos… nada, vamos. Así que he tenido que exprimirme el coco para poder recordar que tenía y volver a escribirlo.

No tengo dinero par un portátil nuevo. (alguien ha notado que últimamente los portátiles están por las nubes, es un robo). Así que me he tenido que conformar con una tableta, de las baratas.

Escribir en una tableta es una mierda (perdón por la expresión, pero lo es) porque te corrige lo que le da la gana y si tú escribes: me voy al parque. Ella te pone: me voy a sentar. Es un poco hija de su madre, pero bueno.

Que después de conseguir escribir y todo pues no he tenido mucho tiempo y el poco que tenia no quería pasarlo pegada a la tableta. Lo siento. Las fiestas me pueden. Soy débil.

Y eso es todo. Que parecía poco pero es mas largo que el propio capítulo.

Prometo ser menos baga, es un propósito de año nuevo que espero cumplir, y subir pronto algo mas.

Un saludo.

¡Paz y Amor!