Los personajes son de la maravillosa Rowling yo solo juego con sus vidas.
Capítulo 9. Inesperado
Nada más levantarse a la mañana siguiente, ordenaron todas sus pertenencias y las guardaron en el coche, dejando únicamente las que les serían necesarias hasta que abandonasen la casa. Pasaron el resto del día recogiendo y limpiando la casa, intentando dejarla como la habían encontrado.
A la hora del anochecer se encaminaron por el sendero que les había llevado hasta allí, y se fueron alejando de la ciudad, cuyas luces resplandecían en la cada vez más profunda noche, hasta que finalmente dejaron de verse. Se mantuvieron en silencio, hasta que el sueño venció a Hermione, que fue despertada casi al amanecer por Ron, que había aparcado en la parte trasera de un motel, esperando que nadie se fijase en el coche.
- Tenemos que ir a registrarnos. Venga – Le dijo suavemente.
Salieron del coche, estirándose los entumecidos músculos después de tantas horas. Con un gesto, Ron le indicó que se quedase fuera, para minutos después salir con una llave y llevarla rápidamente hasta la puerta de su habitación.
- Sólo están libres las habitaciones dobles, espero que no te importe tener que compartir cama conmigo – Le dijo. Hermione negó con la cabeza.
La habitación, aparte de pequeña, estaba decorada muy modestamente, tan sólo tenía una cama de matrimonio con una televisión en frente, una pequeña mesa con dos sillas a un lado, y una puerta que daba a un minúsculo baño.
Nada más entrar Ron se tumbó en la cama, vestido y todo, para empezar a roncar al poco tiempo, Hermione sólo sonrió, había estado conduciendo toda la noche, era normal que estuviese cansado, ella en cambio, había conseguido dormir unas horas, por lo que no estaba tan cansada, así que decidió pasar el tiempo haciendo bocadillos con lo que les había sobrado de su última compra, estaba segura de que cuando Ron despertase tendría mucha hambre. Luego se dedicó a ver la televisión, acostada en el hueco de la cama que el chico no ocupaba, hasta que el sueño la venció de nuevo.
La repentina molestia de su estómago reclamando por comida despertó a Ron, que por un instante se sintió desorientado al no despertarse en la habitación azul de Shell Cottage, hasta que recordó donde se encontraban. Un nuevo gruñido de su estómago resonó, dándose cuenta que era el hambre lo que lo había despertado. Todavía sin levantarse de la cama, revisó la habitación en busca de las bolsas de comida, hasta que sus ojos se fijaron en un par de bocadillos, delicadamente envueltos en servilletas, encima de la mesa. Giró la cabeza hacia Hermione que se encontraba de cara a él, profundamente dormida, una sonrisa de gratitud se extendió por su rostro, lamentando que la chica no estuviese despierta para verla.
Cerca del mediodía, Hermione se despertó, al principio se asustó al no ver a Ron en la habitación, pero se tranquilizó al oír el sonido de la ducha. Minutos más tarde el chico salía completamente vestido y con el pelo mojado, le dirigió una sonrisa que rápidamente Hermione le devolvió, antes de entrar ella misma al baño para darse una ducha también.
Poco antes del anochecer salieron de la habitación, mientras Ron pagaba, Hermione se fue a la pequeña tienda que tenía el motel, para reponer la comida, que ya no les quedaba nada, puesto que durante la tarde se habían terminado todo.
Continuaron con su camino, al ir de noche, no se encontraron con una gran aglomeración de coches, lo que les permitía, en ocasiones, superar el límite de velocidad, aunque siempre con cuidado, ya que, al ir por carreteras secundarias tenían más peligro de encontrarse con coches de patrulla que se escondían para poner multa a los incautos conductores que superaban el límite.
Cerca de las dos de la madrugada se comenzó a divisar en el horizonte la luminosidad de una gran ciudad, casi habían llegado a Londres, pero antes de entrar debían hacerse cargo de una serie de circunstancias que jugaban en su contra. El primer problema con el que encontraban era con el coche, no podían aparecerse con él y esperar que nadie lo reconociese, su principal prioridad en ese momento era deshacerse de él.
Cuando apenas quedaban dos kilómetros para llegar, Ron se desvió por un camino, prácticamente borrado debido al poco uso que debía tener, un poco más adelante aparcó el coche, le hizo un gesto a Hermione para que saliese, recogieron todo lo que había en el coche, y continuaron su camino a pie. Tardaron poco tiempo en alcanzar el principio de la ciudad, con cuidado, se ajustaron aún más los gorros de las chaquetas como precaución, aunque no lo necesitaban, a aquellas horas apenas había gente por la calle, dejando únicamente la boca a la vista.
- ¿A dónde nos dirigimos? – Preguntó Hermione en un susurro.
- En seguida lo verás – Contestó Ron mientras la agarraba de la mano y tiraba de ella para que fuese más rápido.
Al cabo de un rato llegaron a una zona constituida en su mayoría por casas individuales de dos plantas como máximo. Continuaron avanzando hasta llegar al límite de la urbanización, donde se encontraba una casa una casa apartada, de aspecto más sombrío que las demás. Se detuvieron frente a la puerta, Ron miró a ambos lados antes de dar dos sendos golpes a la puerta, que en seguida se abrió, seguido de un rápido "Pasad" que hizo que a Hermione se le abriesen los ojos de la impresión al escuchar esa familiar voz.
Se internaron por un oscuro pasillo, apenas iluminado, y giraron hacia la única de las puertas que estaba abierta, que daba a un modesto salón, que tenía las paredes repletas de estanterías con libros.
- Sentaos, prepararé un té – Dijo la fría voz.
En cuanto se fue, Hermione se giró hacia Ron.
- ¿Qué hacemos aquí? ¿Qué hacemos en su casa? – Preguntó con un hilo de voz, se la veía terriblemente asustada.
- Hermione, tranquilízate – Dijo poniéndole las manos en los hombros – Aquí estamos a salvo, está de nuestra parte.
- ¿Cómo puedes estar seguro? Él estaba allí – Dijo todavía susurrando.
- Hermione necesito que te tranquilices, ahora te lo contaremos todo, por favor – Le suplicó mirándola fijamente a los ojos.
Pero no funcionó, Hermione intentó zafarse apartando sus manos, pero Ron la agarró más fuerte, impidiendo su huída. Vio en sus ojos cómo el pánico iba ganando terreno en el pequeño cuerpo de la chica, así que hizo lo único que se le ocurrió para tranquilizarla, abrazarla. Al principio notó como forcejeaba, e incluso le pegaba, intentando soltarse, huir, él intentaba ser suave, pero firme a la vez, cosa que le estaba costando bastante, pues no se estaba quieta y eso provocaba que la apretase cada vez más fuerte, hasta que finalmente ella pareció rendirse.
Al separarse de ella un poco para verle la cara, creyó que tal vez le había hecho daño, pues sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero cuando ella se lanzó a sus brazos, devolviéndole el abrazo, buscando consuelo, comprendió que estaba liberando la tensión que la llegada a aquella casa le había provocado. La arrastró hasta el sofá, sentándola en su regado, abrazándola protectoramente.
- Estamos a salvo, te lo juro – Le susurró al oído – Confía en mí – Hermione asintió, algo más tranquila, mientras se abrazaba más fuerte a él.
Su anfitrión apareció pocos minutos después, cargado con una bandeja de té y pastas, se los quedó mirando por la forma en la que se encontraban, mientras formaba una desagradable sonrisa.
- Veo que os lleváis muy bien – Dijo con un tono de acusación.
- Después de todo lo que ha ocurrido las dos últimas semanas es normal que hayamos establecido una amistad, ¿no crees? – Dijo Ron sin inmutarse por su tono.
- Sólo hacía una observación.
- No estamos aquí para escuchar tus observaciones Snape – Contestó Ron bruscamente – Hemos venido a buscar lo que te encargué.
- Lo sé, lo tengo en la caja fuerte del despacho, ahora vuelvo – Y salió.
Apenas habían pasado un par de minutos cuando volvió con una carpeta.
- Aquí tienes lo que me pediste, documentos de identidad, pasaportes, certificados de nacimiento… - Comenzó a enumerar mientras sacaba los diferentes documentos, con fotos tanto de Ron como de Hermione, modificadas levemente, así como nuevas identidades para cada uno – Con esto podréis salir del país sin problemas, aunque tendrá que ser por carretera, son menos exigentes que en los aeropuertos.
Hermione agarro el pasaporte en el que estaba su foto, que había sido modificada para que su pelo castaño se volviese rubio. Miró el de Ron, en el que se encontraba una foto del chico pero en una versión morena que no le gustó. Se fijó también en las nuevas identidades que poseía cada uno, Snape había cambiado su nombre por el de Melissa Gordon, fácil de recordar y bastante común, mientras que Ron ahora era Garrett Jones.
- Necesito pedirte otro favor – Dijo Ron guardando los documentos en su mochila.
- Tú dirás – Respondió Snape. Ron agarró el maletín y lo dejó encima de la mesa.
- Este es el dinero que me pagó Lucius después de "matar" a Hermione – Explicó mientras lo abría – Cincuenta mil libras, está todo, cuéntalo si quieres – Snape hizo un gesto, confirmando que le creía – Necesito que lo guardes, es una prueba y es muy peligroso que lo tenga yo, ya que tenemos que estar constantemente moviéndonos, no quiero que se extravíe.
- Lo guardaré en el despacho, donde tenía vuestros documentos – Dijo mientras cerraba el maletín – Como curiosidad, ¿con qué dinero has estado pagando?
- Saqué la mayoría de mis ahorros de la cuenta bancaria antes de que la policía empezase a buscarme.
- Pagando en efectivo, imposible de seguir la pista – Dijo Snape asintiendo – Voy a guardar esto – Dijo señalando el maletín – Tengo que comentarte otra cosa.
En cuanto Snape salió de la habitación, Ron miró a Hermione, que estaba muy callada y pálida.
- ¿Te encuentras bien? – Preguntó preocupado – No tienes buen aspecto. Deberías comer algo.
- Ambos deberíais – Dijo Snape, que ya había vuelto – No he envenenado ni el té ni las pastas – Dicho esto se sirvió el té en las tres tazas qua había traído, para agarrar la suya y darle un sorbo, repitiendo el mismo proceso con las pastas.
Tímidamente Hermione agarró la taza que tenía más cerca y un par de pastas, que comió rápidamente. Ron la imitó.
- ¿Qué querías comentarme? – Preguntó Ron dando un sorbo.
- Hace un par de días vino Draco a verme, no está muy contento con los negocios que tiene su padre con Riddle, me pidió ayuda.
- ¿Ayuda para qué? – Preguntó Ron curioso de lo que ese niño de papá querría.
- Ayuda para condenar de una vez por todas a Riddle – Ron y Hermione abrieron los ojos de par en par, eso les pilló desprevenidos.
- ¿Cómo lo haría?
- Tiene acceso a importantes documentos que involucran a Riddle y a su banda, como prueba me trajo los documentos de la campaña en la que Hermione trabajaba – Agarró una carpeta que había al lado de la bandeja y se la ofreció a Hermione.
La chica comenzó a revisar minuciosamente los papeles que había dentro, fijándose en las notas que ella misma había hecho en ellos.
- Es verdad – Confirmó – Son los que había en mi apartamento – Se los tendió a Ron para que el también los revisase.
- Weasley – Le llamó Snape – Draco podría ayudarnos mucho.
- También podría traicionarnos – Le rebatió.
- Eso lo descubriremos ahora – Dijo mientras se ponía en pie – Está de camino.
- ¿Qué? – Exclamaron Ron y Hermione poniéndose también de pie por la impresión.
- Sentaos y escuchadme atentamente – Ordenó – Draco quiere salir de todo este embrollo y vosotros necesitáis aliados.
- ¡No le confiaré nuestra vida a ese niño de papá! – Exclamó Ron enfadado.
- Puede que no te quede más remedio.
- Ron – Intervino Hermione – Creo que deberíamos escucharle – El chico fue a reclamar pero ella se lo impidió – Yo tampoco me fio de él, pero no podemos hacer esto solos.
- Deberías escucharla Weasley, tiene más sentido común que tu.
- Cállate Snape – Le dijo bruscamente. Se giró hacia la chica – Hermione si confiamos en Malfoy Junior y nos traiciona, se acabó.
- Pero se ha arriesgado mucho robándole estos documentos a Riddle – Le intentó convencer – No es tan tonto como para arriesgarse así por nada.
- ¿Y si es una trampa? ¿Y si Riddle le está usando para averiguar quién le es fiel y quién no? – Miró a Snape – Sabría que le estás traicionando.
- Riddle confía en mí – Aseguró – Además, no le he dicho a Draco nada relacionado contigo, sólo sabe que yo también estoy harto de todo esto y que quiero que Riddle acabe entre rejas.
- ¿Estás completamente seguro de que Riddle no desconfía de lo que estas tramando? – Preguntó Ron seriamente.
- Si así fuese, ya estaría muerto, Riddle no se anda con rodeos, si le traicionas y él se entera, mueres, es así de fácil.
- A no ser que sospeche le puedes llevar hasta nosotros – Ron seguía desconfiado.
- Ya te he dicho que no me pueden relacionar con vosotros, recuerda que yo sólo me ocupo de que sus asuntos parezcan legales – Dijo Snape comenzando a impacientarse por las dudas de Ron.
- Está bien, cuando venga Draco, Hermione y yo nos esconderemos mientras tú le cuentas delicadamente nuestro trato, así veremos si está dispuesto a cooperar.
- ¿Y si no reacciona bien?
- Le golpearé por detrás para dejarle inconsciente, y cuando despierte le dices que era una prueba para averiguar de qué lado está – Dijo Ron sencillamente.
- Podría funcionar – Concordó Snape.
Continuaron en silencio un rato más, entre Ron y Hermione acabaron el té y las pastas, haciendo que la chica recuperase un poco de color. Cerca de las cinco de la madrugada el timbre sonó, rápidamente subieron al segundo piso, quedándose escondidos en el rellano, mientras Snape se dirigía a abrir la puerta.
Se oyó el sonido de una breve conversación, y el de unos pasos que se dirigían al salón, por el hueco de las escaleras pudieron diferenciar el rubio pelo de Draco Malfoy, seguido de Snape. Con cuidado, bajaron de nuevo al pasillo, donde se quedaron parados, al lado de la puerta por la que los dos hombres acababan de entrar.
- Lamento el retraso, mi padre no me ha dejado irme hasta que no hemos terminado lo que Riddle nos había mandado – Decía Draco.
- No importa – Dijo Snape, oyeron como se sentaba - ¿De qué se trataba?
- Está buscando a un tío que al parecer se mueve por unos de los clubes que frecuento, al parecer, pensó que podría robarle a Riddle e irse de rositas, no me gustaría ser él – Dijo con voz de fastidio.
- ¿Qué fue lo que le robó? – Preguntó Snape con interés.
- Si no lo sabes tú que sueles estar más enterado que nadie, yo menos – Respondió Draco con fastidio – Ni siquiera sabe quién es o cuál es su aspecto. ¡Así no se puede buscar a una persona!
- No, la verdad es que no – Dijo Snape – Hablando de buscar personas, ¿qué sabes de Weasley y de la chica? – Ron y Hermione se tensaron, ahora descubrirían lo que sabían de ellos.
- Nada, nadie sabe nada, y eso tiene a Riddle muy cabreado, y ambos sabemos que Riddle cabreado no es buena señal, se está impacientando, creo que planea algo – Respondió Draco, Ron y Hermione suspiraron aliviados, pero enseguida volvieron a tensarse.
- ¿Planeando algo como qué? – Pregunto Snape intrigado.
- Algo como lo del coche de ese tío, Smith, supongo, ha conseguido ponerlos como los enemigos número uno de toda Gran Bretaña, será cuestión de tiempo que la policía les atrape – Dijo Draco – Sinceramente, me gustaría ayudarles, más que nada para fastidiar alguno de los planes de Riddle y ganar algo de tiempo.
- ¿Y si te digo que tendrías una oportunidad para hacer lo que acabas de decir? – Snape, al igual que Ron y Hermione, se encontraban ansiosos por conocer la respuesta.
- ¿Cómo? - _preguntó Draco sorprendido.
- Más te vale no abrir la boca Draco – Dijo Snape en tono amenazante – Salid.
Ron y Hermione salieron de su escondite, Draco abrió los ojos como platos al verles, sin poder creerse que de verdad estaban allí.
- ¿Qué es esto? – Preguntó Draco pasando su mirada de Ron y Hermione a Snape - ¿Han estado aquí todo este tiempo?
- Siéntate Draco – Ordenó Snape calmadamente, espero a que lo hiciese antes de continuar – Ellos han llegado hace un rato, Weasley me pidió un favor.
- ¿Un favor? ¿A ti? – Draco seguía incrédulo – Creo que no entiendo nada.
- Después de que tu padre contratase a Weasley yo contacte con él, sabía quién era y sabía en lo que estaba metido, le ofrecí mi ayuda, atrapar a Riddle y limpiar su nombre, de esta forma, mientras Ron esperaba que le llamasen, me estuvo ayudando a recopilar cierta información, y a cambio yo preparaba documentos de identidad falsos. Pero luego pasó lo de Hermione y se volvió más peligroso, desde aquella mañana del día de Halloween no volvimos a hablar hasta que hace un par de días Ron me llamó para decirme que volvía, por suerte me ocupé de hacer documentos para Hermione también.
Draco se quedó callado cuando Snape terminó su explicación, parecía que estaba tratando de asimilar toda la información que acababa de recibir. Tras unos minutos de reflexión parecía que por fin comenzaba a entender.
- Bien. Weasley, se que en las dos ocasiones que nos hemos visto no hemos sido muy amables con el otro, pero es verdad lo que he dicho antes, quiero ayudaros, quiero que Riddle se aleje de mi familia.
- ¿Por qué? – Preguntó Ron confundido, no lograba comprender que ese niño rico quisiese alejarse de negocios que le facilitaban dinero fácil.
- Porque estoy harto de que me obliguen a hacer algo que no quiero – Comenzó a decir con voz temblorosa – Riddle me tiene amenazado con hacerle algo a mi madre si no hago lo que me ordena, mi madre no tiene ni idea de todo esto en lo que mi tío y mi padre nos han metido, cree que por una vez me estoy ganando la vida honradamente, aunque sea trabajando en clubs nocturnos, no tiene ni idea de que en realidad robo, amenazo o doy palizas, y que lo hago para que a ella no le hagan nada – Mientras contaba todo esto, se había echado a temblar, y un brillo de miedo y preocupación se había instalado en sus ojos grises.
- Está bien – Dijo Ron sabiendo ahora cual era la situación de Malfoy – Pero como nos traiciones te daré tal paliza que olvidarás hasta tu nombre – Amenazó.
- Calma esos humos Weasley – Dijo Draco, volviendo a su habitual tono de prepotente – Ahora somos socios.
- Pues ahora que todos somos amigos – Empezó Snape con tono irónico – No perdamos más tiempo.
-Snape, ¿tienes una copia de los documentos de la campaña? – Preguntó Ron, Snape asintió – Pues si no os importa, nos los quedamos.
- Riddle no los echará en falta – Intervino Draco – Esos son una copia de los originales, no quise arriesgarme.
- Bien, ahora sólo nos queda salir del país sin que nadie nos descubra.
- Creo que yo puedo ayudaros en eso – Dijo Draco con una sonrisa de suficiencia.
- ¿Cómo? – Preguntó Ron impaciente.
- Recuerda que soy un niño de papá – Dijo sacando su cartera - ¿Qué coche queréis? Espero que no uno que valga más de veinte mil libras.
- Maldito niño de papá, el va con veinte mil libras diarias, y yo tengo que conformarme con dos mil al mes – Dijo Ron en un tono que Hermione consideró tan gracioso que no pudo evitar reír – No tiene gracia, el mundo está muy mal repartido. Yo, una buena persona, y mira lo que me pasa, y ese bueno para nada tiene más dinero del que gastará en toda su vida.
- ¡Hey! Que os voy a ayudar – Dijo Draco en tono ofendido – No hagas que me arrepienta.
- ¡Basta de cháchara! – Exclamó Snape – El tiempo apremia y vosotros seguís aquí haciendo el idiota. Id los tres a buscar un coche, vosotros dos, procurad que no os vean, y tened cuidado – Ordenó – Me gustaría acompañaros pero tengo demasiado trabajo. Cualquier cosa que salga mal, llamadme.
Tras estas últimas palabras Ron, Hermione y Draco abandonaron la casa. Justo en frente de la puerta se encontraba el coche de Malfoy, de un color plateado, les indicó a Ron y a Hermione que montasen en la parte trasera, ya que los cristales eran tintados y así no se les vería.
Primero pararon en una tienda de pelucas, que como bien les recordó Hermione, ella y Ron debían disfrazarse para adaptarse a su nueva imagen. Su siguiente parada fue en un local de alquiler de coches, donde Draco les consiguió uno en buen estado. Después de dar la nueva identidad de Ron, ya que no pedían documentación, para los papeles del seguro continuaron su camino hasta el límite de la ciudad, yendo en todo momento el coche de Draco delante.
- ¿A dónde iréis ahora? – Les preguntó Draco después de aparcar el coche.
- Tenemos un par de destinos en mente.
- Este es mi número – Dijo tendiéndoles un papel – Si necesitáis cualquier cosa, dinero, información, o simplemente, saber cómo van las cosas por aquí, llamad.
- Gracias, Malfoy.
- Que no os atrapen – Tras esto hizo un gesto de despedida, se montó en el coche y se alejó.
Vieron como el coche se iba haciendo cada vez más pequeño, hasta que desapareció. Se pusieron las pelucas y se montaron en el coche.
- Entonces, ¿A Francia? – Preguntó Ron.
- A Francia – Confirmó Hermione.
- Primera parada, Canal de la Mancha – Dijo, pero todavía no arrancó – Hermione – La chica le miró – Vamos a estar bien. Te lo prometo.
- Lo sé.
Aquí os dejo un nuevo capítulo, espero que os guste.
Y recordad: Vuestras opiniones me ayudan a mejorar la historia, y claro, también me animan a seguirla.
