Albert sabe, lo hace y se siente muy Bien
De Mayra Exitosa y Jipuk
Dúo dinámico en el apoyo a Albert en la GF2013.
Capítulo X
Candy y Albert
La Tía Abuela Elroy sonreía al fin los había casado, lo extraño fue la conversación que escuchó y que presencio frente a ella
- Si madre María, dice Albert que es mejor que nos hayan casado a que se siga dudando de mi reputación por haberlo ayudado cuando tuvo amnesia.
- La vida de casada es distinta Candy
- Me imagino Madre, las mujeres casadas ya no juegan ni se suben a los arboles.
- Bueno mi pequeña, lo único que puedo decirte es que el señor Andrew te amará y te protegerá siempre.
- Si me lo dijo madre, aunque dice Annie que ya no necesito que me digan nada que estoy muy preparada y que en cualquier momento seré madre.
- Porque te dijo eso Candy
- Que porque Albert y yo hemos estado juntos desde siempre.
La inocencia que reflejaba el rostro de Candy dejo asombrada a Elroy, tal vez interpretó mal las cosas pero esa niña, no sabía nada de un matrimonio, pensaba Elroy asombrada por lo que había hecho, la boda ya se había llevado a cabo con tanta prisa y ella ni se inmutaba, saldría de luna de miel y el único nervioso era William pues eso era bastante notorio.
Salía la Tía Elroy apenada por haber prejuzgado a Candy, definitivamente esa joven tenía más apoyo con la madre María que ella ahí.
Bajaba y listo se encontraban los equipajes de William y Candy en la puerta que eran subidos por los sirvientes, mientras que el estudio dos hombres conversaban y ella apenas llegaba para despedirse de su sobrino
- Albert me alegro que por fin se casen tu y Candy que sean tan felices, solo espero no darle sorpresas a la Tía Elroy
- ¿A qué te refieres Archie?
- A que hay una posibilidad de que Annie este embarazada.
- ¿Que has dicho? ¿No respetaste a Annie hasta el matrimonio Archie?
- No me vas a decir que tu si respetaste a Candy querido tío
- Por supuesto Archie entre Candy y yo siempre ha habido una amistad pero sobre todo mucho respeto.
- Pues no se escuchaba lo mismo cuando le pediste que fuera tu esposa y gritaste
- Vaya la mala costumbre de escuchar Archie, Candy me daba un masaje en la espalda y cuando se lo pregunte ajusto mi espalda tan fuerte que grite.
Archie bajaba apenado la cara frente a Albert, después de todo el si había respetado a Candy mientras Elroy estaba asombrada pues ella también había escuchado tantas sandeces que no se imagino que al que le urgía ser casado era a Archie.
La tía abuela dio un giro por haber vuelto a escuchar una conversación inapropiada y apenada levantó el rostro topándose con George quien dijo
-Por fin Sir William se va a Escocia como me lo pidió, pero ahora se va con su esposa, pues le he dejado tanto trabajo en Europa que estoy seguro tardará un tiempo en volver.
- George, haber como le haces pero tenemos que casar a Archie y creo que le urge pedir la mano de Annie, así que si convences a los padres los casamos de inmediato aunque no esté aquí William, no creo que se moleste, solo coméntaselo para que se dé por enterado.
Todos despedían los recién casados con sonrisas, el auto arrancaba con ellos rumbo a Europa sin fecha para volver. En el trayecto Candy se quitó un zapato y se sobó su pie.
- ¿Te duele Candy?
- Casi nada Albert, hace unos días hice la terapia de poner hielo y agua caliente en sesiones consecutivas, era un poco agotador y extenuante pero desde entonces casi ya no se inflaman los músculos, así que ya no te sientas culpable, prometo no subir más a los arboles, dicen que las mujeres casadas ya no lo hacen.
Albert recordó el día en el que pensó mal y eran sesiones de hielo y agua caliente sonrió abiertamente al pensar mal de su pequeña, ahora que se lo aclaraba se avergonzaba de estar pensando así.
- Porque las mujeres casadas ya no suben a los arboles si bien que bajan a sus hijos de estos Candy
- Dijo Annie que en cualquier momento seré madre, que haber vivido junto a ti tanto tiempo es probable que pronto lo sea y yo que pensé que jamás sería una buena esposa.
Albert se quedaba serio, pensaba que los que tenían esa posibilidad eran Archie y Annie, y por esos malos pensamientos se tendrían que casar, mientras que a nosotros nos casaron solo por haber vivido juntos, cuando ambos siempre se dieron a respetar.
Llegaban a un barco y Candy estaba dormida, Albert la llevaba en sus brazos y Candy ni se daba por enterada, este le quitaba su vestido y veía que usaba unas prendas hermosas bajo sus elegantes ropas, el se daba un baño y se recostaba a su lado.
Candy dormida giraba abrazando a Albert este sonreía, ya era su esposa y sencillamente ninguna mujer en su noche de bodas era como Candy, confiada, relajada, inocente y segura de que con el nada malo le pasaría.
FIN
PD ¿Querían más verdad?
