"Falta amor"
-¿Una cita?... s-segura que… - la morena asintió con su cabeza aun en el regazo de la rubia – De acuerdo, no hagamos esperar Paris entonces – sonrió, en verdad estaba feliz al poder sentir que quizás ahora si Rachel se estaba entregando a ella en todo el sentido de la palabra. Quería pasar tiempo con ella, no iba a negarlo, pero las costumbres que solía llevar a cavo Rachel no le permitían que se acercara un poco más a ella y avanzaran un casillero más.
- Entonces no hay más que esperar… vámonos ahora mismo a buscar los bolsos así nos vamos cuanto antes – le dejo un corto besos en los labios y volvió a su asiento
- Espera… no podemos salir ahora mismo – negó con su cabeza viendo como la morena retomaba su lugar
- ¿Por qué no? – frunció su ceño
- Creo que es obvio… tenemos que sacar los pasajes, hacer los bolsos, avisarle a tu doctora, yo tengo que hacer unas llamadas, también tú tienes que… - no pudo seguir hablando debido a que Rachel tapaba su boca con la mano
- Respira ¿de acuerdo? – inhalo y exhalo indicándole como debía hacerlo. Retiro su mano – Me han dado el alta no tengo que avisarle a nadie, creo que tus llamadas las puedes hacer desde cualquier punto del mundo, dudo que demores más de tres horas en hacer tu bolso… - tomo aire – Y los pasajes ya están comprados – sonrió
- ¿Cómo dices? – frunció su ceño
- Lo que oyes… ahora pon en marcha el auto así no perdemos más tiempo –
- No no… espera – la apunto con su dedo índice - ¿Has reservado los pasajes? – La morena asintió - ¿Tu tenias todo esto planeado Rachel? –
- Algo así… ahora vamos –
- No!... ¿Sabías que iba a decirte que si? – la morena miro hacia sus manos que jugaban con el borde de su camisa. Levanto sus hombros – Responde Rachel –
Suspiro – De acuerdo, me has atrapado – levanto sus manos rindiéndose – Los saque con anticipación… lo tenía planeado, pero no pensaba decírtelo de esta forma, no así… como sucedió minutos antes –
- Entonces… ¿Ya habías reservado antes de ir a tu consulta médica? –La morena asintió sin mirarla a los ojos - ¿No fue un impulso por el hecho de que iba a tener una cita con Natalie? –
- Los pasajes ya están reservados ¿Quieres ir o te has arrepentido? – evito responder su pregunta
- Claro… por mí está bien – levanto sus hombros poniendo en marcha de nuevo el auto. En sus adentros pensó que la morena tuvo al menos una pisca de celos por eso habia reaccionado de esa forma, pero no. Todo estaba planeado, era un lindo gesto, pero se habia ilusionado con tan solo unos tontos celos que por un momento los sintió reales.
Jamás confesare que tome esa decisión por el simple hecho de sentir celos… no se ahora como hare para conseguir pasajes en menos de tres horas… me he metido en un problema serio. Si se entera que le he mentido no querrá hablarme y el viaje quedara cancelado… Leo tienes que sacarme de esta una vez más.
- Necesito pasajes para el próximo vuelo hacia Paris… lo antes posible! Tiene que ser en menos de tres horas. Hazlo – R
- Déjame ver que puedo hacer… aun no soy mago – L
- Pero eres mi mano derecha, confió en ti – R
- En unos minutos te llamo – L
- ¿Sucede algo? – pregunto Quinn segundos antes de llegar
- No – negó con una enorme sonrisa – Solo respondo unos mensajes… nada importante – guiño un ojo
- ¿Cuántos días iremos? –
- ¿Por qué? ¿Tienes que regresar en pocos días? –
- No… pero quiero saber cuánta ropa debo de llevar… quizás es un viaje relámpago solo por uno o dos días. De nada sirve que lleve una valija enorme…. ¿Entiendes? –
- Si es por mi llévate todo el ropero, no tengo apuros – comenzó a reir
- Vaya chistosa… tú porque ya lo tienes listo –
- Nos iremos los días que tú quieras – desabrocho su cinturón de seguridad
- De acuerdo – le sonrió antes de bajarse del auto - ¿Me ayudas o… -
- Voy en unos minutos… déjame hacer una llamada – la rubia asintió y dejo sola a la morena en la entrada de la casa, esperando por su llamada.
- Dime que tienes los pasajes por favor! – atendió la llamada
- Lamento decirte que no fue posible… esta todo ocupado -
- ¿Pero no le has dicho para quién es? SOY RACHEL BARBRA BERRY MALDICION! -
- ¿Por qué tanto apuro?¿Que sucedió? –
- Nada… necesito llevarme a Quinn lejos de aquí, pero tu no puedes hacer las cosas bien –
- Cálmate Rachel, no te hará bien al corazón… he dicho que para Paris no conseguí, pero si para otro lugar –
- ¿De qué hablas? –
- Te he reservado para ir a Italia –
- Bien! De acuerdo… veré que pretexto le digo a Quinn… ya le había dicho que la llevaría a Paris, sabes que es el lugar del amor y bla bla bla… no se cuanta historia de amor se creen las mujeres –
- Rachel tú también eres mujer –
- SI pero no de ese tipo… bien, dime que tengo que hacer –
- Por mensaje te pasare un numero de transferencia, solo se lo daras a la persona que te atienda y retiras los pasajes –
- Okay, no hay problema –
- ¿Podrás hacerlo no? –
- Claro que si Leo… ¿Me crees estúpida? –
- No he dicho eso… pero no sueles hacer estas cosas… dime… ¿Por qué Quinn? –
- ¿De qué hablas? –
- ¿Qué tiene Quinn que otras chicas no? digo… es algo mayor para lo que tu sueles buscar ¿no? –
- Pff… es…ella… LEO! –
- Solo pregunto… sabes que Quinn no es de andar con juegos Rachel… no la lastimes –
- ¿No se supone que tú me tienes que cuidar a mi? ¿Por qué te preocupas por ella? –
- Porque ella es del tipo de mujeres que son para toda la vida, no solo para una noche como las que tú sueles buscar –
- Ya ya ya…he entendido, pero si no la tengo yo Natalie tampoco la tendrá –
- ¿Quién es ella? –
- Mi doctora, pero no importa eso, es una larga historia –
- Has que Quinn sea algo más que un capricho tuyo Rachel –
- No es eso –
- Lo que tu digas jefa! Cualquier cosa llámame –
- No lo es! – volvio a dejar en claro - Bye Leo –
Luego de cortar la llamada soltó un gran suspiro. - ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Cancelar el viaje? No estoy jugando con ella…. Simplemente no soy una mujer que busca tener relaciones a largo plazo, no sirvo para eso – comenzó a negar con su cabeza – Cancelare el viaje… no puedo ilusionarla, no la quiero… me agrada, pero no más que eso. Leo tiene razón, Quinn no es para mí – La morena seguía en sus pensamientos aun negando con su cabeza, pero el ruido de una garganta aclarándose para llamar su atención corto todos sus pensamientos. Su boca se abrió junto a sus ojos ¿Estaba viendo bien?
- Di algo… sino pensare que esto realmente me queda mal – dijo avergonzada intentando tapar sus brazos con sus manos
- NO! – Grito apurada – Perdón… - le sonrió – no te avergüences, eres hermosa y ese vestido blanco te queda precioso –
- ¿Segura? – Pregunto nerviosa – Porque no quiero hacer el ridículo con estos vestidos que nunca he usado –
- Créeme cuando te digo que te queda hermoso Quinn – camino hasta quedar frente a la rubia – Tu eres hermosa, y mucho más cuando no te ocultas sobre mucha ropa. Definitivamente tu cuello y brazos se lucen mas de esta manera – le guiño un ojo
- Gracias – dijo sonrojada - ¿A qué hora salimos? – pregunto cambiando de tema
- Si… emmm… respecto a eso Quinn… - no sabía como comunicarle que no irían hacia a ningún sitio, que había decidido cancelar esa mini escapada.
- ¿Sucede algo? – frunció su ceño
- Veras… creo que lo mejor será que… que no… - un sonido la interrumpió
- Disculpa, regreso pronto – salió corriendo hacia la sala donde se ubicaba el teléfono fijo. La morena suspiro por lo bajo, aquello era lo más difícil que tendría que hacer, aun mas luego de verla con ese vestido y sus ojos… su mirada tan ilusionada.
- Diga… -
- Quinn, soy Natalie –
- Hey hola Nat… ¿Cómo estás? – tan solo escuchar el nombre camino hacia la sala donde se encontraba la rubia hablando. Le sonrió al llegar, antes de sentarse en unos de los sillones a ojear una simple revista que descansaba en la mesa ratona.
- No tan bien… lamento llamarte para esto –
- ¿Qué sucede? –
- Un compañero ha tenido un accidente domestico y no hay forma de que pueda zafar del trabajo, somos pocos los doctores y me ha tocado cubrir todos sus turnos por unos dos o tres días –
- Vaya… que pena – la morena se removió en su lugar intentando escuchar un poco más de la conversación
- Si, así que nuestra cita tendrá que esperar, lo siento –
- Oh no te disculpes Nat! Todo está bien, no te preocupes… es tu trabajo, primero esta eso – Rachel frunció su ceño
- Escúchame…si por las noches estas algo aburrida o te sientes muy sola me escribes y voy a verte unos minutos o quizás vienes y cenamos aquí en la clínica y me haces compañía… por las noches el trabajo no se pone tan demandante y podremos tener una conversación o compartir algo… lo que sea – Quinn comenzó a reir
- Acuérdate de respirar – ambas mujeres reian mientras Rachel fruncia su ceño – No voy a estar sola Nat, aun Rachel no se va – Los oídos de la morena se activaron nuevamente
- Pon el altavoz – pidió la morena en un susurro
- ¿Cómo que aun no se ha ido? ¿Qué espera? – la morena levanto su ceja y Quinn no entendio porque habia utilizado ese tono.
- Emmm… Nat, acabo de ponerte en altavoz, Rachel quería saludarte –
- Hola doctora Natalie ¿Cómo se encuentra? – pregunto en tono sarcástico, tono que solo noto la doctora
- Vaya! Aun sigue por aquí… ¿Qué ha sucedido? –
- Simplemente me apeteció quedarme un tiempo mas… -
- Como te decía – Quinn decidió cortar ese momento – No estaré sola… no te preocupes –
- Bien!... en dos días me darán una semana de descanso ¿Qué te parece si hacemos un viaje o algo? –
- No va a ser posible – se adelanto a responder la morena al ver como su compañera demoraba – Quinn no estará disponible en toda la semana – la rubia la miro sorprendida ¿toda la semana?
- ¿Y quién eres tú para decidir eso? ¿Es verdad Quinn? –
- Pues… la verdad es que… -
- Para ti no estará disponible, pero para mí si lo estará. Disfruta tus días libres – Sin más tomo el teléfono y colgó la llamada.
- ¿Qué has hecho Rachel? – pregunto sorprendida y algo molesta por tener aquel tipo de comportamientos.
- Se nos hace tarde Quinn… no querrás perder el vuelo ¿cierto? – levanto su ceja
- Juro que no te entiendo – dijo negando con su cabeza – En cinco minutos vuelvo, me sacare este estúpido vestido… me hace sentir incomoda – dijo sin más antes de irse.
- ¿Qué mierda sucede contigo Rachel? ¿No puedes ocultar tus celos por un momento? ¿Qué me has hecho Quinn? Se supone que tenía que cancelar el maldito viaje… pero no, aaaah no señor! Eso no lo hare ni muerta… no si Natalie estará dando vueltas por aquí –
- ¿Vamos? – pregunto la rubia con un jean negro y una remera suelta del mismo color
- ¿Por qué te has cambiado? Y de color negro… - hizo referencia a su atuendo
- Ya déjalo Rachel… vámonos de una vez –
- ¿Te cambias según tu estado anímico? –
- ¿Dónde está tu valija? –
- No me has respondido… - tomo su brazo para que no avanzara mas
- Ya basta ¿De acuerdo? Eres buena analizando a las personas… lo dejo a tu criterio – se soltó del agarre – Ahora dime donde están tus cosas – la morena señalo junto a la puerta
- No tienes que cargarla, yo puedo hacerlo –
- Claro que no, jamas dejaría que hagas eso – avanzo hasta la puerta
- ¿Se supone que eres el hombre en nuestra relación? –
- ¿Acaso hay relación? – se giro levantando su ceja
- Claro que no – dijo rápidamente – Es decir.. tu… -
- Lo entendí ¿si?... y jamás dejaría que cargues nada, no me siento un hombre, soy una mujer aun que tenga pene, pero eso no quita que sea atenta con las personas –
- Gra… cias – dejo su agradecimiento en el aire ya que la rubia había emprendido viaje hacia su auto para cargar el equipaje.
El viaje hasta el aeropuerto fue algo callado, no era un silencio incomodo ya que gracias a la radio que Quinn se encargo de buscar, no habia necesidad de entablar una conversación.
A decir verdad, ambas mujeres eran un completo desastre. La morena en el asiento del copiloto aun se sentía culpable por estar actuando de esa manera, jamás le había pasado, por lo tanto no sabia como manejarlo. Quería hacer las cosas bien, volverse a New York, pero tan solo oír el nombre Natalie, provocaba que sus planes se vinieran al suelo y su visión se pusiera borrosa sin dejar que pensara correctamente enfocándose solo en Quinn y como hacer para alejarla de la doctora. Estaba mal, lo sabia, pero no podía parar.
Por otro lado Quinn quien perdida en sus pensamientos, intentaba mantener toda su atención en el camino. Aun no comprendía los porque de la morena, no había necesidad de cortar la llamada de esa manera. ¿Por qué se estaba aventurando a algo así con Rachel? Ella no le daba seguridad, cosa que Natalie sí. - ¿Por qué estoy haciendo esto? Se que sufriré, se que Rachel me llevara hasta el limite… no puedo evitarlo, mi cuerpo pide estar cerca de ella, pero mi mente sabe que esta mal lo que estoy haciendo. En años he hecho una locura como esta, mis viajes suelo programarlos con meses de anticipación. Jamas he hecho algo por simple impulso, suelo tomar mis decisiones teniendo en cuenta todos los pro y contra de la situación a la que me someto… por dios! ¿Qué me sucede? No quiero enamorarme… no quiero ser la estúpida que se enamorara de un imposible, sufriré como una adolescente viviendo su primer amor… ¿Qué hare ahora?
- Quinn… QUINN! – Llamo Rachel – ¿Estas bien? –
- Si. ¿Por qué lo preguntas? – pestaño rápidamente intentando alejar todos sus pensamientos
- Te he estado hablando hace mas de cinco minutos… pareces ausente ¿En verdad estas bien? –
- Claro, solo venia distraída. Discúlpame… -
- No hay problema… pero creo que nos hemos pasado la entrada –
- Oh mierda! – La morena comenzo a reir mientras Quinn retomaba el rumbo del camino correcto - ¿De qué te ries? –
- Nada… solo que… es, es extraño oírte maldecir –
La rubia se muerde el labio avergonzada – Pues digo eso y otras tantas cosas que no sabes de mi Berry –
- No veo la hora de descubrirlas – poso su mano en una de sus piernas, la rubia algo nerviosa aclaro su garganta
- Hemos… ya… - señalo frente a ellas
- Llegamos – sonrió orgullosa por poner en ese estado a la rubia.
- Exacto! ¿Debemos retirar los pasajes? – La morena asintió – De acuerdo, si quieres adelántate yo iré bajando las valijas –
- No, te esperare e iremos juntas. No quiero que cargues todo –
- Tranquila, no es nada… y es mejor que vayas yendo así no demoramos. Los pasajes están a tu nombre… ve – le sonrió
- Esta bien, te espero dentro – tomo su bolso de mano y camino hacia la puerta.
- Rachel… - llamo Quinn. La morena camino hacia la rubia – Creo que te olvidas de algo – la morena frunció su ceño, pero de inmediato sintió un suave beso en su mejilla izquierda. – Listo – Rachel sonrió sinceramente, la sorprendían esos pequeños gestos infantiles que solia tener con ella. Sin mas, volvio a girar para retomar su camino no sin antes echarle una ultima mirada a la rubia, que ya habia comenzado a bajar las cosas.
- ¿Usted tiene idea acaso quien soy yo? – preguntaba una morena con su tono de voz bastante elevado
- Señorita, debe comprender que no podemos cambiarle el asiento –
- PERO SOY RACHEL BARBRA BERRY! CLARO QUE PUEDE CAMBIAR MI ASIENTO! – grito bastante enfadada. Quinn al escuchar los gritos con un tono particular de voz, no dudo en correr hacia el lugar de donde provenían – AHORA MISMO QUIERO HABLAR CON SU JEFE… NI SE IMAGINAN LAS COSAS QUE… - la interrumpieron
- ¿Todo esta bien aquí? – pregunto la rubia al llegar
- CLARO QUE NO! ELLA – señalo a la empleada – NO TIENE IDEA DONDE… - Quinn giro sus ojos
- Disculpe… - no le dio importancia a la morena dejándola con la boca abierta y las palabras atoradas en su garganta - ¿Qué sucede? –
- La señorita Berry quiere cambiar sus asientos, pero le he dicho que eso es imposible debido a que ya todo está ocupado – levanto sus hombros
- Esta bien… solo déjeme hablar con ella, mientras deme los pasajes a mi –
- Claro… ¿Usted es su esposa? – la rubia comenzó a negar nerviosa
- No no… claro que no – la chica levanto sus cejas
- Vaya! Menos mal… - giro sus ojos negando con su cabeza – Compadezco a la persona que se tire a esa mujer – Rachel abrió su boca sin poder creerlo
- Oiga, tenga más respeto de acuerdo, que no sea mi esposa no significa que usted pueda faltarle el respeto – la empleada se removió en su lugar bastante incómoda – Deberías de tener cuidado como te diriges a las personas, mucho mas a esta hermosa señorita ¿de acuerdo? – pregunto la rubia con una voz amenazante. La morena jamás había conocido ese lado de Quinn.
- Disculpe señorita Berry, no volverá a ocurrir – saco sus pasajes – Irán en primera clase. Tengan un buen viaje –
- Muchas gracias – dijo Quinn colocando su mano izquierda en la espalda de la morena incitándola a caminar – Espera un momento… debo volver, se ha equivocado – comento tras revisar los pasajes
- ¿Por qué lo dices? –
- Aquí dice Italia Rachel – dijo mientras miraba el destino del viaje. – Se han equivocado –
- Emmm… - se mordía el labio
- Rachel… -
- He decidido extender un poco mas el viaje… no he conocido Europa aun, y me gustaría recorrerlo contigo si eso no te molesta – Quinn la miro sorprendida – Se que te he prometido una cita en Paris, pero ¿Qué te parece si empezamos por Italia conociéndonos un poco más? –
- Me parece una buena idea – le sonrió
- De acuerdo… no nos demoremos más! Roma nos espera –
- ¿Desean algo? – pregunto una de las azafatas mirando directamente a la rubia, luego de asegurarse que los pasajeros se sentaban en los asientos asignados correctamente.
- Quisiera un poco de agua si es posible –
- Claro, enseguida le traigo –
- Muchas gracias – sonrió luego de recibir el guiño por parte de aquella hermosa chica pelirroja.
- Estúpida… - murmuro la morena por lo bajo
- ¿Qué dices? – pregunto Quinn con el ceño fruncido
- ¿Yo? – pregunto fingiendo asombro – Nada –
- Juro que escuche que decías algo… -
- Has escuchado mal, y no jures –
- ¿No crees en esas cosas? – pregunto intrigada
- El tema de jurar por algo o prometer no va conmigo, por lo tanto no creo en eso –
- Esta bien – murmuro la rubia algo extrañada por su respuesta.
- Aquí está tu agua – le entrego una pequeña botella junto a un papel color amarillo doblado a la perfección. La morena se dio cuenta que habia comenzado a tutear a Quinn.
- Gracias… pero – vio el papel sin saber qué hacer
- Disfruta del viaje – le guiño el ojo y volvió a su trabajo. La rubia sin demorar mas tomo una pastilla acompañada del agua.
- ¿Sucede algo? – pregunto la morena al ver la acción de la rubia
- No, todo está bien… solo que he tenido un pequeño problema con el tema de los aviones o los lugares cerrados –
- ¿Eres claustrofóbica? – pregunto asombrada
- Algo así… pero con terapia y medicación se logra manejar – levanto sus hombros.
- Cualquier cosa no dudes en avisarme – indico la morena, para luego hacer silencio ya que una de las azafatas comenzaba con el típico ritual de las indicaciones sobre el vuelo. – Otra vez tu – pensó Rachel al ver a la pelirroja.
Quinn presto atención a su peculiar voz, tras ver que era la azafata que la atendió y dejo un papel junto a la botella recordó leerlo.
Nerviosa sin saber con qué encontrarse, desdoblo aquel pequeño papel color amarillo en cuatro partes.
Me gustaría poder conocerte un poco más en persona...si te aburres en el vuelo, sabes dónde encontrarme.
Jessica
Frunció su ceño negando con su cabeza. ¿Qué les sucedían a las mujeres? ¿Por qué ahora aparecían hasta debajo de las piedras? ¿O será que antes no le prestaba atención a ese tipo de cosas?. De todos modos sacudió su cabeza para alejar ese tipo de pensamientos dejando el papel a un lado y prestando atención a esa hermosa pelirroja que no le quitaba la vista de encima.
Rachel sin dudarlo un solo segundo, luego de escuchar a las azafatas y asegurándose que el avión había despegado, tomo el pequeño papel arrugado con un movimiento rápido, tras ver como Quinn se ponía el antifaz para dormir, lo abrió sin dudar para leer aquel mensaje que tan intrigada la había tenido.
Rápidamente lo apretujo con su mano dejando a la vista como sus nudillos comenzaban a tornarse de color blanco.
- Sobre mi cadáver dejare que te acerques a Quinn – levanto su ceja enviándole una mirada amenazante a la azafata que se encontraba a unos pocos asientos delante de ella entregando unas péquelas almohadas. Tenía más de dos horas de vuelo para ajustar cuentas con aquella pelirroja – Sobre mi cadáver – tenso su mandíbula con tan solo imaginarse a Quinn con otra mujer.
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Glee y sus personajes no me pertenecen
