Decisión
-¿Cómo sabremos si cumplen su promesa?
Hermione había levantado la mirada de su taza de té y lo miraba inquisidoramente. Harry no pudo más que devolverle la mirada y tomarle la mano con cariño, intentando reconfortarla un poco a la vez que se lo hacía consigo mismo.
-Ron tiene que salir en público mañana o sabremos que no lo han hecho-Harry trago con dificultad y regreso la mirada a su taza fría- por eso mismo es que nosotros debemos empezar hoy mismo a….
-Lo sé-lo interrumpió Hermione alejando su mano- sé que debemos pero no sé como.
Harry no dijo nada e intento beberse el contenido de la taza aunque no le apetecía en lo absoluto. La verdad, el tampoco tenía la menor idea de cómo iba a hacer… eso, pero ahora tenía bastante claro que los familiares de su novia y su mejor amigo estaban hablando en serio. Y no podía permitir que nada malo les pasara, no a ellos, no ahora, no por su culpa… de cierta manera, no de nuevo.
Intentando no sentirse peor, sacudió la cabeza y la imagen de Fred que empezaba a formarse en su cabeza se desvaneció lentamente. En su interior, se regaño por estar culpándose de su muerte, justo cuando tenía que concentrarse en evitar que algo malo le pasara a Ron y Ginny. Si lo veía objetivamente no era muy difícil lo que la comitiva le había pedido; solo tenía que alejarlos, fingiendo que los traicionaban, para que no estuvieran conectados de ninguna manera amorosa: ni el con Ginny, ni Ron con Hermione. Quizás, si los dos los perdonaban, con el paso del tiempo podrían volver a ser amigos… y quizás, algún día sabrían toda la verdad y…
-¡No!-gritó su voz interna y el despertó como si realmente alguien le hubiera gritado al odio- ¿Vas a rendirte tan fácilmente? ¿Vas a hacerlo?
-Sí-se contestó a sí mismo- No voy a arriesgar a Ginny o a Ron. Y tampoco a Hermione, aún si eso significa…
Harry levanto de nuevo la mirada incapaz de decir lo siguiente aún en su propia cabeza. Hermione lo miraba también, quizás pensando lo mismo, por lo que se quedaron un momento así, mirándose el uno al otro sin decir una palabra.
-Debemos de encontrar la manera de hacer esto-dijo finalmente volviendo a tomar la mano de su amiga con cariño y apoyo- sé que es extraño pero debemos de hacerlo.
Hermione asintió con decisión y contuvo exitosamente un par de lágrimas. Harry supo que la idea de traicionar a Ron y a Ginny le era tan insoportable como a él pero estaba decidida a protegerlos, aún a costa del sacrificio que les pedían.
La Tía Muriel entró a su casa tan rápido como pudo, aún con lágrimas involuntarias en los ojos. Maldiciendo y chillando como un animal herido, se dirigió al armario de pociones del ático tan rápido que estuvo a punto de caer por las escaleras pero no presto atención a ese detalle ni aún cuando su media se rasgo un poco. La casa, aparentemente vacía, se lleno de sus lamentos y del sonido de varios frascos siendo aventados en medio de la desesperación de la anciana.
-¡Idiotas!-exclamó furiosa y aterrorizada mientras con las manos temblorosas buscaba el par de pociones que había preparado apenas unos días atrás. Después de unos minutos, soltó un suspiro de alivio y casi rompe a llorar, cuando encontró el pequeño frasco rojizo en el que ella misma había marcado la palabra "antídoto". Agradeció a Merlín el haber sido lo suficientemente prudente para hacerlo y no dejarse llevar por malos consejos.
-Así que… ¿A quién vas a dárselo?
La voz de aquella mujer, fácilmente identificable, la hizo sobresaltar lo suficiente para casi tirar el frasco. Lo sostuvo a duras penas, con el pánico reflejado en el rostro, antes de mirar hacia la esquina desde la cuál había provenido la voz con la furia recorriéndole cada una de sus arrugas.
-¡¡¡Malditos buenos para nada!!!- exclamo acercándose- ¿Qué es lo que han hecho?
La joven mujer sonrió burlonamente al ver como casi tiraba el frasco y prendió la luz para iluminar el resto el cuarto que se encontraba en penumbras. La tía Muriel no se sorprendió de encontrar que junto a ella estaba el otro miembro más joven de la comitiva, también exhibiendo una sonrisa burlona.
-Nosotros no hicimos nada-explico el varón acercándose tranquilamente-al menos no intencionalmente, pero las cosas han salido mejor de lo que esperábamos.
-¡Nada ha salido bien!-estallo la bruja acercándose a ambos y sacando la varita dispuesta a lanzarles varios hechizos- ¡Ronald de alguna manera bebió la poción y no puede levantarse! – Los ojos le brillaron pese a su voluntad y un par de lágrimas se asomaron a sus pequeños ojos- ¡pudo haber sido mortal!
-Nuestro querido primo bebió la poción por su propia estupidez- explico la bruja con seriedad, aparentemente arrepentida de ese detalle- nosotros nos encargamos de ponerla en el jugo de su amigo pero él la bebió antes de que pudiéramos impedirlo.
-¿Y porque no me informaron enseguida?- reclamo la Tía Muriel fuera de sí- ¡Les explique perfectamente que está poción debía alejarse de Ronald, Ginebra o cualquiera que…
-que sea sangre pura-completo el joven sin darle importancia- lo sabemos-agrego acercándose y depositando en la mesita un pequeño frasco casi vació- pero no fue nuestra culpa, ahora ya todo esta hecho y más vale aprovechar lo bueno que resulto de todo esto.
-¿Bueno?-siguió la anciana furiosa mirándolos con reproche- ¡No hay nada bueno! Han desperdiciado una pócima importantísima envenenando a mi sobrino… ¡a su propio primo! ¡Al único varón Weasley que puede mantener el linaje puro de la familia!...
-¡¡¡Cállese!!!!- estallo la joven bruja molesta y también sacando la varita- ¡¡¡Hemos dicho que fue un error y así fue!!! Sabemos lo importante que es Ronald y no somos tan estúpidos como para matarlo…
-¡Arriesgar su vida una parece suficientemente estúpido a mi!
-Si hablamos de esa clase de estupidez-intervino el mago cerca de ellas pero dirigiéndose a la mayor- nosotros solo cumplimos la misión de hacer llegar esta poción a las dos personas que se nos encomendó ¿No es eso arriesgar dos vidas?
La Tía Muriel pareció recibir un duro golpe pero miro a su interlocutor aparentando más temple de la que sentía:
-La poción no daña tanto a los mestizos o a los sangre sucia.-casi escupió- Ya se los he dicho, la hice para convencerlos pero no quiero matarlos.
-Pues si es así, ha servido para su propósito.
La Tía Muriel miro la mirada de complicidad entre los dos jóvenes y alzo una ceja, intrigada. Miro rápidamente el reloj antiguo de pared que estaba detrás de ellos y decidida a que podía disponer de un minuto más, los urgió a que le explicaran a que se referían.
Las dos personas frente a ella, sonrieron con orgullo antes de explicarle que el error de envenenar a su primo, había acabado por convencer a los dos estorbos de que lo mejor era obedecer las órdenes de la comitiva.
Hermione se recostó en el sillón de su casa consciente de que la idea de dormir era simplemente imposible de llevar a cabo. Sabía que apenas cerrará los ojos, empezarían las pesadillas y sabía que esta vez sería mucho peor porque aún con los ojos abiertos sentía que veía a Ron, enfermo y al borde de la muerte, postrado en su cama… por su culpa.
-Yo tampoco puedo dormir.
Al levantar la vista de sus rodillas, Hermione se topo con los brillantes ojos verdes de Harry, mirándola con preocupación infinita. En su rostro también se reflejaba el cansancio, combinado de manera desastrosa con la tristeza que sabía que también sentía. No había nada que pudieran hacer, más que cumplir su parte del trato y como no se sentían con las fuerzas necesarias para hacer lo que debían, además del hecho que estaban casi desmayándose, la idea de dormir había parecido buena. Lástima que había resultado imposible.
-Quizás necesites tu cama- le respondió Hermione levantándose para hacerle espacio junto a ella. Harry negó con la cabeza, sentándose a su lado con suavidad:
-No, la necesito a Ella. Contestó Harry cabizbajo, claramente refiriéndose a su novia
Hermione tuvo que controlarse una vez más para no soltarse a llorar. Nunca había sido su estilo imitar a Myrtle pero últimamente, con todo lo que sucedía, le resultaba difícil contenerse. Y aunque a veces pensaba que ya no tenía lágrimas para llorar por no ser lo suficientemente buena para Ron, en ocasiones como esa quedaba demostrado que aún tenía para llorar por Harry, por estar en la misma situación que ella cuando toda su vida ya había sufrido mucho más que cualquier otra persona que conociera.
-Me gustaría que esto solo estuviera sucediéndome a mí-confesó abatida, incapaz de confesar que buena parte de sí misma creía que sí era su culpa que Harry estuviera implicado.
-Lo mismo digo-contestó el chico con tristeza- yo estoy acostumbrado a que todo me salga mal y sé que Ginny podrá superarlo… pero tú y Ron están destinados desde que se conocieron y me siento como un cobarde por no poder hacer nada para ayudarlos.
-Ginny no va a superar esto-dijo Hermione por toda respuesta y Harry se sorprendió de que justamente dijera eso en un momento como tal- lo siento pero no puedo mentirte... ella simplemente…
La expresión de Harry se descompuso mucho más así que Hermione decidió guardarse lo que seguía para sí misma. La verdad, era totalmente cierto que la esperanza de Harry de que Ginny podría manejar el asunto mejor que el resto, era eso: solo una esperanza falsa. Hermione conocía perfectamente a Ginny como para anticipar su reacción y sabía que no sería nada fácil para la pelirroja reponerse a perder a Harry de nuevo. No quería ni imaginar lo mucho que le costaría a los Weasley salir adelante y obligar a los dos miembros más jóvenes a que lo hicieran; estaba segura , además, de que Harry también lo sabía pero se empeñaba en engañarse a sí mismo como una respuesta inconsciente de defenderse del dolor que eso le causaba.
-Hacia mucho tiempo que no me sentía tan triste- confesó Harry de pronto, sacándola de sus pensamientos. Hermione se sentó en una nueva postura, abrazándose las rodillas:
-Yo tampoco-contestó recordando los años pasados- la última vez creo que fue cuando todo había acabado y las pesadillas no me dejaban dormir.
-Recuerdo también esa época- admitió Harry nostálgico- solía escaparme al cuarto de Ginny para dormir abrazados. Era lo único que lograba que los dos durmiéramos.
-¿Cómo olvidarlo?-contestó Hermione con un amago de sonrisa- Ron te permitía hacerlo sólo porque yo hacía mismo, escabulléndome a su habitación en cuanto tú llegabas a la de Ginny.
-Eran buenos tiempos ¿No crees?
-No precisamente buenos-dijo Hermione honestamente- pero al menos mejores que esto. Ahora estoy segura de que no podré buscar a Ron para poder dormir junto a él.
-Ni yo a Ginny-murmuro Harry agregando después de un silencio- ¿crees que eso funcionaría ahora?.
Hermione no contestó porque no quiso darle a su amigo una respuesta negativa. Dudaba que abrazar a Ron la calmara en esos momentos porque cuando lo había hecho, al recibirlo hacia un par de horas, no se había sentido para nada relajada y, en cambio, había querido salir huyendo. No podía explicarse porque ni quería hacerlo pero estaba segura de que si abrazar a Ron no la había relajado, nada lo haría.
-Podríamos intentarlo en este momento- se atrevió a decir Harry y Hermione notó que estudiaba su reacción-Tu sabes, entre ambos.
Hermione pensó que la respuesta honesta a esa propuesta era no. No quería que nadie la tocara después de lo que había sucedido con el falso Ron, quería quedarse a solas consigo misma hasta caer de cansancio para no pensar, alejada de todos, para despertar y darse cuenta de que todo era un mal sueño. Sabía, sin embargo, que eso no iba a suceder así que sintiendo que su amigo ofrecía esa posibilidad no solo por ella sino para sí mismo, se obligo a tragarse sus dudas e intento sonreír con timidez.
-Claro
Harry le devolvió la misma débil sonrisa y se acerco a ella después de unos segundos. Hermione tembló al notar la cercanía pero no por él sino porque no pudo evitar pensar de nuevo en Ron, en el verdadero y luego en el falso, en lo que acababa de suceder con el chico hacia unas horas y en la certeza de que quizás no volvería a abrazarlo. Por su mente paso la idea de que, en el Mundo Mágico, tendría que conformarse con sólo conservar a Harry porque ni Ginny ni el resto de los Weasley volverían a darle muestras de afecto. Se arrepintió de pensar en la palabra "conformarse" pero no pudo encontrar una mejor, por lo que cerrando los ojos se dejo llevar por el apoyo que su mejor amigo le había dado.
Resulto ser que dejarse llevar fue mucho más fácil de lo que había pensado. El abrazo de Harry la hizo relajarse a tal grado que ella abrió los ojos, sorprendida por ese hecho, justo a tiempo para observar que los ojos verdes de su amigo estaban fijos en los suyos. Intentando dibujar algo parecido a una sonrisa, Hermione le devolvió el abrazo con agradecimiento, recostándose ambos un poco más sin darse cuenta.
-Creo que si esta funcionando-murmuro Harry somnoliento, recostándose más y cerrando los ojos por el cansancio.
Hermione no respondió y sintió como sus ojos se cerraban finalmente. Abrazó mas a Harry, disfrutando la calidez del chico y la sensación de tranquilidad de su abrazo. Se fue quedando dormida mientras se sentía más tranquila y relajada de lo que había estado en mucho tiempo; mucho más, aunque no quiso aceptarlo, de lo que había estado al abrazar a Ron.
Ron empezó a recuperar el color casi al instante y su respiración se normalizo enseguida. La Tia Muriel sonrió aliviada y guardando el frasco con el antídoto en su bolsa, se dispuso a abrir la puerta para que los demás pudieran pasar. Tuvo el cuidado de antes sacar otro frasco distinto, casi vació, y colocarlo junto a su sobrino para que el resto creyera que esa era la poción curativa que había empleado. Y aunque no había sido la que le había dado a Ron, realmente era muy poderosa por lo que estaba segura de que dejarla ahí era un movimiento brillante.
-Esta listo Molly-dijo al abrir la puerta para dejarla pasar. Molly Weasley se apresuro a ir junto a su hijo, seguida de Ginny a pesar de que nadie más que las dos brujas más grandes tenía permitido pasar.
-¡Oh Merlín! Muriel, muchas gracias- exclamó la Sra. Weasley apenas se hubo dado cuenta de que Ron estaba mucho menos pálido y más tranquilo. Ginny también pareció muy aliviada y sonrió al acercarse a su hermano y comprobar que estaba durmiendo con la respiración acorde a su semblante. La Tia Muriel se sintió orgullosa de sí misma por el tino de hacer el antídoto e hizo a un lado el hecho de que había tenido la culpa de que Ron enfermará en primer término.
-Te dije que es una poción curativa de las mejores, increíblemente costosa-agrego pedantemente- pero bastante efectiva en casi todo.
La madre de Ron no pudo agregar más y sonriendo ampliamente salio de la habitación llamando a gritos a su esposo. La Tia Muriel observo como Ginny asumía el papel de cuidar a Ron y se sentaba a su lado para observarlo sin decir nada, pero con el alivio reflejado en el rostro. La anciana los observo conmovida, aún asustada por ver a su sobrino dormido, incapaz de levantarse y a su sobrina triste, apanicada por la idea de perder otro hermano.
Ahí fue la primera vez que a la Tia Muriel se le ocurrió que quizás, solo quizás, estaba cometiendo un error al hacer lo que estaba haciendo.
La leve claridad que entraba por la ventana dejaba perfectamente claro que la noche ya había pasado. Harry abrió los ojos aún bastante somnoliento pero sintiéndose mucho mejor, dándose cuenta de que había dormido más de lo que esperaba y observando incrédulo que era un nuevo día. Podía intuir, por la luz entrante que era bastante temprano y que no había dormido demasiado pero el poco tiempo que había podido hacerlo había sido suficientemente reparador para su cuerpo, lo suficiente para que ahora la necesidad de alimentarse se hiciera fuertemente presente.
-Despierta-dijo aún sin abrir bien los ojos y olvidando por un momento que la chica que lo abrazaba no era quien creía que era-Ginny, despierta…
Su impulso de besar a la chica que dormía prácticamente recostada sobre él fue demasiado fuerte como para detenerlo a tiempo. Acabo de despertar por completo cuando al besar su cabello noto que no se trataba de la larga cabellera pelirroja de su novia sino del bastante diferente pero bien conocido cabello castaño de su mejor amiga.
-Ya estoy despierta-contestó Hermione sonriendo ante su gesto pero sin abrir los ojos, al mismo tiempo que lo abrazaba más fuerte y de una manera distinta a como habitualmente lo hacia. Harry no pudo sino imaginar que ella también estaba suficientemente dormida como para confundirlo con Ron y la sola idea de ello lo hizo sentirse avergonzado. Sintió sus mejillas enrojecer al mismo tiempo que la palabra "traidor" se le formaba en la mente.
-Hermione… -se aventuro a decir con la esperanza de que su mejor amiga despertara pero ella solo sonrió nuevamente y no abrió los ojos. Harry se abstuvo de llamarla de nuevo al observar que parecía tan tranquila como no lo había estado en suficiente tiempo y la abrazo un poco más intentando protegerla aunque no tenía que hacerlo. Al estrecharla más, una parte de sí mismo noto que se sentía tan protegido como quería que ella lo estuviera, aunque era incapaz de poder explicarse el porque el contacto con ella lo hacia sentirse mucho mejor.
-Algo sucede aquí- le susurro la voz en su cabeza que habitualmente actuaba como conciencia y guía; y tan cierta fue esa afirmación que la habitual batalla contra sí mismo no se hizo presente.
Harry se recostó un momento convencido de que por supuesto que sucedía algo. Aunque no quiso hacerlo, no pudo evitar comparar ese momento con el contacto más reciente que había tenido con su novia. Honestamente, ver a Ginny había sido maravilloso pero una parte de él había sentido que algo faltaba; al abrazar a su novia y besarla había esperado sentir algo que solo había logrado sentir a medias, la tranquilidad que la pelirroja siempre lograba transmitirle había estado manchada por algo aunque no sabía explicar exactamente la causa. Y aunque eso había sido extraño, la situación acababa de complicarse más porque justo en ese momento se había dado cuenta de que el contacto con Hermione no solo no estaba manchado por nada sino que lograba calmarlo mucho más de lo que normalmente lo hacia.
-¿Harry?-lo llamo Hermione dudosa, sacándolo de sus pensamientos justo en el preciso momento en el que se levantaba para dejar de abrazarlo. Harry vio que el mismo tipo de rubor que había sentido ahora se dejaba ver en ella pero trato de fingir que no lo había notado.
-Quizás deberíamos comer algo-dijo levantándose un poco incomodo y al mismo tiempo sintiendo que su estomago empezaba a torturarlo por todas las comidas que le había negado recientemente. A sus espaldas, Hermione le contestó poco convencida pero se levanto por completo.
-Me gustaría antes saber si han cumplido su promesa-murmuro levemente, casi apenada pero decidida a que se cumpliera su deseo.
-A mi también- contestó Harry sonriéndole un segundo. La preocupación que sentía por Ron aumento justo entonces, dándole una idea brillante, por lo que se encamino a la puerta sintiendo la mirada clavada de Hermione- por eso no desayunaremos aquí.
-¿A que te refieres?
-Estoy seguro de que nos siguen vigilando y si ven que salimos de la casa no tardaran en enfrentarnos…
-Y entonces les obligaremos a que nos digan que paso ¿no es así?-propuso Hermione decidida.
-Sí- contestó Harry de nuevo- y si no lo hacen estoy segura de que Hannah o Neville podrán averiguar algo por nosotros.
Hermione frunció el ceño ante la mención de Neville pero no dijo nada y siguió a Harry rumbo a la puerta. Harry maldijo su reciente desconfianza hacia la Red Flú y se puso una chaqueta antes de salir rumbo al Caldero Chorreante.
Ginny despertó de sus pocos minutos de sueño sintiendo que el cuello le dolía insoportablemente. A su derecha, el otro sillón donde su madre y su padre habían pasado buena parte de la noche estaba vacío por lo que intuyo que estarían preparando el desayuno o alistándose para ir a trabajar. Era la única que quedaba en la habitación, puesto que el resto de sus hermanos le había propuesto intercambiar guardia un par de veces pero ella no había querido aceptar de ninguna manera; desde que la Tía Muriel le diera a Ron ese antídoto milagroso su hermano parecía estar mucho mejor pero ella no podía estar en paz hasta verlo de pie. Se había quedado casi toda la noche despierta, cuidándolo aunque parecía ya no ser tan necesario y alternando de vez en cuando su mirada entre la puerta y la ventana con la esperanza de recibir una visita o una carta que jamás habían llegado.
-¿Enana?-la llamo Ron débilmente, incorporándose un poco. Ginny recompuso su semblante triste y agradeció el ser lo suficientemente para no haber estado llorando. Harry solía decirle bastante a menudo que ella y Hermione no parecían tener la misma cantidad de lagrimales que la mayoría de las chicas que conocía y ella lo tomaba como un halago, casi una virtud, especialmente en momentos como ese.
-Deja de llamarme así o empezare a despreocuparme de lo que te pase.
Ron sonrió conciliadoramente y terminó de sentarse por completo en la cama. Ginny le devolvió la sonrisa, al mismo tiempo que se acercaba a él y se sentaba a su lado.
-¿Te sientes mejor?
-Si te refieres a que si creo que voy a vivir, creo que sí-contestó Ron aún sonriendo débilmente. Su estomago eligió aprovechar el silencio siguiente para rugir, comunicándole a toda la casa que estaba muerto de hambre.
-Veo que vuelves a ser tú-dijo Ginny un poco más contenta-casi es un honor escucha tus ruidos corporales, no roncaste en toda la noche y eso es casi un milagro.
Las orejas de Ron se pusieron muy rojas y su estomago decidió gruñir nuevamente para darle a ella la razón. Ginny sintió casi ganas de reír y estuvo a punto de hacerlo sino hubiera sido porque la expresión de su hermano seguía siendo bastante seria.
-¿Qué tan grave fue lo que sea que me paso?
El rastro de sonrisa de Ginny se desvaneció y sintió como un nudo se le formaba en la garganta. Se tomo dos segundos para calmarse, diciéndose que estaba siendo una tonta porque el peligro ya había pasado y no debía asustar a Ron por nada.
-Tuvimos un poco de miedo-confeso- pero la Tía Muriel lo remedio con un frasco milagroso.
Ron no dijo nada y frunció un poco el ceño. Ginny escucho como su estomago volvía a rugir pero esta vez no le hizo ninguna gracia.
-Ya quita esa cara-escucho como su hermano le decía mientras le ponía la mano en la espalda-lamento casi… lamento haberlos preocupado.
Ginny agradeció que su hermano no dijera la estúpida frase que había querido decir al principio y lo abrazo contenta. Ron siempre seguiría careciendo de tacto pero todos sabían que la palabra "muerte" no se pronunciaba entre ellos, no en broma y no especialmente si se trataba de una seria posibilidad de perder a otro miembro de la familia.
-¿Dónde están Hermione y Harry?
El leve indicio de sonrisa que Ginny sintió por un segundo se esfumo igual de rápido. Se separo de su hermano intentando disimularlo y eligiendo mentir, al menos por el momento:
-Yo tenía encargada la tarea de decirles pero estaba tan preocupada que lo olvide por completo y…
-Eso no tiene sentido-la interrumpió Ron totalmente seguro de lo que decía. Ginny observo como su rostro se descomponía, mostrando tristeza y un dolor que no era exactamente físico.
-Es en serio Ron-siguió a sabiendas de que era inútil-Soy una terrible persona pero estaba tan asustada…
-¿No vinieron no?- la interrumpió Ron nuevamente y Ginny se quedo callada sin saber que decir. ¿Qué tanto intentaste comunicarte con ellos?
Ginny sintió su barbilla temblar y supo que tenía que decirle la vedad a su hermano, no solo porque él quería saberla sino porque ella necesitaba desahogarse:
-Los busque personalmente en todo lugar donde creí que podrían estar. Les mande una lechuza e intente hablar con ellos por Red Flú.
-¿No les mandaste tu patronus?
Ginny sintió su cara enrojecer y se reprocho a sí misma ser una inútil. Por supuesto que había querido mandar un patronus pero no había podido convocarlo y no sabia porque; incluso había tomado antes un poco de aquella poción que la Tía Muriel le había dado antes de regresar al país, aunque era originalmente un regalo que la bruja le había dado para Harry, con la esperanza de que eso la ayudará a calmarse y "concentrar" su magia como se supone que lo hacia pero ni eso la había ayudado. El resto de su familia había dado por hecho que no había problemas al comunicarse o quizás estaban demasiado asustados para poder preguntarle algo y ella no había querido decir nada porque el asunto la hacia sentir miserable. Ron pareció leerle el pensamiento pues solo volvió a ponerle un brazo cariñosamente sobre los hombros, sin decir nada.
-Es una vergüenza.
-No lo es- contestó Ron más comprensivo de lo que habitualmente era- sé que a veces realmente es difícil concentrarse en los recuerdos felices. Recuerda que a Harry, Hermione y a mi nos ha fallado en peores momentos, al menos no te fallo cuando estabas a punto de morir rodeado por miles de dementores.
-No, es peor-contestó Ginny abatida-solo estabas a punto de morir tú y yo no pude avisarles a tu novia y a tu mejor amigo que al mismo tiempo son mi mejor amiga y mi prometido.
Ron sonrió tratando de infundirle ánimos, tratando de ocultar sin lograrlo su dolor por la ausencia de Harry y Hermione. Ginny sintió como la abrazaba una vez más, torpe pero sinceramente:
-No me iba a morir enana
-No me digas enana, idiota-contestó ella con la voz quebrada pero aceptando el abrazo que su hermano mayor le proponía.
-¡¡¡Harry, Hermione!!!
Harry supuso que esconderse detrás de la carta no había servido de nada y saludo con un gesto de la mano a su antiguo compañero de casa Dean Thomas; el chico se disponía a acercarse cuando otra persona pareció llamarlo y desapareció rumbo al Callejón Diagón después de hacerles nuevamente un gesto con la mano.
-Gracias a Merlín que no se acerco- comento Hermione aliviada- no quiero hablar con nadie que no pueda darnos noticias de cómo esta Ron.
Harry asintió totalmente de acuerdo y siguió pasando su mirada a ambos lados del local. Había sido un tonto al querer ver a Neville porque las clases en Hogwarts ya habían iniciado y su amigo, como profesor responsable, estaba en el Castillo casi al amanecer cuando no se quedaba ahí. A veces incluso Hannah lo acompañaba, como parecía ser el caso de esa mañana.
-Este sería un buen momento para que McGonagall los descubra y los envié de regreso, al menos a Hannah-escupió de mal humor aunque sabia que era principalmente consigo mismo con quien estaba enojado.
-Sabes que no lo deseas en serio-le respondió Hermione sin alterarse- además no creo que Hannah…
-Lo sé, solo estoy desesperado-confesó él- sé que si Hannah decide aparecer no nos servirá de nada. Y no creo que Neville aparezca hoy por aquí si tiene clases que dar en Hogwarts.
-Aun dudo que podamos confiar en Neville, Harry- murmuro Hermione suavemente.
Harry le dedico una mirada de incredulidad y se sintió ofendido por ese comentario. Por supuesto que podían confiar en Neville; el chico se había convertido en un buen amigo, mucho más cercano después de la guerra y a menudo él y Ron solían visitarlo en el local. Hermione pareció saber lo que estaba pensando y negó con la cabeza:
-No es eso lo que quise decir y lo sabes-explico también ofendida- Neville también es mi amigo. A lo que me refiero es a que no sé si debemos decirle a alguien más que sucede, no me gustaría que…
-Entiendo-la interrumpió Harry nuevamente- pero si "ellos" no aparecen no veo otro remedio. No creo que me permitan comunicarme con Ginny o alguno de los Weasley y fuera de Neville ¿Quién nos queda? No me gustaría involucrar a Luna.
-A mi no me gustaría involucrar a ninguno de los dos-contestó Hermione-a nadie, de hecho.
Harry se quedo pensando en que su amiga tenía razón y no dijo nada más. Hermione también permaneció en silencio y él empezó a juguetear con su taza vacía para tratar de aliviar un poco su propia tensión.
-¿Crees que Neville y Luna nos odien cuando crean que traicionamos a Ron y a Ginny?-soltó Harry de pronto, sin saber como había surgido esa idea en su propia cabeza.
-No-contestó Hermione sinceramente, tan poco sorprendida por el tema que quedo bastante claro que ya había pensado en eso- ellos no son de ese tipo. Habrá otros que sí pero no ellos, a veces creo-confesó-que incluso lo tomarían como algo bueno.
-¿Qué?- respondió Harry sobresaltado, dejando de jugar con su taza y tirándola en la mesa con un golpe ruidoso-¿Qué quieres decir con eso?. Hermione se sonrojo un poco pero volvió a hablar para explicarle:
-No sé si debería decirte esto Harry pero cuando estábamos en Hogwarts varias veces supuse que a Neville le gustaba Ginny-Harry sintió como si le estuviera cayendo encima un balde de agua helada pero no dijo nada- desde el baile de Navidad de cuarto cuando fueron juntos siempre la trato diferente. Y en cuanto a Luna, tu sabes que nunca ha dejado de comportarse extraño cuando esta Ron cerca así que quizás, si nosotros ya no estamos, ellos finalmente se atrevan a... –Hermione se calló y Harry supo que no le era fácil imaginarse la escena- … después de todo, Neville y Luna son sangre limpia.
Harry se quedó inmóvil totalmente sorprendido por ese detalle. Jamás lo había pensado así pero era cierto: tanto Neville y Luna eran sangre limpia y tenía que aceptar que habían un poco de realidad en lo que Hermione decía. Por su mente pasó la probabilidad de que dicha idea se hiciera realidad y sintió como su estómago se revolvía sin saber muy bien que sentir. No quería que Neville fuera pareja de Ginny y estaba seguro de que Hermione tampoco quería lo mismo con Luna y Ron pero ¿acaso no era mejor que las personas que amaban se quedarán con otros de sus mejores amigos? ¿No sabía que Neville era un mago totalmente capaz de proteger y hacer feliz a Ginny como le hubiera gustado hacerlo a él?. Quedaba bastante claro que la comitiva se interpondría a cualquier otro pretendiente para ambos que no fuera sangre limpia y si ellos dos lo eran… ¿no era acaso el mejor final que podía pedir en ese momento?.
-¡No!-exclamo respondiéndose a si mismo en voz alta. Hermione lo miro con los ojos muy abiertos. El local estaba lo suficientemente vació para que las únicas dos mesas ocupadas lo voltearan a ver, a pesar de estar bastante alejadas, pero Harry hizo caso omiso y se dirigió solo a su amiga-¿Te estás dando cuenta de lo que estás diciendo?
Hermione alejo su taza llena de café, ya frío y oculto parcialmente su rostro con sus propias manos, poniendo los codos en la mesa. Harry temió haber sido demasiado brusco y le aparto las manos con delicadeza, al tiempo que acercaba más su silla a la de ella para reconfortarla.
-Lo siento, es solo que…
-No Harry, tienes razón-fue el turno de ella de interrumpirlo- es algo horrible de pensar y de decir. Honestamente no sé que me pasa.
Harry se dio cuenta de que de nuevo parecía estar a punto de llorar y se sintió extremadamente culpable por eso. Paso un brazo sobre sus hombros, sin saber que decir y Hermione volvió a mirarlo con un asomo de sonrisa:
-Hay algo malo conmigo Harry. Lo sé, jamás había pensado en eso, al menos no tan constantemente hasta hace unos días. Esta no soy yo-señalo ya empezando a llorar- yo no soy quien se da por vencida así de fácil y ¡mírame! Ya estoy llorando de nuevo, creo que he llorado más en estas últimas horas de lo que he llorado en toda mi vida.
Harry la abrazó un poco más y sintió un lejano grito dentro de él diciéndole que prestará atención a lo que sucedía. Lo desecho enseguida porque su propio pesar combinado con otros sentimientos extraños sobrepaso a su instinto de Auror.
-Desechando el hecho de que son un mestizo y una sangre sucia, me atrevo a decir que hacen una buena pareja.
Hermione no levantó el rostro pero Harry, quien si lo hizo, se encontró con las dos personas a las que justamente esperaba ver. Los dos jóvenes de la comitiva se encontraban de pie ante ellos, orgullosos de sí mismos y mirándolos con gesto de superioridad.
-¿Cómo esta Ron?-pregunto Harry ansioso pero cuidando de tener el suficiente tacto para obtener su respuesta. Hermione finalmente levanto la cara y miro a los dos recién llegados con menos éxito en disimular su aprensión.
-Nuestro querido primo esta bien-contestó la bruja. Harry se fijo extrañado en que su tono trataba de ser más amable y vio sorprendido como tomaba una silla para sentarse a la misma mesa mientras su compañero se daba la vuelta rumbo al mostrador.- No vimos la necesidad de poner su salud en más riesgo dado que ustedes finalmente entendieron el mensaje.
Los ojos de la bruja se desviaron para ver como Harry tenía abrazada a Hermione y al primero no se le escapo ese detalle. Harry vio como la joven sonreía complacida, con una sonrisa que aún recordaba un poco de locura pero mucha menos de lo que había visto anteriormente.
-¿A que se debe esta falsa amabilidad?-escupió Hermione desafiante y, por primera vez desde su llegada, la mirada de la otra joven se dirigió especialmente a ella.
-Nunca fue nuestra intención demeritar sus logros o su valía como… personas-contestó la bruja adoptando un gesto solemne que a Harry le pareció bastante falso- nosotros no estamos a favor de una guerra para matar a todos los muggles, mestizos o sangre sucia; nosotros estamos a favor de que los pocos sangre limpia que quedan se mantengan como tal en honor a que la misma magia permanezca incorruptible…
-No voy a discutir eso-la interrumpió de nuevo Hermione desafiante-pero eso no fue lo que pregunte.
Harry observo como la bruja frente a ellos parecía tomar todo su autocontrol para no ofender a Hermione. Finalmente pareció lograrlo porque cuando hablo, lo hizo de nuevo con ese tono controlado:
-Eso quería explicar justamente. No queremos tener que ser sus enemigos ahora que finalmente parecen haber comprendido lo grave de la situación- sus ojos brillaron con el triunfo de verlos juntos y Harry estuvo tentado a apartar su silla de la de Hermione- he de reconocer que entre los suyos, son dos personalidades importantes, es una verdadera lástima que tengan la sangre sucia en distintos grados igual de malos.
Harry tuvo el impulso de levantarse de su silla incapaz de soportar otra burla. No lo logro, porque algo pareció detenerlo y cuando se giro para ver que era se encontró con la mirada preocupada de Hermione y noto como ella lo sostenía de los hombros. La bruja sonrió divertida y contuvo a toda vista su risa escandalosa.
-Si Ron ya no esta en peligro no veo porque debamos seguir escuchando sus tonterías-dijo Harry volviendo a sentarse mientras sentía como la furia recorría todo su cuerpo. Fue el turno de Hermione de rodearle los hombros cariñosamente y con ese contacto, el sintió como se calmaba lo suficiente. La bruja volvió a sonreír con suficiencia y se disponía a hablar cuando llego el otro mago, seguido de uno de los meseros.
-Aquí-indico con superioridad y el mesero puso en la mesa dos pares de desayunos y cuatro nuevas tazas de café. Harry observo en silencio como el mesero le dedicaba a ellos dos una mirada extrañada y se alejaba rápidamente, como temiendo que fuera a hechizarlo en cualquier momento.
-Tomen-dijo el mago de mala manera empujándoles, con desgana y un rápido movimiento de su varita, dos platos de desayuno y dos de las cuatro tazas. Harry sintió como Hermione se sobresaltaba pero al parecer ninguno de los otros se daba cuenta.
-¿Realmente creen que vamos a aceptar comida que ustedes nos ofrecen?-preguntó Harry enojado, incapaz de creer en la mentira de que intentaban ser más amables. La bruja y el mago sonrieron divertidos y eso lo hizo enojar aún más.
-Estaría bien que fueras amable con nosotros Potter -contestó el mago pretenciosamente y mirándolo como si fuera un insecto- recuerda que no somos otro par de tus estúpidos admiradores que soportan cada desplante que haces.
-Además-intervino la bruja mirando a su compañero como si lo estuviera instando a comportarse y acercando a la vez un poco más las dos tazas a Harry y Hermione-solo queremos ser un poco más amables.
-¿Es amable venir a decirnos que no somos tan malos sino fuera porque no somos sangre limpia?-ataco Hermione de nuevo.
-Nunca dije que nos retractáramos de lo que pensamos-contestó la otra bruja tan abruptamente que Harry supo que estaba perdiendo la paciencia- Es lo que es: tú eres una sangre sucia y él-señalo a Harry- es un mestizo mientras que nosotros dos, al igual que nuestros queridos primos, somos sangre limpia.
Harry uso todo su autocontrol para no responderles de nuevo y se quedo mirándolos con enojo. No entendía que demonios pretendían recordándoles a cada momento su estatus de sangre y solo se contenía de lanzarles un par de hechizos para que no tomaran represalias con Ron o Ginny o incluso Hermione. Se quedo mirando, al igual que su mejor amiga, las otras dos tazas que no les habían acercado, sin entender aún si los otros dos planeaban sentarse a tomar café con ellos.
-Honestamente-dijo el mago invocando una cuarta silla y sentándose para horror de Hermione, casi a su lado- ustedes no son mis personas preferidas pero necesitamos explicarles algo. No nos interesa ser sus enemigos; al menos nosotros no creemos que valga la pena. Solo queríamos que dejaran de interponerse en nuestra familia y, ahora que lo hicieron, no tendremos que vernos nunca más.
-Por supuesto nos aseguraremos de que cumplan su parte del trato-aclaro la bruja- pero fuera de eso, pueden hacer lo que quieran. Quédense juntos si quieren o no, no nos importa. Hagan lo que quieran con su vida.
-No sé como pueden… -murmuró Harry sin creer que estuvieran descaradamente diciéndoles eso- ¿Cómo se atreven a venir y decirnos que hagamos lo que queramos si acaban de separarnos de las dos personas que…
-"… que más aman en la vida"-completo burlonamente la bruja, con una voz chillona que Harry noto muy parecida a la que usaba Bellatrix cuando se burlaba de él- Ya basta con eso Potter, eso es justamente lo que queremos aclarar de una maldita vez por todas. Esa estúpida mentira que nos hace quedar como unos malnacidos….
-¿Que quieren decir con mentira?-exclamo Hermione ofendida- ¿Creen que Harry no ama a Ginny y yo no amo a Ron? ¡¿Cómo pueden atreverse a decir eso?!
-Escucha, niña idiota- le respondió la bruja ya perdiendo completamente la paciencia- deja de intentar hacerte la fuerte y cállate un segundo o me veré obligada a callarte de manera menos amable.
-¿Y que si no me importa?-contestó Hermione fuera de sí y fue el turno de Harry de detenerla para que no se pusiera de pie.
-Quizás te importaría-intervino el otro mago- si el castigo no fuera para ti, sino para él.
Harry vio como el mago dirigía disimuladamente su varita hacia él y lamento que su propia varita estuviera de nuevo en su bolsillo. Hermione se sentó derrotada, lo suficientemente asustada de la amenaza como para hacer sonreír al mago que la había atacado antes.
-Así esta mucho mejor-se mofo la bruja complacida ante su silencio-ahora para asegurarnos de no tener nuevas interrupciones, haremos un pequeño hechizo de obediencia.
La bruja alzo disimuladamente su varita y pronunció un hechizo no verbal. Harry sintió como su garganta parecía resecarse y supo que su voz se había ido momentáneamente; asustado, volteó a ver a Hermione para preguntarle con la mirada y a señas si le pasaba lo mismo y estaba bien. Su amiga asintió, tocándose la garganta y sacando su varita con cuidado de su bolsa.
-¿Ven a lo que nos referimos?-siguió el mago sonriendo de tal manera que Harry no supo si disfrutaba lo que decía por burla o que cosa- ustedes dos hacen una muy buena pareja. Siempre preocupándose el uno por el otro, siempre estando juntos ¿Por qué sufrir por alguno de nuestros primos? Ronald siempre ha sido un inútil, un cobarde en los momentos más importantes y Ginebra es una necia, una caprichosa que sólo se intereso en ustedes o por su fama-dijo dirigiéndose a Harry y enseguida a Hermione- o por ser "amigos" de su hermano.
-Sabemos que mi querido primo ha demostrado ser un patán en varios momentos importantes-siguió la bruja con un semblante tan serio que pareció real- sabemos lo que hizo cuando su "mejor amigo" fue elegido campeón del colegio, sabemos también que los abandono en plena guerra-Harry abrió lo ojos sorprendido porque esa era información que ninguno había divulgado y Hermione, a su lado, también se sobresalto visiblemente- después de todo somos familia y entre familia se sabe todo.
-El punto es- fue el turno del otro mago de intervenir- que ustedes también pueden aprovechar este nuevo comienzo. Buena parte del Mundo Mágico siempre creyó que acabarían juntos ¿Por qué ustedes no? Ronald y Ginebra no son su destino, eso esta claro, así que porque no dejan de ser tan idiotas como pare darse cuenta de que ya se tienen entre ustedes. Estoy seguro de que no sienten lo mismo al estar con alguno de mis primos que lo que sienten al estar juntos, solo tienen miedo de admitirlo. Prácticamente, les hemos ahorrado el trabajo de liberarse.
Harry sintió como a su lado Hermione reprimía un sollozo y justo en ese momento el hechizo de silencio se rompió. Siguió sintiendo la garganta seca pero ahora supo que no era precisamente por no poder hablar.
-¿Y por qué según ustedes nos hacen este favor?-preguntó aún sorprendido, con buena parte de su cerebro luchando por refutar todo lo que les estaban diciendo.
La bruja ante ellos rompió a reír escandalosamente y el otro mago también lo hizo pero de manera mucho más disimulada y elegante.
-¡Oh Potter! ¡No te estamos haciendo ningún favor!-exclamó la bruja cuando al fin pudo contenerse- como dijimos antes; ni tú ni tu amiguita sangre sucia nos importan lo suficiente. ¿No ha quedado claro? No lo hacemos por ti o por ustedes solo estamos diciendo que después de todo, pueden aprovecharlo.
-Dicho sea de paso-explico el mago junto a ella- lo que estamos haciendo no lo hacemos por Ronald o Ginebra, ni siquiera lo hacemos por los Weasley, lo hacemos por el derecho que tiene la comunidad mágica de preservar la magia pura, sea cualquiera que sea el precio.
Harry no supo que decir y se contento con mirar a su mejor amiga con preocupación. Hermione le devolvió la mirada, también sin saber que decir y los otros dos aprovecharon el momento para ponerse de pie.
-Ya no volveremos a vernos-explico el mago- y como les hemos dicho, no nos importa que hagan con su vida pero antes nos sentimos culpables por el mal estado en el que se encuentran. Por eso no estaría de más que comieran algo-agrego señalando los dos platos frente a ellos- ya esta pagado.
-¿Por qué habríamos de tocar esta comida -preguntó Hermione menos desafiante pero decidida- cuando ustedes ni siquiera tocaron su taza de café?
-Supondríamos que dirían algo así-contestó la bruja-es de conocimiento de todos que son lo suficiente paranoicos para creernos capaces de poner algo en un simple vaso de agua si se los ofrecemos. Los beberemos antes de irnos.
Harry vio como la bruja tomaba las dos tazas y le extendía una a su compañero. Los dos se disponían a beberlo cuando el tomo la suyo y la de Hermione y se levanto antes de que alguien pudiera impedírselo.
-Si es cierto que no tienen nada ¿Por qué no intercambiamos?-propuso extendiendo ambas. Hermione también se puso de pie en afan de darle su apoyo.
-Si eso te hace feliz Potter-respondió nuevamente la bruja y con un movimiento de su varita, las cuatro tazas quedaron suspendidas y giraron para quedar como Harry proponía.
Tanto ella como el otro mago bebieron su taza de un solo trago para sopresa de Harry y Hermione. Cuando terminaron, las colocaron de nuevo en la mesa con un gesto de la varita.
-¿Y bien?-preguntó el mago claramente impaciente señalando las otras dos tazas que aún flotaban delante de ellos.
Harry tomo su taza y sin estar convencido de beberla totalmente, le dio generoso trago que para reducir su contenido. Hermione, muchos menos convencida, hizo lo mismo pero tardo más en decidirse. Los dos miembros de la comitiva los vieron complacidos para después salir por la puerta rumbo al Mundo Mágico sin despedirse ellos o de nadie.
- ¿Estás seguro de que ya te sientes bien?
Ron asintió de mal humor y respondió con un gruñido de desesperación. Ginny se le quedo observando por centésima vez en lo que llevaban sentados a la mesa, sin creer totalmente en lo que decía. Sus otros dos hermanos intercambiaron miradas de duda, obviamente sin creerle tampoco. La discusión había surgido cuando los nombres de Hermione y Harry habían salido a la luz; su familia insistía en que en cualquier momento y debía esperarlos pero Ron, que no estaba tan seguro, quería encontrar cualquier excusa para salir a buscarlos.
-Sigues muy pálido-señalo de nuevo su madre- no vas a ir a ningún lado. Te quedarás en cama hasta que recuperes completamente el color y no se diga más.
Ron gruño nuevamente e intento volver a comer. No quería aceptarlo pero por alguna extraña razón, se había sentido mucho mejor antes de bajar a desayunar; cuando Ginny había salido de su habitación para que él pudiera cambiarse incluso había recuperado un poco del color habitual que tan poco le gustaba pero ahora, rodeado de sus padres y sus hermanos, había vuelto a perder las fuerzas y su cara se había puesto increíblemente pálida.
-Tu madre tiene razón Ron- agrego su padre poniéndole una mano en la espalda para intentar reconfortarlo- lo que sea que tengas que hacer hoy, puede esperar.
-Me gustaría ver como se lo explicas a la Academia-respondió Ron jugando su última carta- sea quien sea el Auror al que le toque ser el entrenador esta semana, dudo que me crea cuando se lo explique mañana, además tenemos una entrega hoy en la tienda ¿No es así George?
-Puedo decirle a Lee que me eche una mano-contestó George muy serio-de todas maneras pensaba llamarlo para que nos ayudara un poco.
-Yo puedo ayudarle además-intervino Charlie-estoy pensando seriamente en tomar unas vacaciones para aprovechar el viaje y quedarme hasta la fiesta de compromiso.
-¡Oh Charlie eso sería maravilloso!-exclamo la Sra. Weasley. Ginny a su lado también sonrió pero siguió observando al menor de sus hermanos varones, igual que el resto de la familia. Ron intuyo que Charlie se quedaba más que nada para vigilar que todo siguiera bien y lamento causar tantas preocupaciones.
-Bueno, Molly querida- anunció el Sr. Weasley poniéndose de pie- me voy a trabajar ¿Vienes Percy?
-Sí-contestó Percy también poniéndose de pie. Ron vio como se despedía de su madre con un beso y seguía a su padre pero antes de salir de la cocina se giraba a verlo- Prométeme que no vas a arriesgar tu salud Ron.
Ron se sintió aún peor y sintió de nuevo todas las miradas clavadas en él. Asintió sin decir una palabra y Percy le sonrió antes de decir un "adios" general y salir definitivamente. El ambiente de la casa se tenso porque todos sabían que Percy no habría dicho algo así antes sin ser objeto de burla; ahora sin embargo no solo se atrevía a decirlo sino que ni siquiera George se atrevía a burlarse de situaciones así.
-Yo también me voy-anuncio justamente George- pasaré por Lee antes de ir a la tienda.
-Voy contigo-anunció Charlie poniéndose de pie.
-Y yo tengo que ir con Fleur-anunció Bill-le avise que ya todo estaba bajo control pero debe estar aún preocupada.
La Sra. Weasley asintió y se levanto para despedir a cada uno de sus hijos. Ron sabía que era habitual que ella visitara a Fleur en las mañanas, dado lo de su embarazo pero esta vez quedaba bastante claro que se quedaría a vigilarlo. Ginny además, seguía sin despegarle los ojos, como si supiera justamente lo que planeaba hacer.
-Necesito saber donde están Hermione y Harry- le susurro mientras su madre seguía despidiéndose. Debemos ir a buscarlos, algo está pasando, lo sé.
Su hermana sumo un gesto de tristeza a su cara de preocupación y se mordió el labio indecisa. Ron supo que luchaba internamente consigo misma porque claramente estaba tan preocupada por Harry y Hermione como lo estaba él pero seguía sin creer que estuviera totalmente repuesto como para poder salir.
-Iré a buscarlos yo-finalmente anunció- tú quédate a descansar.
Ron intento refutar su idea pero su hermana se levanto inmediatamente y, apenas despidiéndose de su madre, uso la Red Flú rumbo a casa de Harry.
Los dos caminaban en silencio por el Callejón Knockturn sin prestar mucha atención a su alrededor. Varios de los extraños que caminaban por ahí o estaban apoyados en las paredes sin hacer nada, los miraban como potenciales victimas un segundo antes de desistir de la idea al recibir una mirada desafiante. Después de todo, ninguno de los dos parecía encajar con el ambiente; los dos se veían demasiado jóvenes y por ende, inocentes pero al mirar con más detenimiento quedaba claro que no eran ni lo uno ni especialmente lo otro.
-Ha sido horrible tener que sentarnos en la misma mesa que esa escoria.
La bruja de cabello rojo, que había estado esperando un comentario así, rió divertida. El mago junto a ella le dedico una mirada para que se contuviera pero ella no le hizo caso.
-Pero finalmente logramos lo que queríamos ¿no es así?-celebró la bruja- La primera poción aún tiene efectos en ellos, se nota lo suficiente y poner doble dosis de la segunda ha sido una idea brillante.
-Lo fue-acepto el otro mago sonriendo por primera vez- y lo mejor es que dejamos el frasco original en casa de la Tía Muriel. Si algo llega a suceder no podrá culparnos; jamás adivinará que hicimos nuestra propia reserva.-la observo por primera vez como si estuviera orgulloso de ella- fue muy inteligente de tu parte aprender como se hacía esa maldita poción.
-Lo mejor es que si cometí algún error, no hará más que amplificar sus efectos-añadió ella- o en el peor de los casos: matarlos pero supongo que tampoco te importa ¿no es así?
-En absoluto-respondió él- La Tía Muriel es la que prometió no matarlos. Yo no lo hice.
-Yo tampoco.
Los dos volvieron a reírse y se tomaron de las manos en un extraño gesto cariñoso. Volvieron a quedar en silenció, adentrándose más en las calles oscuras.
-El discurso que les diste también fue excelente. Me sorprende lo idiotas que pueden llegar a ser un poco debilitados; estoy segura de que hemos plantado una duda que será mucho más efectiva que las dos pociones juntas. Aunque he de decirte que fue un fastidio tener que hablar así de Ronald y Ginebra; como si esos dos realmente estuvieran sobre ellos.
-¿Un fastidio? ¿Te parece un fastidio decir la verdad?- exclamo el mago deteniéndose de golpe y tan alto que varios de los que pasaban se hicieron a un lado temiendo que se tratara de personas más peligrosas que el estándar habitual.
La bruja soltó la mano del mago y se plantó desafiante frente a él.
-¿"Verdad"?
-Sí, la VERDAD- contestó de nuevo el mago más enojado-Bien sabes tú que esos dos no se merecen ser los que preserven el linaje de la familia. Debieron elegir a alguien más digno, no a ese inútil y a…
-¡Pero no nos eligieron!- exclamo la bruja molesta- y lo hicieron por algo… no sé como realmente puedes creer que esa asquerosa sangre sucia y ese estúpido mestizo están arriba de nuestros primos.
El mago no respondió y se quedo plantado frente a ella. El callejón acabo de vaciarse de personas cuando ambos siguieron gritándose y sacaron sus varitas.
Hermione acepto de nuevo a regañadientes que Harry la acompañara a su casa. El hambre se les había ido a raíz de la conversación en el Caldero Chorreante y ninguno de los dos había comido o bebido nada más que el café. Quizás por eso o por el simple hecho de volver a estar confundida, Hermione se sentía bastante mal, somnolienta y débil, de tal manera que lo único que deseaba era dormir.
-¿Quieres pasar?- le preguntó a Harry cuando llegaron pero su amigo negó con la cabeza y no hizo el intento de dar otro paso.
-Creo que necesito estar solo-explico- al menos por unas horas, para pensar.
Hermione quiso decir que lo entendía pero ninguna palabra salió de su boca. Su mejor amigo tampoco dijo nada y se disponía a dar la vuelta cuando ella, sin saber muy bien porque, lo tomo de la muñeca y lo hizo girar de nuevo para verla.
-Yo también necesito pensar pero no puedo hacerlo sola.
Harry la miro con los brillantes ojos verdes llenos de la misma duda y decisión. Los dos entraron a la casa de la chica, aún tomados de la mano, cada uno sintiendo sin poder decirlo en voz alta que tal vez, después de todo, las cosas no eran como siempre habían creído.
