Capítulo 10: La batalla entre los dos hermanos

Inuyasha estaba frente ellos, los miró con odio, los odiaba por haberle traicionado, esperaba que Kagome esperara su respuesta para ser felices juntos o olvidarlo, pero no había sido así.

¿Qué haces aquí maldito híbrido? – dijo Sesshomaru con un semblante frío, no quería reconocerlo pero aunque Kagome ya fuera su mujer, tenía miedo de que ella lo dejara por su hermano. Tenía miedo de haber sido un consuelo para ella porque estaba sufriendo mucho por Inuyasha.

He venido a buscar a Kagome, ¿Qué haces con ella? – Pregunto con rabia en la voz.

Inuyasha – dijo Kagome, se le entrecortaba la voz de lo asustada que estaba – lo siento mucho pero... pero ya no quiero estar a tu lado.

¿Por qué?, ¿Ya no me amas? – preguntó él con tristeza, tenia miedo de que le dijera que ya no le amaba. Si eso sucedía estaba dispuesto a matar a su hermano para recuperarla.

Yo... – Kagome no pudo terminar de hablar ya que Sesshomaru la interrumpió.

Inuyasha la has perdido, la hiciste llorar y ella decidió olvidarse de ti, ahora es mi mujer y no dejaré que me la quites. – dijo el demonio con una mirada de odio e ira.

No renunciaré a ella maldito, si para recuperarla tengo que matarte lo haré y luego volveré a conquistarla. – dijo el medio demonio a su hermano.

Aba... – quería pararlos pero Sesshomaru lo evitó.

Por favor deja que solucionemos esto nosotros, no te metas. – dijo su amor con una mirada tierna.

Pero yo no quiero que os peleeis por mi, no quiero que os hagais daño. – Ella estaba muy preocupada, los dos hermanos lo notaron pero aún así no cambiaron de opinión.

No te preocupes no dejaré que me venza – dijeron los dos a la vez sin darse cuenta.

Inuyasha desenvainó su espada y fue corriendo hacia su hermano y lo atacó, Sesshomaru lo paró y así empezaron a pelear. Inuyasha daba golpes sin sentido, se dejaba dominar por la rabia y el odio que sentía en ese momento, Sesshomaru no perdió la concentración y le hizo un corte en el brazo con su espada. El medio demonio se separó y uso la herida del viento, quería acabar con él, de una vez por todas y recuperar a la mujer que amaba. Pero Sesshomaru era muy rápido, lo esquivó y le dio un golpe con su espada a la Tessaiga, la cual salto unos metros atrás de su hermano. Luego envainó a Tokajin y empezaron a luchar con sus garras y puños. Inuyasha no hacía nada más que recibir los golpes que le propinaba su hermano hasta que al fin cayó al suelo desmayado. Sesshomaru quiso darle el golpe de gracia a su hermano, quería acabar con el hombre que le quería robar a su mujer. De pronto Kagome se interpuso.

Quita de ahí Kagome, voy a acabar con esto – dijo Sesshomaru furioso.

No por favor, es tu hermano, ¿que quieres que les diga a nuestros hijos, que no tendrán tío porque su padre lo mató?

¿Hijos?

Si hijos, quiero tener hijos contigo, quiero que Inuyasha y tu hagan las paces y que nuestros hijos le conozcan. Por favor para. – empezó a llorar, no quería que le matara, Inuyasha había significado mucho por ella pero ahora era su cuñado, no quería que le pasara nada, quería una familia feliz.

Sesshomaru no continuó, no quería que su mujer llorara, cogió a su hermano, el cual aún no había despertado y fueron a la aldea de la anciana Kaede.