Siento mucho el retraso, pero es que me pasé varios días con un ir y venir de casa al hospital y del hospital a casa que...pfff. Este es el penúltimo capítulo, espero que les guste!
-¿Estás segura de esto?
-Si. No os preocupéis, ¡Mandad muchas fotos!
Habían pasado ya tres semanas desde el incidente, y la despedida de Petra y Levi había llegado. A petición de la diosa, la fiesta había continuado, pero ella había decidido quedarse en el hospital junto a Ymir. La joven aún no despertaba, pero hacía unos días los médicos habían notado una leve mejora que había llenado de esperanza a los jóvenes.
-A cualquier cosa nos llamas, ¿eh?
-Si, descuidad.
-Bueno Ymir-Marco acarició su mejilla, algo mas coloreada que los días anteriores-Para la boda te quiero ver bebiendo champán en la primera fila.
La rubia pasó el dedo por su anillo de compromiso, que no se había quitado desde ese día, y deseó con todas sus fuerzas que también ellas pudiesen decirles aquello a sus amigos más adelante. Dedicó sonrisas llenas de cansancio y ánimo a todos a medida que salían, y finalmente cerró la puerta con un suspiro. Se sentó en la incómoda silla que había al lado de la cama, a mirar a su novia "dormir". La apartó el pelo del rostro.
-Te ha crecido-dijo, deseando que la pudiese oír-Pero no te queda mal el pelo largo-sonrió, y las lágrimas se agolparon a sus ojos-Oh, Ymir, despiértate. ¡Quiero poder besarte otra vez!-se inclinó y besó sus labios, que permanecieron inmóviles ante su contacto.
Pasó el resto de la mañana leyendo, o más bien mirando, un libro. No la gustaba mucho, no era su estilo, lo había cogido de la estantería de Ymir y tenía por costumbre leerla unas páginas al día. A la hora de comer la enfermera la llevó una bandeja con pasta a la carbonara y un paquete de galletas de chocolate. Lo comió de mala gana. Por la tarde, el cansancio la venció y se quedó dormida. En sus sueños, las clases ya habían comenzado. Como siempre, varios chicos, e incluso algunas chicas, la daban cartas y la pedían citas. Pero ella se negaba y, a la salida, Ymir la esperaba apoyada en su coche. La besaba delante de todos, y la llevaba a casa...un gruñido la despertó de su mundo ideal. Abrió los ojos, aún adormilada, pero lo que vio la hizo levantarse de un salto. La guitarrista estaba sentada en su cama y miraba a su alrededor, perdida. Sus miradas se cruzaron y ella sonrió.
-Buenos días, diosa-susurró, pasándose una mano por el pelo. Abrió los ojos, sorprendida-¡Antes esto estaba por encima de los hombros! Espera...¿¡QUÉ COJONES HAGO EN UN HOSPITAL!?
-Ymir...-saltó sobre ella, llorando-¡Ymir!
-Hey, hey...-algo llegó a su memoria-¡Reiner!-se palpó el pecho, en busca de su herida, e hizo un gesto de dolor.
-Te cosieron. No lo toques, se infectó y aún está algo mal curado...
-¿Qué pasó?
-Cuando os tirasteis, el cayó al suelo y tu en el toldo de la tienda de abajo. Eso te salvó. A él...a él no.
-Vaya...-se dejó caer en el colchón-Gracias a dios...
-Ymir...-la acarició, con lágrimas de alivio resbalando por sus mejillas-Creí que nunca despertarías.
-Krista...-de pronto notó el frío tacto del anillo-¡Eso me suena!
-Oh...eee...yo...-se sonrojó, sentándose de nuevo.
-Supongo que eso en un si, ¿No?
-¡Sí!-exclamó, mirándose las piernas y agarrando los pliegues de su falda.
-¡Bien!-intentó ponerse en pie, pero el dolor la obligó a tumbarse-¡Arg! Bueno, ven a darme un beso...
-Sí-rió poniéndola las manos en las mejillas-Te quiero Ymir.
-Y yo a ti...mi prometida.
Rió entre el beso al notar como la joven se sonrojaba y entreabría la boca, sorprendida, cosa que aprovechó para profundizar el contacto. Podrían haber estado así horas, de no ser por la interrupción de una enfermera, que sacó a rastras a la pequeña para hacer una revisión a la otra. Estuvo casi una hora esperando fuera, viendo el ir y venir de gente en el cuarto, hasta que la permitieron entrar. Les cerró la puerta en las narices, molesta por la tardanza, y sacó la lengua una vez ya no podían verla.
-Estoy malita-escuchó decir a la mayor con voz teatral-No podrás abusar de mi hasta dentro de tres o cuatro días.
-Pobre-la golpeó la frente con un dedo-¡Y no abuso de ti!
-Deberías hacerlo.
-Cállate Ymir.
-Nuncaa :P
Poco a poco, la mayor comenzó a tener algo mas de movilidad, y al día siguiente ya estaba de pie frente al cuarto de enfermeras soltándolas blasfemias cuando la negaron el tomarse un café, el cual se tomó igualmente a escondidas.
-¿Te encuentras mal?-preguntó el doctor cuando la pillaron.
- Noop, pero ese capuchino sabía horrible ¿sabéis? Deberíais usar leche en vez de agua...
- ...No tenemos capuchino.
- ...Entonces... ¿¡Qué coño me he tomado!?
A medida que pasaba el tiempo Ymir se ponía más y más pesada con andar, comer e irse a casa, hasta tal punto que entre dos celadores tuvieron que arrastrarla hasta su cuarto cuando, en un despiste, salió del hospital corriendo.
- ¡Dejadme hijos de puta! ¡Krista haz que me suelten!-la rubia miró hacia otro lado-Kristaaa...
Miró al suelo derrotada, pero no se dignó a caminar, y se vieron obligados a tirar de ella hasta la cama. Intentó volver a correr a penas se vio suelta, pero cerraron la puerta y se tumbaron cotra ella para sujetarla. Rugió, arañó y golpeó la puerta como un león enjaulado, pero no la sirvió de nada. Se dejó caer en el colchón y empezó a jugar con los botones. Cuando la rubia entró la pilló tumbada boca abajo canturreando y haciendo el idiota con el mando de la cama.
- Cama arriba, cama abajo, cama arriba, cama ab... Hola diosa
- ¿Vas a dejar de portarte así de mal?
- ¿A caso vas a castigarme?-se puso de pie con una sonrisa traviesa-En ese caso me portaré
muy mal.
-¡Idiota!-se sonrojó violentamente-¡Si...sigue portándote mal!
-¿Uh? ¿Por?
-El médico dice que estás muy bien, que si sigues con esa energía quizás te suelten mañana. Así que haz tu mejor esfuerzo en esto, ¿bien?
-Jeje...déjamelo a mi, nena-cogió su ropa del armario, donde se la habían escondido, y se la cambió por el pijama de enferma-Me voy a liarla un ratito, en cuanto robe unas tijeras vuelvo.
-¿Qué vas a hacer?
-Nada...es que no me gusta el pelo largo.
La despidió con una sonrisa. Había echado de menos a su chica. No tardó mucho en escuchar gritos, golpes y pasos, y la joven entró como una exhalación en el cuarto y cerró la puerta con tranco. Al rato el suelo estaba lleno de mechones marrones, y ella tenía de nuevo su corte ideal. Estuvo así toda la tarde, y parte de la mañana siguiente, haciendo travesuras por todo el lugar. Una vez se coló en la escuela de pediatría y se puso a cantarles canciones de rock. La sacaron en volandas entre los vítores y aplausos de los niños. Algo mas tarde salió corriendo por el pasillo gritando que quería una cerveza y un bocadillo, con los guardas de seguridad pisándola los talones...De tantas trastadas la gente acabó conociéndola, y varios la invitaban a cafés. Una madre la pidió que fuese a cantar a su hijo antes de su operación, y cuando salió la mujer la esperaba en la puerta con una cerveza sin alcohol y una bolsa de patatas.
-Quiero volver-la dijo a Krista-A ver si está bien cuando acaben. Y a ver a Marcos, el chico ese que estaba con la quimio, me pidió que le cantase algo de gun´s and roses. Y a Lucía, que eso del pulmón es jodido...
-Podemos venir cuando quieras-aseguró.
-Hablé con Marta, la enfermera de pediatría, y me ha dicho que puedo meterme de voluntaria para animar a los niños. Ya sabes, cantar, jugar, y eso...
-Ymir, eso es muy bonito-susurró sorprendida-Eres muy amable en el fondo...
-¡Pero no se lo digas a nadie! Es un secreto.
La abrazó, y no tardó mucho en sentir como los labios de su novia reclamaban los suyos. La sentó sobre la camilla sin esfuerzo alguno, y acarició sus piernas, mientras la otra se aferraba a su nuca. De pronto, la puerta sonó, y se separaron de un salto.
-Ymir-rió-Perdón por interrumpir.
-Oh, Marta. No pasa nada-trató de sonar normal-¿Qué pasa?
-Están hartos de ti, ¿Sabes? Tanto que me han pedido que haga esto-se acercó y la soltó una colleja con todas sus fuerzas-¡Vete a tu casa de una puta vez!-la tendió una carpeta
-¿¡Enserio!?
-¡SI! Aquí están los papeles del alta, y algunos dibujos que te han hecho los niños. Me han pedido que vuelvas
-Lo haré, espérame mañana mismo, quiero ver que tal la operación de Lucía.
-Perfecto-dijo con una sonrisa-Te esperaremos. ¿Cómo has podido curarte tan pronto?
-Bueno...-acarició suavemente la mejilla de la rubia-Me estaba cuidando una diosa.
-Jajaja...¿Debería estar viendo esto?-comentó la enfermeras
-Y...¡Ymir!-se tapó la cara
-Perdón cariño. Venga, vamos a casa. Echo de menos mi cama...
-Pero si llevas semanas tumbada.
-No lo digo por el dormir...
-¡YMIR!
Bueno, ojalá os haya gustado. Espero comentarios!
