DEDICADO A LIZ CARTER.


- Eres piloto o un carabina?

- Soy piloto. Pero si tu fueras mi chica- contesto el, mirándola de arriba abajo- no querría que cenaras con otro hombre… ni que le adularas.

Candy se sentó erguida y sintió que un hormigueo le recorría el cuerpo. Su reacción tenia que ver con el hecho de que estaba cansada; no tenia nada que ver con el.

- Entonces es algo bueno que yo no sea tu chica. No es así?

- Es estupendo.

Ella se estremeció. No estaba acostumbrada a tanta grosería ni sinceridad. No sabia que decir y sintió que se ruborizaba.

- Permíteme que adivine – continuo el – Tu novio es calcado al tipo con el que estabas.

- El tipo se llama Albert Rupier y se parece un poco a Anthony – dijo Candy – Es diseñador y mi amigo desde hace mucho tiempo.

- ¿Quien quiere ser mas que amigos?

Aquello no era una pregunta.

- Y tu lo sabes porque..?

- Porque soy un hombre.

- Y los hombres lo saben todo.

- Tu lo has dicho – dijo Terry, levantando su vaso.

- A Albert le gustan las cosas bellas.

- Las cosas?

- Las mujeres – contesto Candy, que no sabia porque estaba perdiendo el tiempo explicándole todo aquello. A Albert le gusta que le vean acompañado por mujeres atractivas.

- ¿Modestia aparte, Verdad?

- Tú has preguntado.

-Lo hice… - dijo Terry, haciendo una mueca. – Así que Anthony…

- No se preocupa – interrumpió ella; que en realidad no estaba mintiendo; a su ex novio no le importaba lo que ella hiciera – No tiene porque.

- Eres mujer de un solo hombre.

- Si, lo soy – concedió ella, pensando que lo era cuando tenía pareja – Nunca he comprendido a las personas infieles.

- Mientras los individuos involucrados sepan lo que esta ocurriendo, yo no veo ningún problema en ello.

- Dices eso porque eres un hombre.

- Las mujeres también son infieles – dijo Terry – Si no, todo estaría muy solitario ahí fuera.

-Te sentías solo esta noche? – pregunto Candy.

- No – contesto Terry, girando su vaso. – He cenado con una encantadora dama de honor que solo tenia una cosa en la cabeza.

- ¿El que?

- Convertirse en novia.

- Tu no quieres casarte? – quiso saber ella, riéndose.

- No – contesto el – La felicidad conyugal no es para mi.

Aquello no sorprendió a Candy, que no pensaba que el pudiera llegar a ser un buen marido.

- ¿Que es lo que quieres? – pregunto curiosa.

- Libertad.

Ella no había conocido la libertad en toda su vida. Siempre había trabajado para conseguir algo o había estado cumpliendo con sus obligaciones.

- Estoy segura de que tener liberta debe de ser agradable – dijo.

- Deberías probarlo alguna vez.

La tentación se apodero de ella, pero entonces pensó en sus padres. No podía hacer nada para disgustarlos.

- No es mi estilo.

- ¿Es el Señor Esmoquin tu estilo? – pregunto Terry.

- Bastante.

- Las mujeres como tu teneis que abrir los ojos – dijo el- El hombre perfecto podría estar delante de vosotras, pero si no es vuestro estilo, seguirías de frente y perderías vuestra oportunidad. -

El amor encontrara su camino.

- Realmente te crees todo esto de las bodas ¿Verdad?

-Completamente – dijo ella.

- Entonces bien – Terry levanto su vaso – Estoy seguro de que encontraras lo que estas buscando.

- Tu también – dijo ella – Un hombre tan atractivo como tu debe tener muchas mujeres a sus pies.

- Bastantes.

Terry sonrió… y tuvo un efecto devastador en ella. Candy se humedeció los labios y trato de no quedarse mirando.

- Gracias – dijo el, dejando su vaso vacío sobre la mesa – NO es muy frecuente que una mujer tan apetecible como tu me haga cumplidos.

- Normalmente no los hago.

Oh, oh. Candy estaba coqueteando. Pero le gusto como se sintió.

- ¿Quieres esa cerveza ahora?

- La tomare en otro momento.

Candy se sintió muy decepcionada. Aunque era ridículo.

Sabía lo que quería encontrar. Y no era Terry Grandchester.


Al día siguiente por la tarde, Terry miro las nubes que había al oeste. No suponían un peligro inmediato. Los servicios meteorológicos habían previsto heladas a una cierta altitud, pero ellos volarían por debajo del problema. Despegarían en cuanto su pasajera dejara de hablar por su maldito teléfono móvil de color rosa.

- Si, Bella – dijo Candy – Tanto el periódico local como las revistas tomaron fotografías.

- Cuelga ya – ordeno Terry – Tenemos que despegar.

Candy levanto un dedo como respuesta, quería un minuto.

Pero el ya le había otorgado mas de uno.

En la exposición, el stand de Bodas Bellas había sido todo un éxito.

El se había aburrido mucho… aunque su padre estaba pagando por su tiempo. - Sube al avión. Candy volvió a levantar el dedo índice como si fuera una adiestradora de perros y el estuviera ladrando. Terry contuvo un gruñido, pero le agarro el teléfono.

-Tiene que colgar – dijo al aparato –Te telefoneara después.

Entonces apago el teléfono y lo metió en el avión. Lo dejo sobre el asiento de ella.

-¿Por qué has hecho eso? – exigió Candy, frunciendo el ceño –Solo llevaba hablando un par de minutos.

- Para ser exactos llevabas veinte minutos.

Candy fue a decir algo, pero lo pensó mejor y simplemente subió al avión.

- Hay una amenaza de tormentas.

- ¿Por qué no me lo dijiste? – pregunto ella.

- Estabas hablando por teléfono.

Candy se quito el abrigo y se sentó en su asiento. Terry reconoció aquel silencio y la manera en la cual evitaba su mirada. Amber solía hacer lo mismo. Así como muchas otras mujeres. Pero no iba a permitir que Candy le hiciera sentir culpable. No cuando lo que debía era disculparse.

- El tiempo no debería afectarnos – dijo el – Pero quizás nos encontramos con alguna turbulencia.

- Siento haber tardado tanto – se disculpo ella, mirándolo a los ojos – Se que retrasaste nuestra salida cuando estábamos en la exposición y te lo agradezco mucho, Pero yo estaba emocionada.

- No te preocupes – mintió Terry.

El si que estaba preocupado. No por el tiempo, ya que era un buen piloto, sino por su reacción ante ella.


Muchas gracias por seguir leyendo chicas. Perdonen. Voy a continuar la historia… Es de Melissa McClone. Se llama "Cuando llega la pasión". NO las voy a abandonar, para nada. Pero me gustaría que me apoyaran chicas… Gracias. Las quiere Lizzy1998