PERDER PAR AGANAR
Capitulo 10
-Inesperado-
Las chicas disfrutaban de su tarde juntas, de la sensación de libertad momentánea y especialmente Rena disfrutaba de la espontaneidad de Jurina. Era como estar acompañada de una niña, pero era al mismo tiempo gratificante. Nunca por su mente le paso encontrarse en una situación tal y siempre fue renuente a este tipo de cosas. Sin embargo debía aceptar que solo cuando se trataba de Jurina. En innumerables veces no quería quitársele de encima cuando grababan al aire libre en centros comerciales o calles populares donde había un sinfín de atracciones, siempre fue distante y fría con ella mientras que con los otros miembros muy cálida. Ahora siente que desaprovechó un valioso tiempo.
Claro, no podía faltar la visita a la tienda de anime donde Jurina se sentía fuera de lugar y en donde se invertían los papeles, ahora era ella quien veía a Rena compártase como una niña en una dulcería. Jurina se paseaba por los pasillos de la pequeña tienda sin poder comprender por qué estos productos son tan famosos para muchas chicas que conoce e intenta poder descubrirlo, cerca del mostrador principal encima de él salta a la vista un objeto que llama su atención ya que la caja que lo contenía era bastante llamativa y solo había uno en aquel lugar. Cuando Rena se pregunto dónde podía estar Jurina comenzó a buscarla encontrándola cerca del mostrador.
-¿Jurina?- Le habla a la chica que estaba de espaldas.
Ella da vuelta al escuchar su nombre con aquel objeto en sus manos y Rena no puede contener su emoción la cual Jurina no pudo evitar sonreír al ver la cara que puso.
-¿Dónde encontraste eso?- Le pregunta acercándose rápidamente a ella sin dejar de ver el objeto.
-Ah…pues de aquí…-Responde apuntando hacia el mostrador mientras no podía dejar de ver el asombro de Rena que adonde movía la caja movía su vista junto a un par de ojos que brillaban.
Al escuchar eso Rena voltea al mostrador y observa que es un prototipo para promoción, sabe que en cuanto salga el original este será muy valioso por ser una de los primeros y su Instinto OTAKU la hace querer desearlo. Sin embargo se desilusiona inmediatamente pues no está a la venta.
-¿Porque te emociona tanto?- Pregunta Jurina sacudiendo un poco la caja como si fuera cualquier cosa.
-¡Qué haces! Trátalo con cuidado.- La reprime tomando esa caja en sus manos. Por fin lo podía ver, estando en Los Ángeles era muy poco probable que lo pudiera adquirir así que debía encargárselo a alguna de sus amigas OTAKUS (Churi) Para que se lo comprara en cuanto fuera posible aunque dado al poco tiempo libre y la facilidad con la que estos productos se agotan no era seguro obtenerlo. –Es una pieza única.- Habla mientras lo admira detalladamente.- Wing Gundam Zero…- Murmura
-¿Eh?- Jurina realmente no comprendía pero intentaba hacerlo. –Solo es robot con alas Rena.-
-Por supuesto que no, es una pieza hermosa, me gustan los robots y en especial este. ¡Hum!, pero que vas a saber tu de esto.- Decía sin darle mayor importancia al comentario desinteresado de Jurina devolviendo la caja a su lugar desalentadamente mientras lo acariciaba por última vez con sus dedos.
-Bien, solo iré por un par de DVD´s, y no vamos ¿Vienes?- Le dice dándose media vuelta y caminando entre los pasillos sin escuchar su respuesta.
Jurina se queda pensativa al ver cómo le costó trabajo a Rena dejar ese objeto y la importancia que le dio. Lo observa detenidamente tomándolo nuevamente entre sus manos y va directamente sin pensarlo dos veces con la señorita en cargada de la caja registradora.
-Señorita- Habla con un voz clara y amable Jurina.
-Si dígame, ¿En qué puedo ayudarle?- Responde de igual forma amable.
-Me gustaría saber si hay alguna posibilidad de adquirir este artículo.-
-Mmmm. Lo siento mucho pero no está en venta y regularmente este tipo de productos solo son de aparador. Pero en aproximadamente un par de semanas estará a la venta el Original. Aunque seguramente se agotara pronto, ya tengo varios pedidos de preventa.-
-¿Hay alguna forma en que pueda comprar específicamente este articulo?- Vuelve a preguntar Jurina. Solo para recibir a cambio una negación con su cabeza por parte de la señorita.
-¿Por qué le interesa este artículo?-
-Pues…- Jurina no sabía exactamente que decirle. Ella no ve ningún problema en adquirirlo, los OTAKUS suelen darle mucha importancia a este tipo de cosas al punto de sobrevalorarlas. -Me gustaría hablar con el dueño de la tienda.- Siendo ella un empleada no llegaría ningún lado.
La mujer deja escapar una sonrisa. –Lo tienes frente a ti jovencita. Me gustaría saber a mí con quien estoy discutiendo las reglas de mi tienda y ¿Por qué no tiene oportunidad de adquirirlo después?-.
-¡Oh! Disculpe mi falta de educación, creo que quien sea yo no tiene importancia.- Dice haciendo una reverencia ahora que sabe quién es. Pero tampoco puede revelar su identidad, sería un poco peligroso. –Lo quiero para obsequiar.-
-¿Solo para eso?-
-Pues sí, de otra forma no me interesaría tanto en pedirlo. Para la persona a quien pienso dárselo es invaluable y es alguien muy importante para mí. De igual forma no tiene posibilidad de adquirirlo después.-
-Mmmm.- La dueña contempla sus posibilidades. –No sé porque tengo la sensación de que te conozco de alguna parte.- Le dijo mirándola insistentemente. Después de todo se encontraban en un centro comercial donde sus fotografías estaban pegadas por todas partes, incluso en algunos de los artículos de la tienda de aquel promocional de la sub-unidad NyaaKB para un anime de gatitos.
Jurina se sobresalta un poco. –No, no lo creo.-
-Sí, tú te pareces a…-
-¡Shhhhhh!- Chista Jurina sintiéndose descubierta ya que había varias personas extrañas a su alrededor.
-Hum, Lo sabía usted es alguien importante.- La chica de mayor edad sospechaba de esta señorita pero agradece que no use artimañas de soborno para conseguir ese producto si de verdad es ella alguien de renombre.
-No más importante que usted qué es la dueña de la tienda.- Responde de una forma halagadora haciendo uso de su habilidad coqueta y su facilidad de palabra que siempre funciona.
-Usted es muy simpática jovencita. Está bien, el artículo es suyo claro, no sin antes saber quien es usted.- Jurina no puede creer lo que está haciendo solo por hacer feliz a Rena. Está rompiendo una de las reglas. Se quita las gafas y pone un dedo en su boca como haciendo le alusión de que no diga nada.
-Vaya que sorpresa... Matsui…- Dice realmente sorprendida la dueña de la tienda pero callando sus propias palabras sabiendo que hay mucha gente al rededor con un tono de voz moderado. -El artículo es suyo.- Dice finalmente cumpliendo su palabra.
Jurina sonríe ampliamente al escuchar esas palabras poniéndose nuevamente los lentes pues consiguió ese curioso producto.
-Pero antes.- Jurina desvanece su sonrisa al oír hablar de nuevo a la señorita. -¿Podría firmar esto?- Jurina siente un poco de miedo pues la dueña es víctima de ese mal extraño que le da a esta gente que le gusta el anime y todo lo que tiene que ver con el rublo.
-Pero no lo vaya a vender.- Responde Jurina, de verdad anhelaba darle ese objeto a Rena.
-No te preocupes, es para mi colección personal.- Le dice la chica con una gran sonrisa, mientras veía como ponía en una bolsa de papel color café aquella caja, muy parecida a la de los patitos y ella firmaba la portada de aquel anime donde participa con su voz en el opening e incluso con su imagen animada. Justo termina de dárselo cuando Rena llega a la caja registradora y pone sus objetos listos para pagarlos. Jurina finge aburrimiento mientras espera y hurga entre sus bosas de compras guardando el otro objeto sin que ella se diera cuenta. Habiendo cumplido con eso se disponen a salir de la tienda no sin antes Jurina despedirse de la chica y agradeciéndole silenciosamente.
Mientras se dirigían a algún restaurante del gusto de las dos, Rena no pudo negarse ante la petición de Jurina de pasar por las tan famosas maquitas de fotografías. Por todos los medios posibles Jurina buscaba inmortalizar este día. Después de eso degustaron un deliciosa ramen, en la misma tienda donde Rena no podía dejar de ver las fotos de Jurina cuando no podían ni verse y es un tanto irónico para ella que ahora la tenga a su lado. Aun sigue siendo la imagen de ese lugar, por lo tanto tenían trato especial.
Aquella hermosa tarde estaba dando indicios de terminar cuando el sol comenzaba a despedirse. Jurina quería llegar a un lugar en especial, la tienda de video juegos. Era de ley jugar además de que siempre quiso hacerlo pero nunca tenía el tiempo suficiente. Recuerda aquel momento que disfruto cuando hicieron un promocional para kinect Xbox. Se la paso tan bien a lado de Rena que sin duda alguna quería volver a experimentar ese momento, ya que fue uno de esos curiosos días en los que la chica la dejaba acercarse a ella sin restricción alguna. Una vez dentro, mientras Rena demostraba ser mala para algunas cosas y buena para otras y se divertían en el proceso, Rena recibe una llamada inesperada y sale de aquel lugar donde el ruido era menor mientras Jurina llegaba al final del juego de matar Zombies que estaba de moda.
Al terminar su juego busca que mas podría entretenerla al ver que Rena no terminaba su llamada y justo su mirada se fija en un juego muy infantil pero que tiene su dificultad. Deposita sus fichas y da una última mirada a la chica que aun está ocupada pero sorpresivamente alguien le había ganado el mazo en un momento de distracción.
-¡Yo llegue primero!- Exclama un niña que muy apenas llegaba al metro de altura.
-No, lo hice yo.- Responde Jurina con sorpresa ante la pequeña aprovechada.
-¿No te parece que estas muy vieja para jugar este juego?- Le recriminaba la niña mientras jugaba sin prestarle atención al físico y sin imaginar de quien se trataba.
- ¡Oye! Soy mayor que tu respétame, ¿Y, no te parece que tu estas muy enana para este lugar?- Dice Jurina tratando de no perder los estribos por tan atrevida niña que se paraba de puntitas para golpear lo que se encontraba más lejos.
Jurina de verdad quería jugar a aplastar a los castores pero deja ese juego y a la niña aprovechada a lo cual no le toma mucha importancia, y se dirige a la salida para hacerle compañía a Rena mientras termina su llamada cuando se le atraviesa una máquina de peluches, observa que hay un melón pan y ahora está decidida a obtenerlo. Se remanga las mangas de su suéter y deposita un par de sus fichas, antes de que Rena vuelva pues una vez más en el día piensa en ella y en regalárselo, no puede evitarlo "Melon pan=Rena Matsui".
Así transcurren 10 minutos y el peluche no quería abandonar esa máquina. Rena estaba a la distancia y aun seguía con ese aparato sobre su oído. Jurina se distrae por unos segundos mientras contemplaba a lo lejos aquella hermosa vista nuevamente por entre el cristal y para cuando devuelve su mirada otra vez al objeto de su frustración momentánea, la pequeña niña nuevamente le había robado el control, que en esta ocasión era la palanca de la maquina.
-¡Oye! es mi crédito y mi juego suéltalo.-
-Pues ahora es mío, lo abandonaste por andar viendo a esa chica que está allá… buuluuulu…-
Ahora, después encontrarse dos veces con ella Jurina no planeaba dejarle una vez más el juego a esta pequeña aprovechada. Ambas hacían gestos muy chistosos apretando los dientes he inflando los cachetes sin quitarle la vista a la garra de la maquina mientras las manos decidían quien se quedaría con la palanca que ya estaba en movimiento y la forzaban a cambiar a cada rato de lugar y Jurina no se dio cuenta que Rena ya la miraba desde afuera.
-No es posible…- Rena veía desde lejos a Jurina después de terminar su llamada y buscarla con la vista quitándose los lentes oscuros en el proceso, sabía que era mala idea dejar sola algunos minutos.
-Parecen un par de niñas pequeñas.- Comenta una señora que se encontraba a un lado de ella.
-Sí. Definitivamente lo parecen.- Dice en un suspiro de resignación Rena al ver como interactuaba con esa niña.
Jurina suele ser muy buena con los niños cuando la visitan en los eventos de apretón de manos, pero ahora pareciera que se olvido de quien es ella, aunque también sabe que posiblemente esta pequeña no la conozca. -¿Eh?, ¿no es ella una niña?- Pregunta volteando a ver a una señora cayendo en cuenta de lo que había dicho antes, directamente a la cara olvidándose de sus lentes oscuros.
****Mientras tanto dentro del centro de video juegos****
-¡Déjala!- Gritaba la niña con su voz chillona.
-Que no ¿Por qué habría de dejártela?- decía Jurina entre el leve forcejeo.
-Porque si abuela.- Dice la pequeña mientras seguía con su lucha.
-Niña insolente.- Decía Jurina ante la terquedad y sorpresiva fuerza de la pequeña.
-¡Vieja decrepita!- le grita la pequeña niña mal educada. -Para tu información abuela tengo 12.-
-Insolente y enana, pues para tu información yo tengo 19, ¡ha! lo tengo.- Por fin las tenazas habían sujetado al tan ansiado Melón pan, Jurina debía reconocer que esta niña le había ayudado a hacerlo bien.
-¡MAMAAAAAAAAAAAAA!- Grita y Jurina se asusta alejándose un poco a poco de la maquina volteando a todas partes.
-Ya, no grites ahí esta.-
-¡Ha! Soy huérfana.- le dice la pequeña escapando inmediatamente.
-¡Rena-Chaaaaaan!- Grita en su mente mientras solo deja salir un suspiro de frustración y observa que la pequeña niña ya se había ido con el esponjoso melón pan en sus manos.
Ella devuelve su vista frustrada pero ve como Rena se encontraba con una señora, eso es extraño pero ahora Rena tiene mayor libertad, así que sale de aquel lugar. Al voltear Rena con la señora nota que su aspecto es demasiado humilde pero nunca han tenido problemas con eso, ellas nunca ha juzgado ni discriminado a nadie por su aspecto.
-¡Oh Santo Dios pero si es Rena Matsui!- Exclama la señora, siendo opacada por un sonido que la incitaba a guardar silencio, se supone que nadie debe reconocerlas.
-No grite señora. No pueden saber que estamos aquí.-
-¿Estamos?, la otras jovencita ¿Quiénes?- Pregunta asombrada la Señora.
-Matsui…Jurina.-
-¡No puede ser!-
-Si puede ser señora, pero como estamos solas hoy nadie no cuida y pues, usted comprende…- Dice Rena un poco apenada. Nunca se imagino que de verdad fuera tan difícil mantenerse ocultas por poco menos de un día.
-Descuide señorita, no puedo imaginar la cara de Haruka cuando sepa que estuvo discutiendo con alguien que admira.-
-¿La pequeña la conoce?- Vaya que Jurina de verdad es popular entre los niños pequeños piensa ella.
-Sí, ella admira mucho a SKE48 dice que sus canciones la llenan de energía y a usted también la admira. Pero dado a su enfermedad y a nuestros escasos recursos era y es difícil tener acceso a ustedes. Oh, lo siento usted ya no está en el grupo.-
-Descuide, ¿Una enfermedad?-
-Así es, es una enfermedad degenerativa. Ella nunca pudo asistir a uno de sus eventos, solo para su cumpleaños alguien le regalo una entrada y solo esa vez entro al teatro pero no estaba ninguna de las dos. Lloro mucho cuando supo que su sueño de conocerlas personalmente y verlas juntas ya no podría ser realidad. A demás pertenece a una casa hogar y gracias a una asociación podemos tratar su enfermedad.- Dice apenada la señora.
-Oh, comprendo y, ¿es muy grave su enfermedad?-
-De las peores solo uno en un millón la padecen, justo ahora venimos de una revisión médica, pero escapo y estoy persiguiéndola es muy inquieta e imperativa, cuando sepa a quién conocí hoy se arrepentirá de no permanecer conmigo. Es una niña tan energética que no pareciera estar enferma, tiene 12 años y parece de 6.- Dice tristemente la señora. -Debo seguir buscando Haruka. Que tenga una bonita tarde Señorita Matsui.-
-Gracias igualmente.-
Rena se despide cordialmente de la señora pensando en la cantidad de gente que existe y que ellas ignoran su existencia pero que de alguna forma su alegría llega hasta ellas. Ahora sabe que SKE48 sigue haciendo un buen trabajo y no ha perdido su escancia. Cuando regresa su vista al local de video juegos no ve a Jurina por ningún lado. Pero basto con girar un poco su cabeza y darse cuenta que estaba comprando un algodón de azúcar.
La tarde se consumía y el atardecer estaba comenzando a ofrecer los últimos brillantes rayos del sol. Las chicas se habían quitado sus lentes aprovechando que comenzaba a oscurecer. Caminaban ambas por un parque muy poco concurrido que estaba a un lado del centro comercial y conducía al estacionamiento donde las esperaba el chofer. Jurina miraba los árboles durante su caminar lento y pausado como no queriendo que terminara este maravilloso y peculiar día. Observaba como es que los rayos de sol que aun se negaban a desaparecer hacían brillar a los pétalos de las flores de cerezo. Pero de pronto se paró en seco y abrió sus ojos tanto como pudo y su cara reflejaba sorpresa pura, girando lentamente su cabeza para mirar a la chica que estaba a un lado suyo.
-¿Rena-chan?...- Sus ojos la miraban atónita.
-¿Estas temblando?- Le pregunta Rena aun por encima de su propio nerviosismo.
Mientras caminaban ambas por aquel camino del parque, Rena también parecía estar contemplando la vista hermosa que las primavera les regalaba sin embargo, un pulsada que recorrió su estomago lleno progresivamente su pecho mirando de vez en cuando de reojo a la otra chica. Rena no podía evitar ignora la felicidad de Jurina a pesar de su silencio, simplemente no puede sentirlo. Verse caminado a su lado después de todo lo que ha pasado hasta ahora y el estar así en un ambiente casi perfecto, no puede evitar sentirse ansiosa, nerviosa y un tanto asustada por no tener la solución a sus pensamientos conflictivos. Todo este asunto de Evan, no quiere que las cosas se salgan de control y terminar lastimándola. Y de pronto en un acto que ni ella misma sabe de dónde surgió decide dar un paso más con Jurina.
-N…no….No. Por supuesto que no.- Responde con dificultad Jurina mientras la mira incrédula.
Ella puede ver como se forma una sonrisa tímida pero hermosa en los labios de Rena y baja su mirada para observar su mano derecha tomando la de ella, delicada pero lo suficientemente fuerte para hacer que su corazón no deje de latir acelerado por tan inesperado suceso.
-¿Es…está bien esto?- Pregunta con un poco dudosa Jurina.
Se veía seriamente afectada por algo tan repentino. Claramente no sabía qué hacer a pesar de que no era la primera vez que toma la mano de Rena. Pero esta vez fue ella quien tomo su mano y Rena no es cualquier persona además, últimamente sus acciones la toman desprevenida. Esta de más decir que su sorpresa se debe a que Rena se encarga de guardar celosamente las apariencias y aun hay gente al rededor, casi nadie pero las hay ¿Cómo se supone que debe reaccionar?
Rena se veía un poco desconcertada por la actitud de Jurina y vacila al ver su incomodidad iniciando con los movimientos para soltar su mano. Sin embargo al darse cuenta Jurina que su comportamiento ha sido mal interpretado se lo impide sosteniéndola un poco fuerte para evitar que la soltara.
-Lo siento.- Le dice rápidamente. –Es solo que, fue inesperado.- Le da un pequeño jalón sonriéndole ampliamente como solo ella sabe hacerlo despejando las dudas de ambas y continuando con su caminar.
Ninguna de las dos esperaba que fuera realmente difícil el simple hecho de sostener la mano de alguien que es sumamente importante. Pero esto para ellas no es simplemente solo tomar la mano, si no que es tomar la mano de quien está a tu lado, de quien camina contigo, quien sabes que te sostendrá y te ayudara a levantarte si tropiezas, en quien has depositado toda tu confianza y hasta el más oscuro de tus deseos. Jurina disfrutaba la sensación creyendo que era lo más parecido a la felicidad siendo lo mismo para Rena. Significaba un paso más allá del deseo físico y la lujuria que sienten cuando están a solas. Sin duda experimentar estos sentimientos les gusta y les fascina a ambas.
Caminan un par de pasos más en aquel parque que ahora solo era alumbrado por unas lámparas cada 10 metros y por otras que salían desde el suelo. Ahora era más difícil que las personas las reconocieran así que se sienten mas tranquilas. Jurina la lleva hasta la banca más cercana al darse cuenta que el estacionamiento esta a la vista y su auto la espera. Total aun queda un poco de tiempo.
-¿Qué haces?- Pregunta desconcertada Rena.
Jurina se sienta primero y la invita a que haga lo mismo sin soltar su mano. Mientras su otra mano se encontraba hurgando en el bolsillo de un ligero pero elegante suéter sin dejar de mirarla y sonriéndole misteriosamente.
-Ten.- Le dice con una cara muy seria, pero era una seriedad inusual, mejor dicho la veía con mucho amor consciente de lo que hacía. Es un aspecto que le atrae mucho a Rena desde que Jurina era pequeña. Su cara de seriedad ante los momentos verdaderamente importantes, de verdad le encantaba verla ahora.
Jurina le hace entrega de un segundo obsequio el cual estaba en un pequeño estuche color negro brillante. Y Rena la observaba estirando su mano para tomar aquel objeto. Al abrirla sus ojos se ensanchan pues los objetos brillaban un poco con la ayuda de las luces blancas de lámparas que no se encontraban muy lejos.
-Pero, Jurina este es el segundo regalo que me das y yo no te he dado nada.-
-Eso no importa, y tenía uno más pero una niña insolaste se lo llevo.- Jurina hace un puchero divertido recordando a aquella pequeña.
Rena saca de aquella pequeña cajita un par de pulseras, eran las pulseras culpables de que se perdiera en sus pensamientos en aquella tienda y también no había notado que son de verdad hermosas.
-No puedo aceptar esto Jurina.-
-No voy a discutir eso.- Jurina toma una de las pulseras y se la pone el brazo derecho. –Listo, ahora sigues tú.-
Este momento no podía ser más bochornoso y raro pero debía admitir que Jurina era muy detallista y se esmeraba por hacerla sentir cómoda y demostrarle sus sentimientos lejos de todo lo que implica pertenecer al Grupo48 y sus reglas. Mañana todo regresara a la normalidad y no saben cuánto tiempo deba pasar para poder tener nuevamente una cita igual. Así que Rena tomo el brazo derecho de Jurina, primero admirando y deslizando sus dedos por su mano, acariciado con mucha delicadeza sus dedos largos, todo aquello bajo la mirada expectante de la otra chica.
-Se te ve muy bien.- Le dice cuando termina de ponérsela.
-¡Oh espera! – de pronto Jurina recuerda algo y hurga entre sus bolsas de compras.
-¿hay más?- Rena preguntaba arqueando su ceja y haciéndola avergonzarse cada vez más por tan detallista mujer.
-Este también es tuyo.- Le dice con la sonrisa más grande que pudo darle como si hubiera lograda una gran Azaña.
Rena vuelve a tomar entre sus manos un bolsa café incrédula de lo que Jurina puede hacerle sentir de un momento a otro, y lo que encuentra dentro definitivamente no se lo esperaba.
-¡Wing Gundam Zero!- Grita con emoción. –Jurina, ¿Cómo lo conseguiste?-
-Para mi nada es imposible.- Le responde en medio de su sonrisa y un giño seductor. Guardándose lo que tuvo que hacer solo para ella.
No cabe duda que Jurina es única en su especie, un calor inesperado llena el pecho de Rena y dentro de ella se creaba la confianza para dar otro paso más.
-Ya es tarde, debemos irnos Jurina…- Dice mientras desvía su mirada junto con su rostro sonrojado hacia otro lado. Seguida por la mirada de Jurina que forma en su rostro una sonrisa de felicidad haciendo presentes esos hoyuelos en sus cachetes.
-Tienes razón.- Comenta Jurina. –Mañana debo ir a Tokio.-
Ambas chicas se ponen de pie y Rena ofrece nuevamente su mano, Jurina la toma esta vez segura y comienzan a caminar rumbo al auto que las espera.
-Supongo que es por los conciertos de las elecciones generales.-
-Así es, aunque aun es un poco pronto, pero como me toca hace varias cosas con arneses y no soy muy buena con las alturas debo empezar antes.-
-Solo ten cuidado Jurina. La última vez lloraste como un bebé.-
-Cierra la boca, tú no eres muy valiente que digamos. Debo recordarte la vez que nos quedamos atrapadas en el ascensor.-
Rena suelta una pequeña risa irónica. –No te conviene recordar eso porque de las dos la más asustada eras tú. Me fue tan difícil distinguir entre tú y una gelatina.-
-Mmmm.- Se queja Jurina en un puchero. –Está bien tus ganas. Soy una miedosa.-
-Así es.- Responde Rena con Aires de victoria mientras Jurina la miraba aun con su puchero. –Pero una miedosa que me encanta.-
Y de pronto, ahora el sonrojo le pertenecía a Jurina y voltea inmediatamente hacia el frente a sabiendas de lo que Rena le había provocado. Puede que no le haya regalado algo material este día, pero le ha regalado un sin fin de sensaciones y le ha hecho saber de lo que es capaz de hacer por alguien a quien quiere.
Ambas seguían dando sus últimos pasos para llegar hasta el coche y Jurina ofreció llevar a Rena hasta su departamento quien llevaba su juguete como si fuera una cajita feliz. Era inusual para Jurina que Rena manifestara de forma muy notoria sus sentimientos y sin duda quiere ser la dueña de todos esos momentos.
Estando dentro del coche el silencio de pronto las envolvió. Rena miraba hacia el frente y Jurina por momentos miraba por la ventana y en otros robaba pequeñas miradas hacia la dirección en la que se encontraba Rena, de pronto recordó algo que quería saber.
-¿Puedo saber quién te llamo?-
Rena inmediatamente la voltea a ver y en automático responde. -La llamada fue Yuasa.-
-¿Yuasa? Eso si es una sorpresa.- Ahora entiende por qué tardo tanto.
-Era para proponerme una actividad con SKE pasando las elecciones para el octavo aniversario.-
-Ooh, ¿y Aceptaras?-
-No estoy muy segura, sin embargo….- De pronto Rena se ve muy pensativa.
-¿Sin embargo?- le cuestiona Jurina al ver que la chica se perdió en sus palabras.
-Creo que tengo otro plan en mente.- Responde muy misteriosa. -Le devolveré la llamada mas tarde y le comentare sobre algo que he estado pensando.-
-¿Puedo saberlo?-
-No, aun no estoy muy segura.-
-Rena, el hecho de querer aceptar o no la propuesta de Yuasa tiene que ver con tus actividades actuales o ¿hay algo más?-
-¿Algo más? ¿A qué te refieres?-
-Bueno es que, he notado como las chicas que anteriormente estaban en el grupo y que ya se han graduado les cuesta trabajo volver a colaborar en algo. Es como si quisieran deshacerse todo completamente.-
-Comprendo, en parte es por la disponibilidad que me da mi trabajo, pero por otro lado no puedo saber que voy a estar haciendo en esos días. También creo que la negación de muchas es a causa de que no quieren seguir ocupando un lugar el cual las demás chicas luchan por tener. Tú no lo sabes porque siempre has estado ahí, pero hay chicas nuevas que vienen desde atrás y ver a sus Sempai aparecer de nuevo les quita posibilidades.-
-Mmm.- Se limita a murmurar conforme seguían su camino rumbo al departamento de Rena con solo el sonido del motor y el cambio de las velocidades del auto en movimiento.
Al bajar del auto Jurina amablemente ofrece ayudarle a llevar algunas de sus bolsas de compras hasta su departamento. Subiendo al ascensor de aquel lujoso condominio Jurina pregunta algo que le viene causando cierta inquietud.
-¿Cuánto tiempo estarás en Japón?, y ¿cuánto tiempo estarás lejos de Japón Rena?-
Rena la mira un poco sorprendida pues, es una verdad que ignoraba y de cierta forma ella deberá irise nuevo. ¿Cómo pudo dejar pasar algo tan importante?
-Una semana más Jurina, creo. Debo volver a los Ángeles para promocionar la película en toda América…- Responde cuando las puertas del ascensor se abren y ellas salen de él.
-¿Y todo ese tiempo estarás acompañada de ese tal Evan, cierto?- Jurina interrumpe las palabras de Rena.
-Por favor Jurina no vamos a discutir esto de nuevo.- Responde de buena forma Rena mientras abre la perta de su departamento.
-¿No lo vamos a hacer o no quieres hacerlo?-
-Las dos cosas.- Responde tajantemente cerrando la puerta, tratar este tema precisamente hoy que se la pasaron tan bien no estaba en su orden del día.
Después de terminar la cita y haber roto las reglas sin que nadie se diera cuenta, aparentemente, Jurina tenía una duda que había guardado todo este tiempo y sabiendo del poco tiempo del que disponían, quería que Rena la sacara de ella.
-Me preguntaste si tenía alguna pregunta la otra vez y ahora la tengo.-
-¿Así? No recuerdo haberlo mencionado.- Obviamente miente pero no quiere hablar de eso.
-Oh vaya, que pena que tengas tan mala memoria como para no recordar algo así.- Le decía Jurina mientras ponía las bolsas que traía sobre la mesa dándose cuenta de que no hay nadie más en aquel lugar, tenía entendido que Victoria se quedaba temporalmente con Rena.
-Tampoco están grave.- Le responde Rena yendo hacia la cocina para tomar un vaso con agua. -¿te ofrezco algo?- Pregunta
-No gracias así estoy bien. ¿Así que no lo es?, aclárame algo Rena, él cree que soy tu hermana y además me dijo que tú se lo dijiste, ¿es eso verdad? ¿No te parece grave?- Jurina hacia sus preguntas cual detective privado. Yendo hacia la cocina y arrinconando a Rena entre la barra y su humanidad.
Las palabras de Victoria vienen a su mente y ahora son una realidad, Rena sabe que Jurina es muy terca cuando se le mete una idea a la cabeza e intenta ágilmente evadir el tema esquivando el cuerpo de Jurina intentando dar un paso de lado para ir a otro lugar.
Pero los brazos rápidos de Jurina obstruyen e impiden que haga ese movimiento deteniéndola juguetonamente. No había aire de discusión más bien Jurina tenía otro plan en mente.
-No, en realidad nunca le he dicho nada, pero nunca por ciertas circunstancias le respondí esa pregunta. ¿A qué viene eso ahora?- Rena está un poco confundida por la dirección que tomo la conversación viéndose atrapada entre los brazos de Jurina que se apoyaban el borde de la barra.
-¿Y por qué no lo hiciste?, me está hartando de verdad, además lo ha dicho incluso frente a ti y no lo sacaste de su error.- El tono de Jurina era aun tanto socarrón, en realidad no quería discutir con Rena y menos después de la tarde que pasaron juntas. Tampoco ella podía gritar a los cuatro vientos que amaba a Rena.
-Bueno…- Rena comenzaba a ponerse un poco ansiosa por tener tan cerca a Jurina pero trata de guardar la calma. -En esa ocasión sabes que estábamos ocupadas o haciendo otras cosas y no me dio tiempo de responder. Las circunstancias no me lo permitieron.-
-mmmmm.- Murmura Jurina viéndola directamente a la cara con un rostro muy sugestivo en el cual se comenzaba a formar una sonrisa juguetona.
-¿Qué ocurre Jurina?- Pregunta Rena como ignorando la situación que la otra chica proponía. Tragaba un poco de saliva con el rostro de Jurina a escasos centímetros del suyo, mientras su corazón comenzaba a acelerarse como si él supiera mucho antes lo que Rena no se atreve a pensar.
Sintió como de pronto Jurina le daba cariñosamente pequeños besos en su lado izquierdo de su rostro a la altura de su sien mientras reducía la distancia. Causándole unos escalofríos placenteros los cuales reprimía un poco apretando sus labios. Inconscientemente sus manos tomaron la cintura de Jurina y se deslizaban a la parte posterior acariciando su espalda baja únicamente guiada por lo que sentía en ese momento, ayudando a Jurina a pegarse completamente a ella, no pensaba en nada o mejor dicho no se permitió a pensar en algo. Jurina besaba tiernamente su oreja muy despacio, solo disfrutando de aquel irresistible aroma y memorizando con sus labios aquella sensación placentera de demostrar afecto en un momento que no es exigido para terminar en un acto sexual y lo más importante, que ella no se muestre renuente a aceptarlo.
Antes Rena huía de sus manos, huía de sus besos o cualquier tipo de afecto que quisiera darle, huía de su simple presencia. Pero a tan corta edad no conocía la magnitud de lo que eso significaba. Ahora lo sabe, y lo mejor de todo es que lo siente, y siente reciprocidad en sus acciones, al sentir como Rena se acurruca en su hombro y Jurina sabe por sus ojos cerrados y la opresión de las manos en su espalda que disfruta de la sensación que ella le ofrece. Incluso puede sentir el respirar y un aire tibio en su cuello. Una sensación tan agradable que no puede negar que ligeramente le excita.
Jurina detiene sus gentiles besos e ínsita a Rena a que la vea al rostro. Su mano derecha sube y mientras comparten una mirada de complicidad, Jurina toma el lado derecho de la cara de Rena y la acaricia sutilmente.
-¿Cómo podría ser tu hermana?, si a cada momento lo único que quiero es tenerte de esta forma, besarte y ser completamente tuya.- Compartiendo sus sentimientos solo con la mirada, comienzan a reducir la distancia conforme sus pulsaciones se hacían más pesadas, sus narices rosaban una con la otra como buscando sus labios entre sí.
Aun no podían superar esa etapa de querer besarse y sentirse en cada momento que tienen oportunidad, aun se sienten ansiosas y frustradas por no poder compartir más tiempo. Ya no había distancia entre ellas y cada una era dócil ante la otra cuando entraban en su pequeño mundo de éxtasis y liberación.
Con sus labios unidos y moviéndose lentamente se trasmitían lo mucho que se respetaban y lo mucho que se querían. Rena con una mano acariciaba sutilmente su espalda y con la otra la sostenía de la nuca haciendo cada vez más presión en un beso demandante el cuál de ser tierno paso a ser muy húmedo pues ahora podía sentir la lengua de Jurina y la sensación era realmente placentera. Mientras Jurina la sostenía con sus dos manos de la espalda que también acariciaba recorriéndola y pegándola más a su cuerpo. Sus respiraciones se tornaban cada vez más pesadas y el oxigeno comenzaba a faltarles, pero ninguna de las dos cedería a la demanda de la otra. Así que entre sus respiraciones agitadas y despertando sus más bajos instintos seguían besándose y cambiando todos sus sentidos por uno solo, el del placer. Tanto que ignoraron que ya no se encontraban solas.
Victoria abre la puerta sin dar aviso, siendo invitada y con un par de llaves no lo cree conveniente. -Estoy de vue…. ¡wow! Esta vez sí interrumpí. Lo siento mucho.- Dice rápidamente girado completamente su cuerpo hacia otro lado disculpándose pero dejando salir una sonrisa burlona en el acto. Jamás imagino encontrar a su amiga en una situación así.
Las otras chicas rápidamente se desprenden del beso, con una ligera sonrisa en los labios de Rena apretando los ojos y los labios, y una sonrisa picara en la boca de Jurina, y no se separaron por pena si no por verse interrumpidas.
Victoria regresa su vista a ellas y de verdad es muy linda la vista Pues Jurina veía a Rena escondida en su cuello.
-Ustedes sigan en lo suyo.- Dice Victoria intentando no reírse. –Yo ya me voy a mi habitación.-
-No, no, está bien. –Habla Jurina mientras seguía abrazando a Rena que ahora si miraba en dirección a Victoria pero desviaba sus ojos.
Jurina se separa un poco del cuerpo de Rena para sonríele -Yo me voy Rena vuelvo en un par de días.- Después de eso deposito un beso que hasta hace suspirar a Victoria, en la frente de Rena y esta solo cierra sus ojos al recibirlo.
-Ten cuidado.- Responde Rena regalándole un último abrazo.
Jurina suelta a Rena y camina en dirección de Victoria a quien saluda al pasar junto de ella. Y se retira del departamento, tenía mucho trabajo por delante al igual que Rena y debe descansar.
-No, digas nada.- Habla Rena mirando a Victoria y diciéndoselo especialmente por el sentido del humor de la chica.
-No, he dicho nada.- Responde de igual forma. –No hace falta decirte algo Rena.- Le dice de forma burlona. Observando como Rena se dirige a la sala donde ella ya había tomado asiento.
-Se ven muy bien juntas.- Dice ahora seriamente en cuanto Rena se sienta. –Y se ve que lo eres todo para ella.-
-¿Tú crees?-
-Rena, que pregunta. Tú mejor que nadie lo sabe. Y basta con verle esa sonrisa que me siento privilegiada de presenciar. Y, ¿Cómo te fue en tu cita? ¿Me trajiste algo?-
-No.-
-Que mala Matsui.- Dice en broma.
-Me fue muy bien, demasiado bien de hecho.-
-Que bien. Me da gusto en verdad, ¿Quién te viera Matsui? ¿Quién te viera?-
-Cierra la boca.- Le responde Rena fingiendo indignación.
-¿Lista para mañana?-
-Sí, aunque no comprendo por qué las grabaciones son hasta la tarde si es en un set cerrado.-
-Quien sabe, ya sabes cómo es esto, incluso nos hacen grabar en la madrugada. Bien, pues entonces me voy a dormir. Que descanses Matsui- Ahora le habla en tono morboso y se retira rápidamente riendo.
-¡VICTORIA!-
Para Rena también esto es nuevo, pero de alguna forma se siente bien compartir su felicidad con alguien aunque ese alguien sea muy bromista y sutilmente le diga la verdad entre broma y broma.
Ella también se va su habitación para prepararse y tomar un baño. Cuando esta sola se recuesta y mira el techo y recapitula todo su día de hoy mientras el baño está listo. Recuerda que debe regresar una llamada a Yuasa. Se reincorpora y va hacia su escritorio para sentarse en su silla giratoria y lo hace, también le comenta la loca idea que se le vino a la mente. Después de dialogar por un tiempo considerable Yuasa la cita al teatro en un par de días y termina su llamada colocando su teléfono celular sobre el escritorio. Después abre uno de los cajones donde guarda una pequeña carpeta para proteger papeles importantes.
Su intención era encontrar solo uno, la carta que anteriormente le había dado Jurina hace unos meses atrás. La toma entre sus manos y tontamente ríe por lo que ha escrito en ella. De pronto en medio de toda su felicidad siente un miedo inesperado por lo que Jurina está representando para ella hoy en día. Claro que ya era importante y mucho, pero la Jurina de ahora doblega su voluntad y la hace sentir una tonta sin control sobre su razón.
Las palabras de Evan vienen a su mente "¿Cómo sabes que en verdad es amor?" y también recuerda lo que por impulso le respondió. Ahora que lo piensa ni siquiera tiene palabras para describir lo que siente por esa mujer que hace que el tiempo se detenga, hace que no le importe nada y también la hace sentir un temor muy profundo con el cual ha cargado desde que la conoció.
