Al fin estamos llegando a un punto donde ya las piezas comienzan a reunirse, de aquí en adelante advierto que existirán varias escenas de drama, necesarias para darle peso al crecimiento emocional de los personajes.

Sin más comentarios XD los dejo con el capítulo...


EL SECRETO DE LA ROSA


En el capítulo anterior…

— ¡¿Qué demonios les pasa a todos ustedes?! —Gritó desesperada— ¿Qué acaso esta ladrona es alguien especial?, porque la tratan de esa forma… como si ella en realidad fuera una persona intachable.

— ¡Ilia ya basta! —Link también se acercó dispuesto a alejar a Tetra de la chica.

— No Link —le dijo el sentir que él la sujetaba de un brazo y trataba de jalarla— déjala que diga lo que quiera, es libre de pesar y decir lo que se le plazca.

Ilia avanzó otro paso, acercándose más a Tetra y la desafió con la mirada, aun cargando en sus manos las frutas que había recogido en el suelo. Tetra se mantuvo en su lugar, no tenía razones para retroceder en ese momento.


.-.-.-. Capítulo 9: Alianza .-.-.-.


La tensa situación se extendió tan sólo unos segundos, porque luego de ello la joven ladrona volvió a retomar la palabra.

— Tan sólo eres una jovencita —murmuró llevando una de sus manos hasta el rostro de Ilia.

Y luego lentamente acercó su rostro, sin perder el contacto visual. Y ante la confundida mirada de los presentes pareció susurrar algo junto al oído de la Ordoniana.

En ese momento su corazón latía con fuerza, por alguna razón se sentía indefensa, Tetra poseía una poderosa energía, una de la que no había podido percatarse hasta ahora. Y al escuchar su suave voz susurrarle aquellas palabras junto a su oído, relajó los tensos músculos de sus brazos dejando caer aquellas frutas que ella misma había recogido.

Esa chica... esa chica no era una simple ladrona, pensó sintiendo como sus manos comenzaron a temblar por la rabia y la impotencia que en ese momento recorría su cuerpo.

Inmediatamente después agitó su brazo golpeando el de Tetra para eliminar el contacto que esa despreciable chica había mantenido con su rostro, pero aun así la ladrona seguía sonriéndole.

— Ilia cálmate —en un vano intento por controlar la situación, Link sujeto uno de los brazos de la joven, pero está forcejeando se liberó y ante la confundida mirada de todos los presentes se alejó del lugar abatida.

Pero no se daría por vencida, tarde o temprano todos descubrirían la clase de persona que era.

Link pretendía ir tras la chica, no podía dejar esta situación así, pero Impa lo detuvo.

— Necesita tiempo para reflexionar —era evidente que nadie se esperó una reacción como esta de parte de Ilia, ella normalmente era muy educada— es mejor que la dejes sola.

El incómodo silencio se rompió poco después con el fuerte portazo con el que la alterada muchacha se encerró en su cuarto, dejando muy en claro que quería algo de privacidad.

Link suspiró cansado. Definitivamente no entendía porque la joven actuaba de esa forma, sabía que desconfiaba de Tetra, por ser una ladrona, pero ¿esa era razón suficiente para tratarla de esa manera?

— Siento mucho lo ocurrido —se disculpó, sabiendo que no era él quien debía hacerlo, pero en ese momento se sentía en la obligación de hacerlo.

— Oh vamos Link, no te pongas tan grave ¿quieres? —Agregó cruzando sus brazos delante de sus pechos— ella tiene razón en algo —avanzó lentamente hasta alcanzar la mesa que estaba al centro de la estancia y apoyando una de sus manos sobre la pulida superficie de madera continuó hablando— no soy más que una ladrona.

— En tiempos como este todos nos hemos convertido en vándalos —ahora era Telma quien interrumpía en la conversación, apoyando una de sus manos en el hombro de joven.

Tetra sonrió al escuchar aquellas palabras, ella también se había convertido en una ladrona presa de las circunstancias, quizás en otra época hubiera sido una persona diferente, pero sobrevivir era duro en un mundo como éste y su carácter fue siendo moldeado por aquellas duras pruebas que el destino puso frente a ella. Había sido una suerte despertar entre ese grupo de ladrones, no podía recordar nada antes de ese día, pero no le interesaba hacerlo, tenía una familia entre sus camaradas.

— ¿Dónde están? —Murmuró de pronto, volteándose para observar al chico que aún permanecía cerca de la entrada.

— ¿Qué? —Fue todo lo que atinó a responder, viéndose confundido por aquella interrogante.

— ¿Dónde están Gonzo y los demás? —Aclaró un segundo después.

No sabía la respuesta. Pero para su sorpresa alguien en el cuarto si la tenía.

— Hemos estado buscándolos —declaró Impa con seriedad— desde que Ganondorf asumió su muerte el grupo de ladrones no se ha vuelto a ver por los alrededores, pero un par de los nuestros siguen en su búsqueda.

¿Por qué no se había enterado de eso? Definitivamente había estado muy ausente todo este tiempo y no había caído en cuenta de aquello.

— ¡Tengo que ir con ellos! —Había perdido la calma, seguramente el tiempo que había pasado inconsciente habría bastado para acabar con las esperanzas de su grupo de encontrarla con vida.

— Su herida aún no ha sanado —sabía que esa no sería razón suficiente para detenerla.

— Impa tiene razón, aún no estas recuperada —su intención no era convencerla— pero entiendo tu pesar y sé que no te quedaras de brazos cruzados, aunque insistamos en ello.

Tetra observó sorprendida al chico, no se había esperado esas palabras de su parte.

— Link, no es correcto que ella se esfuerce en ese estado —Telma también parecía estar del lado de la Sheikah.

— Independiente de lo que consideren correcto, no podrán hacerla cambiar de parecer —agregó acercándose a la muchacha aún empapado—Tetra es más terca de lo que parece.

Fue entonces cuando la puerta volvió a abrirse, dejando ingresar aquel gélido ambiente exterior a la estancia.

— No será necesario —declaró la muchacha cubierta por una capucha y una larga capa negra.

— Conseguimos convencerlos de venir con nosotros —su compañero se quitó la capucha, dejando a la vista su llamativo cabello.

— ¿Tetra? —Inmediatamente después ingreso un sujeto de gran tamaño.

La chica no podía creer que estaban allí, uno a uno fueron ingresando en la estancia todo su equipo, cada uno de los inconfundibles ladrones que la habían acompañado por largo tiempo.

— ¡Chicos! —Agregó notablemente feliz, verlos nuevamente era todo un alivio para ella.

— Señorita Tetra —chilló Nico acercándose a abrazar a su líder— pensábamos que estaba muerta.

Gonzo y el grupo también se acercaron a la ladrona, y Ashei que aún estaba junto a la entrada, cerró la puerta detrás de sí, para evitar que el frío exterior siguiera ingresando en la estancia.

Link se hizo a un lado, dejando que la joven guerrera avanzara hasta quedar frente a Gonzo, este apoyo una de sus enormes manos sobre la cabeza de la muchacha y con una amplia sonrisa agregó:

— Hierba mala nunca muere.

— Idiota —se quejó la chica golpeando con su puño el brazo del ladrón.

Todos soltaron a reír de buena gana, a pesar de que aún no se conocían el ambiente que se había generado en el lugar era grato, sin tensiones.


Era tan molesto, podía escuchar claramente el alboroto que estaban armando en la sala principal, ¿Cómo podían ser tan ingenuos?

Cubrió su cabeza con un cojín, estaba recostada boca abajo sintiendo más incómodo que nunca aquel colchón mal tenido, en su hogar su cama era reconfortante.

— ¡Maldición! —Sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas, era tan detestable saber que ella tenía razón.

Las palabras que le había susurrado se repetían una y otra vez en su mente, no podía sacarse su imagen de la cabeza.

¿Por qué había venido a este lugar?

¿Por qué había arriesgado todo para seguir a Link?

Él ni siquiera le prestaba la atención que ella demandaba, había abandonado a su padre y conocidos en la aldea por una única razón, quería estar cerca de él... de Link.

Pero al llegar a la ciudadela descubrió que Link ahora era parte de las tropas que defendían Hyrule, eso... eso no le molesto, más bien le molestaba la cercana relación que tenía su amigo de la infancia con la Princesa de Hyrule, ella era una mujer hermosa, debía admitirlo. Pero por ella había perdido al paladín, no sabía que había pasado durante su ausencia, pero al reencontrarse con el muchacho todo fue diferente, el joven pasaba gran parte del día con la futura soberana del reino, según tenía entendido él era parte de su escota personal.

No podía creer que Link se humillara a tal punto de convertirse en ello, no era más que un cachorro que seguía a su ama.

La odiaba por ello, la odiaba por ser tan cordial, por tener un trato tan amable, por tratar de reconfortarla con su cálida sonrisa, ¿en verdad creía que iba a caer en el juego como todos los demás?

Era evidente que Link estaba engatusado por sus encantos, o quizás por su corona, eso creía.

— Pero luego entendí que no era cierto —murmuró lanzando el cojín a un lado, sentándose sobre la cama.

Su vista se perdió en la pared que estaba frente a ella, giró su rostro y en la otra pared se encontró con su reflejo, justamente en forma perpendicular a la posición donde se encontraba la cama había un largo espejo, y allí no podía más que observar su patética apariencia, sus ojos hinchados por el llanto, sus mejillas enrojecidas y su corto cabello color miel desarreglado.

¿Esa era ella?

Claro que no... ella no era esto que veía, pero ¿Dónde había quedado la verdadera Ilia?

Era cierto, había dejado de sonreír hace mucho tiempo, por años sintió aquel infundado rencor hacia la regente de Hyrule, aquella doncella que todos amaban en el reino, inclusive él...

Pero no fue hasta ese día cuando cayó en cuenta de ello, aquella fresca tarde se había encaminado hasta el castillo para encontrarse con el muchacho cuando...

¿Princesa Zelda? murmuró sin estar muy segura, ¿por qué estaría la heredera de Hyrule a las afueras del castillo?

Señorita Ilia le sonrió con aquella acostumbrada amabilidad al voltearse es un gusto verla por aquí.

Si... un gusto susurró no sintiendo el mismo encanto que la elegante dama.

¿Ha venido en busca de Link?

Si, tenía deseos de platicar con él odiaba que ella lo llamara por su nombre, no sabía cuándo habían empezado a tratarse de "tú", pero evidentemente fue molesto en aquel entonces y seguía siéndolo ahora.

Es una lástima, hoy no se encuentra en el castillo le dijo acercándose más a la muchacha ha salido muy temprano, ni yo sé a dónde ha ido y volvió a sonreírle.

Entiendo estaba incómoda, sabía que la aristócrata la observaba atentamente en ese momento.

¿Le gustan las flores? Preguntó de pronto llamando la atención de la jovencita.

Evidentemente, mi señora respondió confundida ante aquella interrogante.

La Agrimony, ¿la conoce? Hizo una breve pausa y al notar que su joven oyente no parecía tener intenciones de responder, continuó Es también conocida como la habitante del campo, sus flores poseen el color del sol, ofrecen alegría y armonía verdaderaagregó luego tomando las manos de la muchacha entre las suyas no oculte su pesar tras una sonrisa, se está haciendo daño.

Y dicho esto liberó las manos de la muchacha, retrocediendo tan sólo un paso.

Ha sido un gusto platicar con usted se despidió realizando una pequeña reverencia.

Se quedó allí, estática, observando como la hermosa y refinada mujer se alejaba, pronto su silueta se hizo tan pequeña que la perdió completamente de vista.

¡Ilia! Escuchó de pronto que la llamaban, no sabía cuánto tiempo había pasado antes de eso ¿Vienes del castillo? ¿Has visto a la Princesa? Le preguntó al llegar junto a ella.

Observó al muchacho, venía algo agitado por la carrera, y tenía algunos arañazos en el rostro, nada grave, pero no fue aquello lo que llamó su atención, sino más bien eso que ahora ocultaba tras su espalda.

Hace unos momentos estaba acá, pero ahora va camino al castillo, deberías apresurarte si quieres darle alcance respondió sonriéndole, acababa de volver a hacerlo, acababa de ocultar su malestar tras una sonrisa para que él no se percatara de su verdadero sentir.

Muchas gracias Ilia le sonrió amablemente y luego se giró para emprender una nueva carrera.

Fue entonces cuando pudo verlas, en su mano había estado cargando un pequeño ramo de flores, peculiarmente extrañas. Seguramente había salido esa mañana para recolectarlas de algún lugar algo apartado y ahora las traía hasta aquí como un regalo para una chica especial.

Fue entonces cuando realmente entendió que su amigo de la infancia estaba enamorado de la Princesa Zelda. Y a ella... a ella nunca la vería como nada más que una amiga.

Y aun observándose en aquel espejo, limpió el rastro de sus lágrimas, se bajó de la cama y recogió el abrigo que había dejado tirado en el suelo a un lado del lecho para colgarlo en la percha que había en una esquina de la habitación.

En aquel entonces había conseguido resignarse, había admitido que Link no le correspondía, pero ¿por qué había tenido que ser esa cuatrera la que lo sacara de esa oscuridad en la que se había sumergido tras la muerte de Zelda? ¿No se suponía que sería ella quien recuperaría su sonrisa?

— Esa ladrona... ¿quién es realmente esa chica? —Se preguntó recargando su espalda contra la puerta del cuarto, llevando sus dos manos hasta su frente.

Aún rondaban por su mente aquellas palabras que le había susurrado Tetra junto a su oído...

"Una Agrimony debería brillar como el sol, pero tú opacas ese brillo con rencor, ¿qué consigues torturándote a ti misma?"

¿Por qué esa mujer también la aludía relacionándola con esa flor?

¿Quién diantres era Tetra?


Hace semanas que no disfrutaba con tal gusto una simple copa de vino, el oscuro líquido se deslizaba dentro del cristal, manchando a ratos parte del vidrio, aquel movimiento suave e hipnotizante en el que ahora estaba presa su mirada lo mantenía extrañamente tranquilo.

Suspiró acomodándose en su acolchado asiento Real.

— Una vez más he ganado esta partida —sonrió con un aire macabro, con un placer delirante y desquiciado. Se sentía tan bien, tan pleno.

Era invulnerable, su poder no era abatible por nadie. La Princesa Zelda había vuelto a caer en sus manos, hace años lo había hecho, pero aquella tarde cuando logro clavar aquella daga envenenada sobre su vientre lo había sentido, había percibido aquel delirante goce al verla retorcerse en el piso, al saber que él era y seguiría siendo el Rey. Finalmente creía haber conseguido alejar a esa mujerzuela de sus más mezquinos sueños, de sus más sórdidos deseos.

— Una ladrona —murmuró y luego soltó a reír, ¿era eso en lo que se había convertido la flamante Princesa de Hyrule durante los años que había durado su reinado? — Que bajo habías llegado, pero yo... yo me apiade de ti y deje que murieras como aquel desperdicio en el que te habías convertido.

Su mano volvió a hacer girar el líquido dentro de su copa, en verdad se sentía tan bien. Inhaló profunda y largamente, y retuvo el aire dentro de su cuerpo por unos segundos, los mismos que le parecieron eternos y luego dejo escapar un largo y rasposo resoplido.

Pero a pesar de esa bien merecida tranquilidad que sentía, había algo que impedía que aquello fuera totalmente perfecto, ese maldito de Link y sus "amiguitos" seguían jugando a las escondidas y a pesar de que sus cabezas tenían altos precios, no había conseguido dar con su paradero, pero... sabía que estaban cerca, demasiado cerca.

¿Cómo lo sabía?

Era algo simple, evidente. Siempre estaban ahí para interferir en sus planes, atormentaban a los cobradores de impuesto, atacaban a los guardias que dirigían el orden en la ciudadela, ayudaban a escapar a aquellos condenados a muerte. En la oscuridad y el completo anonimato seguían siendo una piedra en su zapato, siempre presentes, siempre molestos.

Volvió a suspirar.

Tarde o temprano conseguiría atraparlos, eso era seguro.

— No podrás evadirme por siempre... Link.

Acercó la copa hasta sus labios y la inclinó, de un sólo trago acabó con todo su contenido. Y luego de tragar haciendo un fuerte sonido, sonrió. Sonrió como sólo él sabía hacerlo, cargando en aquella expresión su incontenible deseo.

Deseaba ver rodar la cabeza de Link bajo sus pies, manchado de rojo los azulejos del piso, tal como lo había hecho el soberano de este magnífico castillo...

Lo encontraría.

Lo encontraría y se quedaría con su cabeza como trofeo.

Le mostraría a todos quienes osaran desafiarlo que en sus manos estaba el poder absoluto e irrevocable, que era un ser cercano a los Dioses, que tenía el control de hacer y deshacer como quisiera.

Y volvió a sonreír, respirando profundamente aquel pesado aroma a rosas, las mismas que irónicamente adornaban cada estancia del palacio, como un invisible recordatorio de ella… de la dama que le había robado parte de su ser y que nuevamente… había arrancado a girones de su piel.

Aquella belleza sublime y peligrosa indudablemente la traía a su mente, aunque no quisiera admitirlo, aunque obviara su verdadero sentir.


En la sala del bar ya todos habían tenido la oportunidad de hacer sus respectivas presentaciones, Link quien ya conocía al grupo se había encargado de ello.

Telma quien no había perdido tiempo durante la mañana les ofreció al grupo algo caliente para tomar, después de todo seguía lloviendo y la temperatura seguía descendiendo. Malon se había unido al grupo poco después, ella se había estado encargando de los animales que tenían justo en la parte trasera de la posada, habían construido una especie de pequeño establo en el terreno que había tras la casona, para que los equinos pudieran descansar y en otro pequeño apartado tenían un gallinero con algunas aves para abastecerse.

— Es un milagro que la señorita Tetra este bien —declaró el letrado tomando un sorbo de consomé hirviendo. Él estaba sentado junto a Ashei y Malon en una de las pequeñas mesas circulares que había alrededor de la larga mesa central.

Parte del grupo de Tetra se encontraba sentado en la larga mesa, pero ella y Gonzo estaban de pie junto a la chimenea.

— Soy un hueso duro de roer pelirrojo —declaró la muchacha muy segura de lo que decía—Ganondorf no se librará tan fácil de la gran Carson Escarlata.

— ¡Eso digo yo! —Exclamó Gonzo animado junto a la muchacha, terminándose de un largo sorbo lo que quedaba de su sopa.

— Te recuerdo que Ganondorf casi te mata— en esos momentos Link estaba sentado en uno de los bordes de la mesa rectangular, para ese entonces se había cambiado la ropa húmeda con la que había llegado.

— Tú lo has dicho, niño bonito —sonrió desafiándolo con la mirada— "casi" me mata.

Sabía que le debía la vida al guerrero, pero no mostraría debilidad antes tanta gente, ya había tenido la oportunidad para darle las gracias y quizás en un futuro podría devolverle el favor.

Telma sonrió satisfecha, hace mucho tiempo que no había tanta gente reunida en la posada, el ambiente ahora se sentía cálido y familiar. Se había encendido las luces de las lámparas grandes y colgantes del techo y el sonido del crepitar del fuego era opacado por el murmullo de los presentes.

— ¿No ha pensado huir? —Preguntó con un dejo de curiosidad Malon— El Rey la está dando por muerta, podría alejarse sin que él se diera cuenta.

— ¿Huir? —Tetra soltó a reír divertida, ¿en verdad creían que aquello era una opción? — No huiré como una cobarde —declaró con seguridad.

Link sonrió sin darse cuenta al escucharla, sabía perfectamente que para ella escapar era un acto cobarde y a pesar de ser una ladrona tenía un honor muy bien arraigado, Tetra no daría paso atrás, lo sabía, aun así, en parte lamentaba que se encontrara involucrada en esta terrible guerra.

— Además hemos viajado mucho tiempo con el objetivo de robarle al Rey algo que tiene muy bien oculto en su castillo —soltó repentinamente Zuko llamando la atención de todos los presentes.

Zuko era un joven bajito, ojeroso, vestía pantalones verdes y una camiseta rayas en blanco y azul, cubría su cabello con una pañoleta roja y unas patillas que se continuaban con una barba corta y como una línea que bordeaba su rostro y terminaba casi a la altura de su boca.

A Link no le sorprendió la noticia, durante el tiempo que había estado con los ladrones algo de ese "plan" se había enterado, de hecho, Tetra le había pedido que le ayudará con la construcción del "mapa del castillo".

— ¡Idiota! —Agregó propinándole un golpe a su compañero— ¡Se suponía que era un secreto!

— ¡Auch! —se quejó— ¡Maldición Nudge, eso dolió!

Nudge era uno de los más altos del grupo, poseía un mentón prominente y cuadrado, pequeños ojos caídos y no tenía cejas, dándole a su semblante una extraña expresión, su piel era muy clara, tanto que normalmente parecía poseer un tono rosa, usaba el cabello como una melena y normalmente vestía de lila, con una pañoleta anaranjada sobre su cabeza.

— No sé como la señorita Tetra te perdona tus impertinencias —agregó Mako, el más estudioso del grupo.

— Si fueras tan cerebrito como aparentas seguro ya tendrías un plan para meternos al castillo ¿no? —Ahora Zuko iba en su defensa.

— Es difícil ingeniar planes sin mapas, cabezotas.

— ¿Eso crees cerebrito?

— Creo que no se llevan muy bien —murmuró Ashei sonriendo divertida ante la escenita.

— Ni que lo digas —agregó Shad en total acuerdo con su compañera.

— Relájense muchachos, no es momento para ponernos a discutir —ahora era Senza quien trataba de calmar a sus camaradas, se había puesto de pie y había apoyado sus manos en los hombros de Zuko.

— ¡No te metas Senza!

Y luego de eso todos los ladrones comenzaron a discutir, soltando maldiciones e intercambiándose uno que otro golpe. Tetra había comenzado a golpear el piso con su pie izquierdo, notablemente molesta, mantenía sus ojos cerraros contando hasta diez, esperando que su "querida familia" razonara por su cuenta y comenzara a actuar de una forma civilizada, pero como aquello nunca ocurrió.

— ¡Ya basta tropa de inútiles! —Gritó la única mujer entre los ladrones haciendo gala de su autoridad.

El grupo se detuvieron al acto, su líder había hablado y no parecía nada contenta. Y ellos conociéndola sabían que no era una buena idea meterse con ella.

— ¡¿Se dan cuenta que acaban de revelarle a todas estas personas nuestro objetivo inicial?! —En verdad estaba molesta— todo por un maldito mapa.

— ¿Buscan un mapa del castillo? —Ashei se acababa de levantar de su asiento.

— Ya que —suspiró la joven de claros cabellos resignada— queremos apoderarnos de "algo" que se encuentra castillo, pero no conocemos el lugar por dentro, sería un suicidio intentar ingresar allí y salir como si nada, ¿no lo crees?

— Es cierto —Malon le daba la razón a la ladrona, nadie se atrevería intentar algo como aquello.

— Cerca del cuarto que le pertenecía Princesa hay un viejo mapa de todo el castillo, está enmarcado y colgado en la pared —agregó enseguida la joven de cabellos oscuros.

— Es cierto Ashei —murmuró Link más para si, por un segundo su mente divago por el pasado, recorriendo aquellos pasillos que tan bien conocía.

— Sería de gran utilidad si el mapa no estuviera justamente dentro del castillo ¿no? —Aquella información no la estaba ayudando demasiado, si lo que no podían hacer era ingresar en la fortaleza ¿cómo iba a pretender llegar hasta el cuarto de la difunta Princesa?

— En unos meses se llevará a cabo una mascarada en el castillo —ahora era Impa la que interrumpía la conversación— se abrirán las puertas de la fortaleza para aquellas familias nobles que van a asistir al evento.

— ¿Una mascarada? —Aquello sonaba indudablemente tentador para la ladrona.

— Es una oportunidad perfecta para infiltrarse en el castillo —Ashei acababa de captar la idea de Impa.

— ¿Para infiltrarse? No creo haberles pedido ayuda a ninguno de ustedes —aclaró Tetra sintiendo que quizás no era una buena idea involucrar a más gente en una misión tan arriesgada.

— Nosotros buscamos la forma de recuperar nuestro reino —ahora Shad se había puesto de pie.

Ellos también tenían razones de peso para querer ingresar en el castillo, vulnerar su fortaleza era algo que seguramente el Rey de Hyrule nunca se esperaría.

— Pues, yo sólo busco un gran tesoro oculto en ese castillo —debía dejar clara su posición, ella no quería hacer de justiciera.

— ¿Y perdonarás con esa facilidad a Ganondorf? —Ahora Link se había acercado hasta la muchacha, esta conversación había tomado un curso inesperado, algo... interesante.

— Claro que no —respondió sin titubear— voy a cobrar mi venganza y acabaré con ese maldito.

— En ese caso compartimos el mismo enemigo —era cierto que en algún momento había estado decidido a convencerla de marcharse, de escapar de este lugar, pero había desistido al escuchar su determinación, Tetra y el grupo de ladrones tenían como contrincante al Rey de Hyrule al igual que él y el grupo de rebeldes.

No había razón para pensar que sería descabellada una alianza, si los grupos unían sus fuerzas ambos saldrían beneficiados.

— ¿Adónde quieres llegar? —Tetra había comprendido las intenciones del joven, pero no quería adelantarse a sus palabras.

— Unamos nuestras fuerzas —observó al resto del grupo buscando algún signo de oposición, pero no lo obtuvo así que continuo— trabajemos juntos para acabar con Ganondorf y su tiranía, ustedes podrán quedarse con aquello que buscan y tendrás la oportunidad para devolverle la mano al Rey —no había razón para irse con más rodeos.

— Conocemos el castillo, Link, Impa y yo hemos vivido en el, con facilidad podremos llegar hasta el mapa, e inclusive si tienes pistas de lo que buscas, encontrar aquello que han venido a obtener —Ashei hablo sin titubear— sin nuestra ayuda será muy difícil que consigas ese mapa.

— ¿De verdad están dispuestos a arriesgar sus vidas por esto? —Tetra aún parecía dudar.

— Somos guerreros, nos hemos opuesto al poder del Rey por largo tiempo, estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para recuperar nuestro reino —agregó Impa.

— Bien, en ese caso... desde hoy trabajaremos juntos para conseguir nuestros objetivos.

Los ladrones no chistaron y el grupo de rebeldes sonrieron aliviados, sabían que sumar fuerzas a su causa era indispensable para llevar a cabo el golpe que durante tanto tiempo habían estado planeando.

Aquella curiosa alianza sería el comienzo y final de una historia que deberían recorrer con el recelo del misterio y el peligro que sin decirlo, sabían que les deparaba tras cruzar el umbral de aquella enorme fortaleza que representaba el imponente castillo de Hyrule.

Continuará...


Bien, sé que este capítulo ha sido más corto que el anterior, pero en realidad después de mucho meditarlo creo que me he decidido por como seguir con el fic, necesitaba que de alguna forma Tetra y su grupo se aliará con el grupo de Link para lo que viene.

Durante los próximos capítulos posiblemente haya más TetraxLink :P, y seguramente el siguiente capítulo será mucho más largo que este XD.

Muchas gracias a todos los que leyeron y comentaron en el pasado :"") en verdad se los agradezco de corazón y lamento que muchos no pudieron ver el final de esta historia -.-U

¡Saludos!