¡Holaaa! Ya sin tardanzas (tanto). Gracias por seguir leyendo :)
Capítulo IX
El Juicio
Tan pronto como terminó con ella supo que había sido una terrible idea. ¿Por qué lo hizo? La noche en el hospital y el día siguiente, mientras lo decidía había parecido tan buena idea pero cuando lo hizo se dio cuenta de que no era así. De cualquier forma, la había perdido para siempre porque ahora, más que nunca, Jinx estaba convencida de que Wally era un maniaco que se hacía pasar por Zoom.
No debió haber terminado su relación así. Debió haber pensado mejor las cosas. Debió haber insistido más con ella, hacerle ver que él no era Zoom. Debió haber corrido tras ella y no dejarla ir hasta convencerla de la verdad y prometerle que Zoom no se saldría con la suya. Debió explicarle hasta el cansancio que él era inocente de todo y que jamás hubiera movido ni uno sólo de sus dedos si eso implicaba hacerle daño a ella. Debió haberla convencido de que Zoom era alguien peligroso ajeno a Wally. Pero no lo hizo. Jinx huyó despavorida de su casa y Wally supo que no llegó a su departamento, porque pasó horas esperándola ahí.
Fue un día estresante. Dejó todas las pertenencias de Jinx que habían aparecido en su buró en la puerta de la casa de ella porque no quería entrar sin su permiso y que la hechicera lo acusara de algo más. Sabía que llamarle sería inútil, así que, en lugar de eso, decidió correr hasta la Torre T y descargar sus frustraciones con Robin porque también estaba furioso con él por dudar sobre su inocencia. ¿Y se hacía llamar su mejor amigo? El líder de los titanes dijo que todo podía ser cierto o que bien podía estar bajo alguna artimaña de Psimon. Y cuando Wally le contó sobre lo que encontraron aquella mañana en su buró, el chico maravilla tan sólo dijo con voz convencida que llegarían al final de todo aquello aunque fuera lo último que hicieran.
Nada tranquilizaba a Wally y sólo conseguía ponerse de peor humor. Lo que lo empeoraba todo era el hecho de que Zoom no se hubiera presentado en aquellos días. Si tan sólo Wally tuviera la oportunidad de encontrárselo de frente de nuevo, si no conseguía derrotarlo por lo menos haría hasta lo imposible para obtener una prueba de su existencia y librarse así de todos sus problemas. Pero parecía que Zoom se ocultaba a propósito y eso no hacía sino aumentar las falsas sospechas que todos ya tenían de que Wally era el verdadero enemigo. Mientras tanto, el tiempo seguía avanzando, los días iban y venían, y más pronto de lo que él hubiera deseado, el 16 de diciembre llegó a la puerta de su casa, lo que significaba que ya era el día del juicio. Así que vistió un traje negro por encima del amarillo de látex, se dejó la máscara puesta y se fue hasta Japón. No tenía ni idea de por qué el juicio se celebraba ahí pero al parecer algo tenía que ver con el hecho de que fue ahí donde se robaron más millones de dólares de los bancos.
Cuando llegó a Tokio, dos guardias de seguridad tuvieron que escoltarlo hasta su lugar en la sala de audiencias a pesar de que Kid Flash era perfectamente capaz de moverse y protegerse a sí mismo. Recorrió la ciudad en un auto negro y cuando salió de él, lo recibieron un millón de videocámaras y grabadoras, así como gente que, o bien le gritaban "terrorista" o lo alababan como héroe. Los guardias se encargaron de alejar a todos del camino de Kid Flash pero en ningún momento le dirigieron la palabra, quizá porque ellos no hablaban inglés y el chico no entendía el japonés. Al llegar a la sala, todo mundo guardó silencio y volteó a verlo. Kid Flash avanzó hasta su asiento. Tuvo que esperar algunos minutos en el más absoluto silencio, volteando a todos lados para ver a los presentes, hasta que llegó el juez Warren y todos se pusieron de pie. Posicionándose en la tribuna, Warren dijo algunas cosas sin importancia y luego leyó todos los crímenes de los que se acusaba a Kid Flash, entre ellos robo, homicidio, actos terroristas, incitación a la guerra y amenaza a la paz mundial. Wally supo entonces que también se le acusaba de haber iniciado la segunda crisis de los misiles.
Claro.
Cuando el juez se sentó, todos en la habitación lo imitaron. Kid Flash volvió a echar un vistazo a su alrededor y no le sorprendió no encontrar a Jinx ahí. Después de todo, su ex novia seguramente estaba convencida de su no–inocencia, así que no declararía en su favor.
Justo lo que le faltaba. Un aliado menos.
–Se le acusa de haber sido el culpable de hacer explotar el Museo de Flash y terminar con la vida de tres personas, ¿cómo se declara?
–Inocente.
Esa era nueva. Nunca lo habían acusado de ese incidente sino hasta aquél día. Él nunca hubiera sido capaz de hacer eso, y mucho menos de acabar con la vida de Hunter, su amigo.
–Kid Flash, ¿usted fue el encargado de robar millones de dólares en todo el mundo el día de la carrera, el pasado 30 de octubre del año en curso, en los países Australia, Japón, India, Rusia, Francia…?– el juez hablaba y hablaba. Mencionó todos los países que habían reportado asaltos en sus sucursales bancarias y la lista abarcaba a por lo menos cuarenta.
Kid Flash negó con la cabeza.
–No – sentenció en voz alta.
–¿Es usted culpable del homicidio de 18 hombres y 15 mujeres el día de los robos en los países mencionados? – Warren era un ser inexpresivo pero aun así, algo en sus ojos demostraba gran aborrecimiento hacia Kid Flash.
–No – repitió el muchacho.
–¿Usted manipuló los controles de 352 misiles alrededor del mundo para que impactaran sobre distintas urbes y otras zonas rurales?
–No – replicó con enfado.
–Pero arriesgó innecesariamente las vidas de las personas de Vyshnivets, Ucrania, ¿cierto o no?
–¡Todas esas acusaciones son falsas! – soltó sintiéndose más molesto – Yo las ponía a salvo pero llegó…
–Kid Flash, le ruego que sólo conteste a mis preguntas – lo interrumpió Warren –. Cuando sea su turno de hablar escucharemos todo lo que tenga que decir. Por el momento, repetiré la pregunta. ¿Arriesgó innecesariamente las vidas de las personas de Vyshnivets, Ucrania, sí o no?
–No – contestó el aludido.
El juez Warren le hizo como mil preguntas más sobre crímenes menores de los que se le acusaba también. Muchos de ellos eran nuevos y Wally no tenía ni idea de que habían sucedido. Kid Flash negó cada una de ellas casi de manera metódica.
–¿Entonces se declara inocente de todas las acusaciones?
–De todas ellas.
–¿Y cómo diría que ocurrieron entonces todos esos crímenes de los que nadie sino alguien con su misma súper velocidad podría ser culpable? – el juez penetró a Kid Flash con una mirada severa y una expresión indescifrable pero Wally no se inmutó.
–Hay un villano que se llama a sí mismo Zoom. Él es el culpable – declaró Kid Flash con toda la seguridad del mundo.
A su alrededor escuchó murmullos y cuchicheos así como exclamaciones de sorpresa. Era la primera vez que Kid Flash mencionaba a Zoom en público y parecía que nadie estaba preparado para aquella acusación tan directa.
Warren golpeó con su mazo y exigió orden en la sala. Entonces se dirigió directamente a Wally.
–¿Se refiere al profesor Eobard Thawne, archienemigo de Flash II? Le recuerdo que está encerrado en una cárcel de máxima seguridad de la que nunca podrá escapar.
–No – aseguró Kid Flash –. No, Thawne, no lo creo. Esta es otra persona que adoptó su identidad.
Más murmullos y más cuchicheos, esta vez, con tono de miedo.
–¡Orden, orden! – exigió Warren – Explíquese, Kid Flash.
Kid Flash procedió a hablar detalladamente de todos los encuentros que había tenido con Zoom y de cómo en la primera sesión no pudo acusarlo porque ni siquiera lo conocía. A pesar de que no fue interrumpido ni una sola vez, no sintió que Warren ni los miembros del jurado estuvieran muy convencidos de sus palabras. Al terminar su relato, el juez entrelazó los dedos de sus manos.
–El acusado puede llamar a su primer testigo – anunció.
Pasaron a declarar varios titanes sobre la inocencia de Kid Flash, así como algunos miembros de la Liga de la Justicia y uno que otro civil que podía atestiguar sobre los hechos que en realidad ocurrieron. Incluso, Jinx fue capaz de llegar justo a tiempo y, asombrosamente, declarar en su favor, lo cual dejó totalmente perplejo al chico pues él estaba seguro de que Jinx no asistiría. ¿Sería que aún tenía esperanza?
También pasaron personas que acusaban a Kid Flash de ladrón, homicida y terrorista, y entre ellos había algunas cuantas personas de las que había salvado en Ucrania. Todo se veía muy confuso, porque unos negaban lo que otros aseguraban y todo mundo parecía contradecirse. Sin embargo, el jurado parecía creerle más a los que acusaban a Kid Flash que a los que no. Wally lo notaba por la forma en que asentían silenciosamente con sus cabezas.
Habían pasado ya un par de horas cuando Warren pidió un receso de veinte minutos. Robin aprovechó para acercarse a Kid Flash y hablar con él susurrando.
–Algo no anda bien en este juicio – le dijo el líder de los titanes.
–Lo sé, yo también lo siento – admitió el velocista.
–No creo que lleguen a un veredicto el día de hoy. Aprovecharemos el tiempo que nos den hasta el próximo juicio y…
–¡Te declararán culpable! – exclamó Jinx y se acercó corriendo hasta ellos dos.
Kid Flash rio amargamente.
–¿Eso crees? – preguntó con sarcasmo.
Asombrosamente, la mirada cargada de odio que recibió de parte de la hechicera no le inmutó ni un poco. Estaba seguro de que su mirada hacia ella también era mortífera.
–Venía en camino a la sala y escuché hablar a dos hombres en una oficina – comenzó relatando Jinx –. Uno de ellos era el juez y al otro no lo reconocí pero era apenas un muchacho, de cabello castaño rojizo. Estaba sobornando al juez, Kid Flash. Le ofreció una mansión de lujo en California – la expresión de Jinx ahora era de preocupación.
–¡Lo sabía! – bramó Robin golpeando su mano con un puño – Este juicio está vendido.
–Debemos hacer algo – lo apuró Jinx.
–Si escapamos sólo lograríamos convencer al mundo de que Kid Flash es culpable – razonó lógicamente el chico maravilla –. Tendremos que esperar a que…
–¿Así que ahora confían en mí? – Kid Flash no sabía muy bien cómo debía sentirse pero estaba seguro de que estaba enfadado – Los dos me juzgaron de loco y sólo ahora están de acuerdo en que soy inocente.
–Todo te apuntaba a ti – saltó Jinx en su defensa –. Y no creíamos que estuvieras lo…
–¿Entonces por qué viniste? – indagó el pelirrojo descargando su ira en ella – Si todo apuntaba a mí, ¿por qué viniste a declarar?
–Yo… – Jinx se quedó con las palabras en la boca porque no supo qué contestar.
–¿Ibas a acusarme? ¿Les ibas a contar que también robé el dinero de tu departamento? – Jinx dio unos pasos hacia atrás sin poder articular ni una sola palabra – Déjame decirte algo, ¡no quiero tu falsa lástima!
–¡Kid Flash! – esta vez fue el turno de Robin de intervenir y Wally se dirigió a él.
–¿Y tú querías ayudarme también? ¿Pensabas decirles que no me encerraran en la cárcel sino en un manicomio? ¿En Arkham, quizás?
–¡No! – profirió Robin – Nosotros nunca hubiéramos hecho eso.
–Eres un estúpido, Wally – escupió Jinx antes de alejarse dando grandes zancadas, con la cara roja de coraje.
–¡Sí, huye! ¡Es todo lo que sabes hacer! – Kid Flash se cruzó de brazos.
–Sólo tratamos de ayudarte – le reprochó Robin antes de irse también.
Kid Flash se quedó solo el resto del receso. Las recientes palabras de las dos personas en quien más solía confiar resonaron en sus oídos como zumbidos que se negaban dejarlo solo. Sólo así fue Kid Flash capaz de reparar algo que de otra manera le habría pasado desapercibido.
«Ella dijo un muchacho de cabello castaño rojizo», pensó Wally, trayendo una imagen a su memoria. «Como Zoom» recordó y no le sorprendió que él estuviera detrás de toda aquella corrupción pero otra imagen se le vino a la cabeza: «Cabello castaño rojizo, apenas un muchacho pero con voz de hombre». Kid Flash empezó a sudar frío «Se parece a mí y me conoce a la perfección. Es un genio de la computación porque ha sabido espiarme sin dejar rastro». Todo tuvo sentido entonces. Los satélites seguían a Kid Flash a todas partes del mundo y hackeándolos era fácil saber dónde estaba y a dónde se dirigía. Cuando Jinx le contó sobre los escondites de su dinero, el celular de Wally había estado encendido. Cuando Wally dijo la estupidez del cohete lo hizo a través de su comunicador T. Sólo había una persona en el mundo capaz de lograr esas cosas pero había muerto recientemente. O eso parecía «Me odia pero dice que es mi amigo». Un amigo muerto y vuelto a la vida, aparentemente «Sólo un cuerpo no fue hallado el día de la explosión en el Museo del Flash». Su respiración se volvió agitada «Y ni siquiera Flash sabe de lo que es capaz de hacer la Caminadora Cósmica cuando se sale de control».
Hunter Zolomon.
Un chico de mente brillante y constancia de acero. Junto con Dick Grayson, era uno de los mejores amigos de Wally, y de los pocos que sabía que él era Kid Flash. En repetidas ocasiones le ayudó a combatir el crimen ayudándole con su intelecto y sagacidad. A pesar de haber perdido a sus padres, su novia y su puesto en una investigación de renombre, jamás perdió su característica fortaleza. Un encuentro infortunado con Gorilla Grodd le convirtió en un hombre incapaz de caminar por sí mismo. Cuando Wally fue a visitarlo al hospital, Hunter le pidió ayuda rogándole que usara la Caminadora Cósmica para que viajara atrás en el tiempo y evitara todas sus desgracias pero Wally se negó porque usarla era un peligro al que no podía exponerse sin arriesgar la realidad de miles de personas alrededor de todo el mundo. Hunter recriminó cómo la vida de Wally había sido perfecta y nunca había sufrido una tragedia, cómo lo tenía todo, incluyendo el amor de una chica linda (que en aquél momento era Linda Park) y la adoración de todo el mundo, y que por eso no podía entender las desdichas por las que pasaba él y se negaba a ayudarlo. Entonces su amistad quedó fracturada para siempre; Hunter se rehusó a escuchar cualquier cosa que Wally tuviera que decir. Con el tiempo, Wally llegó a pensar que las cosas se arreglarían pero no tenía idea de lo equivocado que había estado.
Wally intentó recrear en su mente aquella descabellada hipótesis.
Hunter, sin dejar de lado la idea de la Caminadora Cósmica y sabiendo que Wally se negaría a usarla, decidió probarla por él mismo. Entró al museo y creyéndose capaz de lograrlo, atravesó las salas y se subió a la Caminadora. Dos guardias lo siguieron por considerarlo sospechoso entonces Hunter usó la Caminadora sin cuidado, más preocupado por darse prisa que por hacerlo bien, pero no pudo controlarla y ocasionó la explosión. Los guardias murieron y él adquirió nuevos súper poderes así como la fantástica capacidad de caminar de nuevo, así que huyó de la escena del crimen, dejando que todos dieran por hecho que había muerto y sus restos se habían convertido en nada por ser el más cercano al origen de la explosión. Con una nueva vida, ahora sólo tenía un propósito en mente: destruir a Wally. Así que se encargó de hacer que quedara mal ante el mundo entero, logró que todos, incluyendo sus mejores amigos, lo consideraran un lunático y mentiroso, le hizo perder a su novia y ahora buscaba verlo tras las rejas, o muerto quizá.
Era una venganza tortuosa, lenta pero segura. No obstante, ahora que Wally sabía la verdad sería más fácil detenerlo. O eso creía. Por lo pronto debía salir vivo y victorioso de aquél juicio.
El juez Warren volvió luego de los veinte minutos acordados y Kid Flash se aseguró de mirarlo de tal manera que supiera que ya se había enterado de toda la verdad y pensaba destruirlo aunque aún no supiera muy bien cómo, pero lo haría.
–Los acusadores pueden llamar a su siguiente testigo – declaró el juez.
El abogado que hasta entonces se había ocupado de hacer ver a Kid Flash como el gran culpable que no era, se puso de pie, carraspeó y dijo:
–Llamamos a la ex villana Jinx al estrado.
Un murmullo de sorpresa recorrió a todos los presentes y hasta Kid Flash no pudo reprimir una expresión de horror en su rostro. Si le hacían a Jinx las preguntas adecuadas, todo parecería que Wally estaba loco y se hacía pasar por Zoom. Jinx era un arma de doble filo y ese abogado inútil lo sabía. Kid Flash volteó a ver a Jinx y vio la perplejidad dibujada en su cara.
«Ella odia que le digan ex villana» recordó «Y sería incapaz de testificar en mi contra» pensó «¿O no?» preguntó una segunda vocecilla en su interior. Sólo con contestar la verdad sería como acusar a Kid Flash. No había escapatoria.
Su abogado, el licenciado Darrow reaccionó rápido y se puso de pie en un salto.
–Su señoría, Jinx ya ha sido llamada al estrado y ha declarado a favor de mi cliente. Considero absurda esta pérdida de tiempo.
–Deseo hacerle algunas preguntas que previamente fueron omitidas por desconocimiento mío – intervino Chase, el abogado contrario –. No tomará más que un par de minutos, se lo aseguro.
Warren entrecerró los ojos y asintió con la cabeza.
–Que pase de nuevo la ex villana Jinx – dispuso el juez agitando la papada mientras hablaba.
«No es una ex villana, es ahora una titán. ¡Ella odia que le digan así!» pensó Wally.
Jinx se puso de pie desde su lugar al fondo del tribunal y avanzó lentamente hacia el frente. Kid Flash no apartó ni un segundo sus ojos de su esbelta figura, recriminándose a sí mismo por no correr hacia ella y huir juntos a alguna isla desierta donde jamás pudieran ser encontrados.
Una isla desierta. No estaría nada mal.
Pero no lo hizo.
Le colocaron a Jinx un libro sagrado enfrente.
–Diga su nombre – pidió Chase.
–Jinx – en aquél juicio no había necesidad de decir sus verdaderos nombres, porque a pesar de todo, se respetaban sus identidades secretas.
–¿Jura que su testimonio será veraz y honesto?
–Lo juro – repitió ella no sin antes tomarse unos segundos para deglutir saliva y mirar significativamente a Kid Flash, que estaba sentado frente a ella, a unos escasos metros de distancia.
–¿Usted conoce a este súper héroe? – preguntó Chase señalando a Wally.
–Sí. Kid Flash.
–¿Hace cuánto que lo conoce?
–Aproximadamente dos años.
–¿Qué relación tiene con él?
–Señor juez, me opongo – intervino Darrow parándose–. El licenciado Chase está repitiendo el interrogatorio.
–Señor Darrow, por favor tome asiento de nuevo y le ruego que deje al señor Chase proseguir.
Chase se acomodó la corbata sonriendo ladinamente y repitió su última pregunta.
–Soy su compañera de patrulla. Combatíamos el crimen y deteníamos malhechores.
–¿Es usted sólo su compañera o mantenía una relación amorosa con el acusado?
Wally se inclinó hacia su abogado y le susurró al oído.
–Estoy perdido. Puedes dejarme ahora si quieres.
Darrow sólo lo miró levantando una ceja. Wally ya sabía cómo terminaría aquello y sabía exactamente lo que le preguntarían a Jinx, lo cual le hizo sentirse aún más preocupado.
–Yo… era su novia – admitió la chica.
Otra vez, se dejaron escuchar los murmullos en toda la sala.
–¿Era? – repitió Chase.
–Del verbo ser. O sea, que ya no lo soy, señor abogado – explicó Jinx y en la sala se dejaron oír algunas risitas.
–¿Y por qué motivo dejaron de serlo? – preguntó, ignorando la mofa.
–Tuvimos… nuestras diferencias.
–¿Qué clase de diferencias?
–De las que pueden solucionarse.
Algo cálido en el interior de Wally se encendió al escuchar aquellas últimas palabras, como una llama de esperanza, como un gatito gordo empezando a ronronear.
–¿Cuáles son esas, señorita Jinx?
–¿Estamos aquí para hablar sobre mi historia de amor o sobre la inocencia de Kid Flash?
–Limítese a contestar las preguntas, por favor. Vuelvo a preguntar, ¿cuáles son esas diferencias?
Jinx apretó los labios.
–Confianza, comunicación, honestidad… No sé. Son muchas. ¿Alguna vez se peleó con su novia? – de nuevo el público rio y hasta a Kid Flash le dieron ganas de sonreír. Tan sólo Jinx y Chase permanecieron completamente serios.
–Quien hace aquí las preguntas soy yo, señorita. Ahora, seré más directo. Tengo entendido que el pasado 15 de noviembre su departamento fue mancillado y a usted le robaron cierta cantidad importante de dinero, ¿cierto o no?
Jinx dejó escapar un resoplido y Kid Flash contuvo la respiración.
–Sí.
–¿Sabía alguien aparte de usted dónde escondía ese dinero?
–Sí.
«No, Jinx, cállate. No sigas hablando» rogó Kid Flash para sus adentros.
–¿Ese alguien es Kid Flash? – Jinx se quedó callada algunos segundos, incapaz de contestar aquello – Señorita Jinx, ¿escuchó mi pregunta? ¿Kid Flash sabía dónde escondía usted sus ahorros? – otra vez se hizo el silencio en la sala. Jinx volteó a ver a Kid Flash en busca de ayuda pero el velocista no supo qué podía hacer – Le recuerdo que juró decir la verdad. Repetiré una vez más la pregunta, ¿Kid Flash sabía dónde guardaba su dinero o no?
–Sí – Jinx bajó la mirada. Kid Flash apretó los puños. El público soltó una exclamación.
–¡Discrepo! – se opuso Darrow – Es posible que mi cliente no fuera el único que lo supiera. Los ladrones más astutos encuentran siempre lo que buscan.
–¿Señor Chase? – intervino Warren.
–Su señoría, estoy por probar algo. Me gustaría continuar – pidió el aludido.
–Le concedo el permiso – otorgó el juez.
–De acuerdo a una fuente anónima, que marcó apenas hace unos minutos, usted Jinx, encontró ese mismo dinero así como una lata de pintura con la que escribieron majaderías en las paredes de su departamento, dentro de la recámara de Kid Flash – todo mundo soltó un gritito –. ¿Es eso verdad o no? Y quiero recordarle una vez más que juró ante todos nosotros el contestar con honestidad bajo pena de cárcel si se demuestra lo contrario.
Jinx volteó a ver a Kid Flash y él le devolvió una mirada. Todos se quedaron expectantes, conteniendo el aliento, notando el juego de miradas entre ambos titanes. En la expresión de Jinx, Wally sólo distinguió culpa y él no pudo evitar demostrar su enojo. ¡Él era inocente!
«Miente, Jinx. Por favor, miente» suplicó aunque en parte quería que dijera la verdad porque no quería que ella se metiera en problemas. Reconsideró la idea de tomarla entre sus brazos y salir huyendo de ahí juntos para esconderse el resto de sus vidas en una isla desierta donde nadie nunca pudiera molestarlos.
–¿Jinx? – insistió el abogado.
Jinx bajó la mirada.
–No entiendo de dónde ha sacado esa información.
–Insisto, en que la fuente ha sido anónima. Por favor, conteste, ¿Kid Flash escondía en su habitación el dinero robado así como el material que se utilizó para ultrajar su departamento?
Kid Flash se mordió la lengua y apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos.
–Es verdad – declaró tras unos muy tensos segundos, en voz muy baja y con la mirada en el suelo.
El alboroto desatado se hizo tan grande que Warren tuvo que usar su mazo otra vez para recobrar la quietud en la sala. Kid Flash sintió cientos de pares de ojos posarse sobre él.
Sabía que todo era obra de Zoom, ¿quién más sino él habría conseguido obtener esa información sin ser visto? Pero aun así, se sintió enfadado con Jinx y con nadie más que con ella. Sabía que era muy injusto, que ella no hacía más que decir la verdad y que se metería en serios problemas si mentía, pero su lado inmaduro salía a flote y le decía que debía odiarla a ella en ese momento.
–La misma fuente de comunicación nos ha proporcionado una grabación que si el juez Warren me lo permite, quisiera compartir con los aquí presentes – el juez obviamente aceptó y el equipo de audiovisual puso manos a la obra para transmitir la grabación a buen volumen.
«Mierda, ¿y ahora qué?» Kid Flash volteó a ver a su abogado pero no encontró auxilio en su fisonomía.
–Les ruego a todos que presten atención – pidió Chase.
–Eres la única, preciosa.
Kid Flash escuchó su propia voz resonar en toda la sala, y después escuchó la de Jinx.
–Creo que ya no te creo.
–¿Qué tengo que hacer para que me creas? Eres es la única, en mi corazón y el mundo.
–¿Qué serías capaz de hacer para que te creyera?
–Todo. Cualquier cosa. Lo que sea.
–¿Como qué?
–Haría que un cohete despegara y en su trayecto dejara una estela de humo que dijera "eres la única".
Luego de que todos profirieran gritos escandalosos, se armó un lastimoso silencio que Chase dejó pasar de manera teatral antes de seguir con su farsa.
–¿¡Cómo consiguieron eso!? ¡Era una conversación privada entre Kid Flash y yo! – bramó Jinx saltando de su asiento.
–La chica que me lo envió rogó la más absoluta discreción – explicó el abogado guiñándole un ojo a Jinx. Wally apretó los puños al ver ese gesto. Era como si el abogado quisiera hacerle creer a todo el mundo que Jinx misma le había provisto de aquellas grabaciones –. Como el jurado y todos los presentes pudieron oír, Kid Flash dejó entrever sus intenciones poco antes de que se desatara la crisis de los misiles. Si no me equivoco, fue exactamente la noche previa – Chase pasó saliva –. Ruego que me corrijan si no estoy en lo correcto – como nadie lo corrigió, continuó con su palabrería –. Creo que no hacen falta más pruebas pues es obvio que Kid Flash es el único culpable de todos los cargos de los que se le acusa.
–¡No, no lo soy! – exclamó Kid Flash golpeando la mesa y poniéndose también de pie – Alguien está tratando de desacreditarme. Tiene acceso a mis comunicadores y celulares, y puede escuchar todo lo que digo mientras yo los cargue conmigo.
–Kid Flash, le ruego que se limite a hablar cuando sea su turno – le reprochó el juez Warren pero Kid Flash lo ignoró por completo.
–Y les diré algo. Ese alguien se hace llamar Zoom pero en realidad es Hunter Zolomon.
Probablemente las exclamaciones de sorpresa del público ya habían dejado de llamar la atención de Wally porque no le importaron.
–Eso es una grave acusación, señor Kid Flash – anunció Warren.
–Kid Flash, ¿qué estás haciendo? – susurró Darrow jalándole la manga del saco.
–Tomaría su declaración enserio de no ser porque Hunter Zolomon ¡está muerto! – rugió Chase – Aquí dice – hojeó el expediente que traía en manos y leyó – que Hunter Zolomon fue una de las tres víctimas del accidente del 29 de octubre en el Museo de Flash, su cuerpo fue calcinado y evaporado por lo que no quedaron sus restos.
–Exacto. Sus restos nunca fueron encontrados porque logró escapar con vida. La explosión le dio poderes nuevos y la habilidad de caminar otra vez. Juró vengarse de mí y ha estado manipulando las cosas para que yo parezca el culpable de todo.
Chase soltó una risita molesta.
–¿Me equivoco o está usted sugiriendo que un chico paralítico fue capaz de usar una caminadora y logró sobrevivir a una explosión que se llevó consigo la vida de dos hombres más fuertes y sanos que él y que redujo a polvo el museo más grande de Central City, adquirió mágicamente un poder equiparable sólo al suyo, Kid Flash, y suponiendo que esto fuera posible, aparte decidió emplear su tiempo y sus nuevas habilidades en arruinarle la vida a usted?
–Sí.
–Esto es ridículo. Su señoría, solicito que se evalúe ahora mismo el caso y se dicte una sentencia.
–¡No es todo! – Kid Flash apuntó con un dedo acusador a Warren – También lo ha sobornado a usted para que me declare culpable. Usted lo ha visto y ha tratado con él.
Otra vez, las exclamaciones de sorpresa reinaron en la sala y en esta ocasión, fue imposible escuchar algo más aparte del gran alboroto. Warren se puso rojo de la cólera y comenzó a golpear violentamente el atril con el mazo.
–¡Orden en la sala! – exclamó a todo pulmón– ¡Orden en la sala! – su papada también se había puesto colorada y se balanceaba de un lado a otro – ¡Estas acusaciones no tienen pies ni cabeza, Kid Flash! ¡Lo encuentro culpable de todos sus cargos y lo sentencio a pena de muerte!
«Oh, oh» Kid Flash no esperó a que llegaran los guardias de seguridad y le colocaran un campo de fuerza nivel cuatro, desapareció de aquél lugar y corrió por su vida.
Su oportunidad de demostrarse inocente había pasado.
